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Latinoamérica continúa sin reconocer el gobierno que derrocó a Fernando Lugo

La región latinoamericana continúa sin reconocer al nuevo gobierno paraguayo tras la destitución de Fernando Lugo informan las agencias, mientras Estados Unidos no quiso sentar posición sobre si el juicio político al presidente paraguayo Fernando Lugo constituyó o no un golpe de Estado encubierto. Washington sólo se pronunció a favor del “debido proceso”.

Brasil y de los países del Cono Sur en lugar de pedir la intervención de la OEA –única organización donde se sigue sintiendo la influencia estadounidense–, le dieron unánimemente preponderancia a Unasur y al Mercosur.

Sin embargo, la organización afirmó que es "inaceptable lo expedito del juicio político contra el presidente constitucional y democráticamente electo", señaló la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ente autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), al destacar que el procedimiento "afecta la vigencia del Estado de derecho en Paraguay".

"Es una parodia de la justicia y un atropello al Estado de derecho remover a un presidente en 24 horas, sin garantías para defenderse", estimó a la prensa en Washington el secretario ejecutivo de la CIDH, Santiago Canton.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmó este sábado que la comunidad internacional observó un "irrespeto" al debido proceso durante el procedimiento en el que se destituyó a Lugo de la presidencia paraguaya.

Argentina retiró a su embajador de Asunción y Uruguay y Brasil llamaron a consultas a sus representantes diplomáticos. 

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega anunció que su gobierno "no puede reconocer" al nuevo gobierno paraguayo porque es producto "de un plan claramente articulado entre la oligarquía, las fuerzas derechistas y las fuerzas armadas" de ese país.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, tampoco reconocerá a Federico Franco, pese a que Lugo -destituido 13 meses antes de culminar su mandato- acató el fallo de destitución.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez y su par boliviano Evo Morales hicieron lo propio desde el viernes.

Además, el gobierno panameño puso en duda este sábado la legalidad del proceso de destitución, mientras que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que "no se deben utilizar esos procedimientos legales para abusar en cierta forma del poder". "Deja un muy mal sabor", estimó.

Perú y Ecuador mencionaron la posibilidad de convocar una reunión extraordinaria de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) la semana que viene para abordar lo ocurrido.

Cuba estimó que "este golpe se suma a la larga lista de atentados contra la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos" y aseguró que "no reconocerá autoridad alguna que no emane del sufragio legítimo".

El gobierno de México, en tanto, consideró que el proceso "no otorgó al ex presidente Lugo los espacios y tiempos para la debida defensa", mientras que el presidente peruano, Ollanta Humala, calificó la destitución "un revés al proceso democrático en la región".

Costa Rica deploró también el hecho al estimar "que muestra visos de golpe de Estado" y expresó la disposición de conceder a Lugo "o a algún miembro de su Gabinete, si tienen a bien formular una petición" de asilo.


Fidel Castro: El Premio Nobel de la Paz

Apenas hablaré del pueblo cubano, que un día barrió de su Patria el dominio de Estados Unidos, cuando el sistema imperialista había alcanzado la cúpula de su poder.

Hombres y mujeres de las más diversas edades se han visto desfilar el 1º de Mayo por las plazas más simbólicas de todas las provincias del país.

Nuestra Revolución surgió en el lugar menos esperado por el imperio, en un hemisferio donde actuaba como dueño absoluto.

Cuba pasó a ser el último país en librarse del yugo colonial español y el primero en sacudirse de la odiosa tutela imperialista.

Pienso hoy fundamentalmente en la hermana República Bolivariana de Venezuela y su lucha heroica contra el saqueo despiadado de los recursos con que la naturaleza dotó a ese noble y abnegado pueblo, que un día llevó sus soldados a los rincones apartados de este continente para poner de rodillas al poderío militar español.

Cuba no necesita explicar por qué hemos sido solidarios, no solo con todos los países de este hemisferio, sino también con muchos de África y otras regiones del mundo.

La Revolución Bolivariana ha sido también solidaria con nuestra Patria, y su apoyo a nuestro país se convirtió en un hecho de gran importancia en los años del Período Especial. Esa cooperación sin embargo no fue fruto de solicitud alguna por parte de Cuba, como tampoco lo fue establecer ninguna condición a los pueblos que requirieron de nuestros servicios educacionales o médicos. A Venezuela le habríamos ofrecido en cualquier circunstancia la máxima ayuda.

Cooperar con otros pueblos explotados y pobres fue siempre para los revolucionarios cubanos un principio político y un deber con la humanidad.

Me satisface enormemente observar, como hice ayer a través de Venezolana de Televisión y TeleSur, el profundo impacto que produjo en el pueblo hermano de Venezuela la Ley Orgánica del Trabajo promulgada por el líder bolivariano y Presidente de la República, Hugo Chávez Frías. Jamás vi nada parecido en el escenario político de nuestro hemisferio.

Presté atención a la enorme multitud que se reunió en plazas y avenidas de Caracas y, en especial, las palabras espontáneas de los ciudadanos entrevistados. Pocas veces vi, y tal vez nunca, el nivel de emoción y esperanza que estos ponían en sus declaraciones. Se podía observar con claridad que la inmensa mayoría de la población está constituida por trabajadores humildes. Una verdadera batalla de ideas se está librando con fuerza.

Rafael Correa, presidente de Ecuador, declaró valientemente que más que una época de cambio estamos viviendo un cambio de época. Ambos, Rafael Correa y Hugo Chávez, son cristianos. Obama, en cambio, ¿qué es, en qué cree?

Al cumplirse el primer aniversario del asesinato de Bin Laden, Obama compite con su rival Mitt Romney en la justificación de aquel acto perpetrado en una instalación próxima a la Academia Militar de Pakistán, un país musulmán aliado de Estados Unidos.

Marx y Engels nunca hablaron de asesinar a los burgueses. En el viejo concepto burgués los jueces juzgaban, los verdugos ejecutaban.

No hay dudas de que Obama fue cristiano; en una de las vertientes de esa religión aprendió el oficio de transmitir sus ideas, un arte que le significó mucho en su ascenso acelerado dentro de la jerarquía de su partido.

En la declaración de principios de Filadelfia, en julio de 1776, se afirmaba que todos los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía su creador determinados derechos. Por lo que se conoce, tres cuartos de siglos después de la independencia, los esclavos negros seguían siendo vendidos en las plazas públicas con sus mujeres e hijos, y casi dos siglos después Martin Luther King, premio Nobel de la Paz, tuvo un sueño, pero fue asesinado.

A Obama el tribunal de Oslo le obsequió el suyo y se había convertido casi en una leyenda. Sin embargo millones de personas deben haber visto las escenas. El Premio Nobel Barack Obama, viajó aceleradamente a Afganistán como si el mundo ignorara los asesinatos masivos, la quema de libros que son sagrados para los musulmanes y los ultrajes de los cadáveres de las personas asesinadas.

Nadie que sea honesto estará jamás de acuerdo con los actos terroristas, pero ¿tiene acaso el Presidente de Estados Unidos el derecho a juzgar y el derecho a matar; a convertirse en tribunal y a la vez en verdugo y llevar a cabo tales crímenes, en un país y contra un pueblo situado en el lado opuesto del planeta?

Vimos al Presidente de Estados Unidos subiendo al trote los peldaños de una empinada escalera, en mangas de camisa, avanzar con pasos acelerados por un pasillo volante y detenerse a endilgarle un discurso a un nutrido contingente de militares que aplaudían con desgano las palabras del ilustre Presidente. Aquellos hombres no eran todos nacidos ciudadanos norteamericanos. Pensaba en los colosales gastos que eso implica y que el mundo paga, pues ¿quién carga con ese enorme gasto que ya rebasa los 15 millones de millones de dólares? Eso es lo que ofrece a la humanidad el ilustre Premio Nobel de la Paz.

Fidel Castro Ruz
Mayo 3 de 2012
7 y 50 p.m.

Confirmada Cuba como el país con mejor desarrollo humano de Latinoamérica

Foto Lisette Guerra www.lisetteguerra.com.br
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA en inglés), en la presentación del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011, además de analizar el hecho de que el mundo llegó a los 7 000 millones de habitantes, aseguró que Cuba es la nación con más alto desarrollo humano de latinoamérica, llegando a afirmar que cuenta con un desarrollo equivalente a cuarto de siglo de avance en relación a los demás países de América Latina y el Caribe.

Eso debido a sus bajos niveles de mortalidad del país, la elevada esperanza de vida, su acceso a la salud y educación, su salud sexual y reproductiva, y los indicadores de envejecimiento de su población, todos con valores similares e incluso superiores a los de naciones industrializadas.

Con respecto al enfoque sobre los 7 mil millones de personas el mundo, la UNFPA no solo evidenció datos demográficos sino también la profundización de las problemáticas sociales y económicas que conlleva el crecimiento de la población, donde se prufundizaron interrogantes como ¿De qué manera reducir las brechas entre ricos y pobres y rectificar las desigualdades entre hombres y mujeres, y entre niños y niñas? o ¿cómo lograr que las ciudades sean sitios aptos para vivir?

El documento mostró los grandes contrastes sociales y la necesidad de trabajar unidos por el progreso, ya que mientras en las naciones europeas más industrializadas nacen 1,5 niños por mujer, en África —de alarmantes indicadores sociodemográficos y gran pobreza—, nacen cinco bebés por madre.

Este logro de Cuba se une a su reconocida lucha contra el racismo, la desnutrición infantil, y su comprobada calidad en la educación en todos los niveles.

Relacionado

Cuba mantiene puesto elevado en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, 2011 [+ Informe]


Facundo Cabral, ¿Lloramos por él o por nosotros? [+ video]

Verónica Villalvazo.- Este sábado al despertar luego de dormir con el amargo sabor de boca de los hechos en Monterrey donde 20 personas fueron asesinadas cuando estaban relajando un poco la estresante situación que a diario vivimos en este país, la primera nota que encontramos, es que habían asesinado a Facundo Cabral en Guatemala, la noticia impacto de inmediato, a la mente de muchos de nosotros vino la canción “No soy de aquí ni soy de allá”.

Y sí, hoy impacta y duele esta muerte porque a muchos nos ha acompañado con su música, sus pensamientos en momentos tristes y alegres un hombre que como muchos solo intentaba ser una voz de paz en medio de tanta podredumbre, las lágrimas fueron inevitables, ¿fue cuando me pregunte, lloramos por él o por nosotros?

Mucho sucede en nuestro país, la vertiginosidad con la que suceden las cosas nos atrapan, hasta hacernos perder el hilo entre un suceso de sangre y otro, las muertes son demasiadas y poco a poco hemos perdido la capacidad de asombro, la capacidad de sentir por los demás y sobre todo nos sentimos atados por la impotencia de no saber ya que más hacer, muertes como la de Don Facundo nos sacuden, sin embargo cada muerte debería de sacudirnos igual, llorar por los hijos, hijas, esposos, esposas, madres, padres de otros, de todos y todas.

Hablando de Oaxaca un caso ha movido un poco la empatía de quien parece ser ya está acostumbrándose al olor de la muerte; El 8 de junio en San Mateo Piñas, un pequeño de seis años con mentiras fue conducido por Julio César Ruiz Martínez de 23 años, para violarlo y después asesinarlo de seis puñaladas, teniendo el cinismo de tirarlo cerca del lugar donde horas antes lo hizo sufrir.

La oportuna intervención de organismos civiles, la procuraduría del estado, sociedad civil y medios de comunicación, trabajaron conjuntamente para ayudar a que se librara la orden de aprensión y se hiciera justicia finalmente, se dio y este asesino pasará su primera noche este sábado 9 de julio, en la Penitenciaría Central en la Capital de Oaxaca; una muestra de que trabajando y exigiendo justicia todos y todas al mismo tiempo se puede lograr mucho, cuando este tipo de asesinatos nos lastiman tanto que nos hacen mover juntos, no para quejarnos, si no para vigilar que se dé la justicia que en esta ocasión afortunadamente se logró.

Debemos de mantener la capacidad de no perder la empatía por el resto del mundo, no dejar de llorar por quienes son brutalmente asesinados, y en medida de lo posible hacer algo por muy pequeño que sea para sopesar el dolor junto a las familias heridas por la muerte violenta , tal vez no logremos parar tanta maldad, ni parar la absurda guerra de FECAL, o la falta de capacidad de las autoridades, no vamos a detener las luchas de poderes de la delincuencia organizada de la droga en México y Centroamérica, pero si podremos entender que hacer por alguien que ha perdido a un ser querido, nos hará seres humanos más conscientes, y dejaremos de llorar por los muertos para empezar a rescatar de la apatía a los que aún estamos vivos, finalmente como están las cosas nos puede pasar a cualquiera, en cualquier lugar .

“Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas”, Facundo Cabral. [Tomado de Rebanadas de Realidad]

Eje del Pacífico contra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

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Con disgusto, preocupación y desconcierto deben estudiar los analistas imperiales a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Esta colosal unión de 38 países americanos, que excluye a Estados Unidos y Canadá, comprende 550.018.000 habitantes distribuidos en 20.446.902 km2, y la mayoría de sus presidentes son izquierdistas o por lo menos progresistas: Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Dilma Roussef en Brasil, Raúl Castro en Cuba, Rafael Correa en Ecuador, Leonel Fernández en República Dominicana, Álvaro Colom en Guatemala, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay, Ollanta Humala en Perú, José Mujica en Uruguay, Hugo Chávez Frías en Venezuela, muchos de las Guayanas y los países antillanos. Administran la inmensa mayoría de la población, del territorio y del Producto Bruto de América Latina y el Caribe.

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Toda tesis genera una antítesis; toda acción una reacción. A Unasur, al Alba, a la Comunidad le opone Estados Unidos el escuálido Eje del Pacífico, la orientación de cuyos gobiernos no se debe a la voluntad de sus pueblos expresada democráticamente, sino a exterminios masivos apoyados por los marines. En 1973 Pinochet aniquiló a la Unidad Popular chilena en un golpe militar patrocinado por Kissinger. López Obrador sostiene que el actual gobierno mexicano surge de un fraude electoral. El presidente hondureño Lobo viene de un cuartelazo apoyado por la base de Palmasola. En la Hermana República pesa ominosamente la invasión de las bases yankis y del Plan Colombia, con cifras récord en violación de Derechos Humanos que sería largo detallar. Entre 1990 y 2000 el japonés-peruano o peruano-japonés Alberto Fujimori disolvió el Congreso y exterminó a la oposición socialista en un genocidio masivo sin parangón. El recuerdo de ese baño de sangre quizá determinó la derrota de su hija Keiko por los sobrevivientes. Muchos gobiernos caribeños o centroamericanos alineados con Estados Unidos proceden de golpes o genocidios de igual magnitud. El neoliberalismo con sangre entra.

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Quinientos cincuenta millones de latinoamericanos y caribeños abrigan matices y destilan relativismos. Por progresista que sea Fernando Lugo, poco puede contra las fuerzas conservadoras enquistadas en Paraguay. Muy relativo es el poder de Cristina Kirchner contra las oligarquías argentinas; débil el de Pepe Mujica ante las plutocracias uruguayas, muy tenue el de Dilma sobre las de ese continente llamado Brasil. Batalla todavía más difícil le toca a quien quiebra la columna del Eje del Pacífico con una ventaja electoral de tres puntos, Ollanta Humala. Hereda un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos similar al que arruinó a México. El Perú Neoliberal del japonés Fujimori y de Alan García dio grandes dividendos a las transnacionales a costa del pueblo. Para 2009 el 34,8% de su población es pobre; su índice de Gini de 49,6 refleja gran desigualdad; el 10% menos favorecido de la población sólo accede al 1,5% del ingreso nacional mientras que el 10% más favorecido acapara el 37.9%, su gasto educativo es apenas de 2.7% del PIB y su deuda externa de US$ 33.390 millones. Es el segundo exportador de cocaína del mundo; su gobierno neoliberal reconoció que el 17% de su PIB venía de esa fuente. Oscar Ugarteche señala que los peruanos tienen una participación salarial de 22% del PIB versus 45% en Chile y 40% en Brasil, y que el único otro país con una participación salarial tan baja es México donde cayó de alrededor de 40% a 29% del PIB (El triunfo de Humala y el nuevo horizonte. Rebelión, 6-6-2011).

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Repasemos los pros y los contras que pesan sobre Ollanta Humala: son los que gravitan sobre América Latina. Su ventaja electoral no es contundente, pero tampoco lo es el precario frente fraguado por Keiko Fujimori bajo los auspicios de la embajada estadounidense. Humala tiene en contra el empresariado, los medios de comunicación, parte de la jerarquía eclesiástica y el Departamento de Estado: también los ha tenido Venezuela durante once años y aquí estamos. Puede que parte del ejército lo adverse, pero otra parte mayor apoyó la nacionalización de la industria petrolera que realizó el general Velasco. No cuenta con tantas reservas como Venezuela, pero sí con importantes exportaciones de oro, cobre, molibdeno, hierro, hidrocarburos, productos vegetales y pescados por un total de 35.560 millones de dólares para 2010: pero de este producto poco ha llegado al pueblo. Sobre la redistribución de este ingreso entre las masas se puede cimentar un imbatible consenso. Humala no tiene todas las cartas, pero tiene más que la oligarquía en el Perú, e infinitas más que el Imperio en América Latina.

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Pues mientras el Eje del Pacífico se fragmenta, el Imperio se hunde bajo una deuda externa equivalente a su PIB, recibió hace poco un destemplado regaño de China por proponer una “moratoria técnica” de ese pasivo, y colapsa bajo el peso de cuatro desastrosas guerras de saqueo petrolero y el rechazo de su pueblo, pues “56% de los votantes cree que Estados Unidos se encuentra en un rumbo equivocado y sólo el 35% cree que el país va por el camino correcto…” (http://mexico.cnn.com/mundo/2010/07/19/encuesta-la-aprobacion-de-la...).

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No es momento para flaquear, ni para disociarse de la abrumadora mayoría latinoamericana y caribeña enrumbada hacia el futuro socialista, para atarse al cuello la rueda de molino de la colaboración con el terrorismo de Estado neoliberal y golpista. Prohibido suicidarse en primavera.

Fuente original: Luis Brito García, http://www.rnv.gov.ve/noticias/?act=ST&f=15&t=159274 Tomado de http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/eje-del-pacifico-contra


Obama por Latinoamérica, otro capítulo de retórica (+ video)


La gira del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por América Latina, con inicio en Brasil, podría ser otro capítulo de retórica en su promesa incumplida de "alianza entre iguales" con los vecinos del sur.

En abril de 2009, durante la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, el mandatario de la mayor potencia mundial dijo buscar "una alianza entre iguales" con Latinoamérica y el Caribe, para dejar atrás el pasado en que "hemos tratado de dictar nuestras condiciones".

Desde mañana y hasta el 23 de marzo, el gobernante desarrollará su primer periplo por la región, que también incluye a Chile y El Salvador.

Agrupaciones sociales e intelectuales del hemisferio aprovechan el contexto para subrayar la discordancia entre el discurso y la ejecutoria de la Administración Obama, lo que incluye el incumplimiento de sus ofrecimientos de campaña electoral.

El Centro Brasileño de Solidaridad con los Pueblos y la Lucha por la Paz en la figura de su presidenta, Socorro Gomes, destacó que "en la práctica, las posiciones adoptadas por Obama dan continuidad a las políticas belicistas de sus antecesores" al frente del Ejecutivo estadounidense.

"Lo que Obama viene a hacer aquí es un discurso retórico, descomprometido con sus actitudes, que han ido en el camino contrario a la paz y al derecho internacional", opinó la también dirigente del Consejo Mundial por la Paz.

Hace dos años, en la V Cumbre de las Américas, el ocupante de la Casa Blanca se comprometió, entre otras cosas, a "llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en nueva dirección", lo que fue entendido como un posible retiro de las medidas coercitivas contra esa nación caribeña.

En aquel encuentro hemisférico, la presidenta argentina, Cristina Fernández, solicitó a Obama superar el "anacronismo que significa el bloqueo a la hermana República de Cuba y pedir su levantamiento".

Con motivo de la presente visita, el capítulo brasileño de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad reiteró el reclamo de poner fin al bloqueo y liberar a cinco antiterroristas cubanos encarcelados en Estados Unidos desde 1998, tras juicios considerados farsas judiciales.

La petición, suscrita por el prestigioso arquitecto Oscar Niemeyer y la presidenta del capítulo brasileño de la Red, Marilia Guimaraes, concuerda con las exigencias de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante 19 votaciones anuales consecutivas.

"Esperábamos que su gobierno trajese la paz y la justicia para nuestra querida isla cubana que, como es sabido, a pesar del bloqueo de más de 50 años consigue ocupar un lugar destacado en el mundo con avances significativos en el área de biotecnología, educacional y en el área de la salud pública", expresa la misiva.

Representantes de los grupos de solidaridad con Cuba en Brasil entregaron al asesor especial de la presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, una carta dirigida a la mandataria, Dilma Rousseff, también con el ánimo de respaldar la supresión del bloqueo.

Titulada "Recurso por la verdad y la justicia", la carta está firmada por más de 700 personas a título individual, más de 60 organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, populares y solidarias, así como por 43 legisladores del estado de Río Grande do Sul.

Sindicatos y movimientos sociales brasileños emitieron el pasado 14 de marzo un comunicado en que califican al jefe de la Casa Blanca de persona no grata.

"Es persona no grata en Brasil porque como latinoamericanos sabemos que la política de Estados Unidos para América Latina no mudó en nada. No aceptamos el mantenimiento del bloqueo contra Cuba, las provocaciones contra Venezuela, Nicaragua, Bolivia o Ecuador", recordó el texto.

Bajo la conducción de Obama, Estados Unidos mantiene tropas de ocupación en Iraq y Afganistán, amenaza a países soberanos como Irán, Siria y República Popular Democrática de Corea, señaló el documento.

Entre los rasgos de continuidad de la injerencia ubicaron además la presencia de nuevas bases militares estadounidenses en Colombia y el incremento de los movimientos de sus tropas en Costa Rica y Panamá.

Luchadores sociales en Chile también expresaron su rechazo a la próxima presencia del jefe de la Casa Blanca en ese territorio suramericano.

A juicio de la Unión Antiimperialista, en la región chilena del Bío Bío la gira del dignatario norteño pretende frenar el desarrollo de espacios populares y soberanos en la región como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Obama trae como misión la profundización del modelo neoliberal, remarcó el mensaje de la agrupación, que cuestionó también la postura de Washington en relación con crisis interna en Libia.

El imperio y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) preparan la V flota para intervenir en Libia, amparados en una ola de mentiras y desinformación, opinó la Unión Antiimperialista.

Chile, añadió el pronunciamiento, "ha sufrido en carne propia la dominación y el despojo de sus riquezas por parte de Estados Unidos y la oligarquía nacional".

Conocido es "el nefasto rol jugado por el gobierno norteamericano en el derrocamiento del gobierno constitucional, popular y democrático del presidente Salvador Allende y la posterior aplicación del terrorismo de Estado por parte de la dictadura militar", recordó el análisis.

El Colegio de Profesores de Chile, organizaciones estudiantiles y de derechos humanos convocaron a una movilización popular de protesta contra la llegada de Obama para el domingo entrante, vísperas de su arribo al país.

Para el destacado abogado chileno Eduardo Contreras, la visita del gobernante ocurre "cuando el imperialismo que él representa conspira contra todo cambio democrático en nuestro continente, contra todo gobierno progresista".

¿MÁS PROMESAS?

El consejero de Seguridad Nacional Adjunto para temas económicos de la Casa Blanca, Mike Froman, confirmó que la agenda de Obama incluye un amplio rango de temas, desde energías renovables, hasta cambio climático y seguridad, pero el énfasis descansará en lo económico.

"Fundamentalmente este es un viaje sobre la recuperación de Estados Unidos, las exportaciones de Estados Unidos y la relación crítica que Latinoamérica juega en nuestra economía", informó Froman en conferencia de prensa.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil anunció que Dilma Rousseff y Obama rubricarán unos 10 acuerdos en áreas como producción conjunta de biocombustibles para aeronaves, distintas ramas económicas y cooperación en ciencia espacial.

En entrevista publicada por el diario Valor, la mandataria afirmó que la visita de su homólogo norteamericano consolida la percepción de que Brasil puede "ser un socio importantísimo" de Estados Unidos.

"¿Qué otro país del mundo tiene la reserva de petróleo que tenemos, no tiene guerra, no tiene conflicto étnico, respeta contratos, tiene principios democráticos extremadamente claros y visión del mundo tan favorable a la paz?", dijo Rousseff, citada por el rotativo.

No obstante, precisó, "nosotros ya no somos un país de la época de la Alianza para el Progreso, un país que necesita de ese tipo de ayuda". Puesta en práctica en 1961 por el presidente John F. Kennedy, la referida Alianza otorgó asistencia económica y social a los países latinoamericanos en el intento de contrarrestar el ejemplo independentista de la Revolución cubana.

Analistas coinciden en que la Casa Blanca da señales de preocupación por la creciente presencia de negocios canadienses, europeos y, sobre todo, chinos en América Latina.

También por el surgimiento de nuevos vínculos integracionistas salidos del esquema tradicional de dominación estadounidense.

Reportes de prensa fechados en Washington notifican que el secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, trató de restarle importancia al tema.

Sobre la pérdida de influencia económica, el funcionario expresó: "No pasa nada. A América Latina le conviene tener mayores fuentes de inversiones y mayores puntos para sus exportaciones (...). Cuando Chile vende cobre a China puede comprar aviones a Estados Unidos", contrapunteó.

Bajo el título "Obama se dirige al Sur", politólogo estadounidense Meter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, señaló que "la mayor parte de los países de la región consideran hoy a EE.UU. más distante y menos relevante que antes para sus intereses, necesidades y opiniones".

A lo anterior se une que tienen "un espectro más amplio de posibles socios inversores y comerciales. China, en concreto, ha asumido un papel importante y en constante crecimiento", añadió el profesor.

Hakim apreció que los gobiernos latinoamericanos "están también llevando la iniciativa para crear sus propios acuerdos e instituciones que algunas veces refuerzan, pero también compiten con organizaciones interamericanas como la OEA".

Históricamente, fuerzas de izquierda en América Latina ubican a la OEA (Organización de Estados Americano) entre los mecanismos empleados por Estados Unidos para injerirse en los asuntos internos de otras naciones del área.

En el plano comercial, la gira de Obama podría servir para concertar distintos acuerdos, bajo signos pragmáticos, pero está por ver cómo el gobernante podría justificar el incumplimiento de sus promesas en temas migratorios, un reclamo universal en la región.

Sigue pendiente la reforma migratoria integral tantas veces ofrecidas por el gobierno estadounidense, mientras crece la hostilidad contra hispanos y otros migrantes mediante la promulgación de legislaciones restrictivas y discriminatorias como la suscrita el año anterior en el estado norteamericano de Arizona.

Grupos comunitarios en El Salvador manifestaron su desacuerdo con la visita de Obama a causa del problema migratorio.

Datos oficiales cifran en 220 mil los nacionales de ese país centroamericano residentes en Estados Unidos bajo la zozobra de estar al amparo transitorio de un Programa de Protección Temporal, aunque fuentes regionales e internacionales reportan más de 350 mil.

Según anunció el secretario Arturo Valenzuela, Obama realizará en Chile un discurso "importante" para las Américas. Está por ver si el jefe de la Casa Blanca planteará un real cambio en las posturas de Estados Unidos hacia la región.

Por el momento, movimientos sociales avizoran otro ejercicio de retórica, unido a promesas en términos de toma y daca para tratar de frenar los espacios de soberanía e integración nacidos de proyectos con vocación latinoamerica como el ALBA. (Prensa Latina)

La remilitarización de Panamá

Marco A. Gandásegui, hijo.- El gobierno panameño denunció el 13 de enero de 2011 que había encontrado un campamento abandonado con equipo sofisticado cerca de Bahía Piñas (provincia del Darién), en el Pacífico, cerca de la frontera con Colombia. Los aparatos de seguridad panameños lo relacionaron con la organización guerrilla colombiana FARC. Sin embargo, hay información que en esa área EEUU está invirtiendo 4 millones de dólares en la construcción de barracas con fines militares y un muelle para naves con capacidad de interceptar barcos en alta mar.

EEUU, según el Tratado del Canal Torrijos-Carter, evacuó su última base militar de Panamá el 31 de diciembre de 1999. A pesar de no existir presencia de tropas norteamericanas en el Istmo desde aquella fecha, Panamá ha firmado con EEUU cinco acuerdos que le permiten a ese país tener presencia militar en el país, ignorando la ley panameña. El Departamento de Defensa de EEUU, incluso, ha firmado, desde el 31 de diciembre de 1999, 715 contratos con empresas norteamericanas para que desarrollen actividades en Panamá.

Con el último acuerdo de asistencia militar entre ambos países, firmado en 2009, la mayoría de los contratos del Departamento de Defensa son para la construcción de “bases aéreo-navales” sobre las dos costas de Panamá. El presidente Ricardo Martinelli, el ministro de Seguridad, Raúl Mulino, y la embajada de EEUU han informado poco sobre las 9 bases “aereo-navales” que se están construyendo. A pesar de las denuncias y protestas de las organizaciones sociales panameñas, el silencio del gobierno es hermético.

Según información del Departamento de Defensa de EEUU, en su año fiscal 2011 se invertirán casi 16 millones de dólares en 6 bases militares en Panamá. En 2010 el Departamento de Defensa invirtió 6 millones de dólares en otras tres bases.

A fines del año pasado el Departamento de Defensa firmó un contrato por un total de 4 millones de dólares para construir barracas militares y un muelle con capacidad militar en “Puerto” Piña. El lugar donde se efectuará (o ya se está efectuando) la inversión para las barracas militares coincide con el área donde el gobierno panameño denunció la existencia de un campamento de las FARC.

Las barracas que construirá EEUU tienen, según el contrato, capacidad para desarrollar operaciones “contra-narcóticos”. Esta iniciativa de EEUU, en particular, bajo la coordinación del Comando Sur, incluye 6 bases. Además de “Puerto” Piña, se construirán centros de operaciones militares en La Palma y Punto Coco. En Meteti, Yaviza y Rambala ya se hicieron importantes avances en 2010.

Según los contratos del Departamento de Defensa, la empresa J&J Maintenance, con sede en Austin, Texas, va a construir un "CN (Counternarcotics) Ops Center/Barracks" y un muelle en Punta Coco, que estará listo antes de octubre de 2011. Otro contrato firmado por el gobierno norteamericano proyecta construir un "CN Pier Renovation and Jet Docks" en La Palma, para terminar en agosto de 2011.

Por otro lado, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU construirán tres bases aéreo-navales adicionales, tipo "CNT [Counter Narcoterrorism] Ops Center/Barracks", en Isla Grande, Obaldía y El Porvenir. Los centros militares deben estar terminados entre julio y septiembre de 2011. En cada una de estas instalaciones se invertirá un total de 3.5 millones de dólares. EEUU contempla invertir en Isla Grande, Obaldía, El Porvenir y “Puerto” Piña, un total de 15.5 millones de dólares en 2011.

En el marco de los protocolos militares norteamericanos, que hablan de actividades “humanitarias”, también se construirán tres escuelas y un centro de salud por un total de 946 mil dólares en áreas rurales de Panamá. Forman parte de las "acciones humanitarias" de las Fuerzas Armadas de EEUU en países que supuestamente no cuentan con presupuesto para construir sus propias instalaciones.

Además de las bases aéreo navales en construcción, EEUU continúa realizando “pruebas tropicales” con fines militares en Panamá. Según revelaciones de los contratos existentes, desde principios de la década pasada, el Departamento de Defensa tiene acuerdos con dos empresas. Por un lado, con Kvaerner Process Services que recibió 12 millones de dólares para realizar “pruebas tropicales” y “otros servicios de apoyo administrativo”. Con Trax International, asociado con Yuma Proving Ground, (Arizona, EEUU) se han suscrito contratos por una suma de por lo menos 18 millones de dólares.

En Panamá los militares norteamericanos realizaron pruebas documentadas sobre soldados puertorriqueños y de otras nacionalidades a mediados del siglo XX para conocer su resistencia a cierto tipo de armamentos y químicos. En la actualidad, algunos diarios de la localidad han publicado avisos reclutando personal para trabajar en “pruebas tropicales” no especificadas.

El Departamento de Defensa de EEUU también ha contratado a J&J Maintenance (de Texas) para reparar y actualizar varios polígonos de tiro en el país. Un acuerdo firmado con la empresa le proporciona medio millón de dólares para mejorar los polígonos ("Upgrade Ranges") en el primer semestre de 2011. ALAI AMLATINA

El ataque perpetuo.

Eva Golinger

“El imperio no cesará en buscar mecanismos y técnicas para lograr su objetivo final, y no podemos descartar la posibilidad en el futuro cercano de un conflicto bélico en ésta región… Si este año colocan a Venezuela en la famosa lista de “estados terroristas”, estaremos en la víspera de un conflicto militar”.

América Latina ha sufrida una constante agresión dirigida desde Washington durante más de dos cientos años. Todas las tácticas y estrategias de la guerra sucia han sido aplicadas en los distinos paises de la región, desde golpes de Estado, asesinatos, magnicidios, desapariciones, torturas, dictaduras brutales, atrocidades, persecución política, sabotajes económicos, guerra mediática, subversión, infiltración de paramilitares, terrorismo diplomático, intervención electoral, bloqueos y hasta invasiones militares. No ha importado quien gobierna en la Casa Blanca – demócratas o republicanos – las políticas imperiales se mantienen en marcha.

En el siglo XXI, Venezuela ha sido uno de los principales blancos de estas agresiones constantes. Desde el golpe de abril 2002 hasta hoy, ha habido una escalada peligrosa en ataques y atentados contra la Revolución Bolivariana. Aunque muchos cayeron bajo la seducción de la sonrisa y las palabras poéticas de Barack Obama, ni tenemos que mira más allá del último año para ver claramente la intensificación de la agresión contra Venezuela. La expansión militarista de EEUU a través de Colombia, la reactivación de la Cuarta Flota de la Armada, más su presencia en el Caribe, Panamá y Centroamérica, se debe interpretar como la preparación para un escenario de conflicto de guerra en la región.

ESCALADA EN AGRESIONES

Las declaraciones hostíles dadas durante las últimas semanas por los voceros de Washington, acusando a Venezuela de ser un país narcotraficante, violador de derechos humanos, que “no contribuye a la democracia y la estabilidad regional”, además de las acusaciones de la Dirección Nacional de Inteligencia de EEUU clasificando al Presidente Chávez como “líder anti-estadounidense en la región” forman parte de la campaña coordinada que intenta justificar una agresión directa contra Venezuela. Las próximas declaraciones serán sobre los vínculos con el terrorismo. Si este año colocan a Venezuela en la famosa lista de “estados terroristas”, estaremos en la víspera de un conflicto militar.

Todo indica que van hacia ese fin. Como bien decía el documento de la Fuerza Aérea de EEUU, de fecha mayo 2009, sobre la necesidad de aumentar su presencia militar en la base militar de Palanquero, Colombia, Washington está preparando y capacitándose para una guerra “expedita” en Suramérica.

Según el documento de la Fuerza Aérea, lo cual fue entregado al Congreso de EEUU en mayo 2009, (pero que luego fue modificado en noviembre 2009 para borrar el lenguaje que revelaba las verdaderas intenciones detrás del acuerdo militar entre Washington y Colombia), “El desarrollo de [la base en Palanquero] profundizará la relación estratégica entre EEUU y Colombia y está en el interés de las dos naciones…[La] presencia también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de Inteligencia, Espionaje y Reconocimiento (ISR), mejorará el alcance global, apoyará los requisitos de logística, mejorará las relaciones con socios, mejorará la cooperación de teatros de seguridad y aumentará nuestras capacidades de realizar una guerra de forma expedita”.

GUERRA AVISADA

El primer informe oficial sobre las prioridades en materia de seguridad y defensa presentado durante la nueva administración de Obama fue el de las “amenazas globales” según la Dirección Nacional de Inteligencia. Venezuela ha sido mencionado en dicho informe en años anteriores, pero no con tanta dedicación y énfasis como este año. Esta vez, Venezuela – y particularmente el Presidente Chávez – fue señalado como una de las principles amenazas contra los intereses estadounidenses en el mundo. “El Presidente de Venezuela Hugo Chávez se ha establecido como uno de los detractores principales a nivel internacional contra EEUU, denunciando al model democrático liberal y el capitalismo del mercado, y rechazando las políticas e intereses de EEUU en la región”, decía el informe, colocando a Venezuela en la misma categoría que Irán, Corea del Norte y Al Qaeda.

Días después, el Departamento de Estado presentó su presupuesto para el 2011 ante el Congreso. Además del incremento en financiamiento solicitado a través de la USAID y la NED para financiar grupos políticos de la oposición en Venezuela – más de 15 millones de dólares – hubo una solicitud de 48 millones de dólares para la Organización de Estados Americanos (OEA) para “el despliegue de equipos especiales que ‘promueven la democracia’ en países donde la democracia esta bajo amenaza debido a la presencia creciente de conceptos alternativos como la ‘democracia participativa’ promovido por Venezuela y Bolivia”.

Y una semana luego, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA – financiada por Washington – publicó un informe de 322 páginas, acusando a Venezuela de ser violador de los derechos humanos y la libertad de expresión, y de socavar la democracia regional. A pesar de ser un informe – y una Comisión – dedicado al tema de derechos humanos, acaso mencionó los inmensos logros que el gobierno del Presidente Chávez había tenido en la materia. En su lugar, sólo analizaba aspectos relacionados con los derechos civiles y políticos – los únicos derechos reconocidos en EEUU, ignorando los derechos económicos, culturales y sociales que realmente componen la esencia de lo que son los derechos humanos. Las evidencias utilizadas para el informe de la CIDH fueron tomadas de testimonios y medios de la oposición en Venezuela, demostrando su cesgo pleno.

Pero a pesar de su postura distorcionada y su falta de evidencias contundentes, estos informes son empleados para justificar las acciones agresivas de Washington contra Venezuela ante la opinión pública internacional.


LA ORQUESTA INTERNACIONAL

Como dijo el Presidente Chávez en reacción al bombardeo de informes y acusaciones contra su gobierno, “Hay una orquesta internacional contra Venezuela en estos momentos, una agresión permanente dirigida desde el imperio estadounidense”. Pero no es nuevo. Desde el 2005, estos informes y declaraciones han ido incrementado en su intensidad y caracter violento.

Hace cinco años fue la primera vez que Washington clasificó a Venezuela como un país que no colabora con la lucha contra el narcotráfico en su informe anual sobre el control de narcóticos en el mundo. Meses antes de la salida de ese informe en 2005, Venezuela había suspendido la cooperación con la agencia anti-drogas de EEUU, la DEA, porque había descubierto sus acciones de espionaje y sabotaje contra los esfuerzos del comando anti-droga de Venezuela. Desde entonces, Venezuela ha mejorado de manera significativa las incautaciones de drogas, las detenciones de capos narcotraficantes y la destrucción de laboratorios de drogas ubicados en la frontera con Colombia – el país mayor productor de drogas del mundo.

No obstante, el informe sobre la materia del Departamento de Estado de este año, publicado el primero de marzo, clasifica a Venezuela como “país narcotraficante” y país “cómplice” con el narcotráfico – acusación completamente sin fundamentos ni evidencias reales.

Simultáneamente, una corte española acusó al gobierno venezolano de apoyar y colaborar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la ETA – dos organizaciones consideradas terroristas por EEUU y España – creando una polémica internacional a través de los medios de comunicación, y provocando una tensión entre los gobiernos de España y Venezuela. El Presidente Chávez ha reiterado numerosas veces que su gobierno no tiene ningún vínculo ni con las FARC ni con la ETA, ni con ningún grupo terrorista. “Este es un gobierno de paz”, declaró Chávez, luego explicando que la presencia de algunos miembros de la ETA en Venezuela se debe a un acuerdo realizado hace casí 20 años por el gobierno de Carlos Andrés Pérez para ayudar con un tratado de paz entre el gobierno español y el grupo irregular.

LA POLÍTICA IMPERIAL NO TIENE COLOR

Esta semana, de gira en América Latina, la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha lanzado dardos contra Venezuela en sus distintas declaraciones ante los medios de comunicación. Expresó su “grave preocupación” por la democracia en Venezuela, acusando al gobierno del Presidente Chávez de no “contribuir de manera constructiva” al desarrollo regional. Cínicamente, Clinton aconsejó a Venezuela de “mirar más hacia al sur” en lugar de relacionarse tanto con Cuba.

La gira de Clinton se debe a una estrategia ya anunciada por la administración de Obama, de crear una división entre lo que consideran la izquierda “progresista” y la izquierda “radical” en América Latina. No es coincidencia que su viaje por la región – el más largo desde el comienzo del gobierno de Obama – se realiza justo después de la Cumbre de Unidad en Cancún, donde fue acordado la creación de una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.

La antigua Secretaria de Estado durante el gobierno de George W. Bush, Condoleezza Rice, declaró en enero 2005 que “Hugo Chávez es una fuerza negativa en la región”, dando comienzo a una política de hostilidad y agresión hacia Venezuela. Clinton ha continuado con las mismas políticas de su antecesora, buscando aislar y desacreditar al gobierno venezolano y la figura de Hugo Chávez. Su intención es poner en marcha el plan de “cambio de régimen” en el país con las más grandes reservas de petróleo del mundo.

LA GUERRA QUE VIENE

El tiempo de preparar un conflicto bélico no es de un día a otro. Es un proceso que involucra primero el acondicionamiento de la opinión pública internacional - demonizando al líder o gobierno adversario para justificar la agresión. Luego, capacitan y ubican las fuerzas militares en la región para asegurar la efectividad y potencial de una acción militar. Al mismo tiempo, tácticas como la subversión y la contrainsurgencia son empleadas para debilitar y desestabilizar al país blanco desde adentro, así colocándolo en una situación más vulnerable y menos preparado para defenderse.

Todo esto está en marcha contra Venezuela desde hace varios años. La consolidación de la unidad e integración regional amenaza cada día más la recuperación del control imperial sobre el hemisferio. Y los avances internos de la Revolución Bolivariana impiden la “auto-destrucción” que las fuerzas imperiales actuando dentro del territorio venezolano constantemente están provocando. No obstante, el imperio no cesará en buscar mecanismos y técnicas para lograr su objetivo final, y no podemos descartar la posibilidad en el futuro cercano de un conflicto bélico en esta región.
evagolinger@hotmail.com

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Periodistas: crimen sin castigo.

Latinoamérica: 11 asesinatos en siete meses…

Ernesto Carmona

"Once periodistas han sido asesinados en seis países de América Latina en los siete meses transcurridos de 2005, en tanto que un millar de crímenes contra informadores permanecen en la impunidad en todo el planeta según denuncias de organismos responsables", informó el periodista chileno Hernán Uribe, presidente del Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap), ante la reunión anual del Comité Ejecutivo de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), realizada en Morón, Gran Buenos Aires.

Según el informe Ciap-Felap, "hasta finales de abril último fueron muertos ocho profesionales en Brasil, Colombia, Ecuador, Haití y México", de acuerdo a recuentos e informes anteriores. En ese cuatrimestre enero-abril, México, aportó la mayor cuota de víctimas, con dos caídos y un desaparecido.

Luego, el uno de julio y de nuevo en Brasil, fue muerto José Cándido Amorim Pinto, en Carpina, cerca de Recife. Cuando llegaba a la radio comunitaria "Alternativa", a las 6.40 de la mañana, fue tiroteado por dos pistoleros que le dieron 20 balazos. Amorim, concejal de esa localidad que dirigía un programa de denuncias, recibió amenazas de muerte y el 21 de mayo sobrevivió a un atentado en el que recibió un disparo.

El cinco de julio, en Caracas (Venezuela) se encontró el cadáver del reportero gráfico Gustavo Acevedo, luego de una desaparición de once días. Falleció de una hemorragia cerebral producto de un traumatismo severo indicó la autopsia. Sus restos estuvieron en la morgue desde el 27 de junio, pero sin ser identificados.

En Puerto Príncipe, Haití, fue hallado el 14 de julio el cadáver del periodista Jacques Roche, secuestrado 4 días antes. Según la agencia francesa AFP, "el cadáver de Roche, de 40 años, fue encontrado en una calle sobre una silla. Mostraba signos de golpes y quemaduras y tenía trazas de una bala en un brazo". Roche escribía una columna literaria en el diario "Le Matin" y conducía programas en la radio "Ibo" y en la televisión nacional. Los delincuentes habían exigido 250 mil dólares para liberarlo.

IMPUNIDAD MUNDIAL

Un estudio de UNESCO -citado por Uribe- apuntó que permanecían en la impunidad el 95 % de los crímenes de 2003 en contra de periodistas. Por otra parte, la Asociación Mundial de Periódicos (AMP) denunció el 12 de mayo de 2005 que más de 500 asesinatos de comunicadores cometidos en la última década no han recibido sanción y los autores permanecen en libertad. La AMP propicia una campaña que ha llamado "Los asesinos andan sueltos".

Los recuentos de la AMP se refieren a la década 1995-2005 y aluden solamente a Europa, Asia y África pero no mencionan a Latinoamérica y el Caribe. Las estadísticas Ciap-Felap indican que en esta región han sido eliminados más de 700 trabajadores de la prensa, desde 1970 a la fecha, "lo cual permite asegurar que a lo menos son mil los casos de impunidad en el planeta", dijo Uribe.

Los esfuerzos de las organizaciones internacionales y regionales de periodistas para la adopción de medidas concretas por la seguridad de los periodistas a nivel mundial, se estrellan siempre con el rechazo de los empresarios de las noticias (la propia AMP) y de algunos gobiernos, encabezados por Estados Unidos. Simultáneamente, la UNESCO abandonó su acción en ese plano.

Si la Corte Penal Internacional funcionara como estaba previsto, se abriría un camino en el área de la protección de los periodistas en misiones peligrosas, señaló el informe. Como anotó el juez español Baltasar Garzón, el artículo 7º del Estatuto de esa corte da cabida a las acciones criminales cometidas contra periodistas en el capítulo de crímenes contra la humanidad.

En el marco de las ya fenecidas Reuniones Consultivas de Organizaciones Periodísticas que en el pasado propició la Unesco, la Felap sugirió elevar las penas en los casos de homicidios y agresiones a periodistas. La iniciativa renació en estos días en el parlamento de México, donde el diputado René Meza Cabrera propuso darle carácter de "delito federal grave" al homicidio de periodistas, que significaría aumentar en 20 años la actual pena máxima de prisión por ese delito.

CRÍMENES HISTÓRICOS

Las matanzas de periodistas durante las dictaduras militares latinoamericanas se caracterizaron por la impunidad, desde los años 60 hasta avanzados los '80, como ocurre en Chile con el asesinato de José Carrasco Tapia, que el 8 de septiembre cumplirá 19 años sin culpables. Pero el informe de Uribe reseñó otras situaciones recientes y emblemáticas:

Jean-Leopold Dominique, conocido periodista haitiano, fue muerto de siete tiros el tres de abril de 2002. Claudy Gassant, el primer juez designado para el caso, se fue a Estados Unidos bajo el argumento de que no tenía protección adecuada... El segundo juez, Bernard Saint-Vil procesó y encarceló en 2003 a seis personas acusadas del crimen, pero luego la Corte de Apelaciones ordenó una tercera investigación y liberó a tres de los imputados. Los otros tres escaparon de la Penitenciaría de Port-au-Prince. Ahora, el juez Jean Perez realiza la cuarta investigación...

Luis C. Molina Yepes, uno de los asesinos del periodista colombiano Guillermo Cano, quedó en libertad en octubre de 2004, después de cumplir sólo seis años de una condena a 16 sentenciada en 1995 pero que empezó a cumplir cuando fue aprehendido, dos años después. Cano, director del diario "El Espectador" y enconado enemigo del narcotráfico, fue muerto de ocho disparos el 17 de diciembre de 1986. La autoría intelectual se atribuyó a Pablo Escobar, entonces jefe del cártel de Medellín.

En Argentina ya abandonó la cárcel toda la banda que el 25 de enero de 1997 asesinó con sevicia al reportero gráfico José Luis Cabezas; en Chile hay un proceso por el asesinato del reportero José Carrasco, mas nadie ha sido castigado. En República Dominicana aún no hay una sentencia clara por el asesinato de Orlando Martínez perpetrado por militares de Balaguer el 17 de marzo de 1975. En México, penan en los tribunales las muertes sin sanción de numerosos periodistas y permanecen las dudas acerca de los culpables del asesinato de Manuel Buendía, ocurrido en 1984. En fin, la trágica nómina es tan extensa como extremada es la impunidad.

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¡Yankees go home! Nueva ofensiva de los Estados Unidos sobre los pueblos de América.


Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda*

Aunque parece ya lejano porque ocurrió en marzo 2008, el ataque presuntamente colombiano a Ecuador en la provincia de Sucumbíos marcó el inicio de un nuevo ciclo dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital: el continente americano. No se trató de un hecho aislado sino de una primera piedra de un camino que continúa abriéndose paso.

En aquel momento se desplegaban iniciativas de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono desde Israel, y aderezadas con sus propósitos particulares, en América no había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de su seguridad nacional”.

El ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.

Prudentemente se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al cambio de gobierno en los Estados Unidos, pero la necesidad de detener el crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó nuevamente a los Estados Unidos a involucrarse en proyectos desestabilizadores o directamente militaristas.

Nuevas formas de viejos propósitos. La doctrina formulada por Monroe y reiterada por Kennedy con la Alianza para el Progreso (Alpro) tiene expresiones contemporáneas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) y el Proyecto Mesoamericano (antes Plan Puebla Panamá), pero también en la creación de una retícula militar que envuelve la región en su conjunto.

La revolución cubana en 1959 generó una cuña de subversión social que puso en entredicho el dominio estadounidense en el continente. La victoria cubana en Playa Girón en 1961, la sobrevivencia del proceso cubano después de la “crisis de los misiles” y su permanencia en medio del acoso y las dificultades se constituyeron en un dique simbólico que desde entonces aparece como bastión de esperanza y dignidad, y como posibilidad real frente a la dominación.

Por esta misma razón, Cuba ha sido cuidadosamente separada del resto del continente mediante políticas de “extensión de la democracia” y combate a las tiranías (Alpro) promovidas financieramente a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), mediante su expulsión de la Organización de Estados Americanos y mediante la manipulación de los imaginarios hasta convertirla en caso único e irrepetible, con tal éxito que en muchos sentidos el proceso cubano no es incorporado a los análisis sino como experiencia aislada que es a la vez añorada y rechazada por las izquierdas del continente.

Después de Cuba y de las experiencias insurgentes en casi todos los países de América Latina, los procesos democráticos fueron violentamente interrumpidos por dictaduras militares financiadas por la USAID, tan activa nuevamente en nuestros días, y preparadas por la Escuela de las Américas. Se abrió una larga noche para el continente y América volvió a ser, en cierta medida, “para los americanos”.

Las dictaduras se transformaron en neoliberalismo, las riquezas de nuestros países dejaron de ser “patrimonio estratégico de la nación” para convertirse en atractores de inversión. La ilusión hegemónica de una América unida defendiendo los intereses americanos se encaminó en los tratados de libre comercio.

Los levantamientos contra el neoliberalismo, los tratados regionales, el ALCA y, recientemente, contra los dos megaproyectos de reordenamiento territorial y creación de la infraestructura de la integración energética y el saqueo (Plan Puebla Panamá, crecido hasta el Putumayo incorporando a Colombia, y hoy transformado en Proyecto Mesoamericano, e Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica), obligaron a la inteligencia hegemónica a recolocarse estratégicamente en el continente.

La insuficiencia del mercado como disciplinador general es acompañada por la presencia creciente de las políticas y fuerzas militares en toda la región. El ethos militar se impone como eje ordenador de la totalidad.

Como una vuelta más a la tuerca, las movilizaciones antineoliberales dan lugar a cambios institucionales y experiencias de gobierno contrahegemónicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y con esto se pone en riesgo, o por lo menos en dificultades, el dominio estadounidense. Con estas nuevas experiencias –que se agregan a la cubana y la reubican geopolíticamente-, no sólo se cuestionan las reglas del juego establecidas sino que grandes extensiones territoriales e inmensas fuentes de recursos empiezan a salir del control hegemónico.

La amenaza de esta confluencia y de su potencial ampliación, los triunfos democráticos, la constitución del ALBA, Petrocaribe y las señales de distanciamiento de las políticas de Washington –encaminadas en múltiples ocasiones por los organismos internacionales-, es asumida como peligro mayor por los guardianes de la seguridad de los Estados Unidos que, independientemente de quién ocupe la presidencia, mantiene una política de estado para defender como hinterland el continente americano y enfrentar desde esta plataforma el juego de competencias ­­­con el resto del mundo.

El golpe de Estado en Honduras -uno de los eslabones más frágiles del ALBA-, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado con el personal de la Embajada norteamericana y asumido por la oligarquía hondureña -que si existe es por el auspicio de los intereses norteamericanos que requieren parapetarse en socios locales-, es el primer operativo de relanzamiento de la escalada iniciada en Sucumbíos.

Como parte de una ofensiva con múltiples variantes, que combina el juego de fuerzas constituidas internamente con intervenciones desde el exterior, que se presenta lo mismo con faceta militar que diplomática, económica o mediática, el golpe en Honduras abre un sendero diferente que pone en riesgo cualquier tipo de procedimiento democrático y deja sentado un precedente perverso. Cómo leer si no la deslegitimación de un gobernante constitucional y legítimo, derrocado por un golpe espurio que violenta la Constitución y las formas democráticas, y que, no obstante, mediante un extraño subterfugio termina siendo acusado de ser él el violador de la Constitución y, por ese mecanismo, es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el esquema de diálogo que se impuso después del golpe y que, de no ser por la movilización popular exigiendo el restablecimiento de la constitucionalidad y rechazando tanto el golpe de Estado como la militarización, ya sería un dato más en la historia.

Honduras no es cualquier país. No solamente es integrante del ALBA y Petrocaribe sino que el gobierno de Zelaya empezaba a hablar de reforma agraria en las tierras que históricamente han sido parte del reino de la United Fruit Company, responsable de muchas masacres. Honduras fue el espacio desde donde se organizó la contrainsurgencia en los años de las luchas revolucionarias centroamericanas y es todavía el espacio de emplazamiento de la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, una de las mayores en la región latinoamericana que ha funcionado como cuartel general del Comando Sur desde su creación.

El depuesto gobierno de Zelaya, empujado por la movilización popular que desde hace un año cuestionó la existencia de Palmerola en el II Encuentro contra la Militarización, empezaba a hablar de la recuperación de las instalaciones de esa base. Esto, en un momento de ascenso de la presencia militar estadounidense, de ampliación, reactivación o modernización de sus posiciones en el continente, aceleró sin duda la intervención[1] que, evidentemente, responde a intereses económicos y geopolíticos mucho más trascendentes que los de la oligarquía local.

No obstante, a pesar de su gravedad, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para los gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser acosados. Honduras resultó atropellada en una búsqueda por alcanzar objetivos de mucha mayor importancia geoestratégica como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y constituye ya, independientemente de su desenlace, uno de los soportes de la estrategia en curso.

Honduras constituyó el elemento desencadenador o, mejor, la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero, lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales liderados por los Estados Unidos.

Mientras la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se vuelven a desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC, único grupo reconocido como terrorista por el Pentágono en la región, a los presidentes de Venezuela y Ecuador, pero, sobre todo, se revive un viejo acuerdo entre Colombia y los Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en suelo colombiano y permite la instalación de siete bases militares norteamericanas que se suman a las seis ya registradas por el Pentágono y por el Congreso en su Base structure report.

El plan de disciplinamiento continental pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados (ver mapa). La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aíslan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando en el mediano plazo.[2]

Pero además de este corredor geopolítico, que asimismo se entrelaza geográficamente con las zonas de mayor riqueza del continente, se puede ubicar otra línea de intervención más sutil que podría establecerse como el eje Miami-México-Bogotá[3], en el cual se pretende agrupar una derecha supuestamente endógena, portadora de un pretendido modelo latinoamericano propio frente a las propuestas emancipatorias emergentes. La participación de los grupos anticastristas de Miami y de sus contrapartes en el Pentágono en el golpe de Honduras se hizo evidente tanto en las sorprendentes declaraciones anticomunistas de los protagonistas del golpe, que parecían como salidas de la prehistoria política, como en la aparición en escena de personajes como Otto Reich.

Este conjunto de hechos permite concluir que está en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, en América Latina se está conformando mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y monitoreo alcanzan en un solo vuelo sin necesidad de cargar combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia Saudí, y al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua dulce del continente, al lado de los mayores yacimientos de biodiversidad del planeta, frente a Brasil y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo, contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países que en Sudamérica han osado desafiar al hegemón.

Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de los Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región. Una base militar estadounidense del tamaño de un país completo y en el corazón de la amazonia.

Todo hace pensar que las acciones desde este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los estados enemigos o a los estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por los Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado fallido súbito y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo calificado como terrorista (es ahí que se explica la insistencia por acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de colaboración con las FARC), los conflictos transfronterizos o la penetración del narco.

Una vez decretado el Estado fallido la intervención puede realizarse desde Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.

Es de prever la búsqueda de otros emplazamientos militares en el futuro cercano (por lo pronto en Perú, que ya está estableciendo compromisos de operación amplia de tropas estadounidenses en su territorio desde el 2006 y con posibilidades de uso de bases en Chiclayo y en la zona del VRAE), combinada con procesos de fortalecimiento de los aparatos de inteligencia y militares en general al interior de los países latinoamericanos. Asimismo, es de esperar que la construcción de los estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por el hegemón o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.

A solo unos meses del ascenso presidencial de Obama, resulta ya ingenuo pensar que existe un cambio en la política norteamericana hacia la región. El esquema de dominación está claro y delineado. Los Estados Unidos van, como decía Martí, “con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. Deberá haber una respuesta múltiple, regional, social, solidaria, en bloque. Una respuesta que se extienda desde el Río Bravo hasta la Patagonia y que reditúe a la independencia de nuestras naciones.

Quinientos años de lucha nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de los Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos quinientos años en rebeldía no hayan sido en vano.

No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.

[1] Uno de los aspectos interesantes y semiocultos de la participación de los Estados Unidos en el golpe de Honduras es la manera como se manejaron los recursos provenientes de las remesas, hoy día fundamentales como soporte de la economía de ese país. BBC mundo, en su sección América Latina en Internet del 9 de septiembre de 2009, publica datos sobre el aumento de las remesas desde los Estados Unidos hacia Honduras justo después del golpe. Lo mismo ocurrió en las anteriores elecciones salvadoreñas en que se hizo cambiar radicalmente el mapa electoral cuando las encuestas daban como ganador al FMLN y la administración Bush anunció la suspensión de las remesas.

[2] Este esquema, además, está alentando una carrera armamentista en la región disparando los gastos militares a niveles sin precedente. Con Brasil a la cabeza gastando 14 mil millones de dólares en armamento, esta dinámica obliga a países como Venezuela, Ecuador y Bolivia a desviar recursos de programas de desarrollo y mejoramiento social hacia la defensa, mientras los Estados Unidos emplazan sus fuerzas militares y subvencionan la industria de guerra colombiana.

[3] Agradecemos a Guillermo Castro el olfato para percibir la conformación de este otro eje superpuesto.

*Ceceña, Ana Esther. Economista, doctora en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Paris I, Sorbona. Integrante del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Su área de especialización es el estudio de la "Hegemonía económica mundial". Coordinadora del proyecto Paraíso maya: competencia internacional y disputa por los recursos estratégicos.
Miranda, Humberto. Graduado de Filosofia por la Universidad de La Habana. Investigador Agregado del Instituto de Filosofia. Desde 1995 forma parte del Grupo GALFISA en temas referidos a los impactos de la globalización y las políticas de ajuste en América Latina, así como la crítica de la economía y las alternativas al orden actual en la región. Es también profesor adjunto del departamento de Ciencias Políticas del College of Charleston, Carolina del Sur.

Fuente: Revista Herramientas

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