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Anatomía ideológica de Disney

 Fernando Buen Abad Domínguez*.Hace rato que Disney se consolidó como una de nuestras más grandes derrotas ideológicas en la política, la ética y la estética. Como con otras muchas mercancías hiperventiladas publicitariamente, un público masivo y mundial decidió sepultar toda razón crítica frente al discurso Disney y le cedió territorios nodales haciéndolo carne de sus ilusiones y de sus afectos. Los hijos como primeras víctimas. Hasta los más recalcitrantes socialdemócratas visten a sus niñas de princesitas. Y hay que oír las, no poco irresponsables, justificaciones.

Hoy el imperio Disney ha dado pasos enormes en su aventura monopolizadora del reino mediático global. Anuncia la prensa monopólica, también, (como si fuese un logro moral) la compra que Disney hace de un porcentaje de acciones a la empresa Fox: La compra por parte de Disney de la división de entretenimiento de Fox por 52 mil 400 millones de dólares vaticina un sacudón en el mundo del consumo digital y audiovisual. Pero no todo es dinero para estos hombres de negocios. Ya lo decían Ariel Dorfman y Armand Mattelart (1972) históricos analistas de Disney.

En el epicentro del problema que esto implica para la humanidad, no sólo esta el protagonismo descontrolado del imperio económico anglosajón-israelí sobre los medios de comunicación y cultura planetarios; no sólo está el peligro de la uniformación de los gustos y de los consumos; no sólo está la cancelación de la diversidad y de la libertad de expresión de los pueblos… está el colonialismo de la mentalidad belicista empeñado en convencernos de aceptar la industria de las guerras como un hecho natural y darwiniano ante cual sólo nos queda resignarnos, consumir y aplaudirles.

Y para que lo aceptemos mansamente, es decir consumidoramente, ellos cuentan con sus noticieros, sus películas, sus series televisivas, sus héroes, sus dibujos animados y sus valores mercantiles farandulizados. Y también cuentan con las fiestas, los disfraces, la música, las canciones y la navidad. Han infiltrado la propaganda sus bastiones ideológicos con personajes emblemáticos hasta en las cunas de los bebes. Dominación amplísima de los territorios simbólicos. “Esta adquisición que antes habría sido impensable promete transformar Hollywood y Silicon Valley. Es el contrataque más grande de una compañía de medios tradicional en contra de los gigantes tecnológicos que se han metido de forma agresiva en el negocio del entretenimiento, señaló en un análisis el diario The New York Times…Ahora Disney tiene suficiente músculo para convertirse en un verdadero competidor de Netflix, Apple, Amazon, Google y Facebook en el mundo de acelerado crecimiento del video en línea.”[1]

El papel de Disney en la historia del belicismo mundial no es nuevo ni es ingenuo. Jugó el rol de una agencia de propaganda que fue capaz de seducir a chicos y grandes con los néctares de una cursilería facilona, un razonamiento mercantilista linealizado al máximo y una moral maniquea que se adueñó del reino del bien mientras se adueñaba de los avances tecnológicos y comunicacionales de su tiempo. “En cuanto a Disney, su participación de este proyecto durante la guerra se tradujo en ganancias económicas y obviamente en una consolidación empresarial, pero sobre todo en algo del todo impagable: en la asociación de la marca Disney (y de Mickey Mouse por extensión) al espíritu estadunidense de libertad dentro del imaginario colectivo de la población de la época, pero que de hecho, llega hasta nuestros días.”[2]

En su base ideológica Disney contiene todos los ingredientes nazi-fascistas que se han modernizado en el curso de los años recientes. Se hacen evidentes no sólo en sus discursos explícitos sino en el alma misma de sus modelos organizacionales como empresas monopólicas trasnacionales. La gran emboscada radica en deslizar como inocentes las manías burguesas más insoportables. Desde el Tío Rico hasta la más infernal andanada de procacidades mercantiles y estereotipos conductuales que se despliegan contra niños, adolecentes y adultos bajo el manto sagrado de Disney. Y entonces se le perdona todo, incluso que sea uno de los aparatos de concentración mediática más grandes y más peligrosos del planeta. ¿Cómo puede ser tan maligno un consorcio que fabrica y vende personajes tan angelicales y tiernos? Se preguntarán algunos.

Una de las armas de guerra ideológica más poderosas actualmente es la industria mediática. El 96 por ciento de los medios de comunicación del mundo están bajo el control de seis compañías. Bajo la dirección de Robert A. Iger, empresario estadunidense de origen judío, director de Disney desde el año 2000 ha radicado en su habilidad comercial y estratégica en un mundo en el que las guerras son un gran negocio, en leer los contextos para insertar sus productos, valores, ideologías y sensaciones de seguridad y bienestar tan necesarias para que la burguesía invierta tranquilamente sus ahorros en destruir o reprimir a la competencia comercial o a sus enemigos de clase. Para eso sirve el potencial propagandístico inmenso capaz de operar lavados de cerebro masivos utilizando todo tipo de inventos de guerra sicológica. La lista de los dueños de semejante armamento ideológico es: Sumner Redstone (Murray Rothstein, Viacom, MTV), Robert Iger (Disney), Roger Ailes (Fox), Stanley Gold (Shamrock ABC/Disney), Barry Meyer (Warner Bross), Michael Eisner (Disney), Edward Adler (Time Warner), Danny Goldberg-David Geffen (Dreamworks, Elektra/Asylum Records), Jeffrey Katzenberg (Dreamworks, Disney), Jean-Bernard Levy (Vivendi, Francia), Joe Roth, Steven Spielberg, Ron Meyer, Mark Zuckerberg (Facebook), Mortimer Zuckerman, Leslie Moonves (CBS).

Pero hacer retratos del poder colonizador es apenas una parte muy básica. Hace falta delinear el qué hacer. Tomar recaudos y disponerse a crear las fuentes culturales y comunicacionales transformadoras sin imitar los formatos hegemónicos, sin rendir pleitesía a sus modos alienantes, si repetir sus vicios. Hace falta claridad política y decisión organizada, hace falta que las luchas todas pongan en sus agendas la batalla de las ideas y la batalla comunicacional en un escenario de disputa simbólica en el que nos va la identidad, nos va la palabra, nos va la vida. Nada menos.

[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-42359905

[2] Raquel Crisóstomo Gálvez: https://www.academia.edu/1778128/

Walt_Disney_en_el_frente_propaganda_b%C3%A9lica_y_animaci%C3%B3n

*Director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús

Cultura, emancipación, coherencia

Abel Prieto.─ ¿Es posible frenar el influjo de la industria hegemónica del entretenimiento y construir una visión descolonizadora de los procesos culturales? —esta fue una de las preguntas que se hicieron nuestros creadores en el encuentro que sostuvo el Presidente Díaz-Canel con el ejecutivo de la UNEAC y los principales dirigentes del Ministerio de Cultura y del ICRT.

Continuaba así el esfuerzo por dar seguimiento a los debates del pasado Congreso de la organización. El tema en esta oportunidad se centró en la Comisión “Cultura, medios y redes sociales”, que coordina Magda Resik, y sumó las valoraciones emanadas de la Comisión MINCULT-ICRT. 

El sinsentido común

Fernando Buen Abad Domínguez.─ Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la Historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto “consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante.

#EnLaVozDelPresidente: identidad de Cuba y cultura humanista

Un ameno intercambio sostuvo en la mañana de este sábado 22 de junio, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con miembros de la comisión organizadora del IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y una representación de intelectuales del país y directivos del Ministerio de Cultura.

Los yanquis quieren estandarizar su cultura, se la quieren imponer al mundo entero. Para imponerla lo que tienen es que romper la identidad de los pueblos.

La batalla comunicacional: conocer el poder del enemigo y la fuerza propia

Pedro Santander Molina*.─ Una cosa está clara: la contienda es desigual. Esa premisa hay que asumirla, analizarla y desarrollar nuestras tácticas

En esta batalla una cosa está clara: la contienda es desigual. Esa premisa hay que asumirla, analizarla, y en dicho marco estudiar y desarrollar nuestras tácticas.

Podemos conceptualizar esta desigual contienda como una asimetría estructural que en términos de fuerza hace que las posiciones al interior del campo comunicacional sean materialmente más favorables para los defensores del capital y del imperialismo que para nosotros. Como suele ocurrir, gracias a colusiones, cartelización y beneficios estatales se ha configurado una estructura concentrada y coordinada en sus diversas dimensiones, es decir, en lo digital, en lo analógico, en los medios tradicionales, en los electrónicos, etc.

El Che: una cultura de liberación

Armando Hart Dávalos.─ Desde los históricos acontecimientos en Quebrada del Yuro, el comandante Che Guevara se convirtió en un mito de la justicia universal entre los hombres y de la solidaridad entre los pueblos. Lejos de extinguirse con los años, crece y crecerá más aún hacia el futuro.

Haber gozado de su entrañable amistad es un honor al que no se renuncia sin caer en la ignominia. Para cumplir cabalmente con el deber de serle fiel nos planteamos como exigencia científica y cultural descubrir las raíces sociales y económicas del paradigma que representa. Así podremos encontrar los nuevos caminos del socialismo.

Cae abruptamente intercambio cultural Cuba-Estados Unidos

Jorge Ángel Hernández.─ Las restricciones impuestas por la administración Trump para viajar a Cuba, en noviembre de 2017, van más allá de los trasfondos típicos de guerra fría. En realidad, acentúan la política de asedio comercial, económico y financiero a la que se aferra el Bloqueo, sucesivamente condenado en la Asamblea de la ONU por absoluta mayoría sin que la “democrática” potencia se tome el trabajo de tenerlo en cuenta. La “mano dura” del presidente estadounidense, engarzada con las de Marco Rubio y Díaz-Balart, no solo representa un cambio político respecto a las técnicas del expresidente Barak Obama, sino una nueva estrategia de injerencia. Lo muestra un natural repaso a las cancelaciones de intercambio entre instituciones estadounidenses y cubanas.

Desnutrición cultural

                                                    “El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”. K. Marx

Fernando Buen Abad.─ Algunas de las restricciones que el capitalismo impone a los seres humanos incluyen el acceso al conocimiento territorial y conceptual del mundo todo con susrealidades. Incluyen una especie de inanición de saberes y de experiencias necesarias para el crecimiento normal de la conciencia social y de la conciencia de especie. Incluyen el desabastecimiento de nutrientes intelectuales que son soporte de las habilidades mentales básicas como la capacidad de abstracción, la capacidad de organización, la capacidad de movilización y las habilidades del pensamiento crítico. Y como toda des-nutrición produce estragos. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. He aquí un problema Ético crucial para nuestro tiempo.

OTAN de la cultura y los mass media

Invadidos, explotados y desinformados… pero entretenidos
Fernando Buen Abad Domínguez.─ Hay una versión Cultural y Mass Media de la Organización del Tratado Atlántico Norte compuesta por alianzas estratégicas, entre monopolios diversos, bajo un plan bélico orientado -también- a la manipulación de las cabezas, las emociones y los imaginarios. Y salen por la “tele”.  Se trata de implantar división y odio, conflictos religiosos, lingüísticos, exclusión y racismo en todas modalidades, es su receta añeja para explotar a los pueblos y anestesiarlos. El negocio consiste en mantener una fuerza dúctil, especializada en respuesta rápida y ubicua para destruir o criminalizar todo aquello que se le antoje. Alienación del Atlántico Norte desparramada por todo el orbe. Nos cuesta muy cara.  

Con José Martí contra la colonización cultural

Luis Toledo Sande.─ Próximo a cumplir dieciséis años, trazó José Martí en el periódico El Diablo Cojuelo la disyuntiva, “¡O Yara o Madrid!”, ante la cual había tomado resueltamente su opción, que se fortaleció y se enriqueció hasta su muerte en combate el 19 de mayo de 1895. Sin “eso que los franceses llamarían afrentosa hésitation” abrazó la lucha anticolonialista, representada en Yara. Su actitud la iluminaba desde temprano un creciente conocimiento del mundo. Lo muestra el texto con la referencia hecha a la lengua francesa y al título de la publicación, que, quizás tomado por él, reproduce el de la novela del español Luis Vélez de Guevara.

Cuba: ¿abierta o cerrada al mundo?

Barbara Hendricks ha llegado a ofrecer su arte.
Yuris Nórido.─ No acaban de despedirse unos cuando ya están llegando otros. El desfile de famosos por La Habana no para. Muchos dicen que gracias a la apertura, ¿pero la apertura de quién?

La lista de los famosos que han llegado a La Habana en los últimos meses es tan larga que nos abstendremos de relacionarla. Estamos de moda, en la mira de todo el mundo. El anuncio del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos fue el banderín.

Ahora no pasa semana sin que se sepa que alguna estrella mundial del espectáculo, las artes o el deporte dio alguna vuelta por el Malecón en un descapotable, comió en un restaurante o, en el mejor de los casos, visitó una escuela de arte o ofreció un concierto.

La luz de Yara

Fernando Martínez Heredia.-- Hace casi siglo y medio de aquel 20 de octubre y, sin embargo, una nación entera se sigue emocionando cada vez que lo escucha, y se imagina al músico y poeta que supo ir a la gloria y al cadalso, escribiendo sobre la montura, y la ciudad ardiendo. “Que Bayamo fue un sol refulgente”, decía la Bayamesa de la Guerra. La canción que se quedó en ocho versos que invitan a pelear, retan a la muerte necesaria y prometen vida eterna. Es el himno de Bayamo, la marcha de la bandera, el himno nacional de Cuba. No nació por encargo ni en un concurso, lo compuso una y otra vez un pueblo entero que se sacrificó para tener patria.

Todas las naciones se van formando de comunidades que se reconocen singulares y únicas, y tejen lentamente su madeja de palabras, comidas, costumbres, gestos, ritos, fiestas, trabajos, prejuicios, recuerdos, olvidos. Pero las hay que también necesitan gestas, epopeyas en las que un pueblo impar se ratifica y se vuelve dueño de sí mismo entre dolores y hazañas, victorias y derrotas, esfuerzos supremos y jornadas asombrosas. Este fue el caso de la formación de la nación cubana.

Juan Villoro: Cuba cambia sin perder sus valores culturales

El escritor mexicano Juan Villoro considera que Cuba vive un momento de "lenta transición" en la que percibe "signos de apertura alentadores" sin romper con valores como el interés por la cultura y la discusión intelectual.

"Yo creo que la situación actual de Cuba es la de una lenta transición, no sabemos muy bien hacia dónde. Creo que hay signos de apertura alentadores. Al mismo tiempo se conservan valores muy importantes como el aprecio por la cultura", reflexionó Villoro (Ciudad de México, 1956) en una entrevista con Efe en La Habana.

La banalización, epidemia de la modernidad

La diferencia entre la inteligencia y la estupidez reside en el manejo del adjetivo, cuyo uso no diversificado constituye la banalidad.

E. M. Cioran, Breviario de podredumbre

Xabier F. Coronado.- Vivimos tiempos en los que todo se difunde de manera global. En esta época, cualquier evento se divulga por el planeta en unos segundos y prácticamente la totalidad de las personas podemos llegar a conocerlo. Esto sucede gracias a la red digital que nos envuelve y en la que, de alguna forma, estamos atrapados. Todo se replica de modo superficial en un oleaje continuo de titulares ambiguos o tendenciosos. Quienes se interesan en ir más allá de la frase de reclamo se encuentran con que la letra pequeña apenas profundiza y muchas veces es incoherente o falaz.

Gran parte de la información se plantea con un enfoque banal, manipulador y viciado de origen. La banalidad se impone tanto en asuntos de entretenimiento como en temas considerados más trascendentes: política, educación, arte y otras manifestaciones de la cultura. El efecto final es que la banalización se extiende como una epidemia que contamina y todos, queramos o no, tenemos que sobrevivir en ese miasma de trivialidad que se respira.

Lo banal, vano y venal
No hay nada más terrible, insultante y deprimente que la banalidad.
A. P. Chéjov
No hay referencia en los diccionarios etimológicos a que “banal” tenga raíces en “vano” (del lat. vanus), aunque en sus significados se podrían equiparar: lo vano está falto de sustancia o entidad; y banal es un adjetivo de origen francés (banal, que procede de ban, bando público), definido como trivial, común e insustancial. “Banalidad” es lo que tiene cualidad de banal, y “banalización” es la acción y efecto de banalizar, es decir, el resultado de tratar algo de manera trivial.

La dominación comienza por lo cultural, no por lo económico

Dalia González Delgado.- Si todos tuviéramos el consumo de los estadounidenses, necesitaríamos cuatro planetas", afirmó el teólogo y marxista belga François Houtart, en su intervención en la III Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo.

Dijo, además, que Cuba es la excepción, "especialmente por la conciencia de Fidel que ha venido alertando contra este problema". También Frei Betto se dirigió a los participantes y expresó que "gracias a Martí la Revolución preservó su cubanidad", y destacó el papel de Cuba en el equilibrio de América Latina.

La cultura de la dominación fue el tema central de la intervención especial del argentino Adolfo Pérez Esquivel. Momentos después Granma conversó con el Premio Nobel.

—Decía que "estamos aquí para encontrar caminos en un mundo desequilibrado". ¿Cuál sería el camino?

"No hay un único camino, cada pueblo tiene que elegir el suyo. Pero todos deben conducir a la liberación, al respeto y al derecho de los pueblos. Vivimos en un mundo en desequilibrio. En ese sentido creo que Cuba ha priorizado el camino de la liberación. Muchas veces lo que los pueblos deben hacer es ver quiénes transitaron esos caminos, y seguir las huellas de hombres como Martí, Bolívar, Fidel y Chávez".

—¿Qué sería imprescindible rescatar del Martí en el siglo XXI?

"Yo hablo sobre todo de Martí en su visión de las culturas, porque la dominación no comienza por lo económico sino por lo cultural. Y desde ahí tenemos que rescatar su pensamiento. Mientras no nos reconozcamos en nuestra identidad, nuestros valores y nuestra pertenencia, seguiremos dominados".

—¿Cómo comenzar a liberarnos?

"Una de las cosas que critico es que en nuestras Universidades se utilizan muchos textos europeos. ¿Cuándo comenzaremos a estudiar a los pensadores latinoamericanos? Han levantado muros para que no nos conozcamos. ¿Qué se sabe de los poetas, de los artistas de nuestro continente, si en nuestras universidades prácticamente no se conocen? Qué bueno sería que en nuestras escuelas se estudiara la vida y obra de Martí. Tenemos que recuperar la mirada, las manos, los abrazos de nuestros pueblos. Hay que desaprender lo aprendido para volver a aprender".

—Usted insiste mucho en el término "economía de la necesidad". ¿Qué significa eso?

"Hay una economía del mercado que es de la explotación, del consumo. Tener más, poseer más, para ser menos. La economía de la necesidad, te la explico con un ejemplo personal. Tenía un tío que vivía en los montes y me enseñó a pescar. Yo estaba entusiasmado con sacar peces, y él me dijo: "Saca solo lo que vas a comer, el resto déjalo para mañana y para los demás".

—¿América Latina y la recién finalizada cumbre de la CELAC?

"Me alegro muchísimo de que Cuba asuma la presidencia de la CELAC. La realidad es otra en el continente. Estamos llenos de nuevas posibilidades que hay que saber potenciar".

—¿Optimista o pesimista?

"Si no fuese optimista no estaría luchando. Me gusta mucho una frase del presidente boliviano, Evo Morales: "Dejemos el pesimismo para días mejores". Mientras haya una sonrisa hay esperanza, capacidad de resistencia, y ustedes los cubanos saben mucho de eso. Por eso los llamo la Isla de la rebeldía y de la esperanza, de la dignidad".

La Isla de los libros [+ video]


La frase del escritor Ambrosio Fornet "Bienvenidos a una isla rodeada de libros por todas partes" provoca ternura.

El hecho incuestionable habla más alto que toda la palabrería de los medios y blogueros que atacan el sistema de la Isla. No importa que silencien la verdad. Está. Es.

Existen quienes aman y construyen frente a los que odian y destruyen. Y, los primeros son los numerosos, los comprometidos y los que viven y se desviven por el porvenir: los necesarios.

Los necesarios son los verdaderos indagadores, los inconformes, los perfeccionistas, los revolucionarios.



Cuba, la cultura no es un lujo, es una necesidad

Miguel Barnet.- Llegamos a los jubilosos 50 años de vida. No creo que en el planeta haya otra organización que pueda celebrar un aniversario así. No creo tampoco que haya sido un camino de rosas. Más bien un trecho largo y difícil donde hemos hallado algún que otro escollo. Llegamos, con confianza en nosotros mismos y en la Revolución. Y cómo no iba a ser así si la UNEAC que hoy celebra sus bodas de oro con los artistas e intelectuales que la integran es un sitio privilegiado de este planeta donde prevalecen el egoísmo, la fragmentación y las guerras de rapiña.

Sí, es un privilegio que en un país pequeño y en vías de desarrollo tengamos una institución como ésta. ¿Y a qué se debe que hayamos atravesado tantos avatares y sobrevivido tantas contingencias sin claudicar?. Pues sencillamente a la revolución que fue quien creó las bases de nuestra organización. Y al autor intelectual de ella nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. ¿Y con qué objetivo nació?. ¿Y en qué circunstancias ocurrió ese feliz nacimiento?. Seré conciso pero haré un breve recuento. Es necesario. El objetivo principal de la UNEAC desde su creación a partir de las palabras a los intelectuales y el Congreso de Escritores y Artistas de 1961 fue el de unir en un corpus coherente y dinámico a los escritores y artistas cubanos que vivían en un status de desamparo social y en muchos casos en el olvido. Este objetivo constituye su desafío mayor.

¿Y cómo alcanzarlo? Aún hoy, a pesar de que las circunstancias son otras, hemos estado unidos en lo esencial, es decir, en el apego a los valores más legítimos de la cultura y en la reafirmación de la identidad personal y cultural.

Nuestra aspiración ha sido la de lograr la concertación dentro de la compleja argamasa ideológica y estética de nuestra institución. En esa búsqueda del equilibrio nos hemos debatido en este medio siglo, para envidia de las generaciones que nos sucederán por la trascendencia de los acontecimientos que hemos afrontado, los riesgos y las dificultades. No iba a ser la UNEAC una sociedad de recreo al uso; sino una herramienta de la vanguardia intelectual que nada tiene que ver con una élite sino con una visión de la historia y la tradición desde la contemporaneidad.

Debo recordar que dos meses antes de la creación de nuestra organización se produjo el encuentro de los intelectuales y artistas con Fidel en la Biblioteca Nacional. Aquel diálogo entre un joven intelectual guerrillero y una compleja masa de escritores y artistas de todas las tendencias estéticas y políticas nos acercó a un consenso que hasta hoy es modelo de nuestra democracia socialista. Palabras a los intelectuales abrió un camino nuevo en la cultura cubana, con una incidencia directa en la población, depositaria de un patrimonio vivo que era necesario rescatar. El impulso creativo de aquel discurso alimentó un espíritu unitario que hizo que la mayoría se identificara con él. La campaña de alfabetización sentó las bases de una educación para todos, fundamento esencial de una revolución "de los humildes, por los humildes y para los humildes".

En playa Girón los campos antagónicos se deslindaron con claridad meridiana. La revolución asumió, con todos sus matices la larga tradición nacional liberadora, imbricada en el legado martiano y en las demandas del pensamiento de vanguardia de la izquierda. Convergieron en la creación de la UNEAC tres promociones que veían en la Revolución un camino nuevo y un impulso irradiante de esperanza. La UNEAC fue un ámbito de animación cultural y un vehículo de expresión necesario, en medio de una urdimbre de puntos de vista y diversidad de criterios.

La UNEAC ha sido y será siempre un laboratorio de ideas, un nicho de debate, un sitio para promover lo mejor y más valedero de la cultura cubana. Nuestro objeto social es amplio y su proyección crece en la medida que la vida lo exige. Pero no podemos olvidar aquellos años iniciales de peligro inminente en que se cernía sobre nosotros la amenaza imperialista y el fantasma del realismo socialista. El primero sigue estando ahí como una espada de Damocles, el segundo quedó sólo como una nube negra que se esfumó. La UNEAC ha sido fiel al temario que rigió los debates del Primer Congreso de Escritores y Artistas de 1961 y que versaba en torno a la recuperación y desarrollo de la tradición cultural cubana y su integración a la cultura universal. Así como su indisoluble vínculo con el pueblo y sus diversas formas de expresión artística.

El poeta Nicolás Guillén elegido presidente en el primer congreso de escritores y artistas era portador del espíritu de la nación, militante de larga trayectoria y ajeno a posiciones sectarias; además, disponía de un amplio poder de convocatoria dentro y fuera de Cuba. Estuvo al frente de la organización casi 25 años hasta que por razones de salud tuvo que declinar su mandato; afrontó, sin embargo, coyunturas difíciles durante períodos también difíciles, pero fue generoso con los menos favorecidos por las circunstancias sociales. Y fue él mismo expresión de la unidad de la vanguardia política e intelectual de nuestra historia.

Durante estos últimos años hemos asistido a un proceso de perfeccionamiento de nuestra organización. Hemos cumplido en la medida de lo posible con los acuerdos del VII Congreso, la labor de las Comisiones creadas en el mismo y los reglamentos que se derivan de los Estatutos, que han otorgado una base sólida y una operatividad necesaria a la UNEAC.

Se ha fortalecido el trabajo en equipos, la sistematización de nuestros Secretariados, nuestras presidencias ahora llevadas a las provincias, y nuestros Consejos Nacionales con una amplia participación de sus miembros e invitados que han intervenido en debates muy provechosos sobre la realidad social y la cultura en terrenos tan polémicos como el turismo, la arquitectura o la economía.

En las más difíciles coyunturas, las exigencias de la realidad han configurado un rediseño de las funciones de la UNEAC. El acariciado consenso ha tenido que renovarse mediante un debate que trascendiera, sin soslayar los intereses sociales. Por ese motivo, cultura y sociedad ha sido un tema recurrente en los últimos Consejos Nacionales, así como la Educación Artística que es una vía hacia la continuidad de la formación integral de nuestra población.

Asuntos sensibles se han dilucidado en interacción directa con las más altas instancias de la dirección del país sin la intervención de eslabones intermedios. La transparencia ha contribuido a la eliminación de antiguos prejuicios y a rezagos burocráticos, garantía de un diálogo verdaderamente democrático.

El permanente vínculo con las provincias y los municipios, plataformas fundamentales de la organización, ha sido un logro de todos, incluyendo desde luego, las instancias gubernamentales. El diálogo se extiende al plano internacional con instituciones afines, solidarias y académicas mientras se renueva el contacto con escritores y artistas radicados temporal o permanentemente en otros países.

Tocó a la dirección que asumió las riendas de la UNEAC a partir del cuarto congreso y en las circunstancias de la caída del muro de Berlín afrontar las dificultades de todo orden impuestas por el período especial. A partir de entonces las coyunturas políticas se han agudizado o son otras pero nuestros miembros, como expresión válida de la vanguardia artística del país, han sabido en todo momento dar un paso al frente ante las campañas mediáticas de la contrarrevolución y los estertores de la disidencia con la convicción de que la cultura es escudo y espada de la nación.

Creo modestamente que con el intercambio de ideas acompañamos críticamente un proceso que debe caracterizarse por la evolución constante. Y por el diálogo sano entre todos. No somos una burbuja que se nutre de si misma sino una palanca de retroalimentación. Debemos preguntarnos, eso sí cuánto quedó de oscuro o soslayado en nuestra política cultural, convencidos como estamos de que la cultura es la más alta expresión de la política.

Fortalecemos a diario nuestras capacidades intelectivas para lograr un consenso dentro de la diversidad y así contribuir a la más pura y democrática expresión de las artes, sin ningún tipo de discriminación, sino con el convencimiento de que la cultura garantiza el pleno ejercicio de la libertad.

Impulsamos con entusiasmo y confianza el trabajo comunitario, columna vertebral de palabras a los intelectuales y eje central de nuestra función social como institución. La alta vocación participativa de los escritores y artistas cubanos es rasgo esencial que caracteriza a la vanguardia intelectual de nuestro país. Y es la revelación de las potencialidades culturales de la comunidad. A ello nos debemos también porque la UNEAC selló desde siempre el compromiso que conduce a una dimensión más rica e inclusiva del desarrollo de la sociedad. No voy a enumerar los logros obtenidos en estos últimos años. Todos ellos, así como nuestras deficiencias, se derivan de un trabajo colectivo con sus altas y sus bajas. Pero realizado con pasión y entrega. Nuestra Editorial es emblema ya de la cultura cubana. Ahí están nuestras publicaciones que hablan por sí solas y que han sido reconocidas con galardones literarios. Nuestras salas de navegación son frecuentadas diariamente por nuestros miembros. Nuestras galerías y otros espacios culturales conque cuenta la organización son también frecuentados por ellos y por el público en general.

Los premios nacionales e internacionales han contribuido a jerarquizar nombres, instituciones y procesos sociales que son hitos en la vida de país. Y han colocado a la UNEAC en el sitio que merece y que no siempre fue reconocido en el exterior. La visibilidad de nuestras acciones y el papel de la organización deben ser una prioridad de nuestra presidencia.

El arte tiene un papel esencial en el quehacer cotidiano, garantiza la calidad de vida y potencia los valores espirituales que sostienen la estructura básica de la nación. Desacraliza y transgrede las visiones tradicionales. Es un factor de activa incidencia en los procesos sociales y en la descolonización; produce felicidad, desarrolla la fantasía y promueve la plenitud del ser humano. No es un lujo sino una necesidad. Y a esa función del arte es a la que nos debemos en primera instancia. Por conquistar imposibles llegamos hasta aquí y somos hoy lo que somos.

Oponemos la mercantilización de la cultura al goce pleno de la misma. Oponemos a la banalidad la creación de los más puros valores estéticos.

Cuando nuestro Comandante en Jefe dijo, en los momentos más agudos del período especial que la cultura era lo primero que había que salvar estaba refrendando esa idea. Porque es la cultura la que nos garantiza todas las libertades, entre ellas la capacidad de pensar y razonar y nos convierte en seres humanos y no en animales domesticados como también recordó Fidel en aquellas históricas palabras de 1961.

La UNEAC, desde su génesis, no ha hecho otra cosa que servir a los ideales más nobles de la Revolución socialista. Y a la masa de casi nueve mil miembros que la componen.

La UNEAC es el Moncada de la Cultura. Asaltamos los cuarteles de la ignominia, de la estulticia, y de la mediocridad.

Por eso nuestro afán mayor ha sido el de colocar esta pequeña gran isla en el globo terráqueo como bastión de la ética y de la moral.

Son muchas más las cosas que quisiera decir un día como hoy que nos toca celebrar con júbilo, los 50 años que han transcurrido. Y a mí el privilegio de dirigirme a ustedes. No sé quién hará las palabras en el centenario de la UNEAC. Pero quien sea no podrá olvidar los nombres que fundaron esta sui generis organización de escritores y artistas. El primero será sin dudas el de quién la concibió, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, el de su Fundador y primer Presidente Nicolás Guillén, el de su equipo fundador, el de Abel Prieto Jiménez, el de Lisandro Otero que presidió la Comisión Organizadora del Cuarto Congreso, el de Carlos Martí Brenes, el de Sergio Corrieri que por un período presidió el Séptimo Congreso con una entrega total, y el de tantos y tantos fundadores que han contribuido con su apoyo a que la UNEAC sea lo que es hoy: una trinchera de la cultura cubana.

Como en una ocasión expresara Nicolás Guillén:

Así hemos de ir andando, severamente andando, envueltos en el día que nace.

Felicidades a todos los escritores y artistas cubanos afiliados a la UNEAC estén donde estén. Sepan que la UNEAC es su casa.

Bertolt Brecht: Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?

En los libros aparecen los nombres de los reyes.

¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?

Y Babilonia, destruida tantas veces,

¿quién la volvió siempre a construir? ¿En qué casas

de la dorada Lima vivían sus constructores?

¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue

terminada la Muralla China? La gran Roma

está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?

¿Sobre quiénes

triunfaron los Césares? ¿Es que Bizancio, la tan cantada,

sólo tenía palacios para sus habitantes? Hasta en la

legendaria Atlántida,

la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían,

gritaban llamando a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César derrotó a los galos.

¿No llevaba siquiera cocinero?

Felipe de España lloró cuando su flota

Fue hundida. ¿No lloró nadie más?

Federico II venció en la Guerra de los Siete Años

¿Quién

venció además de él?

Cada página una victoria.

¿Quién cocinó el banquete de la victoria?

Cada diez años un gran hombre.

¿Quién pagó los gastos?

Tantas historias.

Tantas preguntas.


Bertolt Brecht

(Tomado de http://segundacita.blogspot.com/2011/02/preguntas-de-un-obrero-que-lee.html)

Las trabas de Estados Unidos impiden mayor intercambio cultural con Cuba

El cineasta estadounidense Curtis Hanson se pronunció en La Habana a favor de cambios en las relaciones de su país con Cuba y criticó las trabas legales impuestas por Washington, las cuales impiden mayor intercambio cultural entre ambas naciones.

Denunció que realizadores de Estados Unidos que pretendían asistir al Festival Internacional de Cine Latinoamericano de La Habana no lograron el permiso de Washington para viajar a la isla.

La noche del sábado, al participar en un encuentro con jóvenes en el contexto del festival de Cine Latinoamericano en La Habana, Curtis Hanson, realizador de LA confidencial (de 1997, ganadora de los Óscares en las categorías de mejor actriz y guión adaptado), La mano que mece la cuna, 8 millas y Jóvenes prodigiosos, entre otras, dijo: “Creo que todos los obstáculos que evitan que las personas se comuniquen son malos.”

Originalmente fui invitado al festival como parte de un grupo de realizadores estadounidenses, pero el papeleo que tiene que ver con el gobierno no funcionó. Soy optimista y pienso que las cosas tienen que cambiar, dijo en referencia a su país.

Hanson lamentó que otros colegas suyos, como el también reconocido Michael Mann no pudieran viajar a la isla para participar en el certamen, como estaba previsto en un principio, pero expresó su esperanza de que el próximo año puedan hacerlo.

Igualmente, manifestó su deseo de rodar en Cuba y que los cineastas de su país también puedan hacerlo en un futuro próximo, en referencia a las restricciones que impone el embargo de Estados Unidos contra la isla, vigente desde 1962, que prohíbe a los ciudadanos estadunidenses visitar la isla, aunque artistas, deportistas, periodistas, empresarios y otros profesionales pueden hacerlo gracias a un permiso especial de viaje, que las autoridades estadunidense pueden denegar.

Siempre había querido visitar Cuba y me encantaría rodar una película en la isla.
Entre los estadounidenses que no pudieron viajar a Cuba, Hanson mencionó al realizador Michael Mann y a la actriz Katherine Heigl, pero precisó que el grupo era mayor.

Hanson aseguró valorar mucho el cine latinoamericano. “En 8 millas trabajé con un director de fotografía mexicano (Rodrigo Prieto) y desde entonces he admirado la forma en que trabajan. Hay muchos y muy buenos directores en América Latina: Walter Salles, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón”, entre otros, dijo.

Abundó: “He descubierto que de alguna manera todos hacemos cine de la misma forma, o al menos por el mismo motivo. Somos artistas y queremos contar historias. Eso no cambia.

Siempre había querido venir a Cuba, sólo que nunca había tenido la oportunidad. Estoy muy interesado en conocer La Habana, su gente, los cineastas cubanos. Había escuchado que este festival es diferente de otros, que es bueno. Estoy ansioso por ver la reacción del público y también lo que aquí se presenta.

Acerca de los grandes premios de cine, Hanson consideró que el tiempo está siempre del lado de los artistas. Me he dado cuenta de que los filmes que más admiro de toda la historia del cine nunca ganaron un Óscar, pocas veces obtuvieron un gran premio.
Otro de los participantes estadunidenses al que sí le dieron permiso es el músico y productor Robert Kraft, supervisor musical de largometrajes como Titanic o Moulin Rouge, quien el sábado pasado ofreció la conferencia La música en el cine.

Kraft ganó el Óscar por la banda sonora del filme La sirenita, con la que también obtuvo un Grammy.

Fuente: Periódico La Jornada

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