Venezuela después del 3 de enero del 2026 (+ video)

Son los hechos y testimonios despues del 3 de enero del 2026 los que estan mostrando las mentiras y las verdades.

Es mentira que los cuatreros encabezados por Donald Trump observaran como una película cuando se produjo un bombardeo a Caracas y el secuestro de Nicolas Maduro. Sòlo hay que ver los rostros de preocupación en  Mar-a-Lago, Florida para darse cuenta que un puñado de venezolanos y cubanos estuvieron a punto, a costa de su sangre, de hacer fracasar a los Fuerza Delta en el fuerte Tiuna, Venezuela. No por gusto el dictador de la Casa Blanca tuvo que reconocer que pelearon duro los cubanos.

Es mentira que el ejercito cubano contreolaba a las Fuerzas armadas de Venezuela, como insistìa la propaganda imperial y sus servidores. Un mito que alimaentaron por años y que se derrumbò.

Es mentira que no se puede resistir y vencer.

Y, es una soberana mentira que no hubo traición, quienes lo niegan, lo estàn admitiendo.

Hasta aquí, por ahora, la opinión de la autora de este blog.

A continuación un artículo del intelectual venezolano Luis Brito y las objeciones del comunicador Mario Silva a ese artìculo (en video) y en texto su declaraciòn "Dolor de Chàvez"

RESISTO, LUEGO EXISTO

Luis Britto García  

jueves, 7 de mayo de 2026 en su blog https://luisbrittogarcia.blogspot.com

Sufrimos  un golpe atroz. Si queremos superarlo, debemos admitirlo, investigar causas, corregir  efectos.

Reiteramos que según encuesta de Hinterlaces de octubre de 2025, el 83% de los consultados estaría dispuesto a enfrentar una invasión militar extranjera, sólo 6%  no lo haría, y 89% consideró que el verdadero objetivo de una eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo. (https://extranewsmundo.com/encuesta-hinterlaces-83-de-los-venezolanos-afirma-que-estaria-dispuesto-a-enfrentar-una-invasion-militar-extranjera/I.)

Seis meses más tarde, no he encontrado un solo compatriota que no reitere esas respuestas, pero acompañadas de nuevas preguntas.

En primer lugar, se ha de averiguar de manera clara, precisa y detallada qué ocurrió o dejó de ocurrir la  madrugada del 3 de enero de 2026. Venezuela disponía  y dispone de armamentos modernos, eficaces y costosos que no se emplearon. Cuarenta y siete soldados venezolanos y 32 escoltas cubamos murieron repeliendo valientemente la descomunal agresión con armas elementales. Es preciso conocer con exactitud los hechos y corregir fallas para futuros y previsibles enfrentamientos.

La investigación debe reformular la Doctrina Estratégica y Táctica de Seguridad y Defensa. Parecería que ante una rápida escaramuza que demostró la superioridad aérea del enemigo se decidió una rendición incondicional, con armas, contingentes y parques casi intactos y sin que el adversario hubiera dominado de manera efectiva y duradera ni un centímetro del territorio nacional. Una nueva doctrina ha de excluir categóricamente que el secuestro de funcionarios o la mera coerción se traduzcan en concesiones lesivas a la soberanía.

Desde siempre se ha sabido que Estados Unidos goza de superioridad en armamento convencional. Ello no es argumento para que se le rindan a discreción todos los pueblos de la tierra. Muchos de ellos lo han derrotado rotundamente con armas inferiores.  Para resistirlo cabe adoptar las tácticas de guerra no convencional que han hecho sistemáticamente  inútil dicha superioridad en casi todos los conflictos asimétricos del pasado y el presente siglo. Urge saber por qué en este caso no se aplicaron dichas tácticas, formular doctrinas que corrijan errores, incorporar a la defensa activa  a toda la ciudadanía.

El pueblo venezolano desconoce el alcance de las concesiones que se hicieron al enemigo en los minutos siguientes a la agresión, o por cual mecanismo o en qué forma varían o se amplían dichas concesiones hasta el presente y el futuro previsible. Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a un poder discrecional absolutamente totalitario que implique la desaparición de la soberanía de Venezuela y la rebatiña incondicional de sus recursos. Han sido sancionadas leyes que pretenden posibilitar la inconstitucional privatización de nuestras industrias de hidrocarburos y minas, rebajar abruptamente la participación del Estado en ellas, someter las controversias atinente a las mismas a tribunales o árbitros extranjeros.  Se prentende usurpar todos los derechos que corresponden a nuestro pueblo sin asumir ningún deber hacia él.

Tal modelo es insostenible. La propaganda invasora pretende que se abre un lapso de torrenciales inversiones que traerán diluvios de divisas y de prosperidad. En otro lugar hemos reseñado el fracaso de la reunión del 9 de enero de 2026 entre el Presidente de Estados Unidos y unas 17 empresas petroleras de dicho país, para repartirse el botín energético de Venezuela. Ni una sola avanzó un solo dólar de inversión. Consideraban al país “uninvestable”, no invertible, por falta de seguridad jurídica, porque extraer la primera gota de petróleo requeriría inversión de mil millones de dólares y plazo de diez años, porque parte de la riqueza  está ya comprometida.

En efecto, sobre más del 45% de los yacimientos petroleros y gasíferos han sido legalmente otorgadas concesiones por más de 25 años a empresas chinas y a filiales de la petrolera estatal rusa Roznef, las cuales  exploraban  y extraían hidrocarburos mientras el bloqueo estadounidense impedía el mantenimiento de gran parte de los yacimientos restantes. Entre los vacíos informativos posteriores a la invasión figura el del status actual de esas explotaciones rusas y chinas y el de los hidrocarburos u otros minerales producidos en ellas.  Los ingresos provenientes de tales concesiones son inalienablemente venezolanos, y como tales, deben ingresar al Fisco y ser distribuidos mediante el Presupuesto y la Administración nacionales.

Por otra parte, el enemigo mantiene inflexiblemente su posición agresiva. Ni una sola del millar de medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra Venezuela ha sido abrogada. No se han liberado los rehenes secuestrados por la fuerza bruta. No se ha reconocido la patente falsedad de los pretextos para la invasión: inexistencia del llamado Cartel de los Soles y del extinto Tren de Aragua, inexistencia de la producción y el contrabando de sustancias ilícitas, inexistencia de una mayoría opositora que habría obtenido supuestas mayorías electorales. Ni una palabra se ha dicho sobre las reparaciones por los daños causados por un  atroz acoso de un cuarto de siglo y un bloqueo de más de una década, por un bombardeo ejecutado por centenar y medio de aeronaves, por los bienes de Venezuela ilegítimamente confiscados en el exterior. Contra nuestro país se mantiene todo el rigor y la coacción de un estado de Guerra ilegítima, no autorizada por el Congreso de Estados Unidos.

En texto anterior  señalamos  que el invasor, mediante la Executive Order 14.373, pretende que todo ingreso procedente de los hidrocarburos y minerales venezolanos –históricamente, el 80% de la entrada de divisas del país- sea desviado hacia una partida del Tesoro de Estados Unidos o cuentas secretas privadas en Qatar, bajo administración discrecional estadounidense y única y exclusivamente para adquirir bienes producidos en dicho país.

Con el anuncio del inaceptable latrocinio casi total de nuestros ingresos viene el de la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones especializadas en anular la soberanía de los países mediante la extorsión de Deudas Públicas Impagables. Privada de ingresos, Venezuela deberá costear sus gastos aceptando créditos usurarios garantizados con lo que reste de sus bienes y recursos. Los nuevos fondos serán aplicados de manera preferente para cancelar por la totalidad de su valor nominal  deudas adquiridas a precios simbólicos por fondos buitres.

Este despojo total del ingreso público implica efectos devastadores. En los últimos tiempos, el Gasto Social del Gobierno venezolano ascendió a más del 70% de los egresos. La brutal disminución de fondos disponibles acarreará un paralelo desmantelamiento de todos los actuales programas de educación, salud, vivienda, asistencia social, alimentación, cultura, investigación científica, desarrollo agrícola y pecuario, industrialización, defensa  e infraestructuras, por cierto ya duramente castigados por más de un cuarto de siglo de agresión, una década de bloqueo y más de un millar de medidas coercitivas unilaterales destinadas a estrangular y destruir nuestra economía.

Con el desmantelamiento de dichos programas o la reducción drástica del personal de los mismos imponiéndoles salarios apenas simbólicos, vendrá una oleada de desempleo que la limitada inversión privada será incapaz de absorber.

Esta situación arrojará efectos políticos. En la medida en que se muestren progresivamente incapaces de paliar las más vitales necesidades de la población, se producirá una merma en el apoyo hacia las organizaciones que colaboren con la ocupación.

La oposición de derecha, desechada como instrumento político por los invasores por su falta de apoyo popular, se hará progresivamente violenta buscando hacer méritos ante los ocupantes. Procesos electorales administrados por las mismas firmas que cometieron fraudes en Honduras, Perú, Ecuador y otros países legitimarán  simulacros inconsistentes que arrebatarán el poder a las organizaciones representativas.

Se sancionarán drásticas reformas en las leyes laborales que revertirán o aniquilarán los derechos de los trabajadores, con  repercusiones  sociales, económicas y políticas iguales a las que  medidas de tal índole acarrearon durante el pasado siglo.

La colaboración con los invasores reportará ganancias ilegales a una ínfima élite de traficantes de influencias y especuladores transnacionales, y anulará el prestigio de los movimientos políticos y sociales que se entreguen a ella.

Del Imperio puede decirse, como de los Borbones, que no ha olvidado ni aprendido nada. Emprenderá sistemática, implacable e integral erradicación de cuantos movimientos tengan o hayan tenido orientación progresista o asomos de ella. Una vez  agotada su utilidad, el sector colaboracionista  no será la excepción. De los medios, programas educativos y de la Historia misma desaparecerán los hechos e ideas de los Libertadores, o serán grotescamente falsificados para que representen lo opuesto de sus ideales. Siguiendo lineamientos de Rudolf Atkon, la educación será meramente instrumental; de acuerdo con los de Laura Berns, se eliminará la educación superior gratuita.

Todos sabemos lo que esconde el ensordecedor silencio que nos oprime. Sin consulta alguna sobre nuestra voluntad, se pretende despojarnos de soberanía, Independencia, recursos naturales autonomía, derechos, pasado, presente y futuro, a favor de una potencia agresora que nos odia y  desprecia.

Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano.

Ya sabes en cuál bando debes estar. 

La defensa propia es el más innegable de los Derechos Humanos, y nos corresponde ejercerla como Resistencia en la medida de nuestras posibilidades, con pensamientos, palabras y obras. Ideas para comprender la atroz realidad, palabras para denunciarla, obras para modificarla. Las organizaciones existentes han de ser orientadas hacia la resistencia y la victoria; cuando ello no sea posible, cabe crear otras nuevas.  Hay tantas formas de resistencia como personas y talentos; cada quien debe asumirla en el ámbito de sus habilidades, capacidades  y competencias. La resistencia debe revestir más formas que la opresión que combate, y un pueblo tiene derecho a ejercerlas todas antes que consentir en su servidumbre o su extinción.

Resisto, luego existo.


Tengo un dolor de Chávez

Mario Silva

No sé cuántas veces he repetido que con el imperialismo no hay posibilidad alguna de negociar absolutamente nada. Y lo vuelvo a decir con preocupación, pues no es un arrebato de insensatez ni rebeldía -como dicen por allí-, de “izquierdozo trasnochado”. De hecho, pensar o hacernos creer que con los EEUU se puede llegar a algún tipo de acuerdo, puedo afirmar rotundamente que sí es una insensatez. De igual manera, pensar o hacernos creer que la paz se puede alcanzar presentándole “buenas credenciales” o “cartas de buena conducta” a los EEUU, es definitivamente otra insensatez.

Empecemos con el reciente nombramiento del nuevo encargado de negocios de la embajada de EEUU en Venezuela, John Barrett, quien sustituye a Laura Dogu. Barrett viene de haber sido denunciado por el presidente de Guatemala, por haber presionado desde la embajada de los EEUU en ese país para que se eligieran nuevos magistrados para la Corte Constitucional y poder influir sobre las decisiones que afectaran los intereses norteamericanos en Guatemala. En consecuencia, no es capricho nuestro suponer que viene a reordenar al antojo gringo, un cambio en los Poderes Judicial, Electoral, Legislativo y, como fin último, el Poder Ejecutivo. Una invasión silenciosa, gratuita y sin resistencia del Estado venezolano, o lo que es más simple, un golpe de Estado y derrocamiento de la Revolución Bolivariana sin disparar un tiro, todo en nombre de la paz. Lo demás, apropiación de nuestros recursos naturales, privatizaciones, violación a la soberanía y la pérdida de nuestra libertad, incluyendo la derogación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, será servida en bandeja de plata. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.

Quien me diga lo contrario o trate de descalificarme tildándome de traidor o de haberme pasado a la acera de en frente, que se vea frente a un espejo y luego se vea los pies, porque yo sigo en la acera del Comandante Chávez. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.

Igual pasa con la “celebración” de haber sido admitidos nuevamente por el “exclusivo” club del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ¿De verdad creen que es una panacea retornar al FMI o al BM? ¿Para qué? Pareciera que estuviéramos involucionando al año 1989, cuando Carlos Andrés Pérez anunciaba el “Paquetazo” que fue la espoleta que hizo explotar de rabia anárquica a todo un pueblo cansado de ser esquilmado y víctima de la burguesía reinante de aquellos tiempos que jamás esperábamos pudieran repetirse. Además, ¿De qué vale -que ya de por sí es brutalmente cuestionable-, que obtengamos un préstamo del FMI, si terminará en manos de la OFAC que lo administren?. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.

Muchos me dicen, algunos que creen ingenuamente que no podemos negociar de otra manera, porque tenemos una pistola en la cabeza; otros que, lamentablemente, no tienen capacidad de responder porque les conviene que la PAX IMPERIAL no desate su “furia armamentista” contra el pueblo venezolano, para proteger sus intereses, que bajemos la cabeza, que nos arrodillemos, que nos silenciemos, que nos cosamos la boca, que sigamos el camino de la Realpolitik, como si nada está pasando, y aceptemos calladitos que el imperialismo nos destruya 27 años de Revolución como si nada ha pasado y que, finalmente el pueblo sea quien ponga los muertos. Pero, disculpen, no puedo, simplemente, no puedo. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.

Quiero que sepan algo medular. Esa imposición imperialista de bombardeos y genocidio no le ha dado resultado a los gringos. Vean Irak, Afganistán, Libia, Siria recientemente ¿Les dio resultado? Definitivamente ¡NO! Sólo vean los resultados de esos crímenes y si realmente lograron controlar a esos países. Son territorios inestables, políticamente controlados por grupos que se salieron del control norteamericano, territorios que los gringos tuvieran que abandonar o siguen aprovechando sacar ventaja desde el caos, sin poder controlar realmente sus recursos naturales.

¿Qué nos revela esto? Que a los EEUU no le conviene una guerra contra Venezuela. Nosotros teníamos la ventaja, porque a los gringos no les convenía una guerra en su “patio trasero”. Nosotros teníamos la ventaja, porque EEUU no tiene la capacidad numérica para ejecutar una invasión a Venezuela. Podían superarnos con su poderío aéreo, pero no tendrían capacidad terrestre para entrar en territorio venezolano. Como tampoco les conviene que nosotros, tal y como lo ordenó el Comandante Chávez, pudiéramos destruir todos los pozos petroleros para que ellos no se beneficiaran de nuestros recursos. Nos necesitan sanos, salvos y dóciles.

Por último, ¿A quién o quiénes beneficia esta PAX GRINGA?, ¿Quiénes ponen los muertos?

El silencio, el silenciamiento, la mordaza, hace más ruido que una explosión. Como dijo Fidel -soy testigo-, “hay que poner el oído en el piso para escuchar el rumor del Pueblo”. La Revolución no se lleva en la boca para alardear de ella, se lleva en el corazón para luchar por ella.

Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón. (La Hojilla)




EEUU amplía sanciones contra Cuba en ofensiva financiera

La medida, amparada en la orden ejecutiva del 1 de mayo, busca asfixiar recursos del Estado cubano y extiende el castigo unilateral a socios comerciales extranjeros.

 El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este jueves nuevas sanciones financieras contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa) y la empresa minera Moa Nickel, en el marco de la ofensiva coercitiva ordenada por el presidente Donald Trump mediante la orden ejecutiva del 1 de mayo.

La medida extiende el cerco económico a entidades estatales cubanas y a socios comerciales extranjeros, con el objetivo manifiesto de debilitar los recursos del gobierno de La Habana mediante la restricción de sus capacidades financieras y comerciales.

Acusaciones sin sustento y narrativa de "cleptocracia"

La administración Trump calificó a Gaesa como el núcleo de un supuesto "sistema cleptocrático" y acusó al grupo de gestionar el 40% de la actividad económica nacional.

Rubio afirmó que la entidad sirve de instrumento para el enriquecimiento de las élites de la nación caribeña y debe ser desmantelada para castigar al gobierno por presuntos abusos de derechos humanos.

Las sanciones incluyen a la directora de Gaesa, Ana Lastres Morera, a Moa Nickel S.A., y a su socio tecnológico, la empresa canadiense Sherritt International.

Washington justificó la medida argumentando que estas compañías obtienen beneficios de activos supuestamente expropiados a ciudadanos y corporaciones estadounidenses tras 1959.

El ataque busca interrumpir el flujo de ingresos del sector minero, pilar fundamental de las exportaciones cubanas.

Se establece que quedan prohibidas todas las transacciones realizadas por ciudadanos estadounidenses o dentro del territorio de Estados Unidos —incluido el tránsito— que involucren bienes o intereses de personas designadas o bloqueadas, salvo que cuenten con autorización mediante una licencia general o específica emitida por la OFAC o estén legalmente exentas.

Estas restricciones abarcan tanto la entrega como la recepción de fondos, bienes o servicios hacia, desde o en beneficio de personas sancionadas.

Asimismo, se advierte que las personas extranjeras que mantengan vínculos comerciales con individuos o entidades sancionadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, o que participen en sectores clave de la economía cubana como energía, defensa, minería, servicios financieros o seguridad, pueden quedar expuestas a medidas punitivas. En ese sentido, se recomienda a actores no estadounidenses, incluidas instituciones financieras internacionales, actuar con cautela en cualquier relación con partes sancionadas.

También se señala que acciones como la devolución de activos o su traslado a otras jurisdicciones para su eventual uso por entidades sancionadas podrían implicar un alto riesgo de sanciones.

Por otra parte, todos los bienes e intereses patrimoniales de las personas bloqueadas conforme a las Regulaciones de Control de Activos Cubanos (CACR) permanecen congelados. Estas disposiciones prohíben a quienes estén bajo jurisdicción estadounidense realizar operaciones con bienes en los que Cuba o ciudadanos cubanos tengan participación, salvo autorización expresa o excepción legal.

Finalmente, se subraya que la efectividad del régimen de sanciones de Estados Unidos no solo depende de la inclusión de personas en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), sino también de la posibilidad de retirarlas conforme a la normativa vigente. En este marco, se plantea que el objetivo de estas medidas no es punitivo en sí mismo, sino inducir cambios en el comportamiento de los actores sancionados.

Cerco integral: de la energía al transporte

La nueva ronda de sanciones se suma a la orden ejecutiva del 1 de mayo, que amplió el castigo unilateral a sectores vitales de la economía cubana: energía, defensa, seguridad, transporte y finanzas.

Esta estrategia se integra con el bloqueo petrolero impuesto en enero, que autoriza medidas punitivas contra terceros países que suministren combustible a la isla.

Lawfare y impacto humanitario

A 90 millas de territorio estadounidense, Cuba ha resistido más de seis décadas de bloqueo y agresiones. La retórica de la "rendición de cuentas" esgrimida por Rubio y Trump oculta una política de cambio de régimen que ha fracasado históricamente.

Al penalizar a entidades estatales y extranjeras que comercian con Cuba, Washington busca imponer una rendición por hambre y aislamiento. Esta práctica viola principios del derecho internacional y castiga a una población que ya enfrenta restricciones energéticas y de suministros agravadas por medidas coercitivas unilaterales.

Organismos multilaterales y defensores de derechos humanos han reiterado que las sanciones económicas afectan de manera desproporcionada./AlmaPlusTv

La patria se defiende

Rosa Miriam Elizalde.—  El primero de mayo de 2026 quedará como una jornada de enorme densidad política para Cuba. Mientras más de 5 millones de personas se movilizaban en todo el país, con más de 600 mil habaneros concentrados frente a la embajada de Estados Unidos en el malecón, la Casa Blanca respondió con una nueva orden ejecutiva contra la isla. Fue una señal. Cuba llenó las calles para afirmar su voluntad de defenderse; Washington contestó endureciendo el cerco. 

La orden ejecutiva firmada por Donald Trump no es simplemente “más bloqueo”. Su gravedad no está sólo en que congela bienes, impide transacciones y amplía castigos. Reside, sobre todo, en que no se dirige únicamente contra estadunidenses que violen las leyes del bloqueo, sino contra “cualquier persona extranjera” que, a juicio del secretario de Estado o del Tesoro, opere en sectores de la economía cubana o preste apoyo material, financiero o tecnológico al gobierno de Cuba. Es decir, convierte a funcionarios estadunidenses en jueces globales con capacidad para castigar a ciudadanos, empresas y bancos de terceros países por relacionarse con la isla. 

La discrecionalidad es el corazón del mecanismo. No hace falta una sentencia ni un delito probado ni una violación cometida dentro de Estados Unidos. Basta con que la burocracia de Washington determine que alguien ha tenido relación económica o institucional con Cuba para activar sanciones. Ése es el verdadero salto: el bloqueo deja de ser política bilateral abusiva y se reafirma como pretensión de jurisdicción mundial. Estados Unidos no sólo sanciona: pretende decidir quién puede comerciar, financiar, invertir o cooperar con la nación caribeña. 

Por eso la fecha importa. La orden fue emitida el mismo día en que Cuba demostraba músculo político, organización social y capacidad de movilización. El mensaje de la Casa Blanca fue transparente: frente a la calle cubana, más castigo; frente a la soberanía, más presión; frente a la resistencia, más asfixia económica. 

Horas después, Trump completó el cuadro con una intervención en Florida en la que afirmó que “tomará el control” de Cuba “casi de inmediato” y que la isla sería su siguiente objetivo después de “terminar” el trabajo en Irán. Añadió que quizá haría detener el portaviones USS Abraham Lincoln a “unas 100 yardas” (91.44 metros) de la costa cubana, hasta que los cubanos dijeran: “muchas gracias, nos rendimos”. La frase no sólo es agresiva: es absurda. Un portaviones de ese tamaño no se coloca a esa distancia de la costa. Sería técnicamente inviable, militarmente irracional y operativamente ridículo. 

Pero el problema no es sólo la bravuconería: es la ignorancia con poder. Trump ya había dicho que por Cuba no pasan huracanes, como si desconociera la geografía elemental del Caribe. También afirmó que no le importaba que un buque ruso llevara petróleo a la isla porque “la gente necesita calefacción”, confundiendo la realidad energética cubana con la de países de invierno continental. Ahora imagina un portaviones estacionado a un palmo del malecón. La acumulación de disparates revela que se amenaza alegremente a un país que ni siquiera se conoce. 

El primero de mayo mostró dos imágenes opuestas. En La Habana y en toda Cuba, un pueblo movilizado bajo la consigna “La patria se defiende”. En Washington y Florida, un poder que responde con sanciones y fantasías de rendición. Pero cuando se amenaza a una nación que no se conoce, el error no es sólo político, es estratégico. 

Cuba es una sociedad organizada, con memoria histórica, con experiencia en resistir bajo duras presiones y con clara disposición a defender su soberanía. Pensar que una aventura bélica sería rápida o indolora es una peligrosa subestimación de la realidad. Lo que Trump imagina como trámite que le reportará el gesto

Respuesta de Díaz-Canel a mentira de Rubio: tuit

 

Un 64% frente a un 15% oposición a guerra con Cuba de estadounidenses

Según una nueva encuesta de YouGov, los estadounidenses se oponen a una guerra entre Estados Unidos y Cuba en un 64% frente a un 15%.

Casi dos tercios también coinciden en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo. 

Dan Beeton.— Una nueva encuesta realizada por YouGov revela que el 64 por ciento de los estadounidenses se opone a que Estados Unidos entre en guerra contra Cuba, mientras que el 15 por ciento lo apoya y el 21 por ciento no está seguro.

Entre quienes expresan su opinión, el 81 por ciento se opone a la guerra.

“Esto debería hacer que el presidente Trump se lo piense dos veces antes de emprender otra ‘guerra innecesaria’”, declaró Mark Weisbrot , economista sénior y codirector del Centro de Investigación Económica y Política ( CEPR ). “Casi todos los expertos en Cuba se reirían de la idea de que Cuba represente una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Y la guerra contra Irán ya le ha costado a Trump y a su partido un apoyo considerable”.

La encuesta de YouGov, patrocinada por el CEPR, reveló que los encuestados coincidieron en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo, con un margen del 62% frente al 24%. 

“Trump se postuló para la presidencia prometiendo ‘no a las guerras’ y que bajaría los precios. En cambio, inició una guerra que ha elevado los precios y probablemente seguirá haciéndolo durante algún tiempo.”

El presidente Trump ha amenazado repetidamente con ir a la guerra con Cuba. El 16 de marzo dijo que tendría "el honor de tomar Cuba" y que "puedo hacer lo que quiera" con Cuba. 

Menos de dos semanas después, añadió:

“Yo construí este gran ejército. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlo’. Pero a veces hay que usarlo. Y Cuba es la siguiente, por cierto.”

El 1 de mayo, Trump reiteró esta postura, afirmando que Estados Unidos “tomaría el control” de Cuba “casi de inmediato”. Ese mismo día, emitió una orden ejecutiva que ampliaba las sanciones contra Cuba. Entre otras restricciones, la orden permite sancionar a empresas e instituciones financieras de terceros países, muchas de ellas probablemente europeas o canadienses, que, a juicio de Estados Unidos, hayan realizado transacciones con el gobierno cubano o hayan operado en los sectores energético, de defensa, minero, de servicios financieros o de seguridad de la economía cubana.

Las sanciones contra Cuba se han intensificado enormemente desde 2017, culminando en un bloqueo devastador que incluye la interrupción del suministro de petróleo. Esta intensificación de las sanciones ha provocado un aumento del 148 % en la mortalidad infantil durante los últimos ocho años. Antes del incremento de las sanciones, la tasa de mortalidad infantil en Cuba era una de las más bajas del hemisferio, incluso inferior a la de Estados Unidos.

«Es evidente que el aumento de las sanciones es responsable de este enorme incremento en la mortalidad infantil», declaró Alex Main , director de Política Internacional del CEPR. «El bloqueo petrolero ha sido especialmente inhumano, interrumpiendo el funcionamiento de respiradores, inhaladores y otros equipos médicos esenciales, y paralizando el transporte de emergencia. Más del 80 % de la electricidad de Cuba depende del petróleo y sus derivados».

El 7 de abril, el presidente Trump amenazó a Irán diciendo : «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá». Amnistía Internacional condenó las declaraciones de Trump como «una amenaza de exterminio» que «podría constituir una amenaza de genocidio», revelando «un nivel asombroso de crueldad y desprecio por la vida humana». Otros expertos y organizaciones de derechos humanos hicieron declaraciones similares.

Los encuestados coincidieron con la descripción que Amnistía Internacional hizo de esta declaración por una mayoría del 58% frente al 25%. Asimismo, por una mayoría del 54% frente al 35%, afirmaron que no era apto para ser presidente.

Entre los encuestados, quienes se identificaron como independientes se mostraron muy contrarios a estas guerras y amenazas. Por ejemplo, se opusieron a una guerra con Cuba por una mayoría del 68 % frente al 25 %. Estos votantes están divididos casi por igual entre simpatizantes demócratas y republicanos, y se considera que representan un número considerable de votantes indecisos para las elecciones de noviembre. 

Weisbrot señaló que esto era otra señal de alerta de que una guerra con Cuba podría tener consecuencias electorales en noviembre. También mencionó que Trump ha declarado que busca iniciar una guerra con Cuba cuando retire sus tropas de Irán.

«Es inusual en la historia que un líder utilice otra guerra como distracción para una guerra impopular entre los votantes y que los ha perjudicado», dijo Weisbrot. «Pero esto parece una posibilidad real en este caso. La distracción ha desempeñado un papel sin precedentes en la estrategia política de Trump, tanto en sus campañas como en su gobierno y en su dominio del ciclo informativo»