Abel Prieto.─ ¿El capitalismo es sinónimo de libertad? ¿Y el socialismo? “Libertad” es la palabra que repiten más a menudo los predicadores del regreso al capitalismo como solución para Cuba. En el paraíso capitalista, dicen, puedes decidir qué rumbo dar a tu vida sin la intromisión del Estado. Eres “libre”. Tienes ante ti un abanico infinito de posibilidades. Nadie te pondrá límites. Podrás convertirte en un “emprendedor” exitoso y (quizás) acceder al Olimpo de los millonarios. O tal vez escoger una carrera profesional (en las películas aparecen, por ejemplo, muchos abogados bien vestidos y pudientes) o artística (con tantos “famosos” deslumbrantes). Si has cursado una carrera universitaria en Cuba y tienes talento y habilidades para hacer relaciones y aprovecharlas, tienes más opciones para abrirte camino. El mito de Cenicienta nos enseña, además, que siempre es posible que te toque un día a la puerta el Príncipe Azul y cambie tus harapos por ropas de marca.
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Los misioneros que predican la restauración capitalista en Cuba [1]
Abel Prieto.─ Veo en las redes a misioneros reales o virtuales que nos vienen a traer la “buena nueva” de que la solución para Cuba está, sencillamente, en abandonar los ideales socialistas y regresar, como hijos pródigos, arrepentidos, llorosos, al seno maternal y cálido del capitalismo. Según ellos, el socialismo es un sistema fracasado y, en cambio, el capitalismo ha sabido llevar una sostenida y gloriosa marcha triunfal desde los siglos XV y XVI hasta este siglo XXI. El primero, el socialismo, es sinónimo de represión, asfixia de los afanes individuales, economía improductiva, miseria generalizada; mientras que el segundo, el capitalismo, significa libertad, oportunidades, progreso, riqueza.
Argentina y Venezuela: ¡Cómo que triunfó la democracia!
Solo se puede hablar de triunfo de la democracia en el sentido de que la ciudadanía concurrió a votar masivamente y no se produjesen alteraciones violentas. Pero, el hecho no significa en modo alguno triunfo para la democracia, como señalan los medios del gran capital transnacional, gerenciados por corporaciones latinoamericanas con casas matrices, en los centros de poder de Estados Unidos y Europa, a partir de otros presupuestos e hipótesis.
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