17/2/15

Empoderamiento, un cuento chino de los (norte)americanos [+ audio]

Norelys Morales Aguilera.— El 12 de febrero en la presentación en Santa Clara del libro "Solidaridad con Cuba en Canadá", editado por Nino Pagliccia, participó Andrés Gómez, periodista cubano residente en Miami y coordinador nacional de la Brigada Antonio Maceo, quien a mi pregunta respondió que el empoderamiento es una política injerencistas porque presupone que el pueblo cubano no tiene el poder. Ese es el asunto.



Gómez lo dijo de modo sencillo: “es un cuento chino de los (norte) americanos” con el que he titulado este trabajo. Sin embargo, el cuento chino se ha convertido en una muletilla para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, y en cierto sentido, las está entorpeciendo por la pretensión de cambiar el curso de los acontecimientos en la Isla.

El 17 de diciembre de 2014 al anunciar los acuerdos para el restablecimiento de las relaciones con Cuba, el presidente norteamericano Barack Obama calificó como "históricas" las medidas anunciadas por su gobierno tendientes a "confraternizar y empoderar al pueblo cubano".

Ya en mayo de 2014 durante su participación en la 44 Conferencia de las Américas, el secretario estadounidense de Estado, John Kerry dijo que: “El objetivo del presidente Barack Obama ha sido siempre empoderar a los cubanos, para que libremente determinen su propio futuro”.

La principal negociadora de Estados Unidos a las conversaciones binacionales, Roberta Jacobson, secretaria adjunta de Estado para las Américas ha continuado poniendo el asunto más allá de lo que podría esperarse en una negociación que tiene objetivos superiores.

Jacobson ha dicho desde el 23 de enero hasta los primeros días de febrero que : "Queremos empoderar al pueblo cubano". Confirmó que continuarán financiando oposición mercenaria en Cuba y ha señalado además, que Washington seguirá presionando a La Habana durante sus negociaciones para normalizar relaciones diplomáticas para que La Habana respete los derechos humanos y las libertades fundamentales de su pueblo. Preguntada por si considera que el acuerdo es una concesión al gobierno de Raúl Castro, Jacobson dijo: “En absoluto”. “No las vemos como concesiones. Están diseñadas para empoderar al pueblo cubano de forma más efectiva de lo que hemos sido capaces de hacer en el pasado”, añadió.

¿Empoderar a los cubanos?

La élite de poder en los Estados Unidos y su presidente no logran desprenderse de sus intenciones imperiales que se expresa en un perverso y aberrante excepcionalismo estadounidense, por el cual pretenden hacer y deshacer en el mundo.

En cuanto a Cuba, la paradoja es que negocian con un gobierno independiente, como sobradamente ha sido probado, y desconocen al mismo tiempo la elección y el derecho del pueblo cubano, que torpemente identifican con sus asalariados en la Isla.

¿A dónde conduce el desconocimiento del poder adquirido por los cubanos para trazar su destino y escoger libremente hacia dónde deben dirigir sus aspiraciones sociales y el camino a la prosperidad tantas veces entorpecido por el absurdo y genocida bloqueo, que EE.UU. reconoce como una política fracasada?

Sencillamente, a empoderar a los que no son empoderables porque no representan al verdadero pueblo cubano y desconocer la legitimidad que se ha dado dicho pueblo para que la derecha imperialista pueda, por fin, "cambiar al régimen".

El presidente Raúl Castro al respecto ha dicho el pasado 20 de diciembre de 2014 en el parlamento nacional que, “De la misma forma que nunca nos hemos propuesto que los Estados Unidos cambien su sistema político, exigiremos respeto al nuestro”.

“En Cuba – también enfatizó Raúl- existen numerosas y diversas organizaciones de masas, sindicales, campesinas, femeninas, estudiantiles, de escritores y artistas, sociales, incluso representados en el Consejo de Estado, y no gubernamentales, muchas de ellas representadas por diputados a esta Asamblea, a las que ofendería que se les confundiera con unos pocos cientos de individuos que reciben dinero, instrucciones y oxígeno del exterior.”

Al gobierno de Estados Unidos esto no parece interesar, no es lo que se están planteando con respecto al tema del empoderamiento y otros asociados, en un juego esquivo y engañoso.

El manejo embaucador es evidente cuando se lee en el Diccionario de Acción Humana Cooperación y Desarrollo del Instituto Hegoa  la definición del término como: “Proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven.

La filosofía del empoderamiento tiene su origen en el enfoque de la Educación Popular desarrollada a partir del trabajo en los años 60 de Paulo Freire, estando ambas muy ligadas a los denominados Enfoques Participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70.”

La trayectoria de la Revolución cubana muestra precisamente ese proceso particular acontecido en Cuba. Desde la clase trabajadora, las mujeres, estudiantes, etc. luchando por un proyecto humano y sin discriminaciones, han alcanzado un protagonismo impensado antes de 1959.

No deseo abundar en cifras, pero las siguientes dan alguna idea de quiénes tienen el poder en la Isla, que si se intentara podría derrumbar algunos mitos, que los fanáticos o manipuladores no desean constatar.

Los que ejercen el poder en Cuba

Al inaugurarse la Octava Legislatura del parlamento cubano, Asamblea Nacional, en 2013 esta se renovó en el 67 por ciento con un promedio de edad de 48 años para los diputados.

El 48.86 por ciento de los 612 electos son mujeres, el 37.09 por ciento negros y mestizos y el 82.68 por ciento graduados universitarios.

En el Consejo de Estado designado el 24 de febrero, de 31 miembros, 13 son mujeres. De las 15 provincias cubanas, 10 seleccionaron a mujeres para ocupar la presidencia de esos gobiernos locales.

La Asamblea Nacional la integran representantes de los diferentes sectores de la sociedad: obreros, campesinos, maestros, médicos, científicos, escritores, artistas, líderes religiosos, estudiantes, dirigentes políticos, empresarios, deportistas y miembros de las instituciones armadas.

Aproximadamente la mitad de los candidatos electos, el 46,41 por ciento, fueron propuestos en asambleas vecinales y luego seleccionados concejales municipales, mientras el resto fue nominado por comisiones de candidatura integradas por organizaciones de la sociedad civil.

Habría más datos, obviamente, pero entonces, ¿son “los Generales” los que mandan en Cuba como dicen los medios contrarrevolucionarios mientras el pueblo carece de poder y es oprimido por una supuesta dictadura?

De lo que se trata es de desconocer esa institucionalidad, la verdadera sociedad civil cubana y sus legítimos representantes, que no son las personas a quienes durante años han financiado y han ejecutado las órdenes de los diplomáticos injerencistas de Washington para sus proyectos de subversión, -sus asalariados llamados disidentes-, algo que debe cambiar si quieren relaciones de respeto y apartarse del "poder suave" de Obama que delineo muy bien en el discurso sobre el estado de la Unión.

Alguien debía de decir a Obama, a la élite de poder y sus negociadores, que en Cuba ya no estamos en 1921, cuando llegó a La Habana nombrado embajador Enoch Crowder, quien de hecho era el verdadero presidente de Cuba, dando instrucciones por memorándums para que gobernara el entonces mandatario marioneta Alfredo Zayas, en aquella república bananera que hoy justifican, mimetizan y santifican los Think Tank de la ultraderecha y los vividores del negocio de la contrarrevolución.

Así que, sí, es un cuento chino con pretensiones injerencistas y de dominación, toda la verborrea acerca de empoderar a los cubanos cuando en realidad se trata de apoderarse de Cuba hoy por métodos dulces que subordinen la independencia nacional al agrado de Washington.

Fue la Revolución en 1959 y infinita resistencia del pueblo cubano lo que ha provocado el cambio de método, pero no de meta, que es lo que acarician desde el Norte "revuelto y brutal que nos desprecia". Son ellos lo que tienen que cambiar el estado de cosas existente por la hostilidad para derribar el proceso revolucionario y socialista.

De lo que se trata hoy es de perfeccionar todo lo que continuará el verdadero pueblo cubano, que no lo va a resolver Estados Unidos, que en todo caso intenta y desea en la Isla que caiga el socialismo para instrumentalizar sus designios contra el ejemplo y la solidaridad que Cuba promueve. Si por la fuerza hubieran podido, lo habrían hecho ya. Veremos ahora.
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