EEUU amplía sanciones contra Cuba en ofensiva financiera

La medida, amparada en la orden ejecutiva del 1 de mayo, busca asfixiar recursos del Estado cubano y extiende el castigo unilateral a socios comerciales extranjeros.

 El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este jueves nuevas sanciones financieras contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa) y la empresa minera Moa Nickel, en el marco de la ofensiva coercitiva ordenada por el presidente Donald Trump mediante la orden ejecutiva del 1 de mayo.

La medida extiende el cerco económico a entidades estatales cubanas y a socios comerciales extranjeros, con el objetivo manifiesto de debilitar los recursos del gobierno de La Habana mediante la restricción de sus capacidades financieras y comerciales.

Acusaciones sin sustento y narrativa de "cleptocracia"

La administración Trump calificó a Gaesa como el núcleo de un supuesto "sistema cleptocrático" y acusó al grupo de gestionar el 40% de la actividad económica nacional.

Rubio afirmó que la entidad sirve de instrumento para el enriquecimiento de las élites de la nación caribeña y debe ser desmantelada para castigar al gobierno por presuntos abusos de derechos humanos.

Las sanciones incluyen a la directora de Gaesa, Ana Lastres Morera, a Moa Nickel S.A., y a su socio tecnológico, la empresa canadiense Sherritt International.

Washington justificó la medida argumentando que estas compañías obtienen beneficios de activos supuestamente expropiados a ciudadanos y corporaciones estadounidenses tras 1959.

El ataque busca interrumpir el flujo de ingresos del sector minero, pilar fundamental de las exportaciones cubanas.

Se establece que quedan prohibidas todas las transacciones realizadas por ciudadanos estadounidenses o dentro del territorio de Estados Unidos —incluido el tránsito— que involucren bienes o intereses de personas designadas o bloqueadas, salvo que cuenten con autorización mediante una licencia general o específica emitida por la OFAC o estén legalmente exentas.

Estas restricciones abarcan tanto la entrega como la recepción de fondos, bienes o servicios hacia, desde o en beneficio de personas sancionadas.

Asimismo, se advierte que las personas extranjeras que mantengan vínculos comerciales con individuos o entidades sancionadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, o que participen en sectores clave de la economía cubana como energía, defensa, minería, servicios financieros o seguridad, pueden quedar expuestas a medidas punitivas. En ese sentido, se recomienda a actores no estadounidenses, incluidas instituciones financieras internacionales, actuar con cautela en cualquier relación con partes sancionadas.

También se señala que acciones como la devolución de activos o su traslado a otras jurisdicciones para su eventual uso por entidades sancionadas podrían implicar un alto riesgo de sanciones.

Por otra parte, todos los bienes e intereses patrimoniales de las personas bloqueadas conforme a las Regulaciones de Control de Activos Cubanos (CACR) permanecen congelados. Estas disposiciones prohíben a quienes estén bajo jurisdicción estadounidense realizar operaciones con bienes en los que Cuba o ciudadanos cubanos tengan participación, salvo autorización expresa o excepción legal.

Finalmente, se subraya que la efectividad del régimen de sanciones de Estados Unidos no solo depende de la inclusión de personas en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), sino también de la posibilidad de retirarlas conforme a la normativa vigente. En este marco, se plantea que el objetivo de estas medidas no es punitivo en sí mismo, sino inducir cambios en el comportamiento de los actores sancionados.

Cerco integral: de la energía al transporte

La nueva ronda de sanciones se suma a la orden ejecutiva del 1 de mayo, que amplió el castigo unilateral a sectores vitales de la economía cubana: energía, defensa, seguridad, transporte y finanzas.

Esta estrategia se integra con el bloqueo petrolero impuesto en enero, que autoriza medidas punitivas contra terceros países que suministren combustible a la isla.

Lawfare y impacto humanitario

A 90 millas de territorio estadounidense, Cuba ha resistido más de seis décadas de bloqueo y agresiones. La retórica de la "rendición de cuentas" esgrimida por Rubio y Trump oculta una política de cambio de régimen que ha fracasado históricamente.

Al penalizar a entidades estatales y extranjeras que comercian con Cuba, Washington busca imponer una rendición por hambre y aislamiento. Esta práctica viola principios del derecho internacional y castiga a una población que ya enfrenta restricciones energéticas y de suministros agravadas por medidas coercitivas unilaterales.

Organismos multilaterales y defensores de derechos humanos han reiterado que las sanciones económicas afectan de manera desproporcionada./AlmaPlusTv

La patria se defiende

Rosa Miriam Elizalde.—  El primero de mayo de 2026 quedará como una jornada de enorme densidad política para Cuba. Mientras más de 5 millones de personas se movilizaban en todo el país, con más de 600 mil habaneros concentrados frente a la embajada de Estados Unidos en el malecón, la Casa Blanca respondió con una nueva orden ejecutiva contra la isla. Fue una señal. Cuba llenó las calles para afirmar su voluntad de defenderse; Washington contestó endureciendo el cerco. 

La orden ejecutiva firmada por Donald Trump no es simplemente “más bloqueo”. Su gravedad no está sólo en que congela bienes, impide transacciones y amplía castigos. Reside, sobre todo, en que no se dirige únicamente contra estadunidenses que violen las leyes del bloqueo, sino contra “cualquier persona extranjera” que, a juicio del secretario de Estado o del Tesoro, opere en sectores de la economía cubana o preste apoyo material, financiero o tecnológico al gobierno de Cuba. Es decir, convierte a funcionarios estadunidenses en jueces globales con capacidad para castigar a ciudadanos, empresas y bancos de terceros países por relacionarse con la isla. 

La discrecionalidad es el corazón del mecanismo. No hace falta una sentencia ni un delito probado ni una violación cometida dentro de Estados Unidos. Basta con que la burocracia de Washington determine que alguien ha tenido relación económica o institucional con Cuba para activar sanciones. Ése es el verdadero salto: el bloqueo deja de ser política bilateral abusiva y se reafirma como pretensión de jurisdicción mundial. Estados Unidos no sólo sanciona: pretende decidir quién puede comerciar, financiar, invertir o cooperar con la nación caribeña. 

Por eso la fecha importa. La orden fue emitida el mismo día en que Cuba demostraba músculo político, organización social y capacidad de movilización. El mensaje de la Casa Blanca fue transparente: frente a la calle cubana, más castigo; frente a la soberanía, más presión; frente a la resistencia, más asfixia económica. 

Horas después, Trump completó el cuadro con una intervención en Florida en la que afirmó que “tomará el control” de Cuba “casi de inmediato” y que la isla sería su siguiente objetivo después de “terminar” el trabajo en Irán. Añadió que quizá haría detener el portaviones USS Abraham Lincoln a “unas 100 yardas” (91.44 metros) de la costa cubana, hasta que los cubanos dijeran: “muchas gracias, nos rendimos”. La frase no sólo es agresiva: es absurda. Un portaviones de ese tamaño no se coloca a esa distancia de la costa. Sería técnicamente inviable, militarmente irracional y operativamente ridículo. 

Pero el problema no es sólo la bravuconería: es la ignorancia con poder. Trump ya había dicho que por Cuba no pasan huracanes, como si desconociera la geografía elemental del Caribe. También afirmó que no le importaba que un buque ruso llevara petróleo a la isla porque “la gente necesita calefacción”, confundiendo la realidad energética cubana con la de países de invierno continental. Ahora imagina un portaviones estacionado a un palmo del malecón. La acumulación de disparates revela que se amenaza alegremente a un país que ni siquiera se conoce. 

El primero de mayo mostró dos imágenes opuestas. En La Habana y en toda Cuba, un pueblo movilizado bajo la consigna “La patria se defiende”. En Washington y Florida, un poder que responde con sanciones y fantasías de rendición. Pero cuando se amenaza a una nación que no se conoce, el error no es sólo político, es estratégico. 

Cuba es una sociedad organizada, con memoria histórica, con experiencia en resistir bajo duras presiones y con clara disposición a defender su soberanía. Pensar que una aventura bélica sería rápida o indolora es una peligrosa subestimación de la realidad. Lo que Trump imagina como trámite que le reportará el gesto

Respuesta de Díaz-Canel a mentira de Rubio: tuit

 

Un 64% frente a un 15% oposición a guerra con Cuba de estadounidenses

Según una nueva encuesta de YouGov, los estadounidenses se oponen a una guerra entre Estados Unidos y Cuba en un 64% frente a un 15%.

Casi dos tercios también coinciden en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo. 

Dan Beeton.— Una nueva encuesta realizada por YouGov revela que el 64 por ciento de los estadounidenses se opone a que Estados Unidos entre en guerra contra Cuba, mientras que el 15 por ciento lo apoya y el 21 por ciento no está seguro.

Entre quienes expresan su opinión, el 81 por ciento se opone a la guerra.

“Esto debería hacer que el presidente Trump se lo piense dos veces antes de emprender otra ‘guerra innecesaria’”, declaró Mark Weisbrot , economista sénior y codirector del Centro de Investigación Económica y Política ( CEPR ). “Casi todos los expertos en Cuba se reirían de la idea de que Cuba represente una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Y la guerra contra Irán ya le ha costado a Trump y a su partido un apoyo considerable”.

La encuesta de YouGov, patrocinada por el CEPR, reveló que los encuestados coincidieron en que la guerra en Irán ha perjudicado a los estadounidenses y al mundo, con un margen del 62% frente al 24%. 

“Trump se postuló para la presidencia prometiendo ‘no a las guerras’ y que bajaría los precios. En cambio, inició una guerra que ha elevado los precios y probablemente seguirá haciéndolo durante algún tiempo.”

El presidente Trump ha amenazado repetidamente con ir a la guerra con Cuba. El 16 de marzo dijo que tendría "el honor de tomar Cuba" y que "puedo hacer lo que quiera" con Cuba. 

Menos de dos semanas después, añadió:

“Yo construí este gran ejército. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlo’. Pero a veces hay que usarlo. Y Cuba es la siguiente, por cierto.”

El 1 de mayo, Trump reiteró esta postura, afirmando que Estados Unidos “tomaría el control” de Cuba “casi de inmediato”. Ese mismo día, emitió una orden ejecutiva que ampliaba las sanciones contra Cuba. Entre otras restricciones, la orden permite sancionar a empresas e instituciones financieras de terceros países, muchas de ellas probablemente europeas o canadienses, que, a juicio de Estados Unidos, hayan realizado transacciones con el gobierno cubano o hayan operado en los sectores energético, de defensa, minero, de servicios financieros o de seguridad de la economía cubana.

Las sanciones contra Cuba se han intensificado enormemente desde 2017, culminando en un bloqueo devastador que incluye la interrupción del suministro de petróleo. Esta intensificación de las sanciones ha provocado un aumento del 148 % en la mortalidad infantil durante los últimos ocho años. Antes del incremento de las sanciones, la tasa de mortalidad infantil en Cuba era una de las más bajas del hemisferio, incluso inferior a la de Estados Unidos.

«Es evidente que el aumento de las sanciones es responsable de este enorme incremento en la mortalidad infantil», declaró Alex Main , director de Política Internacional del CEPR. «El bloqueo petrolero ha sido especialmente inhumano, interrumpiendo el funcionamiento de respiradores, inhaladores y otros equipos médicos esenciales, y paralizando el transporte de emergencia. Más del 80 % de la electricidad de Cuba depende del petróleo y sus derivados».

El 7 de abril, el presidente Trump amenazó a Irán diciendo : «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá». Amnistía Internacional condenó las declaraciones de Trump como «una amenaza de exterminio» que «podría constituir una amenaza de genocidio», revelando «un nivel asombroso de crueldad y desprecio por la vida humana». Otros expertos y organizaciones de derechos humanos hicieron declaraciones similares.

Los encuestados coincidieron con la descripción que Amnistía Internacional hizo de esta declaración por una mayoría del 58% frente al 25%. Asimismo, por una mayoría del 54% frente al 35%, afirmaron que no era apto para ser presidente.

Entre los encuestados, quienes se identificaron como independientes se mostraron muy contrarios a estas guerras y amenazas. Por ejemplo, se opusieron a una guerra con Cuba por una mayoría del 68 % frente al 25 %. Estos votantes están divididos casi por igual entre simpatizantes demócratas y republicanos, y se considera que representan un número considerable de votantes indecisos para las elecciones de noviembre. 

Weisbrot señaló que esto era otra señal de alerta de que una guerra con Cuba podría tener consecuencias electorales en noviembre. También mencionó que Trump ha declarado que busca iniciar una guerra con Cuba cuando retire sus tropas de Irán.

«Es inusual en la historia que un líder utilice otra guerra como distracción para una guerra impopular entre los votantes y que los ha perjudicado», dijo Weisbrot. «Pero esto parece una posibilidad real en este caso. La distracción ha desempeñado un papel sin precedentes en la estrategia política de Trump, tanto en sus campañas como en su gobierno y en su dominio del ciclo informativo» 

Cuba, en la agenda de la reunión de Marco Rubio y el Papa


El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, se reunió ayer con el nuevo jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, con quien abordó “los esfuerzos de Estados Unidos para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”; la instancia castrense divulgó una imagen en que ambos se saludan con un mapa de Cuba detrás. Foto del Comando Sur en X

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El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó hoy que la política de Estados Unidos hacia Cuba está en la agenda de su reunión de mañana con el papa León XIV en Roma y reiteró que la isla representa una amenaza para su país; en tanto, algunos legisladores expresaron temor de que la administración de Donald Trump podría estar preparándose para derrocar al gobierno en La Habana., según refiere el diario La Jornada.

“Tenemos a 90 millas de nuestras costas a un Estado fallido que también resulta ser territorio amistoso para algunos de nuestros adversarios”, afirmó Rubio este martes durante una sesión con medios en la Casa Blanca. “Es un estatus quo inaceptable y lo estaremos abordando, pero no hoy”.

En una conferencia de prensa dedicada más que nada a los asuntos de Medio Oriente, el canciller cubanoestadunidense negó que su país haya aplicado un embargo contra envíos de petróleo a Cuba (aunque la orden ejecutiva que impone sanciones a países que envían combustible a La Habana permanece en el sitio cibernético oficial de la Casa Blanca) y culpó de los problemas económicos de la isla a su gobierno. “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente”, ironizó.

Rubio –quien participó en la sesión informativa en la Casa Blanca en sustitución de la secretaria de prensa embarazada– comentó que su reunión con el papa León XIV se había programado hace tiempo y confirmó que “el tema de Cuba” está en la agenda, entre otras cosas.

Ha sido ampliamente reportado en Estados Unidos que el Vaticano intenta servir de mediador entre las dos naciones.

“Funcionarios cubanos con cargos relevantes han solicitado al Vaticano presionar a Estados Unidos para aflojar sus sanciones”, reportó ayer The Wall Street Journal.

“El Vaticano, el cual ha trabajado largamente por la distensión entre Estados Unidos y Cuba, también intenta disuadir al gobierno de Trump de emplear la fuerza militar contra Cuba como lo hizo en Venezuela”, informó el rotativo.

Cuestionado sobre su reunión con el Papa, Rubio se limitó a decir que el gobierno estadunidense trabaja con la Iglesia católica para entregar asistencia humanitaria en la isla. Pero subrayó que el gobierno de Trump considera la situación política en La Habana como “inaceptable”, sin ofrecer mayores explicaciones.

En las semanas recientes, la administración del republicano ha ampliado su bloqueo de más de seis décadas contra la isla para intensificar la presión interna, incluida una nueva ronda de sanciones contra la economía y amenazas con represalias a instituciones financieras que tienen negocios con el gobierno cubano y que fueron anunciadas el viernes pasado.

La intensificación de la retórica y las medidas del gobierno de Trump han provocado que algunos legisladores federales demócratas expresen preocupación de que se prepara una posible acción militar contra Cuba. De hecho, esta mañana antes de su conferencia de prensa, Rubio estaba en la sede del Comando Sur (Southcom) en Florida y esa instancia militar difundió en sus redes sociales una foto del secretario de Estado junto al nuevo comandante del organismo castrense mientras se saludaban frente a un mapa de la isla.

El propio comandante en jefe, Trump, bromeó en Palm Beach el viernes pasado al decir: “estaremos tomando a Cuba casi inmediatamente”, y agregó que después de concluir con Irán, tal vez enviará un portaviones estadunidense, quizá el más grande, y que al acercarse a las costas cubanas seguramente “ellos dirán, muchas gracias, nos rendimos”.

Por su parte, Punchbowl News reportó el lunes que “legisladores temen que Trump pretenda derrocar a regímenes adversarios como parte clave de su legado y sólo se ha envalentonado con republicanos en el Congreso que no intervienen ante sus acciones en Venezuela e Irán.

“Los demócratas están cada vez más preocupados de que el presidente Trump –sin inmutarse por la continua guerra en Irán– ahora procederá hacia el cambio de régimen en Cuba”.

El senador demócrata Sheldon Whitehouse, hablando en el foro del Sedona Institute en Arizona –organizado por la fundación establecida por el difunto senador republicano John McCain–, comentó que no puede “pronosticar si el presidente tiene en su mente que él es la rencarnación de Genghis Khan, Napoleón y Alejandro Magno y va estar arrojando su peso militar por todas partes y rehacer el mundo”. Agregó: “Cuba es un lugar perfectamente lógico para que él entre y la tome mientras eso de agarrar está de moda”.