Diez ideas sobre la experiencia de la VII Cumbre de Las Américas en Panamá
- En realidad, la contrarrevolución cubana no existe ni nunca ha existido, la política seguida por Estados Unidos la ahogo en la cuna, al nacer, por eso es que no tienen programa, masa, lideres, ni legitimidad, no pueden representar a nadie, mucho menos a la sociedad cubana, civil, cultural ni política. Deviniendo en simples mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Serian muchos los muertos con lo que estos se tendrían que sentarse a tratar de dialogar; pero para responder de sus crímenes.
- No se trata de lo mismo cuando Raúl y Obama se sentaron a dialogar, pues se trataba de dos enemigos conversando para buscar entenderse. Representantes de dos entidades no inventadas sino legítimas: Cuba y Estados Unidos.
- Dentro del cónclave, el papel más destacado para un jefe de estado lo tuvo Raúl Castro, cuyo discurso movió al auditorio y a la prensa, hizo honor al cónclave y resarció a Cuba por todo lo que no le habían permitido decir en estos años, en que contra su voluntad, estuvo ausente.
- Además, porque Cuba resultó ser la clave del proceso de cierta “reconciliación” que se dio en la Cumbre. Para Cuba el salto resultaba inmenso, desde su expulsión de la OEA en 1962, a su participación en la VII Cumbre en el 2015.





