El 15 de marzo de 1878, tuvo lugar la histórica entrevista entre los generales Antonio Maceo, aquel cubano excepcional, que "tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente" y Arsenio Martínez Campos, conocido como el pacificador, quien confiaba en la facilidad de un arreglo de rendición de los cubanos, pero se retiró moralmente derrotado ante la actitud resuelta y serena de Maceo.
Unas semanas antes de aquel encuentro, el 10 de febrero de 1878 el Gobierno de la República de Cuba en Armas y las autoridades españolas habían llegado a un acuerdo de paz que no había tenido en cuenta las opiniones de los jefes, oficiales y combatientes orientales partidarios de llevar la guerra hasta las últimas consecuencias para alcanzar la libertad de la Patria.
