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Estados Unidos y su nueva fase de colonialismo global

Un análisis desde América Latina

David Fonseca*.- Vivimos tiempos convulsos en la política mundial. Frente a un escenario global fragmentado, Estados Unidos — la potencia occidental que más se erige a sí misma como guardián del “orden internacional”— ha entrado en una etapa de expansión que recuerda —con métodos distintos, pero con objetivos similares — a los viejos modelos colonialistas del siglo XIX y XX. Esta comparación no es casual: el espíritu de dominio global que caracterizó al Imperio británico parece resurgir bajo nuevas banderas, bajo la retórica de la “democracia” y la “seguridad nacional”, y con tácticas modernas que mezclan intervención militar directa con control económico y geopolítico.

Colonialismo británico vs. expansión estadounidense

Para comprender el fenómeno actual es necesario retornar a la tradición histórica del imperialismo europeo. El colonialismo británico durante los siglos XIX y XX se basó en la conquista territorial directa, la explotación económica de recursos naturales y la sujeción política de pueblos enteros. Reino Unido controlaba vastos territorios de África, Asia y Oceanía, implantando sistemas de administración colonial que generaron siglos de injusticias y legados traídos hasta hoy.

Estados Unidos, por su parte, surgió como una potencia tras expulsar a los colonizadores europeos de su propio territorio. Sin embargo, desde el siglo XIX su política exterior comenzó a adoptar rasgos expansionistas. La Doctrina Monroe de 1823, proclamada para rechazar la expansión europea en América, terminó siendo reinterpretada como un “derecho” estadounidense para intervenir en el continente. Este discurso evolucionó en una justificación de dominio regional —como ocurrió en la crisis venezolana de 1895, donde Washington se involucró en un conflicto fronterizo entre Venezuela y Reino Unido bajo la justificación de la doctrina, sentando las bases del intervencionismo norteamericano.

El colonialismo europeo era explícito y directo; el estadounidense contemporáneo combina formas modernas de dominación, que van desde sanciones económicas, presiones diplomáticas, hasta intervenciones militares encubiertas o directas. El colonialismo ya no siempre se expresa en la anexión formal de territorios, sino en un control económico, financiero y político que subordina la soberanía de los pueblos a los intereses estadounidenses.

América Latina: una larga historia de intervenciones

América Latina ha sufrido de manera recurrente las intervenciones de Washington. Desde Cuba hasta Nicaragua, desde Guatemala hasta Chile, la historia moderna del continente está marcada por golpes de Estado, invasiones, ocupaciones militares, operaciones encubiertas y apoyo a dictaduras.

Ejemplos de esta historia son múltiples:

• La invasión de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961, apoyada por la CIA para derrocar al gobierno revolucionario de Fidel Castro.

• El respaldo estadounidense a golpes de Estado en Chile, Guatemala o la participación radical en la Operación Cóndor, durante la Guerra Fría, que coordinó represiones, apoyo a dictaduras y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

• Las ocupaciones militares de Honduras, Nicaragua o República Dominicana durante el siglo XX; o la invasión de Panamá en 1989, cuando Washington expulsó al general Manuel Noriega para imponer su propia narrativa política.

Todos estos episodios tienen un punto en común: justificaciones de seguridad o estabilidad que encubren intereses económicos y geopolíticos. El objetivo siempre fue la subordinación del continente a los cuadros de influencia estadounidense, sin respetar la autodeterminación de nuestros pueblos.

La operación en Venezuela: un quiebre histórico

En enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, trasladándolos a territorio estadounidense para enfrentar cargos.

Este hecho, sin precedentes en la historia moderna del continente, fue respaldado por sectores minoritarios en la comunidad internacional y fuertemente criticado por otros gobiernos de la región, incluyendo Brasil y México, que denunciaron la violación de la soberanía nacional y el peligro de un precedente global. La justificación oficial — lucha contra el narcotráfico y defensa de la seguridad nacional estadounidense — fue utilizada como argumento para legitimar lo que en esencia fue una intervención militar en el corazón de América. Especialistas en derecho internacional han subrayado que no hubo mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni una legítima amenaza que justificara esta acción bajo la carta de la ONU. Además de la captura de Maduro, Washington ha buscado controlar la riqueza petrolera venezolana mediante restricciones, acuerdos y planes para canalizar las ganancias del sector energético a través de mecanismos centralizados que beneficien intereses norteamericanos.

La operación en Venezuela se ha presentado como una nueva forma de ocupación indirecta, donde el control de los recursos se convierte en el eje del nuevo colonialismo del siglo XXI.

Los métodos de dominación son distintos, pero los fines son los mismos

A diferencia del colonialismo británico, que se apoyaba en la ocupación directa, la expansión estadounidense contemporánea utiliza mecanismos más sofisticados: sanciones económicas, presión financiera, imposiciones de regímenes afines, control de recursos estratégicos y operaciones militares bajo pretextos legales que buscan legitimarse ante la comunidad internacional.

La política estadounidense actual combina varios elementos:

1. Dominio económico y financiero — sanciones, bloqueos y control de recursos estratégicos, como el petróleo en Venezuela o presión económica sobre Cuba mediante nuevas sanciones energéticas.

2. Control político indirecto — apoyar o debilitar gobiernos según su alineación con los intereses estadounidenses, sin necesidad de anexión territorial formal.

3. Intervenciones militarizadas actuales — operaciones de fuerzas especiales y apoyo militar bajo la bandera de la lucha contra el crimen transnacional o el terrorismo, como el despliegue de tropas en Nigeria para “cooperación contra amenazas terroristas”.

Este último punto muestra que la expansión estadounidense ya no se limita al continente americano, sino que se extiende a África y otras regiones bajo justificaciones globales. Sin embargo, aunque el caso nigeriano responde públicamente a cooperación contra terroristas, la implicación permanente de fuerzas estadounidenses reforzaría un patrón geopolítico donde EE.UU. se posiciona como “policía global”, desplazando los debates de soberanía nacional y generando dependencia militar en gobiernos que buscan respaldo frente a desafíos internos.

Groenlandia: la nueva frontera de la expansión estadounidense

Un capítulo aparte se escribe con respecto a Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. El presidente estadounidense Donald Trump ha expresado repetidas veces su interés en adquirir o incluso controlar Groenlandia, bajo argumentos de seguridad nacional frente a la supuesta amenaza de Rusia y China.

La reactivación de este ambicioso objetivo ha generado tensiones diplomáticas con Dinamarca, que ha rechazado explícitamente cualquier intento de venta o invasión de su territorio. Aunque la presencia de bases estadounidenses en Groenlandia data de la Segunda Guerra Mundial, como la Pituffik Space Base y otras instalaciones estratégicas que monitorean el Ártico, el discurso del gobierno estadounidense sobre Groenlandia ha pasado de cooperación militar a propuestas directas de anexión o adquisición, una idea que recuerda las etapas más agresivas del colonialismo europeo. Esta hipótesis de expansión territorial es un ejemplo claro de cómo Washington busca reconfigurar su presencia global, utilizando tanto instrumentos militares como presiones económicas (como aranceles) para tratar de subordinar territorios estratégicos sin importar su soberanía.

Resistencia en Venezuela, Cuba y México

La respuesta de los pueblos y gobiernos latinoamericanos frente a estas tendencias imperialistas no ha sido homogénea, pero sí firme en muchos casos. Venezuela, Cuba y México han manifestado su rechazo categórico a las intervenciones unilaterales.

Venezuela, tras el golpe estadounidense, ha llamado a la defensa de su soberanía y a la unidad regional frente al intervencionismo. Ha denunciado internacionalmente la violación de su integridad territorial y ha llamado a la solidaridad de los países del Sur.

Cuba, históricamente objetivo del intervencionismo estadounidense desde la Revolución de 1959, enfrenta ahora nuevas presiones económicas. La reciente estrategia estadounidense de imponer sanciones sobre países que proveen petróleo a la isla se ha traducido en un recrudecimiento de la crisis energética en La Habana, generando dudas sobre si estas medidas buscan frenar la colaboración con Venezuela o debilitar aún más al gobierno cubano.

México, por su parte, ha sido claro en rechazar el uso de la fuerza en Venezuela y ha reafirmado la importancia de una solución pacífica que respete el Derecho Internacional. Su posición representa un llamado a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos y a la defensa del principio de no intervención, pilares esenciales para la soberanía regional.

Consecuencias negativas del expansionismo estadounidense

Las implicaciones de esta política expansionista son profundas para América Latina:

1. Pérdida de soberanía: Los pueblos latinoamericanos pueden verse forzados a subordinar sus decisiones políticas y económicas a las agendas de Washington.

2. Fragmentación política: Las alianzas inducidas desde el extranjero pueden profundizar divisiones internas y debilitar movimientos populares y democráticos auténticos.

3. Desestabilización regional: Intervenciones militares o presión diplomática generan tensiones que pueden escalar en conflictos abiertos.

4. Control de recursos: El caso venezolano demuestra que la principal riqueza estratégica (el petróleo) puede convertirse en un vector de control geopolítico, privatizando, de facto o de iure, los recursos de naciones enteras.

5. Normas internacionales debilitadas: La violación de la carta de la ONU y la utilización de pretextos ambiguos generan un precedente peligroso para el derecho internacional.

La unidad latinoamericana como respuesta

La lección fundamental que América Latina debe extraer de esta nueva fase de expansionismo es que ningún país aislado podrá enfrentar por sí solo la presión de una superpotencia global. La respuesta debe ser colectiva y estratégica:

• Fortalecimiento de organizaciones regionales como la CELAC y la UNASUR, con independencia de influencias externas.

• Cooperación en defensa, economía y diplomacia, con iniciativas conjuntas frente a sanciones y presiones.

• Promoción de mecanismos de integración económica que reduzcan la dependencia de Estados Unidos y de instituciones financieras que imponen condicionamientos.

• Construcción de una narrativa geopolítica propia, basada en la soberanía, el respeto mutuo y la cooperación Sur-Sur.

Conclusión

La amenaza imperialista del siglo XXI no siempre se presenta con banderas y ejércitos coloniales a la vista. Estados Unidos ha demostrado que puede concebir nuevas formas de dominación — militares, económicas, políticas — que buscan integrar pueblos enteros bajo su órbita de influencia. Esta nueva fase, aunque distinta en método al colonialismo británico, persigue fines similares: controlar recursos, subordinar gobiernos, dictar agendas regionales y preservar la hegemonía global.

Para América Latina, la defensa de la soberanía significa resistir estas tentativas de control y construir una alianza sólida entre nuestros pueblos y gobiernos. Solo desde la unidad estratégica — sin renunciar a nuestros valores, culturas, historias y aspiraciones — podremos garantizar que el futuro de nuestra región lo decidamos nosotros, y no las potencias extranjeras.

Esta lucha no es solo geopolítica: es una lucha por la dignidad de nuestros pueblos, por el derecho a decidir nuestro propio destino y por la justicia en las relaciones internacionales./Cortesía del autor al Blog Cuba, Isla Mía.

(*) periodista venezolano

Con los fascistas no sólo Cuba está en riesgo; el mundo peligra: Abel Prieto (+video)

En entrevista con La Jornada Abel Prieto, intelectual cubano, presidente de Casa de Las Américas, sostiene que el momento actual que se vive en el mundo le recuerda una frase de Iván Karamázov, el personaje de Fiódor Dostoyevski, en la que Karamázov dice que, si Dios no existe, todo está permitido. Y como para Trump el único Dios que hay es él mismo, puede hacer lo que le dé la gana. Sus caprichos nos han colocado ante un mundo sin reglas.

Según Prieto, Cuba se enfrenta en la actualidad al viejo dilema de: colonia o soberanía, colonia o independencia. Y, para ellos, independencia es sinónimo de socialismo. Si pierden el socialismo, se pierde la nación, y se regresa a ser vergonzosa colonia estadunidense, como la que fueron hace más de 60 años.

–¿Cómo se vive en Cuba la nueva ofensiva de Donald Trump?

–Lo que Trump pretende con esta nueva ofensiva es asfixiarnos directamente a corto plazo. Quiere que este país, su economía y servicios queden estrangulados por la falta de combustible. Por ello, está amenazando con sancionar a los países que nos lo vendan.

Es grotesco, sólo falta un bloqueo naval

“Está poniendo en práctica un bloqueo en su versión más grotesca y brutal. ¡Sólo le falta un bloqueo naval! Su objetivo es el mismo que se tenía desde la época de Eisenhower: crear pobreza, carencias, dificultades a la gente.

“Busca crear dificultades y multiplicarlas para que el pueblo responsabilice de lo que sucede a su gobierno y a su partido. Quieren precipitar el cambio de régimen. Piensan que con el golpe a Venezuela van a darle el golpe final a la revolución cubana.”

–¿Qué se hizo mal para que la batalla de la comunicación la vaya ganando la derecha?

–Hay una cosa que me comentó a mí Ignacio Ramonet, en la que tiene mucha razón. La izquierda tiene una limitación para el combate comunicacional: la ética. Fidel Castro nos dijo que no hay que mentir jamás ni violar principios éticos. Nuestros enemigos en las redes mienten todo el tiempo. Se la pasan insultando a nuestros líderes, calumniando, diciendo cosas sin ningún tipo de prueba. La mentira es arma esencial de este nuevo fascismo. Y, a pesar del daño que inflingen, no podemos responderles mintiendo. Hay que defender la verdad.

“Hay que colocar la verdad del modo en que sea más eficaz. Soy rockero. La nueva canción de Bruce Springsteen no impresiona desde el punto de vista musical. Pero es un hermoso himno de solidaridad.

“Y está lo que pasó con Bad Bunny. Reivindicó a los latinos. Dijo que sus vidas importan. Y le dolió muchísimo a Trump. Respondió diciendo que era show terrible, una bofetada para su país. Si no fuera tan siniestro sería hasta cómico.”

–¿Qué reacciones ha provocado Trump en el pueblo cubano?

–Trump ha polarizado. Nos ha radicalizado. Nos ha hecho más antimperialistas, más antifascistas.

“Venezuela fue un golpe durísimo. Lo sentimos como una herida muy íntima. Como si nos lo hubieran hecho también a nosotros. Pero la forma en la que este país lloró a nuestros 32 hermanos que murieron defendiendo al presidente Maduro fue un mensaje tremendo para Trump y Marco Rubio. Fue un mensaje de unidad y firmeza.

“El día en que se pusieron las urnas en el Ministerio de las Fuerzas Armadas, la gente desfiló por horas. Era un día lluvioso y frío. Y la gente no se salió de las enormes colas. Llevaron a sus niños y a sus viejos. Todos hicieron esa fila interminable. Desde Martí, tenemos la idea de que patria es humanidad. Y esa idea está muy arraigada en este pueblo.

“Nuestro pueblo tiene un sentido del momento histórico. Sabe cuándo hay que dar una muestra de unidad, de firmeza, de dignidad, de amor a la soberanía y a los principios.”

–¿Cómo ha afectado esta nueva vuelta de tuerca al mundo cultural?

–Estamos ante un brutal golpe colonial, que pretende provocar un cambio de régimen. Se viven momentos durísimos. Los que se quedan sin gasolina y sin petróleo son hospitales, son los hogares de ancianos. Quien sufre es el pueblo cubano.

“Este momento me recuerda a una frase de Iván Karamázov, el personaje de Fiódor Dostoyevski, que dice: si Dios no existe, todo está permitido. Y como para Trump, el único Dios que existe es él mismo, todo le está permitido. Son los caprichos de un personaje grotesco y brutal los que nos han colocado ante un mundo sin reglas. Él pateó el tablero. Ya no hay normas.

“Pero aquí hay mucha historia, demasiada historia. Hay una cultura anticolonial y antimperialista. Cuba es un país con una fuerza cultural muy vigorosa y un sentimiento nacional muy grande. Cultura y nación van de la mano. En los artistas hay un sentimiento patriótico muy íntimo, asociado a su forma de entender la vida. Así se han manifestado.

“El significado de este momento es que estamos ante el viejo dilema de: colonia o soberanía, colonia o independencia. Y, para nosotros, independencia es sinónimo de socialismo. Si perdemos el socialismo, se pierde la nación. Si la revolución es derrotada, vamos a volver al estatus de una humillada y vergonzosa colonia yanqui, lo que fuimos hace más de 60 años. Este país no va a ser eso jamás.”

–¿Cómo ha afectado la creación artística este bloqueo?

–A pesar de los apagones, hicimos el Festival de Cine de La Habana con mucho éxito. Se hizo el Festival de Jazz, al que vinieron muchos estadunidenses. Pero tuvimos que posponer la Feria del Libro. Vamos a mantener el premio Casa de las Américas, pero los análisis del jurado se harán online.

–Has insistido en la necesidad de aliarse con el pueblo de Estados Unidos. ¿Sigue siendo esa tu posición?

–Hay un movimiento antifascista dentro de Estados Unidos. Y tiene que enviarse un mensaje al pueblo que lucha allí. Fidel le dijo a Ramonet que cuando el pueblo de los Estados Unidos conocía la verdad de un hecho, reaccionaba de forma noble y justa. Fidel nos invitó a confiar en los sentimientos y virtudes de ese pueblo. Pablo González Casanova lo entendió muy bien. Hay que formar un frente antifascista internacional, apoyándose en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

–¿Cuál es la relevancia de don Pablo en un momento como éste?

–Pablo fue el que ideó la Red. Su sentido ético y lucidez iban juntos. Era un hombre brillante, con una mirada agudísima sobre los procesos culturales, políticos históricos y con una ética extraordinaria. Nos hace falta. Siempre nos hace falta un hombre como Pablo. Un hombre extraordinario.

“Pero no olvidemos que no es sólo Cuba la que está en peligro. Creo que América Latina, el Caribe, el mundo están en peligro con este auge del fascismo. Incluso están tratando de ganar la memoria. Quieren lavar la imagen de Franco, de Hitler, de Mussolini, la de quienes cometieron el genocidio de los pueblos indígenas.”

–¿Ni los muertos están en paz?

–La batalla es por el presente y el futuro, y también por nuestra memoria.

–Te han calificado de ser marxista-lennonista. ¿Qué piensas que Lennon puede decirnos para una época como la actual?

–Adoro a Lenin, pero me encanta la etiqueta de marxista-lennonista. El Beatle hubiera sido un militante anti-Trump incansable. Fue un gran batallador contra el genocidio en Vietnam, un luchador por la paz. Dejó canciones extraordinarias contra los señores de la guerra.”

–¿Con cuál te quedas?

–Con Imagine, se trata de una utopía hermosísima.

Demonizar primero, luego matar: el papel de los medios y las redes sociales en la dominación imperialista

Dr. Atilio A. Boron.─ "La propaganda es a la democracia lo que la violencia es a la dictadura" - Noam Chomsky. La frase del gran lingüista norteamericano ofrece un buen punto de partida para estas reflexiones que pretendemos proponer como insumos para entablar una discusión tan crucial como urgente. Esto es así porque, según los expertos en Guerras Híbridas o de Quinta Generación, la capacidad de controlar conciencias y corazones - o “mentes y almas” para ponerlo en forma poética - ha alcanzado niveles inigualables, impensables hasta hace una década. El progreso de las neurociencias y el neuromarketing político ha aumentado enormemente la capacidad de las clases dominantes y los poderes imperialistas para controlar las creencias, los deseos y el comportamiento de millones de personas en todo el mundo. Los avances revolucionarios en inteligencia artificial, el “Internet de las cosas”, las tecnologías de la comunicación (5G), junto con la inserción sin precedentes de las Redes Sociales y los medios de comunicación, han creado un nuevo campo de batalla en el que los movimientos populares de liberación nacional deberán librar su luchas.

Desafortunadamente, esta transición de la guerra convencional a los medios de comunicación y la guerra cibernética solo ha sido recientemente reconocida en su plena efectividad por las fuerzas antiimperialistas, en un momento en que ha sido ampliamente utilizada por las potencias dominantes del sistema internacional, especialmente el gobierno de los Estados Unidos. Pocos ejemplos serían más ilustrativos que los siguientes para apoyar nuestro argumento. En una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE. UU. a principios de este siglo, un general de cuatro estrellas dijo que "en el mundo actual, la guerra antisubversiva se libra en los medios de comunicación y ya no en las selvas ni en los barrios pobres en decadencia del Tercer Mundo." Por ello, concluyó, “ahora los medios y las redes sociales son nuestro principal teatro operativo”.

Tanto Fidel como Chávez fueron precozmente conscientes de que las oligarquías mediáticas constituían una de las amenazas más graves que se cernían sobre el futuro de las democracias y las luchas antiimperialistas. De hecho, su poder incontrolado y su nefasto papel en los procesos calculados de “deseducación”, alienación y brutalización de la ciudadanía, se convirtieron en formidables baluartes contra el avance de la conciencia antiimperialista y anticapitalista. Su total abandono de la función periodística en favor de una obra propagandística también constituyó un fortalecimiento para ese fin. Esto se demuestra día a día en América Latina al observar la manipulación informativa destinada a encubrir los crímenes perpetrados por el régimen de Iván Duque en Colombia contra manifestantes pacíficos. Esto también se evidenció en la brutal represión lanzada por la dictadura de Áñez en Bolivia, los actos del gobierno de Piñera en Chile y, hoy, la manipulación de los institutos electorales y los círculos dominantes para evitar la proclamación de Pedro Castillo como nuevo presidente. del Perú.

El papel negativo de los medios de comunicación también es patente en las operaciones de prensa destinadas a “blindar de hierro” la información que se supone no debe ser conocida por el público. Por ejemplo, los vínculos abiertos entre los sucesivos “narcogobiernos” en Colombia y los cárteles de la cocaína; o la corrupción del gobierno de Macri en Argentina, como se demuestra en los Papeles de Panamá, fueron cuidadosamente ocultos por los medios hegemónicos. Además, nada se dice sobre el injusto y escandaloso encarcelamiento de Julian Assange, uno de los héroes de la libertad de prensa a escala mundial.

Como reconocieron los escritos de los estrategas imperiales, los medios de comunicación y, más recientemente, las "redes digitales" han sido actores clave en la desestabilización de los gobiernos progresistas o de izquierda en todo el mundo. Dondequiera que el imperio, a través de sus propias tropas, sus mercenarios culturales y sus secuaces locales, decida atacar, los medios de comunicación ocupan inmediatamente las posiciones de vanguardia. La demonización del adversario y su gobierno, digamos líderes como Nicolás Maduro, Evo Morales, Bashar al Assad, Saddam Hussein, Muammar al Gadaffi y Vladimir Putin, es el primer paso. Entonces, su difamación metódica y la desinformación aplicada a gran escala a través de la prensa, la televisión, la radio y las redes digitales se convierten en armas cruciales para crear el clima de opinión necesario para poder aplicar la violencia desnuda contra esos gobernantes. La "artillería del pensamiento" busca derribar los mecanismos de defensa de la población agredida. El objetivo final es confundirlo y hacerle dudar de la integridad o el patriotismo de sus gobernantes presentándolos a la opinión pública como monstruos malvados y a sus gobiernos como "regímenes" infames, representándolos como estados policiales feroces que violan los derechos humanos más básicos. Bajo esta tormenta de desinformación y "noticias falsas", mucha gente se verá inducida a pensar que quizás sus atacantes tengan razón y realmente quieran liberar a la gente del dominio de sus desagradables opresores. Más aún, tiene como objetivo hacerles pensar que la pretensión de "cambiar el mundo" es una tontería; - una ilusión infantil para construir el paraíso en la tierra que solo podría resultar en caer en el infierno. Una vez que las defensas culturales de la sociedad se "ablanden" (equivalente a los bombardeos que preparan el camino para el asalto frontal) y el ariete mediático haya perforado el muro de la conciencia social, envenenada con cientos de "fake news" y "post-verdad". ", y se haya desmoralizado o al menos confundido a la población y los cuadros de las fuerzas sociales antiimperialistas, entonces el terreno estará listo para el asalto final. Es el momento en el que las fuerzas imperialistas lanzan un ataque sin cuartel desplegando toda la capacidad de su arsenal para dar el tiro de gracia a sus enemigos demonizados: Saddam Hussein o Muammar Gadaffi, por ejemplo.

Este no es solo un relato del desgarrador pasado, sino una descripción de las estrategias actuales que el gobierno de los Estados Unidos aplica en todo el mundo. Debemos ser conscientes de esto y estar preparados para iniciar una adecuada contraofensiva, y la transmisión de los programas de Al Mayadeen en inglés es un paso significativo en esta dirección.

Dr. Atilio A. Boron

Investigador Superior del Conicet​. Investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini".


El intento de recolonizar Brasil

Leonardo Boff.─ La colonización y especialmente la esclavitud no son solamente etapas pasadas de la historia. Sus consecuencias (Wirkungsgeschichte) perduran hasta el día de hoy. La prueba clara es la dominación y la marginación de las poblaciones un día colonizadas y esclavizadas, basadas en la dialéctica de la superioridad-inferioridad, en las discriminaciones por causa del color de la piel, en el desprecio y hasta el odio al pobre, considerado perezoso y un cero económico.

5 frases de Fidel Castro sobre la Revolución de Octubre

1.    “Sin la Revolución de Octubre y sin la inmortal hazaña del pueblo soviético, que resistió primero la intervención y el bloqueo imperialista y derrotó más tarde la agresión del fascismo y lo aplastó a un costo de 20 millones de muertos, que ha desarrollado su técnica y su economía a un costo increíble de sudor y sacrificio sin explotar el trabajo de un solo obrero en ningún país de la Tierra, no habría sido en absoluto posible el fin del colonialismo y la liberación de decenas de pueblos en todos los continentes”.

2.    “(…) la Revolución de Octubre de 1917, surgía en el mundo el primer estado de obreros y campesinos, y el movimiento revolucionario, tanto en su lucha contra el coloniaje y por la independencia nacional como por la liberación social, adquiere una extraordinaria inspiración y un inmenso caudal de experiencias”.

¿Qué fue la Protesta de Baraguá? [+ video]

El 15 de marzo de 1878, tuvo lugar la histórica entrevista entre los generales Antonio Maceo, aquel cubano excepcional, que "tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente" y Arsenio Martínez Campos, conocido como el pacificador, quien confiaba en la facilidad de un arreglo de rendición de los cubanos, pero se retiró moralmente derrotado ante la actitud resuelta y serena de Maceo.

Unas semanas antes de aquel encuentro, el 10 de febrero de 1878 el Gobierno de la República de Cuba en Armas y las autoridades españolas habían llegado a un acuerdo de paz que no había tenido en cuenta las opiniones de los jefes, oficiales y combatientes orientales partidarios de llevar la guerra hasta las últimas consecuencias para alcanzar la libertad de la Patria.

Indignados con el ajuste: España colonial

Pablo Bilsky.- Un nuevo Protectorado asoma en Europa. Primero fue Grecia, ahora es España quien debió aceptar el estatuto colonial impuesto por la Unión Europea. Buena parte del pueblo español se diferencia de sus dirigentes y clases dominantes, y sale a la calle a gritar las verdades que los medios hegemónicos ocultan. Los mineros asturianos demostraron que sus viejas luchas son eternas y lucen rozagantes.

Se conoce con el nombre de Generación del 98 a un grupo de intelectuales y escritores españoles que se mostraron profundamente afectados por la crisis moral, política y social de España hacia fines del siglo XIX, tras derrotas militares que le hicieron perder en 1898 sus últimas colonias (Puerto Rico, Guam, Cuba y Filipinas). Fue esta la última manifestación de una larga decadencia que puede remontarse muchos siglos atrás. El viejo Imperio español que descubrió América e implantó sus colonias en varios continentes se fue desgajando de a poco. Ya durante el siglo XVII, cuando apenas comenzó la decadencia, se denunciaba que la presión de los banqueros alemanes y los intereses usurarios que imponían por los préstamos eran las causas de la debacle.

El oro de América, extraído en condiciones de genocidio, no permaneció en España, no fue invertido ni ahorrado por la dispendiosa corona europea, que se destacaba en todo el contexto europeo por su derroche en fiestas, vestimentas y adornos. El trabajo, y en general toda actividad productiva, era considerado una deshonra por los nobles españoles. La burguesía que siglos después surgió en España, con un notable retraso con respecto al resto de Europa, conservó esa característica: poca inversión, mucho gasto, y una dependencia casi obsesiva por las formas exteriores, el parecer y el qué dirán.

En 1920, en su obra Luces de bohemia, Ramón del Valle Inclán denuncia el carácter esperpéntico de la burguesía española, las clases dominantes, el sistema político y la prensa al servicio de los poderes fácticos y la represión de las luchas populares.

No es difícil imaginar la iracundia poética de Valle Inclán ante lo que ocurre hoy en España. “La tragedia de España no es tragedia sino esperpento”, escribió Don Ramón, que creó ese género para poder así denunciar la degradación de la sociedad de su tiempo.

La semana pasada, y a cambio de los 30 mil millones de euros, el gobierno de Rajoy anunció más ajuste fiscal, suba del IVA, rebaja en subsidios por desempleo, y despidos de empleados públicos. Todo bajo la atenta supervisión europea. El gobierno de España ha entregado el ya poco poder de decisión que le quedaba. Cada vez resulta más claro que el gobierno de Rajoy no gobierna, sino que apenas administra los intereses de los banqueros.

Pero no todo es degradación en España de hoy, como tampoco lo fue en la España de 1920 que retrata Valle Inclán. El poeta dejó bien claro en Luces de bohemia que el pueblo que trabaja y lucha, los obreros que enfrentan la represión, y los trabajadores comprometidos con el cambio social quedan fuera de la degradación. Los esperpentos están en otra parte.

Con sus cascos encendidos y acompañados por numerosos ciudadanos, cientos de mineros abarrotaron la semana pasada Puerta del Sol de Madrid, tras más de 20 días de marcha desde el norte de España para protestar por los recortes de más del 60 por ciento en las ayudas al carbón que exponen a la mayoría de las explotaciones carboníferas a un cierre definitivo.

“No somos terroristas, somos mineros”, corearon los manifestantes en su marcha, horas después de que en la Puerta del Sol se escucharan consignas como “Madrid entero se siente minero” y “Mineros unidos jamás serán vencidos”. Los mineros asturianos, que lucharon contra el franquismo en históricas jornadas, demostraron que no todo está degradado.

Como en la obra de Valle Inclán, como tantas veces en la historia de España, los mineros asturianos fueron duramente reprimidos por la policía. Pero antes dejaron en claro, en el espacio público, en la calle, quiénes son los decadentes y traidores.


Fuente: ARGENPRESS.info

África: Recolonizar

David García Martín.- Hay una lucha sin precedentes por comprar y arrendar tierras en África. En los últimos tres años, gobiernos e inversores privados han comprado más de 60 millones de hectáreas, según Global Land Proyect, una ONG que sigue de cerca este fenómeno. Los gobiernos corruptos y la falta de transparencia son algunas de las características de este trasiego de propiedades. Mientras, los autóctonos luchan por no perder el lugar en el que trabajan.

India, China, Catar, Arabia Saudí y Holanda son algunos de los países que han salido a la compra o alquiler de tierras fuera de sus fronteras. Una forma de tener cubiertas las necesidades alimenticias básicas, pero también una manera de hacer negocio. Fondos de pensiones privados, los famosos hedge funds, o fondos estatales de países como Suecia, Dinamarca o Estados Unidos, incluso prestigiosas universidades como la de Harvard, también están en el negocio.

Todos estos movimientos especulativos y financieros no sólo afectan a las personas que viven en esos lugares, sino que ha creado un nuevo mapa de intereses geopolíticos. Además, habría que añadir al fenómeno: el incremento de la población mundial que hace unos días pasó la barrera de los 7.000 millones de habitantes en el mundo, la necesidad de proporcionar dietas más ricas a los países emergentes, y los terrenos destinados a los biocombustibles, en detrimento de los dedicados a alimentas para consumo.

Todo esto explica el aumento del precio de los alimentos y el interés por arrimarse a este sector. Ya sea para satisfacer necesidades futuras o para hacer negocio. La escalada de los precios de los alimentos básicos ha sido considerable. En diez años los cereales han duplicado su precio y los del azúcar se han triplicado, según datos de la Organización para los Alimentos y la Agricultura de la ONU (FAO). Este aumento de los precios se ceba con las rentas más bajas. No se puede olvidar la hambruna en el cuerno de África que mantiene en un hilo a más de 13 millones de seres humanos.

Pero todo este entramado de compra-venta de tierras, casi todas en manos de los estados, no sólo tiene puesta su mirada en terrenos fértiles, sino que además buscan lugares ricos en agua. Otro de los tesoros que ya escasean.

“Varios países de la cuenca del Nilo y del Níger son grandes receptores de este flujo de inversiones”, afirma Michael Taylor. Este experto analista de la ONG Internacional Land Coalition cree que cuando todos estos proyectos estén en funcionamiento, habrá “un alto potencial para que se generen conflictos”.

Los que están a favor de las compras presumen que estas inversiones van a modernizar el país y a crear puestos de trabajo. Pero la realidad es tozuda en ocasiones y se resiste a cumplir las expectativas más optimistas. No es la primera vez que grandes corporaciones, dejando en sus países de origen su sentido de la responsabilidad social, desalojan a comunidades enteras o las condenan a la pobreza con contratos leoninos, además de atropellar sus derechos como trabajadores, bajo la atenta mirada del gobierno de turno que gira la cabeza y pone la mano.

En este sentido, David Anderson, Profesor del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Oxford advierte: “África está siendo explotada otra vez. Sus tierras son la solución barata para los problemas de otros. Y es una situación con un potencial conflictivo”. Como no hay materias primas y hay demasiados requisitos que cumplir en los países ricos, queda África para hacer y deshacer sin que nadie proteste. Esa parece ser la lógica de muchos de los que están explotando los recursos de las tierras africanas.

Si no se cuidan las formas y el fondo en este asunto, el aumento de los precios de los alimentos, la explotación sistemática de las tierras, junto al carácter autoritario de muchos de sus gobiernos y la falta de respeto hacia sus habitantes y hacia el medio, es muy probable que surjan nuevos conflictos. África ya fue colonizada hace dos siglos.

[ARGENPRESS.Info]

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