Respuesta de Díaz-Canel a mentira de Rubio: tuit

 

Un 64% frente a un 15% oposición a guerra con Cuba de estadounidenses

Según una nueva encuesta de YouGov, los estadounidenses se oponen a una guerra entre Estados Unidos y Cuba en un 64% frente a un 15%.

Casi dos tercios también coinciden en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo. 

Dan Beeton.— Una nueva encuesta realizada por YouGov revela que el 64 por ciento de los estadounidenses se opone a que Estados Unidos entre en guerra contra Cuba, mientras que el 15 por ciento lo apoya y el 21 por ciento no está seguro.

Entre quienes expresan su opinión, el 81 por ciento se opone a la guerra.

“Esto debería hacer que el presidente Trump se lo piense dos veces antes de emprender otra ‘guerra innecesaria’”, declaró Mark Weisbrot , economista sénior y codirector del Centro de Investigación Económica y Política ( CEPR ). “Casi todos los expertos en Cuba se reirían de la idea de que Cuba represente una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Y la guerra contra Irán ya le ha costado a Trump y a su partido un apoyo considerable”.

La encuesta de YouGov, patrocinada por el CEPR, reveló que los encuestados coincidieron en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo, con un margen del 62% frente al 24%. 

“Trump se postuló para la presidencia prometiendo ‘no a las guerras’ y que bajaría los precios. En cambio, inició una guerra que ha elevado los precios y probablemente seguirá haciéndolo durante algún tiempo.”

El presidente Trump ha amenazado repetidamente con ir a la guerra con Cuba. El 16 de marzo dijo que tendría "el honor de tomar Cuba" y que "puedo hacer lo que quiera" con Cuba. 

Menos de dos semanas después, añadió:

“Yo construí este gran ejército. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlo’. Pero a veces hay que usarlo. Y Cuba es la siguiente, por cierto.”

El 1 de mayo, Trump reiteró esta postura, afirmando que Estados Unidos “tomaría el control” de Cuba “casi de inmediato”. Ese mismo día, emitió una orden ejecutiva que ampliaba las sanciones contra Cuba. Entre otras restricciones, la orden permite sancionar a empresas e instituciones financieras de terceros países, muchas de ellas probablemente europeas o canadienses, que, a juicio de Estados Unidos, hayan realizado transacciones con el gobierno cubano o hayan operado en los sectores energético, de defensa, minero, de servicios financieros o de seguridad de la economía cubana.

Las sanciones contra Cuba se han intensificado enormemente desde 2017, culminando en un bloqueo devastador que incluye la interrupción del suministro de petróleo. Esta intensificación de las sanciones ha provocado un aumento del 148 % en la mortalidad infantil durante los últimos ocho años. Antes del incremento de las sanciones, la tasa de mortalidad infantil en Cuba era una de las más bajas del hemisferio, incluso inferior a la de Estados Unidos.

«Es evidente que el aumento de las sanciones es responsable de este enorme incremento en la mortalidad infantil», declaró Alex Main , director de Política Internacional del CEPR. «El bloqueo petrolero ha sido especialmente inhumano, interrumpiendo el funcionamiento de respiradores, inhaladores y otros equipos médicos esenciales, y paralizando el transporte de emergencia. Más del 80 % de la electricidad de Cuba depende del petróleo y sus derivados».

El 7 de abril, el presidente Trump amenazó a Irán diciendo : «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá». Amnistía Internacional condenó las declaraciones de Trump como «una amenaza de exterminio» que «podría constituir una amenaza de genocidio», revelando «un nivel asombroso de crueldad y desprecio por la vida humana». Otros expertos y organizaciones de derechos humanos hicieron declaraciones similares.

Los encuestados coincidieron con la descripción que Amnistía Internacional hizo de esta declaración por una mayoría del 58% frente al 25%. Asimismo, por una mayoría del 54% frente al 35%, afirmaron que no era apto para ser presidente.

Entre los encuestados, quienes se identificaron como independientes se mostraron muy contrarios a estas guerras y amenazas. Por ejemplo, se opusieron a una guerra con Cuba por una mayoría del 68 % frente al 25 %. Estos votantes están divididos casi por igual entre simpatizantes demócratas y republicanos, y se considera que representan un número considerable de votantes indecisos para las elecciones de noviembre. 

Weisbrot señaló que esto era otra señal de alerta de que una guerra con Cuba podría tener consecuencias electorales en noviembre. También mencionó que Trump ha declarado que busca iniciar una guerra con Cuba cuando retire sus tropas de Irán.

«Es inusual en la historia que un líder utilice otra guerra como distracción para una guerra impopular entre los votantes y que los ha perjudicado», dijo Weisbrot. «Pero esto parece una posibilidad real en este caso. La distracción ha desempeñado un papel sin precedentes en la estrategia política de Trump, tanto en sus campañas como en su gobierno y en su dominio del ciclo informativo» 

Cuba, en la agenda de la reunión de Marco Rubio y el Papa


El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, se reunió ayer con el nuevo jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, con quien abordó “los esfuerzos de Estados Unidos para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”; la instancia castrense divulgó una imagen en que ambos se saludan con un mapa de Cuba detrás. Foto del Comando Sur en X

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El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó hoy que la política de Estados Unidos hacia Cuba está en la agenda de su reunión de mañana con el papa León XIV en Roma y reiteró que la isla representa una amenaza para su país; en tanto, algunos legisladores expresaron temor de que la administración de Donald Trump podría estar preparándose para derrocar al gobierno en La Habana., según refiere el diario La Jornada.

“Tenemos a 90 millas de nuestras costas a un Estado fallido que también resulta ser territorio amistoso para algunos de nuestros adversarios”, afirmó Rubio este martes durante una sesión con medios en la Casa Blanca. “Es un estatus quo inaceptable y lo estaremos abordando, pero no hoy”.

En una conferencia de prensa dedicada más que nada a los asuntos de Medio Oriente, el canciller cubanoestadunidense negó que su país haya aplicado un embargo contra envíos de petróleo a Cuba (aunque la orden ejecutiva que impone sanciones a países que envían combustible a La Habana permanece en el sitio cibernético oficial de la Casa Blanca) y culpó de los problemas económicos de la isla a su gobierno. “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente”, ironizó.

Rubio –quien participó en la sesión informativa en la Casa Blanca en sustitución de la secretaria de prensa embarazada– comentó que su reunión con el papa León XIV se había programado hace tiempo y confirmó que “el tema de Cuba” está en la agenda, entre otras cosas.

Ha sido ampliamente reportado en Estados Unidos que el Vaticano intenta servir de mediador entre las dos naciones.

“Funcionarios cubanos con cargos relevantes han solicitado al Vaticano presionar a Estados Unidos para aflojar sus sanciones”, reportó ayer The Wall Street Journal.

“El Vaticano, el cual ha trabajado largamente por la distensión entre Estados Unidos y Cuba, también intenta disuadir al gobierno de Trump de emplear la fuerza militar contra Cuba como lo hizo en Venezuela”, informó el rotativo.

Cuestionado sobre su reunión con el Papa, Rubio se limitó a decir que el gobierno estadunidense trabaja con la Iglesia católica para entregar asistencia humanitaria en la isla. Pero subrayó que el gobierno de Trump considera la situación política en La Habana como “inaceptable”, sin ofrecer mayores explicaciones.

En las semanas recientes, la administración del republicano ha ampliado su bloqueo de más de seis décadas contra la isla para intensificar la presión interna, incluida una nueva ronda de sanciones contra la economía y amenazas con represalias a instituciones financieras que tienen negocios con el gobierno cubano y que fueron anunciadas el viernes pasado.

La intensificación de la retórica y las medidas del gobierno de Trump han provocado que algunos legisladores federales demócratas expresen preocupación de que se prepara una posible acción militar contra Cuba. De hecho, esta mañana antes de su conferencia de prensa, Rubio estaba en la sede del Comando Sur (Southcom) en Florida y esa instancia militar difundió en sus redes sociales una foto del secretario de Estado junto al nuevo comandante del organismo castrense mientras se saludaban frente a un mapa de la isla.

El propio comandante en jefe, Trump, bromeó en Palm Beach el viernes pasado al decir: “estaremos tomando a Cuba casi inmediatamente”, y agregó que después de concluir con Irán, tal vez enviará un portaviones estadunidense, quizá el más grande, y que al acercarse a las costas cubanas seguramente “ellos dirán, muchas gracias, nos rendimos”.

Por su parte, Punchbowl News reportó el lunes que “legisladores temen que Trump pretenda derrocar a regímenes adversarios como parte clave de su legado y sólo se ha envalentonado con republicanos en el Congreso que no intervienen ante sus acciones en Venezuela e Irán.

“Los demócratas están cada vez más preocupados de que el presidente Trump –sin inmutarse por la continua guerra en Irán– ahora procederá hacia el cambio de régimen en Cuba”.

El senador demócrata Sheldon Whitehouse, hablando en el foro del Sedona Institute en Arizona –organizado por la fundación establecida por el difunto senador republicano John McCain–, comentó que no puede “pronosticar si el presidente tiene en su mente que él es la rencarnación de Genghis Khan, Napoleón y Alejandro Magno y va estar arrojando su peso militar por todas partes y rehacer el mundo”. Agregó: “Cuba es un lugar perfectamente lógico para que él entre y la tome mientras eso de agarrar está de moda”.


Cuba bajo asedio, pero no derrotada

Respuesta de la Revolución a las amenazas de Trump

Luciano Vasapollo. Resumen Latinoamericano.— Hay una imagen que, más que ninguna otra, capta la trascendencia histórica del momento: más de medio millón de personas congregadas en la Tribuna Antiimperialista José Martí de La Habana, el Día del Trabajo. No se trató de una simple celebración, sino de una manifestación política colectiva y consciente. Un pueblo que se unió en torno a su historia y su futuro en medio de crecientes amenazas y presiones externas, particularmente de Estados Unidos, liderado por Donald Trump y apoyado por sectores de la diáspora cubana en Miami, representados por el Secretario de Estado Marco Rubio.

La respuesta de Cuba es inequívoca. Es firme, detallada y profundamente política. Y se refleja en las palabras del presidente Miguel Díaz-Canel y del canciller Bruno Rodríguez Parrilla, quienes han expuesto claramente la situación en los últimos días: no solo un endurecimiento del bloqueo, sino una escalada total que roza la amenaza militar.

Rodríguez Parrilla no se anda con rodeos: «Rechazamos enérgicamente las recientes medidas coercitivas unilaterales adoptadas por el gobierno de Estados Unidos», denunciando lo que abiertamente denomina «un castigo colectivo al pueblo cubano». Pero es en su extenso discurso ante la reunión de solidaridad internacional donde se evidencia la gravedad de la crisis: «Vivimos un período particularmente peligroso para la humanidad y para Cuba. La proliferación de medidas coercitivas unilaterales está sumiendo al mundo en una crisis multidimensional y amenazando a Cuba, que se encuentra en la mira del imperialismo».

Por lo tanto, no se trata de una simple disputa bilateral. Es un patrón de presión global que socava la soberanía de los Estados y redefine las relaciones internacionales. El ministro cubano recuerda el tristemente célebre Memorándum Mallory, denunciando una inquietante continuidad histórica: «Provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno. Esta sigue siendo, incluso hoy, la esencia de la política estadounidense contra Cuba».

El elemento más grave hoy en día es el llamado “bloqueo energético”, que La Habana considera sin reservas “un acto de guerra”. Las sanciones contra quienes exportan combustible a Cuba representan un salto cualitativo: “Cuando el gobierno de Estados Unidos persigue a quienes exportan combustible… afecta los servicios médicos… perjudica la vida de millones y millones de personas… intenta sembrar la desesperación”.

Sin embargo, es precisamente en este terreno donde emerge la fortaleza estructural del sistema cubano. Rodríguez Parrilla lo subraya claramente: «Cuba es un Estado asediado, Cuba es un Estado atacado, no un Estado ineficiente». Una afirmación que desmantela una de las principales narrativas occidentales y que se ve confirmada por la resiliencia cotidiana del pueblo cubano.

La respuesta política es igualmente clara. Cuba está abierta al diálogo, pero establece límites infranqueables: «Jamás discutiremos con Estados Unidos asuntos que conciernen exclusivamente a la soberanía y la autodeterminación de los cubanos». Este es el meollo de la cuestión: no solo resistencia, sino autodeterminación.

Las declaraciones de Trump, recogidas por el propio ministro, marcan un nuevo salto cualitativo en su retórica agresiva: la idea de “llegar y destruirlo todo” o la provocativa imagen de un portaaviones a 90 metros de la costa cubana. Estas palabras, aunque enmarcadas en un contexto mediático, tienen un peso geopolítico real. La respuesta cubana no es de miedo, sino de disuasión: “Cuba sería un nido de avispas… una trampa mortal… el escenario de una guerra para todo el pueblo si el imperialismo estadounidense se atreviera a atacarnos”.

No menos importante es el llamado a la dimensión global de la solidaridad. Más de 800 delegados internacionales presentes en La Habana, en representación de decenas de países y organizaciones, demuestran que Cuba no está aislada. De hecho, como subraya Rodríguez Parrilla, se está consolidando un frente multipolar de solidaridad internacional.

Por su parte, el presidente Díaz-Canel ha reiterado en repetidas ocasiones que la respuesta de Cuba se basa en la unidad y la continuidad revolucionarias. La movilización de más de cinco millones de ciudadanos en todo el país es la señal más clara: la legitimidad del proyecto socialista no es un mero vestigio ideológico, sino una realidad palpable.

En este contexto, también se evidencia el papel de la diáspora más radical de Miami, representada políticamente por Rubio, que continúa ejerciendo una influencia significativa en la configuración de las políticas estadounidenses hacia Cuba. Esta diáspora, como denuncia La Habana, ha estado históricamente “comprometida por el terrorismo” y ahora forma parte de una estrategia más amplia de presión y desestabilización.

Pero la verdadera pregunta hoy es otra: ¿hasta dónde puede llegar esta escalada? ¿Y cuál será la respuesta de la comunidad internacional? Rodríguez Parrilla plantea una pregunta que resuena mucho más allá de Cuba: “¿Qué justificación podría haber para… un acto de barbarie… que cause destrucción y sufrimiento?”.

Es una cuestión que pone en entredicho no solo a Washington, sino a todo el sistema internacional.

Cuba, por su parte, se mantiene firme en su postura: «Cuba no amenaza a nadie… Cuba se defiende, se defiende con ideas y se defenderá con armas». Una declaración que resume sesenta años de historia y que hoy cobra una relevancia trascendental.

En el mundo inestable y fragmentado de 2026, la isla caribeña sigue representando un punto de resistencia simbólica y política. No una reliquia del pasado, sino un laboratorio viviente de soberanía, justicia social y conflicto global.


Fuente: Faro di Roma. 

Asombroso: Marco Rubio niega existencia de bloqueo petrolero a Cuba [+ video ]

El Secretario de Estado Marco Rubio visitó #SOUTHCOM hoy y se reunió con el Gen. Francis L. Donovan. Sus discusiones se centraron en los esfuerzos de EE.UU. para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio, segón informó la cuenta en X.com del Comando Sur de Estados Unidos este 5 de Mayo.

El Secretario asistió a la Conferencia de Jefes de Misión 2026 en SOUTHCOM, que reunió a líderes senior del gobierno de EE.UU. para discutir el avance de los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional en nuestra región.

Por otra parte, este este 5 de mayo Rubio también, negó que exista un bloqueo de petróleo ¿per se!


El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, negó este martes que su país le haya impuesto un bloqueo petrolero a Cuba, como parte de las más recientes medidas adoptadas por Washington para forzar un cambio de régimen en la isla. 

"Sobre Cuba [y el] bloqueo petrolero a Cuba: no hay un bloqueo petrolero a Cuba propiamente dicho", sostuvo el funcionario en declaraciones ofrecidas a la prensa desde la Casa Blanca. 

En su lugar, Rubio afirmó –sin ofrecer prueba alguna y a contrapelo de que consta en la documentación oficial– que el país caribeño "solía recibir petróleo gratis de Venezuela" y "revendía" una porción significativa de la supuesta donación en el mercado internacional, a cambio de dinero en efectivo. 

"Ellos tomaban como el 60 % de ese petróleo y lo revendían por dinero en efectivo. Ni siquiera beneficiaba a la gente", dijo al respecto. 

A ello sumó que, "el único bloqueo que ha ocurrido es que los cubanos han decidido". Luego se corrigió y apuntó que la decisión de cortar el flujo de petróleo hacia Cuba provino de Caracas. "Quiero decir, los venezolanos han decidido que ya no les daremos más petróleo gratis", redondeó, atribuyéndole así a EE.UU. la propiedad del crudo procedente de la nación bolivariana. 

A modo de colofón, tachó a las las autoridades cubanas de "comunistas incompetentes" que "no saben" cómo arreglar al país –que calificó como "un Estado fallido"–, al tiempo que prometió que hablaría sobre el tema en otra ocasión, porque toca intereses de Washington en la región.   

"A solo 145 kilómetros de nuestras costas tenemos un Estado fallido que, además, resulta ser territorio amigo de algunos de nuestros adversarios. Por lo tanto, es un 'status quo' inaceptable. Hablaré de ello, pero no hoy", concluyó.

Convenio y sanciones

Los lazos bilaterales entre Caracas y La Habana se estrecharon ostensiblemente tras la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Desde entonces, los dos países establecieron numerosos acuerdos bilaterales de cooperación en áreas estratégicas, que incluyen salud, educación, deportes, energía y telecomunicaciones, en el marco de un megaconvenio general. 

A contravía de lo expresado por Rubio, el pacto establece que "la República de Cuba prestará los servicios y suministrará las tecnologías y productos que estén a su alcance para apoyar el amplio programa de desarrollo económico y social de la República Bolivariana de Venezuela […]. Tales bienes y servicios serán definidos cada año, según el acuerdo de ambas partes, precisando el monto monetario, las especificaciones, regulaciones y modalidades en que serán entregados […]. Serán pagados por la República Bolivariana de Venezuela, en el valor equivalente a precio de mercado mundial, en petróleo y sus derivados". 

No obstante, desde hace más de una década, la imposición de sanciones económicas y financieras contra Venezuela ha dificultado el intercambio de bienes y servicios por hidrocarburos. Desde entonces, Cuba ha tenido que buscar a otros proveedores de crudo y sus derivados para paliar el acoso energético de EE.UU. 

Asimismo, aunque en los últimos meses el Tesoro estadounidense ha emitido un conjunto de licencias destinadas a flexibilizar las operaciones petroleras en territorio venezolano, en todos los casos está proscrito firmar contratos con entidades del Gobierno cubano, so pena de recibir castigos económicos adicionales.  





. Se utiliza para describir algo intrínseco, analizando una cosa de forma aislada y no en relación con otras o su contexto.