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El cuento de las bases chinas, otra vez

Francisco Delgado Rodríguez.- El gobierno cubano ha tenido que salir a desmentir, otra vez, la historia rocambolesca sobre la existencia de bases militares chinas en Cuba. El canciller isleño reaccionó en redes sociales a la noticia que, para sorpresa de algunos, levantó la CNN que bien pudo activar a su corresponsal en La Habana para que, otra vez, verificará lo absurdo de semejante disparate.

La historia de bases militares chinas en zafarrancho de combate digital, resulta de una vieja pesadilla enarbolada por  supuestos expertos de hablar y vestir circunspecto, que pululan al ritmo de los dictados y necesidades de Washington.

El tema se retoma de cuando en vez, según dicte la coyuntura; en la ocasión por parte de uno de los sospechosos habituales de la guerra no convencional contra el pueblo cubano, el corrupto legislador Carlos Giménez, calificado de traidor por parte de sus electores y familiares migrantes en la Florida.

En un acto de sentido exclusivamente propagandístico, ahora Giménez se activó en una nueva puesta en escena, en el Subcomité de Transporte y Seguridad Marítima del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes,  el pasado 6 de mayo.

En estos momentos parece obvio que la camada anti cubana del Congreso y el super secretario, Mr.Rubio, a quien solo falta nombrarlo Papa, advirtió jocosamente el vicepresidente Vance, intentan llamar la atención del inquilino de la Casa Blanca, ansiosos por imponer crueles y nuevas sanciones a la familia cubana.

Desde al menos el 20 de enero, han ensayado varias motivaciones que hagan que el presidente Trump desvíe su atención de los tremendos problemas internacionales con los que está lidiando. Las justificaciones han ido desde la pérfida campaña contra la cooperación médica cubana, algo que no parece haberle ido bien, mandatarios del Caribe mediante, hasta la insistencia de cortar todo intercambio o vínculo con la Isla Rebelde, dígase cero remesas, cero vuelos, cero todo.

Mr. Rubio por su cuenta desempolvó una vieja historia de una supuesta prófuga de la justicia estadounidense, asegurando que reside en Cuba desde 1976. Di tu, diría cualquiera que lo lea y que al unísono tiene bastante con los problemas actuales, para que le recuerden los de hace 50 años. 

Ahora le tocó a las “tenebrosas bases chinas en Cuba”. Claro, como la confrontación con el país asiático está en pleno desarrollo, pues que mejor que asociar a Cuba con algo tan repudiable como instalar bases militares en son de guerra, no de aranceles sino para espionaje electrónico, han dicho.

Obviamente, para poder darle un visu de credibilidad a algo sistemáticamente negado, tanto por las autoridades cubanas como por las chinas, hizo falta que viejos halcones de la academia estadounidense, insistieran en los peligros que se ciernen sobre la seguridad nacional estadounidense.

Reaparece para la ocasión el experto en temas geopolíticos, Ryan Berg, quien funge como director del programa para América Latina del Centro Estratégico de Estudios Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés); el CSIS desde hace años vienen manejando esta hipótesis, las de las bases.

Berg, conocido por sus posturas anti cubanas y reaccionarias, es promotor del concepto de nearshoring (cerca de la frontera), es decir, que las empresas estadounidense instaladas en Asia deben regresar a países cercanos; en otras palabras, algo muy parecido a lo que exige el presidente Trump que esperan se reabran en suelo estadounidense.

Calzan su “investigación” otros estudiosos de arraigadas posturas anti chinas como Matthew P. Funaiole, Brian Hart, Aidan Powers-Riggs y Joseph S. Bermudez Jr. Este último experto en imágenes, que en el caso de las “bases” en Cuba las confunde con instalaciones civiles de ETECSA o simples habitáculos.

Acompañando desde siempre esta leyenda aparecen Gordon Guthrie Chang, también conocido por su retórica anti-China, el nefasto y venido a menos senador Ted Cruz,  figuró también John Bolton, el recordado por las peores razones, asesor de Seguridad Nacional de Trump en ese momento y claro, Mr. Rubio.

La leyenda se repite y recicla. Un poco de historia

Las acusaciones se remontan tan atrás como el 2010 cuando el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EE. UU. informó que estaban monitoreando la relación China-Cuba, aunque sin llegar tan lejos en la fábula de las bases.

El asunto salió a la superficie otra vez en el 2019, en la primera administración Trump, ocasión en que se hicieron público informes desclasificados de la inteligencia, donde se aseguraba que en Cuba operaba una unidad de espionaje, sin especificar qué es eso, dejando la puerta abierta a la especulación y a su prima hermana, la manipulación informativa.

Otro capítulo lo desplegó el The Wall Street Journal en el verano del 2023, en plena administración Biden, también enfrentado a su modo con China. Siendo fiel a su línea editorial de ultra derecha, argumentó que fuentes anónimas indicaban que China y Cuba tenían un acuerdo secreto para la construcción de una base de espionaje electrónico, agregando en otra publicación que también habría una de entrenamiento militar en la costa norte de Cuba.

De alguna manera obligado por la gravedad de la noticia del Journal, Jhon Kirby en ese momento portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, admitió la existencia de ciertos informes, sin brindar detalles solo aclarando que eran inexactos. Es decir, virtualmente les restó cualquier importancia a la denuncia.

Desde luego que en este contexto no podía faltar Mr.Rubio a la sazón senador, quien rubricó un comunicado junto a Mark Warner, también senador, ambos líderes en el momento del Comité de Inteligencia del Senado, donde expresaban su preocupación sobre las supuestas instalaciones chinas.

Para continuar con la saga, otra vez, el CSIS publicó otro informe en diciembre del 2024, con la expectativa que podrían contar con Trump para cualquier acción anti cubana; en este se indica haber detectado mejorías tecnológicas en las bases, agregando una quinta base cerca de Santiago de Cuba.

Durante todo este tiempo expertos y ex oficiales de inteligencia estadounidenses, han puesto en tela de juicio tanto los informes del CSIS, como las acusaciones propiamente dichas.

Estudiosos como Evan Ellis (Instituto de Estudios Estratégicos, Colegio de Guerra del Ejército de EE. UU.) dio por sentado la improbabilidad de que China procediera a instalar bases militares en Cuba, al considerarlo una “escalada significativa” que se condice con el contexto, poniendo en dudas incluso que el país asiático cuente con las capacidades para dichas instalaciones; por su parte Chris Simmons (ex jefe de contrainteligencia, Agencia de Inteligencia de Defensa de EE. UU.) aunque cree en la historia del espionaje chino, descarta que tengan instalaciones militares en territorio cubano.

Otros representantes de la academia estadounidense como William LeoGrande (experto en relaciones Cuba-EE.UU. de la American University), Michael Shifter, presidente del Inter-American Dialogue o Jorge Duany, profesor en la Universidad Internacional de la Florida,  otorgan cero crédito a estas hipótesis, llegando en algunos casos a declararlas de descabelladas y vinculadas a la confrontación Cuba-EEUU y no a situaciones reales. Para colmo, otro investigador del propio CSIS, James Lewis, ha afirmado que no existe ninguna evidencia sobre las instalaciones chinas en Cuba.

Un rápido levantamiento de la información disponible, con el uso de inteligencia artificial arroja una conclusión que refleja cual es el sentido común predominante, la información predominante, coincidiendo todas en que hasta la fecha, no ha habido pruebas verificables de que Cuba haya albergado bases militares chinas”.

Ya sea el CSIS o la crápula política mayamera, han olvidado en esta historia que en Cuba si existe una base militar extranjera, contra la voluntad de todo un pueblo, la estadounidense instalada en Guantánamo, único lugar donde se suele torturar en Cuba, o se planifica albergar sin el debido proceso, a migrantes tratados como delincuentes.

Una última observación, una curiosidad, al parecer a los enemigos de la Revolución se les ha acabado la iniciativa, la creatividad en la presentación de nuevos pretextos; en cuanto a las bases chinas, habrá que ver como evoluciona el actual encontronazo de Trump con China, y si evoluciona hacia cierta cordura para bien de ambas economías y del mundo; en fin otra vez los mencionados podrían quedar guindados de la brocha.

Apelando al proverbial sentido del humor del cubano, la noticia ha generado un sinfín de memes, el más concluyente: las únicas bases made in China en Cuba, son las ubicadas en el terreno en los estadios de beisbol.

Tomado de CubaSí



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EE.UU. podría colocar a 20 mil niños inmigrantes en bases militares

El Gobierno de Estados Unidos valora hoy la posibilidad de albergar hasta a 20 mil niños inmigrantes sin acompañamiento en cuatro bases militares ubicadas en Texas y Arkansas, según fuentes del Pentágono.

El diario The Washington Post se refirió primero a esos planes al citar un nuevo memorando del Departamento de Defensa (DOD) enviado a los legisladores esta semana, según el cual esa agencia federal recibió una solicitud de asistencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

Estados Unidos: ¿primacía vía golpes blandos? [+ video]

Fuente:  www.mopassol.com.ar  (2013)
Los enclaves continúan en aumento.
John Saxe-Fernández.─ Estados Unidos, nación con una primacía global afectada por grave hipertrofia financiera y militar sin control, es hoy epicentro de la crisis gestada tanto por los límites planetarios a la acumulación del capitalismo monopólico, como por las consecuencias catastróficas de una movilización bélico-industrial orientada a una guerra nuclear contra Rusia. Mientras su clase gobernante profundiza la guerra global de clase bajo el neoliberalismo, alaba la mano invisible, pero usa el puño visible del Pentágono y la CIA, propio de un estado de excepción global.

Su primacía se acota por su incapacidad para liderar una urgente campaña internacional para frenar el calentamiento global; por una irresponsable y suicida toma de riesgos de guerra general nuclear (brinkmanship) en Eurasia y a nivel hemisférico, por una diplomacia de fuerza (golpes blandos) que se acompaña de extrema regresión social, aguda explotación del trabajo y los recursos naturales, contra poblaciones y gobiernos latinoamericanos, progresistas.

Venezuela descarta en su territorio bases rusas

El ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Elías Jaua, descartó hoy, durante una visita a Brasilia donde fue recibido por su par Luiz Alberto Figuereido, la posibilidad de que se instalen bases rusas en su país y propuso una reunión de Unasur.

"Nosotros por la Constitución no podemos permitir el establecimiento de ninguna base militar extranjera en nuestro país", declaró el canciller venezolano.

Lo dijo en respuesta ante una consulta periodística sobre declaraciones del ministro de Defensa ruso, Sergei Choigu, en las que manifestó la intensión de establecer bases en el país caribeño.

Por otra parte, Jaua, que realiza una gira por Sudamérica, comentó que su gobierno propone una reunión de los países de Unasur, la cual cuenta -afirmó- con el respaldo de las autoridades brasileñas.

Brasil: Un increíble (y enorme) error geopolítico

26 bases militares alrededor de Brasil
Atilio Borón.- Una de las derivaciones más inesperadas de la crisis en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos, misma que diera origen al duro discurso de la presidenta Dilma Rousseff ante la Asamblea General de la ONU y la cancelación de la “visita de estado” a Washington -programada para Octubre de este año- repercutió directamente sobre un tema que rondaba en los despachos oficiales de Brasilia desde 2005 y que hasta hace pocos días permanecía irresuelto: la muy controvertida renovación de la flota de 36 aviones caza que Brasil necesita para controlar su espacio aéreo y, principalmente, el de la enorme cuenca amazónica y sub-amazónica.

En opinión de los expertos brasileños, la flota que dispone actualmente Brasil es obsoleta o, en el

Sepa en qué están de acuerdo invariablemente Obama y el Tea Party [+ video]

A pesar del cierre de importantes servicios estatales en EEUU, tras la paralización del presupuesto en el Congreso por la disputa entre Partido Republicano y Demócrata, hay gastos que -increíblemente- se mantienen. Por ejemplo, los más de 30 millones anuales para Radio y Televisión Martí, emisoras de propaganda hacia Cuba. Leer ampliación

Video basado en el  texto 'Shutdown' del Gobierno de EUA, pero están intactos los fondos para la subversión en Cuba y las bases militares en otros países



'Shutdown' del Gobierno de EUA, pero están intactos los fondos para la subversión en Cuba y las bases militares en otros países

Norelys Morales Aguilera.- A pesar del cierre de importantes servicios gubernamentales en EEUU tras la disputa entre el Partido Republicano y el Demócrata en el Congreso, las ineficaces e ilegales emisiones de Radio y Televisión hacia Cuba del gobierno federal se mantendrán sin cambios significativos, de acuerdo con un informe publicado por la Junta de Gobernadores de Radiodifusión estadounidense, comenta Cubadebate.cu

Sin embargo, no solo mantiene la TV que no se VE, sino también el finaciamiento -20 millones de

Santos y el ingreso de Colombia a la OTAN: graves consecuencias geopolíticas

Atilio A. Boron.- El anuncio del presidente de Colombia Juan Manuel Santos de que “durante este mes de Junio suscribirá un acuerdo de cooperación con la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) para mostrar su disposición de ingresar a ella” ha causado una previsible conmoción en Nuestra América. Lo pronunció en un acto de ascensos a miembros de la Armada realizado en Bogotá, ocasión en la cual Santos señaló que Colombia tiene derecho a "pensar en grande", y que él va a buscar ser de los mejores "ya no de la región, sino del mundo entero". Continuó luego diciendo que "si logramos esa paz –refiriéndose a las conversaciones de paz que están en curso en Cuba, con el aval de los anfitriones, Noruega y Venezuela- nuestro Ejército está en la mejor posición para poder distinguirse también a nivel internacional. Ya lo estamos haciendo en muchos frentes", aseguró Santos. Y piensa hacerlo nada menos que asociándose a la OTAN, una organización sobre la cual pesan innumerables crímenes de todo tipo perpetrados en la propia Europa (recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia), a Libia y ahora su colaboración con los terroristas que han tomado a Siria por asalto.

Rusia no negocia bases navales en Cuba y Vietnam

Rusia no está llevando a cabo negociaciones a nivel internacional sobre el retorno de sus buques a territorio de sus antiguos aliados de Cuba y Vietnam para reabrir las bases navales cerradas tras la caída de la Unión Soviética.

Durante la conferencia de prensa del Jefe de la Armada que se realizó el 26 de julio en Moscú, este tema no fue discutido ni hubo declaraciones oficiales sobre el tema de parte del vicealmirante Víctor Chirkov”, destacó el Ministerio de Defensa ruso.

El Ministerio negó categóricamente la información difundida por algunos medios de comunicación locales que citaron al comandante en jefe de la Armada rusa, el vicealmirante Víctor Chirkov, quien supuestamente declaró que “Rusia está estudiando la creación de puntos de asistencia y suministro en territorio de Cuba, las islas Seychelles y Vietnam”.

El vicealmirante subrayó que Rusia lanzó un programa de rearme que incluye la adquisición de cuatro portahelicópteros y que se ha marcado como objetivo estratégico de cara a los próximos años “el despliegue de las fuerzas de la Armada fuera de sus fronteras”. [RT]

Geopolítica de las bases extranjeras en Suramérica [+ infografía]

Lic. Carlos Pereyra Mele.- Esta es la realidad geoestratégica que Brasil tiene en el continente, como podemos observar fundamentalmente tiene un cerco marítimo anglo-norteamericano y una realidad de bases militares extranjeras en su entorno, por ello decidió como potencia emergente destinar un fuerte desarrollo de en materia de Defensa tanto en nuevas doctrinas, despliegue, desarrollo y potenciación de sus Fuerzas Armadas. Pues en un mundo en rediseño quien no tenga capacidad de despliegue y defensa carecerá de la posibilidad de acrecentar tanto su presencia internacional como el de controlar su frente interno.

Argentina (y los demás países de Latinoamérica) tiene(n) que tomar debida nota de esta realidad geoestratégica que también nos agobia y desarrollar una política de Defensa acorde con sus intereses nacionales.

[Fuente: BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info]

Avance militar del Comando Sur en América Latina

León Panetta pactó más instalaciones con Piñera en Chile
Maximiliano Sbarbi Osuna.- Luego de la retirada de Irak y los preparativos para sacar las tropas de Afganistán, el Pentágono está migrando los recursos militares hacia el Comando Sur, que perdió terreno durante la era Bush y los primeros años del gobierno de Barack Obama.

Esta maniobra coincidió con la postura del presidente ecuatoriano de cerrar la base norteamericana de Manta, y con la instalación de gobiernos hostiles a los intereses de Estados Unidos, como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Por eso, Washington busca recuperar el terreno hegemónico perdido en América Latina y el Caribe, con nuevas instalaciones en Colombia, una base en Chile inaugurada semanas atrás, el intento fallido de erigir un asentamiento en la provincia argentina de Chaco y los ejercicios militares Fuerzas Comando 2012, que se están realizando en Colombia hasta el 14 de junio.

JUEGOS PANAMERICANOS MILITARES

Más que una verdadera misión militar, las Fuerzas Comando 2012 tienen como objetivo coordinar los ejércitos de América Latina con los de Estados Unidos en un espectáculo de competencia.

La relevancia de los ejercicios es nula, pero demuestran que de fondo se manifiesta la verdadera cooperación entre el Pentágono y las fuerzas militares de 21 países de la región.

No van a participar: Argentina, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, pero sí lo harán Brasil, Chile, México, Paraguay y Uruguay entre otros.

Los países participantes envían una fuerza de elite, compuesta por siete miembros para ganar las distintas etapas de la competencia, que consisten en técnicas de combate contra el terrorismo mediante equipos de asalto y francotiradores.

Este evento nació en El Salvador en 2004 y se realizó año tras año con la coordinación del Comando Sur. La novena edición, que se está llevando a cabo en el Fuerte Militar de Tolemaida, a cien kilómetros de Bogotá, es la que más países ha convocado.

Las fuerzas colombianas son las favoritas para ganar el torneo porque además de ser las anfitrionas fueron las triunfadoras en cuatro de las ocho competiciones realizadas.

BASE EN CHACO

El gobernador de la provincia argentina de Chaco, Jorge Capitanich, envió el 22 de mayo al poder Legislativo un proyecto de ley para modificar la Ley de Defensa Civil, en el que se prohíbe la injerencia de cualquier Estado extranjero en caso de emergencias y catástrofes.

Diplomáticos militares norteamericanos y el gobernador habían suscripto previamente un acuerdo por medio del cual se autorizaba a fuerzas estadounidenses utilizar el aeropuerto de la capital provincial Resistencia ante catástrofes naturales o epidemias.

Sin embargo, las protestas locales y de legisladores nacionales forzaron al gobierno de Buenos Aires a cancelar el proyecto de Capitanich.

El costo era de tres millones de dólares, pero algunos analistas aseguran que se iban a introducir drones o aviones no tripulados similares a los que EE.UU. usa en Afganistán y Pakistán, elevando el costo a cien millones.

NUEVA BASE EN CHILE

El secretario de Defensa León Panetta estuvo semanas atrás en Santiago en donde pactó con el presidente Sebastián Piñera la instalación de una instalación militar en Fuerte Aguayo, en las cercanías de Valparaíso.

De acuerdo con la página del Comando Sur, la base fue construida para albergar las actividades del Centro Conjunto para Operaciones de Paz (Cecopac) y la Iniciativa de Operaciones para la Paz Mundial del Departamento de Estado (GPOI) y fuerzas de la ONU.

Algunos medios chilenos informaron que los Carabineros podrían ser entrenados por soldados norteamericanos en medio de un contexto de agitación social por parte de estudiantes, médicos y de la comunidad mapuche, que protesta contra la extracción de recursos en su territorio: pesca del salmón, madera de los bosques y minería.

RECUPERAR LA HEGEMONÍA

La base en Chile ya está instalada y junto con las de Iquitos y Nanay y las siete nuevas bases en Colombia, Estados Unidos se asegura del control del Pacífico luego de la pérdida de Manta.

El acercamiento de la comunidad andina a China es motivo de preocupación para Estados Unidos, ya que considera que Pekín va a ser el máximo rival en este siglo.

Asimismo, la instalación frustrada en Chaco iba a situarse a pocos kilómetros de la base en Paraguay, Mariscal Estigarribia, que se encuentra en el borde del Acuífero Guaraní, la cuarta reserva de agua dulce del mundo y a pocos kilómetros de la Triple Frontera.

Centroamérica y el Caribe están monitoreados con radares y unidades militares instaladas en las bases de Vieques en Puerto Rico, Liberia en Costa Rica, Comalapa en El Salvador, Aruba y Curazao en las Antillas Holandesas, Guantánamo en Cuba y Soto Cano en Honduras.

Así como Irán en Medio Oriente, Venezuela y Brasil se encuentran rodeados de bases militares norteamericanas. Cabe destacar que aunque Brasil se haya opuesto a la instalación de bases en Colombia y a la restitución de la IV Flota, tanto el gobierno de Lula da Silva, como el de la actual presidenta Dilma Rousseff participan de varios ejercicios militares con Estados Unidos y además mantiene buenas relaciones.

Pero el acercamiento a China, los recursos amazónicos y el descubrimiento de enormes yacimientos petrolíferos son motivos de preocupación en Brasilia, por lo que la respuesta al avance militar norteamericano en la región es tibia.

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 Aumentaron bases militares extranjeras operativas en América Latina en los últimos dos años


Aumentaron bases militares extranjeras operativas en América Latina en los últimos dos años

Norelys Morales Aguilera.- Con la información de que el gobierno argentino ha suspendido la instalación de una base militar del Comando Sur de EE.UU. en la provincia del Chaco[1], en el noreste del país, el número de bases militares extranjeras operativas en América Latina y el Caribe asciende a 46, según una investigación del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (MoPPaSSol)  de mayo de 2012 [2], que alertó sobre la militarización en la región.

La investigación fue iniciada hace dos años para disponer de datos fehacientes en los que sustentar la campaña contra las bases militares extranjeras en la región cuyo lanzamiento tuvo lugar en enero de 2010. Las bases pertenecen a  varios países de la OTAN y mayoritariamente a Estados Unidos[3] .

Los  datos provienen de varias fuentes, dicen los analistas.  “En algunos casos hemos recibido información de organizaciones y/o investigadores de varios países. Anotamos también informaciones incompletas, pero en el recuento final sobre el número de bases sólo contabilizamos aquellas sobre las cuales hay suficientes elementos para probar su existencia. Desde que comenzamos este seguimiento el número de enclaves militares extranjeros abiertos o encubiertos, se ha multiplicado y continúa creciendo.”

Sin contar el caso colonial de Puerto Rico, son por lo menos 46 bases militares extranjeras en funcionamiento, o en construcción vinculadas por vía aérea y marítima con la IV Flota naval reactivada desde 2008. Entre ellas merecen especial atención las cinco bases con grandes pistas de aterrizaje distribuidas estratégicamente a lo largo del continente: Soto Cano (en Palmerola, Honduras), Palanquero (en Colombia), Mariscal Estigarribia (en Paraguay), la Fortaleza Malvinas (en Argentina) y la Isla Ascensión (en el Atlántico Sur).

El Comando Sur de Estados Unidos o USSOUTHCOM (United States Southern Command en inglés) tiene su sede en la ciudad de Miami, Florida. Es uno de los diez comandos perteneciente a los Estados Unidos desplegados en el mundo que abarca el área de América Latina y el Caribe.



La presencia militar extranjera presenta formas muy variadas. Por ejemplo, la militarización de la lucha anti droga en México o Guatemala. No todas las bases tienen un tamaño similar, algunas son muy pequeñas y otras de gran extensión; unas son bases militares de las fuerzas armadas del país sede, las cuales, por convenio o de facto, son utilizadas por las potencias de la OTAN. Pero, todas forman parte de un mismo entramado bélico capitaneado por Estados Unidos.

Países por orden alfabético

Argentina: (2) en el archipiélago de Malvinas ocupado colonialmente por Gran Bretaña, la Fortaleza de la OTAN en Mount Pleasant, Isla Soledad, cuya pista mayor tiene una longitud de 2.600 metros. La actual dinamización de la militarización en el Atlántico Sur posiciona a la Fortaleza Malvinas como la fuerza más importante de la OTAN en esa región.

Existe además un terreno autorizado para el uso de Estados Unidos por el ex gobernador de Tierra del Fuego, en la localidad de Tolhuin.

Aruba: (1) base aérea Reina Beatriz, de EEUU.

Belice: (1) un espacio para entrenamiento de efectivos de Gran Bretaña (OTAN)

Colombia: (8) Con fecha 30 de octubre de 2010, el gobierno de Colombia suscribió con los Estados Unidos un convenio de cooperación militar en el cual se señalan las siguientes bases militares colombianas para que sean usadas por los EEUU: la base Aérea de Apiay, en el Departamento del Meta; la base Aérea de Malambo, ubicada en el área metropolitana de Barranquilla; la base Aérea de Palanquero, situada en Puerto Salgar, en el departamento (provincia) de Cundinamarca, que cuenta con una pista de aterrizaje de 3500 metros; la base Aérea de Tolemaida, en Melgar, Tolima, es el fuerte militar mas grande de Latinoamérica y tiene una importante fuerza de despliegue rápido; la base Naval de Bahía Málaga , en el Pacifico colombiano, cerca de Buenaventura; la base Naval de Cartagena, en la costa del mar Caribe.

Seminario internacional en Cuba rechazará bases militares foráneas

El Movimiento Cubano por la Paz recibió a los delegados de 36 países que participarán en el II Seminario por la abolición de las bases militares extranjeras, según Prensa Latina.

La cita, que se realizará en la oriental provincia de Guantánamo, tiene el propósito de condenar la injerencia de las grandes potencias en la soberanía de los pueblos, aseguró una nota publicada en Granma.

Además, añadió el reporte, en el encuentro se abogará por la paz mundial y se fustigarán las invasiones militares en Libia, Afganistán e Iraq.

Según el programa del seminario, existirán proyecciones de audiovisuales, intercambios y conferencias, y los participantes mostrarán sus consideraciones en una declaración final.

Wikileaks: sí publicó documentos probatorios de la barbarie en la guerra de Iraq

Resulta aterrador que fuera conocida la barbarie de la supuesta lucha contra el terrorismo por los que han tenido que ver en Estados Unidos con la guerra en Iraq . En los documentos que filtra Wikileaks están los informes, apoyados por evidencias médicas, que describen a prisioneros con los ojos vendados, maniatados y recibiendo golpes, latigazos y descargas eléctricas.

Son ya 391.832 escritos secretos que evidencian el uso sistemático de torturas y 109 000 muertos en ese país entre 2003 y 2009 -el 63% de ellos, civiles-.

Por el momento, el seguimiento más preciso de la filtración de documentos del Departamento de Defensa de EE UU se puede hacer en las ediciones digitales de The Guardian y The New York Times, Le Monde, Der Spiegel, Al Jazeera y el Bureau of Investigative Journalism.

Para entender la complicada terminología militar de los informes, esta última institución incorpora un glosario.

Según el análisis de los documentos que ha difundido la página fundada por Julian Assange, las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e incluso asesinatos perpetrados sistemáticamente por la Policía y el Ejército iraquí, aliados de las fuerzas internacionales invasoras.

Oficiales británicos y estadounidenses insistían hasta ahora en que no había registro oficial de las víctimas, pero los documentos fijan en 66.081 los no combatientes muertos de un total de 109 000 bajas durante los seis años estudiados.

Más de 15 000 civiles murieron en incidentes que hasta ahora se desconocían. La mayoría de víctimas civiles son, según se deduce de la información que maneja Estados Unidos, producto de ataques de milicias y ajustes de cuenta étnicos y políticos que las fuerzas de seguridad iraquíes e internacionales no fueron capaces de evitar.

Al tratarse de documentados acumulados por el ejército de Estados Unidos, estos hechos estarían, por tanto, todos en conocimiento del Pentágono. (Con información de agencias y sitios digitales)

Ver video en CNN

¡Yankees go home! Nueva ofensiva de los Estados Unidos sobre los pueblos de América.


Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda*

Aunque parece ya lejano porque ocurrió en marzo 2008, el ataque presuntamente colombiano a Ecuador en la provincia de Sucumbíos marcó el inicio de un nuevo ciclo dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital: el continente americano. No se trató de un hecho aislado sino de una primera piedra de un camino que continúa abriéndose paso.

En aquel momento se desplegaban iniciativas de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono desde Israel, y aderezadas con sus propósitos particulares, en América no había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de su seguridad nacional”.

El ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.

Prudentemente se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al cambio de gobierno en los Estados Unidos, pero la necesidad de detener el crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó nuevamente a los Estados Unidos a involucrarse en proyectos desestabilizadores o directamente militaristas.

Nuevas formas de viejos propósitos. La doctrina formulada por Monroe y reiterada por Kennedy con la Alianza para el Progreso (Alpro) tiene expresiones contemporáneas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) y el Proyecto Mesoamericano (antes Plan Puebla Panamá), pero también en la creación de una retícula militar que envuelve la región en su conjunto.

La revolución cubana en 1959 generó una cuña de subversión social que puso en entredicho el dominio estadounidense en el continente. La victoria cubana en Playa Girón en 1961, la sobrevivencia del proceso cubano después de la “crisis de los misiles” y su permanencia en medio del acoso y las dificultades se constituyeron en un dique simbólico que desde entonces aparece como bastión de esperanza y dignidad, y como posibilidad real frente a la dominación.

Por esta misma razón, Cuba ha sido cuidadosamente separada del resto del continente mediante políticas de “extensión de la democracia” y combate a las tiranías (Alpro) promovidas financieramente a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), mediante su expulsión de la Organización de Estados Americanos y mediante la manipulación de los imaginarios hasta convertirla en caso único e irrepetible, con tal éxito que en muchos sentidos el proceso cubano no es incorporado a los análisis sino como experiencia aislada que es a la vez añorada y rechazada por las izquierdas del continente.

Después de Cuba y de las experiencias insurgentes en casi todos los países de América Latina, los procesos democráticos fueron violentamente interrumpidos por dictaduras militares financiadas por la USAID, tan activa nuevamente en nuestros días, y preparadas por la Escuela de las Américas. Se abrió una larga noche para el continente y América volvió a ser, en cierta medida, “para los americanos”.

Las dictaduras se transformaron en neoliberalismo, las riquezas de nuestros países dejaron de ser “patrimonio estratégico de la nación” para convertirse en atractores de inversión. La ilusión hegemónica de una América unida defendiendo los intereses americanos se encaminó en los tratados de libre comercio.

Los levantamientos contra el neoliberalismo, los tratados regionales, el ALCA y, recientemente, contra los dos megaproyectos de reordenamiento territorial y creación de la infraestructura de la integración energética y el saqueo (Plan Puebla Panamá, crecido hasta el Putumayo incorporando a Colombia, y hoy transformado en Proyecto Mesoamericano, e Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica), obligaron a la inteligencia hegemónica a recolocarse estratégicamente en el continente.

La insuficiencia del mercado como disciplinador general es acompañada por la presencia creciente de las políticas y fuerzas militares en toda la región. El ethos militar se impone como eje ordenador de la totalidad.

Como una vuelta más a la tuerca, las movilizaciones antineoliberales dan lugar a cambios institucionales y experiencias de gobierno contrahegemónicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y con esto se pone en riesgo, o por lo menos en dificultades, el dominio estadounidense. Con estas nuevas experiencias –que se agregan a la cubana y la reubican geopolíticamente-, no sólo se cuestionan las reglas del juego establecidas sino que grandes extensiones territoriales e inmensas fuentes de recursos empiezan a salir del control hegemónico.

La amenaza de esta confluencia y de su potencial ampliación, los triunfos democráticos, la constitución del ALBA, Petrocaribe y las señales de distanciamiento de las políticas de Washington –encaminadas en múltiples ocasiones por los organismos internacionales-, es asumida como peligro mayor por los guardianes de la seguridad de los Estados Unidos que, independientemente de quién ocupe la presidencia, mantiene una política de estado para defender como hinterland el continente americano y enfrentar desde esta plataforma el juego de competencias ­­­con el resto del mundo.

El golpe de Estado en Honduras -uno de los eslabones más frágiles del ALBA-, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado con el personal de la Embajada norteamericana y asumido por la oligarquía hondureña -que si existe es por el auspicio de los intereses norteamericanos que requieren parapetarse en socios locales-, es el primer operativo de relanzamiento de la escalada iniciada en Sucumbíos.

Como parte de una ofensiva con múltiples variantes, que combina el juego de fuerzas constituidas internamente con intervenciones desde el exterior, que se presenta lo mismo con faceta militar que diplomática, económica o mediática, el golpe en Honduras abre un sendero diferente que pone en riesgo cualquier tipo de procedimiento democrático y deja sentado un precedente perverso. Cómo leer si no la deslegitimación de un gobernante constitucional y legítimo, derrocado por un golpe espurio que violenta la Constitución y las formas democráticas, y que, no obstante, mediante un extraño subterfugio termina siendo acusado de ser él el violador de la Constitución y, por ese mecanismo, es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el esquema de diálogo que se impuso después del golpe y que, de no ser por la movilización popular exigiendo el restablecimiento de la constitucionalidad y rechazando tanto el golpe de Estado como la militarización, ya sería un dato más en la historia.

Honduras no es cualquier país. No solamente es integrante del ALBA y Petrocaribe sino que el gobierno de Zelaya empezaba a hablar de reforma agraria en las tierras que históricamente han sido parte del reino de la United Fruit Company, responsable de muchas masacres. Honduras fue el espacio desde donde se organizó la contrainsurgencia en los años de las luchas revolucionarias centroamericanas y es todavía el espacio de emplazamiento de la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, una de las mayores en la región latinoamericana que ha funcionado como cuartel general del Comando Sur desde su creación.

El depuesto gobierno de Zelaya, empujado por la movilización popular que desde hace un año cuestionó la existencia de Palmerola en el II Encuentro contra la Militarización, empezaba a hablar de la recuperación de las instalaciones de esa base. Esto, en un momento de ascenso de la presencia militar estadounidense, de ampliación, reactivación o modernización de sus posiciones en el continente, aceleró sin duda la intervención[1] que, evidentemente, responde a intereses económicos y geopolíticos mucho más trascendentes que los de la oligarquía local.

No obstante, a pesar de su gravedad, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para los gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser acosados. Honduras resultó atropellada en una búsqueda por alcanzar objetivos de mucha mayor importancia geoestratégica como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y constituye ya, independientemente de su desenlace, uno de los soportes de la estrategia en curso.

Honduras constituyó el elemento desencadenador o, mejor, la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero, lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales liderados por los Estados Unidos.

Mientras la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se vuelven a desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC, único grupo reconocido como terrorista por el Pentágono en la región, a los presidentes de Venezuela y Ecuador, pero, sobre todo, se revive un viejo acuerdo entre Colombia y los Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en suelo colombiano y permite la instalación de siete bases militares norteamericanas que se suman a las seis ya registradas por el Pentágono y por el Congreso en su Base structure report.

El plan de disciplinamiento continental pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados (ver mapa). La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aíslan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando en el mediano plazo.[2]

Pero además de este corredor geopolítico, que asimismo se entrelaza geográficamente con las zonas de mayor riqueza del continente, se puede ubicar otra línea de intervención más sutil que podría establecerse como el eje Miami-México-Bogotá[3], en el cual se pretende agrupar una derecha supuestamente endógena, portadora de un pretendido modelo latinoamericano propio frente a las propuestas emancipatorias emergentes. La participación de los grupos anticastristas de Miami y de sus contrapartes en el Pentágono en el golpe de Honduras se hizo evidente tanto en las sorprendentes declaraciones anticomunistas de los protagonistas del golpe, que parecían como salidas de la prehistoria política, como en la aparición en escena de personajes como Otto Reich.

Este conjunto de hechos permite concluir que está en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, en América Latina se está conformando mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y monitoreo alcanzan en un solo vuelo sin necesidad de cargar combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia Saudí, y al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua dulce del continente, al lado de los mayores yacimientos de biodiversidad del planeta, frente a Brasil y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo, contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países que en Sudamérica han osado desafiar al hegemón.

Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de los Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región. Una base militar estadounidense del tamaño de un país completo y en el corazón de la amazonia.

Todo hace pensar que las acciones desde este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los estados enemigos o a los estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por los Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado fallido súbito y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo calificado como terrorista (es ahí que se explica la insistencia por acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de colaboración con las FARC), los conflictos transfronterizos o la penetración del narco.

Una vez decretado el Estado fallido la intervención puede realizarse desde Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.

Es de prever la búsqueda de otros emplazamientos militares en el futuro cercano (por lo pronto en Perú, que ya está estableciendo compromisos de operación amplia de tropas estadounidenses en su territorio desde el 2006 y con posibilidades de uso de bases en Chiclayo y en la zona del VRAE), combinada con procesos de fortalecimiento de los aparatos de inteligencia y militares en general al interior de los países latinoamericanos. Asimismo, es de esperar que la construcción de los estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por el hegemón o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.

A solo unos meses del ascenso presidencial de Obama, resulta ya ingenuo pensar que existe un cambio en la política norteamericana hacia la región. El esquema de dominación está claro y delineado. Los Estados Unidos van, como decía Martí, “con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. Deberá haber una respuesta múltiple, regional, social, solidaria, en bloque. Una respuesta que se extienda desde el Río Bravo hasta la Patagonia y que reditúe a la independencia de nuestras naciones.

Quinientos años de lucha nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de los Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos quinientos años en rebeldía no hayan sido en vano.

No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.

[1] Uno de los aspectos interesantes y semiocultos de la participación de los Estados Unidos en el golpe de Honduras es la manera como se manejaron los recursos provenientes de las remesas, hoy día fundamentales como soporte de la economía de ese país. BBC mundo, en su sección América Latina en Internet del 9 de septiembre de 2009, publica datos sobre el aumento de las remesas desde los Estados Unidos hacia Honduras justo después del golpe. Lo mismo ocurrió en las anteriores elecciones salvadoreñas en que se hizo cambiar radicalmente el mapa electoral cuando las encuestas daban como ganador al FMLN y la administración Bush anunció la suspensión de las remesas.

[2] Este esquema, además, está alentando una carrera armamentista en la región disparando los gastos militares a niveles sin precedente. Con Brasil a la cabeza gastando 14 mil millones de dólares en armamento, esta dinámica obliga a países como Venezuela, Ecuador y Bolivia a desviar recursos de programas de desarrollo y mejoramiento social hacia la defensa, mientras los Estados Unidos emplazan sus fuerzas militares y subvencionan la industria de guerra colombiana.

[3] Agradecemos a Guillermo Castro el olfato para percibir la conformación de este otro eje superpuesto.

*Ceceña, Ana Esther. Economista, doctora en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Paris I, Sorbona. Integrante del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Su área de especialización es el estudio de la "Hegemonía económica mundial". Coordinadora del proyecto Paraíso maya: competencia internacional y disputa por los recursos estratégicos.
Miranda, Humberto. Graduado de Filosofia por la Universidad de La Habana. Investigador Agregado del Instituto de Filosofia. Desde 1995 forma parte del Grupo GALFISA en temas referidos a los impactos de la globalización y las políticas de ajuste en América Latina, así como la crítica de la economía y las alternativas al orden actual en la región. Es también profesor adjunto del departamento de Ciencias Políticas del College of Charleston, Carolina del Sur.

Fuente: Revista Herramientas

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Honduras, más allá del Golpe, bases militares y procesos de cambio en AL.


1.¿Qué conocemos de Honduras?

2. ¿Por qué se dio el golpe en Honduras?

3. ¿Cómo se desarrolló el golpe?

4. ¿ Cómo se manifiesta la RESISTENCIA?

5. ¿ Quiénes apoyan el golpe?

6. ¿Vientos de guerra?

7. ¿Qué hay más allá de los golpes?

8. ¿Cuál es el Sistema Interamericano de Defensa - SIAD?

9. ¿A dónde apuntar nuestra mirada?

10. ¿Por qué es importante el estudio, la solidaridad, la organización y la acción?



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