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Entre Palantir y Marco Rubio: ¿el nacimiento de un nuevo paradigma autoritario?

Norelys Morales Aguilera.— Hay acontecimientos que parecen aislados hasta que una mirada más amplia revela un patrón. La historia rara vez avanza mediante un solo decreto o una única declaración; suele hacerlo a través de una sucesión de decisiones, documentos y alianzas que, poco a poco, modifican la forma en que concebimos el poder.

En ese contexto, dos hechos recientes merecen ser analizados conjuntamente. El primero es la difusión del llamado Manifiesto de Palantir, una propuesta que reivindica el uso intensivo de la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y la integración tecnológica como pilares de un nuevo modelo de administración pública. El segundo es la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, convocada el 16 de julio por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con el propósito declarado de fortalecer la cooperación internacional frente a las amenazas políticas violentas.

A simple vista, ambos acontecimientos pertenecen a esferas diferentes: uno al universo tecnológico y empresarial; el otro, a la diplomacia y la seguridad internacional. Sin embargo, observados desde una perspectiva política más amplia, parecen converger en una misma lógica: la ampliación de las capacidades del Estado para identificar, clasificar y neutralizar aquello que considera una amenaza.

No se trata de afirmar que exista un plan único ni una coordinación explícita entre ambos procesos. La hipótesis es otra: que representan expresiones complementarias de una transformación más profunda del ejercicio del poder en Occidente.

Del terrorismo a la categoría de "terrorismo político"

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el concepto de terrorismo ha ocupado un lugar central en la política internacional. Bajo esa bandera se justificaron guerras, legislaciones de excepción, sistemas de vigilancia y restricciones a derechos fundamentales.

Lo novedoso es el desplazamiento semántico que parece producirse ahora. Ya no se habla únicamente de terrorismo, sino de terrorismo político.

El cambio no es menor. Mientras el terrorismo tradicional remite a actos de violencia definidos en el derecho penal internacional, la expresión "terrorismo político" abre un espacio mucho más amplio de interpretación. ¿Qué conductas quedan comprendidas en esa categoría? ¿Quién determina sus límites? ¿Qué mecanismos de control democrático existen para evitar que la etiqueta termine aplicándose a organizaciones, movimientos o actores que ejercen formas legítimas de oposición política?

La historia demuestra que las categorías jurídicas nunca son neutrales. También son instrumentos de poder.

El paradigma Palantir

En paralelo, la revolución tecnológica ha dado lugar a un fenómeno igualmente significativo. Empresas como Palantir representan mucho más que una innovación informática. Encarnan una nueva concepción de la gobernanza basada en la integración de enormes volúmenes de información procedente de organismos públicos, agencias de seguridad, sistemas financieros, redes digitales y registros administrativos.

El objetivo declarado es hacer al Estado más eficiente. Pero toda tecnología incorpora una filosofía política. Cuando los algoritmos identifican patrones de comportamiento, establecen perfiles de riesgo y anticipan posibles amenazas antes de que se materialicen, el centro de gravedad deja de situarse únicamente en los hechos para desplazarse hacia las probabilidades.

No se persigue solo lo que una persona hizo. Se comienza a gestionar lo que podría llegar a hacer. Ese cambio representa una mutación profunda del concepto clásico del Estado de derecho.

La convergencia

Aquí es donde ambos procesos parecen encontrarse. Por un lado, se amplían las categorías susceptibles de vigilancia mediante conceptos cada vez más elásticos relacionados con la seguridad política. Por otro, aparecen herramientas tecnológicas capaces de procesar millones de datos, identificar redes de relaciones y elaborar perfiles automatizados de individuos y organizaciones.

La combinación resulta extraordinariamente poderosa. No hace falta prohibir una organización si previamente puede clasificarse como potencialmente riesgosa. No es necesario censurar directamente un movimiento si basta con reducir su alcance mediante sistemas automatizados de monitoreo, clasificación o exclusión digital.

El poder ya no necesita mostrarse únicamente como coerción. Puede presentarse como eficiencia tecnológica.

¿Un nuevo fascismo?

La palabra fascismo exige prudencia. Su uso indiscriminado termina vaciándola de significado.

Sin embargo, diversos estudiosos han advertido que las formas contemporáneas de autoritarismo difícilmente reproducirán los modelos del siglo XX.

Umberto Eco describía el "Ur-Fascismo" como un conjunto de rasgos adaptables a diferentes contextos históricos.

Hannah Arendt analizó cómo los sistemas totalitarios necesitaban construir enemigos permanentes para justificar la expansión continua del aparato de control.

Más recientemente, Sheldon Wolin habló del "totalitarismo invertido" para describir formas de concentración del poder compatibles con instituciones democráticas formales.

Y Shoshana Zuboff mostró cómo el capitalismo de vigilancia convierte los datos personales en instrumentos de predicción y modificación del comportamiento humano.

Desde esa perspectiva, la convergencia entre seguridad, inteligencia artificial y concentración tecnológica merece una reflexión crítica.

No porque reproduzca exactamente el fascismo histórico. Sino porque comparte algunos de sus mecanismos fundamentales: la expansión del control, la identificación permanente del enemigo, la subordinación de las libertades individuales a objetivos superiores definidos por el poder y la creciente fusión entre intereses estatales y corporativos.

Del uniforme al algoritmo

El fascismo clásico necesitaba uniformes, marchas y propaganda de masas. El autoritarismo del siglo XXI puede prescindir de todo ello. Sus instrumentos son más discretos.

Algoritmos.

Bases de datos.

Reconocimiento automatizado.

Inteligencia artificial.

Vigilancia permanente.

La obediencia ya no depende únicamente del miedo visible. También puede construirse mediante la clasificación invisible. Quien controla los datos termina condicionando las decisiones. Quien controla los algoritmos termina influyendo sobre la realidad política.

Una pregunta para nuestro tiempo

La cuestión central no consiste en demonizar la tecnología ni en negar la necesidad de combatir el terrorismo. Las sociedades tienen derecho a protegerse frente a la violencia. Pero precisamente por ello deben preguntarse cuáles son los límites del poder que delegan en nombre de esa protección.

La reunión convocada por Marco Rubio y el paradigma representado por Palantir plantean interrogantes que trascienden la coyuntura estadounidense.

¿Estamos asistiendo a una modernización legítima de las políticas de seguridad?

¿O estamos presenciando la consolidación de un modelo donde la vigilancia permanente, la inteligencia artificial y la ampliación de las categorías de amenaza terminan redefiniendo la propia democracia?

Responder a esa pregunta exigirá algo más que avances tecnológicos.

Exigirá preservar el espíritu crítico, fortalecer las garantías jurídicas y recordar una lección que la historia ha enseñado repetidamente: las libertades rara vez desaparecen de un día para otro. Con mayor frecuencia, se erosionan lentamente, mientras el poder asegura actuar únicamente para protegerlas.

Epstein, poder y chantaje: cuando la inmoralidad deja de ser individual

Foto: https://www.skeptic.com/article/did-jeffrey-epstein-belong-to-intelligence/

Norelys Morales Aguilera.-
Durante años, el nombre de Jeffrey Epstein fue explicado como el de un delincuente sexual excepcionalmente protegido. Sin embargo, a medida que se acumulan investigaciones periodísticas, filtraciones y documentos oficiales, esa interpretación resulta cada vez más insuficiente. Lo que comienza a emerger no es solo la historia de un depredador con amigos influyentes, sino la de un entramado de poder en el que la violencia sexual, el chantaje y la inteligencia política parecen entrelazarse de manera inquietante.

Medios de investigación como Drop Site News y periodistas especializados han vuelto a colocar una pregunta incómoda en el centro del debate: ¿actuaba Epstein únicamente en beneficio propio o formaba parte de una estructura más amplia de influencia y coerción? Según el reportero Murtaza Hussain, Epstein mantenía vínculos extensos no solo con figuras del poder político y económico, sino también con comunidades de inteligencia de distintos países. En ese contexto, su función habría sido la de intermediario, facilitador y acumulador de información sensible.

Los llamados “Expedientes Epstein”, difundidos en el Congreso de Estados Unidos, refuerzan esta impresión. Correos electrónicos, calendarios personales y testimonios ofrecen una imagen perturbadora: Epstein no aparece como un actor aislado, sino como alguien integrado en redes de alto nivel. Algunos intercambios, como los mantenidos con Tom Barrack —empresario cercano a Donald Trump y enviado especial para Siria—, sugieren una lógica de poder basada en la recopilación de material comprometedor más que en relaciones convencionales.

Este patrón se repite al observar la constelación de figuras que rodeaban a Epstein: expresidentes, miembros de la realeza, magnates, académicos y líderes mediáticos. Muchos de ellos visitaron sus residencias o viajaron en su avión privado. La facilidad con la que el financista eludió la justicia durante décadas —incluida una condena extraordinariamente indulgente en 2008— alimentó la sospecha de que contaba con algún tipo de protección institucional. Su muerte en prisión en 2019, oficialmente atribuida al suicidio, no hizo sino profundizar esas dudas.

Dentro de este panorama, una de las dimensiones más controvertidas es la posible conexión con Israel. La relación documentada entre Epstein y el ex primer ministro Ehud Barak ha sido ampliamente registrada: reuniones frecuentes, vínculos financieros y estancias prolongadas de figuras del aparato de inteligencia israelí en propiedades de Epstein en Nueva York. Correos electrónicos filtrados muestran a Epstein gestionando transferencias bancarias para Yoni Koren, alto oficial de la inteligencia militar israelí y colaborador cercano de Barak, quien se alojó en su apartamento en varias ocasiones mientras realizaba gestiones oficiales o extraoficiales.

Estas revelaciones han llevado a algunos analistas —y a exagentes de inteligencia— a plantear la hipótesis de que Epstein y su entorno podrían haber participado en operaciones de honey trap, es decir, trampas sexuales destinadas a obtener información o ejercer presión sobre figuras influyentes. Aunque estas afirmaciones han sido rechazadas oficialmente por autoridades israelíes y requieren verificación independiente, su persistencia indica que el caso trasciende lo meramente criminal y se adentra en el terreno de la geopolítica y la inteligencia.

El debate se vuelve aún más complejo cuando se lo vincula con denuncias más amplias sobre la instrumentalización de la violencia sexual en contextos de poder. Investigaciones históricas y contemporáneas han documentado episodios graves en escenarios de conflicto, donde abusos sexuales fueron minimizados, encubiertos o relativizados por autoridades políticas y militares. Casos como los documentados en Tantura en 1948, o las denuncias recientes en prisiones militares y centros de detención en Gaza, han sido citados por organizaciones de derechos humanos como ejemplos de una preocupante erosión ética.

Estas denuncias no pretenden señalar a comunidades enteras, sino examinar cómo determinados Estados, instituciones o élites pueden normalizar prácticas moralmente inadmisibles cuando las perciben como funcionales a objetivos estratégicos. En ese sentido, el caso Epstein aparece como una pieza especialmente visible de un fenómeno más amplio: la convergencia entre poder político, influencia mediática, operaciones de inteligencia y ausencia de rendición de cuentas.

Leído desde esta perspectiva, el escándalo Epstein deja de ser la historia de un individuo excepcionalmente corrupto y se convierte en un espejo incómodo del funcionamiento de ciertas estructuras de poder. Un mundo en el que la ética puede ser sacrificada, las víctimas silenciadas y la verdad pospuesta indefinidamente en nombre de intereses considerados superiores.

Más que ofrecer respuestas definitivas, estas investigaciones obligan a formular preguntas urgentes. ¿Quién protege a quién? ¿Hasta qué punto la violencia y el chantaje pueden convertirse en herramientas políticas? ¿Y qué precio paga una sociedad cuando estas prácticas dejan de ser excepciones y pasan a formar parte del paisaje?

Semiótica y poder: ¿qué nos dice la National Security Strategy 2025 de EE. UU.?

El artículo de Fernando Buen Abad Domínguez (Semiótica del National Security Strategy 2025 de USA) analiza críticamente la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025 desde una perspectiva semiótica, es decir, enfocándose en cómo el texto —más allá de su contenido técnico— construye sentidos, normaliza ideas y modela imaginarios sociales y políticos. 

No es solo política, es narrativa de poder

El documento no debe leerse únicamente como un plan de defensa o diplomacia: según el autor, funciona como una guerra cognitiva o batalla cultural burguesa. Es una operación de hegemonía simbólica que redefine qué es “normal”, “amenaza” o “legítimo”, reconfigurando conceptualmente temas como patria, identidad y seguridad. 

Transformación del discurso de seguridad

Al afirmar que “los días en que EE. UU. sostenía el orden mundial como Atlas han terminado”, la estrategia rompe con el universalismo exportador de valores (democracia, derechos humanos, liberalismo) y propone un realismo centrado en los intereses propios y el control interno. Esto implica una resemantización de conceptos como soberanía, frontera y amenaza. 

Miedo y exclusión como herramientas semióticas

Migración, diversidad o actores extranjeros no se presentan simplemente como desafíos administrativos, sino como símbolos de desorden o peligro que erosionan el “nosotros”. La estrategia convierte estos signos en justificaciones para el control, la militarización y la restricción, normalizando el miedo como base de la política de seguridad.

Relegitimación de un nacionalismo cerrado

El texto fomenta un imaginario donde lo “americano” es virtud y lo “otro” es riesgo. Identidad nacional, fronteras herméticas y rechazo a la alteridad se configuran como pilares semánticos del nuevo discurso de poder, moldeando percepciones sociales sobre seguridad y comunidad. 

Implicaciones geopolíticas simbólicas

Aunque no entra en detalles técnicos sobre despliegues militares, la lectura semiótica destaca que el documento produce realidades: clasifica aliados y enemigos no por hechos objetivos, sino por narrativas cuidadosamente construidas que justifican supremacía, intervención y dominio. 

En síntesis: la National Security Strategy 2025 no solo plantea objetivos estratégicos; es un artefacto discursivo que moldea cómo percibimos el mundo — quiénes somos, quiénes son los peligros, y qué instituciones o acciones están legitimadas en nombre de la seguridad. 

Lee el análisis completo y cuestiona el discurso de la “seguridad” que se presenta como neutral, pero opera como una poderosa herramienta de dominación simbólica. Comprender cómo se construyen estas narrativas es clave para no aceptarlas como verdades inevitables.

Para saltar del revés a victorias

Nils Castro.─ No somos débiles. Pese al reflujo de la ola que a inicios de siglo deparó 15 años de gobiernos progresistas, es falso que terminó un supuesto “ciclo”. Los pueblos no son máquinas. Antes bien, una nueva marejada está por empezar, si los liderazgos de izquierda son capaces de sacar las debidas lecciones de esa reciente experiencia.

El combustible de la pasada ola fueron las inconformidades sociales agravadas por la aplicación de las políticas neoliberales. Pese a que muchas organizaciones de izquierda aún no superaban todas las consecuencias del colapso soviético, amplios sectores sociales votaron contra el sistema imperante ‑‑más que a favor de un nuevo proyecto‑‑ eligiendo a candidatos críticos.

La ONU toca fondo

Koldo Campos Sagaseta.─ Hace unos cuantos años, a raíz de que Evo Morales propusiera en la ONU trasladar la sede de ese organismo a otro país, el embajador estadounidense en Bolivia, Phiplip Goldberg, quiso hacer una gracia y salió al paso de las declaraciones del presidente boliviano afirmando que solo le faltaba pedir también el traslado de Disneylandia.

Ante la indignada protesta de la cancillería latinoamericana por el exabrupto del representante del Imperio, el embajador se disculpó en el más genuino estilo “americano”, culpando a los demás de sus disculpas, reprochando que nadie advirtiera lo que sólo pretendía ser una broma ante la “insólita” pretensión del líder aymara.

Propuesta de quinto poder, Ignacio Ramonet

Foto: René Mazola
El catedrático y periodista hispano-francés Ignacio Ramonet propuso este viernes en Cuba la creación de un quinto poder de los ciudadanos que cuestione el funcionamiento mediático de las sociedades.

“Los ciudadanos deben apoderarse de la crítica mediática para construir un contrapoder a los medios, en la medida en que estos no están jugando su papel natural”, afirmó Ramonet tras recibir un Doctorado Honoris Causa en la Universidad de La Habana (UH).

Necesitamos un activismo social que facilite a las personas desalienarse, añadió el periodista e investigador al agradecer el doctorado en Ciencias de la comunicación que recibió este viernes en presencia del ministro cubano de Cultura, Abel Prieto.

Las redes sociales de Internet, explicó, nos permiten ser más activos en la manera de autoinformarnos y de construir informaciones paralelas a la de los grandes grupos de prensa.

“Creo que con las nuevas herramientas mediáticas que Internet pone a nuestra disposición otra información es posible“, subrayó en el Aula Magna de la UH, donde estaba también el presidente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, Alfredo Guevara.

Ramonet comparó el papel de los medios de difusión como aparato ideológico de la globalización al que jugó la Iglesia católica en el siglo XVI durante la conquista de América por el colonialismo español.

El rector de la UH, Gustavo Cobreiro, aseguró que el título otorgado al visitante se debe a su solidaridad con los procesos de transformación en América Latina y sus vínculos de honradez intelectual con Cuba.

http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/ignacio-ramonet-propone-crear-un-contrapoder-anti-medi-tico-para


El top 50 de las 147 empresas superconectadas que manejan las finanzas en el mundo

Las protestas contra el poder financiero que barren al mundo por estos días, estarían siendo confirmadas por las matemáticas, según científicos  del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich

Un análisis de las relaciones entre las 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.

El top de las 20 empresas más influyentes incluye Barclays Bank, JPMorgan Chase & Co, y The Goldman Sachs Group, según artículo de Natural News.com reproducido por la Página Oficial de Daniel Estulin.

Las presunciones del estudio han atraído algunas críticas, pero los complejos analisis de sistemas contactados por la revista New Scientist dicen que es un esfuerzo clave para desentrañar el control de la economía mundial. Llevar el análisis un poco más lejos, dicen, podría ayudar a identificar formas de hacer el capitalismo global más estable.

La idea de que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para los movimientos de ocupantes de Wall Street en New York y los manifestantes en otros lugares. Pero el estudio, realizado por un trío de sistemas teóricos complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder.

El top 50 de las 147 empresas superconectadas

1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. FMR Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T Rowe Price Group Inc
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. Invesco plc
28. Allianz SE 29. TIAA
30. Old Mutual Sociedad Anónima
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep NV
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SPA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Grupo Managers afiliados Inc
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company


Matrices mediáticas y poder

José Vicente Rangel

1. No hay duda: la batalla está planteada en el terreno mediático. Como nunca antes lo estuvo. Con la particularidad de que cada día se hace más evidente la debilidad de los partidos y los sindicatos, lo cual determina que los medios impongan su política, siempre de derecha, neoliberal, orientada a apuntalar al capitalismo. Justo cuando éste se halla en plena crisis, como lo demuestra la situación por la que atraviesan países de la Unión Europea y EEUU.
¿Qué papel cumplen los medios -es la pregunta- en la reingeniería para impedir el desplome del capitalismo? Ojalá el tema se pudiera discutir con seriedad. Ejemplo: el medio -prensa, radio, televisión y la irrupción de las redes sociales- en los procesos electorales, su incidencia sobre los partidos, liderazgos, satanización de las iniciativas progresistas, y, sobre todo, imposición de líneas elaboradas e impuestas por sus propietarios y la conformación de carteles que controlan la información y difunden políticas contrarias a cualquier proceso de cambio social e institucional.

2. En Latinoamérica la situación es especial. Tiene expresiones en el encadenamiento de la información, promoción de campañas que exceden el marco democrático, reñidas con la ética y con elementales principios de objetividad. El medio transnacionalizado toma partido y asume, con descaro, posición de combate. Lo hizo en Venezuela, al extremo de inducir y apoyar un golpe de estado y la huelga de la industria petrolera, soporte de la economía nacional. En Ecuador se solidarizó con el intento fallido de derrocar al presidente Correa.En Bolivia ha participado en el proceso desestabilizador contra el presidente Morales. En Honduras fue decisivo en el derrocamiento del presidente legítimo Zelaya. Igual en Nicaragua con el apoyo que los medios prestan a las campañas adversas al presidente Ortega. Pero esa actitud no tiene como único blanco a gobiernos con definición anticapitalista. También arremete contra iniciativas políticas y sociales que rozan poderosos intereses. Ocurre en Argentina con el gobierno de Cristina Kirchner -y la gestión de su esposo Néstor- que desata la brutal reacción de los empresarios del agro; o el rechazo a las medidas sobre el monopolio de Papel Prensa controlado por Clarín, La Nación y La Razón, mediante una campaña violenta de informaciones y notas editoriales abiertamente desestabilizadoras.

La desmesurada tónica mediática se da con el mismo formato en Paraguay, Uruguay, e, incluso, en Brasil, donde la campaña contra Lula desbordó límites, y en la actualidad trata de sembrar cizaña entre la actual mandataria, Dilma Rousseff, y el expresidente. Y no se diga de Perú, donde los ataques para acabar con Humala e imponer la fórmula ultraderechista de Fujimori, dirigida desde el diario El Comercio -provocó el rechazo de Vargas Llosa-, estuvo a punto de lograr su objetivo.

3 En el listado de tareas de los medios figuran, entre otros temas, la magnificación del fenómeno de la corrupción con total desprecio a la verdad, precisamente por quienes en pasadas actuaciones de gobierno se despacharon y se dieron el vuelto. En conchupancia con grupos económicos caracterizados por el manejo inmoral de las relaciones con el poder. También la agudización de la polarización para dividir la sociedad con mensajes que enmascaren los problemas sociales y económicos, y confundir con la difusión de falsos dilemas, como comunismo o democracia; libertad o dictadura; propiedad privada o su desaparición. Igual con la satanización de los cambios sociales, o los de carácter institucional que buscan el desarrollo de un nuevo tipo de democracia bajo el signo de la participación y la autogestión. O bien confundir todo cuanto signifique justa distribución del ingreso y adopción de nuevos modelos de producción. En la mira también están los procesos de integración regionales inspirados en políticas soberanas. En fin, que de lo que se trata es de la existencia de dos modelos diferentes. En uno de los cuales, los medios controlados por poderosos grupos económicos, convertidos en voceros de un poder petrificado y anacrónico, ideológicamente insertos en el circuito de la dependencia, cumplen la misión de confundir y desestabilizar.

En síntesis, la internacional mediática como punta de lanza de determinada política. Tener claro el papel que ésta juega ayudará a enfrentarla. Si no es así, el riesgo de que logre su objetivo aumentará peligrosamente.[RNV- Imagen UTBA]

Manuel Castells: Comunicación, poder y democracia [+ 4 videos]

El sociólogo catalán Manuel Castells, para mí el más grande teórico de referencia contemporánea, según lo califica Marcelo D'Elia Branco, habló en Barcelona a los acampados.

Castells que participó activamente en el Mayo del 68, continuó con la actualización de sus elaboraciones teóricas sobre las redes, más que probado ahora con las recientes manifestaciones que se adueñan de las calles de todo el mundo.

Asegúrese de ver los videos publicados a continuación y consulte los antecedentes teóricos de este gran amigo, sugiere Branco conocedor brasileño de las redes y el softwear libre, un material esencial para entender el momento histórico que estamos viviendo.

Parte 1



Parte 2



Parte 3



Parte 4

Video: Ignacio Ramonet: Medios de comunicación y poder

Conferencia de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique: Los medios de comunicación en nombre de la libertad de expresión no aceptan ningún tipo de crítica.

En la agonía gorilesca...

"¡¡¡Goriletti me lo puso Chávez!!!!!" rugió Micheletti, pero lo malo para él es que su pueblo se lo grita.


El Cabeza de ajo, como le dice mi madre, se ha enamorado del poder. Lo peor es que se ha vuelto un tipo problemático para la clase oligarquica que lo puso de testaferro. A El y Romeo les ha gustado el poder discrecional y temen perderlo, aparte de que perderlo los va a poner en una situación de vulnerabilidad y en una ruta peligrosa a la cárcel: Fito Facusse (el deportado) se los anunció yá.

Ahora viene lo bueno: El Club de La Turkada, que también alberga en su seno alimañas de otra especie, ya creen que sacrificaron lo que tenían de la cuota y como los cálculos les salieron "por la culata" hoy ven que sus fortunas comienzan a desangrarse. Solo el Banco Rural de Don Jorge Bueso Arias ya hizo cálculos que se le van a escapar unos 50 milloncitos en este año; la industria del turismo está en franca bancarrota y paseese por la Calle del Comercio en San Pedro Sula y ya
va a ver como sobrán parqueos: Ya es inaguantable para ellos seguir sosteniendo un gobierno de idiotas prepotentes que están faltándoles al respeto y ya se está acabando la cuota mensual y la paciencia: Total,sin plata se ahoga el simio.

Les llegó la hora:

A pesar de que los sicarios del micrófono quieren seguir sosteniendo un lenguaje confrontativo, ya recibieron órdenes de bajar su ímpetu: ¡URGE EL DIALOGO! vociferan como desquiciados; ¡UN DIALOGO ENTRE HONDUREÑOS!... Y vuelven a sacar a la desgraciada Iglesia Católica en la expresión del Obispado de Tegucigalpa. le tocó al pobre cura Pineda Fasquell poner cara de perro apaleado para ir a suplicar al Presidente Zelaya que comience el diálogo y ahora salir con la pedantería de LA
PROPUESTA DE TEGUCIGALPA...

El tiempo se les acaba. La fecha que se había propuesto para la elecciones se les acerca irremediablemente y la muchachada de la Resistencia se pone terca: LA CONSTITUYENTE ES EL CAMINO. Ahora los tenemos en nuestra cancha y con el control de la pelota. Tránquilos, tranquilos:

A ellos se les acaba el tiempo, el dinero y la paciencia. La Resistencia cuenta ademas con la frescura de las conviciones, una reencauchada vitalidad de la inmensidad de gente joven en sus filas, un contrincante maltrecho que da tumbos y retumbos y con el apoyo de la comunidad internacional que ve con simpatía la valiente lucha pacífica del pueblo hondureño contra la ultima dictadura de los siglos de los siglos.

Lo mas importante para nosotros no es que Mel vuelva a la Presidencia, lo mas importante es que Mel hizo brotar la Esperanza y nos ha definido la senda en donde habremos de forjar el futuro. Lo de Mel en la Presidencia es una necesidad de la Democracia del mundo para que los gorilas auspiciados por los alcones del imperio no vuelvan a cometer la estupidez de querer parar la historia:

Esa es la responsabilidad de la comunidad internacional. Mientras tanto, La Resistencia, estamos asistiendo a liquidar la agónica Dictadura que se defiende con una Constitución "que es un adefesio" como un día la jeraquía catolica defendía "La Santa Inquisición".

De todas formas, esas elecciones pirujas con candidatos pirujos y golpistas, solo son una pantomima de mal gusto que la comunidad internacional sabe que es una farsa para maquillar la prolongación del golpe como cuando quisieron hacernos creer que era una transición constitucional.

¡La victoria es nuestra! y la paciencia?... ¡Nos sobra!

(Tomado del Boletín RESISTENCIA, 6 de octubre)



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