Víctimas de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado, perpetrado contra la hermana República Bolivariana de Venezuela por parte de Estados Unidos, perdieron la vida en acciones combativas y tras férrea resistencia 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano./PCC
Cuba, Isla Mía
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Contra Maduro: una ‘red’ creada por la CIA y un testigo estrella coaccionado
Blumenthal argumenta que el DOJ usa lenguaje vago y cifras inconsistentes sobre supuestos envíos de cocaína, sin aportar pruebas concretas ni demostrar jurisdicción estadounidense, ya que muchos de los hechos alegados ocurrieron fuera de EE. UU. Además, ignora informes de inteligencia recientes que concluyen que Maduro no controla al grupo criminal Tren de Aragua, pese a que la acusación lo presenta como su aliado.
El texto subraya que el caso se apoya casi exclusivamente en testigos poco fiables, especialmente el exgeneral Hugo “El Pollo” Carvajal, un narcotraficante confeso que firmó un acuerdo secreto con fiscales estadounidenses para reducir su condena a cambio de incriminar a Maduro. El autor considera que su testimonio carece de credibilidad y responde a presiones judiciales.
Un punto central del artículo es que el llamado “Cartel de los Soles”, que el DOJ atribuye a Maduro y su entorno, no fue creado por el chavismo, sino que tiene su origen en operaciones encubiertas de la CIA en los años 80 y 90, algo documentado por medios estadounidenses como The New York Times y 60 Minutes. Según el autor, reactivar esta narrativa expone al propio gobierno de EE. UU. a que salgan a la luz antecedentes de tráfico de drogas vinculados a su inteligencia.
Finalmente, el artículo denuncia un doble rasero: mientras se persigue a Maduro con pruebas endebles, figuras claramente implicadas en el narcotráfico y aliadas de EE. UU., como el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, han recibido indultos. Para Blumenthal, el objetivo real del caso es legitimar una doctrina imperial, presentar secuestros y amenazas como “aplicación de la ley” y advertir a otros líderes que se opongan a los intereses estratégicos de Washington.
Guerra a la Guerra: al imperialismo neofascista no se le para solo con declaraciones
Manu Pineda.- Hasta hace algún tiempo se mantenía la idea errónea de que el fascismo pertenecía al pasado, a un periodo oscuro del siglo XX que la humanidad habría superado de forma irreversible tras la derrota del nazismo en 1945. Esa percepción constituye uno de los errores políticos más graves de nuestro tiempo. El fascismo es una forma concreta de ejercicio del poder que surge cuando las clases dominantes consideran que los mecanismos habituales de control político, jurídico y económico han dejado de garantizar sus intereses. En ese contexto, la violencia abierta, la militarización de la política y el desprecio por el derecho internacional dejan de ser excepciones y se convierten en norma.
La historia ofrece una enseñanza básica y fácilmente comprensible: el nazifascismo no fue derrotado mediante declaraciones ni condenas formales. Adolf Hitler no fue frenado por comunicados diplomáticos ni por resoluciones internacionales. Fue derrotado porque pueblos y Estados asumieron que enfrentarlo exigía una resistencia organizada y sostenida, también en el plano militar. El Ejército Rojo de la Unión Soviética desempeñó un papel vertebral y decisivo en esa derrota, cargando con el peso principal del enfrentamiento contra la maquinaria nazi y pagando un coste humano y material gigantesco. A esa lucha se sumaron otros países cuando comprendieron que el avance fascista amenazaba directamente su propia supervivencia. La victoria antifascista se construyó con hechos, no solo con palabras.
Esta lección histórica resulta imprescindible para comprender el presente. Donald Trump encarna una forma concentrada y brutal de ejercicio del poder imperial. En menos de un año de presidencia, Estados Unidos ha bombardeado al menos siete países, ha promovido operaciones abiertas y encubiertas de desestabilización y ha llegado al extremo de secuestrar a un presidente legítimo, Nicolás Maduro, en una violación flagrante de los principios que rigen las relaciones internacionales. Al mismo tiempo, ha amenazado de forma directa y grosera a países soberanos como Cuba, México, Colombia, Irán o Dinamarca (Groenlandia), normalizando el lenguaje de la intimidación y la extorsión como instrumento de gobierno.
Estos hechos forman parte de una espiral fascista, imperialista y expansionista que se desarrolla a plena luz del día. El desprecio por el derecho internacional se presenta como fortaleza política. La imposición unilateral sustituye cualquier forma de diálogo, y la fuerza militar se convierte en argumento principal. Esta lógica responde a una hegemonía imperial en crisis que trata de recomponerse mediante la violencia, incluso a costa de arrastrar al mundo a una catástrofe de dimensiones incalculables.
Frente a esta ofensiva, numerosos gobiernos que rechazan esa pretensión de hegemonía imperial han emitido pronunciamientos de condena rigurosos y políticamente coherentes. Estas declaraciones cumplen una función necesaria: nombran al agresor, fijan responsabilidades y establecen un marco ético mínimo. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que ese nivel de respuesta resulta claramente insuficiente. Un poder imperial armado, con capacidad militar global demostrada y voluntad explícita de utilizarla, no se ve disuadido por comunicados. El derecho internacional, cuando carece de una fuerza material que lo respalde, pierde toda eficacia real.
El problema central reside en la ausencia de una estructura capaz de hacer frente a la agresión. La historia de los años treinta resulta pedagógica en este sentido. La acumulación de condenas formales frente al avance del nazismo no detuvo su expansión. La pasividad y la demora reforzaron al agresor hasta que el conflicto adquirió dimensiones devastadoras. En estos escenarios, el tiempo nunca juega a favor de los pueblos.
La situación actual presenta una advertencia similar. Cada bombardeo tolerado, cada amenaza normalizada y cada violación del derecho internacional sin respuesta efectiva amplían el margen de maniobra del imperialismo agresivo. Afirmar que la coordinación de la respuesta y de la resistencia es inaplazable constituye una evaluación política basada en hechos objetivos. La espiral no se modera con el paso del tiempo; se intensifica.
Ante una ofensiva de estas características, la respuesta fragmentada resulta ineficaz. La experiencia histórica enseña que solo una coordinación internacional de la resistencia política y militar puede frenar un proyecto fascista de alcance global. Esta coordinación no exige coincidencia ideológica plena entre los pueblos y Estados que la integren. Exige conciencia compartida de que la soberanía de los pueblos está bajo ataque. Durante la Segunda Guerra Mundial, países con sistemas políticos muy distintos combatieron juntos porque comprendieron que la alternativa era la dominación fascista global.
La defensa de la soberanía requiere capacidad real para impedir bombardeos, bloqueos, golpes y secuestros políticos. Cuando esa capacidad no existe, la soberanía se vacía de contenido y se convierte en una fórmula retórica. Por ello, la construcción de una alianza internacional de resistencia frente al neofascismo imperialista deja de ser una opción ideológica y pasa a ser una necesidad histórica.
El lema leninista de “guerra a la guerra” expresa precisamente esta idea: hacer frente a la expansión imperialista mediante la resistencia organizada. La paz no surge de la pasividad ni de la confianza en la buena voluntad del agresor. Surge de la capacidad colectiva de los pueblos para defenderse y para imponer límites reales al uso de la fuerza.
Estamos ante un momento de no retorno. La presidencia de Trump ha elevado la ofensiva fascista imperial a un nivel extremo. La acumulación de agresiones, amenazas y violaciones del derecho internacional configura un escenario en el que la inacción no es una opción. O se construye una alianza internacional capaz de hacer frente a esta dinámica, o el proyecto imperial avanzará hasta arrasar con todo lo que encuentre a su paso.
La historia demuestra que el fascismo no se detiene por agotamiento moral. Se detiene cuando encuentra una resistencia organizada capaz de enfrentarlo. La responsabilidad histórica es inmediata. El margen de tiempo se ha reducido drásticamente. La decisión es colectiva y sus consecuencias ya están a la vista.
Se derrumba la falacia del Cártel de los Soles
Norelys Morales Aguilera.- Según en un artículo publicado por “The New York Times” hay una acusación revisada que elimina la referencia al “Cártel de los Soles” como una organización criminal formal. El Departamento de Justicia de EE.UU. retiró una de las acusaciones principales contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, promovidas por la Administración de Donald Trump y usadas para justificar su secuestro en Venezuela.
La acusación de 2020 emitida por el Departamento de Justicia describía detalladamente al Cártel de los Soles como una organización de narcotráfico dirigida por Maduro, que armaba a las FARC en Colombia y pretendía "inundar" a EE.UU. con cocaína. En la versión de la acusación de 2020, el supuesto grupo criminal fue mencionado 32 veces. (RT)
El infundio fue repetido por los medios afines a Estados Unidos. Así lo publicó InfoBae el 3 de enero:
El pasado mes de julio, la administración de Donald Trump lanzó un golpe contra los cárteles de la droga, en especial contra el Cártel de los Soles, organización delincuencial que presuntamente era liderada por Maduro y que mantenía vínculos con uno de los cárteles más poderosos de México: el de Sinaloa. Fue el 25 de julio cuando la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos designó al Cártel de los Soles como organización terrorista global. El nombre del cártel proviene de las insignias del sol que aparecen en los uniformes de los oficiales militares venezolanos.De acuerdo con agencias estadounidenses, Maduro y otros individuos venezolanos de alto rango corrompieron las instituciones de gobierno de Venezuela, incluyendo al Ejército, para facilitar las operaciones del cártel para traficar narcóticos a Estados Unidos.
Pero, ahora ante el temor de la verdad, es revisada la acusación contra el presidente Nicolás Maduro, se retractan de una afirmación de la que desprende no tener pruebas y que han venido repitiendo en reiteradas ocasiones. Desde hace un año, la administración Trump acusaba al presidente Nicolás Maduro de ser el líder de un cartel de la droga llamado 'Cartel de los Soles'. (MARCA)
Continúa el medio:
Para tener la foto completa de lo que sucede tras el inicio del juicio al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hay que ir unos años atrás cuando una acusación formal formulada por el gran jurado en Estados Unidos que fue redactada por el Departamento de Justicia aseguraba que el líder venezolano dirigía el 'Cartel de los Soles'. Aquello fue en 2020, pero no se recuperó el texto y las acusaciones hasta pasados cinco años con el regreso de Donald Trump a la presidencia yankee.En ese entonces, en julio de 2025, el Departamento del Tesoro recuperó el texto inicial y designaba al 'Cartel de los Soles' como una "organización terrorista". Una información que trascendía y que el ejecutivo de Trump iba a aprovechar para sus acusaciones. En concreto, unos meses más tarde, en noviembre del 2025, Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional del presidente Trump, ordenaba al Departamento de Estado que hiciera lo mismo y llamara a esta organización "organización terrorista".
El Gobierno de Venezuela rechazó en noviembre la maniobra del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, de designar como organización terrorista al "inexistente Cartel de los Soles".
Para Caracas, la estrategia buscaba reeditar "una infame y vil mentira para justificar una intervención ilegítima e ilegal contra Venezuela, bajo el clásico formato estadounidense de cambio de régimen".
El Cártel de los Soles no se menciona ni una vez en la Evaluación Nacional sobre la Amenaza de las Drogas, que elabora anualmente la Administración para el Control de Drogas de EE.UU., ni tampoco en el Informe Mundial sobre Drogas anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Ya se había dicho, pero continuaron mintiendo,
No se dude que hay otras mentiras por derribar.
Relacionado; La increíble fábula del Cartel de los Soles
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Cuba en la ONU: Ataque militar de EE.UU. contra Venezuela busca controlar las tierras y recursos naturales
El representante de Cuba ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ernesto Soberón Guzmán, denunció este lunes que el "ataque militar" perpetrado el fin de semana por EE.UU. contra Venezuela "busca controlar las tierras y recursos naturales" de ese país suramericano.
"El ataque militar de EE.UU. contra Venezuela no tiene justificación alguna, no responde a ninguna provocación ni cuenta con legitimidad, se sustenta en la aberrante doctrina de la paz por medio de la fuerza y quebranta la estabilidad y la paz que ha caracterizado durante años a nuestra región latinoamericana y caribeña", expresó el diplomático cubano, quien se sumó al reclamo internacional para que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su compañera, Cilia Flores, sean liberados inmediatamente por Washington, tras su secuestro en Caracas.
Soberón señaló que las acciones militares de EE.UU. se sustentan en falsedades y en "acusaciones infundadas sin evidencia alguna". Además, advirtió que estos bombardeos al territorio venezolano "buscan propiciar un cambio del orden constitucional en la República Bolivariana de Venezuela" y que su "objetivo último no es la falsa narrativa del combate al narcotráfico sino el control de las tierras y los recursos naturales de Venezuela".
El vocero cubano señaló que el propósito de Washington en Venezuela ha sido confesado "abierta y desenfadadamente" por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su secretario de Estado, Marco Rubio. "Se trata de una agresión imperialista y fascista, con objetivos de dominación que pretende reeditar las ambiciones hegemónicas estadounidenses sobre nuestra América, ancladas en la vetusta doctrina Monroe".
"Busca también amedrentar y avasallar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe", advirtió Soberón, quien agregó que Cuba llama a reacción urgente de la comunidad internacional contra este criminal ataque a Venezuela, una nación pacífica que no ha agredido a EE.UU. ni a ningún otro país.
"Llamamos a todos los gobiernos, parlamentos, movimientos sociales y pueblos de mundo, a condenar la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, y a enfrentar este acto de terrorismo de Estado que amenaza la paz y la seguridad internacionales, y pretende imponer una nueva doctrina de dominación del imperialismo estadounidense en América Latina, en el Caribe y en el mundo", añadió el diplomático, quien recordó que en la acción militar murieron 32 cubanos que estaban en misión en Caracas a través de la cooperación conjunta./RT


