Cuba riposta al embajador USA en la ONU

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, interrumpió este 27 de octubre el discurso del representante de Estados Unidos y llamó al orden ante una intervención plagada de calumnias, distorsiones y mentiras.

Usted miente, dijo el diplomático cubano y detrás suyo, mientras se acercaba hacia el podio donde se encontraba Mike Waltz, le siguieron los demás integrantes de la delegación cubana.

«Esa persona tiene que alejarse del podio, no me va a intimidar», «Soy el representante de los Estados Unidos de América retroceda», hablaba, quien dijo erigirse en nombre del pueblo cubano.

Sobre la base del artículo 71 de la Reglamento de la Asamblea General, le solicito que llame al orden al representante permanente de los Estados Unidos, que no solo miente de manera grosera y prepotente, falta a la dignidad de esta Asamblea y de los estados miembros, ripostó desde su lugar en el plenario el jefe de la delegación de cubana.

Rodríguez Parrilla lo acusó de que «ejerce presiones y ofende la dignidad del pueblo y el Gobierno de Cuba».

Señor Waltz usted miente otra vez, le deseo un mejor desempeño en sus futuros cargos politicos; su desempeño en el Consejo de Seguridad Nacional y las Naciones Unidas ha sido pobre, concluyó el ministro de Relaciones Exteriores.

Waltz continuó su discurso. La delegación de Cuba, siguió protestando. El canciller volvió a tomar la palabra para llamar nuevamente al orden ante las palabras de representante estadounidense a quien calificó de «mentiroso».

La Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) comenzó este martes el examen anual de la resolución que exige el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

El máximo órgano deliberativo de las Naciones Unidas debatirá y votará aquí la resolución a partir del informe presentado por la mayor de las Antillas sobre la necesidad de poner fin a esa política de asfixia que, tras la llegada de la administración de Donald Trump, en enero de 2025, se ha recrudecido a niveles sin precedentes.

El pasado año, la resolución obtuvo 165 votos a favor, siete en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia).

La Asamblea General pedirá por trigésimo cuarta vez que termine ese castigo colectivo, una imposición unilateral que Cuba ha denunciado desde 1992.

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Belicista Rubio pide reclutamiento público de la CIA en Cuba (+ video)

El belicista Marco Rubio está tan desesperado por un cambio de régimen en Cuba que está pidiendo públicamente a los cubanos que ayuden a la CIA a organizar un intento de golpe de Estado. El imperio de EE.UU. solía organizar sus numerosos golpes en secreto. Ahora publica ofertas de empleo para conspiradores golpistas traidores de la CIA en Twitter.

"Cuba no se dejará intimidar" (+ video)

El embajador Ernesto Soberón, representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas envió este lunes 19 de octubre un claro mensaje al Gobierno de EE.UU. y señaló que pese a las "maniobras políticas" de Washington ante la comunidad internacional para desprestigiar a la isla y su intento de "ocultar el impacto humanitario devastador del bloqueo y el asedio energético" contra los cubanos, el pueblo de ese país no se dejará intimidar, chantajear ni silenciar.

"Cuba no se dejará intimidar, chantajear ni silenciar. Llamamos a todos los Estados Miembros a defender la Carta de las Naciones Unidas, rechazar la coerción y los dobles raseros y apoyar la resolución para poner fin al bloqueo de EE.UU. contra Cuba los días 27 y 28 de octubre, ya que su impacto devastador en el pueblo cubano ha alcanzado niveles sin precedentes este año", dijo Soberón al hacer referencia de un "evento anticubano" que organizó la delegación de EE.UU. en la sede de la ONU este lunes.

"La cuestión ante la comunidad internacional es clara: Estados Unidos debe dejar de atacar a Cuba y cumplir con la reiterada exigencia de la comunidad internacional de poner fin a su bloqueo ilegal e inhumano. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí lo es", agregó el diplomático cubano en la red social X donde además señaló que EE.UU. "no tiene reparos en mentir pública y descaradamente al mundo" y "disfruta mucho su mitomanía".

Cuba: ¿Rubio ideología o poder?

Norelys Morales Aguilera.— Marco Rubio tiene a Cuba en el centro de su discurso político. Pero ¿se trata únicamente de una confrontación ideológica con la Isla o también de una estrategia relacionada con sus propias aspiraciones de poder en Estados Unidos?

La pregunta merece atención, porque la política hacia Cuba no se desarrolla en el vacío. También forma parte de las disputas internas de la política estadounidense, donde el anticomunismo continúa siendo una herramienta de movilización electoral.

Desde su llegada a la Secretaría de Estado, Rubio ha mantenido una línea de especial dureza contra el Gobierno cubano. Su discurso presenta a Cuba como una amenaza para la seguridad estadounidense y vincula a la Isla con actividades de espionaje, subversión y apoyo a fuerzas consideradas adversarias por Washington.

El problema aparece cuando las acusaciones políticas se presentan como verdades demostradas sin distinguir entre hechos documentados, interpretaciones y afirmaciones que requieren pruebas.

En julio de 2026, el Departamento de Estado publicó un extenso informe dedicado a presentar a Cuba como un centro internacional del comunismo y de la actividad subversiva. El documento reconstruye episodios históricos y los conecta con las preocupaciones actuales de Washington.

La cuestión no es negar que entre ambos países existan conflictos reales ni que sus gobiernos mantengan profundas diferencias. Se trata de examinar cómo se construye el relato oficial, qué hechos se seleccionan y cuáles quedan fuera de la narración.

Porque la propaganda política no siempre consiste en inventar una historia de principio a fin. También puede funcionar mediante la selección interesada de acontecimientos, la repetición de determinadas acusaciones y la presentación de interpretaciones políticas como si fueran conclusiones indiscutibles.

En este caso, Cuba aparece retratada simultáneamente como un país debilitado, al borde del colapso, y como una amenaza extraordinariamente poderosa, capaz de influir en la política y la sociedad estadounidenses.

La contradicción es evidente. Si Cuba carece de recursos y atraviesa una profunda crisis económica, ¿cómo se explica que sea presentada al mismo tiempo como una potencia capaz de amenazar la seguridad de Estados Unidos?

La respuesta está, en parte, en la utilidad política de ambas imágenes. Una Cuba supuestamente frágil sirve para defender la idea de que las sanciones están debilitando al Gobierno cubano. Una Cuba presentada como una amenaza permite justificar nuevas medidas de presión y alimentar el temor entre determinados sectores de la opinión pública.

Y aquí aparece otro elemento fundamental: la política interna estadounidense.

Rubio conoce bien el peso electoral de la comunidad cubanoamericana, particularmente en Florida, y la importancia que la confrontación con Cuba tiene para determinados sectores conservadores. Una posición de máxima dureza puede reforzar su imagen entre esos grupos y consolidar una base política que podría resultar decisiva en futuras disputas electorales.

Las elecciones presidenciales de 2028 forman parte de ese horizonte. Aunque una eventual candidatura no debe confundirse con una decisión oficialmente confirmada, las aspiraciones presidenciales atribuidas a Rubio ayudan a entender por qué Cuba ocupa un lugar tan visible en su discurso.

La confrontación con La Habana le permite proyectar una imagen de firmeza, defender su credencial anticomunista y presentarse ante sectores de la derecha estadounidense como un dirigente dispuesto a llevar esa política hasta sus últimas consecuencias.

Pero hay una diferencia importante entre obtener beneficios políticos de una confrontación y resolver los problemas que esa confrontación dice combatir.

Las sanciones económicas afectan las posibilidades de funcionamiento de la economía cubana y repercuten en la vida cotidiana de la población. Al mismo tiempo, Washington presenta esas medidas como instrumentos para provocar cambios políticos en la Isla.

La pregunta es cuánto de esta política responde a una evaluación objetiva de sus resultados y cuánto a la necesidad de mantener una narrativa de enfrentamiento.

También importa observar el papel de los medios y las redes sociales. La repetición de mensajes, las declaraciones oficiales y la difusión de acusaciones pueden crear la impresión de que existe un consenso amplio, incluso cuando muchas afirmaciones necesitan ser examinadas con mayor rigor.

En ese escenario, el periodismo tiene una responsabilidad esencial: contrastar las declaraciones, identificar los intereses que hay detrás de los mensajes y separar los hechos comprobables de la propaganda.

Cuba no debe analizarse únicamente a través de lo que dicen sus adversarios, del mismo modo que las decisiones de Washington no pueden explicarse solo mediante sus declaraciones oficiales. Hace falta mirar los intereses económicos, las relaciones de poder y las consecuencias concretas de cada decisión.

Al final, la cuestión va más allá de Marco Rubio y de sus posibles aspiraciones presidenciales.

Se trata de comprender cómo un conflicto internacional puede convertirse también en un instrumento de la política interna de una gran potencia. Y cómo una nación pequeña puede ser utilizada como símbolo, amenaza o bandera electoral, según las necesidades del momento.

Porque cuando la política exterior se convierte en plataforma de promoción personal, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿quién obtiene los beneficios políticos de la confrontación y quién termina pagando sus consecuencias?

En el caso de Cuba, esa pregunta tiene una dimensión humana que no debería perderse de vista. Detrás de los discursos, las sanciones y las disputas electorales hay millones de personas cuya vida cotidiana depende, en buena medida, de decisiones tomadas muy lejos de sus hogares.

Y comprender esa realidad es el primer paso para mirar más allá de la propaganda.

Diaz-Canel a la FAO

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, resaltó este lunes la firmeza del pueblo cubano y manifestó que la isla ha asumido cada desafío como una oportunidad para avanzar en las transformaciones que ha estado haciendo.

"Cuba ha optado por actuar asumiendo cada desafío como una oportunidad para acelerar transformaciones estructurales que fortalezcan nuestra resiliencia", expresó el gobernante durante su intervención en la jornada inaugural del Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El mandatario detalló que la isla está impulsando cambios profundos para transformar los sistemas alimentarios, fortalecer la producción nacional de alimentos y ampliar el desarrollo territorial y la innovación.

Esto en medio de desafíos globales como conflictos armados, los efectos del cambio climático, las crisis económicas recurrentes y las tensiones geopolíticas, que en el caso de Cuba se suman a los efectos acumulados de más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero por parte de EE.UU., así como el cerco energético impuesto desde enero pasado también por Washington.

"Pocas naciones enfrentan retos tan complejos, persistiendo en el empeño de seguir avanzando, aún bajo condiciones extraordinariamente adversas", señaló.

Agradecimiento a la FAO

En su discurso, Díaz-Canel agradeció a la FAO por el acompañamiento en los esfuerzos por impulsar cambios profundos en la isla, "al movilizar casi 100 millones de dólares en apoyo a los desafíos nacionales".

"Reconocemos igualmente el respaldo de la FAO para la incorporación de nuestro país a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, una plataforma que abre oportunidades para movilizar recursos, compartir conocimientos y construir alianzas", manifestó.

Indicó que como parte de esa alianza, Cuba presenta actualmente dos planes preliminares de alto valor social y agregado, diseñados para beneficiar directamente a los sectores más vulnerables de la nación. "Ambos están orientados a fortalecer la seguridad alimentaria como pilar fundamental para el desarrollo, mediante soluciones territoriales inclusivas y sostenibles que buscan proteger a las familias en situaciones de mayor riesgo, ampliar el acceso a alimentos nutritivos y consolidar sistemas locales resilientes", enfatizó.