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Cuba frente a una Guerra en Curso: video
La ayuda sí es para el pueblo de Cuba. La mentira es de TV Azteca (+ video)
Pronunciamiento de Eugenio Martínez Enríquez, Embajador de Cuba en México.
La generosa ayuda al pueblo de Cuba ofrecida por el Gobierno de México y de miles de mexicanos, mexicanas y cubanos, mediante la donación y envío de alimentos, medicinas y otros enseres, intenta ser empañada por TV Azteca. De este medio de comunicación se conoce muy bien su posición. Más que informar, su cobertura de noticias y acontecimientos está ligada a objetivos políticos. Para ratificar ese patrón, este medio miente y desinforma.
Sin aportar evidencias, porque no existen, TV Azteca acusa a las autoridades cubanas de vender la ayuda enviada. El ardid incluye presentar como prueba la venta en Cuba de productos que empresas cubanas públicas o privadas importaron de México mediante contratos de compra- venta. En el año 2025 desde México se exportaron a Cuba productos de la industria alimentaria por varias decenas de millones de dólares estadounidenses. Claro que esos se venden en tiendas.
De ninguna manera, la solidaridad del hermano pueblo mexicano y el recibimiento agradecido del pueblo cubano serán empañados por la calumnia de medios de comunicación cómplices del crimen que representa el bloqueo de EEUU contra el pueblo cubano.
En los últimos meses, las nuevas medidas inhumanas del Gobierno de EEUU han privado a Cuba de combustibles afectando la capacidad de producción, los servicios básicos y las fuentes de sustento debido a los propósitos de injerencia, desestabilización y dominación impulsados por sectores muy asociados a los propietarios de TV Azteca.
La ayuda se está distribuyendo de forma transparente y con sobradas evidencias, a los sectores más vulnerables de la población con prioridad para para embarazadas, niños, enfermos y adultos mayores.
Una vez más la Embajada de Cuba en México agradece al gobierno y al pueblo hermano de México por extender la mano solidaria al pueblo de Cuba cuando más lo necesita.
A los dueños de TV Azteca los invitamos a que mejor se dediquen a arreglar sus finanzas y pagar sus enormes deudas que les reclaman sus acreedores. Con sus acostumbradas mentiras, no van a cumplir sus objetivos. Les va mal.
Implicaciones de un Conflicto Militar con Irán: efecto dominó: video
Venezuela ante el cambio: ¿Podrá la gestión de Delcy Rodríguez mejorar la vida?
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| Foto Getty |
Este giro en la estrategia de Washington ha dejado a los sectores opositores más radicales en una posición de virtual desconexión con respecto a la toma de decisiones. La antigua aspiración de un cambio de gobierno forzado desde el exterior se ha desvanecido ante la evidencia de que los aspectos políticos, económicos y sociales se deciden en Caracas, con la participación activa y protagónica del oficialismo. La oposición, que una vez tuvo protagonismo en las calles, ahora se encuentra fuera de la carretera principal del destino nacional, observando cómo los grandes acuerdos y las definiciones del futuro se discuten entre Miraflores y la Casa Blanca, sin necesidad de intermediarios que carecen de peso electoral o territorial.
Desde el exilio, la respuesta de los sectores radicales ha sido la de consolidar sus fuerzas en territorios extranjeros, una maniobra que, a la luz de los acontecimientos, parece más una retirada que una estrategia. María Corina Machado mantiene su rol de interlocutora pública, apelando a las emociones de una base de seguidores que espera cambios inminentes, mientras que Edmundo González se dedica a la elaboración de estrategias teóricas sobre el desarrollo del país. Sin embargo, estos esfuerzos de planificación y discurso chocan con una realidad ineludible: Washington ya ha apostado por Delcy Rodríguez como el poder legítimo
Recientemente, el analista estadounidense Geoff Ramsey, especialista en política latinoamericana, señaló que no parece una coincidencia que el presidente Donald Trump no mencionara a María Corina Machado durante su discurso del State of the Union 2026. Eso confirma nuevamente que los líderes opositores ya no se consideran como poder real de Venezuela.
No obstante, este acercamiento entre Caracas y Washington no está exento de complejidades y críticas. Para los sectores más duros del chavismo y para aquellos que observan con recelo el imperialismo, las visitas de funcionarios estadounidenses a Venezuela son vistas como un paso negativo, una concesión peligrosa que podría minar la soberanía conquistada. Claro que los venezolanos no estamos acostumbrados a tales visitas de amistad y para la mayoría es una catástrofe nacional.
Sin embargo, en un análisis desapasionado, estas gestiones constituyen la única posibilidad táctica viable. Para Delcy Rodríguez, recibir a estas delegaciones no significa sumisión, sino la oportunidad de conocer de primera mano el estado real del presidente Nicolás Maduro y, crucialmente, abrir espacios de negociación sobre su posible libertad y garantías jurídicas. Es una jugada de ajedrez diplomático donde el contacto directo permite desactivar amenazas mayores y obtener certezas en un entorno de incertidumbre.
En la hora más crítica de nuestra patria, tras el secuestro del Presidente legítimo, Delcy Rodríguez asume el timón del poder en tiempos indudablemente difíciles, emergiendo como la figura de autoridad necesaria para llenar el vacío de poder y garantizar la continuidad institucional. Su asunción no ha sido un acto de simple sucesión burocrática, sino una auténtica prueba de fuego para nuestro poder colectivo, marcada por la presión internacional. En este escenario, intenta consolidar fuerzas mientras adapta su gabinete a las nuevas realidades, consciente de que la vuelta de Maduro no es un proceso rápido.
Su gestión actual se perfila como el dique de contención que ha logrado evitar una intervención completa por parte de los Estados Unidos y, lo que es más grave aún, ha frenado las posibilidades de una guerra civil que sectores extremistas anhelaban como salida, demostrando así que la estructura revolucionaria se sostiene firme incluso ante el ataque a sus principales figuras. La estabilidad institucional que hoy se exhibe es el primer paso para la recuperación y la demostración soberana de que el liderazgo es un principio de organización. Sin embargo, la incógnita persiste en el aire: ¿Podrá Delcy Rodríguez afrontar los inmensos retos políticos y económicos que se avecinan? La tarea ahora es calmar las aguas internas y revertir el deterioro productivo, traduciendo la resistencia política en bienestar concreto para el pueblo.
/Publicado por cortesía del autor con este blog y no es una opinión editorial del sitio.
(*) Periodista venezolano
