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Canciller de Cuba señala urgencia de protección contra desinformación

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, subrayó hoy la urgencia de proteger a la ciudadanía contra la desinformación y la mentira que abundan en redes sociales y medios de comunicación.

En su cuenta de Twitter, el canciller se refirió a una encuesta realizada por el Pew Research Center, con sede en Washington DC., en la cual se refleja la tendencia creciente entre los estadounidenses a considerar necesaria la acción del Gobierno para restringir la información falsa en línea.

Según ese estudio, alrededor del 39 por ciento de los norteamericanos indagados en el año 2018 opinaban que la administración debía tomar medidas para detener esas distorsiones, mientras que en el 2021 los que sostienen ese criterio ya alcanzan el 48 por ciento.

'Es cada vez más apremiante la protección de ciudadanos vs la desinformación y la mentira', acotó el jefe de la diplomacia cubana.

De acuerdo con el viceministro de Comunicaciones de la nación caribeña Ernesto Rodríguez, actualmente decenas de países tienen leyes que regulan el uso de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entre ellos Bolivia, España, Colombia, Perú, Argentina, Chile y Venezuela.

Recientemente Cuba aprobó el decreto ley 35, relacionado con estos temas y el empleo del espectro radioeléctrico, donde se establecen los deberes y derechos de los operadores, de los proveedores de servicios y de los usuarios, en correspondencia con lo previsto en la Constitución./PL

De que se puede, se puede

Norelys Morales Aguilera.─ Sin medias tintas digo que Cuba sale de esta porque hay mucha gente trabajando y mucho, para que se haga lo que hay que hacer y quitando del camino a los que entorpecen. Esa es la obra, en los peores momentos de la pandemia, que no es solo en Cuba, pero los medios corporativos y los guetos de las redes la ponen como el peor país. 

Las campañas de quienes no ven el bloqueo que asfixia y las dificultades que trae a la familia cubana, están ahí, como tantas veces, intentando cebarse con lo mejor de nuestro pueblo. 

Indigna que hablen de "corredor humanitario" cuando les falta la humanidad de pensar que el bloqueo está en su peor momento, y no hay misericordia ni con la pandemia, pues es la política de Estados Unidos hacia Cuba. Están creyéndose que dadas las dificultades es momento de una estocada final a la Revolución. 

Yerran y mienten. Atacan al gobierno revolucionario, atacan las vacunas nacionales, atacan la solidaridad de Cuba. Buscan el caos, buscan el desanimo, apelan a la fatiga lógica de meses batallando contra el virus de la Covid-19.

Pero, cuando se ven las muestras de altruismo y entrega del personal de la salud, de los trabajadores, de los estudiantes, de los campesinos... que ni por asomo refieren los medios tarifados y los odiadores en redes, entonces, se sabe que sí, que es cierto, que es posible, que sí se puede.

Enlódense en sus mentiras, duélanse con el fracaso. 

La gente cubana saldrá de este mal momento con su prestancia y su extra. Ni campañas ni agresiones asustan. De que se puede, se puede. 

Cualquier cosa puede tener “rating”

Fernando Buen Abad Domínguez.─ Basta y sobra con monopolizar los medios para imponer ciertas convicciones y gustos. Mecanicismos al margen. Esa es la herencia ideológica que han amasado los (sedicentes) “genios” del mercado mediático-informativo-publicitario y sus satélites encuestadores obsecuentes. Alguna vez el concepto dominante del “éxito” tuvo fundamentos en la búsqueda (frecuentemente falaz y fallida) de la “excelencia”. Así fuese sólo como entelequia estimulante de fantasías hegemónicas. Alguna vez el “éxito” de la clase dominante, en cantidad y en calidad, forjó requisitos conceptuales, científicos y tecnológicos que validaban cierta competencia y fundamentaban, con alguna seriedad, la vocación burguesa de premiarse entre ellos mismos.

Fidel Castro: Un esclarecimiento honesto

Hace unos días, el 28 de mayo, se conmemoró con merecidas referencias el violento Combate del Uvero. Un deber elemental me obliga a esclarecer los hechos.

Por aquellas semanas Manuel Piñeiro, “Barbarroja”, genio y figura hasta la sepultura como dice la frase, hizo llegar a Santiago de Cuba un camión con armas asociadas al ataque a Palacio por el Directorio Revolucionario, que de alguna forma habían ido a parar a sus manos. Frank País, responsable nacional de acción de nuestro Movimiento 26 de Julio, remitió una parte importante de ese cargamento a la difícil zona de la Sierra Maestra, donde nuestro naciente Ejército Rebelde brotaba de sus cenizas.

Aquel aprendizaje había sido sumamente duro. Paso a paso íbamos librando las primeras acciones victoriosas en las que incrementábamos nuestras fuerzas en armas y hombres, sin baja alguna. Nos vimos a su vez obligados a enfrentar la peligrosa traición de Eutimio Guerra, quien había sido un campesino rebelde hasta el momento en que cedió a las abundantes ofertas del enemigo. A pesar de los obstáculos, y con el apoyo de hombres y medios que nos enviaba Frank, fuimos creando el primer destacamento guerrillero: con vanguardia, bajo el mando de Camilo; retaguardia, con Efigenio Ameijeiras; centro, con pequeños pelotones; y la Comandancia General. Había ya un curtido grupo de combatientes con valiosa adaptación al terreno cuando, en bidones de espesa grasa, llegó un buen lote de las armas rescatadas por “Barbarroja”.

¿Fue acaso correcto desde el punto de vista militar y revolucionario atacar la guarnición atrincherada y bien armada en la misma orilla del mar, donde se embarcaba la madera extraída de aquella zona? ¿Por qué lo hicimos?

Ocurrió que en ese momento, el mes de mayo, se había producido el desembarco del “Corynthia” bajo la dirección de Calixto Sánchez White. Un fuerte sentimiento de solidaridad nos llevó a realizar el ataque contra la guarnición del Uvero.

Debo señalar con toda honestidad que la decisión adoptada, si se excluye el mérito de la solidaridad que entrañaba, no fue en absoluto correcta. Nuestro papel, al cual se subordinaba cualquier otro objetivo, tal como se hizo a lo largo de nuestra vida revolucionaria, no se ajustaba a aquella decisión.

Recuerdo el primer disparo del fusil de mirilla telescópica que yo utilizaba, dirigido al equipo de radio de la guarnición. Tras aquel disparo, decenas de balas cayeron sobre el puesto de mando enemigo. El adversario no supo por eso que su guarnición estaba siendo atacada. Dispusimos así de tres horas por lo menos sin que bombas y metralla cayeran sobre nosotros; lo que ocurría invariablemente apenas 20 minutos después que se iniciara cualquier combate. Sin tales factores es muy probable que aquella decisión, inspirada solo en la solidaridad, redujera nuestras fuerzas de casi cien veteranos y fuese necesario comenzar de nuevo su azaroso camino, en el mejor de los casos.

Fue en aquellas condiciones que Almeida resultó impactado en el pecho y protegido de una herida más grave por algo de metal, según recordó, que llevaba en el bolsillo; Guillermo García, con un casco fruto del primer combate, mantuvo reñido duelo con el defensor de un fortín de gruesos troncos; el Che, con fusil ametralladora que se encasquillaba, se separó de su puesto para sostener un duelo con los que combatían contra Almeida; y Raúl avanzó con su pequeño pelotón contra los soldados atrincherados en las estibas de troncos dispuestos para el embarque; todo antes de que aparecieran los cazabombarderos. Julio Díaz, bravo combatiente que disparaba con una trípode, no pudo avanzar; yacía a mi lado con un balazo mortal en la frente.

¿Se comprende ahora lo que ocurrió aquel 28 de mayo de 1957, hace 55 años?

Fidel Castro Ruz
Junio 1 de 2012
4 y 36 p.m.