Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas

Guerra cognitiva contra Cuba, también

Fernando Buen Abad Domínguez*— Contra Cuba opera una de las ofensivas más prolongadas, sofisticadas y sistemáticas de la agresión ideológica. No se trata sólo de campañas propagandísticas orientadas a desacreditar un proceso político específico. Opera un dispositivo complejo de colonización perceptiva, disciplinamiento emocional, administración semántica y captura simbólica dirigido contra la capacidad de un pueblo para narrarse a sí mismo desde coordenadas soberanas. Esta guerra se sostiene con dinero de industriales especialistas en producción de subjetividad, redes financieras, plataformas tecnológicas, laboratorios académicos, industrias culturales, agencias de inteligencia, conglomerados mediáticos y formas mercantiles del sentido. 

Desde el triunfo revolucionario, la hostilidad contra Cuba se organizó bajo una doble estrategia simultánea. Por un lado, el asedio material mediante bloqueo económico, sabotajes, terrorismo, aislamiento financiero y agresiones diplomáticas. Por otro, la instauración de una ofensiva semiótica destinada a erosionar la legitimidad del proyecto revolucionario dentro y fuera de la isla. La coerción económica necesita fabricar una interpretación moral que invisibilice sus causas y transfiera la responsabilidad del sufrimiento hacia las propias víctimas. El bloqueo fabrica su relato. La escasez inducida necesita una pedagogía de culpabilización. La asfixia financiera demanda un aparato de producción emocional capaz de convertir al agresor en supuesto defensor de libertades abstractas. Guerra cognitiva como forma superior de intervención imperial. 

No es propaganda convencional. No apunta exclusivamente al contenido de las ideas. Penetra hábitos afectivos, automatismos culturales, estructuras del deseo y formas de reconocimiento social. Su objetivo estratégico consiste en impedir la consolidación de una conciencia histórica autónoma capaz de identificar las contradicciones estructurales del capitalismo dependiente y del imperialismo. El problema central nunca residió únicamente en las reformas económicas o en la nacionalización de recursos estratégicos. El verdadero peligro es la dimensión pedagógica del ejemplo cubano. 

La Revolución misma en manos de los pueblos organizados. Por eso la agresión mediática organiza sistemas de radiodifusión clandestina, financiamiento de publicaciones hostiles, operaciones psicológicas, fabricación de rumores y campañas internacionales orientadas a representar a Cuba como anomalía histórica. La construcción del enemigo debía producirse mediante reiteración emocional, saturación informativa y simplificación binaria. La complejidad concreta de la experiencia cubana debía desaparecer bajo etiquetas homogéneas. La palabra “dictadura” funcionó como condensador ideológico destinado a cancelar cualquier análisis estructural del conflicto. Y su aparato mediático burgués y trasnacional desempeña un papel decisivo en esta agresión. 

Sus corporaciones monopólicas en comunicación producen por décadas una narrativa homogénea basada en la repetición de tópicos estandarizados. La isla aparece frecuentemente representada como espacio congelado en el tiempo, prisión geográfica, territorio de ruinas o escenario exótico de carencias permanentes. La estetización de la precariedad cumple aquí una función política precisa. La pobreza derivada del bloqueo se transforma en espectáculo cultural despolitizado. El sufrimiento concreto de la población se convierte en mercancía visual consumible por audiencias globales. La violencia estructural desaparece detrás de imágenes románticas o miserabilistas cuidadosamente administradas. Esta canallada se intensificó con la expansión de plataformas digitales y redes sociales. La guerra cognitiva contemporánea ya no depende en exclusiva de “grandes medios” centralizados. 

Funciona mediante ecosistemas algorítmicos capaces de distorsionar emociones, polarizar percepciones y acelerar la circulación de contenidos ridículos. La economía digital del escándalo favorece mensajes inmediatos, reacciones impulsivas y narrativas fragmentarias. En ese entorno, la complejidad histórica queda desplazada por consignas virales. Cuba se transforma en objeto privilegiado de campañas coordinadas donde bots, influencers financiados, operadores políticos y plataformas trasnacionales convergen en la producción de tendencias artificiales. No pocos sectores intelectuales reproducen estas matrices coloniales. Bajo discursos aparentemente progresistas, muchas veces se repite el vocabulario de los centros imperiales. 

Conceptos deshistorizados de democracia, libertad o derechos humanos se utilizan selectivamente para condenar experiencias antimperialistas mientras se silencian violencias estructurales producidas por el capitalismo dependiente. Olvidan, omiten o esconden el bloqueo. Tal asimetría revela hasta qué punto la hegemonía burguesa opera sobre las formas mismas del pensamiento crítico. La colonización cultural alcanza incluso a quienes creen combatirla. Las conquistas sociales obtenidas en salud, educación, ciencia y solidaridad internacionalista son sistemáticamente minimizadas o desconectadas de sus condiciones históricas concretas. 

La participación cubana en luchas anticoloniales africanas, el envío masivo de médicos a regiones empobrecidas y la construcción de sistemas públicos universales raramente reciben la centralidad mediática otorgada a cualquier conflicto interno de la isla. La selección informativa raras veces resulta inocente. Tal disputa por el sentido se libra hoy en condiciones tecnológicas inéditas. Sus plataformas digitales trasnacionales poseen una capacidad sin precedente para modular visibilidad, jerarquizar contenidos y administrar flujos afectivos colectivos. Los algoritmos no son entidades metafísicas autónomas. 

Expresan prioridades económicas, ideológicas y geopolíticas determinadas. Cuando las plataformas privilegian contenidos polarizantes o sensacionalistas, contribuyen objetivamente a destruir condiciones mínimas para el análisis histórico riguroso. Todo esto contra Cuba revela finalmente una verdad más amplia sobre el capitalismo: La producción industrial de miedo, desinformación y fragmentación subjetiva se transforma en requisito estructural de gobernabilidad. 

Frente a este escenario, la construcción de conciencia histórica crítica constituye una necesidad civilizatoria. Defender la capacidad de los pueblos para interpretar autónomamente su experiencia histórica representa hoy una tarea inseparable de la lucha por la emancipación social. Cuba ocupa un lugar central en esta confrontación porque simboliza la persistencia inquebrantable de una voluntad soberana frente al capitalismo y sus sistemas de agresión multidimensional y macabros prolongados hasta la ignominia. 

(*) Doctor en filosofía

Fuente La Jornada 


Trump y el regreso del imperialismo sin disfraces

The Donroe Doctrine” fue la tapa del New York Post del 8 de enero de 2025


El artículo Donroe Doctrine, por Mariano Vázquez, analiza cómo Donald Trump, en medio de una profunda crisis interna en Estados Unidos —inflación, recortes sociales, conflictos políticos y escándalos personales—, reactiva una vieja estrategia: señalar enemigos externos para consolidar poder. En este contexto, Venezuela reaparece como chivo expiatorio, presentada como una amenaza similar a Irak, aunque el propio Trump termina admitiendo que el verdadero objetivo es el control de sus recursos petroleros.

Esta postura no es un exabrupto aislado, sino la expresión contemporánea del “destino manifiesto”, una doctrina histórica que justifica la expansión estadounidense bajo argumentos místicos y supremacistas. La idea de que los recursos naturales del planeta “pertenecen” a Estados Unidos coloca a América Latina y el Caribe bajo una amenaza permanente, como ya ocurrió a lo largo de dos siglos de invasiones, bloqueos y saqueos.

El texto denuncia además la hipocresía de la llamada “guerra contra las drogas”: Estados Unidos, principal consumidor mundial, militariza el Caribe y asesina civiles sin pruebas, mientras oculta el rol de las redes criminales dentro de su propio territorio. A esto se suma el despliegue naval frente a Venezuela y actos de abierta piratería internacional, tolerados por organismos multilaterales como la ONU.

La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense confirma el giro: la Doctrina Monroe vuelve al centro del discurso oficial bajo un explícito “Corolario Trump”, que busca restaurar la preeminencia imperial en el hemisferio occidental, bloquear la influencia de potencias extrahemisféricas y reclutar aliados regionales bajo una lógica de dominación.

Finalmente, el artículo vincula esta política exterior agresiva con el perfil de Trump: un presidente con múltiples causas judiciales, antecedentes golpistas y una concepción mesiánica del poder. En palabras de un usuario de X.com, el problema no es solo Trump, sino haber convertido “al peor hombre del mundo en el más poderoso. Dos veces”.

------

El Presidente @DiazCanelB  señaló en la @AsambleaCuba:

“El aberrante corolario Trump de la Doctrina Monroe y la Estrategia de Seguridad Nacional de #EEUU, recientemente publicada, no deja dudas sobre las pretensiones hegemónicas contra los pueblos y naciones de Nuestra América, ignorando y poniendo en peligro a la región como #ZonaDePaz, firme y oficialmente proclamada desde 2014.

El texto exhibe sin pudor las ambiciones de un poderío unipolar ya en declive. Responde a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, a costa de los derechos inalienables de los países de la región.  Declara sin tapujos la pretensión estadounidense de apropiarse de los recursos y riquezas naturales que pertenecen a naciones soberanas del hemisferio occidental y sus respectivos pueblos”.

https://x.com/BrunoRguezP/status/2002742602723184803

Demonizar primero, luego matar: el papel de los medios y las redes sociales en la dominación imperialista

Dr. Atilio A. Boron.─ "La propaganda es a la democracia lo que la violencia es a la dictadura" - Noam Chomsky. La frase del gran lingüista norteamericano ofrece un buen punto de partida para estas reflexiones que pretendemos proponer como insumos para entablar una discusión tan crucial como urgente. Esto es así porque, según los expertos en Guerras Híbridas o de Quinta Generación, la capacidad de controlar conciencias y corazones - o “mentes y almas” para ponerlo en forma poética - ha alcanzado niveles inigualables, impensables hasta hace una década. El progreso de las neurociencias y el neuromarketing político ha aumentado enormemente la capacidad de las clases dominantes y los poderes imperialistas para controlar las creencias, los deseos y el comportamiento de millones de personas en todo el mundo. Los avances revolucionarios en inteligencia artificial, el “Internet de las cosas”, las tecnologías de la comunicación (5G), junto con la inserción sin precedentes de las Redes Sociales y los medios de comunicación, han creado un nuevo campo de batalla en el que los movimientos populares de liberación nacional deberán librar su luchas.

Desafortunadamente, esta transición de la guerra convencional a los medios de comunicación y la guerra cibernética solo ha sido recientemente reconocida en su plena efectividad por las fuerzas antiimperialistas, en un momento en que ha sido ampliamente utilizada por las potencias dominantes del sistema internacional, especialmente el gobierno de los Estados Unidos. Pocos ejemplos serían más ilustrativos que los siguientes para apoyar nuestro argumento. En una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE. UU. a principios de este siglo, un general de cuatro estrellas dijo que "en el mundo actual, la guerra antisubversiva se libra en los medios de comunicación y ya no en las selvas ni en los barrios pobres en decadencia del Tercer Mundo." Por ello, concluyó, “ahora los medios y las redes sociales son nuestro principal teatro operativo”.

Tanto Fidel como Chávez fueron precozmente conscientes de que las oligarquías mediáticas constituían una de las amenazas más graves que se cernían sobre el futuro de las democracias y las luchas antiimperialistas. De hecho, su poder incontrolado y su nefasto papel en los procesos calculados de “deseducación”, alienación y brutalización de la ciudadanía, se convirtieron en formidables baluartes contra el avance de la conciencia antiimperialista y anticapitalista. Su total abandono de la función periodística en favor de una obra propagandística también constituyó un fortalecimiento para ese fin. Esto se demuestra día a día en América Latina al observar la manipulación informativa destinada a encubrir los crímenes perpetrados por el régimen de Iván Duque en Colombia contra manifestantes pacíficos. Esto también se evidenció en la brutal represión lanzada por la dictadura de Áñez en Bolivia, los actos del gobierno de Piñera en Chile y, hoy, la manipulación de los institutos electorales y los círculos dominantes para evitar la proclamación de Pedro Castillo como nuevo presidente. del Perú.

El papel negativo de los medios de comunicación también es patente en las operaciones de prensa destinadas a “blindar de hierro” la información que se supone no debe ser conocida por el público. Por ejemplo, los vínculos abiertos entre los sucesivos “narcogobiernos” en Colombia y los cárteles de la cocaína; o la corrupción del gobierno de Macri en Argentina, como se demuestra en los Papeles de Panamá, fueron cuidadosamente ocultos por los medios hegemónicos. Además, nada se dice sobre el injusto y escandaloso encarcelamiento de Julian Assange, uno de los héroes de la libertad de prensa a escala mundial.

Como reconocieron los escritos de los estrategas imperiales, los medios de comunicación y, más recientemente, las "redes digitales" han sido actores clave en la desestabilización de los gobiernos progresistas o de izquierda en todo el mundo. Dondequiera que el imperio, a través de sus propias tropas, sus mercenarios culturales y sus secuaces locales, decida atacar, los medios de comunicación ocupan inmediatamente las posiciones de vanguardia. La demonización del adversario y su gobierno, digamos líderes como Nicolás Maduro, Evo Morales, Bashar al Assad, Saddam Hussein, Muammar al Gadaffi y Vladimir Putin, es el primer paso. Entonces, su difamación metódica y la desinformación aplicada a gran escala a través de la prensa, la televisión, la radio y las redes digitales se convierten en armas cruciales para crear el clima de opinión necesario para poder aplicar la violencia desnuda contra esos gobernantes. La "artillería del pensamiento" busca derribar los mecanismos de defensa de la población agredida. El objetivo final es confundirlo y hacerle dudar de la integridad o el patriotismo de sus gobernantes presentándolos a la opinión pública como monstruos malvados y a sus gobiernos como "regímenes" infames, representándolos como estados policiales feroces que violan los derechos humanos más básicos. Bajo esta tormenta de desinformación y "noticias falsas", mucha gente se verá inducida a pensar que quizás sus atacantes tengan razón y realmente quieran liberar a la gente del dominio de sus desagradables opresores. Más aún, tiene como objetivo hacerles pensar que la pretensión de "cambiar el mundo" es una tontería; - una ilusión infantil para construir el paraíso en la tierra que solo podría resultar en caer en el infierno. Una vez que las defensas culturales de la sociedad se "ablanden" (equivalente a los bombardeos que preparan el camino para el asalto frontal) y el ariete mediático haya perforado el muro de la conciencia social, envenenada con cientos de "fake news" y "post-verdad". ", y se haya desmoralizado o al menos confundido a la población y los cuadros de las fuerzas sociales antiimperialistas, entonces el terreno estará listo para el asalto final. Es el momento en el que las fuerzas imperialistas lanzan un ataque sin cuartel desplegando toda la capacidad de su arsenal para dar el tiro de gracia a sus enemigos demonizados: Saddam Hussein o Muammar Gadaffi, por ejemplo.

Este no es solo un relato del desgarrador pasado, sino una descripción de las estrategias actuales que el gobierno de los Estados Unidos aplica en todo el mundo. Debemos ser conscientes de esto y estar preparados para iniciar una adecuada contraofensiva, y la transmisión de los programas de Al Mayadeen en inglés es un paso significativo en esta dirección.

Dr. Atilio A. Boron

Investigador Superior del Conicet​. Investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini".


¡Prepárese!

Pedro Jorge Velázquez.─ Ya hay quien dicta de qué forma tenemos que tomarnos la victoria de Joe Biden:

▪️Si usted es de los que cree que Biden formará parte de la misma maquinaria hegemónica de los Estados Unidos será tildado de retrógrado.

▪️Si usted es de los que sabe que Biden persigue el mismo sueño nacionalista "American First" y que hará, como sus antecesores, cuanto sea porque se cumpla, usted será tildado de pesimista.

▪️Si usted es de los que recuerda que los intereses políticos de Obama perseguían de igual forma el derrocamiento del proyecto revolucionario cubano será tildado de estancado.

▪️Si usted es de los que reconoce desde la época de Obama una campaña que optaba por el consenso (el poder blando), la seducción de las masas y la atención a la pequeña burguesía como estrategias para debilitar la estructura socialista, usted será tildado de tribunero y monolítico.

▪️Si usted es de los que advierte que la victoria de Biden no se debe celebrar en las filas de la izquierda, sino analizarla desde nuestras contradicciones como masa explotada, será tildado de conservador. (Menuda forma de ser conservador).

▪️Si usted es de los que está seguro que tanto el partido Demócrata como el Republicano responden al establishment burgués, a la derecha invasora que explota a sobremanera diariamente a todos los pueblos de la región será tildado de superficial.

▪️Si usted es de los que trae por estos días las advertencias de Fidel como cuando hablaba de "métodos seductores como el que han dado a bautizar como política de contactos pueblo a pueblo", usted será tildado de repetidor.

▪️Si usted es de los que piensa que tanto Trump como Biden, tanto Pence como Harris, quieren el mismo fin pero por diferentes métodos usted será absolutamente tildado de aferrado.

▪️Si usted es de los que se niega celebrar la victoria de un conservador de la derecha (Joe Biden) como única alternativa ante un fascista de la extrema derecha (Donald Trump) y que sufre que no haya otra opción para los obreros del mundo, usted será tildado de oficialista.

▪️Si usted es de los que de tan fidelista mira con recelo cada paso del gobierno de Estados Unidos y de tan guevariano cree que "al imperialismo ni tantito así" será usted entonces determinantemete tildado de simplista, poco inteligente y vacío de teoría política.

▪️Si usted es de los no puede olvidar cada injusticia, cada asesinato pagado por Washington, cada fallecido por causa del Bloqueo económico, cada apretón a nuestras vidas, cada palabra de Fidel, si usted es rotundamente necio, rotundamente revolucionario, entonces prepárese, aguántese como yo: será disparado a quemarropa, tildado por los balanceros, sacrificado por los gurúes, quemado en las hogueras de la incertidumbre y los vaivenes. Usted será la diana perfecta de aquellos que llevaban mucho tiempo esperando este momento.

No tema.

No claudique.

No se esconda.

Nuevamente, estamos en Baraguá.

https://www.facebook.com/pedrojorge.velazquez

El desorden mundial: el espectro de la dominación total

Leonardo Boff.─  Es el último título de Luiz Alberto Moniz Bandeira (Civilização Brasileira, 2016), nuestro más respetado analista de política internacional. El autor ha tenido acceso a las fuentes de información más seguras, a múltiples archivos, a lo que se une un vasto conocimiento histórico. Son 643 páginas densas, pero escritas con tal fluidez y elegancia que da la impresión de estar leyendo una novela histórica.

Moniz Bandeira es ante todo un minucioso investigador y, al mismo tiempo, un militante contra el imperialismo estadounidense, cuyas entrañas corta con un bisturí de cirujano. No sin razón fue preso entre 1969 y 1970 , y de nuevo en 1973, por el temible Centro de Informaciones de la Marina (Cenimar), por oponerse críticamente, en el contexto de la guerra-fría, al principal soporte de la dictadura: Estados Unidos.

La Cumbre de las dos Américas

Jesús Arboleya.-- Obama fue a Panamá a salvar el sistema panamericano, amenazado por la exclusión de Cuba. Era una exigencia unánime de los países latinoamericanos y caribeños en solidaridad con uno de los suyos que, por demás, tenía el valor simbólico de establecer la independencia alcanzada respecto a Estados Unidos.

Tal dilema fue uno de los factores que catalizó la decisión norteamericana de comenzar un proceso para “normalizar” las relaciones con Cuba y así favorecer el clima en que debía desenvolverse su participación en la VII Cumbre de las Américas.

La presencia de Cuba fue considerada por la mayoría de los participantes, incluso el propio Obama, como el inicio de una nueva etapa en las relaciones hemisféricas y sus negociaciones con Estados Unidos devinieron un acontecimiento histórico, cuando, por primera vez desde el triunfo de la Revolución en 1959, se reunieron sus respectivos presidentes, en un ambiente “respetuoso, constructivo y productivo”, según lo definió el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Alejandro Castro Espín, a propósito del libro “El Imperio del Terror” [+ video]

AFP / Adalberto Roque
Alejandro Castro Espín, Doctor en Ciencias Políticas e investigador social comparte abiertamente sus consideraciones acerca del restablecimiento de las relaciones de Cuba-Estados Unidos, explica cómo funciona la democracia participativa cubana y ofrece su percepción sobre el futuro de Cuba.

Durante la primera quincena de enero se presentó en Atenas la segunda edición europea del libro “El Imperio del Terror”, del Doctor en Ciencias Políticas, Máster en Relaciones Internacionales e investigador cubano Alejandro Castro Espín (La Habana 1965), publicada en Cuba en su versión original en el 2009. La edición griega con el título “El precio del poder y el imperio del terror” realizada por la editorial New Star, fue precedida por las publicaciones en idioma ruso y árabe, con excelente acogida tanto en la Federación Rusa (octubre de 2012) como en Líbano (enero de 2012). La obra traducida al idioma chino y francés se presentará próximamente.

La temática abordada con profundo rigor en el libro es resultado de la investigación y el análisis realizado por su autor, en más de dos décadas de estudio acerca del ideario de las élites de poder que han conducido los hilos de la política imperial de EE.UU. desde su surgimiento como nación y sus proyecciones geopolíticas en el siglo XXI. Explica los fundamentos históricos y las bases científicas que constituyen la esencia del imperialismo, con la Doctrina de la Seguridad Nacional como eje principal de su agresiva política exterior.

La Pax Americana

Emir Sader.- La revista The Economist anuncia que el próximo “Estado fallido” seria Libia. ¿Próximo? Si ellos mismos confiesan que no hay Estado en el país, hay dos gobiernos, dos parlamentos, disputa para ver quien dirige el banco central, la compañía de petróleo, ni hay policía, ni ejército nacional, varios grupos de milicias disputan el territorio nacional, la infraestructura del país está en ruinas, los pozos de petróleo, disputados por distintas milicias, están siempre en riesgo inminente de explotar, torturas y ejecuciones proliferan, por todo lo cual ya fue llamado un país bajo el nombre de Licia. Turquía, Qatar y Sudán apoyan a un bando, mientras Emiratos Árabes Unidos y Egipto apoyan al otro. Si esto no es un Estado fallido, ¿que más es necesario para que lo sea?

¿Quién es responsable por la destrucción de un país más en la región? ¿Ya no basta lo que pasa en Afganistán, en Irak, en Siria, en Yemen?

Hay que recordar que los bombardeos que tuvieron como resultado la destrucción de Libia fueron autorizados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para “proteger a la población civil”, cuando ya se habían desatados combates generalizados por el poder en el país. Valiéndose de esa decisión e interpretándole a su manera, la OTAN bombardeó sistemáticamente al país, no para dar algún tipo de protección a la población civil – ¿quién puede estar protegido de los bombardeos de la OTAN?-, sino para derrumbar el gobierno de Gadafi. Tanto es así, que tan pronto como cayó el régimen y fue asesinado de forma vergonzosa el hasta entonces jefe del Estado, masacrado

Guerra fría e imperialismo

Que Estados Unidos espía a amigos y enemigos no es ninguna novedad y mucho menos desde que se airearon los documentos de Wikileaks y Edward Snowden se convirtió en un prófugo que en su rocambolesca huida recorre el mundo en busca de un difícil asilo ante la persecución implacable del gobierno norteamericano, que lo considera un peligroso criminal por desvelar altos secretos de Estado.

Ahora se ha destapado que Obama, acusado por los republicanos de no tener para enfrentarse al enemigo, personalizado por Vladimir Putin y un comunismo recidivo y estratégicamente localizado en Ucrania, intentó desestabilizar al gobierno de Cuba a través de la creación de una red social cuyo objetivo era la agitación política contrarrevolucionaria y el derrocamiento de Raúl Castro. El denominado twitter cubano estaba financiado con fondos públicos aportados por empresas tapaderas y fantasmas y era similar a intentos idénticos ensayados sin éxito en Afganistán, Paquistán o Venezuela, donde hubo que clausurar estos medios ante el escándalo diplomático y la descarada evidencia de la operación, que violaba la legalidad internacional en un burdo intento de desestabilización de naciones soberanas.

Mario Vargas Llosa... cortesano del imperialismo.

Nora Ruvalcaba Gámez

Cuando a Mario Vargas Llosa le comunicaron que había obtenido el Premio Nobel de Literatura 2010, la prensa internacional le preguntó si su pensamiento político influyó en tal decisión, y ni tardo ni perezoso, respondió: “Espero que me lo hayan dado por mi obra literaria más que por mis ideas políticas”.

No se requiere derrochar mucho sentido común para concluir que la entrega del galardón se debió más a sus ideas políticas que a su obra literaria. Grandes escritores son recordados más por sus textos que por sus premios, como el caso de Jorge Luis Borges, Franz Kafka, James Joyce, Marcel Proust, León Tolstói o Paúl Valery que alcanzaron la universalidad sin gozar del reconocimiento testamentario de Alfred Bernhard Nobel, inventor de la nitroglicerina (dinamita) considerado el padre de la industria bélica moderna e inspirador de la teoría del Balance del Terror, quien murió horrorizado por las múltiples aplicaciones de su invento en el desarrollo de la carrera armamentista, situación que lo llevó a ser un fervoroso “luchador por la Paz” con una inmensa fortuna puesta al servicio del mito altruista de su Fundación, que tiene más de un siglo recompensando a los genios y no tan genios, por sus aportes a la humanidad en física, química, fisiología o medicina, literatura y a los pacifistas dedicados a la noble labor de hermanar a los pueblos, abolir los ejércitos y organizar Congresos por la Paz.

La decisión de la Academia sueca en favor del escritor peruano nacido en Arequipa y naturalizado español no podía ser más oportuna, en momentos en que la extrema derecha internacional hace lo imposible para derrocar a los gobiernos de izquierda latinoamericanos que han representado un serio peligro a las rapaces oligarquías saprofitas enquistadas en el continente.

Ello explica porqué que Mario Vargas Llosa en mayo de 2009, comparó con el sida y el cáncer terminal a Ollanta Humala del Partido Nacionalista y a Keiko Fujimori de la Alianza Fujimorista, potenciales candidatos a la presidencia del Perú en el 2011, convirtiéndose así en un personaje de sus propios libros, como bien lo describiera el congresista peruano Isaac Mekler quien dijo que el escritor asumió el papel de Pedro Camacho, personaje de la novela La Tía Julia y el Escribidor, que por escribir varios guiones de radionovelas a la vez, termina desquiciado y confundiendo la ficción con la realidad, creando ficción dentro de la ficción para vengarse del pasado ejerciendo todo su poder en el presente.

Esta es una razón para creer que la geopolítica ha marcado la ruta de los premios Nobel con su historia negra celosamente guardada por los albaceas de una Fundación auspiciada por un misántropo con piel de filántropo que alguna vez se definió (según su epistolario) como “un monstruo que debió haber sido estrangulado al momento mismo de nacer” . Y dijo más: “Es una idiotez pretender ser algo o alguien en esta manada de mil cuatrocientos millones de monos bípedos y sin rabo que deambulan por este descontrolado proyectil que es el planeta Tierra”

Pero Mario Vargas Llosa es ahora el Premio Nobel de Literatura 2010, veinte años después de que Alberto Fujimori, (encarcelado por corrupción y graves violaciones a los Derechos Humanos) lo derrotara en las elecciones presidenciales de 1990 y el autor de Pantaleón y las visitadoras, dolido por su fracaso electoral, llamara a bloquear la economía del Perú, obviamente sin éxito, mientras su amigo Octavio Paz recibía el premio de la Academia sueca.
A Mario Vargas Llosa podrán quererlo por sus novelas más no por sus ensayos políticos que nada tuvieron que ver con la interpretación de la realidad peruana que José Carlos Mariátegui dejó como referente obligado frente al colonialismo literario. El tránsfuga peruano, más panfletario que retórico, un día ensaya un ataque al gobierno de Hugo Chávez desde las páginas del diario español El País, llamándolo “matonesco y sin escrúpulos” y otro día ensaya en Caracas, junto con un centenar de escritores, intelectuales, periodistas y políticos, la defensa de la democracia y el libre mercado, olvidándose de los años en que se declaraba “marxista radical”, fiero defensor de la Unión Soviética y la revolución cubana, sin cansarse de gritar: «Nadie volverá a saquear ni a explotar a América Latina!» en tiempos en que viajaba a La Habana (1965) para integrar el jurado del Premio Casa de las Américas.

Pero la “Nobel oligarquía” le echó el ojo al “escribidor mercenario” y como El Pez en el Agua empezó a mover sus nuevos ensayos en todos lo mares del mundo: censuró la obra cultural de Mao Tse Tung en China por sus efectos devastadores; condenó a Pinochet sin hablar de sus crímenes de lesa humanidad; describió al PRI como la dictadura perfecta y nunca dijo que le sirvió de inspiración en su carrera política; golpeó la parte izquierda del rostro de Gabriel García Márquez, acaso por la amistad inalterable del colombiano hacia Cuba y Fidel Castro; defendió las masacres en Yugoslavia y Afganistán, justificó la intervención de Bush, José María Aznar y Tony Blair en Irak y calló vergonzosamente ante el saqueo de los tesoros de las bibliotecas y museos de Bagdad.

No sorprendería a nadie que Mario Vargas Llosa, pretenda ahora en nombre de dios y la libertad, con el millón de euros en su bolsa que recibirá en Estocolmo la noche del 10 de diciembre, y sobre todo, con el respaldo de los grandes explotadores del Club Bilderberg convertirse en el Vaclav Havel del Perú del Inca Garcilaso donde la literatura, como en toda América es lujo, no es pan.

Tomado de La Jornada Aguascalientes