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Saltan las redes contra Ted Cruz por sus comentarios tras el tiroteo en Texas


Ted Cruz acérrimo promotor de política hostil y agresiva de Estados Unidos hacia Cuba.

Las declaraciones del senador republicano del estado de Texas en EE.UU., Ted Cruz, referentes al tiroteo que cobró la vida de 19 niños y dos adultos en una escuela primaria en Uvalde, han motivado duras críticas en las redes.

A raíz del incidente, durante una entrevista el martes, el legislador propuso colocar más oficiales armados en las escuelas. Afirmó además que el control de armas no era funcional para detener la violencia en el país.

"Sabemos por experiencias pasadas que la herramienta más efectiva para mantener seguros a los niños es la aplicación de la ley armada en el campus", declaró Cruz, quien se ha mantenido en contra del control de armas respaldado por los congresistas demócratas. Más tarde, el político publicó en Twitter que él y su esposa estaban orando por los niños y los familiares afectados.

Las opiniones del senador despertaron el rechazo de varios usuarios de redes sociales. "A la mierda Ted Cruz, te preocupas por un feto, pero dejarás que maten a nuestros hijos. […] Eres un inútil", tuiteó el representante demócrata Rubén Gallego, aludiendo a la postura de Cruz contra el aborto.

Por su parte, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez escribió: "¿No tienes programado encabezar un acto de la NRA en tres días, nada menos que en Houston? Puedes hacer más que orar. La fe sin obras está muerta", refiriéndose a una reunión de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) donde el senador está invitado.

Otros internautas recordaron que los republicanos en Texas han aprobado varias leyes para facilitar la obtención de armas y algunos mencionaron que el senador recibió dinero de los defensores de las armas durante su campaña. Mientras, un usuario se limitó a comentar "¿Cómo puedes dormir por las noches?".

Según datos de OpenSecrets, Ted Cruz se clasificó como el principal receptor de donaciones entregadas por los defensores del derecho a portar armas en su campaña electoral de 2018, recibiendo 311.151 dólares.

Fuente: CubaSí.cu

Un atentado terrorista en Texas del que no nos habíamos enterado

Foto: AP
Iñigo Sáenz de Ugarte .― “Un inmigrante musulmán de origen sirio disparó con un arma automática hace unos días a varios edificios del centro de Austin, Texas, entre ellos una comisaría y un tribunal. Ibrahim Fayad disparó al menos un centenar de proyectiles en un atentado terrorista sin víctimas que ha sido relacionado con el peligro que suponen los yihadistas sirios cuando tienen la oportunidad de volver al país en que residían y convertirse así en ‘lobos solitarios’ indetectables para los servicios de inteligencia. Fayad llegó a intentar prender fuego al consulado israelí en Austin sin poder conseguir su propósito. Finalmente, fue abatido a tiros por la policía, aunque algunos medios no descartan que se matara con su propia arma.”

Es raro que no nos hayamos enterado de esta noticia por nuestros medios de comunicación. Confirma muchas de las alertas que los expertos en terrorismo habían anunciado en los últimos meses. Más tarde o más temprano, algunos de los musulmanes residentes en EEUU y Europa que han acudido para unirse a las filas del ISIS terminarán regresando con la intención de cometer atentados indiscriminados.

La última llamada de John F. Kennedy fue a una coleccionista de arte

En la imagen cedida por el Museo Amon Carter de Fort Worth, aspecto de la suite.
La última llamada telefónica de John F. Kennedy no fue a un asesor o a un mandatario, sino a una coleccionista de arte que quiso sorprenderlo decorando con obras de Picasso y Monet la habitación de hotel donde se alojó la noche anterior a su asesinato, hace casi 50 años, según relata Efe.

El anuncio de que el matrimonio Kennedy pasaría la

Desde el juicio a Posada Carriles: Diario de El Paso: Teatro al estilo “Art”

José Pertierra.-“Su Señoría, yo me pregunto si el abogado Hernández está tratando de confundir y ofuscar al jurado” exclamó molesto el fiscal Jerome Teresinski esta mañana. El problema surgió cuando el fiscal trató de presentar como evidencia la solicitud de naturalización que envió Posada a Inmigración en el año 2005, más las grabaciones y transcripciones de las dos entrevistas que le hizo la oficial Susana Bolaños, el 26 y 27 de abril de 2006 en El Paso.

Arturo Hernández -se ha presentado en la corte como “Art Jernández”- se opuso vigorosamente, alegando que la solicitud de naturalización que presentó la fiscalía es una copia y que la Sra. Bolaños no preparó las transcripciones y consecuentemente no está capacitada para decir que son verídicas representaciones de las grabaciones. Pidió poder revisar el formulario original de la solicitud de ciudadanía, y examinar las cintas originales.

En ese momento, Teresinski estaba interrogando a Susana Bolaños. Ella es una mujer de mediana edad, chicana, con el pelo castaño oscuro, recogido al estilo “cola de caballo”. Es oficial del Departamento de Seguridad y trabaja en la oficina de Inmigración en El Paso.

La fiscalía necesita del testimonio de Bolaños. También le es importante que el tribunal permita que el jurado escuche las grabaciones de las entrevistas, para que se den cuenta de que Posada habla suficiente inglés. Posada alega que no entiende suficiente inglés para comprender las preguntas que le hicieron y que consecuentemente sus respuestas han sido mal interpretadas por el gobierno. Las grabaciones y sus correspondientes transcripciones, en la opinión de la fiscalía, muestran que Posada Carriles mintió durante las entrevistas con la Oficial Bolaños.

La acusación formal contra Posada alega que durante su entrevista de naturalización mintió y dijo que había ingresado a los Estados Unidos vía México en un vehículo particular, con la ayuda de un coyote en marzo de 2005. La fiscalía sostiene que él ingresó en una embarcación llamada El Santrina. También dijo en esa entrevista que en marzo de 2005 no había pasado por Cancún o Isla Mujeres. Eso, afirma la Causa legal, es otra mentira.

Posada también mintió, alega la acusación, durante su entrevista de naturalización con la Sra. Bolaños, cuando dijo que no había visto El Santrina en México, ni tampoco a Santiago Álvarez, Osvaldo Mitat, Rubén López Castro o José Pujol en México en marzo de 2005. La acusación que presentó al tribunal la fiscalía aporta que Posada también le mintió a la oficial Bolaños en el 2006 al decirle que jamás había tenido un pasaporte guatemalteco. Sin embargo, tenía un pasaporte de ese país con el nombre de Manuel Enrique Castillo López.

Es importante la documentación acerca de la solicitud de naturalización, que muestra el perjurio cometido por Posada. También, el testimonio de Bolaños. Hernández, el abogado de Posada Carriles, sabe que tanto el testimonio como la documentación y las grabaciones de la entrevista serán aceptadas como evidencia. Sin embargo, el punto no es ese. En los Estados Unidos, el litigio es más teatro que evidencia. Hernández lo sabe y tiene escrito un guión para el espectáculo judicial que supone redundará en su beneficio ante el jurado, quien tiene la responsabilidad de decidir si Posada Carriles es culpable de haberle mentido a Inmigración.

Hernández trata de proyectar cierta imagen para que el jurado simpatice con él. Tiene que ser así, porque no hay forma de que simpaticen con su cliente. Quiere dar la impresión de que respeta mucho al juez, al jurado, a los fiscales, al testigo. Cultiva la cortesía hasta la untuosidad. Viste un traje elegante y caro. Se abotona el saco deliberadamente cada vez que se levanta, y se lo desabotona cuando se vuelve a sentar. Algo laborioso, porque se para y se sienta muy a menudo, siempre mirando hacia el jurado.

CONFUNDIR Y OFUSCAR

Hoy el guión incluía dar la impresión que las grabaciones de Posada Carriles pueden haber sido adulteradas, que quizás el gobierno hizo trampa y sustituyó el formulario que completó y firmó su cliente en el 2005 por uno falso. Por supuesto, no presentó pruebas. No las tiene, y no le hacen falta. Lo que busca Hernández es precisamente lo que observó el fiscal: “confundir y ofuscar” al jurado. Cuando el fiscal le muestra los casetes de las grabaciones, Hernández aparenta que le parecen extraños, aunque son materiales que él ha examinado previamente muchas veces.

Las objeciones de Hernández desbordan furia, pero no significan nada. La jueza las niega una tras otra. Permitió el uso de las grabaciones, de las transcripciones, más el testimonio de Susana Bolaños. Sin embargo, el jurado probablemente quedó confundido. Ganó Hernández esa pequeña escaramuza legal.

Cuando al fin se lo permitieron, Terisinski puso el audio de las entrevistas que Inmigración le hizo a Posada en el 2006, y nuevamente escuchamos la voz del pasado. Es probable que Posada no testifique en este juicio, y por eso estas grabaciones serán las únicas oportunidades para escuchar sus declaraciones.

Por los altoparlantes en el tribunal oímos la voz gangosa de Posada Carriles responder en inglés “Yes” a la pregunta de Bolaños: “¿Jura decir la verdad y solamente la verdad con el favor de Dios?” “Yes”, volvió a decir. En la grabación también escuchamos a Posada conversar en inglés, animadamente, sobre su afición por la pintura.

Claramente le escuchamos decir que el gobierno salvadoreño le dio pasaportes falsos con los nombres de Ramón Medina y Franco Rodríguez, y que también le facilitó una autorizaron para portar armas. “Para combatir a los comunistas”, dice la voz inconfundible de Posada en perfecto inglés. La grabación también registra el comentario: “Me dieron una licencia como instructor de policías” en El Salvador.

La fiscalía dice tener un pasaporte guatemalteco con el nombre de Manuel Enrique López y la foto de Luis Posada Carriles. Por eso Teresinski le preguntó a la oficial de Inmigración si entre los pasaportes y nombres falsos que Posada admitió haber usado anteriormente estaba el de Manuel Enrique López. “No”, respondió Bolaños claramente. “Nunca mencionó ese nombre”.

La acusación formal contra Posada incluye cargos de haber mentido bajo juramento a oficiales de Inmigración al desmentir que ha utilizado el nombre y el pasaporte de un tal Manuel Enrique López. Buen punto para Teresinski.

La jueza concluyó la audiencia de hoy más temprano de la cuenta, porque un miembro del jurado tiene una cita médica para que le quiten el yeso de una pierna partida. Mañana a las 8:00 AM, continuará el fiscal interrogando a Susana Bolaños. Después “Art” Hernández le hará un contra-interrogatorio. [Tomado de Cubadebate.cu]

Desde el juicio a Posada Carriles: “Diario de El Paso: Hoy escuchamos la voz del pasado”

José Pertiera*.- La primera de los 18 testigos que la fiscalía ha anunciado quiere presentar durante las próximas tres semanas testificó hoy: Gina Garrett-Jackson. Es la persona que estaba encargada de litigar el caso Posada para el Servicio de Inmigración en el año 2005.

Visiblemente nerviosa y con una tendencia a responder las preguntas con largos y monótonos soliloquio, que desesperaban tanto a los abogados como a la jueza, la señora Garret-Jackson se mantuvo en el estrado el día entero.

Testificó que le asignaron el caso de asilo de Posada Carriles desde mayo de 2005. Garret-Jackson trabaja en la oficina de Miami del Departamento de Seguridad. Contó que Posada Carriles pidió asilo el 20 de abril de 2005, pero que en vez de ir a la cita que tenía programada para el 17 de mayo, él convocó a la prensa para hacerle declaraciones a los medios.

Garret-Jackson narró que Posada Carriles retiró su solicitud de asilo, pero posteriormente la presentó nuevamente el mes siguiente.

El fiscal encargado de interrogar a Garret-Jackson fue Jerome Teresinski, el número 2 del equipo legal de la fiscalía que está litigando el caso Posada aquí en El Paso. Comenzó mal. Quería establecer inmediatamente que las declaraciones de Posada Carriles durante los trámites de inmigración, habían sido hechas bajo juramento. Después de que Garret-Jackson declarara que estuvo presente en la Corte de Inmigración el 13 de junio de 2005 ante el juez de inmigración, William Abbott, Teresinski le preguntó si Posada tomó el juramento consabido: “Jura usted decir la verdad…” “No recuerdo específicamente si fue juramentado,” respondió Garret-Jackson. Uf.

Recogiendo pita, Teresinski inmediatamente le preguntó sobre las otras dos veces que Posada estuvo ante el juez de inmigración: el 29 y el 30 de agosto de 2005. “Sí, esos días sí, estoy segura que lo juramentaron, pero no estoy segura del día 13 de junio”, dijo Garret-Jackson.

Tereskinski y el surrealismo

Tereskinski entonces comenzó a interrogarla sobre el contenido de la solicitud de asilo que tramitó Posada ante el juez de inmigración en agosto de 2005. Estableció que Posada respondió en el formulario llamado I-589 que la pregunta sobre sus aliados no le aplicaba, que dijo que había ingresado en los Estados Unidos el 26 de marzo de 2005 a través de la frontera con México ilegalmente, sin haber pasado por la garita de inmigración. Que Posada había indicado en el formulario que las preguntas sobre si tenía pasaporte y el país que le había proporcionado un pasaporte tampoco le aplicaban a él. Que Posada dijo que no hablaba inglés, que había vivido anteriormente en Panamá, El Salvador y Honduras pero que no recordaba dónde. Que jamás había incitado, ayudado, o participado en la persecución de otras personas.

Está última es una declaración surrealista proviniendo de una persona como Posada, quien ha sido condenado en Panamá por tratar de hacer volar con 200 libras de C-4 un auditorio lleno de estudiantes en el año 2000.
Uno de los abogados defensores de Posada, Felipe Millán, se cansó de escuchar a Garrett-Jackson leer y narrar minuciosamente las transcripciones de las audiencias de inmigración anteriores. Planteó una objeción, y pidió que se escucharan las propias grabaciones, ya que éstas son parte de la evidencia del caso.

Pasaron tortuosos minutos durante los cuales las grabadoras sofisticadas del tribunal no funcionaban y los miembros del jurado, los abogados y la jueza perplejamente se miraban entre sí. Todos tenía audífonos puestos, pero ninguno estaba seguro de si compartían con los demás el silencio que sentían en los oídos Al fin, los técnicos hicieron funcionar bien ese aparato moderno que nadie parecía saber manejar, y todos pudimos escuchar la voz entrecortada de Luis Posada Carriles, reproducida por las grabaciones de las audiencias en corte del 2005. Una voz que reverberó por las paredes de la enorme sala judicial como si hubiese retoñado de una tumba.

Es difícil entender a Posada Carriles. Parece hablar con la lengua trabada por su defecto en el habla. Cada miembro del jurado escuchó las grabaciones con una pequeña pantalla digital individual ante su asiento, a través de la cual podía leer las palabras que oía. Mientras escuchaba su voz, miré a Posada Carriles. Inmóvil en su asiento, hoy vistió un traje carmelita, con una camisa azul clara y un corbata azul con rayas de un azul más oscuro.

Mirando a Posada, me di cuenta de algo muy curioso. La sección para la audiencia se encuentra al fondo del salón. Está detrás de los escritorios y asientos de los abogados litigantes. Posada y sus tres abogados se sientan en la parte izquierda, mientras que los abogados de la fiscalía y los agentes del FBI que los apoyan se sientan a mano derecha.

La sección de la sala que le corresponde a la audiencia está al fondo del salón, y tiene tres filas. Tres de cada lado. En el lado de Posada, detrás de él, estaba vacío salvo por el asiento que ocupaba una solitaria mujer, mientras que las tres filas dispuestas detrás de la fiscalía, estaban repletas. Es como si nadie se le quisiera acercar al hombre que el mundo reconoce como terrorista, mientras Estados Unidos lo acusa de mentiroso.

El interrogatorio de Garret-Jackson continuó sobre las grabaciones de la audiencia inmigratoria de 2005. Escuchábamos el testimonio de Posada Carriles, pero el que le dio al juez de inmigración hace cinco años y medio. Hoy, se mantuvo callado y se limitó a darle oído a la voz del pasado igual que todos nosotros.

Ante la grabadora

Es la primera vez que el público escucha el testimonio que dio Posada anteriormente. Tratar de seguir la línea del interrogatorio histórico fue frustrante, porque el fiscal se traía un enciende-y-apaga de la grabadora para que la Garrett-Jackson identificara las voces, a pesar de que estaban plenamente identificadas en la transcripción que tenía el jurado a su disposición.

Garrett-Jackson mencionó que la entrevista que Posada le dio al New York Times en el 1998 fue en inglés. Sin embargo, la grabadora replicaba otra cosa: “no entiendo mucho inglés”, dijo la voz de Posada por los altoparlantes.

“No recuerdo haberle dicho (al New York Times) que usé el nombre Solo”, decía la voz. “No recuerdo haber recibido un fax en Guatemala”. “No ayudé a nadie a llevar explosivos a Cuba”. “No conozco a ningún Cruz Léon”, en referencia al salvadoreño que colocó la bomba que mató a Fabio Di Celmo en el Hotel Copacabana en 1997. “No conozco a Otto Rodríguez Llerena”, refiriéndose al salvadoreño que está condenado en Cuba a 30 años de prisión por terrorismo y quien anteriormente identificó a Luis Posada Carriles como la persona que lo reclutó para llevar explosivos a Cuba.

A la pregunta si él había tenido algún pasaporte en su propio nombre (ya que parece tener tantos con otros nombres y apellidos), Posada respondió que tuvo uno de los Estados Unidos y otro de Venezuela. “Ningún otro”, le dijo al juez de inmigración hace cinco años.

Recordó poco después que sí había recibido un pasaporte de El Salvador con el nombre de Ramón Medina Rodríguez. Dijo que el “gobierno” de El Salvador se lo dio. “La inteligencia cubana me trató de matar en Guatemala en 1990″, dijo la voz de la grabadora. “Me dispararon varias veces. Esa es la razón por la cual hablo así”.

Posada hizo referencia a sus años como jefe de operaciones especiales de los servicios de inteligencia venezolanos en la década de los 70. “Cuba había enviado hombres armados a Venezuela para tumbar el gobierno, y yo los combatí exitosamente”, dijo. “Desde ese momento Cuba me ha querido matar”.

Respondiendo a preguntas del fiscal Teresinski, Garrett-Jackson explicó que durante al audiencia inmigratoria del 2005 ella le planteó al juez que Inmigración no quería deportar a Posada a Cuba, porque ahí lo torturarían. Que después de escuchar el testimonio de Posada, el juez de inmigración decidió no deportarlo a Venezuela por la misma razón.

Con esa explicación concluyó a las 3:33 PM (5:33 PM en Cuba) el testimonio de Gina Garrett-Jackson.
El abogado Felipe Millán, miembro del equipo legal de Posada Carriles, tomó la batuta para iniciar el contra-interrogatorio.

Teoría arriesgada de la defensa

Parte de la estrategia de los abogados de Posada Carriles es mostrar que las mentiras de Posada “no importan”, porque no afectaron su estado inmigratorio. Una teoría novedosa y arriesgada.

Siguiendo esa línea, Millán quiso inmediatamente plantear que la Garrett-Jackson sabía desde el principio que Posada Carriles no calificaba para el asilo, porque había cometido en Panamá una felonía con agravantes. Un crimen de violencia por el cual había sido sentenciado a más de un año de prisión. Fue condenado en Panamá por peligrar la seguridad del público, cuando conspiró para hacer volar con explosivos una sala universitaria donde estaba supuesto el Presidente Fidel Castro hablarle a los estudiantes de la Universidad de Panamá en el año 2000. Millán razona que si logra establecer que Posada no calificaba para asilo de todas maneras debido a la felonía cometida en Panamá, entonces cualquier falsedad que haya dicho, durante el trámite de asilo, no “importa” ya que estaba de ante mano descalificado para el asilo.

Tengo la impresión que Garrett-Jackson, a pesar de ser abogada, no entendió por donde venía la emboscada que le quería hacer Millán. Con una mirada desorientada, tropezaba con las preguntas que le hacía el abogado de Posada. “Antes de escuchar de los testigos o recibir evidencia alguna, usted ya sabía que Luis Posada Carriles no calificaba para el asilo”, le dijo Millán. “Por supuesto”, confirmó Garrett-Jackson.

Con la respuesta que buscaba en las manos, Millán terminó el contra-interrogatorio de hoy. Quiere continuar con una nueva línea de preguntas al inicio de la próxima sesión judicial. La Jueza nos dijo a todos que mañana ella tiene otros compromisos y que el lunes es feriado en los Estados Unidos (es la celebración del cumpleaños de Martin Luther King Jr.). “Nos vemos el martes”, le dijo al jurado.

Antes de despedir a los abogados, preguntó si tenían algo que decir fuera de la presencia del jurado. “Art” Hernández, el abogado de Posada, dijo que sí. Que quería que la fiscalía le dijera cuánto dinero le pagaron al testigo Gilberto Abascal, un agente encubierto del FBI, en los años 2008, 2009 y 2010. Hernández había dicho ayer que Abascal recibió un total de $150,000 del gobierno federal desde que comenzó a colaborar con el FBI.

El fiscal Tersinski miró hacia el agente del FBI que estaba en la primera fila, quien le dijo en voz baja: “$15.27 por un almuerzo”. Tersinski repitió la cifra. Hernández lo miró con una mirada incrédula. Si es cierto lo que dijo Hernández ayer y Abascal recibió $150,000 del gobierno federal, lo recibió antes del 2008. Veremos cuando y cuanto es en realidad, en el momento que testifique Gilberto Abascal.

Por mi parte, sentí mucha frustración hoy. Posada tiene 73 cargos de asesinato pendiente en Caracas por la voladura de un avión de pasajeros. Venezuela pidió su extradición el 15 de junio de 2005. La evidencia de que Posada Carriles es el autor intelectual de la voladura de ese avión es contundente. La ley es clara. Hay un tratado de extradición entre Venezuela y los Estados Unidos que data desde 1922. Sin embargo, en vez de haber presentado un caso de extradición ante la Jueza Cardone, el gobierno de los Estados Unidos se limitó a enjuiciarlo por mentiroso.

Durante el testimonio de hoy, el gobierno de los Estados Unidos mostró que sabe que Posada Carriles es responsable de las bombas en La Habana en 1997 y del asesinato de Fabio DiCelmo. Pero para el gobierno de los Estados Unidos las personas que Posada ha asesinado en Cuba no valen. Solo le importa las mentiras que ha cometido en los Estados Unidos.

*José Pertiera es abogado y tiene su bufete en Washington DC. Representa a Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles.

El juicio a Posada Carriles comenzará con la selección del jurado

El juicio contra el terrorista Luis Posada Carriles comenzará mañana, lunes, en un tribunal de El Paso (Texas) con la selección del jurado, a pesar de los intentos del abogado defensor de retrasar el proceso judicial.

Posada Carriles, se enfrenta a 11 cargos por “presunto” fraude, obstrucción de procesos, perjurio y falsas declaraciones por mentir a funcionarios de Estados Unidos durante los interrogatorios de petición de asilo político y de ciudadanía, después de haber entrado en el país como indocumentado en 2005.

En realidad debiera comparecer 73 cargos de homicidio calificado, según el abogado de origen cubano radicado en Miami, José Pertierra, que representa al gobierno venezolano en su solicitud de extradición por el atentado a un avión civil cubano donde murieron 73 personas en las costas de Barbados, sanción que no cumplió al escapar de la cárcel.

Más allá de los cargos presentados contra Posada Carriles en el juicio saldrá a relucir la vinculación del acusado con varios atentados cometidos en Cuba, lo que pone a prueba el estado de las relaciones entre Estados Unidos y la isla, afirma EFE.

La jueza Kathleen Cardone, encargada del caso, aceptó que la Fiscalía Federal presente los informes de las autoridades cubanas sobre las investigaciones de los ataques explosivos a instalaciones turísticas de Cuba en 1997 y 1998.

Entre los más de 6.000 documentos de los fiscales se incluye también textos del Gobierno de Guatemala respecto a pasaporte falso de ese país que habría usado el anticastrista, de origen cubano con nacionalidad venezolana, bajo el nombre de Manuel Enrique Castillo López.

Los fiscales sostienen que tienen pruebas de que Posada Carriles entró a EE.UU. como indocumentado vía marítima, a bordo de la embarcación Santrina que lo recogió en Quintana Roo (México) y lo trasladó a Miami, con otros cubanos que le protegían.

En mayo de 2007, la jueza Cardone invalidó el proceso al argumentar que los fiscales habían actuado con alevosía, ya que cuando Posada Carriles fue interrogado por las autoridades migratorias sabían que no contaba con los requisitos para convertirse en ciudadano estadounidense.

Sin embargo, un Tribunal de Apelaciones revirtió el fallo de la juez y ordenó que el caso se abriera de nuevo.

En 2009, los fiscales agregaron nuevos cargos contra Posada Carriles, quién en los años sesenta trabajó como un agente de la CIA, al señalar que en su solicitud de petición de asilo político mintió al negar su participación en los atentados en Cuba.

Los fiscales presentaron como prueba una entrevista de Posada Carriles con la periodista Ann Louise Bardach del diario The New York Times realizada en 1998 en la que el acusado reconocía su participación en el atentado en el que murió el turista italo-canadiense Fabio di Celmo.

Entre los testigos que los fiscales han llamado a declarar se encuentran Bardach y el agente del FBI Kenneth Marr, especialista en grabaciones de audio.

La defensa presentará entre otros al experto en grabaciones James Griffing que ha encontrado, al parecer, más de 160 anomalías con las cintas en las que fue grabada la entrevista de Bardach con Posada Carriles.

Estos especialistas fueron llamados a declarar dado que los abogados defensores pidieron que se anulase la entrevista de Bardach como prueba, ya que presentaba diversos problemas como espacios borrados después de la entrevista y espacios en donde la grabación fue detenida en el momento de la conversación.

La fiscalía tiene previsto presentar también varios testigos sobre la participación de Posada Carriles en los atentados ocurridos en la isla caribeña.