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El expansionismo estadounidense tiene nuevo nombre y coordenadas: ¿de qué se trata?

La frase 'EE.UU. primero', no es un eslogan vacío, el lema intenta justificar la persecución de millones de migrantes y los ataques militares donde se consideren necesarios.

Orlando Rangel.— Aquella imagen del águila calva desgarrando las entrañas de América Latina como símbolo de su incesante injerencia sobre los países que históricamente trató bajo el concepto de "patio trasero", había quedado un tanto dormida en los últimos años, especialmente desde inicios del siglo XXI, cuando una camada de líderes latinoamericanos llegaron al poder político para abogar por la unidad regional, la cooperación, la independencia y sobre todo el respeto a la soberanía.

De estos liderazgos, que hicieron pisar fuerte a Latinoamérica y plantarse como bloque ante los intereses y doctrinas intervencionistas de EE.UU., surgieron al menos dos propuestas inéditas: la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), desmembrada desde sus entrañas tras la llegada de nuevos gobiernos de derecha apadrinados por Washington, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que aún persiste y busca reanimar su fuerza.

Así como la garra del águila calva fue clave durante más de medio siglo para la intervención directa en Latinoamérica y sirvió para instalar regímenes autoritarios en toda la región a través de la doctrina Monroe y el Plan Cóndor, como fueron las temidas dictaduras militares que se enquistaron durante gran parte del siglo XX, ahora Washington traza un 'nuevo' plan para retomar el control sobre el continente americano, al cual considera como un territorio completamente suyo.

La experiencia de aquellas dictaduras, que contaron con el respaldo absoluto de EE.UU. como su principal aliado, le dejó claro a Washington que la mejor herramienta para contrarrestar al contrario es el poder militar, como ocurrió en Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Brasil, Cuba, Nicaragua, Perú, Venezuela y República Dominicana (1930-1961).

En todas se aplicó una estrategia sistemática: la desaparición forzada de sus detractores, sobre todo aquellos de partidos y movimientos de izquierda, en especial los comunistas, cuyos miembros fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos. Además, fue transversal la pérdida sistemática de derechos sociales, laborales, de igualdad, y las economías se subordinaron al mandato de EE.UU., algo sumamente similar a lo que ahora ocurre en aliados de Washington como Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia, Paraguay, El Salvador y otros.

Política de matonaje

Hoy, bajo la fachada de la democracia, la región experimenta un nuevo contexto con la instalación de gobiernos de extrema derecha que no solo respaldan los intereses de Washington sino que también afianzan una política de servilismo, donde la premisa es la expansión de las estrategias de "seguridad" del Pentágono como asuntos nacionales, en donde la perspectiva antimigrantes, la persecución judicial, la criminalización de sus oponentes y la "lucha" contra lo que han etiquetado como 'narcoterrorismo', son parte de la línea dura de EE.UU. hacia el resto de la región.

Prueba de ello, es plasmada por la administración de Donald Trump, al señalar que los países de Latinoamérica y el Caribe o son aliados de EE.UU. o de lo contrario serán sus enemigos. La frase 'EE.UU. primero', no es un eslogan vacío, con ella el mandatario estadounidense ha justificado la persecución de millones de migrantes y le ha servido para bombardear el Caribe con el Comando Sur al frente. Sus ataques han dejado más de 100 víctimas que tripulaban embarcaciones civiles tras ser etiquetadas —sin pruebas— como supuestos narcos.

El mismo escenario sirvió para usar la fuerza militar y letal en Venezuela. Allí el Pentágono lanzó una invasión para secuestrar al presidente, Nicolás Maduro, y a la diputada Cilia Flores, esposa del mandatario. En esa operación, EE.UU. bombardeó Caracas y otros estados, el resultado fue más de un centenar de víctimas, entre civiles y militares.

A claras luces se trata de una política de matonaje donde la fuerza bruta se impone sobre la diplomacia y viola —sin importar lo que suceda— la legislación internacional vigente. Así EE.UU., que también alardea con anexar al territorio venezolano como otro de sus estados, demuestra que la intimidación, la violencia armada, y las amenazas tanto físicas como psicológicas forman parte de su nueva política de asedio e injerencia para establecer sus condiciones en las relaciones internacionales, donde la negociación solo es viable si el adversario cumple con los intereses de la Casa Blanca.

La 'Gran América del Norte'

Trump se ha caracterizado por no tener estupor de vociferar sobre sus planes, sobre todo cuando se trata de reducir a sus "enemigos" estratégicos. Lo hizo con Venezuela, lo pretende con Cuba, y presiona a Colombia, Brasil, México. Ahora mismo se juega su versión más bélica contra Irán para intentar controlar todo Oriente Medio.

Desde que inició su segundo mandato, Trump ha señalado que Latinoamérica y el Caribe deben estar del lado de EE.UU. o de lo contrario tendrán consecuencias. En sus primeros días de Gobierno su látigo apuntó a Panamá, con el objetivo de retomar el control del canal interoceánico que atraviesa el país centroamericano desde el Pacífico hasta el Atlántico y especialmente retirar la presencia de China en ese paso comercial que es de profundo interés geopolítico y estratégico.

Luego, lanzó una arremetida a sus vecinos más cercanos: México, Canadá y Groenlandia. A los dos últimos los amenazó con convertirlos en los próximos estados anexados a EE.UU. Luego activó la operación militar en el Caribe, donde trasladó portaviones, tropas y un potente arsenal para amenazar directamente al Gobierno de Nicolás Maduro durante meses, hasta que finalmente lo secuestró en enero pasado para enjuiciarlo y mantenerlo retenido junto a su esposa en una cárcel de máxima seguridad en Nueva York por supuesto 'narcoterrorismo'.

Esa acción fue clave para los intereses de Washington. Así ha logrado quedarse con el control de las mayores reservas mundiales de petróleo que ostenta Venezuela, y una de las más grandes de gas, además de importantes recursos minerales estratégicos no renovables como oro, diamantes, hierro, bauxita, coltán entre otros. Bajo ese escenario, el resto de la región sabe que está amenazada y que en cualquier momento podría encontrarse con las mismas acciones aplicadas a Caracas sino responden a los intereses de EE.UU., que mantiene sus tropas activas en el Caribe.

A finales de marzo, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, puso sobre la mesa el plan de la administración Trump para el resto de la región y sin temor a mostrar los claros intereses de Washington en su 'patio trasero', detalló como el Pentágono perfila el nuevo mapa estratégico continental que incluye a Groenlandia, el golfo de México, el canal de Panamá, así como "todas las naciones y territorios soberanos situados al norte del ecuador".

Ese espacio, al cual EE.UU. considera como su "perímetro de seguridad", según palabras de Hegseth, conforman lo que para Washington define como la 'Gran América del Norte'. Para el secretario, esta zona estratégica no es parte del Sur Global, como sí lo consideran los países soberanos de la región. Hegseth alega que en esa delimitación están los territorios que tienen acceso al Atlántico Norte o al Pacífico Norte y se ubican al norte de barreras naturales como el Amazonas y la cordillera de los Andes.

El objetivo

El propósito de esta 'Gran América del Norte' es restablecer las relaciones con los países de esa zona a través de una mayor cooperación en materia de defensa, algo similar a lo que representa la Organización del Atlántico Norte (OTAN) para EE.UU. en Europa. Mientras tanto, Hegseth advierte que en el caso de los países que están al sur del ecuador y que ahora mismo son fuertes aliados de Washington no estarán exentos. En ellos, dijo, se promoverá un mayor reparto de responsabilidades en seguridad, para que asuman un papel más relevante en la defensa del Atlántico Sur y el Pacífico Sur, así como en la protección de infraestructuras críticas. 

Según lo presentado por Hegseth, la 'Gran América del Norte' implicaría también tener el control militar de toda la región, lo que se traduce en la toma de facto de sus sistemas políticos, económicos y los vastos recursos energéticos y naturales. Todo esto estaría a la mano de Washington bajo un espacio de "seguridad hemisférica" que ellos consideran como "un gran vecindario".

Tal estatus le permite a EE.UU. —siempre y cuando mantenga intimidada a toda la región— intervenir directamente en los asuntos de sus "socios" e incluso, como ya lo ha demostrado recientemente, emplear la fuerza militar "preventiva" en los casos que considere necesarios para garantizar el control total de sus intereses hegemónicos. "Esto es lo que hicimos en la Segunda Guerra Mundial. Así como hundimos barcos con torpedos en la Segunda Guerra Mundial, en el Departamento de Guerra lo llamamos la Defensa de la Cuarta Esfera. Y lo haremos de nuevo", dijo Hegseth.

Uno de los puntos claves de este planteamiento es expulsar la presencia, cada vez más amplia en la región, de Rusia y China, potencias que se han convertido en aliados solidarios y cooperativos con los países de América Latina y el Caribe, lo que evidencia una postura diametralmente contraria a la demostrada por EE.UU. durante el siglo pasado y en la actualidad al imponer su política del más fuerte.

"Cuando los adversarios controlan puertos o infraestructura en puntos estratégicos clave para el comercio estadounidense y hemisférico, como el canal de Panamá, o instalaciones militares a pocos kilómetros de nuestras costas, eso representa una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. y para la paz de este hemisferio", dijo Hegseth.

A este plan se debe anexar la coalición multinacional militar 'Escudo de las Américas', un plan lanzado por Trump bajo la premisa de armar una "alianza" regional de Gobiernos de derecha, para "combatir" el narcoterrorismo, el crimen organizado transnacional, la migración y reducir la influencia comercial de China en la región mediante el intercambio de inteligencia. Para este propósito, el mandatario estadounidense designó a su exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, como la Enviada Especial de EE.UU.

Trump y el regreso del imperialismo sin disfraces

The Donroe Doctrine” fue la tapa del New York Post del 8 de enero de 2025


El artículo Donroe Doctrine, por Mariano Vázquez, analiza cómo Donald Trump, en medio de una profunda crisis interna en Estados Unidos —inflación, recortes sociales, conflictos políticos y escándalos personales—, reactiva una vieja estrategia: señalar enemigos externos para consolidar poder. En este contexto, Venezuela reaparece como chivo expiatorio, presentada como una amenaza similar a Irak, aunque el propio Trump termina admitiendo que el verdadero objetivo es el control de sus recursos petroleros.

Esta postura no es un exabrupto aislado, sino la expresión contemporánea del “destino manifiesto”, una doctrina histórica que justifica la expansión estadounidense bajo argumentos místicos y supremacistas. La idea de que los recursos naturales del planeta “pertenecen” a Estados Unidos coloca a América Latina y el Caribe bajo una amenaza permanente, como ya ocurrió a lo largo de dos siglos de invasiones, bloqueos y saqueos.

El texto denuncia además la hipocresía de la llamada “guerra contra las drogas”: Estados Unidos, principal consumidor mundial, militariza el Caribe y asesina civiles sin pruebas, mientras oculta el rol de las redes criminales dentro de su propio territorio. A esto se suma el despliegue naval frente a Venezuela y actos de abierta piratería internacional, tolerados por organismos multilaterales como la ONU.

La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense confirma el giro: la Doctrina Monroe vuelve al centro del discurso oficial bajo un explícito “Corolario Trump”, que busca restaurar la preeminencia imperial en el hemisferio occidental, bloquear la influencia de potencias extrahemisféricas y reclutar aliados regionales bajo una lógica de dominación.

Finalmente, el artículo vincula esta política exterior agresiva con el perfil de Trump: un presidente con múltiples causas judiciales, antecedentes golpistas y una concepción mesiánica del poder. En palabras de un usuario de X.com, el problema no es solo Trump, sino haber convertido “al peor hombre del mundo en el más poderoso. Dos veces”.

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El Presidente @DiazCanelB  señaló en la @AsambleaCuba:

“El aberrante corolario Trump de la Doctrina Monroe y la Estrategia de Seguridad Nacional de #EEUU, recientemente publicada, no deja dudas sobre las pretensiones hegemónicas contra los pueblos y naciones de Nuestra América, ignorando y poniendo en peligro a la región como #ZonaDePaz, firme y oficialmente proclamada desde 2014.

El texto exhibe sin pudor las ambiciones de un poderío unipolar ya en declive. Responde a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, a costa de los derechos inalienables de los países de la región.  Declara sin tapujos la pretensión estadounidense de apropiarse de los recursos y riquezas naturales que pertenecen a naciones soberanas del hemisferio occidental y sus respectivos pueblos”.

https://x.com/BrunoRguezP/status/2002742602723184803

Mediocridad acrítica

Norelys Morales Aguilera.─ La agobiante tautología de Internet, la radio y la Televisión se ha puesto a prueba con el discurso de Donald Trump sobre el estado de la Unión y la absolución al juicio político que amenazaba con destituirlo. Se conoce en detalles el espectáculo y la guerra tuitera desatada. Una mediocridad acrítica responde a la diversión política de baja catadura en el Congreso de Estados Unidos, que ha sido el discurso presidencial y la supuesta inocencia de Trump. 

Trump+Bolsonaro: uniones perversas

Elsa Claro Madruga.─ El “vicioso, brutal, y entusiasta partidario de la tortura” —así describe Noam Chomsky a John Bolton, asesor de seguridad de Donald Trump— se entrevistó con Jair Bolsonaro, quien antes de asumir mandato como presidente de Brasil ya está provocando perversas situaciones.

El presidente de Francia, Enmanuel Macron, a su arribo a Buenos Aires para la cumbre del G-20 advirtió que la posible alianza entre el Mercosur y la Unión Europea está suspendida y no escondió el motivo: la “nueva realidad política de Brasil” va a estar en manos de alguien que a Francia le “suscita preocupaciones fuertes”.

El Corolario Trump para la doctrina Monroe [+ video]

Norelys Morales Aguilera.─ Dejando a teóricos e historiadores, el verdadero alcance que tiene hoy día la doctrina Monroe con Donald Trump, es posible ya adjudicar el corolario Trump un nuevo paradigma para la susodicha doctrina imperial e intervencionista, de "América para los norteamericanos"

De acuerdo con Trump, el crecimiento económico y el comercio en la región latinoamericana deben estar asociados al aprovechamiento de los recursos energéticos (petróleo, gas, electricidad) y de infraestructura, según el análisis de Rubens Barbosa, consultor y presidente del Consejo Superior de Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (FIESP) y presidente del Instituto de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior del Brasil. [1]

Rusia contra la doctrina Monroe y vigilará la política USA tras llegada de Pompeo

Moscú observará la política de Estados Unidos respecto a los países de América Latina tras el nombramiento de Mike Pompeo como secretario de Estado de EEUU, declaró el jefe del Departamento de América Latina del Ministerio de Exteriores de Rusia, Alexandr Schetinin.
"Hemos visto todo lo que se ha dicho respecto a Cuba, y hemos hecho declaraciones sobre cómo valoramos la actual política estadounidense enunciada por el anterior secretario de Estado; veremos qué dirá el señor Pompeo", comentó el representante diplomático.
Schetinin supuso que para los países latinoamericanos es importante la política que aplicará EEUU.

Tras vuelo del águila ¿el regreso del Cóndor?

El Secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson tras vuelo de águila o de “new Condor” por las tierras ayer ensangrentadas por fascistas y dictadores, vuelve a trasladar órdenes y súbditos locales  se ocupan del anuncio: “No será bienvenida la presencia de Maduro en Cumbre de las Américas”, así retumbó en las redes informativas al servicio global de Washington en las últimas horas del martes 13 de febrero, tras un cónclave de gobiernos hostiles a la administración de Caracas.

Cancillería cubana rechaza declaraciones de Rex Tillerson

El ministerio cubano del Exterior rechazó hoy las declaraciones del secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, pronunciadas al comienzo de su gira por países de América Latina y el Caribe, al calificarlas de mensaje de arrogancia y desprecio.

'El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe', se expresa en una declaración de esa instancia oficial.

La nunca abandonada doctrina Monroe

Alfredo Serrano Mancilla y Silvina Romano*.─ Las paradojas del calendario: el viernes santo Trump sostuvo una reunión con los ex presidentes colombianos Uribe y Pastrana. Poco o nada se sabe de lo que allí conversaron. Lo único ha sido un tweet de Pastrana agradeciendo “la cordialidad y la franca conversación”. Lo particular del caso es que este encuentro se haya realizado antes con ellos que con el propio presidente colombiano Santos. Con éste, lo único que se produjo fue una llamada telefónica en la que el presidente estadounidense “le expresó su apoyo a la paz”. De esta forma, debemos imaginar que Trump se asegura jugar con todas las cartas: el apoyo a la Paz vía Santos y el apoyo a la guerra vía Uribe-Pastrana.