¿Penetración de la inteligencia cubana en Estados Unidos o de Estados Unidos en Cuba?

Arthur Gonzalez.- Para demonizar a Cuba los yanquis siempre inventan algo para crear matrices de opinión. En eso son especialistas sin lugar a dudas. 

Desde enero de 1959 iniciaron sus campañas de prensa, cuando los tribunales revolucionarios juzgaron públicamente a los asesinos y torturadores del gobierno del dictador Fulgencio Batista Zaldívar. Fidel Castro reunió a decenas de medios de prensa nacionales y extranjeros en La Habana y demostró la mentira.

Ahora, dirigidos por el secretario de Estado Marco Rubio, quien le debe su carrera política a la mafia terrorista de Miami, conformada por muchos de los esbirros del dictador Batista Zaldívar, vuelven a la carga creando imágenes falsas sobre Cuba, para justificar su criminal y cruel guerra económica, comercial y financiera, denunciada en estos días en el informe confeccionado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU

La más reciente acción yanqui es la conformación de un panel que examinará las “actividades de inteligencia históricas de Cuba en los Estados Unidos, incluidas las operaciones diplomáticas, las redes de influencia, la penetración académica y los esfuerzos dirigidos a las instituciones estadounidenses”.

Ese panel y el programa de análisis estará dirigido por el Centro Adam Smith, de Universidad Internacional de Florida (FIU), apoyado por la falsa Fundación de Derechos Humanos en Cuba que jamás ha condenado las acciones de la guerra económica que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo cubano.

Cuánto cinismo de ese Centro para acusar al gobierno revolucionario de lo que Estados Unidos hace contra Cuba, incluso desde antes del triunfo revolucionario.

¿Van a borrar de la historia que el propio director de la CIA, Allen Dulles, visitó al dictador Batista en La Habana para crear el Buró para la Represión a la Actividades Comunistas (BRAC) y que el FBI asesoró a los órganos represivos de aquella dictadura, para asesinar y torturar a quienes se oponían al gobierno de Fulgencio Batista?

Miles de cubanos fueron torturados y asesinados vilmente bajo la mirada y apoyo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que disponían de una amplia red de espías insertados en la sociedad cubana, con fachada de comerciantes, técnicos y hombres de negocios y oficiales con cobertura no oficial (NOC), que buscaban informaciones de todo tipo para beneficiar al gobierno yanqui.

¿Debatirán en dicho panel el centro creado por la CIA 1958 para conformar campañas de prensa a favor de Batista, dirigido por el espía David A Phillips, desde su oficina ubicada en la calle Humboldt en el barrio del Vedado? 

Ese espía era especialista en guerra psicológica y conformó el equipo de trabajo que derrocó al presidente de Guatemala Jacobo Árbenz. En 1961 orientó al agente Antonio Veciana a asesinar a Fidel Castro en el Palacio Presidencial, con una bazuca desde un apartamento ubicado a unos 70 metros de distancia.

Importante sería que explicaran a la opinión pública por qué la estación de la CIA en La Habana contaba antes de 1959 con más de veinte oficiales, más los NOC. Se conoce, por documentos desclasificados, que tenían como objetivo tres direcciones principales para apoyar al dictador:

1-La guerra psicológica para sembrar el anticomunismo entre la población cubana, política diseñada en los años 40 del siglo XX por el politólogo George Frost Kennan, quien inspiró la doctrina Truman y la política exterior estadounidense de la contención de la Unión Soviética.

2-Fortalecimiento de la policía y grupos represivos de Batista.

3-Creación de una oposición al ejército rebelde, con el II Frente Nacional en las montañas del Escambray, donde ubicaron a dos estadounidenses, William Morgan y John Spiritto.

Después del triunfo revolucionario, que no pudieron impedir a pesar de hacer hasta lo imposible por evitar la victoria de Fidel Castro, la CIA con su estación en La Habana organizó centenares de redes de espionaje. 

El panel para atacar a Cuba, debe explicar en detalles el 1er de Acción Encubierta, elaborado por la CIA contra Cuba y aprobado por el presidente D. Eisenhower 17 de marzo de 1960, así como el Proyecto Cuba o Plan Magosta, en noviembre de 1961, donde se demuestra en detalles que los Estados Unidos desarrollan operaciones de espionaje dentro de la isla para intentar derrocar a la Revolución.

El primero expone textualmente:

“Se trabaja en la creación de una organización secreta de inteligencia y acción dentro de Cuba […] Todas las acciones acometidas por la CIA, en apoyo o en nombre del Consejo de la Oposición, se presentarán, por supuesto, como actividades de esa entidad (hasta que las acciones se den a conocer públicamente). 

Sin embargo, la CIA tendrá que tener contactos directos con cierto número de cubanos y, para proteger a éstos, utilizará cuidadosamente a un grupo de hombres de negocio norteamericanos como cobertura.

El Plan Mangosta señala sin ambages:

… “La CIA establecerá activos de inteligencia dentro de Cuba […] “La CIA tiene la tarea de seleccionar 20 localidades en Cuba donde se pudieran establecer grupos de acción política”. […] “La CIA planea intentar una interferencia el próximo 22 de enero 1962, durante el discurso de Castro y las demostraciones del desfile. […] “La CIA ha iniciado una acción para contaminar los suministros de petróleo, aceites y lubricantes a Cuba, aunque no espera resultados visibles, en la interrupción de algún transporte cubano, hasta mediados de 1962”.

… “El Departamento de Estado como la CIA, continúan explorando sus capacidades (con resultados muy desfavorables hasta el momento) para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante los contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen a las agrupaciones de jóvenes y profesionales”. 

¿Tendrá valor e independencia de criterios la directora de programas del Adam Smith Center, la periodista Helen Aguirre Ferre, para abordar la injerencia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en Cuba?

¿Podría analizar con plena libertad como la CIA envió a Cuba un equipo de expertos en técnica de escuchas, encabezado por el jefe del hemisferio occidental de la CIA, de la Technical Service Division (TSD), encargada del soporte y ejecución de todas las actividades del trabajo técnico, para aplicar secretamente micrófonos de alta tecnología en la agencia de prensa china SINJUA en 1960? 

Otra prueba de la injerencia de la CIA dentro de Cuba fue la operación desarrollada en 1960 por especialistas de la TSD, para aplicar micrófonos en el hotel Rosita de Hornedo, hoy Sierra Maestra, donde supuestamente se instalaría la embajada de la URSS.

Decenas de especialista de la TSD han viajado a Cuba para diferentes trabajos, entre ellos aplicaciones de equipos de escucha, entrenamiento a agentes reclutados en Cuba, estudios de zonas, pruebas de equipos de transmisión, entrenamiento a oficiales de la CIA y preparación de objetos para enmascarar medios de comunicaciones y dinero para sus espías que operan secretamente en la Isla.

La injerencia de la CIA en Cuba y sus actividades de inteligencia, debe ser analizada en ese foro, para demostrar la verdad de que es Estados Unidos quien históricamente ha ejecutado sus acciones ilegales contra la Revolución y por tanto Cuba ha tenido que defenderse para conocer los planes y acciones terroristas.

Desde finales del año 1959 la CIA comenzó a organizar redes de espías en la isla y para mantener las comunicaciones con ellos, introdujo en el país diferentes equipos de alta tecnología, como fueron:

Las plantas transmisoras receptoras RS-1, RS-2, RS-6, RSS-6, la AT-1 o 501, AT-3, RS- 48, FSS-7, R- 52, el Sistema CDT-501 para transmitir la información cifrada a una distancia de hasta 500 metros en 21 segundos, la planta RS-804 que transmitía vía satélite desde cualquier parte de Cuba en 21 segundos.

Cuba denunció públicamente estas acciones y las decenas de cubanos reclutados por la CIA para la búsqueda de información que posibilitaran sus planes de guerra económica y el asesinato a Fidel Castro. También fueron expuestas por el ex oficial CIA Ronald Kessler en su libro Incide The CIA, quien explica muchas de esas actividades que prueban quien verdaderamente representa una amenaza para la seguridad en el mundo y no es precisamente Cuba. 

Por eso afirmó José Martí:

“Es en vano pedir que la memoria arranque de sí lo que la indigna”. 

¿Por qué atacar a Miguel Díaz-Canel?.

MSc. Alejandro Ernesto Santamaría Tasende.

El enemigo histórico de la Revolución Cubana no ataca por capricho ni por error. Ataca porque reconoce en Díaz-Canel lo que ha tratado de hundir, por todas las vías y medios posibles, desde 1959: la continuidad de un proyecto que se niega a desaparecer. Pero hay razones concretas que explican por qué el imperialismo y sus aparatos mediáticos han concentrado su fuego en su figura.

En primer lugar, porque representa la continuidad, no la ruptura. Díaz-Canel no llegó a ocupar la presidencia para liquidar la Revolución, sino para continuarla y mantenerla. Es el primer presidente cubano posterior a la Generación Histórica, pero su función no es la de un "reformador" que abre las puertas al capitalismo neoliberal, sino la de un continuador que sostiene el proyecto socialista en condiciones muy adversas. El enemigo lo sabe: atacarlo es atacar la continuidad auténtica de las ideas, el ejemplo y el legado de Fidel y Raúl. 

En segundo lugar, porque no se ha vendido. La prueba más elocuente es que no lo alaban. Los grandes medios de comunicación occidentales no lo llaman "pragmático" ni "moderado". Los centros de poder de Washington no lo celebran. Las transnacionales no aplauden sus gestos. Esa ausencia de elogio enemigo es, en la lógica leninista, una confirmación: no ha sido cooptado. Si se hubiera desviado, ya estaría recibiendo elogios. No los recibe porque no ha cedido en lo esencial.

En tercer lugar, porque Díaz-Canel ha llevado la denuncia del #BloqueoCriminal a foros internacionales, ha defendido la soberanía nacional frente a las presiones, ha sostenido la condena al genocidio del imperialismo yankee en Naciones Unidas y en espacios multilaterales. Esa voz digna, tenaz y desafiante, multiplicada por la diplomacia cubana, sigue siendo un problema para Washington. El enemigo ataca a quien lo denuncia.

En cuarto lugar, porque encarna la resistencia en tiempos difíciles. Dirigir Cuba en el momento actual —crisis económica global, bloqueo recrudecido,  tensiones, guerra energética y mediática —exige una firmeza que el enemigo no puede tolerar. Díaz-Canel no es un líder de tiempos fáciles, y precisamente por eso su figura se mide con la vara de la resistencia. El enemigo lo ataca porque no ha logrado quebrar esa resistencia.

En quinto lugar, porque es el símbolo de que otro mundo es posible. #Cuba sigue siendo el ejemplo incómodo. Un país pequeño, bloqueado, que se niega a restaurar el capitalismo, que sostiene la salud pública, la educación y la solidaridad internacional como principios. Mientras exista, existirá la prueba de que el socialismo no es una utopía del pasado, sino una posibilidad del presente y el futuro.

En sexto lugar, porque su figura incomoda más de lo que esperaban. Con Fidel y Raúl, el enemigo ya sabía a qué atenerse: son los fundadores, los líderes históricos.Con Díaz-Canel, en cambio, el imperialismo yankee creyó que encontraría un dirigente más maleable, más dispuesto a ceder, más permeable a las presiones. Se equivocó. Y esa equivocación explica en parte la virulencia de los ataques: hay frustración en el enemigo. Esperaba otra cosa y encontró la más excelsa firmeza ideológica. 

En séptimo lugar, porque Díaz-Canel no ha permitido -bajo ningún concepto-, que en las transformaciones económicas y sociales que se llevan a cabo, se altere o se dañe, en lo más mínimo, la estructura del sistema político cubano.

En resumen, el enemigo ataca a Díaz-Canel porque no traiciona el #LegadoDeFidel, porque ha mantenido la más enérgica denuncia internacional con dignidad y valentía, porque encarna la resistencia en tiempos más difíciles y dolorosos, porque encarna la filosofía fidelista de: "Más médicos y no bombas". En términos leninistas: el enemigo lo ataca porque va por el camino correcto. El día que lo alaben, habrá que preocuparse. Ese día no llegará...

Petroleo de Venezuela a Cuba: ¡No fue un regalo!

Iramis Rosique Cárdenas.- Hay mentiras que corren bastante. Sobre todo, si se trata de mentiras que convienen al poder, o si florecen en tiempos como estos al calor de una poderosa industria de la mentira. Desde enero de este año, pero sobre todo en los últimos días, hay una que se repite constantemente: la que acusa a Cuba de recibir petróleo regalado de manos de Venezuela durante las últimas dos décadas. Esta reactivación discursiva coincide con el reciente esquema de licencias y el nuevo acuerdo petrolero entre la Caracas de Delcy Rodríguez y el Washington de Donald Trump. El contraste resulta útil para cierta propaganda mediática: mientras la potencia norteamericana negocia el acceso al crudo venezolano, la isla caribeña aparece retratada como un parásito insaciable del Estado sudamericano. 

Es un viejo argumento. También se utilizó para caracterizar otras relaciones económicas de Cuba con países latinoamericanos y, antes de eso, para describir de manera simplista sus vínculos comerciales con los países socialistas. 

En cuanto al caso venezolano, la idea de "regalo" ignora la naturaleza del vínculo bilateral establecido a comienzos de siglo. Hugo Chávez y Fidel Castro suscribieron el Convenio Integral de Cooperación en el año 2000, en un contexto de profunda reorganización geopolítica regional. El acuerdo estableció un marco de cooperación económica que incluía el suministro de petróleo venezolano y la prestación de servicios y asistencia técnica cubanos. No se trataba, por tanto, de una transferencia unilateral de activos sin obligaciones para la parte receptora. 

El convenio estableció inicialmente un suministro de hasta 53 mil barriles diarios de petróleo y derivados. El documento contemplaba mecanismos específicos de financiamiento para las operaciones, incluidos plazos prolongados, períodos de gracia y una tasa de interés preferencial del dos por ciento. El precio de los hidrocarburos se vinculaba a referencias del mercado internacional. Por ello, describir el mecanismo simplemente como "petróleo regalado" borra precisamente aquellos elementos contractuales que permitían entender cómo funcionaba la relación. 

Esto no significa, sin embargo, que se tratara de una compraventa convencional en condiciones estrictamente comerciales. El suministro venezolano incorporó condiciones financieras preferenciales y, con el desarrollo de la cooperación bilateral, un importante componente de subsidio energético. La relación económica entre ambos países fue mucho más compleja que una simple operación de compraventa: combinó petróleo, crédito, inversión, cooperación estatal y exportación de servicios profesionales cubanos. 

La dimensión de los servicios fue especialmente importante. Cuba proporcionó a Venezuela médicos, personal sanitario, especialistas y asistencia técnica dentro de programas sociales impulsados por el gobierno de Hugo Chávez. El caso de Barrio Adentro constituye probablemente el ejemplo más conocido de aquella cooperación. El intercambio entre ambos países debe entenderse, por tanto, dentro de una arquitectura económica más amplia, en la que los flujos energéticos formaban parte de un conjunto de relaciones bilaterales y no de una sucesión de donaciones unilaterales. Solo quienes consideren que la atención médica, la educación, la formación deportiva o la cultura no valen nada por el hecho de no estar cotizadas en el mercado mundial al estilo del petróleo, las tierras raras o el diamante, pueden deliberadamente decir que solo Venezuela aportaba algo en esa relación. 

Por otro lado, al contrario de la prestación de servicios cubanos, el volumen de los envíos petroleros estuvo lejos de permanecer constante. Durante los años de mayor intensidad de la cooperación energética, Venezuela llegó a enviar a Cuba más de 100 mil barriles diarios de crudo y productos petroleros. La magnitud de estos flujos convirtió a Venezuela en el principal proveedor energético de la isla y creó una elevada dependencia de la capacidad productiva venezolana ciertamente. La cooperación energética estuvo acompañada además por proyectos de infraestructura. Entre ellos destacó la rehabilitación de la refinería de Cienfuegos, desarrollada mediante una empresa mixta cubano-venezolana. El proyecto formó parte de la expansión de los vínculos energéticos entre ambos Estados y de la estrategia de integración económica impulsada durante aquellos años. 

Sin embargo, la crisis venezolana modificó radicalmente este escenario. El desplome de la producción petrolera venezolana redujo progresivamente la capacidad de Caracas para sostener los volúmenes de suministro que habían caracterizado la década anterior. A partir de una fecha tan temprana como 2012 los envíos hacia Cuba comenzaron a disminuir, y hacia finales de esa década la isla tuvo que enfrentar una creciente vulnerabilidad energética. 

Los datos recientes muestran con claridad que en los últimos años esto se aceleró. Según estimaciones basadas en movimientos de buques y documentos de PDVSA, Venezuela envió a Cuba unos 56 mil barriles diarios en 2023. En 2024, el promedio descendió a aproximadamente 32 mil barriles diarios. Durante determinados meses posteriores se registraron niveles todavía menores, llegando en algún momento a unos ocho mil barriles diarios. 

La transformación de Venezuela también modificó las condiciones económicas de la relación. La crisis de PDVSA y la necesidad de obtener ingresos líquidos llevaron a Caracas a orientar una proporción creciente de sus exportaciones hacia mercados capaces de generar divisas. China adquirió una importancia particularmente grande dentro de esta estrategia. En ese contexto, mantener los antiguos esquemas preferenciales de suministro a Cuba se volvió materialmente más difícil. 

El nuevo escenario energético venezolano se desarrolla ahora bajo una relación cada vez más estrecha con Washington. El acuerdo petrolero anunciado en 2026 entre el gobierno venezolano y Estados Unidos contempla inversiones, explotación de campos y una reestructuración de la relación energética bilateral. Al mismo tiempo, la política estadounidense hacia Cuba ha buscado restringir el suministro de petróleo venezolano a la isla. El discurso del gobierno yanqui al respecto usa precisamente de coartada la trama del regalo petrolero. Trump a inicios de año insistía en que Cuba vivía de Venezuela y que ahora ya no podría seguir viviendo. Marco Rubio, artífice principal de la política de máxima presión sobre Cuba responde a cada cuestionamiento al bloqueo petrolero con la mentira de que no existe bloqueo petrolero alguno, sino que todo se trata de que Cuba solo consumía petróleo gratuito venezolano y ahora eso se había terminado. 

Decir que Venezuela "regaló petróleo a Cuba durante veinte años" es parte de un andamiaje discursivo orientado a validar el estado de sitio impuesto a la isla. Un andamiaje que caracteriza por su mendacidad. En la relación entre Cuba y Venezuela hubo petróleo suministrado en condiciones preferenciales, hubo financiamiento concesional y hubo un componente importante de subsidio. Pero también existieron contratos, obligaciones financieras, cooperación económica, servicios profesionales, inversiones y mecanismos de intercambio entre dos Estados soberanos que buscaban un horizonte alternativo de desarrollo, y que durante un tiempo lo lograron. 

Que aquel modelo haya terminado profundizando —o al menos reproduciendo— esa vulnerabilidad estructural de la economía cubana que es la dependencia de la importación de combustibles fósiles, es otra cuestión. La crisis de producción de PDVSA demostró los límites materiales de esa dependencia y contribuyó a la crisis energética y económica posterior de Cuba. Pero el fracaso o agotamiento de un modelo de integración no transforma retrospectivamente sus operaciones en "regalos". Tal ajuste de cuentas no es otra cosa que oportunismo. 

Bloqueo contra Cuba: un genocidio silencioso, afirma canciller

 “Detrás de cada cifra hay un rostro humano”

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó hoy que el bloqueo de Estados Unidos contra su país, que incluye un férreo cerco energético, constituye un genocidio silencioso contra la población de la isla.

Al presentar a la prensa nacional y extranjera acreditada en La Habana el informe sobre los daños de esa política -que calificó de criminal- Rodríguez señaló que ésta responde a un plan fríamente calculado de castigo colectivo, con el avieso propósito de doblegar a la Revolución cubana.

Detalló que al bloqueo energético se suma la persecución a navieras que transporten suministros esenciales a la isla, y señaló como ejemplo los más de siete mil contenedores embargados en el exterior, con alimentos, medicamentos y equipos e insumos hospitalarios, fundamentalmente.

Apuntó que ante los esfuerzos de la nación caribeña de transformar su matriz energética, Washington persigue la importación a Cuba de sistemas fotovoltaicos destinados a dotar de ese beneficio a centros hospitalarios y servicios básicos.

Los datos muestran –dijo- un aumento de la mortalidad infantil de cuatro por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025.

Son niños, no son números; son muertes que no debieran ocurrir por privarse a Cuba de su sólido y eficaz sistema de salud pública, aseguró.

Afirmó Rodríguez que la crueldad del castigo colectivo se expresa también en los miles de cubanos que luchan a diario sin transporte público para llegar al trabajo porque el parque automotor está prácticamente paralizado sin combustible.

Es el mismo sentimiento despiadado y espíritu destructivo detrás del genocidio que se comete en Gaza. En Cuba es silencioso, sin bombas, pero también mata, afirmó.

Expresó, asimismo, que existe en el mundo un reconocimiento y conciencia crecientes sobre el abuso, y crece el reclamo de su cese inmediato, lo cual se expresará el próximo 27 y 28 de octubre próximo, cuando la Asamblea General de ONU considere nuevamente el tema.

A pesar de la extraordinaria presión e intimidación del gobierno de los Estados Unidos, de su Departamento de Estado, de sus embajadas y misiones diplomáticas sobre los estados miembros, nuestro pueblo confía en el respaldo abrumador del planeta, remarcó.

Esta jornada Rodríguez presentó ante el cuerpo diplomático acreditado en La Habana y la prensa nacional y extranjera el informe que cifra los daños del cerco de Washington en ocho mil 83 millones 300 mil dólares a precios corrientes, entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026.

Rubio, las sanciones de EE.UU. y su teoría de la Isla como estado fallido

Gustavo Veiga, Resumen Latinoamericano- Washington intensifica el bloqueo y financia la propaganda anticubana, justificando las medidas como un castigo al gobierno, pero perjudicando gravemente a la población.

Marco Rubio es el principal artífice del escarmiento a Cuba, aunque implique condenar a su pueblo al hambre y negarle los servicios básicos. En la guerra cognitiva y económica del régimen que preside Donald Trump, el secretario de Estado tiene sanciones que comunicar todas las semanas con un rictus de cinismo. Con esa política impide que lleguen a la isla los recursos de naciones dispuestas a ayudarla y, por otra ventanilla, entrega decenas de millones de dólares a la propaganda anticubana.

En los últimos días pregonó una batería de medidas contra empresas y tomó como blanco a un nieto de Raúl Castro. Pero además repitió la perorata del “estado fallido” y la obligatoriedad de adoptar la “democracia” como salida a la crisis generada por Estados Unidos en Cuba y sostenida hace más de seis décadas.

En una entrevista que le concedió a la cadena Fox News, la preferida del Movimiento MAGA (Make America Great Again), Rubio le dijo al periodista Brian Kilmeade el miércoles 2 que “Cuba es un estado fallido ahora mismo, y no es por nuestra culpa. La gente dice que es por nuestra culpa y no lo es”. Un viejo discurso que se encargaron de propagar los medios financiados por el gobierno de EE.UU. adentro y afuera de sus fronteras.

Un día después, el jueves 3, se conocieron las últimas sanciones que afectaron a compañías estatales de los sectores financiero, minero-metalúrgico y energético. Son el Banco Exterior de Cuba; la empresa de Servicios Comandante René Ramos Latour, que proporciona apoyo geológico y minero al sector cubano del níquel; CEXNI, importadora y exportadora para la industria del níquel y el cobalto; ABAPET, otra importadora de insumos para el sector energético; y Comercial CUPET, una sociedad mercantil que representa a la Unión Cuba-Petróleo.

En el mismo paquete de medidas coercitivas cayó Fidel Ernesto Castro Calis, un nieto de Raúl Castro Ruz de 31 años, el exjefe de Estado. Su padre es Alejandro Castro Espín, único hijo varón del líder revolucionario de 95 años y hermano menor de Fidel. Con esta medida, son tres generaciones de la misma familia las que quedaron alcanzadas por la Orden Ejecutiva 14.404 firmada por Trump el 1 de mayo de este año.

Rubio se jactó en un comunicado de que “estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre”. El Departamento de Estado a su cargo volvió a reforzar su publicidad macartista como en las décadas del 40 y 50, cuando en Hollywood se perseguía a actores, directores y guionistas. Charles Chaplin, Orson Welles y Dalton Trumbo fueron colocados en las listas negras de la época. Hoy sería un fenómeno irrepetible en la industria del cine porque la mayoría de sus integrantes están en contra del magnate que gobierna. Pero Rubio ve comunistas por todos lados y, como es esperable, en Cuba.

El sábado último, el Departamento de Estado dio otra vuelta de tuerca al asunto en su cuenta oficial de Instagram. “El comunismo es la mayor amenaza para nuestro país”, sentenció el área que conduce Rubio. En un video donde se incluyeron imágenes de Fidel Castro, se escucha la voz en off de Trump. Es un fragmento de su discurso del 3 de julio frente al monumento del Monte Rushmore, en Dakota del Sur. Fue en la víspera del 250° aniversario de la independencia estadounidense. La idea fija de la extrema derecha es tan grande que abrieron el posteo con la imagen del máximo referente de la revolución cubana.

“El comunismo es una amenaza mortal para la libertad americana”, decía el presidente en el mensaje y “la mayor amenaza para nuestro país”, completaba. En aquella intervención que hizo revivir al senador Joseph McCarthy, el presidente situó al fantasma del comunismo incluso por encima de los episodios bélicos y ataques más traumáticos de la historia reciente de EE.UU.

Esta semana, para seguir con su retórica anticomunista, Rubio continuará la cruzada personal en el manejo y control de América Latina. Visitará Colombia, Ecuador y Perú, tres países gobernados por presidentes de extrema derecha y disciplinados a la política exterior de Washington.

En la entrevista que le concedió a Fox, el funcionario había señalado que Cuba “se coloque en un camino irreversible hacia convertirse en un Estado normal y funcional que, eventualmente, por supuesto, también sea democrático”. Una frase del manual básico de las injerencias.

A esta altura no sorprende que EE.UU le imponga a la isla su política de desgaste mediante la profundización del bloqueo. Es el país que aplica la mayor cantidad de sanciones económicas a otras naciones –y a Cuba en primer lugar– e intenta maquillarlas como saludables para los pueblos que las sufren y solo destinadas a los gobernantes. Por eso, al último comunicado sobre la isla lo tituló: “Nuevas sanciones contra las élites cubanas, sus canales financieros y su aparato de explotación de recursos”.

El Departamento de Estado agregó: “Mientras el pueblo cubano sufre, la familia Castro y sus allegados en el represivo Ministerio del Interior (MININT) de Cuba perpetúan su control absoluto sobre la economía de la isla, acaparando recursos en beneficio de un pequeño grupo de élites del régimen”.

En el caso de Rubio, no funciona el verosímil cuando su área habla de “recursos” en Cuba. Donde sí abundan es en EE.UU. Alimentan la usina de propaganda contra el gobierno socialista que preside Miguel Díaz-Canel.

Los fondos públicos anuales superan los 50 millones de dólares y provienen del Senado y la Cámara de Representantes para acciones de la sociedad civil y manipulación mediática en la isla. La historia lo demuestra con el papel de la USAID, el grifo de dinero siempre disponible para desgastar a Cuba en operaciones de transmisiones y plataformas digitales con fondos públicos manejados por la CIA y el aparato militar.

Estados Unidos tampoco toma en cuenta el daño que causa a los niños con la profundización del bloqueo. La tasa de mortalidad infantil subió un 148% entre 2018 y 2025, pasando del 4,0 al 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos. El acoso contra Cuba no empezó con Trump. Viene desde cuando gobernaba John F. Kennedy, siguió con todos los presidentes que lo sucedieron y la isla considera que sus pérdidas económicas acumuladas por estas políticas superan los 170.677 millones de dólares. La agresiva gestión de Rubio en su política exterior es solo otro capítulo. “Un genocidio en curso” según el gobierno cubano.