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“Nostálgicos” de la Habana de los 50

Abel Prieto.- Muchos de los misioneros procapitalistas cultivan la “nostalgia” por una espléndida Cuba prerrevolucionaria que nunca existió. Se han especializado en la Habana de los 50, ciudad de hoteles fastuosos, cubierta de luces, con cabarets, música, casinos, con una vida nocturna digna de las grandes capitales del mundo, con un turismo VIP proveniente de Hollywood. Es la Habana rebosante de eso que llaman “glamour”, es decir, de seducción, de encanto irresistible.

Graziella Pogolotti se refirió en su columna semanal de Juventud Rebelde a “La Habana combatiente” y recordó a aquellos jóvenes, muy jóvenes (la mayoría no había cumplido 20 años), que fueron salvajemente torturados y asesinados por los cuerpos represivos de Batista, precisamente en “los dorados 50”. Esos crímenes, nos dice Graziella, formaban parte del rostro oculto de la Habana, desconocido por los turistas que venían los fines de semana a clubes y casinos.

Los “nostálgicos”, por supuesto, no recuerdan la ciudad ensangrentada por la tiranía. Tampoco recuerdan la masa de indigentes, mendigos, niños hambrientos, sin escuelas ni hogar. Ni los prostíbulos. Ni la droga. Ni la presencia de la Mafia.

Esos “padrinos”, por cierto, se aliaron con el dictador y sus acólitos y con poderosos empresarios yanquis para convertir la Habana en lo que sería después las Vegas. En esta ciudad no iba a quedar en pie nada de valor patrimonial, nada de lo que ha restaurado amorosamente Eusebio; porque iban a convertirla sin remedio en una Disneylandia de ruletas, póker, bacará (tan frecuente en la saga de James Bond), blackjack, máquinas “tragamonedas”, letreros de neón, prostitutas, prostitutos y todo lo que pueda desear un pervertido con dinero.

Por eso dije en un tuit (y lo repito ahora) que a la Habana la salvó la Revolución. Por muchos viejos edificios que haya que reconstruir, hoy tenemos una ciudad “a escala humana”, como decía Lezama, que no ha sufrido la agresión del boom inmobiliario propiciado por el lavado de dinero y no dirigido a solucionar los problemas de la gente. El hecho es que los mafiosos tuvieron que mudarse con sus proyectos a las Vegas. El auge de las Vegas, de la llamada “ciudad del pecado”, se debe al triunfo de 1959. Esto no es en lo absoluto una idea mía. Varios investigadores (en especial Enrique Cirules) han demostrado hasta la saciedad el destino funesto que se estaba tejiendo para nuestra capital.

La manipulación de la historia de Cuba por los misioneros procapitalistas va más allá. Algunos han pretendido “lavar” la imagen de una criatura tan abominable como Batista. Cada una de esas maniobras requiere ser desmontada con argumentos, con pruebas, con razones. Dejémosle a ellos el insulto. No tienen nada más.  

https://elvuelodelgato.home.blog/2019/04/04/los-misioneros-que-predican-la-restauracion-capitalista-en-cuba-iii-los-nostalgicos-de-la-habana-de-los-50/        

La libertad y la prostitución del lenguaje

André Abeledo Fernández*.-- Palabras como “libertad” en el lenguaje de la oligarquía, en el diccionario de la democracia burguesa se refieren a privilegios cunando se traducen al idioma de la clase obrera.

Una de las que más repiten cuando atacan al comunismo acusándolo de ser un sistema totalitario, es la “libertad de comercio”, o traducido al lenguaje de clase, la libertad de explotar a otros para obtener un beneficio, la libertad para comerciar con los productos básicos, la libertad de enriquecerse a costa de la miseria de los pueblos.

Se refieren también a libertades como la de “pensamiento”, dicen que en el sistema capitalista uno puede decir lo que quiera, pero todos sabemos que no es así, en primer lugar porque o nadie te escucha, o tu voz es apagada mediante la violencia, o con leyes como la llamada “ley mordaza” que criminaliza la protesta.

Yoani Sánchez, ni pedigrí ni de abolengo

Ángel Roca.- Es curioso hoy me ha vuelto a sorprender la millonaria mercenaria Yoani Sánchez, en un nuevo artículo que pretende establecer una relación entre perros y cubanos, entre diferentes estratos sociales y estas mascotas, que sin duda son o merecen mucho más respeto que algunos humanos.

Algunos humanos que no conocen en lo absoluto el significado de la palabra fidelidad, y que continuamente se venden ya no por un plato de comida que hasta cierto punto podría encontrársele alguna lógica y no justificación, se venden por alcanzar lo que supuestamente denigran que es abolengo y sobre todo un reconocimiento de sus amos, o dueños.

Como alguien como Yoani Sánchez, colmada de títulos y honores para no hablar de su cuantiosa fortuna habla de mansiones y de solares y de los diferentes perros que se encuentran en un lugar y en otro, y además por su condición de pobre su predilección por los animalitos que como ella deambulan por las calles de nuestro País con costillares al aire.

Qué pena que una vez más hoy esta supuesta defensora de los cubanos y sus derechos nos iguale a simples perros, aun cuando en mi opinión estos últimos merecen mucho más respeto que ella, como es posible que todo sea utilizable para tratar de desprestigiar a los cubanos todos.

Cuantos cubanos viven en las casa heredadas de sus Padres y que sin dudas son buenas casas, que pasa que son delincuentes y ladrones, que sucede que un cubano que con méritos propios en su trabajo logre ciertas comodidades es una raza de perro y además desprecia a el resto de los que no considera de su condición.

No será que una vez más la Yoani expresa de manera muy clara que la que desprecia profundamente a todos los Cubanos es ella misma, que trata a unos de espías a otros de dictadores y que al final termina ofendiendo a todos los que no piensan como ella, no será que le cuesta en el fondo aceptar que hay algunas cuestiones con las que se nace y que es imposible adquirir a pesar de miles de premios y de millones de pesos.

Es necesario que Yoani sepa que hasta el más humilde ser humano puede ser el más educado y el de más clase que muchos que esgrimen títulos y otros honores, puede ser cualquier Cubano mucho más honesto, honrado y decente que algunos parásitos que tenemos viviendo del cuento, y que por supuesto no es una raza de perro la que define el estatus de ningún cubano si no su buen hacer, cuestión que además le es ajena.

Los perros son famosos por su nobleza y por su fidelidad de lo primero conoce poco Yoani, de lo segundo nunca jamás he visto ningún perro que pueda ser más fiel a su amo que Yoani Sánchez con los suyos, y es que algunos perros satos agradecerían con más honor y decencia tantos premios inmerecidos y una gran fortuna amasada solo moviendo la colita, la realidad de este pueblo que ella se empeña en desconocer, es que aun lleno de diferentes razas de esos nobles animales sigue estando fuerte e inmunizado contra la rabia que como espuma sale de la boca de algunos nuevos nobles y millonarios luchadores de la libertad.