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La guerra revolucionaria es una ciencia (también) de la comunicación

Fernando Buen Abad.─ Bien pudiéramos aprovechar la fuerza simbólica que nos hereda el descarrilamiento del tren en Santa Clara, ordenado por la Comandancia revolucionaria del Che, y hacer lo mismo con el «ferrocarril» mediático imperial infestado con municiones semióticas oligarcas.

Usar las «topadoras», «excavadoras» o «buldóceres» que las luchas emancipadoras de los pueblos han producido en la batalla contra la concentración monopólica de medios y de mensajes alienantes.

Bien pudiéramos seguir el ejemplo táctico y estratégico de la Revolución Cubana para, entre otras cosas, impedir que lleguen, como llegan, las armas de guerra ideológica del capitalismo, para instalarnos sus misiles tóxicos y sus campos minados con fake news.

Vivimos una guerra híbrida e irrestricta que se desplaza sobre «rieles» tecnológicos, también.

Vivimos bajo el fuego de una guerra desplegada en tres frentes simultáneos: un frente económico, un frente terrestre y un frente mediático, este último especializado en anestesiarnos y en criminalizar las luchas sociales y sus líderes. Tres fuegos que operan de manera combinada, desde las mafias financieras globales, la industria bélica y el reeditado «plan Cóndor comunicacional», empecinados en silenciar a los pueblos.

Todo con la complicidad de no pocos gobiernos serviles, especialistas en gerenciar los peores designios contra la humanidad.

Guerras desatadas contra el pueblo trabajador, de todo el planeta, sin clemencia; guerras que no se contentan con imponer su bota explotadora porque quieren, además, que lo agradezcamos; que reconozcamos que eso está bien, que nos hace bien; que les aplaudamos y que heredemos a nuestra prole los valores de la explotación y la humillación, como si se tratara de un triunfo moral de toda la humanidad. Guerra oligarca contra los pueblos que no solo es material y concreta, sino que es también ideológica y subjetiva. Nada de esto es nuevo.

Según los dueños de esa guerra, nosotros debemos ser pacifistas, entender sus intereses supra, trans e intranacionales; su poder económico-político y su necesidad de dominio. Ellos nos quieren sedados y aplaudidores, disfrutando una escalada múltiple de articulaciones alienantes. Que respetemos sus leyes e identidades de clase mientras se inclina la balanza del capital contra el trabajo.

Quieren que luchemos por la paz en un sistema de negocios militares, estratégicos y transnacionales operados desde las centrales imperiales con ayudas vernáculas. Nos quieren pacifistas, ignorantes y desmoralizados; nada de esto es nuevo, lo supimos y lo sabemos.

Su industria militar ha desplegado armas bancario-financieras de endeudamiento, inflación y dependencia monetaria, inspirados en la retracción del papel del Estado para reducir y suspender derechos históricos adquiridos. Multiplican sus bases militares con objetivos represores enmascarados bajo todo tipo de disfraces. Sus fábricas de guerra también producen alianzas con los «medios de comunicación», que conforman un plan de discurso único para camuflar, incluso, las guerras judiciales, las guerras económicas y los muchos episodios de represión, táctica y tecnológicamente actualizados.

Nuestro presente está teñido por una mafia industrial militar que se fortalece disfrazada de democracia, reina por su estulticia y por los peores ejemplos criminales en todas sus definiciones… despliega, desnudas, mil y una tropelías de jueces y tribunales que, a contrapelo de toda justicia, desatan persecuciones, encarcelamientos y condenas basadas en la nada misma, o dicho de otro modo, basadas en cuidar los intereses y poderes diseñados minuciosamente para la ofensiva triple que aquí se describe. La guerra irrestricta es ensalada de todo tipo de canalladas para atacar a los pueblos. Su guerra es un gran negocio.

Su guerra contiene un plan específico para acostumbrarnos a lo macabro de todas las formas posibles… incluso las del entretenimiento. No son diversiones asexuadas o «inmaculadas», quien las consume es sometido a una esquizofrenia «placentera», que nos hiere con ironía intencional e inentendible.

Nos quieren anestesiados, hablando, actuando como ellos, nos quieren, incluso sin darnos cuenta, imitando sus referentes mercantiles de los mass media, con el pretexto de que «eso sí es divertido», de que «así la gente entiende», de que «esto vende»…; nos enseñan a repetir una trampa lógica en la que corremos riesgos de todo tipo, comenzando por legitimar el modo dominante para la producción de formas expresivas.

No quiere decir esto que no se pueda descarrilar (consciente y críticamente) el tren de los medios para ponerlos al servicio de una transformación cultural y comunicacional, pero es indispensable definir qué realmente es útil. Hay que estudiar cada caso minuciosamente y eso es algo que muy poco se hace.

Transferimos al aparato empresarial bélico, bancario y mediático –sin frenos y sin auditorías– sumas de dinero incalculables. Hicimos leyes que no cumplimos, adquirimos tecnología sin soberanía, no consolidamos nuestras escuelas de cuadros, no creamos una corriente internacionalista para una comunicación emancipadora organizada y apoyada con lo indispensable, no creamos los motores semióticos para la emancipación y el ascenso de las conciencias hacia la praxis transformadora, no creamos un bastión ético y moral para el control político del discurso mediático y el desarrollo del pensamiento crítico… o, al menos, lo que hicimos es realmente insuficiente.

Y no es que falten talentos o expertos, no es que falte dinero ni que falten las necesidades con sus escenarios. Hizo estragos, nuevamente, la crisis de dirección política transformadora. Hablamos mucho, hicimos poco. Ni el Informe MacBride (1980) supimos escuchar y usar, como se debe.

Para colmo, la clase dominante desarrolla, permanentemente, medios y modos para anestesiarnos, desorganizarnos y humillarnos sin clemencia.

Inventa falsedades alevosas que transitan con impunidad, y sin respuesta, a lo largo y ancho del planeta, siempre con un poder de ubicuidad y de velocidad que nosotros no podemos siquiera medir ni tipificar en tiempo real. Y la inmensa mayoría de las veces lo miramos desde nuestras casas (dormitorios incluso) en forma de noticieros, entretenimiento o reality show.

Consumimos sus productos, engordamos sus rating y rumiamos, nuestra impotencia, hacemos catarsis indignados y enredados en frases hechas, mayormente inútiles e intrascendentes.

Es urgente descarrilarles el tren semántico y ponernos a construir (es decir avanzar) el sentido emancipador que nos urge.

Eso es parte de la guerra.

Fuente: Granma 

¿La Crítica por la Crítica misma?

La clase dominante se esmera en desactivar toda iniciativa de organización transformadora, parida por las bases para emanciparse. Atacan, ridiculizan y desfiguran todo aquello que toque las fibras íntimas de la propiedad privada y la ideología de la clase dominante. Todo aquello que enriquece a los pueblos con las armas de la crítica y la crítica de las armas. En esa guerra por perpetuarse, el capitalismo compra o crea “expertos”, universidades, liceos, academias, “think tanks”, iglesias y todo género de “opio” contra los pueblos. Es decir, arsenales de guerra ideológica que nosotros debemos someter al campo de la denuncia y de la crítica científica y revolucionaria. O será nada. O seremos nada.

Por definición, todo autoritarismo es enemigo rabioso de la crítica que no puede controlar. Y ha convertido su enemistad en pedagogía para que, a los oprimidos, ni se les ocurra, por miedo o por ignorancia, cultivar las habilidades críticas necesarias para la supervivencia de la libertad. Alguna vez se consideró, incluso bajo el capitalismo, el desarrollo de las capacidades críticas como una virtud de la educación y un logro “civilizatorio” indispensable en las sociedades contemporáneas. Pero duró poco. El desarrollo de las industrias bélicas, la manipulación de conciencias con las industrias mediáticas y el saqueo económico global orquestado por las industrias bancarias... necesitó anular de las cabezas y los corazones todo fundamento o aliento crítico que pudiera exhibir la avaricia burguesa intoxicada de propiedad privada. Para eso han satanizado, perseguido y linchado públicamente a los mejores talentos críticos que han proliferado en las bases sociales y en las luchas emancipadoras. Pero acosada, desfigurada o prostituida, la crítica tiende a sobrevivir sacudiéndose los fardos ideológicos burgueses. Gracias a la fuerza de las luchas hartas de saqueo y humillaciones. 

Nuestros arsenales con métodos críticos, no pueden ser armatostes para reverenciar santorales ingeniosos. Por más que estén de moda en los corrillos iluministas. Necesitamos municiones de crítica creativa e inagotable, lúcida y accesible, profunda y portátil, perfectible y autosustentable. Que sea letal contra la economía y la ideología de la clase dominante; que sea fértil en la constitución dialéctica de nuestro programa humanista emancipatorio, que actúe también y sobre sí misma. Un arma inédita para la emancipación de la consciencia. La crítica, como herramienta en manos del pueblo trabajador, debe ser un organismo vivo y producto social, que se necesita a sí mismo para sobrevivir en el medioambiente idóneo que es el aporte y el avance. El acto creador. Por eso es indispensable mantener ajustadas las agujas de sus objetivos, mantener prístinas sus metas y no permitir las desviaciones o las deformaciones que se infiltran al confundir la crítica con el pleito. La crítica necesita sentido y dialéctica. Suele hacerse rancia si se la infecta con cánones repetitivos, si se la aleja de la ciencia y si se dogmatiza. El sentido de la crítica lo aporta la comunidad. La crítica no democratizada suele ser sospechosa y falsa. Nos ha costado mucho aprender que la falsa crítica sirve sólo para poner a la vista las partes que esconden a un todo. 

Guardémonos de incurrir en el error, añejamente encumbrado, de abrazar la crítica de los amargos, por más sesuda que parezca. La lucha emancipadora no consiste en propiciar torneos de odios razonados; no consiste en hacer de la amargura un baluarte ni de la revancha un mérito. Y aunque predominen los malestares como atmósfera tóxica donde prospera la crítica, es de urgencia advertir que su fase de realización, su ascenso a la práctica, se logra gracias a los combustibles de la alegría, del espíritu creativo, colaborativo, participativo… organizado, que los pueblos saben darle a todo lo que sueñan, y hacen, para el bienestar común. Se entronizó como un “cliché” la imagen del “crítico” como un mal-encarado espécimen proclive a la intolerancia y a la propagación de verdades a destajo. Pero la crítica debe ser, necesariamente, una alegría. “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose” A. Einstein

Hay una crítica que nace, crece y se transforma con el fin de fortalecer a la especie humana en sus luchas y la hay, contrariamente, la que se infiltra para desmoralizar, inhibir y desactivar luchas, luchadores y luchadoras. Nosotros requerimos de un método de crítica fecundo y muy dinámico, generado en todos los frentes permanentemente para que sea capaz de aprovechar las mejores herencias sin caer en emboscadas canónicas. Método de crítica revolucionaria en manos de los pueblos como bandera, como escudo como poesía. De todos, para todos y desde todos. “Deseable, posible y realizable”. (Sánchez Vázquez) 

Extracto de artículo del Dr. Fernando Buen Abad Domínguez. Director del Instituto de Cultura y Comunicación de la Universidad Nacional de Lanús.

https://www.linkedin.com/pulse/la-crítica-por-misma-dr-fernando-buen-abad-domínguez/

Cuba: frente al ataque, el alma de la nación

Norelys Morales Aguilera.─ La intensa y descomunal campaña comunicacional contra el pueblo de Cuba probadamente orquestada y alimentada desde Estados Unidos continúa, a pesar de la derrota popular de los disturbios, que no estallido social como aspiran y esperan los odiadores. 

Después del montaje y desarrollo de una operación comunicacional de alto estándar, salida de Estados Unidos, digna de estudio por teóricos y académicos no hay dudas de que los gestores y operadores se emplearon a fondo. Mensajes robotizados y medios concertados hicieron correr las matrices de opinión por el mundo a una velocidad inusitada. 

Supuestamente, han dicho y siguen diciendo, el "pueblo perdió el miedo", "se ha levantado contra la mala gestión del gobierno a la pandemia", "pide libertad" y "cese de la represión". 

Una mirada sobre la situación en Cuba la tiende el músico británico George Roger Waters:

'Si le interesa mi casa y no me la puede comprar, es porque no se la quiero vender, ni tampoco se la quiero alquilar o arrendar… Entonces usted me encierra en mi casa, y no me deja salir para ir al supermercado, ni a la farmacia, ni al banco, y tampoco deja que me vendan los repuestos del carro o la moto, y aunado a esto me cancelan las cuentas y tarjetas de crédito y ahorro… Al cabo de un tiempo mis familiares se van a desesperar, algunos escaparán por la ventana… y usted desde afuera empezará a vociferar que soy un inepto para conducir las riendas de mi casa y que soy un dictador, que hago sufrir a mi familia… y entonces van a comenzar a decir que el gobierno de mi casa está en CRISIS y que los vecinos tendrán permiso para INTERVENIR y ECHARME con el propósito de atender la CRISIS HUMANITARIA de mi familia. Eso si… nunca usted dirá que lo que le interesa es quedarse con mi casa. Y que por eso fue que usted me puso a mí en esta situación tan CRÍTICA ante mi familia'.

En la misma medida que se esclarecen los hechos y los personeros de Estados Unidos hablaron, los vándalos (probados en su actitud) pasan a ser víctimas en medios y redes sociales. 

Era de esperar que la derecha miamense se pronunciara con su odio visceral, que al pedir un corredor o intervención humanitaria mostraba la oreja peluda. Pero el aliento vocinglero llegó hasta la Casa Blanca. Se querría que Joe Biden cumpliera sus promesas electorales respecto a Cuba, y no fuera lo peor de Trump con sus 243 medidas añadidas al bloqueo, ni de Obama con su "poder inteligente", pero no hay señales a su favor. 

"Nos unimos al pueblo cubano y a su clamoroso llamado por la libertad y alivio de las trágicas garras de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba", dijo Biden en un comunicado. "Estados Unidos pide al régimen cubano que escuche a su pueblo y sirva sus necesidades en este momento vital en lugar de enriquecerse", agregó.

No es momento de conceder a Biden aliento humanitario: solo con una firma podría traer alivio a Cuba.

Vale recordar que toda intervención de Estados Unidos en guerra contra otros países estuvo antecedida siempre de la "preparación" del desinformado pueblo estadounidense, el único que en algo interesa al establishment de Washington. Y, de eso se trata: Estados Unidos siempre estaría preparado para la intervención humanitaria que no es más que destrucción inhumana.

El pueblo cubano sabe bien lo que se juega en la puja. La gente de Cuba está ocupada y preocupada con la pandemia y poder dar aire a la economía. La población está tranquila y en alerta. No se necesitó la orden de salir a las calles para que los vándalos fueran repelidos por la población y la autoridades. El llamado a las calles es el refuerzo a la convicción. 

Los instigadores, los financistas y la derecha mediática y factual deben saber que para derribar la obra de generaciones y la Patria que los padres nos ganaron de pie, tienen que pasar por encima de la voluntad o de los cadáveres llegado el caso, de millones de gente patriota.

Contamos con la solidaridad internacional. Cuba no está ni estará sola. El mundo lo ha demostrado bien y eso molesta al Imperio y sus acólitos, como molesta la solidaridad cubana con otros países y con nosotros mismos. Como molesta el impecable desempeño del gobierno frente a la pandemia y la obtención de nuestras soberanas vacunas y medicamentos. 

En estos momentos de la Patria podemos decir con los evangelios que llevamos tesoros en vasos de barro, que son el alma de la nación, y que estamos en apuros pero no seremos derrotados.

¿Dialogamos? Comunicarse no es tan fácil

Fernando Buen Abad Domínguez,─  Dialogar es un hecho humano, exigente, que tiene requisitos concretos y abstractos raramente cumplidos. Otra cosa es mantener “conversaciones” que el viento suele llevarse. Dialogar no significa coloquio de monólogos o soliloquios.

Sabemos que el requisito principal para desarrollar un diálogo, en toda su extensión semántica y práctica, radica en voluntades abiertas, verificables y proactivas para escuchar, nos guste o no, lo que un interlocutor piensa y hace. Que tal voluntad de escucha, en su proactividad, pide también disposición para alcanzar acuerdos pertinentes, concretos y conjuntos, con cambios de actitudes. Que, en igualdad de circunstancias, los dialogantes tendrían equidad en las contribuciones, y en los recursos, para realizar cambios, incluso cooperativamente. Que el siguiente paso de un buen diálogo sería una convivencia armónica. Pero se requiere igualdad (no uniformidad) de posiciones objetivas y subjetivas. ¿Es eso posible en sociedades divididas en clases?  Sólo los pueblos hermanos dialogan honestamente.

Aún en condiciones desiguales, es posible cierto nivel de diálogo, pero será siempre un diálogo determinado por las asimetrías y es de importancia metodológica primordial observar cómo y cuánto influyen tales asimetrías en las características del diálogo, y sus consecuencias, en el corto, mediano y largo plazo. Esto parecería perfecto si no fuese porque, evaluamos porcentajes y resultados de los diálogos asimétricos, se detectan emboscadas generalmente abusivas, que traicionan lo que pudo parecer voluntad civilizada para resolver diferendos. Hemos visto diálogos revestidos con sonrisas y discursos muy promisorios, inmediatamente traicionados con mil y un canalladas originadas por las disparidades de poderes, de economías y de armamentos. Como fueron traicionados los diálogos de Paz por Colombia. Como las farsas dialoguistas del Movimiento (golpista) San Isidro en Cuba. Y miles de ejemplos más.

La historia de los diálogos está plagada por las más diversas experiencias que incluyen el parto de los saberes (en la mayéutica de Sócrates) hasta las falsificaciones en el uso del diálogo manipulado como emboscada ideológica para poner tramposamente, “en pie de igualdad” lo que es simplemente irreconocible, inadmisible e inmoral. Tal como suelen ser los diálogos convocados por el imperio o los diálogos obrero-patronales; los diálogos usados en la televisión como ejemplos de democracia burguesa farandulizada o los diálogos propuestos a la juventud para que se crea el cuento de que “todos somos iguales” bajo el capitalismo. Y muchos caen ingenuamente.

Bajo las condiciones actuales de dominación capitalista, acudir a una mesa de diálogo, o exigirla, implica hacer explícitas las agendas concretas, el currículum de los interlocutores y todas las desigualdades que rodean a la iniciativa. No podemos dialogar sobre la pobreza en el mundo si alguno de los dialogantes acude hambriento. No se puede dialogar sin denunciar las coacciones, las amenazas o las limitaciones impuestas antes o durante el diálogo. No se puede dialogar sobre la Paz si ellos son dueños de la industria bélica planetaria; no se puede dialogar sobre cultura si ellos son los dueños de las máquinas de guerra ideológica que disfrazan como “medios de comunicación”; no se puede dialogar sobre democracia si ellos mantienen bloqueados a nuestros países. Nada de eso se parece al diálogo ni a la civilización. No caigamos en sus emboscadas. Podemos ir a sus mesas, pero jamás iremos ingenuamente. Iremos a denunciarlos, principalmente. Por método.

No es intransigente exigir condiciones dignas. Lo inaceptable es prestarse a una trampa que nos han tendido miles de veces abusando de su poderío autoritario y clasista. No es arrogancia exigir igualdad de oportunidades e igualdad de condiciones. No es petulancia someter a revisión minuciosa el contenido de las agendas y, especialmente, hacer valer nuestro derecho a incluir en las agendas los temas que nos importan y preocupan históricamente. Necesitamos una metodología social y justa para el desarrollo de los diálogos, sus acuerdos, seguimiento y correcciones. Como lo hacen algunas asambleas populares en no pocos territorios de nuestra Patria Grande.

¿Hay que dialogar con todos? Sólo si respetan a los pueblos. Necesitamos instrumentos científicos y ayudas teórico-metodológicas para acudir suficientemente informados a una mesa de diálogo; acudir suficientemente advertidos sobre toda posible triquiñuela burguesa; acudir nutridos por la experiencia que da la lucha desde las bases. Evitar, a toda costa, obedecer cualquier agenda inconsulta, aunque la disfracen de colectiva. Asistir seguros de que hablaremos lenguajes comunes, sin palabrerío “técnico”, sin enredos semánticos que no entendamos o no se nos hubiere consultado. Asistir con la fuerza moral de nuestras historias de lucha y nuestras grandes victorias revolucionarias. Pero jamás asistir ingenuos. “Por el engaño nos han derrotado más que por la fuerza” decía el gigante Simón Bolívar. Que bastante sabía de diálogos. 

*El autor es director del Instituto de Cultura y Comunicación y Centro Sean MacBride, Universidad Nacional de Lanús. Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad. Miembro de la Internacional Progresista. Rector Internacional de la UICOM. Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social).

https://www.alainet.org/es/articulo/212946

En Cuba no hay cabida para anexionistas y mercenarios, reafirma Presidente

En la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento, aseguró hoy en Twitter el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

“Así como Martí excluyó de la #Cuba con todos y para el bien de todos, a los anexionistas y en sus Palabras en 1961, Fidel separó a los incorregiblemente contrarrevolucionarios, en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento”, tuiteó el mandatario.

A propósito de conmemorarse el próximo 30 de junio el aniversario 60 de Palabras a los intelectuales, expresadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Díaz-Canel compartió una serie de tuits en los que hace referencia a las conquistas mantenidas desde entonces por la Revolución.

Dentro de la Revolución sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo, escribió el Presidente cubano junto a la etiqueta #PalabrasALosIntelectuales.

Añadió que la libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir y aseguró que la obra de arte tiene no sólo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, pero enaltecedora y emancipadora.

“Creemos firmemente que la obra de arte tiene no sólo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, pero enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. #PalabrasALosIntelectuales”, escribió.

En otro mensaje, el Presidente cubano señaló que no vamos a regalar la Revolución ni sus espacios, pues debemos y podemos gestionarlos mejor, aprendiendo más de todo y de todos.

Mientras mayor calificación y experticia tengan las personas que lideran los espacios culturales, se apreciarán las obras con mayor rigor y justicia, aseguró.

Hace 60 años, en diálogo con la intelectualidad artística y literaria, el líder revolucionario Fidel Castro planteó las bases fundacionales de lo que a lo largo de estos años ha conformado la política cultural de la Revolución Cubana.



https://www.pcc.cu/noticias/dentro-de-la-revolucion-sigue-existiendo-espacio-para-todo-y-para-todos-excepto-para 

La Revolución cubana nunca estará inerme

Norelys Morales Aguilera.- Los que en el “Norte revuelto y brutal que nos desprecia”, destinan millones para el negocio de la contrarrevolución y abren nuevas vías combinadas con las tácticas agresivas, que incluyen el terrorismo, cuentan con narrativas que sustentan sus acciones. De ahí derivan las matrices mediáticas con las que funcionan mercenarios y supuestos medios independientes.

  • Las medidas de bloqueo han funcionado debilitando al "régimen"
  • Ha llegado la hora de actuar
  • El pueblo cubano está cansado y es caldo de cultivo para una rebelión.
  • El gobierno revolucionario es ineficaz y causante de los problemas de la población cubana.
  • Los trabajadores de la salud cubanos son fuerza de trabajo esclava.
  • La represión a los artistas es una norma.
Así, un lago etcétera intoxica las redes y los medios pagados y de la derecha internacional que se alinea disciplinadamente al discurso. La experiencia extemporánea y extraterritorial la estudian concienzudamente. La Guerra No Convencional está sobre el tablero por aquí o por allá soñando un estallido social en la Isla. 

Los que añoran el pasado de una Cuba-garito y represión popular, los que creen a pies juntillas en "primaveras" y "revoluciones de colores" a veces se desesperan, cometen errores y acuden al expediente de la violación de los derechos humanos en Cuba y a la "mala negociación de la administración Obama" con la Isla. 

Buscan y buscan caminos trillados. Hallan algún mercenario dispuesto a ser liderzuelo con preparación de personajes como un tal Felipe González a quien nadie ni en la izquierda ni en la derecha cree ya. Gastan en foros, conferencias, talleres y encuestas amañadas para autocomplacerse. 

Hasta llegar a los reality Show que se desbaratan con alguna que otra foto y declaraciones fútiles de los exiguos protagonistas

¡Y, nada!

Corriendo el telón de las apariencias mediáticas y de los lobos disfrazados de ovejas, aparece un país de miles y miles empeñados en ganarle la mano a una pandemia de números escalofriantes en el mundo y coletazos en la Isla. Millones afanados en cambios solo dables en Cuba, dispuestos a cambiar lo que deba ser cambiado con un gobierno atento, sensible y decente, preocupado de su población por esencia.

Entonces hallamos una nación de mujeres empoderadas, niños disfrutando de la alegría, de nuevos emprendedores comprometidos con su país, agricultores que innovan, militares que son pueblo, y artistas que destilan la fina creación.

Todos sabedores del acoso y del valor de la resistencia y el avanzar cualesquiera sean las circunstancias, con el escudo de la solidaridad.

Estas son verdades como templos. Son las verdades que sostienen a un Revolución, auténtica como pocas y, que con su verdad se sabe defender y nunca estará inerme.

La Revolución cubana es dialogante

Norelys Morales Aguilera.- Con el diálogo Fidel Castro bordó la unidad de los revolucionarios cubanos que provenían de diferentes grupos contra la dictadura de Fulgencio Batista, y desde antes, y que también practicaron distintos métodos de lucha. 

Dialogar esa es una lección imperecedera y que hay que cuidar como patrimonio sagrado, para cultivar y perfeccionar. Se ha visto con los congregados ante el Ministerio de Cultura, con posterioridad al affaire de San Isidro. 

Ya no hay dudas de que lo protagonizado por el mal llamado Movimiento San Isidro fue un montaje. Sus demandas, instruidas desde grupos ultraderechistas y terroristas de Miami, eran la libertad de un enjuiciado y condenado por desacato y que se suspendieran las tiendas en Moneda Libremente Convertible. El asunto la propaganda contrarrevolucionaria lo trasladó a la supuesta libertad de opinión y los derechos humanos, como suele hacer el imperio desde sus laboratorios mediáticos. 

Pero, a esa revolución dialogante, que ha labrado una nueva democracia en Cuba, en una plaza sitiada por el imperio de EE.UU., nadie puede chantajearle o imponerle que abandone el camino de construir un país mejor, aun en medio del acoso para que pliegue sus banderas de hacer para los humildes, como pretende Washington con sus peones bien pagados, autores del pensamiento único pidiendo pluralidad. 

Cuando hablo de peones bien pagados hay varios, pero un símbolo de ellos es Yoani Sánchez porque sintetiza el afán de derrumbar la Revolución con todos sus logros y llevarnos al capitalismo, ineficaz que ha mostrado no ser la alternativa para Cuba. 

La susodicha nunca ha condenado el bloqueo, las agresiones a Cuba, ni el odio que viene del imperio y campea en Miami. Al mismo tiempo que ha sido recibida y halagada por sujetos como Marco Rubio o Carlos Alberto Montaner, jurados enemigos de la gente cubana con tal de satisfacer sus egoísmos y pretensiones. 

En un artículo de opinión que escribió en su menti-medio digital 14ymedio, dijo que esperaba sea ese espíritu una nueva oportunidad para que haya verdaderos cambios en la isla, que ella proclama como una dictadura. 

Es como si hubiera llegado el tiempo de los ladinos, que hablan de métodos pacíficos y entendimiento, esperando la noche de los cuchillos largos, sin una palabra para los agresores de su propia gente. 

Personajes como Yoani Sánchez tratan de agostar ahora, alardean los “nuevos revolucionarios” y los centristas sacan sus cuentas.

Pero, en la Cuba de millones que piensan y trabajan denodadamente, se cree en la certeza del diálogo porque existe, quizás lo que también corroa sea algún burócrata arribista. Con estos y los que pretenden derrumbar la Revolución con montajes y guiones probados para cambiar el curso de los pueblos, sabrán o deben saber que no es su hora. 

Son los del lenguaje embaucador que aspiran para Cuba el neoliberalismo rampante, los que no saben de diálogo frente a una Revolución dialogante por esencia y conciencia, lo que está probado por la historia de seis décadas de Revolución que se regenera y se supera. Es una fortaleza inequívoca.  

Raúl Castro: No renunciaremos a ninguno de nuestros principios

Nuevamente se ha conformado un escenario adverso y otra vez resurge la euforia en nuestros enemigos y el apuro por hacer realidad los sueños de destruir el ejemplo de Cuba. No será la primera vez, ni tampoco la última, que la Revolución cubana deberá enfrentar retos y amenazas. Hemos corrido todos los riesgos y resistido invictos 60 años.

Para nosotros, igual que para Venezuela y Nicaragua, está muy claro que se estrecha el cerco y nuestro pueblo debe estar alerta y preparado para responder a cada desafío con unidad, firmeza, optimismo y fe inquebrantable en la victoria.

Díaz-Canel y la continuidad imbatible de la Revolución Cubana. Parte 1

Norelys Morales Aguilera.─ Ha transcurrido un año desde que 19 de abril del 2018 asumió la presidencia de la República de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Si alguien dudaba de que Estados Unidos respetaría la voluntad de la nación cubana, quedó demostrada la franca hostilidad contra cualquier gobierno que no les sea servil. En ese momento la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert declaró que el Gobierno estadounidense estaba "muy preocupado" por la situación (cubana), añadiendo que la administración Trump "no es optimista" con respecto al destino de Cuba y precisó que Washington quiere que en Cuba haya "libertad y democracia".

Anticipándose, el estadista cubano, en su discurso de asunción aclaró bien:

Raúl Castro: 10 momentos del 60 Aniv. de la Revolución Cubana

Raúl Castro-momentos-60-aniv-triunfo-Rev Blog Cuba Isla Mía

1. Parece increíble que el destino nos haya reservado el privilegio de poder dirigirnos a nuestros compatriotas un día como hoy, al conmemorar seis décadas del triunfo, ocasión en que, bajo el mando de Fidel, por primera vez el pueblo cubano alcanzó el poder político y los mambises sí pudieron entrar victoriosos a Santiago de Cuba, coincidentemente 60 años después de que se instaurara el dominio absoluto del imperialismo norteamericano sobre Cuba.

La Revolución incesante

paisaje Cuba Isla Mía @norelysmorales
Alina Perera Robbio.─ Hay algo esencial, intangible, que tira fuerte de nosotros cuando nos alejamos físicamente de la Isla: la evidencia de que en muy pocas latitudes la vida de un ser humano vale tanto como en Cuba.

Ese valor que se acrecienta en igual proporción a la nostalgia, se alimenta de conquistas tan sólidas como el desvelo de una sociedad por la salud de sus hijos, o por la seguridad —al punto de que un arma de fuego extraviada o en manos no autorizadas es un hecho extraordinario—, o por un sentido de la dignidad que todo lo impregna, desde las decisiones gubernamentales más trascendentales, hasta el diálogo de dos ciudadanos de bien en una esquina.

Raúl Castro: Cubanos defenderán su Revolución [+ discurso en Santiago de Cuba]

Nuestro pueblo debe estar alerta y preparado para responder cada desafío con unidad, firmeza, optimismo y fe inquebrantable en la victoria, afirmó en Santiago de Cuba, el Primer Secretario del Partido Comunista, General de Ejército Raúl Castro.

En las palabras centrales por los 65 años del asalto al Cuartel Moncada, Raúl afirmó que, al igual que Venezuela y Nicaragua, Cuba está clara de que se estrecha el cerco como parte de las complejas circunstancias en América Latina, donde la derecha y Estados Unidos pretenden desmontar gobiernos progresistas.

Los "nuevos revolucionarios" de la internet en Cuba

M. H. Lagarde.─ Algunos de los llamados sitios "independientes" en la web cubana, esos mismos que el último Task Force del gobierno de Estados Unidos se ha propuesto promover, han parido de un tiempo acá una nueva especie de revolucionario cubano.

 Estas son algunas de sus principales características: 

-Los nuevos revolucionarios presentan como su principal credencial de revolucionarios estar en contra del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, como si esa posición no fuera desde hace mucho, en Washington, parte esencial del plan B para acabar con la revolucion cubana. Obama por ejemplo estaba en contra del bloqueo. ¿Será también el expresidente un nuevo revolucionario?

Raúl Castro: La unidad es nuestra principal arma

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, intercambió con los miembros del Secretariado del Comité Central, los primeros secretarios de los comités provinciales y municipales de la organización, y otros funcionarios de la estructura auxiliar del Comité Central, de las organizaciones de masas y la Unión de Jóvenes Comunistas, al término de una reunión de tres días en la Escuela Superior del Partido Ñico López, en la capital.

"La unidad es nuestra principal arma", expresó Raúl durante el intercambio en el que compartió, durante casi tres horas, algunas ideas acerca del tenso escenario internacional, marcado por conflictos en varias partes del mundo; la aplicación de las llamadas guerras no convencionales para derrocar gobiernos; la situación en América Latina, así como hechos históricos que marcaron a nuestro país, entre ellos el derrumbe del campo socialista a finales de la década del ochenta del siglo pasado, según información de la periodista Leticia Martínez Hernández.

Doce presidentes estadounidenses después, ¡Cuba sigue enhiesta y altiva!

Presidente Cuba socialista
Sergio Rodriguez Gelfenstein (AVN).─ Han hecho todo lo posible, legal e ilegalmente, han quemado cañaverales, han introducido plagas a los animales, las plantas y las personas, organizaron, armaron y financiaron una invasión militar que el pueblo cubano derrotó en menos de 72 horas un día como hoy (19 de abril) hace 57 años, han promovido deserciones y riesgosas migraciones ilegales, han robado cerebros, han intentado asesinar a sus dirigentes centenares de veces , han mantenido un bloqueo ilegal e inhumano por casi 60 años, se sostienen de manera ilegítima en la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano, han gastado miles de millones de dólares en la subversión, el sabotaje y el terrorismo, pero no lograron su objetivo: no sacaron ni a Fidel ni a Raúl del poder, ellos se fueron por voluntad propia y por decisión del pueblo cubano.

Miguel Díaz-Canel, un hombre de la Revolución

asamblea nacional del poder popular Cuba
Norelys Morales Aguilera.─  En estos días, tautológicamente los medios repiten las reseñas parecidas sobre el recién electo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. En ellas hay algunas matrices de opinión que se remarcan, acaso abriendo camino para llamarlo muy pronto dictador y otras sandeces, que no vienen al caso ahora.

Pero, la generosa alegría de Raúl Castro por la elección del nuevo mandatario está justificada por lo que dijo y por lo que se siente: Díaz-Canel es un hombre de la Revolución.

Raúl Castro expresa confianza en gestión de nuevo presidente de Cuba

fidelidad a la Revolución
Raúl Castro mostró hoy su confianza en el nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel, al destacar su fidelidad a la Revolución y solidez política.

La elección de Díaz-Canel no es casualidad. No dudamos que por sus virtudes, experiencia y dedicación al trabajo tendrá éxito absoluto en la tarea que le ha encomendado nuestro órgano supremo del poder del Estado, aseguró el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Esto no es noticia: Buscar la belleza

La belleza es la lucha
Fernando Buen Abad Domínguez.─ Un asunto tan importante como la belleza jamás ocupa los “encabezados” a no ser que se trate de exhibir mujeres o hacer publicidad al concepto de “arte” secuestrado por algunos muesos o galerías mercantilizados. Contra eso, y desde sus entrañas, debe desarrollarse una producción simbólica, una revuelta de los signos, un ascenso semiótico, artístico, comunicacional, revolucionario definitivo, comprensible y comprensivo. 

Una foto de Cuba que tienes que ver

En presente y futuro. Cuba tiene que ir y cosechar lo que ha sembrado un tiempo de humanismo y ternura. El lente ha captado lo que tienes que ver. ¡Viva la Patria que los padres nos ganaron de pie!

Foto: Cortesía Ramón Barreras Valdés

Raúl Castro: anticipa fracaso de cualquier medida para destruir la Revolución [+ discurso y video]

El presidente de Cuba, Raúl Castro, afirmó al clausurar el IX Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que la Revolución seguirá avanzando en el camino escogido de forma soberana por el pueblo.

La imposición de nuevas trabas a empresarios norteamericanos para comerciar e invertir en Cuba, y las restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a la isla responden a "una retórica vieja y hostil, propia de la guerra fría", aseveró.