Arthur Gonzalez.- Para demonizar a Cuba los yanquis siempre inventan algo para crear matrices de opinión. En eso son especialistas sin lugar a dudas.
Desde enero de 1959 iniciaron sus campañas de prensa, cuando los tribunales revolucionarios juzgaron públicamente a los asesinos y torturadores del gobierno del dictador Fulgencio Batista Zaldívar. Fidel Castro reunió a decenas de medios de prensa nacionales y extranjeros en La Habana y demostró la mentira.
Ahora, dirigidos por el secretario de Estado Marco Rubio, quien le debe su carrera política a la mafia terrorista de Miami, conformada por muchos de los esbirros del dictador Batista Zaldívar, vuelven a la carga creando imágenes falsas sobre Cuba, para justificar su criminal y cruel guerra económica, comercial y financiera, denunciada en estos días en el informe confeccionado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
La más reciente acción yanqui es la conformación de un panel que examinará las “actividades de inteligencia históricas de Cuba en los Estados Unidos, incluidas las operaciones diplomáticas, las redes de influencia, la penetración académica y los esfuerzos dirigidos a las instituciones estadounidenses”.
Ese panel y el programa de análisis estará dirigido por el Centro Adam Smith, de Universidad Internacional de Florida (FIU), apoyado por la falsa Fundación de Derechos Humanos en Cuba que jamás ha condenado las acciones de la guerra económica que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo cubano.
Cuánto cinismo de ese Centro para acusar al gobierno revolucionario de lo que Estados Unidos hace contra Cuba, incluso desde antes del triunfo revolucionario.
¿Van a borrar de la historia que el propio director de la CIA, Allen Dulles, visitó al dictador Batista en La Habana para crear el Buró para la Represión a la Actividades Comunistas (BRAC) y que el FBI asesoró a los órganos represivos de aquella dictadura, para asesinar y torturar a quienes se oponían al gobierno de Fulgencio Batista?
Miles de cubanos fueron torturados y asesinados vilmente bajo la mirada y apoyo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que disponían de una amplia red de espías insertados en la sociedad cubana, con fachada de comerciantes, técnicos y hombres de negocios y oficiales con cobertura no oficial (NOC), que buscaban informaciones de todo tipo para beneficiar al gobierno yanqui.
¿Debatirán en dicho panel el centro creado por la CIA 1958 para conformar campañas de prensa a favor de Batista, dirigido por el espía David A Phillips, desde su oficina ubicada en la calle Humboldt en el barrio del Vedado?
Ese espía era especialista en guerra psicológica y conformó el equipo de trabajo que derrocó al presidente de Guatemala Jacobo Árbenz. En 1961 orientó al agente Antonio Veciana a asesinar a Fidel Castro en el Palacio Presidencial, con una bazuca desde un apartamento ubicado a unos 70 metros de distancia.
Importante sería que explicaran a la opinión pública por qué la estación de la CIA en La Habana contaba antes de 1959 con más de veinte oficiales, más los NOC. Se conoce, por documentos desclasificados, que tenían como objetivo tres direcciones principales para apoyar al dictador:
1-La guerra psicológica para sembrar el anticomunismo entre la población cubana, política diseñada en los años 40 del siglo XX por el politólogo George Frost Kennan, quien inspiró la doctrina Truman y la política exterior estadounidense de la contención de la Unión Soviética.
2-Fortalecimiento de la policía y grupos represivos de Batista.
3-Creación de una oposición al ejército rebelde, con el II Frente Nacional en las montañas del Escambray, donde ubicaron a dos estadounidenses, William Morgan y John Spiritto.
Después del triunfo revolucionario, que no pudieron impedir a pesar de hacer hasta lo imposible por evitar la victoria de Fidel Castro, la CIA con su estación en La Habana organizó centenares de redes de espionaje.
El panel para atacar a Cuba, debe explicar en detalles el 1er de Acción Encubierta, elaborado por la CIA contra Cuba y aprobado por el presidente D. Eisenhower 17 de marzo de 1960, así como el Proyecto Cuba o Plan Magosta, en noviembre de 1961, donde se demuestra en detalles que los Estados Unidos desarrollan operaciones de espionaje dentro de la isla para intentar derrocar a la Revolución.
El primero expone textualmente:
“Se trabaja en la creación de una organización secreta de inteligencia y acción dentro de Cuba […] Todas las acciones acometidas por la CIA, en apoyo o en nombre del Consejo de la Oposición, se presentarán, por supuesto, como actividades de esa entidad (hasta que las acciones se den a conocer públicamente).
Sin embargo, la CIA tendrá que tener contactos directos con cierto número de cubanos y, para proteger a éstos, utilizará cuidadosamente a un grupo de hombres de negocio norteamericanos como cobertura.
El Plan Mangosta señala sin ambages:
… “La CIA establecerá activos de inteligencia dentro de Cuba […] “La CIA tiene la tarea de seleccionar 20 localidades en Cuba donde se pudieran establecer grupos de acción política”. […] “La CIA planea intentar una interferencia el próximo 22 de enero 1962, durante el discurso de Castro y las demostraciones del desfile. […] “La CIA ha iniciado una acción para contaminar los suministros de petróleo, aceites y lubricantes a Cuba, aunque no espera resultados visibles, en la interrupción de algún transporte cubano, hasta mediados de 1962”.
… “El Departamento de Estado como la CIA, continúan explorando sus capacidades (con resultados muy desfavorables hasta el momento) para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante los contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen a las agrupaciones de jóvenes y profesionales”.
¿Tendrá valor e independencia de criterios la directora de programas del Adam Smith Center, la periodista Helen Aguirre Ferre, para abordar la injerencia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en Cuba?
¿Podría analizar con plena libertad como la CIA envió a Cuba un equipo de expertos en técnica de escuchas, encabezado por el jefe del hemisferio occidental de la CIA, de la Technical Service Division (TSD), encargada del soporte y ejecución de todas las actividades del trabajo técnico, para aplicar secretamente micrófonos de alta tecnología en la agencia de prensa china SINJUA en 1960?
Otra prueba de la injerencia de la CIA dentro de Cuba fue la operación desarrollada en 1960 por especialistas de la TSD, para aplicar micrófonos en el hotel Rosita de Hornedo, hoy Sierra Maestra, donde supuestamente se instalaría la embajada de la URSS.
Decenas de especialista de la TSD han viajado a Cuba para diferentes trabajos, entre ellos aplicaciones de equipos de escucha, entrenamiento a agentes reclutados en Cuba, estudios de zonas, pruebas de equipos de transmisión, entrenamiento a oficiales de la CIA y preparación de objetos para enmascarar medios de comunicaciones y dinero para sus espías que operan secretamente en la Isla.
La injerencia de la CIA en Cuba y sus actividades de inteligencia, debe ser analizada en ese foro, para demostrar la verdad de que es Estados Unidos quien históricamente ha ejecutado sus acciones ilegales contra la Revolución y por tanto Cuba ha tenido que defenderse para conocer los planes y acciones terroristas.
Desde finales del año 1959 la CIA comenzó a organizar redes de espías en la isla y para mantener las comunicaciones con ellos, introdujo en el país diferentes equipos de alta tecnología, como fueron:
Las plantas transmisoras receptoras RS-1, RS-2, RS-6, RSS-6, la AT-1 o 501, AT-3, RS- 48, FSS-7, R- 52, el Sistema CDT-501 para transmitir la información cifrada a una distancia de hasta 500 metros en 21 segundos, la planta RS-804 que transmitía vía satélite desde cualquier parte de Cuba en 21 segundos.
Cuba denunció públicamente estas acciones y las decenas de cubanos reclutados por la CIA para la búsqueda de información que posibilitaran sus planes de guerra económica y el asesinato a Fidel Castro. También fueron expuestas por el ex oficial CIA Ronald Kessler en su libro Incide The CIA, quien explica muchas de esas actividades que prueban quien verdaderamente representa una amenaza para la seguridad en el mundo y no es precisamente Cuba.
Por eso afirmó José Martí:
“Es en vano pedir que la memoria arranque de sí lo que la indigna”.