Revelan financiamiento de EE:UU. a “periodistas independientes” cubanos

Razones de Cuba.─  Fulton Armstrong, descrito por el periódico The Guardian como “el analista más importante de la comunidad de inteligencia estadounidense para América Latina entre 2000 y 2004”, admitió que “muchos de los llamados periodistas independientes” cubanos “son ​​financiados indirectamente por Estados Unidos”.

El veterano de la CIA señaló que hoy la administración de Biden ofrece fondos de al menos 20 millones de dólares a propagandista antigubernamentales, con el pretexto de una supuesta “promoción a la democracia”.

Las declaraciones del antiguo funcionario reconocen la guerra de información de Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas, donde la divulgación de información falsa y el soporte económico a plataformas de prensa representan las principales claves.

“El financiamiento de los medios ha sido durante mucho tiempo parte del conjunto de herramientas diplomáticas de Washington”, destaca el artículo de The Guardian. Entre los antecedentes señalaba a Radio Swan, programa de acción encubierta de la CIA que, además de su misión subversiva, enviaba mensajes codificados a los mercenarios durante el ataque a Playa Girón, en 1961.

La red social ZunZuneo también fue creada hace una década por contratistas norteños para organizar “turbas inteligentes” en la nación caribeña, en uno de los numerosos intentos de forzar un cambio de sistema. Además, en el contexto de los disturbios acaecidos los días 11 y 12 de julio de 2021, bots articulados desde el exterior convirtieron en tendencia en Twitter hashtags de la contrarrevolución, fabricados en los laboratorios mediáticos de Miami.

The Guardian enfatiza en el papel de Radio y Televisión Martí como vía de desinformación. Integra la rama de propaganda del gobierno, la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (US Agency for Global Media en inglés), anteriormente conocida como la Junta de Gobernadores de Radiodifusión (Broadcasting Board of Governors).

¿Quién es Fulton Armstrong?

Fulton Armstrong fue el principal analista de la comunidad de inteligencia en América Latina

Espía de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, analista…muchas funciones cumplió Armstrong para el gobierno estadounidense.

Trabajó con el Departamento de Estado en la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba (oficina diplomática ubicada dentro de la embajada de Suiza en La Habana) y se desempeñó como Oficial de Inteligencia Nacional para América Latina de EE.UU., lo que lo colocaba como el principal analista de la comunidad de inteligencia centrado en la región. Además, supervisó los asuntos latinoamericanos para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

El antiguo agente explicaba algunas claves para la desestabilización en Cuba:

“LOS PROGRAMAS ESTADOUNIDENSES ESTÁN DISEÑADOS CON UNA ESTRATEGIA GANAR-GANAR. GANAMOS SI LOS MEDIOS DE OPOSICIÓN SE AFIANZAN, Y GANAMOS SI PROVOCAN LA REPRESIÓN GUBERNAMENTAL. ESO EMPUJA AL GOBIERNO A UN DILEMA: DEJAR QUE LA ORGANIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO AVANCEN O ARRIESGAR LA IMAGEN Y LA CREDIBILIDAD APLASTÁNDOLOS”, AMPLIABA.

 Un enfoque sesgado, pero revelador

En su artículo, The Guardian reconocía el financiamiento de EE.UU. a medios subversivos en Cuba

A pesar de la posición cuestionable asumida por The Guardian ─acorde con su filiación, no en vano es uno de los grandes medios de comunicación liberales─ la investigación muestra los recursos del gobierno de Estados Unidos puestos en función de medios “independientes” en Cuba. ¿Su fin? Articular una oposición real y construir estados de opinión sobre Cuba afines a sus intereses. Aunque la publicación no escatimó en elogios para las plataformas subversivas El Toque y El Estornudo, admitió que ambos están financiados por la administración vecina.

Como habíamos denunciado con anterioridad, El Toque “ha recibido fondos federales estadounidenses ‘indirectamente’ como parte de una mezcla de dinero de corporaciones y fundaciones”.

El Estornudo, por su parte, obtuvo tan solo en 2021 una suma de 180 mil dólares de la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, o NED en inglés).

Queda claro el método de apoyar económicamente medios comunicacionales. Los ataques al Estado cubano se ubican entonces como eje central de sus políticas editoriales. La naturaleza de doble rasero de la narrativa de Washington hacia la Isla es evidente.

http://razonesdecuba.cu/ex-analista-de-la-cia-revela-financiamiento-de-estados-unidos-a-periodistas-independientes-cubanos/

Notas sobre el concepto martiano de unidad

Ibrahim Hidalgo Paz.─ “Nosotros unimos lo que otros dividen”.[1] La unidad, concepto de máxima importancia del pensamiento político martiano, puede definirse como el logro de la confluencia de la diversidad de los componentes de la sociedad tras un objetivo común, proceso en el cual debe alcanzarse el vínculo estrecho entre los distintos sectores del pueblo, cuyos diferentes intereses coincidan en la búsqueda y el logro de fines y beneficios colectivos.

José Martí puso en práctica con mayor efectividad su concepción unitaria durante el período de preparación de la guerra independentista, cuando dejó para la posteridad no solo el ejemplo de su proceder, sino a la vez textos en los cuales hallamos valiosos criterios y observaciones que trascendieron su época y podrían ser de utilidad en el presente, si apreciamos las diferencias y las similitudes de objetivos a los que se enfrentó en su tiempo histórico y los que actualmente afronta el pueblo cubano. Este, a más de cien años de aquella etapa gestora, mantiene una de las características mencionadas por el Apóstol: “Nuestro país piensa ya mucho y nada podemos hacer en él sin ganarle el pensamiento”.[2] Para lograrlo, entonces como hoy, deben propiciarse las condiciones que garanticen la participación efectiva de las grandes mayorías, sin la cual es imposible vencer las campañas divisionistas externas e internas, así como el proceder de incapaces, oportunistas o enemigos encubiertos, quienes atribuyen sus errores y desviaciones a supuestas características negativas de nuestro pueblo, o del sistema social que nos empeñamos en construir la generalidad de los cubanos.

Para conjurar estos criterios y actuaciones deben propiciarse estructuras institucionales que viabilicen su enfrentamiento por parte de todos los que sentimos como propio el proyecto social, tarea que no corresponde a un sector de capacidad supuestamente ilimitada, para cuyo proceder no cuenta con otra opinión que la suya, sino a los amplios sectores populares que conforman la nación. Martí advirtió el error de su marginación y la forma de combatirlo: “procurar desde la raíz salvar a Cuba de los peligros de la autoridad personal y de las disensiones en que, por la falta de la intervención popular y de los hábitos democráticos en su organización, cayeron las primeras repúblicas americanas”.[3]

Para generar y potenciar la participación efectiva era, y es, necesaria la creación de un espacio político en el que se junten cuantos amen a la patria y estén dispuestos a actuar para su bien, sin limitación por los matices de las ideas, el grado de desarrollo de los criterios sobre el ordenamiento social, el color de la piel, el sexo, la posición social, o la ubicación geográfica dentro o fuera del territorio nacional. La finalidad es obtener el consenso y el apoyo de las grandes mayorías, vencer sobre las tendencias que desvíen o entorpezcan los esfuerzos y lograr la confluencia de las ideas que dirijan la acción: “La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político”.[4] La concepción martiana es contraria al denominado “pensamiento único”, forma de sumisión espiritual. Para combatirla, el Delegado propició el intercambio de opiniones diversas, para todos beneficioso, al esclarecer dudas y descartar prejuicios. Para tener éxito, han de ser vencidas las prevenciones que desvían los esfuerzos, la intolerancia, la falta de respeto a la opinión ajena, la incultura. Así quedaría garantizada la unidad nacional, base indispensable para las previsibles batallas ante los enemigos internos y externos.

Martí ofreció el ejemplo, como hombre de acción y de pensamiento, al integrar a la obra mayor a grupos de patriotas de talento y prestigio, capaces de arrastrar tras sí a la masa heterogénea que conformaba el pueblo cubano. “Las cosas de muchos hombres no se hacen con la voluntad, ni con el heroísmo, de un solo hombre”.[5] La mayoría de la población ha de tener vías que posibiliten aportar  opiniones e ideas al proyecto de construcción de la nueva sociedad y, por tanto, conocer los fines, los propósitos. No ha de ser un ejecutor de órdenes emanadas de una dirección autotitulada infalible e inamovible, sino el verdadero jefe de la revolución, que vele por la acertada conducción del país y la aplicación de métodos que garanticen “cortar las tiranías por la brevedad y revisión continua del poder ejecutivo y para impedir por la satisfacción de la justicia el desorden social”.[6]

Esta idea constituyó para Martí una preocupación fundamental durante toda su vida política, pues solo con la implementación de métodos democráticos se alcanzaría la cohesión de las fuerzas de la patria tras un objetivo común, único modo de fortalecerla frente a quienes aspiran a su dominio.

De los peligros foráneos, el de dimensión mayor, capaz de mantener la guerra económica durante decenios y, a la vez, el de mayores posibilidades de generar y aplicar la guerra mediática y, por tanto, atentar contra el ideario nacional con eficaces tecnologías de avanzada, son los gobernantes de Estados Unidos, que mantienen la política secular y confesa de apoderarse de nuestro país, cuya posición geoestratégica no ha variado en lo esencial, y de riquezas potenciales conocidas y explotadas por sus empresarios hasta hace menos de setenta años –tiempo breve, valorado históricamente–, por lo que sería un error hacer depender planes y proyectos de la desaparición del andamiaje legal y político que sustenta el bloqueo imperial impuesto sobre la presa anhelada; por el contrario, cuanto se piense y haga debe tener como factor negativo constante tales imposiciones, frente a las cuales debe generarse con sabiduría y presteza un plan de acción, no solo de resistencia, pues esperar lo imposible equivale a desmovilizar las fuerzas y el talento de muchos, capaces de horadar con procedimientos novedosos los muros levantados con ánimos destructivos.

Paralelamente, y con vigor semejante, se impone actuar contra los enemigos internos, que en modo alguno son los ciudadanos que emiten juicios, opiniones y sugerencias, coincidentes o no con los emanados del gobierno, sino los que actúan, generalmente con proceder entorpecedor, o con inacción retardataria, para hacer fracasar cuantas ideas y proyectos beneficiosos para las mayorías sean generados e implementados por los gobernantes. Se trata de individuos o grupos que desconfían de las posibilidades del pueblo para transformar la realidad, revertirla y desarrollarla, y asumen posiciones cercanas o idénticas a los anexionistas de siempre, cuyas concepciones antinacionales se basan en el manido argumento de la incapacidad de los cubanos para gobernar nuestro propio país.

Por todos los medios a su alcance intentan dividir,  ahondar las pugnas entre personas y regiones, infundados temores raciales, los sentimientos de frustración y de recelo, con el ánimo de obstaculizar no solo la unidad revolucionaria, sino el desarrollo de los sentimientos nacionales, en momentos en que se ha de poner énfasis en “fundir y guiar a todos estos elementos [del país], sin que ninguno de ellos adquiera un predominio desproporcionado”,[7] para potenciar el equilibrio interno que hace posible el enfrentamiento a la injerencia absorbente del vecino imperial. Se han de generar métodos participativos para lograr “no enajenarnos ninguno de los factores imprescindibles, de disponer cuanto en la hora suprema pueda abreviar el sacudimiento, acelerar el triunfo, y fundar la patria libre”;[8] propiciar y alentar cuanto favorezca la identidad nacional, con la exaltación de las mejores tradiciones cubanas, no solo del heroísmo combativo, sino también del apego y el respeto a la familia, a la convivencia cotidiana, a las virtudes, al éxito debido al esfuerzo, al talento y a las habilidades personales; la defensa de la belleza y la pureza del idioma, elemento unificador por excelencia; de nuestra cultura, sin negación absurda de sus raíces hispánicas y africanas, ni de sus componentes diversos en color y coincidentes en la nacionalidad indivisible; la defensa de los derechos iguales para todos, uno de los más eficaces modos de enfrentar y vencer los fundamentos de toda ideología antihumana.

Hombres de disímiles procedencias y de formación cultural diversa han de identificarse en la lucha anticolonial, sin aspiraciones absurdas “a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto de distintos factores, y en la misma naturaleza humana”,[9] sino para apretar filas basados en la diversidad propia de todo pensamiento creador, sin imponer límites propiciadores del alejamiento de quienes coinciden en el objetivo esencial: “Lo que se ha de preguntar no es si piensan como nosotros”, porque en un conglomerado humano habrá siempre matices y formulaciones distintas, “sino si sirven a la patria […] con aquel estudio de los componentes del país y el modo de allegarlos en vez de dividirlos”.[10]

Para construir una sociedad mejor es necesario preservar la identidad cultural, autorreconocerse en la obra propuesta. Solo los hombres capaces de pensar por sí, y de buscar soluciones propias a los conflictos de la patria, podrán construir una sociedad cada vez más justa, que constituye no solo un bello ideal, sino una apremiante necesidad para alcanzar el equilibrio interno y no ser aplastados por la confluencia de los enemigos externos e internos.

Con el objetivo de aglutinar a los patriotas en la unidad nacional, merece  atención principal la preparación integral de las masas, pues los ciudadanos han de ser los gestores, creadores y defensores de una cultura propia, mestiza por su contenido y enraizada en el proceso histórico nacional, capaz de garantizar la emancipación, no solo en el orden político-económico, sino en la esfera espiritual, por lo que el Apóstol concibe la educación, en sentido amplio, como el proceso mediante el cual los hombres son capaces de conservar las ideas, las tradiciones y las costumbres propias frente a  los intentos de manipulación y de dominación foráneos. “—Quiero por mi parte habituar al pueblo a que piense por sí, y juzgue por sí y se desembarace de los aduladores que de él obtienen frutos”, anotó.[11]

Los seres humanos somos portadores de una conciencia ética, que nos induce a la acción libertadora como decisión individual dentro de la colectividad. Del quehacer en común surgen nuevos valores que guían  la conducta. Deben enraizarse el deber, la honradez, la entereza, como principios que motiven la búsqueda del mejoramiento personal y colectivo, de la nación de la que formamos parte. No se trata solo de la instrucción escolar, extendida a todos y sustentada por lo más moderno de la ciencia, sino del cambio de la actitud del individuo para transformarse de pasivo en activo, de receptor en actor, de contemplativo en crítico. La vigilancia al respecto debe ser rigurosa, no solo sobre la preservación de las tradiciones, que constituyen un legado, sino también sobre los posibles intentos imitativos de lo foráneo.

El proceso transformador no concluirá hasta alcanzar el bienestar de cada uno de los integrantes del conglomerado humano, pues la libertad verdadera no es la “que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo, y a otros en el dolor innecesario”,[12] sino la solución de las necesidades mediante los resultados del trabajo, único modo de potenciar la dignidad humana y desplegar los mejores valores, lo que excluye al individualismo egoísta, pues los beneficios deben corresponder a la mayoría, y no a un  grupo en particular.

Martí alzó su voz contra lo que escindiera, apartara o acorralara a los hombres, y resumió su programa político-social en la frase definitoria: “con todos, y para el bien de todos”.[13]


[1] José Martí, “Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868”, en Masonic Temple, Nueva York, 10 de Octubre de 1888, en Obras Completas (OC), t. 4, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963-1965, p. 232. (En lo adelante, OC.)


[2] JM, Epistolario (compilación, ordenación cronológica y notas de Luis García Pascual y Enrique H. Moreno Pla), t. I, Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, pp. 429 y 430.


[3]JM, “Al Presidente del club José María Heredia”. Kingston, New York, mayo 25, 1892, en OC, t. 1, p. 458.


[4] JM, “Generoso deseo”, Patria, 30 de abril de 1892, en OC, t. 1, p. 424. Ver Paul Estrade, “José Martí: una estrategia de unión patriótica y democrática”, en su José Martí, militante y estratega, Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1983, pp. 66-80.


[5] JM, “Los moros en España”, Patria, 31 de octubre de 1893, en OC, t. 5, pp. 334-335..


[6] JM, “Al Presidente del club José María Heredia…”, ob. cit., p. 458.


[7] JM, “La agitación autonomista”, Patria, 19 de marzo de 1892, en OC, t. 1, p. 332.


[8] JM, “Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868…”, ob. cit., p. 221.


[9] JM, “Generoso deseo”, Patria, 30 de abril de 1892, en OC, t. 1, p. 424.


[10] JM, “Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868…”, ob. cit., p. 219.


[11] JM, “Fragmento 91”, en OC, t. 22, p. 57.


[12] JM, “‘Vengo a darte patria’. Puerto Rico y Cuba”, Patria, New York, 4 de marzo de 1893, en OC, t. 2, p. 255.


[13] JM, “Discurso en el Liceo Cubano”, Tampa, 26 de noviembre de 1891, en OC, t. 4, p. 279.


Fuente: http://www.josemarti.cu

Denuncia: plan para atacar la CELAC en Argentina

Una investigación hecha por @KatuArkonada muestra un plan coordinado por la extrema derecha de Argentina y EEUU, juntos con la oposición cubana, para interrumpir y atacar el cumbre de CELAC en Buenos Aires (23 - 24 de enero).

El 24 de enero se celebra en Buenos Aires la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), encuentro al que asistirán alrededor de 15 presidentes de la región, entre ellos Lula da Silva, y que será presidido por el anfitrión Alberto Fernández.

Es obvio la importancia que tiene para el gobierno argentino que la Cumbre de la CELAC sea exitosa, pues en medio de la delicada situación política interna que atraviesa el país, con una elección presidencial el 22 de octubre, que la cumbre y el traspaso de la presidencia pro tempore (a San Vicente y las Granadinas, país miembro del ALBA) salgan bien, ayudarían a mejorar la imagen de la Argentina en todo America Latina y el Caribe.

Pero la derecha latinoamericana, de la mano del Departamento de Estado y sus agencias de inteligencia, conspiran para impedir el desarrollo de la CELAC, que se fortalece con la incorporación al eje progresista de los gobiernos de Petro en Colombia, Boric en Chile, y Xiomara Castro en Honduras, país que pronto se incorporará a otro instrumento de integración regional como es el ALBA-TCP.

La apuesta de la derecha regional y Estados Unidos, que en su momento fue el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), derrotada precisamente en la Argentina, en la Cumbre de Mar del Plata de 2006, es la OEA (más allá de que pronto dejarán caer a una marioneta llamada Almagro).

Y así como en pleno auge del ciclo progresista conspiraron para imponer el “libre comercio” en todo América desde Canadá a la Patagonia, ahora lo hacen para derrotar el “marxismo cultural” y la “ideología de género”. Para idear un plan de acción contra la “expansión socialista” en América Latina hace poco se reunió en México la organización de ultraderecha más grande del mundo, la Conferencia Política de Acción Conservadora (CEPAC), con el ex Jefe de Gabinete de Trump, Steve Bannon, a la cabeza.

Sus resultados no se han hecho esperar. Varios de sus participantes han tenido un rol destacado en el golpe parlamentario contra Pedro Castillo en Perú, la segunda parte del golpismo boliviano liderado por Fernando Camacho en Bolivia, o el golpe a la democracia del pasado 8 de enero cuando seguidores de Bolsonaro tomaron en Brasilia el Palacio de Planalto, el Congreso Nacional, y el Supremo Tribunal Federal.

Ahora, la derecha latinoamericana en general y la argentina particular, que está demostrando fuerza, especialmente al interior del sistema de justicia, conspiran para golpear la imagen de Alberto Fernández, y por extensión debilitar a la CELAC. Además, se suma el interés de la derecha cubano americana de Miami que tiene como objetivo golpear la presencia de las delegaciones de Cuba, Venezuela y Nicaragua, además de los gobiernos que ellos consideran socialistas como Bolivia, Honduras, México, y Brasil, ahora que ha anunciado su reincorporación a la CELAC.

Entre los extremistas de Miami que se están reuniendo para conspirar contra la CELAC destacan:

Orlando Gutiérrez Boronat, presidente del Directorio Democrático Cubano (DDC) que se ha caracterizado por su permanente accionar de provocación contra las delegaciones cubanas en cumbres iberoamericanas y otros foros internacionales.

Tomás Pedro Regalado y Valdez, ex Alcalde de Miami, militante del Partido Republicano y fiel seguidor de Trump, actual Presidente del Instituto Interamericano para la Democracia.

Luis Manuel de la Caridad Zuñiga Rey. Ex agente de la CIA y ex Directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), de la que fue responsable de su grupo paramilitar.

Rosa María Payá, respaldada por Marcos Rubio y Luis Almagro, su misión es la campaña anti cubana en el exterior, siendo recibida por miembros del Parlamento Europeo a solicitud del Departamento de Estado.

Las personas mencionadas tienen en común el recibir un generoso financiamiento de agencias federales estadounidenses, apoyar cualquier medida que refuerce el bloqueo, y haber pedido públicamente una intervención militar contra Cuba y Venezuela.

Pero cualquier acción en esta Cumbre de la CELAC no puede llevarse a cabo sin colaboración local, y para ello están reuniéndose y conspirando con las siguientes personas de nacionalidad argentina:

Gabriel Salvia, Presidente de la fundación Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL), financiada por USAID y el Departamento de Estado.

Gerardo Bongiovanni, directivo de la Fundación Libertad, financiada por la NED y USAID, y vinculado también con las fundaciones ATLAS, FUPAD, RELIAL, CATO Institute, Friedrich Neuman y Konrad Adenauer, todas ellas en permanente campaña contra los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Leandro Querido, con estrechas relaciones con Rosa María Payá, director ejecutivo de la ONG Transparencia Electoral.

Agustín Antonetti, coordinador del grupo joven de la Fundación Libertad, articulador mediático de la Red Atlas y principal operador en Twitter de la campaña anticubana en julio de 2021 y 2022.

Micaela Hierro Dori, fundadora y presidenta de la asociación Cultura Democrática, utilizada por la NED como intermediaria para financiar organizaciones como el Movimiento San Isidro.

Todas las personas anteriormente mencionadas, estadounidenses, cubanas y argentinas, trabajan en las siguientes acciones:

Iniciar una fuerte campaña en medios y redes sociales contra las delegaciones de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y México, utilizando medios regionales y también nacionales, para que brinden una cobertura negativa sobre la Cumbre de la CELAC.

Utilizar fondos de agencias federales de Estados Unidos, y fondos destinados a proyectos sociales de la OEA para financiar el traslado a Buenos Aires de elementos de la ultraderecha latinoamericana, con el fin de realizar acciones en el marco de la CELAC.

Ante la compleja situación por la que atraviesa la aerolínea oficial de Cuba y la posibilidad de que se recurra a una aeronave rusa o venezolana, exploran una maniobra legal para retener el avión, tal y como sucedió recientemente con el avión de carga venezolano-iraní de la empresa Emtrasur.

Movilizar en Buenos Aires a cubanos contrarrevolucionarios, amigos argentinos y de otras nacionalidades, para manifestarse frente a las embajadas de los países anteriormente mencionados.

Utilizar los contactos de Rosa María Payá con el Presidente de Uruguay Luis Lacalle Pou para reeditar durante la CELAC los ataques contra Cuba, al igual que sucedió en la anterior cumbre en México.

Realizar gestiones con las delegaciones de Paraguay y Ecuador para que en el contexto de la Cumbre realicen declaraciones contra los gobiernos calificados de “dictatoriales”.

Al igual que sucedió en 2006 en Mar del Plata, es indispensable que en 2023 en Buenos Aires sea rechazado este nuevo ataque contra la integración latinoamericana y caribeña.

https://www.elciudadano.com/columnas/del-alca-a-la-celac-la-injerencia-estadounidense-no-se-detiene/01/18/

Los desafíos de la izquierda ante la guerra cultural y comunicacional. Algunos apuntes desde Cuba

Abel Prieto Jiménez.─  ¿DERRUMBE O DESMERENGAMIENTO?

Cuando hablamos de las causas del derrumbe del llamado «socialismo real» en la urss y en los países del bloque soviético, nos referimos con frecuencia a las traiciones que se produjeron en la cúpula de aquellos partidos, a la corrupción, a la retórica agobiante, al acomodamiento, a la burocratización, a la falta de una comunicación efectiva entre dirigentes y dirigidos, al enfoque ultraconservador ante la urgencia de aplicar las tecnologías de avanzada (hasta la sociología, una ciencia vital, fue descalificada como burguesa) y a los errores gravísimos que se cometieron en el ámbito de la economía y otros muchos. No dejemos de mencionar, además, los planes de influencia subversiva de los servicios especiales de EU y de otras potencias de Occidente. Sin embargo, se le ha dado menos importancia a la dimensión cultural de aquel derrumbe tan trágico y poco glorioso.

El «socialismo real» fue vencido en la guerra cultural, simbólica y comunicacional. Una derrota que resultó determinante en su liquidación. Fidel Castro, que supo analizar como pocos las distorsiones de aquel socialismo, lo comprendió con toda claridad; incluso concibió una palabra muy original para denominar lo que había ocurrido, un extraño cubanismo que no aparece en los diccionarios specializados: desmerengar, término que proviene de merengue, un dulce hecho con azúcar y clara de huevo batida, algo inconsistente, sin pilares ni bases firmes. El desmerengamiento del socialismo real vendría a significar una caída blanda y nada heroica, por su propio peso, de un gigante con pies de barro o de merengue. Sólo las estructuras sólidas se derrumban. Lo que es débil, inconsistente, se desmerenga.

Artículo completo: https://culturayresistenciablog.wordpress.com/2023/01/11/los-desafios-de-la-izquierda-ante-la-guerra-cultural-y-comunicacional-algunos-apuntes-desde-cuba-por-abel-prieto/

Fidel Castro: Ana Belén Montes merece respeto y admiración

Mensaje de Ana Belén Montes

Estoy más que contenta de tocar suelo borincano de nuevo. Tras dos décadas bastante agotadoras y ante la necesidad de volver a ganarme la vida, quisiera dedicarme a una existencia tranquila y privada. Por lo tanto, no participaré en ningunas actividades mediáticas. Animo a los que desean enfocarse en mí a que, en cambio, se enfoquen en temas importantes, como los serios problemas que enfrenta el pueblo puertorriqueño o el embargo económico de Estados Unidos hacia Cuba. ¿Quién en los últimos 60 años ha preguntado al pueblo cubano si ellos quieren que los Estados Unidos les imponga un embargo asfixiante que los hace sufrir? También merece atención la apremiante necesidad de cooperación global que detenga y dé marcha atrás a nuestra destrucción de nuestro medio ambiente. Yo, como persona, soy irrelevante. No tengo importancia, mientras que existen problemas graves en nuestro terruño mundial que reclaman atención y una demostración de amor fraternal.

Atentamente,

Ana Belén Montes.

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