Gabriel Vera Lopes.- Nuevas medidas alcanzan al sector del níquel y a entidades militares cubanas y amplían la presión económica de Washington sobre la isla.
El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves (17) una nueva escalada de la guerra económica que Washington mantiene contra Cuba, con la imposición de nuevas medidas coercitivas unilaterales —las llamadas “sanciones”—.
Las nuevas medidas apuntan nuevamente contra el sector minero del níquel y contra entidades vinculadas al complejo militar-industrial cubano. En total, alcanzan a ocho empresas estatales y tres funcionarios.
En un comunicado oficial, el Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a justificar las agresiones económicas contra Cuba y afirmó que las nuevas medidas buscan “impulsar la estrategia integral de la Administración Trump para poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio”.
Entre las entidades sancionadas se encuentran cuatro empresas estatales vinculadas con la industria del níquel: la Empresa de Ingeniería y Proyectos del Níquel (CEPRONÍQUEL), el Centro de Investigaciones del Níquel “Capitán Alberto Fernández Montes de Oca” (CEDINIQ), Pinares S.A. y la Empresa de Servicios Técnicos de Computación, Comunicaciones y Electrónica (SERCONI).
Washington justificó las medidas contra estas empresas al señalar que el níquel constituye “una fuente de ingresos crítica para el Gobierno cubano”.
El níquel es uno de los principales recursos minerales de Cuba y, junto con otras actividades mineras, ha representado en los últimos años entre el 25 % y el 35 % de las divisas que ingresan al país. Su explotación se concentra principalmente en el norte de la provincia de Holguín, donde municipios como Moa y Mayarí han visto prácticamente paralizadas sus actividades debido a las agresiones de Washington, con efectos directos sobre la vida cotidiana de la población.
Las medidas también alcanzan a entidades cubanas vinculadas con la investigación, el desarrollo y la producción para las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Entre ellas se encuentra el Centro de Investigación y Desarrollo de Simuladores (SIMPRO), que trabaja en el desarrollo y la fabricación de simuladores y en la capacitación de las FAR y otras entidades gubernamentales.
La lista incluye además al Centro de Investigación y Desarrollo Naval (CIDNAV); al Centro de Investigación y Desarrollo de Armamento de Infantería (CIDAI); y al Centro de Investigación, Desarrollo y Producción “Grito de Baire” (GELCOM).
“Estados Unidos seguirá sancionando”
Al anunciar las medidas, el secretario de Estado, Marco Rubio, volvió a insistir en su retórica de confrontación y aseguró que las agresiones de Washington responden a “la amenaza” que, según afirmó, representa Cuba para Estados Unidos.
“Cuba comunista es un Estado corrupto y fallido y una amenaza persistente para la seguridad nacional de EE.UU., situado a menos de 100 millas de las costas estadounidenses”, aseguró.
Rubio agregó que “Estados Unidos seguirá exponiendo y sancionando a aquellos que sostienen este sistema”.
Se trata de la “séptima ronda” de sanciones contra Cuba desde que, a principios de mayo, el gobierno de Donald Trump ampliara las llamadas “sanciones secundarias” mediante la Orden Ejecutiva 14404, con la que Washington amenaza con sancionar a cualquier empresa o entidad no estadounidense que mantenga vínculos con empresas cubanas sancionadas.
Desde entonces, Washington ha ampliado de manera sistemática las medidas de guerra económica contra Cuba, afectando a sectores como el turismo y la exportación de minerales, con el objetivo de restringir el acceso de la isla a divisas; al sector financiero, en un intento por bloquear financieramente al país; y al sector militar, con el objetivo de debilitar las capacidades defensivas de la isla en un momento en que Estados Unidos aumenta sus agresiones y amenaza con una intervención militar en Cuba.
Algunas horas después de los anuncios, el canciller cubano Bruno Rodríguez insistió en que la Administración Trump “fracasará en su intento” de doblegar al país caribeño.
“No renunciaremos jamás a nuestra soberanía e independencia, ganadas en casi 70 años de Revolución”, afirmó.
* Nota publicada originalmente en Brasil de Fato
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