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Mentir es la premisa de Marco Rubio

Hedelberto López Blanch*.- Nuevamente el mitómano Marco Rubio vuelve a mentir. En esta ocasión ante un tribunal en Miami que juzga a su intimo amigo y ex congresista, David Rivera.

Una información de la agencia española EFE publicada por El Nuevo Herald reportó que el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró en un tribunal en Miami que desconocía un supuesto contrato millonario que su carnal amigo David Rivera habría realizado en 2017 para acercar al Gobierno venezolano de Nicolás Maduro con el estadounidense y propiciar una transferencia pacífica en ese país.

Rubio acudió como testigo de la Fiscalía a una audiencia de Rivera, con quien años atrás compró una vivienda en Tallahassee, Florida, y vivieron bajo el mismo techo cuando ambos eran legisladores estatales.

Rivera, junto con Esther Nuhfer (que trabajaba para Rubio), enfrentan un juicio en el sur de Florida acusados de corrupción al adueñarse de millones de dólares en una oscura trama en la que intentaban influir ante la Administración estadounidense para suavizar las «sanciones» al Gobierno de Maduro durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando Rubio era senador en Washington.

Durante unas tres horas el actual secretario de Estado fue interrogado tanto por la Fiscalía como por los abogados de Rivera y Nuhfer, y aseguró que desconocía que Rivera tuviera un contrato de consultoría por 50 millones de dólares con una subsidiaria en Estados Unidos de la petrolera estatal venezolana, con los fines anteriormente expuesto.

Sin embargo, dice la nota de EFE, Rubio reconoció que en julio de 2017 sostuvo dos reuniones con Rivera en las que el exlegislador le planteó un plan que, a través del empresario Raúl Gorrín -propietario de Globovisión y supuesto intermediario con el Gobierno de Maduro-, buscaba hacer llegar una carta del entonces mandatario venezolano a Trump en la que se proponía iniciar un proceso pacífico de transición.

Rubio dijo que la segunda reunión, a la que acudió Gorrín en un hotel en Washington, fue “una pérdida de tiempo” porque no hubo carta de compromiso de Maduro, que supuestamente él le iba a entregar a Trump.

Son incontables las ocasiones que Rivera ha tenido que acudir a juicios bajo acusaciones de corrupción, lavado de dinero y negociaciones ilícitas, pero al final, como siempre ocurre en Miami, ha salido absuelto debido a sus relaciones con altos personeros políticos de Miami.

Su estrecha relación con Rubio lo llevó a comprar una casa de tres habitaciones en Tallahassee que se erigió como símbolo de una amistad políticamente problemática.

Los nexos entre Rubio y Rivera se remontan a 1992, cuando oficiaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart, quien representaría a un distrito en el condado Miami-Dade. Eran los días en que florecía la industria de la contrarrevolución cubana en el estado de la Florida, y gracias a su relación con los hermanos Díaz-Balart, Rivera pudo trabajar para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí) y como contratista de la USAID.

Según el programa CódigoAbierto360° del sur de la Florida, en los días en que Marco Rubio fue elegido representante estatal, ambos ya eran conocidos como el «Binomio de oro», y en particular Rivera, en su trabajo como cabildero, recibió el mote de «El ejecutor» de las órdenes de Rubio y también como «David la trampa».

Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela News difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Juan Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.

Informaciones de prensa del año 2022, indican que Rivera y Esther Nuhfer estaban acusados de usar su acceso al corrupto senador floridano y a otros funcionarios electos para mejorar la posición de Venezuela ante Estados Unidos.

Rivera firmó un contrato secreto de consultoría con la filial de la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA USA, CITGO, por 50 millones de dólares. La inculpación federal sostenía que de esa forma recibió más de 13 millones.

La acusación sostenía que Rivera y Nuhfer organizaron dos reuniones con Rubio para hablar sobre Venezuela. Según han ventilado medios de prensa, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, Sistema Tributario Estadounidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE), recibieron información de una fuente en CITGO, que vincula a Marco Rubio y a su amigo y excongresista Rivera, con actos de corrupción asociados al corporativo.

Luego de que en mayo de 2020 The New York Times publicara datos sobre la querella de CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc., de David Rivera, por incumplimiento de contrato por sus servicios de cabildero, salió a la luz pública que el FBI y el Departamento de Justicia los estaban investigando a ambos.

Después de octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información vía email a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro) encargado de investigaciones criminales del IRS), sobre montos de transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas pertenecientes a David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade.

Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias fueron realizadas a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien utilizaba su nombre para encubrir a su jefe, Marco Rubio, entonces muy influyente senador de Florida, que en 2016 sufrió una humillante derrota ante Donald Trump en las primarias presidenciales del Partido Republicano.

Según la fuente del IRS y el FDLE de Florida, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una investigación iniciada por el Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude postal, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras leyes federales.

El informante dijo ser testigo de que cuando David Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba en forma permanente con el senador Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil. También aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tenía documentos, emails, mensajes de WhatsApp y audios que confirmarían las operaciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y sus allegados.

Ahora Marco Rubio aparece como un «angelito» en el juicio contra Rivera, pero su nariz de Pinocho-mitómano le continuará creciendo./Rebelión

(*) Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.  

The Guardian: EE.UU. ordena a sus embajadas manipulación global

Estados Unidos ordena a sus embajadas que colaboren contra la "hostilidad" extranjera y que utilicen X para "contrarrestar la propaganda antiestadounidense".

Un cable firmado por Marco Rubio y visto por The Guardian sugiere que el personal trabaja con la unidad de operaciones psicológicas del Pentágono.

Estados Unidos ha ordenado a todas sus embajadas y consulados en todo el mundo que pongan en marcha campañas coordinadas contra la propaganda extranjera y respalda el dispositivo X de Elon Musk como una herramienta "innovadora" para ayudar a lograrlo.

El cable, firmado el lunes por el secretario de Estado, Marco Rubio , y obtenido por The Guardian, también sugiere que las embajadas y los consulados colaboren con la unidad de operaciones psicológicas del ejército estadounidense para abordar el problema de la desinformación generalizada. El documento establece un amplio conjunto de instrucciones sobre cómo el personal de las embajadas debe contrarrestar lo que describe como esfuerzos coordinados de extranjeros para socavar los intereses estadounidenses en el exterior.

El cable instruye a esas embajadas y consulados a perseguir cinco objetivos generales: contrarrestar los mensajes hostiles, ampliar el acceso a la información, exponer el comportamiento del adversario, dar voz a quienes apoyan los intereses estadounidenses a nivel local y promover lo que denomina "contar la historia de Estados Unidos". Se les indica a las embajadas que recluten a personas influyentes, académicos y líderes comunitarios locales en el extranjero para difundir mensajes de contrapropaganda, un enfoque diseñado para que las narrativas financiadas por Estados Unidos se perciban como orgánicas a nivel local, en lugar de dirigidas centralmente.

«Estas campañas buscan culpar a Estados Unidos, sembrar la división entre aliados, promover visiones del mundo alternativas contrarias a los intereses estadounidenses e incluso socavar los intereses económicos y las libertades políticas de Estados Unidos», afirma el cable. «Mediante plataformas digitales, medios de comunicación controlados por el Estado y operaciones de influencia, representan una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos y alimentan la hostilidad hacia los intereses estadounidenses».

Cabe destacar que el cable indica a las oficinas diplomáticas que coordinen su trabajo con las "Operaciones Psicológicas del Departamento de Guerra", la unidad militar más conocida como Miso, u Operaciones de Apoyo a la Información Militar, anteriormente Psyop, que forma parte del Pentágono.

Un portavoz del Departamento de Estado declaró a The Guardian que Sarah B. Rogers, la subsecretaria de diplomacia pública nombrada en marzo , había convertido la lucha contra la propaganda extranjera "antiestadounidense" en "una prioridad absoluta", y que el departamento adoptaría "una postura firme sobre este tema pernicioso" "utilizando plenamente todas las herramientas de nuestro arsenal diplomático".

El portavoz no se refirió directamente al respaldo que el cable brindaba a X ni a su directiva de coordinarse con las unidades de operaciones psicológicas militares.

El Departamento de Estado también señaló que Rogers ya había llamado la atención por un informe aparte presentado al Congreso en el que identificaba a Code Pink y a varias otras organizaciones activistas de izquierda como vectores de operaciones de influencia china dentro de los Estados Unidos.

No es habitual que el Departamento de Estado combine abiertamente la diplomacia pública con operaciones psicológicas militares, dice el diario. Sin embargo, los intentos de contrarrestar la desinformación extranjera no son nuevos, aunque administraciones anteriores la financiaron a través del Centro de Compromiso Global, que perdió su financiación justo antes de que Donald Trump volviera al poder y se había convertido en el símbolo de la supuesta censura del discurso conservador, si bien su cometido siempre había sido combatir la desinformación extranjera fuera de Estados Unidos.

El año pasado, el FBI disolvió su grupo de trabajo sobre influencia extranjera y el Departamento de Estado clausuró el centro de lucha contra la manipulación e interferencia de información extranjera.

El cable también avala la plataforma X de Elon Musk por su nombre, específicamente su función Notas de la comunidad, como un instrumento "innovador" y "colaborativo" para eliminar la desinformación y "contrarrestar las operaciones de propaganda antiestadounidense sin comprometer la libertad de expresión ni la privacidad".

Este respaldo se produce después de que la Unión Europea ya haya multado a X con 120 millones de euros (137,5 millones de dólares) en virtud de su Ley de Servicios Digitales por prácticas engañosas —la primera multa de este tipo en virtud de dicha ley— y haya abierto nuevas investigaciones sobre las herramientas de IA y los algoritmos de recomendación de la plataforma.

Musk, propietario de X, desempeñó un papel influyente como asesor especial en la administración Trump a través del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).

El cable instruye al personal de la embajada para que se asegure de que la ayuda exterior estadounidense esté visiblemente identificada, y ordena a las oficinas consulares que utilicen una "identificación destacada, con la bandera al frente" para que el público extranjero sepa cuándo la ayuda o los programas provienen del gobierno estadounidense.

Asimismo, se les indica a las oficinas y embajadas de todo el mundo que aumenten la disponibilidad de noticias internacionales y análisis independientes traducidos a los idiomas locales, lo que en la práctica supone que las embajadas se conviertan en centros de distribución de medios de comunicación en lengua extranjera en países donde, según señala el cable, "la propaganda antiestadounidense es generalizada o donde la información está restringida".

Más de 700 “ espacios estadounidenses ” —los centros culturales, bibliotecas y centros de intercambio que el gobierno de EE. UU. financia en países de todo el mundo— serán reposicionados bajo estas directrices como plataformas para información sin censura y promovidos explícitamente como “zonas” de libertad de expresión.

Las voces por la dignidad contra el coro de Trump y Marco Rubio


Lilliam Oviedo.-
El Listín Diario, en una crónica publicada el 26 de marzo con el título Más de 100 dominicanos respaldan la firma del “Acuerdo de Liberación de Cuba”, menciona a ciento dos dominicanos que respaldan la continuidad y el permanente crecimiento del saqueo y la explotación y unen sus voces a un coro dirigido por figuras ligadas a la malversación de fondos y que apoyan (hay que escribir en letra grande que contra su propio país) la violencia económica imperialista y hasta la ocupación militar.

El desparpajo con que Donald Trump se refiere al proyecto de intervenir militarmente en Cuba muestra su concepción de que América Latina es el patio trasero de Estados Unidos y deja ver su desprecio por los colaboradores de la zona, a quienes considera aliados de menor importancia y, en vocabulario llano, tontos útiles. ¿Tendrá en otra lista a esos dominicanos y a los latinoamericanos que son sus similares?

Una reseña difundida por la corporación noticiosa CNN dice en uno de sus párrafos:

“Construí estas grandes Fuerzas Armadas. Dije: ‘Nunca tendrán que usarlas’, pero a veces hay que usarlas”, afirmó Trump durante su discurso en la Cumbre Prioritaria del FII celebrada en Miami. Luego añadió: “Y Cuba es la siguiente, por cierto, pero finjan que no dije eso… medios, por favor ignoren esa declaración. Muchas gracias. Cuba es la siguiente”.

El descaro, el narcisismo, la aceptación del crimen y del abuso y la facilidad para mezclar ficción y realidad y bromear cuando se requiere sobriedad, son cualidades y prácticas que han permitido que las grandes corporaciones tecnológicas y los estrategas al servicio del complejo militar industrial lo utilicen como cabeza visible en el rediseño de la sumisión, el despojo y el colonialismo.

El mal llamado Acuerdo por la Liberación de Cuba es una proclama que firmaron al inicio de marzo varias organizaciones cubanas de Miami ligadas casi todas a formas diversas de terrorismo y que plantea unir recursos y conspirar en conjunto para alimentar el viejo proyecto de interrumpir el avance político en Cuba. La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambios, son las organizaciones que lo firman. La ARC está encabezada por Orlando Gutiérrez-Boronat y Pasos de Cambios por Rosa María Payá. ¡A esas figuras hacen coro los ciento dos dominicanos citados por el Listín Diario!

Orlando Gutiérrez-Boronat es acusado de malversación de fondos por figuras del exilio como Armando Valladares, y Rosa María Payá, protegida de Marco Rubio, es acusada por figuras como el Coco Fariñas (Guillermo Fariñas, premiado hace años por hacer huelgas de hambre en respaldo a la contrarrevolución) de obtener grandes beneficios de la actividad conspirativa.

Valladares pone cifra a la malversación de Boronat, la sitúa en 30 millones de dólares. Fariñas dice que son falsas las firmas que Payá ha presentado para sustentar su organización en Cuba. Y se sabe con qué intención se falsifica.

Gutiérrez-Boronat ha declarado en más de una ocasión que sería legítima la acción militar contra el gobierno de Cuba. De Rosa María Payá se sabe que, tras la muerte de su padre en un accidente en el año 2012 (por el manejo temerario de un amigo español), Marco Rubio (hoy secretario de Estado) ha patrocinado su accionar contrarrevolucionario.

Marco Rubio, desde París, declaró: “La economía de Cuba necesita cambiar, y no puede cambiar a menos que cambie su sistema de Gobierno. Es así de simple”. Con más de seis décadas de cruel bloqueo imperialista recrudecido con la reciente decisión de impedir la entrada de combustibles, el pronunciamiento es incalificable.

Como advirtió el asesinado activista Malcolm X, los medios de comunicación intentan conducir a las mayorías a odiar al oprimido y amar al opresor.

Donald Trump, en el encuentro empresarial en que puso a Cuba en lista después de la infame agresión contra Venezuela y el ataque a Irán y puso a la mención un tono de burla, se dirigió a los representantes del grupo de Miami para recordarles que no ha olvidado la promesa que les hizo.

VOCES DOMINICANAS CONTRA EL ABUSO

El asedio contra Cuba, llevado ahora al extremo, existe desde el inicio del gobierno revolucionario, ha sido recrudecido en los últimos años y durante el actual gobierno, en un ejercicio de agresión descarada, ha sido reforzado por la aplicación de medidas para impedir la entrada de combustibles.

Los grupos de izquierda y los activistas populares dominicanos han exigido al presidente Luis Abinader tomar posición contra la agresión a Cuba. Se impone fortalecer esta exigencia, unir a ella cada vez más voces y exigir al gobierno suspender la práctica de prestar aeropuertos y bases militares dominicanas para la instalación del equipo y del personal militar yanqui encargado de poner en marcha la agresión y de dar continuidad al espionaje.

Existe, y ha tenido presencia durante años en la vida política, el Comité Dominicano de Solidaridad con Cuba, y hay que decir que entre las personalidades reconocidas en octubre pasado por su activismo en la solidaridad con Cuba figura un dominicano, Manuel Joaquín Colón, doctor en economía, docente y activista ligado a las mejores causas.

El doctor Colón recibió la medalla de manos del presidente Miguel Díaz- Canel. Su voz ha sonado por Cuba, igual que la voz de la reconocida docente María De La Cruz. Y vive el ejemplo de los siempre recordados Iván Rodríguez y Raúl Pérez Peña (Bacho). Son voces para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro, voces de la hermandad y la lucha.

Entre quienes escogieron la simbólica fecha aniversaria de la firma del acuerdo entre Martí y Máximo Gómez para firmar una pieza insultante hay exmilitares con historial reprochable, exfuncionarios ligados a la represión y al abuso contra migrantes haitianos, intelectuales que han servido al entreguismo y se han prestado a difundir el racismo y la xenofobia, herederos (de sangre, ideología y trayectoria antipopular) de represores y contrarrevolucionarios, así como comunicadores instalados en plataformas con financiamiento de origen dudoso que no en vano han sido estimulados desde instancias de la podredumbre incluyendo a la propia embajada de Estados Unidos.

Cabe citar algunos nombres de la lista ofrecida por el Listín Diario, no sin antes decir que los calificativos salen sobrando. De la Fuerza Nacional Progresista, una organización entreguista, patriotera y enemiga de los migrantes haitianos, proceden Pelegrín Castillo y Vinicio Castillo. El coro antiinmigrantes y partidario del sometimiento al imperialismo es reforzado por Manuel Núñez Asencio, Elías Wessin Chávez (el hijo del siniestro general Elías Wessin y Wessin) e Ismael Cruz. Entre los periodistas figuran beneficiarios de la politiquería y creadores de contenido basura. (Lista completa en el siguiente enlace https://listindiario.com/la-republica/20260326/dominicanos-respaldan-firma-acuerdo-liberacion-cuba_899448.html

Y hay que decir que, aunque resulta duro mantener en al alto la bandera de la resistencia y la dignidad, vivir de rodillas a cambio de dinero y privilegios, sencillamente no es opción./Rebelión

Rubio admite que la inteligencia cubana es “una de las mejores del mundo”

El secretario de Estado de EE.UU. reconoce, otra vez, que los agentes cubanos “nunca han recibido un centavo” y actúan por pura simpatía hacia la revolución, desmontando la narrativa del "Estado fallido".

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reconocido en una entrevista reciente la eficacia del espionaje cubano, al que ha calificado como "uno de los mejores del mundo". En declaraciones recogidas en un pódcast, Rubio señaló que, si bien la inteligencia de Cuba no posee la capacidad electrónica de China o Rusia, "lo que es la capacidad humana de infiltrar a espías y agentes de división, ellos son los mejores del mundo y lo han hecho por años", según Diario Socialista.

El alto funcionario puso como ejemplo a la ciudadana estadounidense Ana Belén Montes, reclutada cuando tenía 20 años en la universidad y que, según Rubio, "nunca le pagaron ni un centavo" y actuó "simplemente por simpatía". Montes fue capturada tras contribuir a monitorizar y desmantelar varios de los comandos armados anticastristas que operaban desde Miami. Fue liberada el 6 de enero de 2023 tras cumplir 22 años de su sentencia de 25 años de cárcel. Nunca mostró arrepentimiento ni colaboró con las autoridades estadounidenses y su caso fue llevado a la gran pantalla en la película La Red Avispa.

¿Un "Estado fallido" con los mejores espías del mundo?

Esta declaración del jefe de la diplomacia estadounidense contradice frontalmente la narrativa oficial de Washington y los sectores anticastristas de Miami, que presentan a Cuba como un "Estado fallido" e "incapaz de mantener sus servicios básicos". ¿Cómo puede un "Estado fallido" tener, según su principal adversario, "uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo"?.

Las palabras de Rubio se producen en un momento de máxima tensión entre Cuba y Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha intensificado sus amenazas contra la isla, asegurando que tendrá "el honor de tomar Cuba" y que puede hacer "lo que quiera" con ella, mientras su administración mantiene un bloqueo energético naval que ha dejado a la isla sin suministro de petróleo durante tres meses, provocando apagones generalizados y una crisis humanitaria que organizaciones internacionales han calificado de castigo colectivo.

La admisión por parte del secretario de Estado de la eficacia de los servicios cubanos, basada en la lealtad ideológica desinteresada y no en el dinero, desmonta la falsa narrativa con la que Washington ha justificado su política de asfixia: Cuba no es un Estado fallido; es un Estado agredido que mantiene, a pesar de seis décadas de bloqueo, unas capacidades operativas que generan respeto incluso ante su principal enemigo, que no tiene otra opción que reconoce como excepcionales por su nivel de convicción ideológica.

La capacidad humana de la inteligencia cubana a la que se refiere Rubio es la misma que, según denuncian numerosos analistas, ha permitido a la isla resistir más de seis décadas de asedio. Frente a las amenazas imperialistas, el Gobierno cubano ha activado su doctrina de "Guerra de Todo el Pueblo", que integra a toda la sociedad en la defensa nacional.

El pasado viernes, en un acto cargado de simbolismo, el cantautor Silvio Rodríguez recibió un fusil AKM de combate de manos del ministro de las FAR, en respuesta a su reclamo público de empuñar las armas si Estados Unidos agredía a Cuba. "Su exigencia no es un llamado a la guerra, es la afirmación categórica de que la cultura cubana y sus más altos exponentes jamás se arrodillarán ante el imperio", afirmó el general de división Víctor Leonardo Rojo Ramos durante la ceremonia. La misma "simpatía" por la revolución que Rubio reconoce en los agentes cubanos es la que hoy moviliza a cientos de miles de cubanos dispuestos a defender su soberanía con las armas en la mano si hiciera falta.

Todo indica que la política exterior de EE.UU. sobre Cuba se decide en Florida

Misión Verdad.- Cuba atraviesa una de las crisis más graves de las últimas décadas. La escasez de combustible, el colapso del sistema eléctrico y el deterioro acelerado de las condiciones de vida se producen en un contexto de presión económica creciente por parte de Estados Unidos, marcada por sanciones, amenazas de aranceles secundarios y un cerco energético que ha reducido drásticamente las posibilidades de abastecimiento de la isla. La situación ha reactivado el debate sobre la política de Washington hacia La Habana.

En ese marco, el presidente Donald Trump ha afirmado públicamente que existen conversaciones en curso con altos funcionarios cubanos, presentándose como un actor dispuesto a explorar una salida negociada al actual impasse. Desde La Habana, el gobierno cubano ha reiterado en múltiples ocasiones su disposición a dialogar sobre una amplia gama de temas, siempre que las conversaciones se desarrollen sin presiones ni precondiciones y sobre la base del respeto a la soberanía.

Sin embargo, una investigación periodística y exclusiva publicada por Drop Site News desmonta esa narrativa. De acuerdo con fuentes cubanas y estadounidenses citadas por el medio, no existen ni han existido negociaciones de alto nivel entre Washington y La Habana. Las supuestas conversaciones a las que alude Trump serían, en realidad, una ficción construida desde el propio Departamento de Estado. Según el reportaje, el presidente estaría siendo deliberadamente desinformado sobre el estado real de los contactos con Cuba, parte de una estrategia interna para bloquear cualquier avance diplomático.

La investigación señala que el secretario de Estado, Marco Rubio, es el principal operador de esta maniobra para ganar tiempo, fabricar el relato de un diálogo fallido y, llegado el momento, justificar una política de endurecimiento aún mayor.

La ficción diplomática

Según el artículo de Drop Site News, un elemento clave para entender la política de Washington hacia Cuba en el actual gobierno de Donald Trump es la existencia de una diplomacia paralela operada desde el propio Departamento de Estado.

Este mecanismo cumple una función precisa. Permite simular un intento de negociación destinado al fracaso, de modo que, una vez agotada esa vía ficticia, pueda argumentarse que la intransigencia cubana dejó como única opción una política de "máxima presión". La maniobra no solo bloquea cualquier acercamiento real, sino que preserva a Rubio frente a un dilema político interno: firmar o facilitar un acuerdo con el gobierno cubano significaría traicionar a la base que sostiene su poder político.

La política hacia Cuba está condicionada por una constelación de intereses electorales, ideológicos y financieros asentados en el sur de Florida, capaces de castigar políticamente a cualquier figura republicana que se aparte de una línea dura contra La Habana. Rubio representa a esa base y actúa como su garante dentro del aparato ejecutivo.

Las declaraciones públicas de Trump muestran que el presidente no percibe a Cuba como un enemigo ideológico central. Fuentes citadas por Drop Site señalan que su interés se orienta más hacia oportunidades económicas y control migratorio que hacia un cambio de régimen en la isla. Esa diferencia de enfoque explica por qué el bloqueo interno resulta necesario. Rubio no puede oponerse abiertamente al presidente sin pagar costos políticos inmediatos, pero sí puede condicionar la información que recibe y administrar los tiempos de la diplomacia.

La dinámica no es nueva. Durante años, la política estadounidense hacia Cuba ha estado atravesada por un sistema de intermediación donde actores del exilio cubanoamericano han ejercido una influencia desproporcionada. Lo que distingue el momento actual es el grado de autonomía con el que esa lógica opera dentro del Ejecutivo.

El veto de Miami

Buena parte de la conducta de Marco Rubio en política exterior no puede entenderse únicamente como una expresión ideológica personal ni como una extensión mecánica de la agenda de Donald Trump. Responde, ante todo, a un veto político estructural asentado en el sur de Florida, donde el anticastrismo más radical funciona en calidad de factor de disciplinamiento interno dentro del Partido Republicano y constituye un límite infranqueable para cualquier intento de negociación con La Habana.

Ese veto explica por qué Rubio está dispuesto a operar incluso contra el propio presidente. En ese esquema, cualquier acercamiento real con el gobierno cubano supondría para él una ruptura con la base que sostiene su poder político, financiero y electoral.

Rubio construyó su carrera desde Florida articulando una identidad política inseparable del anticastrismo militante. Desde sus primeros cargos locales hasta su proyección nacional, el tema cubano es un eje estructurante de su discurso, convirtiéndose en un mecanismo de acumulación de poder dentro de una comunidad política altamente organizada, movilizada y con capacidad de castigo electoral.

Este posicionamiento le permitió consolidarse como portavoz privilegiado de los sectores más duros del exilio cubanoamericano, al tiempo que lo proyectó como operador clave en la agenda hemisférica de Washington. La consecuencia directa es una política exterior rígida, donde el margen de maniobra presidencial queda subordinado a los equilibrios internos de Florida.

Ese perfil ideológico se encuentra respaldado por estructuras materiales concretas. Tal como documentan investigaciones previas de nuestra tribuna, el ascenso de Rubio ha estado acompañado por lobbies empresariales y sectoriales con intereses bien definidos, entre ellos la industria carcelaria privada, desarrolladores inmobiliarios de Florida y grupos de presión proisraelíes.

El vínculo con empresas como GEO Group, altamente beneficiadas por políticas de criminalización migratoria y expansión del sistema de detención, refuerza una agenda securitaria donde la coerción estatal se traduce en rentabilidad económica. En este entramado, el discurso de "mano dura" hacia Cuba, Venezuela o la migración es funcional a intereses corporativos que financian y sostienen su carrera.

Más delicado aún es el ecosistema político que rodea a Rubio en el sur de Florida. El senador ha recibido respaldo explícito de organizaciones y figuras históricamente vinculadas a la violencia política y al terrorismo contra Cuba.

Entre ellas destaca la Brigada 2506, organización directamente asociada a la invasión de Bahía de Cochinos, referente simbólico y político del anticastrismo más extremo. A ese entramado se suman personajes como Orlando Gutiérrez-Boronat, dirigente que ha llamado reiteradamente a la intervención militar estadounidense en Cuba, y Luis Posada Carriles, responsable de múltiples acciones terroristas, incluida la voladura de un avión civil con 73 personas a bordo, fallecido en Miami sin rendir cuentas ante la justicia estadounidense.

El silencio institucional y mediático frente a estos respaldos revela hasta qué punto el control político del anticastrismo radical en Florida es capaz de condicionar a gobiernos, partidos y medios.

Desde esta perspectiva, el comportamiento del secretario de Estado frente a Cuba —y su disposición a sabotear cualquier vía de negociación— es la expresión coherente de un poder local que proyecta su influencia sobre la política exterior de Estados Unidos. Un poder que, en palabras del periodista cubano Iroel Sánchez, explica por qué en Washington no hay simple cautela frente al exilio de Miami, sino temor.

Política exterior capturada y consecuencias regionales

El caso cubano funciona como un laboratorio donde se observa un patrón más amplio: la captura de decisiones estratégicas por actores capaces de operar por encima del presidente y de las instituciones formales del Estado, precisamente por responder a intereses corporativos de mayor peso. Marco Rubio es una de las expresiones más acabadas de ese sistema.

Esto se replica en otros frentes. La obsesión de Rubio con el cambio de régimen no se limita a La Habana. Venezuela es un segundo eje permanente, donde la presión económica, la criminalización de la migración y la militarización discursiva cumplen funciones similares. Su capacidad para bloquear negociaciones, condicionar información y forzar escenarios de confrontación muestra hasta qué punto Estados Unidos admite y normaliza este tipo de prácticas.

Lo que confirma este caso es una arquitectura de poder donde la simulación diplomática, por un lado, y las medidas de asfixia económica, por el otro, se integran como herramientas habituales. En ese marco, la pregunta ya no es si habrá negociaciones con Cuba, sino quién decide realmente que no las haya. Y la respuesta deriva sobre Miami y sus alrededores.

¿Rubio le miente a Trump sobre Cuba?

Juana Carrasco Martín/ Juventud Rebelde.- Como decimos los cubanos ante los pretensiosos, este sujeto «se cree cosas». Dropsitenews.com publicó en Exclusiva que «Marco Rubio impide deliberadamente a Trump participar en las conversaciones con Cuba», y le ha hecho creer al mandatario que Washington y La Habana ya están en negociaciones a alto nivel, cuando eso es «una mentira que le cuenta el secretario de Estado, Marco Rubio, como parte de su ambiciosa estrategia para intentar derrocar al gobierno cubano».

Trump, a bombo y platillo, dio su versión el domingo 1 de febrero en Mar-a-Lago, cuando anunció: «Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba». «Ya veremos qué pasa»… «creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba».

El día previo, el mandatario casablanquino, dándose de magnánimo y con el cinismo apropiado de quien ha ordenado asfixiar al pueblo cubano, cerrando toda entrada del vital petróleo a este caimán rebelde, había dicho también: «No tiene por qué haber una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían llegar a un acuerdo», y concluyó: «Así Cuba volvería a ser libre».

Pero esas supuestas negociaciones no tienen existencia real. El Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, han dicho en más de una ocasión, lo que ha sido siempre parte de la política exterior cubana que apuesta a una convivencia civilizada y pacífica, está dispuesta al diálogo serio, constructivo, desde el respeto y sin condicionamiento de ningún tipo, porque lo primero va acompañado de principios dictados por nuestra Historia.

Drop Site consultó fuentes anónimas en Cuba y en EE. UU.y publicó sobre las intenciones del secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que «La idea, según la fuente, es que en unas semanas o meses, Rubio pueda alegar que las conversaciones fueron inútiles debido a la intransigencia cubana. Con las vías diplomáticas bloqueadas, la visión de Rubio de un cambio de régimen se convertiría en la única vía para una administración reacia a dar marcha atrás en nada».

Aunque de eso no se habla la conclusión sería que Trump —a quien no le gusta perder en nada, aunque le ocurre más a menudo de lo que quisiera—, ordenaría entonces una agresión al estilo de la realizada en Venezuela para lograr el propósito, lo que ya lo avanzó cuando dijo en una entrevista periodística su visión sobre el infame bloqueo y lo que ha significado: «No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar». Y esto último es lo que pretende Marco Rubio, para llegar después triunfante y asumir como «presidente», según le ha prometido Trump.

¿Cuba está en problemas? Sí, y bien graves. Este total bloqueo energético, recrudece al máximo más de 60 años de persecución exacerbada, de una guerra económico genocida, que al mismo tiempo nos ha forjado en la resistencia y la creatividad.

Pero hasta el mismísimo Donald Trump reconoció lo que Marco Rubio no quiere entender o no sabe, porque lo que pudiera tener del ADN cubano se lo gastó como perro faldero del imperio.«Son duros, un pueblo duro. Un gran pueblo», dijo Trump y, puede que sea una de las pocas grandes verdades que ha dicho el republicano en su vida.

Sin embargo, para Trump, nuestra Cuba «pende de un hilo» y si se le da la posibilidad haría eso, «entrar y destrozar», lo que esos politiqueros oportunistas de Miami que se presentan como de origen cubano aplaudirían y algunos otros de allá y hasta de los que están en esta sagrada Patria, serían capaces de ahogar la libertad, la soberanía y la independencia  con un tratado cobarde, tal y como se pretendió justo hace 200 años, el 10 de febrero de 1878, con el Pacto del Zanjón, una supuesta paz que establecía la capitulación del Ejército Libertador cubano.

El Mayor General y Lugarteniente general del Ejército Libertador, José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales fijó la respuesta de entonces, de ahora y de siempre para los cubanos el 15 de marzo, en Mangos de Baraguá: «No nos entendemos». Ni con quienes nos amenazan ni con quienes pretenden pisotear nuestra Constitución y nuestro sistema político-económico, nuestra soberanía e independencia.

Cuba primero y no está sola frente a la nueva medida de asfixia que muestra la naturaleza fascista, criminal de genocida de quienes residen en la Casa Blanca.

La narcoderecha latinoamericana y Marco Rubio

Daniel Espinosa.- Marco Rubio, secretario de Estado de Donald Trump, se encuentra en el centro de lo que la periodista Maureen Tkacik –editora de la sección de investigación de la revista “The American Prospect”– define como la política más cínica del actual gobierno republicano: “un plan para colocar a jefes de los cárteles de la droga y a sus compinches en lo más alto de los gobiernos latinoamericanos, (presentándolo todo) como una forma de luchar contra los cárteles de la droga”.

Como iremos desgranando en los siguientes párrafos, la vida familiar y profesional de Rubio, hijo de inmigrantes cubanos radicados en Miami, nunca estuvo lejos del narcotráfico y algunos de sus protagonistas más conspicuos.

Cuando el exsenador por el Estado de Florida tenía dieciséis años, su cuñado –un exiliado cubano llamado Orlando Cicilia– lo contrató para que lo ayudara en su negocio de importación de animales exóticos. Como comenta Tkacik, Rubio usaría el dinero ganado en esos cachuelos para hacerse de boletos para todos los juegos de los Miami Dolphins, su equipo de fútbol americano favorito.

El actual secretario de Estado de Trump se quedó sin chamba cuando las autoridades descubrieron que el negocio de importaciones de Cicilia no era más que una tapadera para traficar cocaína y marihuana. Entre 1976 y 1987, y en calidad de testaferro de Mario Tabraue (un gánster cubanoestadounidense que en cierta ocasión alardeó de haber servido de inspiración para la creación del personaje Tony Montana, encarnado por Al Pacino en el filme “Scarface”), Cicilia había usado su empresa de importación de animales exóticos para llevar a Estados Unidos cerca de ochenta millones de dólares en narcóticos ilegales.

De acuerdo con Manuel Roig-Franzia, reportero de “The Washington Post”, el ahora secretario de Estado ayudaba a su cuñado construyendo las jaulas. Otro de los cachuelos que Rubio hacía al servicio de su cuñado era bañar a sus perros, tarea que el republicano llevaba a cabo en la casa de Cicilia, uno de los lugares donde el cubano almacenaba cocaína.

Cuando la cadena mexicana Univisión destapó el vínculo entre Cicilia y Rubio en 2011, el republicano de origen cubano que hoy quisiera bombardear Cuba se defendió aduciendo que solo era un adolescente cuando todo eso ocurrió, y asegurando que no estaba al tanto de lo que viajaba en las jaulas que él construía para el esposo de su hermana y Tabraue, su infame capo. Pero Rubio difícilmente podría alegar ignorancia o falta de experiencia con respecto a las conexiones c deon narcotraficantes que establecería luego, a lo largo de su exitosa carrera política.

En 2018, el exsenador por el Estado de Florida publicó un tuit agradeciendo a Juan Orlando Hernández (el expresidente de Honduras condenado a cuarenta y cinco años por tráfico de cocaína recientemente indultado por Trump) “por su apoyo a Estados Unidos e Israel ante Naciones Unidas y por perseguir a narcotraficantes”. Para cuando Rubio escribió ese tuit, el hermano del expresidente hondureño –Juan Antonio Hernández– ya tenía más de una década llevando toneladas de cocaína a Estados Unidos, delito por el que sería condenado a cadena perpetua en marzo de 2021.

El gesto de Rubio en favor de Hernández no se debió únicamente a que su escandalosamente corrupto régimen fuera conservador y de derechas, sino, sobre todo, al hecho de que el hondureño era un importante cliente del BGR Group, lobby estadounidense al que pagó más de medio millón de dólares para limpiar su imagen en Washington.

En 2010 y 2016, el BGR Group había hecho de recaudador de fondos para las campañas políticas de Marco Rubio, llegando incluso a contribuir con decenas de miles de dólares de sus propios fondos para que el republicano llegue al Senado (“The Intercept”, 01/12/25). Con este lobby como nexo, Rubio se convertiría en el más importante aliado del clan Hernández en Washington.

El republicano llevaría a cabo un rol similar de cara al clan Noboa, de Ecuador. Hace diez días, Rubio llamó por teléfono a Daniel Noboa, presidente de Ecuador, para agradecerle su “colaboración para enfrentar el narcoterrorismo”, a pesar de que la compañía de exportación de fruta de la familia del ecuatoriano –la Noboa Trading Co.– está involucrada en el tráfico de cientos de kilos de cocaína hacia Europa (Insightcrime.org, 11/04/25).

Rubio también ha fungido de defensor voluntarioso del colombiano Álvaro Uribe, reconocido como agente político del Cártel de Medellín y amigo íntimo de Pablo Escobar en un análisis del Pentágono estadounidense de 1991 (Nsarchive2.gwu.edu, 02/08/04).

Como sucedió con el perdón recientemente otorgado a Hernández, el uso y abuso de figuras legales para dejar en libertad a notorios criminales asociados al tráfico de cocaína no es raro en EE. UU., y responde a cuestiones político-ideológicas. El narcotraficante Tabraue, jefe del cuñado de Rubio y anticomunista fanático –hijo de un cubano informante de la CIA que participó en el desembarco de Bahía de Cochinos–, fue condenado a cien años tras las rejas, pero salió de la cárcel tras solo doce.

De acuerdo con el periodista y escritor estadounidense Douglas Valentine –veterano investigador de las cochinadas de la CIA y la DEA–, la eminentemente ficticia “guerra contra las drogas” estadounidense se nutre de dos fuentes primordiales: “el racismo que ha definido a (EE. UU.) desde su creación (recordemos cómo la droga que la Contra nicaragüense exportaba a EE. UU., con conocimiento de la CIA, se comercializaba en barrios afroamericanos, alimentando la crisis del crack y una ola de encarcelamientos por posesión) …y una política gubernamental que permite a los aliados políticos traficar narcóticos” (Counterpunch.org, 11/09/15; los paréntesis son nuestros).

Marco Rubio, que habla fluidamente el castellano, parece haber sido elegido para administrar las relaciones con esos aliados políticos privilegiados, una derecha latinoamericana gansteril. 

Fuentes; 

https://prospect.org/2025/12/23/narco-terrorist-elite-rubio-south-america-iran-contra/ 

https://carlosagaton.blogspot.com/2026/01/la-elite-narcoterrorista-por-que-marco.html

https://www.leerydifundir.com/2026/01/la-narcoderecha-latinoamericana-marco-rubio/

Rubio autorizó arrestos de estudiantes, según documentos oficiales

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aprobó personalmente la detención y expulsión de cinco estudiantes activistas internacionales por su defensa de Palestina y sus escritos contra la guerra en Gaza, según documentos gubernamentales desvelados por un juez federal, publicó Independent en Español.

La publicación de los documentos sigue a una batalla legal de meses que ha acusado al Gobierno de Trump de llevar a cabo una campaña inconstitucional y de represalias contra los activistas universitarios.

La semana pasada, el juez de distrito William Young determinó que los funcionarios de Trump, incluidos Rubio y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, habían participado en una “conspiración inconstitucional” y “no [habían cumplido] con sus deberes de proteger la Constitución” al violar los derechos de la Primera Enmienda de estudiantes y profesores con amenazas de quitarles las visas, arrestarlos y deportarlos.

Decenas de documentos internos del Gobierno desvelados el jueves revelan que Rubio ordenó a los funcionarios de seguridad nacional que deportaran a varios activistas de alto perfil, incluido Mahmoud Khalil, de la Universidad de Columbia, antes de sus arrestos y detenciones el año pasado.

Un diplomático de alto rango advirtió repetidamente a Rubio que no actuara contra esos estudiantes y subrayó que retirarles los visados y las tarjetas de residencia por “acciones inextricablemente ligadas a discursos protegidos por la Primera Enmienda” probablemente provocaría una avalancha de demandas, según muestran los documento

En un memorando relacionado con el estudiante palestino de Columbia Mohsen Madhawi, titular de un permiso de residencia que fue detenido en una entrevista para obtener la ciudadanía en abril, se afirmaba: “Dada la posibilidad de que un tribunal considere que sus acciones están inextricablemente ligadas a un discurso protegido por la Primera Enmienda, es probable que los tribunales examinen la base de esta determinación”.

Los documentos gubernamentales desvelados incluyen expedientes elaborados por activistas como el grupo proisraelí Canary Mission, que se basaban en gran medida en fragmentos de noticias sobre manifestaciones pro-Palestina en los campus universitarios. El grupo describe su trabajo como la recopilación de información sobre personas que “promueven el odio a EE. UU., Israel y los judíos”.

Los funcionarios de Trump también reconocieron en repetidas ocasiones que no había prácticamente ninguna base para deportar a los estudiantes, aparte de invocar una ley de la era del temor rojo raramente utilizada que permite al secretario de Estado considerar sujetos de deportación a los no ciudadanos por percibir amenazas a la política exterior de EE. UU.

Rubio y otros funcionarios alegaron que los manifestantes contra la guerra de Israel en Gaza fomentaban el antisemitismo y prestaban apoyo material a grupos terroristas. Los estudiantes afectados, sus abogados y sus defensores han rechazado rotundamente esas acusaciones.

En declaraciones públicas, Rubio trató de justificar las detenciones de los estudiantes alegando que su presencia en EE. UU. socava los intereses de la política exterior para prevenir el antisemitismo. Ha dicho que revocó “con orgullo” cientos de visas a estudiantes por su activismo en las universidades.

Los documentos muestran que incluso los funcionarios de seguridad nacional reconocieron que no habían identificado “ningún motivo alternativo” para deportar a los estudiantes, “incluido el motivo de expulsión para extranjeros que hayan prestado apoyo material a una organización terrorista extranjera o a una actividad terrorista”.

En una declaración a The Independent sobre la orden del juez Young, un funcionario del Departamento de Estado dijo que la Administración Trump “[estaba] utilizando todas las herramientas disponibles para sacar del país a los extranjeros que [apoyaban] el terrorismo”.

“Un visado es un visitante, no un habitante”, dijo el funcionario, y agregó: “Cumplimos todas las leyes aplicables para garantizar que EE. UU. no acoja a extranjeros que supongan una amenaza para nuestra seguridad nacional”.

El año pasado, jueces federales pusieron en libertad a los cuatro estudiantes implicados en el caso: Khalil, Mahdawi, Rumeysa Ozturk, estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts, y Badar Khan Suri, becario de Georgetown.

Otra persona, la estudiante de Columbia Yunseo Chung, había obtenido una orden de alejamiento antes de que ICE pudiera detenerla.

Los cinco estudiantes siguen libres de la custodia de ICE. Pero la Administración Trump sigue intentando volver a detenerlos y deportarlos.

A principios de esta semana, funcionarios de la Administración amenazaron con deportar a Khalil a Argelia después de que un tribunal federal de apelaciones revocara una decisión de un tribunal inferior que lo había liberado de la custodia de ICE.

Los memorandos desvelados en los tribunales muestran que el Gobierno de Trump no tenía ninguna prueba contra la estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts Rumeysa Ozturk, que fue retenida en un centro de detención de inmigrantes durante seis semanas y amenazada con la deportación por coescribir un artículo de opinión crítico con Israel

Aunque los funcionarios de la Administración acusaron públicamente a Ozturk de participar en actividades “en apoyo de Hamás”, un memorando interno del Departamento de Estado afirmaba que no existían pruebas de que “participara en ninguna actividad antisemita” o hiciera “ninguna declaración pública que indicara apoyo a una organización terrorista o al antisemitismo en general”.

La académica turca, que había escrito un artículo de opinión para un periódico universitario crítico con la guerra de Israel, fue detenida por agentes enmascarados en una calle cercana a su casa de Massachusetts el pasado mes de marzo y recluida en un centro de detención de Luisiana durante más de seis semanas.

“Me parece impresionante que las pruebas me hayan obligado a constatar la conducta de funcionarios de tan alto nivel de nuestro Gobierno, secretarios del Gabinete, que conspiraron para infringir los derechos de la Primera Enmienda”, dijo el juez Young en sus observaciones finales desde el banquillo la semana pasada.

“Nunca he tenido un caso que se acercara a ese nivel de importancia”, expresó, y continuó: “Pero me he preguntado, ¿por qué? ¿Cómo ocurrió esto? ¿Cómo es posible que los más altos funcionarios de nuestro Gobierno pretendan vulnerar así los derechos de las personas que se encuentran legalmente en EE. UU.?”.

Dijo estar convencido por las pruebas del caso de que altos cargos de la Administración, incluido el presidente, tenían “una visión de la libertad conectada con la exclusión”, como si “temieran las protecciones de la Primera Enmienda” y “excluyeran de la participación a todo el que no [estuviera] de acuerdo con ellos”.

En la sentencia del jueves, el juez ordenó que cualquier nuevo intento de deportar a miembros de los grupos que presentaron la demanda se consideraría probablemente una represalia ilegal.

Traducción de Sara Pignatiello 

Santa palabra: el mitómano Marco Rubio

Hedelberto López Blanch*.- Marco Rubio, estadounidense con ascendencia cubana y secretario del Departamento de Estado de EE.UU, se ha caracterizado durante toda su carrera política por la carencia de ética, enredos de corrupción, alta mitomanía, posiciones de extrema derecha, y su enfermiza obsesión por derrocar naciones progresistas y soberanas de Latinoamérica, principalmente Cuba, Venezuela y Nicaragua, y también contra los actuales gobiernos de Brasil, Colombia y México.

Como escribió el Héroe de la República de Cuba René González Sehwerert, en el prólogo del libro Rubio un mitómano incontrolable, la obra «pudo haberse titulado Marco Rubio un hombre de su tiempo, de lo peor de su tiempo».

Y es que nació en Miami, el 28 de mayo de 1971, de padres cubanos emigrados a Estados Unidos, en una época convulsa en Miami, cuando proliferaban las drogas, los atentados y la intolerancia a todo lo que se dijera a favor de la Revolución. Estados Unidos había creado una emigración a la que le otorgó todo tipo de prebendas para contraponerla a Cuba, a la par que continuaba arreciando el bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla.

Para comprender ese entorno, Manuel Giberga, el cubanoamericano de mayor cargo entre los emigrados de la Isla en esos momentos, como asesor del Director del Buró Federal de Narcóticos, en una entrevista con la Revista Réplica, afirmó que «se estaba fraguando en Miami una mafia al estilo de la de Al Capone».

Uno de los primeros embustes de Rubio fue registrado en su biografía oficial en el Senado, en el que afirmó que sus padres huyeron de Cuba después de que Fidel Castro tomó el poder en 1959. Y en una entrevista televisiva enfatizó: «Mis padres lo perdieron todo: su hogar, su familia, sus amigos, hasta su país. Pero también encontraron algo: Estados Unidos».

En octubre de 2011 se comenzó a destapar la mentira en varios medios de comunicación, como en The Washington Post, que con documentos oficiales precisó que, durante su carrera política, siempre sostuvo que era hijo de exiliados del régimen castrista, una afirmación que desplegó insistentemente en su última campaña para el Senado Federal y que, hasta hace días, constaba en su biografía oficial en la página de internet del Senado. Ese embuste era imprescindible para ganarse a la población de derecha intransigente de Miami.

También la vida de este personaje está íntimamente ligada al narcotráfico. Cuando tenía 16 años, su cuñado, Orlando Cicilia, fue detenido en 1987 por traficar un enorme cargamento de drogas, valorado en 15 millones de dólares. Este vivía con Bárbara, hermana de Rubio, muy cercano a la casa en la cual residía Marco con sus padres. En el juicio celebrado en 1989, Rubio, ya con 18 años, se negó a declarar si él o su familia habían recibido dinero de Cicilia.

El narcotraficante, que resultó condenado a 25 años de prisión, fue liberado 12 años después, tras un acuerdo con la Fiscalía, y su cuñado, que ya era miembro de la Cámara de Representantes de la Florida, utilizó su cargo para que le otorgaran a Cicilia una licencia de bienes y raíces. Esas enredadas relaciones lo llevan a que en Miami sea conocido como Narco Rubio.

Para reafirmar su «vocación» narco-corrupta, influyó sobre Trump para que, recientemente, indultara al narcotraficante y expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien estaba preso en Estados Unidos con una sentencia firme de 45 años, impuesta por jueces del distrito sur de Nueva York, por el delito de exportar e introducir 400 toneladas de cocaína en territorio estadounidense.

Después de liberado, y tras el rechazo internacional por la absolución de Hernández, el propio Trump afirmó que no sabía ni tenía mucho conocimiento de quién era en realidad ese sujeto. Claro, el que lo conocía bien era Rubio, pues como afirma la revista canadiense Vice, recibió más de 600 000 dólares para costear sus campañas electorales a través de la firma BGR Group. El entonces senador Rubio llegó a Honduras en 2018, se retrató, abrazó a Hernández y, en conferencia de prensa, desde Tegucigalpa, elogió al mandatario «por su lucha contra el narcotráfico». La bgr Group fue contratada para limpiar en Nueva York la imagen del Expresidente.

Durante su presidencia en la Cámara de Representantes de Florida, de 2007 a 2009, fue investigado por operaciones fraudulentas y de enriquecimiento a costa del Estado, por utilizar ese dinero para sus gastos personales, pero como ocurre siempre en Miami, cuando un personaje tiene amistades poderosas y abundante capital, la acusación resultó desestimada.

La relación de Rubio con el excongresista federal David Rivera, también tiene una larga historia de corrupción y lavado de dinero. Ambos compraron una casa en Tallahassee para coordinar sus fechorías, y ayudaron con el robo de la compañía venezolana Citgo, subsidiaria de PDVSA en Estados Unidos, la cual fue entregada al «fantasma presidente» Juan Guaidó. A Rivera lo detuvieron en diciembre de 2022 y lo absolvieron al siguiente día, como siempre ocurre en Miami con los delincuentes adinerados.

Las relaciones del actual Canciller estadounidense con la Asociación Nacional del Rifle (ANR) es altamente conocida. De ella ha recibido más de cuatro millones, con lo cual está obligado a defenderla bajo cualquier circunstancia.

Por ejemplo, cuando la masacre ocurrida el 2 de diciembre de 2015 en San Bernardino, California, donde murieron 14 personas y otras 21 resultaron heridas, el entonces senador Rubio salió inmediatamente a defender a la ANR, y durante un acto de campaña declaró: «Fui a comprar una pistola el 24, día de Nochebuena, un arma, y tanto yo como mi mujer tenemos armas de este tipo».

A quien Donald Trump, en un debate de campaña por la presidencia, le llamó despectivamente Marquito, es conocido como un sionista empedernido, y la respuesta a esa definición la da el lobby judío en Washington, y especialmente, el Comité de Asuntos Públicos Israel-Estados Unidos (AIPAC), que le ha entregado abultadas cantidades de dinero y lo apoya de forma incondicional para sus campañas políticas.

Rubio ha impulsado y apoyado el genocidio y exterminio palestino en la Franja de Gaza, fue uno de los primeros en llamar a Benjamín Netanyahu y visitar Israel en abril y noviembre de 2023, para brindarle todo el apoyo al Primer Ministro sionista.

Desde que llegó a la Cámara de Representantes de la Florida, en 2000, comenzó una enfermiza propaganda contra Cuba. De ahí en adelante lanzó y copatrocinó leyes contra el Gobierno de la Isla. Como Senador, durante la primera presidencia de Trump, y apoyado por otro oscuro exsenador, Bob Menéndez, impuso 240 sanciones o, mejor dicho, extorsiones, contra Cuba.  Al llegar a canciller reforzó sus infames propagandas contra las misiones médicas en el exterior, y contra los países que las aceptan.

Al escribir el epílogo del libro Rubio un mitómano incontrolable, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez, expresó: «Esta obra es muy útil para entender lo que Martí llamó: “los venenos del alma que manchan la naturaleza de los Estados Unidos”. Se refería a la codicia, al culto al dinero, a la carencia de ética, al uso impúdico de la mentira, al oportunismo y a la corrupción de los políticos. En ese personaje que queda retratado en las páginas de esta obra, se sintetiza la crisis moral de las élites del imperio y, en particular, del ámbito miamense».

(*) Autor del libro: "Rubio, un mitómano incontrolable"

Granma


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