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Anorexia intelectual de la derecha

Fernando Buen Abad Domínguez*.Padecen la derecha y la ultraderecha una crisis de anorexia intelectual agravada por la falta de rigor, profundidad y claridad en las ideas actuales de sus sectores más visibles, pero intoxicada con odios de clase añejos, descritos ampliamente por orientaciones científicas diversas que han reflexionado, y demostrado, los estragos de la pobreza intelectual, política y cultural del conservadurismo en su más amplia variedad de estratos. Y todo eso se nota con mayor nitidez en la batalla cultural que están regimentando. Lo pasan por la tele. Es una decadencia disfrazada con el exitismo de las ganancias.

Es un peligro para la especie humana el vaciamiento y la banalización en la producción intelectual que la derecha celebra, paradójicamente, entre sus sectores conservadores más diversos. Festejan con orgullo su miseria intelectual, patente e incontestable, en sus medios de comunicación, sus famélicos y falsificadores noticieros y en la farándula mediática que fomenta narrativas baratijas como si fuese un triunfo moral para despolitizar a las masas. Esto es un retroceso civilizatorio que tiene sus extremos macabros en la industria bélica y en las máquinas de guerra ideológica intoxicadas con la pobreza de imaginación política de la derecha global, especialmente en su resistencia a ideas emancipadoras y su insistencia en estereotipos burgueses asfixiantes, obsesionados por la persecución de ganancias.

Este tipo de anorexia, tanto en su vertiente global como nacionalista, tiene sintomatología alarmante en los límites del neonazifascismo y en las etapas más tempranas de su desesperación de clase. Son peligrosas sus expresiones miserables porque, en su caída imparable, se amplía el rompimiento epistemológico (algunos le llaman grieta) con la realidad histórica, y eso tiene una lógica y una función específica para su idea de poder. Es una problemática de origen económico-ideológico que los pueblos padecen en forma de dictadura simbólica saturada de angustias excesivas por el peso de la explotación, el saqueo y la alienación. El empobrecimiento intelectual de la derecha tiende a contagiar al conjunto de la sociedad al disminuir y devaluar la cantidad y calidad de alimentos, todos, incluyendo los educativos, espirituales, colectivos… que se heredan por cultura y por historia. Este comportamiento implica una pérdida importante que lleva a situaciones de ignorancia, insensatez y desfachatez graves.

Hay aberraciones conceptuales a destajo. Sólo hay que escucharlos en sus reuniones nacionales e internacionales, en sus ponencias y en los anecdotarios de sus ganancias, que anuncian siempre más desgracia para los oprimidos, más explotación física, con iniciativas organizadoras inhumanas para imponer insatisfacción, distorsión de la realidad y pérdida de dignidad por ignorancia, despojo y desesperanza. Los síntomas principales de esta anorexia hieren con trastornos o desaparición de la identidad de clase de lucha y de proyectos. Se transmite por conducto de los medios de comunicación (televisión, Internet, revistas, redes sociales) e influye en todos. En los escenarios más duros ya hay influencers que perpetúan la enfermedad, es decir, que impiden la recuperación de sus seguidores una vez instaurado el aislamiento social, la negación de la enfermedad, la desvergüenza, los complejos de superioridad y la distorsión de la imagen de clase. Estas anormalidades burguesas van convirtiéndose en una nueva normalidad llamada por ellos batalla cultural.

Semejante crisis terminal hace metástasis también como muerte de la ideología y depauperación de toda producción teórica; en sus discursos que renuncian a un pensamiento humanista, de justicia integradora, de igualdad y de moralidad fraterna. Claudican el razonamiento en favor de eslóganes vacíos. Es una crisis acelerada incubada en la incapacidad de la derecha para frenar problemas estructurales que ocasiona, como el cambio climático, que es su pura responsabilidad, o la desigualdad que ellos fabrican para saquear recursos naturales y mano de obra barata.

Esa anorexia intelectual manifiesta el deseo de operar intencionalmente sobre el detrimento del conocimiento, la historia, las raíces, los contextos y la realidad objetiva; ellos suponen que dicho detrimento produce goce por dejar de lado la educación integral del ser humano, para resolver en colectivo e igualdad los problemas que nos son comunes. Es probable que esto incluya la perversión también decadente de confundir la miseria de la intelectualidad burguesa con los estragos ocasionados por sus políticas educativas, donde ellos gobiernan, cada vez más miserables y paupérrimas que no son sólo retórica o relato de coyuntura. Es una anorexia que se acentúa como doble negación del capitalismo mismo como histeria de la avaricia y la usura, que han llegado a desplegar pobreza de lenguaje, neurosis, sicosis y perversión. Lo pasan por televisión, impúdica e impunemente.

Insistimos: es indispensable sistematizar y delimitar, histórica y rigurosamente, lo que es la anorexia intelectual de las derechas y ultraderechas, sus orígenes y alcances de clase y sus expresiones en la disputa por el sentido. Sus expresiones en toda educación, en las relaciones sociales, en los medios y sus modos. Y las perturbaciones sobre la historia futura que no da lugar a quienes rechazan o no aceptan el control del ideal burgués. Ese futuro ha cancelado todo cuestionamiento y transformación. La operación destierro frente a toda iniciativa de organización social para salir de las miserias que impone el capitalismo. Han falsificado la democracia con su populismo de la mercancía, argumentado que eso es un triunfo, que eso es el fin de la historia con nacionalismos estrechos. Es una crisis intelectual que promueve un neoliberalismo salvaje, anarcocapitalismo, que suprime la justicia social para imponer retóricas de vulgaridad, banalidad y caprichos.

Ahogada en su anorexia intelectual, la derecha se emborracha con sus elixires de individualismo en su batalla cultural, como si fuese eso la libertad para reducir el pensamiento al minimalismo mercantil tan peligroso como su libertad de mercado. Además de peligroso es monstruoso el modo y los medios de degradación intelectual de una burguesía que se derrumba en sus propios principios inhumanos y depredadores del planeta, además del palabrerío simplista orientado a mantener privilegios y desmovilizar resistencias. Muy peligroso retroceso civilizatorio, fábrica de baratijas simbólicas.

* Doctor en filosofía 

https://www.jornada.com.mx/2024/12/07/opinion/012a2pol

Anatomía ideológica de Disney

 Fernando Buen Abad Domínguez*.Hace rato que Disney se consolidó como una de nuestras más grandes derrotas ideológicas en la política, la ética y la estética. Como con otras muchas mercancías hiperventiladas publicitariamente, un público masivo y mundial decidió sepultar toda razón crítica frente al discurso Disney y le cedió territorios nodales haciéndolo carne de sus ilusiones y de sus afectos. Los hijos como primeras víctimas. Hasta los más recalcitrantes socialdemócratas visten a sus niñas de princesitas. Y hay que oír las, no poco irresponsables, justificaciones.

Hoy el imperio Disney ha dado pasos enormes en su aventura monopolizadora del reino mediático global. Anuncia la prensa monopólica, también, (como si fuese un logro moral) la compra que Disney hace de un porcentaje de acciones a la empresa Fox: La compra por parte de Disney de la división de entretenimiento de Fox por 52 mil 400 millones de dólares vaticina un sacudón en el mundo del consumo digital y audiovisual. Pero no todo es dinero para estos hombres de negocios. Ya lo decían Ariel Dorfman y Armand Mattelart (1972) históricos analistas de Disney.

En el epicentro del problema que esto implica para la humanidad, no sólo esta el protagonismo descontrolado del imperio económico anglosajón-israelí sobre los medios de comunicación y cultura planetarios; no sólo está el peligro de la uniformación de los gustos y de los consumos; no sólo está la cancelación de la diversidad y de la libertad de expresión de los pueblos… está el colonialismo de la mentalidad belicista empeñado en convencernos de aceptar la industria de las guerras como un hecho natural y darwiniano ante cual sólo nos queda resignarnos, consumir y aplaudirles.

Y para que lo aceptemos mansamente, es decir consumidoramente, ellos cuentan con sus noticieros, sus películas, sus series televisivas, sus héroes, sus dibujos animados y sus valores mercantiles farandulizados. Y también cuentan con las fiestas, los disfraces, la música, las canciones y la navidad. Han infiltrado la propaganda sus bastiones ideológicos con personajes emblemáticos hasta en las cunas de los bebes. Dominación amplísima de los territorios simbólicos. “Esta adquisición que antes habría sido impensable promete transformar Hollywood y Silicon Valley. Es el contrataque más grande de una compañía de medios tradicional en contra de los gigantes tecnológicos que se han metido de forma agresiva en el negocio del entretenimiento, señaló en un análisis el diario The New York Times…Ahora Disney tiene suficiente músculo para convertirse en un verdadero competidor de Netflix, Apple, Amazon, Google y Facebook en el mundo de acelerado crecimiento del video en línea.”[1]

El papel de Disney en la historia del belicismo mundial no es nuevo ni es ingenuo. Jugó el rol de una agencia de propaganda que fue capaz de seducir a chicos y grandes con los néctares de una cursilería facilona, un razonamiento mercantilista linealizado al máximo y una moral maniquea que se adueñó del reino del bien mientras se adueñaba de los avances tecnológicos y comunicacionales de su tiempo. “En cuanto a Disney, su participación de este proyecto durante la guerra se tradujo en ganancias económicas y obviamente en una consolidación empresarial, pero sobre todo en algo del todo impagable: en la asociación de la marca Disney (y de Mickey Mouse por extensión) al espíritu estadunidense de libertad dentro del imaginario colectivo de la población de la época, pero que de hecho, llega hasta nuestros días.”[2]

En su base ideológica Disney contiene todos los ingredientes nazi-fascistas que se han modernizado en el curso de los años recientes. Se hacen evidentes no sólo en sus discursos explícitos sino en el alma misma de sus modelos organizacionales como empresas monopólicas trasnacionales. La gran emboscada radica en deslizar como inocentes las manías burguesas más insoportables. Desde el Tío Rico hasta la más infernal andanada de procacidades mercantiles y estereotipos conductuales que se despliegan contra niños, adolecentes y adultos bajo el manto sagrado de Disney. Y entonces se le perdona todo, incluso que sea uno de los aparatos de concentración mediática más grandes y más peligrosos del planeta. ¿Cómo puede ser tan maligno un consorcio que fabrica y vende personajes tan angelicales y tiernos? Se preguntarán algunos.

Una de las armas de guerra ideológica más poderosas actualmente es la industria mediática. El 96 por ciento de los medios de comunicación del mundo están bajo el control de seis compañías. Bajo la dirección de Robert A. Iger, empresario estadunidense de origen judío, director de Disney desde el año 2000 ha radicado en su habilidad comercial y estratégica en un mundo en el que las guerras son un gran negocio, en leer los contextos para insertar sus productos, valores, ideologías y sensaciones de seguridad y bienestar tan necesarias para que la burguesía invierta tranquilamente sus ahorros en destruir o reprimir a la competencia comercial o a sus enemigos de clase. Para eso sirve el potencial propagandístico inmenso capaz de operar lavados de cerebro masivos utilizando todo tipo de inventos de guerra sicológica. La lista de los dueños de semejante armamento ideológico es: Sumner Redstone (Murray Rothstein, Viacom, MTV), Robert Iger (Disney), Roger Ailes (Fox), Stanley Gold (Shamrock ABC/Disney), Barry Meyer (Warner Bross), Michael Eisner (Disney), Edward Adler (Time Warner), Danny Goldberg-David Geffen (Dreamworks, Elektra/Asylum Records), Jeffrey Katzenberg (Dreamworks, Disney), Jean-Bernard Levy (Vivendi, Francia), Joe Roth, Steven Spielberg, Ron Meyer, Mark Zuckerberg (Facebook), Mortimer Zuckerman, Leslie Moonves (CBS).

Pero hacer retratos del poder colonizador es apenas una parte muy básica. Hace falta delinear el qué hacer. Tomar recaudos y disponerse a crear las fuentes culturales y comunicacionales transformadoras sin imitar los formatos hegemónicos, sin rendir pleitesía a sus modos alienantes, si repetir sus vicios. Hace falta claridad política y decisión organizada, hace falta que las luchas todas pongan en sus agendas la batalla de las ideas y la batalla comunicacional en un escenario de disputa simbólica en el que nos va la identidad, nos va la palabra, nos va la vida. Nada menos.

[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-42359905

[2] Raquel Crisóstomo Gálvez: https://www.academia.edu/1778128/

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*Director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús

Teoría del odio

En el odio de la clase opresora se coagulan -y sinceran- todas las patologías del capitalismo. Es uno de sus espejos más nítidos. Su trasparencia. Es odio “refinado”, que se ha sofisticado, instrumentalizado y maquillado (minuciosamente) hasta parecer, incluso, “amor al prójimo” o filantropía para anestesiar, con palabrerío moralista, instituciones y jurisprudencias, las insurrecciones populares. Mientras los odiadores ponen cara de “buenos”.

Odio pasteurizado para reconfigurar el escenario general de la vida sobre un tablero mañoso donde: el debate capital-trabajo ocurra como cosa fuera del control de las empresas; el papel de los trabajadores parezca independiente de la realidad capitalista; y, además, el trabajo parezca una actividad  individual e independiente al margen de las “leyes” económicas del capitalismo. Emboscadas para ocultar el odio a los trabajadores; para no pagarles el seguro social ni derecho laboral alguno. Para minimizar “costos” y dar por muerto el pago de horas extras, viáticos y otras remuneraciones consideradas como derechos adquiridos. Odio disfrazado de modernidad administrativa. “Nada es lo que parece”. Odio inoculado como “cultura” del burocratismo.

En el relato de las burguesías el “odio” reviste galanuras de época muy cómodas para la apropiación del producto del trabajo. Con el beneplácito de algunos “expertos” en teorías semióticas, y de sus jefes, surge una corriente desenfrenada cargada con “nuevas clasificaciones” para el odio, donde reina -sin tapujos- la idea de que es condición de los seres humanos odiarse a sí mismos con odio funcional y contra su propia clase… en las “apps”, los teléfonos móviles… “gerencialmente” y por cuenta propia… Determinismo del odio que no tiene horarios. No permitas que los noticieros burgueses te convenzan de odiar a tu propio pueblo. No te tragues el odio oligarca como si fuese tuyo.

Es odio con determinación de clase expresado como pasión que cancela razones. Rompe los nexos humanos solidarios y fija códigos de alianza sectaria. En algunos casos se convierte en “placer” inconfeso. Así se desliza en la vida cotidiana y “embriaga” o cuanta forma expresiva le está cerca, objetiva y subjetivamente. Se ha vuelto parte del paisaje y transita los diarios, los noticieros, los cancioneros, las películas, las historias de amor, las relaciones familiares y, desde luego, las relaciones jurídicas y las de producción. Donde menos lo imaginas habita, todo o en partes, el odio de clase convertido en moral de época.

Sobrevivimos en un escenario planetario infestado por odios de todos los géneros. Es una Cultura, Política y Comunicación del odio y para el odio a diario, el odio condensado y odio compartido, hilvanado, cambiante, tenso, entre la vigilia y los sueños; odio que sirve para conjugar la práctica de mil conductas envenenadas por sus entrecruzamientos. Odio de clase, de “raza”, de género, sexual, político, ontológico… el odio que nos inunda con sus umbrales y nos distancia de los otros entre convulsiones antidemocráticas, conservadoras y de castigo que aparecen en todas partes y a toda hora en forma de violencia, rabia, impotencia, desesperación y autoritarismo de derechas.

Es cierto que el odio es viejo compañero de los seres humanos. Su vigencia sigue siendo avasallante y empeora  en las condiciones históricas de conquista, coloniajes, guerras o revoluciones. Se recrudece en las relaciones de dominación y explotación o en los intentos que los pueblos hacen por emanciparse, pero no por eso hemos de aceptar fatídicamente que somos animales odiadores por naturaleza, aunque debamos responder con toda claridad hasta dónde se ha infiltrado el odio en nuestras vidas y si nos ha convertido en sus esclavos bobos en plena “modernidad” marcada por Auschwitz, Hiroshima y Gulag.

El odio cancela la igualdad, la libertad, la tolerancia, el respeto a la dignidad y a la autonomía del otro. Es impensable una sociedad igualitaria y digna mientras haya gente produciendo odio y vendiéndolo como uno de los más grandes negocios de la Historia.

Y es que el odio subsiste tanto en los medios como en los fines del capitalismo agazapado en sus formas originarias de racismo, integrismo religioso, étnico o nacionalista en espera de su maquillaje (a veces televisivo o cinematográfico) para intoxicar las relaciones sociales. De un modo u otro, cerca o lejos está entre nosotros (a veces dentro) el odio de clase. Incluso el odio entre hermanos, compañeros y camaradas. Es imprescindible entender su naturaleza, sus raíces, causas y efectos… combatir un tema de tal complejidad en sus más diversas facetas y su impacto en las visiones y conductas deformadas por las ideologías del odio (racistas, sexistas, integristas que la fomentan) y, derrotarlo… en y con todo lo que tengamos a mano, incluyendo la literatura, las artes, el cine y los “mass media”.

Otra cosa es el recurso del concepto “odio” para enfatizar las posiciones de lucha contra-hegemónica y por la emancipación definitiva de nuestros pueblos y, entonces, el “odio” adquiere una dimensión semántica de combate no contra las personas sino contra los sistemas de dominación , exclusión, aniquilamiento y envilecimiento de la humanidad. Por eso insistió Antonio Gramsci en su “odio a los indiferentes”. Por eso lo convirtió en una declaración de principios, de fines y de posiciones.

Hay que llamar a todos los frentes dignos, y en pie de lucha, a frenar la propagación del discurso del odio contra migrantes y contra todos los grupos llamados “minoritarios”. Contra el odio a los líderes sociales, a los movimientos emancipadores a los mandatarios de las naciones progresistas. Contra el odio desatado y cultivado en las “redes sociales”.  Frenar el odio generalizado para amenazar a la voluntad democrática de los pueblos. Contra el odio para sofocar el disenso legítimo, la libre expresión popular, el derecho a vivir sin violencia…  y, además, exigir que cesen las operaciones con mecanismos “trolls”, “bots” (o como quieran llamarlos) por donde transita el odio de clase y la violencia burguesa disfrazada de “libertad de expresión”.

Fuente: Cubaperiodistas 

¿Cuál es la verdadera intención de EE.UU. al organizar una guerra para Europa?

(...) más allá de los sucesos que llenan el espacio informativo de los últimos días, lo interesante es estudiar qué está ocurriendo realmente en la dinámica internacional y qué repercusiones tienen estos hechos en la emergencia de un nuevo orden mundial que se anuncia. ¿Cuál es la verdadera intención de Estados Unidos al organizar una guerra para que Europa sea nuevamente devastada, tal vez por tercera vez en cien años?

En el trasfondo, lo que está en juego son los intereses superiores del capitalismo global que observa impávido la pérdida de su poder omnímodo. Ucrania es solo un instrumento despreciable para Occidente en la búsqueda de lograr su objetivo primordial que es salvar al capitalismo en el momento de su mayor y creciente debilidad. En particular, está visto a través de la historia que a Estados Unidos no le importa sacrificar millones de vidas, incluyendo la de sus propios ciudadanos humildes que son los que conforman su ejército, si de preservar su sistema se trata. Sus 800 bases militares en todo el mundo y sus 11 portaviones son el instrumento más importante con que cuenta Estados Unidos para resolver los problemas que plantea el derecho internacional.

Durante los cinco últimos siglos, es decir desde que se inició la globalización hegemonizada por Occidente, el poder mundial se asentaba sobre el control de los mares. Eso ha comenzado a cambiar generando una transformación paradigmática en la que Estados Unidos está quedando fuera. La creación de un gran espacio euroasiático en territorio terrestre a partir de la alianza entre Rusia y China establece parámetros novedosos en la estructuración del poder mundial. Hay que tener en cuenta que fueron pensadores occidentales como el inglés Halford Mackinder y el estadounidense de origen neerlandés Nicholas Spykman quienes expusieron que el control del Asia Central como “corazón continental” o “área pivote”, conduciría al control del mundo.

En años recientes la alianza ruso-china que ha llegado al súmmum de su fortaleza tras la declaración conjunta del 4 de febrero pasado firmada por los presidentes de ambos países en Beijing, manifiesta la concreción de los primeros pasos en la creación de un nuevo orden mundial. Tras la derrota y huída de Afganistán por parte de Estados Unidos y la OTAN, y después del fracaso de los golpes de Estado en Kirguistán en enero de 2020 y en Kazajistán en enero de este año, se ha puesto de relieve la incapacidad de Estados Unidos por dominar ese territorio estratégico del planeta.

La alianza euroasiática está sustentada por la pertenencia de Rusia a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que mostró su eficacia, evitando el golpe de Estado en Kazajistán, además de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), donde participan China y Rusia con el objetivo de cooperar en materia política, económica y de seguridad. Vale decir que a esta organización también pertenecen India y Pakistán, al mismo tiempo que Irán, Bielorrusia, Mongolia y Afganistán esperan aprobación para su ingreso.

De la misma manera la Unión Euroasiática conformada por cinco países constituye la extensión exitosa de vínculos económicos y comerciales en el más amplio espacio terrestre del planeta.

China por su parte promovió y creó la mayor alianza económica del mundo, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglés). Esta asociación constituye el 30% de la población mundial. Pero el ámbito de mayor alcance en la región y el mundo es la nueva Ruta de la Seda proyecto desarrollado por China para el cual ha destinado hasta ahora 900.000 millones de dólares distribuidos entre 72 países, con una población de unos 5.000 millones de habitantes o sea el 65% de la población mundial según apunta el periodista belga Marc Vandepitte en un reciente artículo.

El gran peligro para Estados Unidos y su sistema de predominio mundial es la incorporación de Europa y en particular de Alemania a este sistema. Si ello ocurriera, se desmoronaría irremediablemente todo la estructura hegemónica construida tras la segunda guerra mundial que tiene en la democracia representativa de corte occidental su sustento político, la Organización de Naciones Unidas su instrumento de control global, la OTAN es el soporte militar de presión, chantaje y amenaza y el Sistema de Bretton Woods constituido a partir del control occidental del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los pilares para sostener económica y financieramente su hegemonía global. La subordinación y control de Europa es fundamental para sustentar este modelo diseñado desde que se pusiera en práctica el Plan Marshall tras el fin de la segunda guerra mundial.

El objetivo fundamental de la política estadounidense ha sido evitar que se produjeran acuerdos de integración energética entre Rusia y Europa que podrían sellar una alianza estratégica mutuamente beneficiosa para ambas partes, que por añadidura enlazaría a Europa con China dejando a Estados Unidos alejado de la posibilidad de seguir manteniendo la supremacía energética en Europa, que junto a la OTAN configuran los pilares que garantizan el control del Viejo Continente por parte de Estados Unidos. Según el periodista estadounidense Mike Whitney, el objetivo de Estados Unidos al desatar el conflicto ucraniano es impedir que el gasoducto Nord Stream 2 sea puesto en funcionamiento como lo señalara explícitamente Victoria Nuland y el propio Joe Biden.

La idea de las acciones de Estados Unidos se sustenta en la doctrina Clinton de política exterior aplicada en Libia que se resume en la frase: ”Fuimos, vimos y él murió”, pronunciada por la ex secretaria de Estado tras el asesinato de Muamar Gadafi. No se puede olvidar que la señora Clinton era secretaria de Estado cuando Biden era vicepresidente.

El verdadero desenlace del problema se va a producir cuando los ciudadanos europeos despierten de su aletargamiento y le pregunten a sus autoridades porque los campesinos de España, Portugal e Italia perdieron el mercado ruso que le compraba su producción de cítricos, aceite de oliva, verduras y otros productos sumiéndolos en una crisis aún más severa. ¿Por qué tienen que pagar tres y cuatro veces más por el combustible, solo para satisfacer a Estados Unidos? Y si se desata la guerra, ¿por qué tienen que poner los muertos y asistir a la destrucción de sus ciudades para hacer felices a sus líderes políticos que han decidido subordinarse a Washington?

Esperemos que ello no ocurra y prime la sensatez. No vale la pena morir por algunos oligarcas que previendo el desastre que están generando en la Tierra aceleran la carrera espacial suponiendo que pueden escapar del desastre que están creando por su afán de lucro y ganancia desmedida.

Tomado de "Algunas reflexiones en torno a la crisis en Ucrania" por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Inflando en USA: La maquinita de hacer dinero

Arnaldo Musa / Cubasí.- Desde época inmemorial quienes gobiernan en Estados Unidos, además de apoyar el robo de riquezas en tierras ajenas, resuelven los problemas económicos domésticos con la inyección de dinero sin que haya valores que lo sostengan, provocando una mayor inflación, lo cual a la postre deviene en desigualdades y un “sálvese quien pueda” para evitar la ruina.

Con Joe Biden esto tampoco ha sido ajeno, y así conocemos que en este sentido ayudará con mil millones de dólares a los productores independientes de carne con el objetivo de reducir el control del mercado por los grandes consorcios y frenar el alza de precios.

Como esto se resuelve con la introducción de más dinero en la circulación, lo cierto es que en vez de rebajar los precios hay una gran posibilidad de que se vuelvan a elevar, nada extraño cuando EFE recuerda que la decisión de Biden se dio a conocer en medio de las crecientes presiones que encara su gobierno ante la elevada inflación que vive el país, que cerró en noviembre en una tasa interanual del 6,8%, la mayor en cuatro décadas.

"El capitalismo sin competición no es capitalismo, es explotación. Eso es lo que estamos viendo ahora en las industrias de la carne y las aves de corral", dijo Biden en una mesa redonda virtual con productores y granjeros independientes, a quienes arguyó que ese mercado está "distorsionado por una falta de competición", ya que apenas cuatro grandes conglomerados controlan el 85% del mercado de la carne vacuna, el 57 % de la avícola y el 70% de la porcina, según la Casa Blanca.

Esos cuatro gigantes son Tyson Foods, Cargill, National Beef Packing Company y JBS, estas dos últimas controladas por empresarios de Brasil.

Pero lo cierto es que esa decisión del presidente norteamericano de inyectar más dinero en la circulación no podrá evitar que este 2022 se produzca lo que algunos economistas periodistas denominan caricaturescamente de “arrastraflación” y se vuelva a aquellos tiempos en que la gente se volcaba anárquicamente a las calles al estilo de “Ocupa Wall Street”, al no existir la necesaria organización.

Esa “arrastraflación” es, según Keiser Report, una versión actualizada de la estanflación de los años 70 del pasado siglo, en la que se daban cita más impresión de dinero, más confinamientos, más acallamiento en las redes sociales y más sindicalización.

FILOSOFÍA FALLIDA

Y es que, como exponíamos en el título, la actual filosofía gubernamental de EE.UU. establece que puede emitir toda la moneda que le dé la gana y entregarlo a los ciudadanos.

James Howard Kunstler, autor de “La larga emergencia”, explica al efecto el por qué han acabado tan espantosamente mal utopías progresistas como la de San Francisco, donde las calles están plagadas de heces. También habla del abandono de los combustibles fósiles y de la iniciativa que tendrán que tomar las administraciones estatales y locales para compensar la ineficacia del Gobierno federal: una apuesta por la sencillez. Y ello sucede cuando hay un gobernador demócrata que tiene gran popularidad y ha combatido acertadamente la epidemia del nuevo coronavirus, reconocido por el ex gobernador republicano y actor de cine Arnold Schwarzenegger

Pese a las buenas intenciones de las actuales autoridades, el estado de California se ha convertido en un infierno, un territorio plagado de saqueos, personas sin hogar, drogadictos e infraestructura en declive.

Howard Kunstler opina que existe "poca predisposición" de las autoridades para "afrontar la realidad tal y como es", mientras adoptan "políticas absurdas como la descriminalización del crimen".  Además, agrega que en la costa este de EE.UU.  principalmente en los estados de Washington y Oregón, la situación es peor.

"Da la sensación de que se trata de un intento sistemático por acabar con la economía y otros elementos culturales y sociales”, agrega, para luego estimar que la actual filosofía gubernamental de Washington en cuanto a la inflación "establece que el gobierno puede emitir toda la moneda que le dé la gana y entregarles ese dinero a los ciudadanos sin que pase nada, a pesar de la relación que existe entre el dinero y la riqueza real, que consiste en producir cosas que tengan valor".

Y es que el problema es que, si se despoja al dinero de ese atributo, acaba perdiendo todo su sentido, que es precisamente lo que está haciendo la inflación: llevando al dinero a la insignificancia.

Aclaremos que los citados anteriormente no son precisamente partidarios de Trump, no están en discordia política con los demócratas, aunque sí con esta economía alimentada por la Casa Blanca, de tal modo que el Premio Nobel Paul Krugman, de 'The New York Times, llega incluso a sostener que la inflación no perjudica a las clases más desfavorecidas, por lo cual algunos consideran que ha dejado de ser un economista para convertirse en el portavoz de los peores terroristas financieros estadounidenses.

NO ES ALGO NUEVO

Otro economista, John Rubino, afirma que EE.UU. lleva "muchos años sumido en una espiral inflacionista" que hasta ahora se había manifestado fundamentalmente en la Bolsa, el mercado de deuda y la vivienda.

"El problema es que ahora la inflación se está extendiendo a otros ámbitos, y el ciudadano de a pie empieza a darse cuenta del aumento del costo de la vida", argumenta, para luego sostener que la Reserva Federal estadounidense "está en serios aprietos, porque si permite que la inflación siga campando a sus anchas, la gente acabará asumiendo que nos encontramos en un entorno inflacionista", y se pondrá a comprar compulsivamente disparando aún más los precios. Pero si opta por tratar de controlar la inflación, devolviendo los intereses a niveles normales, entonces "el sistema financiero saltará por los aires", prevé.

"Las dos posibilidades entrañan un gran riesgo", y por eso la Reserva Federal "parece tan dubitativa, porque no sabe cuál de las dos opciones elegir, consciente de que, como se equivoque, las consecuencias pueden ser nefastas", y sostiene lacónicamente que "el abanico de posibilidades termina ahí".

Diversos periodistas han criticado a la secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen, y demás autoridades que responsabilizan a la población estadounidense de la inflación y de los problemas de la cadena de suministro.

El problema es que la inflación, subrayamos, lleva ya muchos años, por lo cual hay que recordar el discurso oficial de Yellen hace seis meses, cuando aseguró que la economía estaba en un proceso de deflación, pero no era así, sino al contrario, por una inflación que se produce por un motivo muy simple: cuando se imprime el 40% o 50% de la oferta monetaria del país en los doce meses anteriores.

Por otro lado, el doctor Michael Hudson apunta que parte de la hegemonía del dólar estadounidense y del control de Washington sobre otras economías se basa en su capacidad de emitir moneda. "No hay límite en el número de dólares y lo más importante es que pueden emitirlos gratuitamente", explica.

También sostiene que EE.UU. "no quiere que otras naciones sean independientes", por lo que busca que inviertan sus ahorros en bonos del Tesoro o acciones estadounidenses, puesto que estos títulos están bajo su control.

A Washington, "si no le gusta los titulares de esa deuda, puede deshacerse de sus participaciones o congelarlas. De cualquier modo, no hay forma de que estos dólares de la deuda de Estados Unidos se devuelvan", concluye Hudson, quien es autor del clásico 'Superimperialismo', sobre el gran timo del sistema del dólar estadounidense.

¿La Crítica por la Crítica misma?

La clase dominante se esmera en desactivar toda iniciativa de organización transformadora, parida por las bases para emanciparse. Atacan, ridiculizan y desfiguran todo aquello que toque las fibras íntimas de la propiedad privada y la ideología de la clase dominante. Todo aquello que enriquece a los pueblos con las armas de la crítica y la crítica de las armas. En esa guerra por perpetuarse, el capitalismo compra o crea “expertos”, universidades, liceos, academias, “think tanks”, iglesias y todo género de “opio” contra los pueblos. Es decir, arsenales de guerra ideológica que nosotros debemos someter al campo de la denuncia y de la crítica científica y revolucionaria. O será nada. O seremos nada.

Por definición, todo autoritarismo es enemigo rabioso de la crítica que no puede controlar. Y ha convertido su enemistad en pedagogía para que, a los oprimidos, ni se les ocurra, por miedo o por ignorancia, cultivar las habilidades críticas necesarias para la supervivencia de la libertad. Alguna vez se consideró, incluso bajo el capitalismo, el desarrollo de las capacidades críticas como una virtud de la educación y un logro “civilizatorio” indispensable en las sociedades contemporáneas. Pero duró poco. El desarrollo de las industrias bélicas, la manipulación de conciencias con las industrias mediáticas y el saqueo económico global orquestado por las industrias bancarias... necesitó anular de las cabezas y los corazones todo fundamento o aliento crítico que pudiera exhibir la avaricia burguesa intoxicada de propiedad privada. Para eso han satanizado, perseguido y linchado públicamente a los mejores talentos críticos que han proliferado en las bases sociales y en las luchas emancipadoras. Pero acosada, desfigurada o prostituida, la crítica tiende a sobrevivir sacudiéndose los fardos ideológicos burgueses. Gracias a la fuerza de las luchas hartas de saqueo y humillaciones. 

Nuestros arsenales con métodos críticos, no pueden ser armatostes para reverenciar santorales ingeniosos. Por más que estén de moda en los corrillos iluministas. Necesitamos municiones de crítica creativa e inagotable, lúcida y accesible, profunda y portátil, perfectible y autosustentable. Que sea letal contra la economía y la ideología de la clase dominante; que sea fértil en la constitución dialéctica de nuestro programa humanista emancipatorio, que actúe también y sobre sí misma. Un arma inédita para la emancipación de la consciencia. La crítica, como herramienta en manos del pueblo trabajador, debe ser un organismo vivo y producto social, que se necesita a sí mismo para sobrevivir en el medioambiente idóneo que es el aporte y el avance. El acto creador. Por eso es indispensable mantener ajustadas las agujas de sus objetivos, mantener prístinas sus metas y no permitir las desviaciones o las deformaciones que se infiltran al confundir la crítica con el pleito. La crítica necesita sentido y dialéctica. Suele hacerse rancia si se la infecta con cánones repetitivos, si se la aleja de la ciencia y si se dogmatiza. El sentido de la crítica lo aporta la comunidad. La crítica no democratizada suele ser sospechosa y falsa. Nos ha costado mucho aprender que la falsa crítica sirve sólo para poner a la vista las partes que esconden a un todo. 

Guardémonos de incurrir en el error, añejamente encumbrado, de abrazar la crítica de los amargos, por más sesuda que parezca. La lucha emancipadora no consiste en propiciar torneos de odios razonados; no consiste en hacer de la amargura un baluarte ni de la revancha un mérito. Y aunque predominen los malestares como atmósfera tóxica donde prospera la crítica, es de urgencia advertir que su fase de realización, su ascenso a la práctica, se logra gracias a los combustibles de la alegría, del espíritu creativo, colaborativo, participativo… organizado, que los pueblos saben darle a todo lo que sueñan, y hacen, para el bienestar común. Se entronizó como un “cliché” la imagen del “crítico” como un mal-encarado espécimen proclive a la intolerancia y a la propagación de verdades a destajo. Pero la crítica debe ser, necesariamente, una alegría. “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose” A. Einstein

Hay una crítica que nace, crece y se transforma con el fin de fortalecer a la especie humana en sus luchas y la hay, contrariamente, la que se infiltra para desmoralizar, inhibir y desactivar luchas, luchadores y luchadoras. Nosotros requerimos de un método de crítica fecundo y muy dinámico, generado en todos los frentes permanentemente para que sea capaz de aprovechar las mejores herencias sin caer en emboscadas canónicas. Método de crítica revolucionaria en manos de los pueblos como bandera, como escudo como poesía. De todos, para todos y desde todos. “Deseable, posible y realizable”. (Sánchez Vázquez) 

Extracto de artículo del Dr. Fernando Buen Abad Domínguez. Director del Instituto de Cultura y Comunicación de la Universidad Nacional de Lanús.

https://www.linkedin.com/pulse/la-crítica-por-misma-dr-fernando-buen-abad-domínguez/

La batalla para difundir la otra información

Rómulo Pardo Silva.─  El capitalismo debe ser superado, es insostenible en el largo tiempo. Pero la tarea de impulsar esa nueva dirección es difícil porque ellos dominan y quizás por falta de claridad para hacerla, nadie tiene más que esbozos. 

Una gran parte de la humanidad ha aceptado las ideas, modas, aspiraciones, divulgadas sin contrapeso por los grandes medios. Aunque en su interior personas que no son mayoría realizan acciones públicas, difunden denuncias, levantan peticiones sociales y propuestas políticas. Feministas, LGBT, antirracistas, trabajadores, ecologistas, animalistas, pacifistas… 

Todas esas iniciativas son necesarias y en algún momento deberán converger en un programa civilizatorio. 

Uno de los medios a emplear en la lucha es la difusión de la información de lo que sucede en el centro semioculto del sistema, ella tiene la potencialidad de crear nuevas conciencias. 

Los grandes medios deciden qué noticias dan, no publican las que les parecen inconvenientes, las truncan o deforman por medio de sus especialistas.  La mentira es un arma de destrucción social que esclaviza a los seres humanos, pues puede hacer que actuemos en contra de nuestros intereses y que renunciemos a ser auténticamente libres 

No es que la información sola pueda quitar la base social al sistema, pero junto al desarrollo de la crisis estructural en marcha es importante para socavarlo y cimentar lo nuevo. Si no lo fuera los empresarios no invertirían en censores y publicistas. 

Las reflexiones teóricas, económicas, históricas, filosóficas, políticas, de los intelectuales y analistas son una de las ramas de este trabajo. Pero para ganar las calles, las escuelas, las fábricas, puede ser más efectiva la información de hechos concretos, en lugares determinados, de personas determinadas. Las historias, no sus conceptualizaciones.  

Corrientes de personas que impulsan el fin de la realidad patronal a veces han invertido poco esfuerzo en crear sistemas alternativos de información… enfocados en las realidades territoriales propias o lejanas.

Siguen frecuentemente a los canales dominantes para criticarlos. 

Se trata de mostrar realidades indiscutibles para ganar confianzas, de no caer en las publicaciones aturdidoras del aparato establecido.  

Tampoco de ir a discusiones contestando los desvíos distractores acostumbrados de los empleados del modelo.

Si la afirmación es contundente hay que quedarse en ella sin dejarse arrastrar a acontecimientos que ellos usan en la batalla propagandística. Levantar con claridad y firmeza determinados hechos los debilita.  

Las personas en general no dudarán de su vida en el capitalismo hasta que no conozcan concretamente lo que hace en su lugar y comprendan lo hará acercándose su colapso. 

¿Comparte hoy democráticamente sus vacunas? Entonces ¿Cómo actuará cuando falte energía o agua? 

Por una civilización sostenible solidaria

Mientras no haya partidos y movimientos civilizatorios todos ellos como sus masas son conservadores 

romulo.pardo@gmail.com 

https://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2021/03/la-batalla-para-difundir-la-otra.html

La post verdad: una mentira

Marcelo Colussi.─ (...) Hoy día la sociedad de la información, por medio de sutiles herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o más específicamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, termina resultando contraproducente. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, está inundando todo. Ya no hay criterio para saber qué es qué; los net centers cumplen a cabalidad su contenido (ello recuerda lo dicho hace casi un siglo por Goebbels, patéticamente actual al día de hoy: “Una mentira repetida mil veces se termina convirtiendo en una verdad”). 

De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura de la superficialidad. Si la verdad no cuenta y solo importa la “post” verdad, ¿cómo orientarse? Las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) permiten ambas vías: el pensamiento crítico y la más ramplona banalidad. En tal sentido, se ha hablado, entonces, de intelicidio (Mario Roberto Morales). Pareciera que las redes sociales contribuyen mucho a eso: el olvido (¿o la muerte?) del pensamiento crítico. Los filtros y los distintos dispositivos informáticos existentes permiten falsear/procesar/manipular la realidad a punto de hacer desaparecer la verdad: no hay verdad, hay solo post verdad. Es decir: una pura ilusión. En la virtualidad se puede ser y hacer cualquier cosa. ¿Cuál es la verdad? No importa: solo importa el efecto que se logra con estas realidades virtuales técnicamente bien manipuladas: soy gordo pero aparezco delgado, tengo arrugas pero aparezco con rostro lozano, soy calvo pero aparezco con melena, no sé qué decir pero opino cualquier cosa sin la menor vergüenza, un mago prestigioso hace “desaparecer” la estatua de La Libertad en Nueva York, y las mentiras bien montadas edifican un mundo virtual/real en el que nos movemos sin aparente posibilidad de salida. La opinión política, el análisis pormenorizado, la reflexión profunda se ven reemplazadas por un tuit de 280 caracteres.

A la ideología capitalista neoliberal dominante todo esto le es perfectamente funcional. Cuanto menos se piense, cuanto menos se critique: mejor. Las nuevas generaciones han sido moldeadas en esa matriz: pareciera que los poderes se encargaran de hacer creer que la verdad sobra. No hay verdad, todo se esfuma, se diluye. La pregunta que persiste es: ¿así será el futuro? Mejor si construimos un futuro donde la verdad cuente.

Ver artículo completo en Alainet.org

El Sísifo de hoy arroja la piedra como arma de combate

Carlos Luque.─ El lenguaje, y el político sobre todo, está lleno de las trampas del eufemismo malabarista y embaucador. En política, cuando lo que está en juego es el poder, cuando los intereses contrapuestos que pretenden el poder político y económico detienen por un momento el lenguaje y las acciones de la confrontación directa, una de las partes pide o sugiere el paréntesis del “diálogo”, de sentarse a negociar. Lo vemos a menudo allí en las sociedades en que sobrevive el poder económico capitalista torpedeando a los eventuales gobiernos que pugnan por revolucionar algo: la bolivariana de Venezuela, la ciudadana de Ecuador, por sólo dos ejemplos.

Así, el “diálogo”, como los altisonantes llamados de los grandes falsos relatos liberales de la democracia, la igualdad, la libertad y la fraternidad,  - cuando cada uno de ellos son imposibles quimeras si sólo una parte de la sociedad accede a la riqueza de todos-, el diálogo es un pretexto para tomar aire o aprovechar una coyuntura, o evitar otra. En Venezuela, si la oposición pro imperialista evalúa que la coyuntura es propicia al gobierno, hace oídos sordos al llamado de la negociación, se niega a participar en las elecciones, u organiza guarimbas. Porque allí hay algo importante que negociar: unos cómo derribar al poder y conservar los privilegios para seguir dominando la economía retomando el poder político, otros cómo mantener el poder adquirido justamente en las urnas.

En Cuba, hasta el momento, no existe una dimensión crítica suficiente de sectores que hayan logrado, al acumular poder económico independiente y privado, desafiar al poder político socialista. Si logran tenerlo, lo harán. Como no existe, ese papel lo asumen los organizadores externos de mano del Departamento de Estado usamericano, sus distintas entidades financistas al efecto, captando a los eventuales personajes y personajillos internos, atados a la ambición de raspar un poco en la olla de los recursos que aquellos ponen a la disposición del mejor postor, o la iniciativa más o menos audaz. Por eso asistimos de vez en vez al espectáculo de acciones y filiaciones de individuos de toda laya: desde marginales o terroristas hasta artistas sin obra con ella, pasando por aspirantes a comunistas y revolucionarios desencantados, que de pronto viven y estudian en el norte, después de varios episódicos cursos de formación en instituciones que se “preocupan” por las democracias de este mundo que no sea la de sus propios países o aquellos en que el asesinato se ha convertido en la nueva normalidad.

En ese juego todos apuestan a la misma baza: una larga agresión, intensificada precisamente en el momento en que una pandemia hiere profundo al mercado y las economías mundiales, tiene necesariamente que erosionar mentes y voluntades. Una carrera de resistencia en que se espera que el corredor de fondo desfallezca. Al fin y al cabo, no es que nadie sepa qué es el socialismo, sino que resulta una tarea dificilísima levantar una construcción en medio de un vendaval huracanado y persistente de 60 años, y a la postre, el albañil que lo intenta se cansará, o eso se espera, como Sísifo de llevar su roca sobre el lomo desollado a la cima una y otra vez, de poner el ladrillo, derribado una y otra vez. 

Esa es la historia y el objetivo último de la agresión a Cuba: una paciente espera porque te canses de poner tu ladrillo y fundir la argamasa, una y otra vez: y no sólo la posible fatiga: es que siempre se podrá decir al final y mientras tanto también dirán, que la pared no la tumba el viento de la agresión, sino que eres un mal albañil. Así, el intento socialista y la propiedad  que no sea privada, o la democracia que no sea la del capital, se ha ganado – le han atribuido – la fama de ser un mal albañil. Y no sólo lo repiten los estudiosos, artistas o doctores – ¡oh sorpresa!- que han estudiado, o viven, o frecuentan universidades, simposios y eventos con quienes sostienen que el albañil es un fracaso, bajo el amparo sutil e indirecto de esos  que de hecho meten sus garras a cada rato en cualquier país para hacer fracasar hasta al capitalismo que no les guste. No. Eso es bastante natural, porque esos eventos, simposios, estudios y becas jamás podrían pagarlos de sus bolsillos. Y además, cómo seguir recibiéndolos, si cuando te atrevas a una crítica moderada al capitalismo, a Trump y no al sistema de fondo, haces la clásica coyunta equilibrista: el fascismo y el estalinismo, el ni-ni, la crítica al emperador y a la burocracia estatal puestas en el mismo fiel y con el mismo peso, etc., etc. No sólo esos repiten la monserga del fracaso. Es que va penetrando en el imaginario de aquellos que van a perder, hasta la vida y la dignidad, cuando en verdad decidan poner el último ladrillo de resistencia y valor y escuchen como en la aventura homérica el cántico de las sirenas.

Sólo los gobiernos que se oponen al capitalismo, tienen un constante verdadero diálogo con su sociedad. El de Cuba ha sido la espina dorsal de esa casi mágica capacidad de millones de cubanos por insistir en poner el hombro una y otra vez y no desfallecer. Es su fuerza, a la vez que su debilidad. ¿Por qué?

En las sociedades capitalistas el principio es que cada uno vaya a su aire. Al abandono le llaman libertad. A la igualdad de oportunidades el mercado "igualador" y el crédito esclavizador. Si sopla un huracán, exhortan a la gente a que se protejan lo mejor posible. Si aprieta la economía, dan el paquetazo, contraen una deuda “soberana” que no pagarán las fortunas privadas, sino los ajustes fiscales, el dinero público, y sigue la vida. Al fin y al cabo eres “libre” y, además de la engañifa, debes pagarlo caro por “serlo”. Los gobernantes rinden cuentas una o dos veces al año. El capitalista no tiene que salir en la TV a dar explicación de por qué aumentó el desempleo, o subieron los precios, o la inflación,  a exhortar, a levantar voluntades, a inspirar, a persuadir. Todo lo eso lo sustituye por el empleo o el desempleo, el ejército de los desocupados, y la competencia feroz entre los esclavos que se disputan el grillete. El político, sí, y mucho, pero para decir y prometer lo que los estudios del mercado del voto le han indicado que puede levantar su valor en la bolsa de las elecciones. 

Y son países que tienen mucha menos dificultades o salen de un ciclo y otro de crisis, porque no están bloqueados, ni en listas negras. Total, cuando se libren del molesto Lula, o el poco amable Correa, cuando asesinen a Allende o encarcelen al molesto y "populista" de turno, ya correrán otra vez las inversiones, se llenarán las vitrinas, aumentarán los créditos, y el hombre común respirará otra vez hasta el próximo ahogo, y así transcurrirá su existencia hasta su propio miserable fin.

En un país que pretende el socialismo cada paso del gobierno es un intento por sortear una zancadilla, una agresión, un bloqueo, una persecución, un atentado, un traidor, un desencantado, un mercenario titulado que habla del fracaso, y pide elecciones y vivir "normal". Levanta un hospital y faltan las medicinas. Siembra, y bloquean los recursos para recoger la cosecha. Adquieres un equipo de cualquier índole, y un capitalista compra todas las piezas de repuestos. Respiras, y te producen un vacío de oxígeno en el espacio. A ello súmale el error, porque nadie en este mundo puede luchar contra los elementos desatados sin que la falta de sosiego y la turbulencia mundial no lo lleve a errar, sobre todo cuando no se tiene la ventaja subjetiva del capitalismo, que es exacerbar el individualismo y la competencia, el egoísmo y la banalidad, sino que apela a lo mejor del ser humano que tiene que florecer, además, en medio de las dificultades y las vitrinas de la falsa opulencia de los enemigos. 

Y sin embargo, el político cubano, el funcionario, el responsable, tiene una y otra vez que explicar, dialogar, cargar con la responsabilidad incluso de lo que no ha podido hacer bien, y no sólo de lo que no ha sabido hacer bien. Por eso digo que el diálogo es la fuerza de Cuba, además de convertirse en un riesgo que no tiene que asumir su enemigo. Y sin embargo, nuestra historia revolucionaria es un constante intercambio de los responsables del gobierno con todos.

El plan enemigo de apoderarse nuevamente de Cuba contaba, y cómo contaba, con el cansancio del arquitecto, con la fatiga de Sísifo y el lecho de Procusto. La persona tiene que estirar sus huesos para que quepa en el lecho del mercado, hasta reventar. Contaba con el cambio generacional, con los traidores y con los desencantados, con la ambición y el individualismo, con el espejismo de la superioridad de su cultura dominante en los medios, el arte, las películas, la música, su tecnología, la moda, las aspiraciones, y hasta en sus muñequitos y juguetes; contaba paciente con las demandas gremiales y estrechas de miras, con los errores propios o los provocados, con el caos coyuntural que alimentara el desequilibrio interno hasta el paroxismo, con la ausencia de Fidel y hasta con el joven doctor que gozó de la gratuidad y el amparo, el aspirante a artista,  o la joven feminista, que se creen a si mismos demócratas y fraternos, aunque aprovechen sin rubor lo que no es democracia, y hasta lo que es imperialismo, en otros lares, mientras le permitan adquirir un título para después tratar de “mejorar” la vida política de su pueblo desde la atalaya de la comodidad de sus abstracciones, mientras no se percatan, oh pobres de espíritu aunque no de letras, que están repitiendo y están bregando por lo que otros oídos quieren escuchar y otros arquitectos de los infiernos quieren destruir; contaban  con la fatiga del corredor de fondo y con esas flaquezas humanas…

Y por sobre todo, contaban con su dinero y con tácticas viejas, pero remozadas que han aplicado con éxito en varios países de este mundo. Lo que no contaban era con cierta y todavía mayoritaria parte de un pueblo que aprendió a leer, a pensar y que ha tenido geniales pedagogos, aun levantando una y otra vez una construcción contra huracanes, con un Sísifo que no regresa dócilmente a la base de la montaña a levantar su roca nuevamente hacia la cima, sino que sabe arrojarla al rostro que conviene vencer. 

Y que por lo tanto aprendió a distinguir qué es un diálogo entre constructores y qué no. A diferenciar quién dialoga en medio del bregar común, y quien aprovecha una coyuntura delicada en que millones se juegan su destino, para luchar sus propias estrechas ambiciones. Y en consecuencia actuaremos los cubanos atentos.

¡Prepárese!

Pedro Jorge Velázquez.─ Ya hay quien dicta de qué forma tenemos que tomarnos la victoria de Joe Biden:

▪️Si usted es de los que cree que Biden formará parte de la misma maquinaria hegemónica de los Estados Unidos será tildado de retrógrado.

▪️Si usted es de los que sabe que Biden persigue el mismo sueño nacionalista "American First" y que hará, como sus antecesores, cuanto sea porque se cumpla, usted será tildado de pesimista.

▪️Si usted es de los que recuerda que los intereses políticos de Obama perseguían de igual forma el derrocamiento del proyecto revolucionario cubano será tildado de estancado.

▪️Si usted es de los que reconoce desde la época de Obama una campaña que optaba por el consenso (el poder blando), la seducción de las masas y la atención a la pequeña burguesía como estrategias para debilitar la estructura socialista, usted será tildado de tribunero y monolítico.

▪️Si usted es de los que advierte que la victoria de Biden no se debe celebrar en las filas de la izquierda, sino analizarla desde nuestras contradicciones como masa explotada, será tildado de conservador. (Menuda forma de ser conservador).

▪️Si usted es de los que está seguro que tanto el partido Demócrata como el Republicano responden al establishment burgués, a la derecha invasora que explota a sobremanera diariamente a todos los pueblos de la región será tildado de superficial.

▪️Si usted es de los que trae por estos días las advertencias de Fidel como cuando hablaba de "métodos seductores como el que han dado a bautizar como política de contactos pueblo a pueblo", usted será tildado de repetidor.

▪️Si usted es de los que piensa que tanto Trump como Biden, tanto Pence como Harris, quieren el mismo fin pero por diferentes métodos usted será absolutamente tildado de aferrado.

▪️Si usted es de los que se niega celebrar la victoria de un conservador de la derecha (Joe Biden) como única alternativa ante un fascista de la extrema derecha (Donald Trump) y que sufre que no haya otra opción para los obreros del mundo, usted será tildado de oficialista.

▪️Si usted es de los que de tan fidelista mira con recelo cada paso del gobierno de Estados Unidos y de tan guevariano cree que "al imperialismo ni tantito así" será usted entonces determinantemete tildado de simplista, poco inteligente y vacío de teoría política.

▪️Si usted es de los no puede olvidar cada injusticia, cada asesinato pagado por Washington, cada fallecido por causa del Bloqueo económico, cada apretón a nuestras vidas, cada palabra de Fidel, si usted es rotundamente necio, rotundamente revolucionario, entonces prepárese, aguántese como yo: será disparado a quemarropa, tildado por los balanceros, sacrificado por los gurúes, quemado en las hogueras de la incertidumbre y los vaivenes. Usted será la diana perfecta de aquellos que llevaban mucho tiempo esperando este momento.

No tema.

No claudique.

No se esconda.

Nuevamente, estamos en Baraguá.

https://www.facebook.com/pedrojorge.velazquez

Glosas (2)

Muchos lo han visto claramente: después del coronavirus, ya no va a ser posible continuar el proyecto del capitalismo como modo de producción, ni del neoliberalismo como su expresión política. El capitalismo sólo es bueno para los ricos; para el resto es un purgatorio o un infierno, y para la naturaleza, una guerra sin tregua. Leonardo Boff

Basta con mirar los rostros de los presidentes que representan al capitalismo salvaje en tiempos de la decadencia o escuchar sus “discursos”, para entender a algunos analistas que mencionaban cómo los imperios comienzan a suicidarse lentamente y se parecen a un monstruo que aún mantiene sus garras extendidas por diversos lugares del mundo, las que también se van contrayendo, debilitándose paulatinamente  hasta  el estertor final. Pero allí no termina todo, porque se necesitan años para a cambiar la piel de la serpiente del colonialismo, que nos recubre y nos encubre. Stella Calloni

Glosas (1)

1. Hemos entrado en tiempos paradójicos propios de una sociedad global en transición. Tiempos de inestabilidad generalizada en la que los horizontes compartidos se diluyen y nadie sabe si lo que viene mañana es la repetición de lo de ahora, o un nuevo orden social más preocupado por el bienestar de las personas…. o el abismo. La angustiosa contingencia del porvenir es la única certidumbre. Álvaro García Linera

2. Esta pandemia del coronavirus podría haberse evitado, la información estaba allí para prevenirla. De hecho, era bien conocida. En octubre de 2019, justo antes del brote, hubo un simulacro a gran escala en Estados Unidos, sobre una posible pandemia de este tipo. Noam Chomsky

Geopolítica de todo lo que no hicimos

Fernando Buen Abad Domínguez*.─ Estamos bajo el fuego de (al menos) tres guerras simultáneas: una Guerra Económica desatada para dar otra “vuelta de tuerca” contra la clase trabajadora; una Guerra Territorial para asegurarse el control, metro a metro, contra las movilizaciones y protestas sociales que se multiplican en todo el planeta; y una Guerra Mediática para anestesiarnos y criminalizar las luchas sociales y a sus líderes. Tres fuegos que operan de manera combinada desde las mafias financieras globales, la industria bélica y el re-editado “plan cóndor comunicacional” empecinado en silenciar a los pueblos. Todo con la complicidad de gobiernos serviles especialistas en gerenciar los peores designios contra la humanidad. Hay que decirlo con claridad y sin atenuantes.

Los misioneros que predican la restauración capitalista en Cuba [2]

Abel Prieto.─ ¿El capitalismo es sinónimo de libertad? ¿Y el socialismo? “Libertad” es la palabra que repiten más a menudo los predicadores del regreso al capitalismo como solución para Cuba. En el paraíso capitalista, dicen, puedes decidir qué rumbo dar a tu vida sin la intromisión del Estado. Eres “libre”. Tienes ante ti un abanico infinito de posibilidades. Nadie te pondrá límites. Podrás convertirte en un “emprendedor” exitoso y (quizás) acceder al Olimpo de los millonarios. O tal vez escoger una carrera profesional (en las películas aparecen, por ejemplo, muchos abogados bien vestidos y pudientes) o artística (con tantos “famosos” deslumbrantes). Si has cursado una carrera universitaria en Cuba y tienes talento y habilidades para hacer relaciones y aprovecharlas, tienes más opciones para abrirte camino. El mito de Cenicienta nos enseña, además, que siempre es posible que te toque un día a la puerta el Príncipe Azul y cambie tus harapos por ropas de marca.

Los chalecos amarillos traspasan fronteras

Chalecos Amarillos Blog Cuba Isla Mía
Chalecos amarillos caminan por los Campos Elíseos, 
durante una protesta, 
8 de dic. de 2018,  París. Foto: Efe
Fito Aguirre.─ La exitosa irrupción de los chalecos amarillos en la protesta social en Francia ha puesto patas para arriba a los analistas del establishment. Trabajadores que se aglutinan en un espacio y sentido común: el descontento con un sistema injusto. La clave no es el aumento del combustible, es el hartazgo de los gobiernos de y para los ricos.

Mucho se ha hablado de quiénes están detrás de los chalecos amarillos como una forma de desprestigiar a un movimiento que ha puesto la voz de alerta mundial contra la tercera oleada neoliberal y el peso cada vez más voraz del capitalismo sobre las espaldas de los trabajadores.

Las viejas costumbres del nuevo capitalismo de plataforma

Julián Tylbor.─ Una joven pedalea enérgicamente su bicicleta. Está vestida con un uniforme naranja fluo indisimulable y lleva como mochila una gran caja del mismo color. Un pasajero en un auto mal estacionado abre la puerta sin mirar atrás y la chica, sin tiempo para reaccionar, impacta y cae al piso, sufriendo varias contusiones. Cuando se reincorpora, chequea su celular y suspira una larga bronca: la app de delivery para la que trabaja acaba de inhabilitarla por una hora. No cumplió con el pedido. Está bloqueada.

La cultura “fake” en el supermercado ideológico: Las mentiras y sus feligresías

“Nuestra historia está dominada por lo falso” (U. Eco)
Fernando Buen Abad Domínguez.─ Tapizada como está nuestra Historia con mentiras de todo tipo, vivimos una fase del engaño que mutó también mediáticamente hacia lo que parece un nuevo “callejón -ideológico- sin salida”. Sin dejar de ser un gran negocio. Una nueva-vieja mercancía de la propaganda dominante disfrazada de “filosofía” para incautos, nos ha convertido en consumidores voraces de falsedades para enseñarnos a admirar nuestro despojo y explotación como obra “maestra” de un sistema cuyo sentido no se limita a producir pobres sino, también, seres engañados y dóciles.

Sin confusión: o socialismo, o capitalismo, [+ e-book]

La disyuntiva que plantea la entrevista que le concediera, poco antes de su desaparición física, el pensador cubano Fernando Martínez al periodista español José Manzadena, sirve de brújula para esta segunda recopilación.

La insistencia de aquellos que proponen la restauración capitalista para Cuba y la disfrazan de novedad y futuro son también responsables del cambio de título, el cual, sin dudas, define el mismo centro y esencia de la polémica.

¡Los ricos se van a otro planeta!

Norelys Morales Aguilera.─ En la semana concluida se conoció que Estados Unidos, líder junto a China en emisiones de CO2 y en contaminación del agua o especies amenazadas, abandonaba oficialmente el acuerdo sobre el cambio climático de París, mientras el planeta había sobrepasado su gasto ecológico anual.

El Gobierno estadounidense notificó formalmente a la ONU su intención de retirarse del Acuerdo que a finales de 2015 firmaron casi 200 países, como anunció Donald Trump, el pasado 1 de junio, al argumentar que ese pacto pone en “permanente desventaja” a la economía y los trabajadores estadounidenses.

Desnutrición cultural

                                                    “El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”. K. Marx

Fernando Buen Abad.─ Algunas de las restricciones que el capitalismo impone a los seres humanos incluyen el acceso al conocimiento territorial y conceptual del mundo todo con susrealidades. Incluyen una especie de inanición de saberes y de experiencias necesarias para el crecimiento normal de la conciencia social y de la conciencia de especie. Incluyen el desabastecimiento de nutrientes intelectuales que son soporte de las habilidades mentales básicas como la capacidad de abstracción, la capacidad de organización, la capacidad de movilización y las habilidades del pensamiento crítico. Y como toda des-nutrición produce estragos. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. He aquí un problema Ético crucial para nuestro tiempo.