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Del ciclo de Fake News compiladas por Cubainformación

Cubainformación presenta el sexto programa de su espacio audiovisual “Miami Fake”, dedicado a desmontar la maquinaria de fake news y propaganda del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, amplificada por una red de medios “de temática cubana”, mayoritariamente con base en Miami —aunque también en Madrid y otros puntos del mundo—. Son medios mercenarios, alineados con la estrategia de asfixia económica, bloqueo e injerencia contra Cuba y, cada vez más, también contra Venezuela.

En este nuevo capítulo asistimos a un ejercicio de sinceridad brutal: celebran abiertamente el hambre, justifican el castigo colectivo y, al mismo tiempo, niegan que exista bloqueo alguno en Cuba y en Venezuela. Todo ello envuelto en titulares manipulados, cinismo político y un discurso de odio cada vez menos disimulado.

1- En Miami celebran la estrategia de Trump: hambre para Venezuela y Cuba

Alegría por las medidas criminales de quien les dirige y paga

El bloqueo naval petrolero contra Venezuela, anunciado por Donald Trump, es recibido con júbilo por estos medios, sostenidos con dinero de las instituciones y agencias gubernamentales de EEUU (NED, USAID, Departamento de Estado, embajadas, etc.), que actúan como caja de resonancia de la Casa Blanca.

14ymedio titulaba “EE UU ordena el bloqueo total a los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela” y ADN Cuba, por su parte, “La Habana manifiesta molestias por bloqueo naval a régimen venezolano”.

Altavoz mediático de Rubio y de Trump

Cubanos por el Mundo reproduce sin filtro el discurso imperial con “Trump ordena bloquear buques petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela”, citando con entusiasmo las palabras dementes del propio Trump: “No se olviden que nos quitaron (en Venezuela) nuestros derechos energéticos, nos quitaron el petróleo hace mucho tiempo, y lo queremos de vuelta. Nos lo quitaron de forma ilegal”; o “Nos quitaron nuestros derechos petroleros, teníamos mucho petróleo allí, expulsaron a nuestras empresas, y lo queremos de vuelta”. El mismo medio recuerda sin rubor que Trump designó al Gobierno de Venezuela como una “organización terrorista extranjera” y que su objetivo es “cortar una de las principales fuentes de ingresos de la dictadura chavista”.

Asere Noticias completa el cuadro con “Trump bloquea petróleo de Venezuela vinculado al narcotráfico”, un titular que respalda a la letra la versión falsaria de la Casa Blanca, asumiéndola como verdad oficial: “la medida tiene como objetivo cortar el flujo de recursos destinados al financiamiento de actividades terroristas y de narcotráfico por parte del régimen de Nicolás Maduro”.

Reconocen el impacto en la población (pero ¿no decían que el bloqueo solo afecta al gobierno?)

Diario de Cuba, en una noticia titulada “PDVSA asegura que la exportación de petróleo sigue sin cambios, pero la realidad es otra”, reconocía el impacto del bloqueo petrolero a Venezuela: “el FMI espera que la inflación alcance el 548% a finales de año, y que la disminución de la oferta de divisas extranjeras probablemente acelere la depreciación diaria del bolívar”. Pero ¿no es este el medio que, cada día, niega que los bloqueos (a Cuba y a Venezuela) solo afectan a sus respectivos gobiernos?

Periodismo de chivatos de la CIA

En “Ni un solo barco de GAESA viaja hacia o permanece en Venezuela”, el mismo Diario de Cuba recurría a declaraciones del informante (de la CIA) Jorge Piñón, presentado como “investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas”. Piñón afirma que “de Venezuela proviene alrededor de un tercio del petróleo que precisa Cuba” y que Caracas lo suministra a cambio de servicios profesionales. La conclusión implícita: si se corta este tercio del flujo de petróleo a Cuba, que ya carece de un suministro suficiente para la producción eléctrica, los apagones serán aún más prolongados. Pero el bloqueo, por supuesto, ¡no existe!

Cerrar ahora el suministro de petróleo de México

La presión de EEUU, apoyada por estos medios, se extiende a terceros países. En “EEUU llama al Gobierno de México a reconsiderar su apoyo al régimen de Cuba”, Diario de Cuba recoge las presiones de la subsecretaria estadounidense Katherine Dueholm y las declaraciones de María Elvira Salazar, quien denuncia que “más de 3.000 millones de dólares en combustibles han sido transportados a La Habana” y que México aceptó médicos cubanos bajo acuerdos que “reportaron más de 100 millones de dólares al régimen cubano, no a los propios médicos”. Están insistiendo a México para que corte el suministro de crudo a Cuba. ¡Qué criminales son estas políticas de EEUU y los periodistas mercenarios!

Se sinceran los asesinos

El discurso de odio alcanza su clímax con “Otaola celebró incautación de buque petrolero que se dirigía a Cuba: ‘Ojalá hagan esto con todo’”, publicado por Cubanos por el Mundo. El presentador Alex Otaola afirmaba: “Ojalá que hagan esto con los barcos de pollo, con los barcos llenos de carros, con los barcos llenos de contenedores, que no les llegue, pero ni las brisas del mar”; “Todo lo que sea cortarle el agua y la luz a los comunistas”; y remata: “Ahora ningún otro barco… van a responder no papi porque los americanos me van a decomisar”.

El medio omite, convenientemente, otras expresiones ofensivas y celebratorias del castigo colectivo al pueblo cubano. Pero nosotros sí se las vamos a ofrecer, a ver qué opinan: “El presidente Trump, mi querido `pelusa de maíz´, hizo así y movió un barquito que estaba saliendo de Venezuela —un barco iraní transportando petróleo venezolano rumbo a la Isla Basurero— y ¿qué hizo el ejército norteamericano? Ra ra ra ra ra… decomisó el barquito. ¡Se acabó, se acabó! No hay petróleo para la Isla Basurero, y se jodieron, se jodieron. Llevan mucho tiempo diciendo: `Estamos bloqueados, estamos bloqueados´. No, bloqueo no, esto… ¡esto es bloqueo!”

Alex Otaola: el payaso asesino de Stephen King.

2- Mostrar todos los daños del bloqueo de EEUU a la economía cubana, pero culpando al Gobierno… ¡de Cuba!

Todos los días publican, estos medios, noticias sobre el drama de la economía de Cuba: desabastecimiento, apagones, empobrecimiento. Los hechos son reales, sin duda, pero ¿y las causas?

Periódico Cubano titula “PCC reconoce crisis económica total: PIB decrece 4% y la inflación se dispara”, sentenciando que “el régimen comunista es el único responsable de la debacle” y que la única salida sería “la sustitución del régimen”. Del bloqueo, ni una letra.

Diario de Cuba insiste con “El transporte interprovincial en Cuba confirma su ruina: no funcionan ni la mitad de los ómnibus”, y con “Condenados a prisión dos cubanos por vender ‘a precios abusivos’ medicinas que el Estado no garantiza”, donde incluso reconoce que “es el desabastecimiento de las farmacias estatales lo que empuja a la población a comprar las medicinas en el mercado informal”, pero sin mencionar jamás el cerco económico que impide importar insumos médicos o materias primas.

3 – Una licencia ínfima que permite comprar algo de cerdo y pollo en EEUU: ¡la prueba de que el bloqueo no existe!

Cuba Noticias 360 proclama “A pesar del ‘bloqueo’ Estados Unidos dispara sus exportaciones de cerdo a Cuba en pleno fin de año”, afirmando que “los datos hoy nos muestran otra historia” y que en 2025 “EEUU exportó a Cuba 33,6 millones de dólares en carne de cerdo”, como si excepciones humanitarias pagadas por adelantado demostraran la inexistencia del bloqueo. Para 14ymedio “el embargo de EEUU” es el “mantra que repiten las autoridades cubanas cada día y se ha desmontado”.

4 – Aplaudir el cierre de cuentas bancarias con fondos de solidaridad para Cuba

Cubanet celebra la persecución financiera en “Banco GLS cancela cuentas del Partido Comunista Alemán: la razón apunta hacia el castrismo”, relatando cómo el banco cerró una docena de cuentas y preguntó si las donaciones iban a Cuba para “proyectos de solidaridad”. Aunque el banco alegó que “la decisión no tiene ninguna relación con motivos políticos”, el medio justifica el castigo por supuestos “indicios” de ayuda al “régimen”.

Hasta los proyectos agrícolas o sanitarios para beneficio de la población cubana son impedidos por el bloqueo. ¡Y estos medios mercenarios lo justifican!

5 – ¿Si el cadáver en un congelador de Miami hubiera aparecido en La Habana?

El programa cierra con una reflexión sobre el doble rasero informativo. “Encuentran a una mujer sin vida en el congelador de una tienda en La Pequeña Habana”, publicado por Periódico Cubano, se presenta como un suceso aislado en Miami. La pregunta es inevitable: ¿cómo habría sido tratado este hecho si hubiera ocurrido en La Habana? Sin duda alguna: como prueba del “Estado fallido” cubano.

Miami Fake vuelve a demostrar que estos medios no informan: militan. Celebran el hambre, justifican el bloqueo, niegan su existencia y culpan a Cuba de los daños causados por una política diseñada en Washington y aplaudida en Miami. Cubainformación te invita a ver, analizar y desmontar, una vez más, la gran farsa mediática contra Cuba.

Equipo: José Manzaneda, Hafed Mohamed Bachir.

Guerra Cognitiva contra Cuba

Fernando Buen Abad.- Además de todos los bloqueos económico-políticos, el imperialismo despliega contra Cuba la Guerra Cognitiva más prolongada, sistemática y sofisticada en el inventario de dominación semiótica en nuestra época. No se libra solamente contra un territorio, ni contra un gobierno, se libra contra una posibilidad histórica del pensamiento humano. Cuba no es sólo un país; es una semiosis emancipadora, una arquitectura simbólica que condensa la experiencia de la dignidad organizada. Atacar a Cuba es atacar la hipótesis de la libertad consciente. Por eso, el enemigo despliega sobre ella todo su arsenal de distorsión cognitiva, manipulación perceptiva y colonización emocional.

Toda guerra es una disputa por el sentido. Pero en la Guerra Cognitiva, el sentido mismo es convertido en arma. Se ataca la capacidad de una sociedad para interpretar su realidad, para amarse en su historia, para pensarse desde su propia experiencia. Contra Cuba se ha diseñado una maquinaria de des-semantización, cuyo objetivo no es destruir físicamente, sino vaciar semánticamente los signos de la Revolución, hacer que “soberanía” signifique aislamiento, que “socialismo” signifique atraso, que “revolución” signifique dictadura. El imperialismo semiótico consiste precisamente en imponer el diccionario de la dominación como si fuera lenguaje universal.

Durante más de seis décadas, Cuba ha sido laboratorio y espejo, el laboratorio donde se ensayan nuevas tecnologías de persuasión imperial, y el espejo donde el mundo observa, según su conciencia, la dignidad o la rebeldía de un pueblo que decidió pensarse sin amos. La agresión cognitiva no se limita a los titulares de prensa o los guiones de Hollywood, infiltra las matrices de percepción, los algoritmos de la emoción, las estructuras de deseo.

Sus armas cognitivas son “invisibles” pero letales. No disparan balas, sino metáforas envenenadas. No ocupan territorios, sino cerebros. La inteligencia imperial trabaja sobre un principio que la semiótica crítica debe desnudar, dominar es controlar la interpretación. Por eso se fabrican microclimas semióticos —escenarios donde las palabras se cargan de pasiones inducidas—, y se suplantan las categorías de análisis por estímulos emocionales prefabricados.

Sus redes sociales imperiales se han convertido en los nuevos campos de batalla, algoritmos de inteligencia artificial monitorean reacciones, segmentan poblaciones y adaptan mensajes según los puntos de quiebre psicológicos de cada grupo. Esta es la neuro-semiótica del odio, una maquinaria que busca detonar emociones disolventes, desactivar la memoria histórica, inducir frustración y culpar al socialismo de los efectos del bloqueo. La estrategia no es debatir ideas, sino saturar la conciencia de afectos tóxicos hasta anular la capacidad crítica. Cuba es sometida a una agresión donde las fake news son una bala simbólica y cada silencio mediático es una bomba de vacío. Así opera la ingeniería del desprestigio, no se busca refutar la Revolución, sino intoxicar la percepción de tal modo que el concepto de Revolución pierda su poder convocante. Y entonces dicen que es una “dictadura”.

Su bloqueo económico, político y financiero tiene correlatos en el bloqueo cognitivo. Se trata de impedir que el mundo piense a Cuba como posibilidad, de aislarla del pensamiento planetario mediante una muralla de prejuicios. El bloqueo cognitivo produce una realidad invertida, el agresor aparece como defensor de la libertad, y la víctima, como represor. Es el terrorismo semántico del lenguaje colonial.Nuestra filosofía de la semiosis propone que cada acto de interpretación es una batalla por el ser. Lo que se bloquea en Cuba no es sólo la entrada de mercancías, sino la circulación de significados emancipadores. El imperialismo necesita impedir que las palabras “educación gratuita”, “médico internacionalista” o “solidaridad” se vuelvan deseables para los pueblos. Por eso promueve un sistema mundial de intoxicación semiótica donde la pobreza espiritual se disfraza de progreso.

Una de las operaciones más finas del ataque cognitivo es el mito de la “sociedad cerrada”. Se construye una narrativa que pinta a Cuba como un enclave detenido en el tiempo, sin libertades, sin creatividad, sin alegría. Es la vieja retórica colonial, pero ahora con estética de Netflix y gramática de influencer burgués. Se confunde deliberadamente la crítica con la calumnia, el análisis con el sarcasmo. Su objetivo es inducir una culpabilidad ontológica, que el pueblo cubano sienta vergüenza de su revolución, que parezca vieja, que la juventud interiorice como “atraso” lo que es en realidad coherencia ética y futuro pleno. Así se pretende vaciar de sentido el heroísmo cotidiano, las colas compartidas, la invención colectiva frente a la escasez. El enemigo quiere que cada carencia material se traduzca en desmoralización simbólica. En derrota moral.

Pero hay otra guerra —silenciosa, profunda, creadora— que Cuba libra con genialidad, la guerra por el sentido emancipado. Cada alfabetizador, cada médico internacionalista, cada músico o maestro, son guerrilleros de la semiosis. En ellos, el signo no se vende ni se arrodilla, se comparte. La cultura revolucionaria cubana ha demostrado que el signo liberado del fetiche mercantil puede ser fuente ética de belleza y conciencia. Cuba resiste no sólo con vacunas, sino con símbolos. En su cine, su poesía, su educación y su comunicación, late una epistemología de la dignidad. En la palabra y la presencia imborrable de Fidel, de Raúl, del Che y de Camilo. Se trata de una praxis semiótica de nuevo género, no busca “competir” en el mercado simbólico, sino des-mercantilizar la producción del sentido. En un planeta donde el entretenimiento se ha convertido en anestesia global, Cuba insiste en la memoria, en la palabra crítica, en el arte como forma de verdad.

¿Por qué tanto odio contra un pequeño país pleno de dignidad que cura enfermos y enseña a leer? Porque el imperialismo teme más a una idea que a un ejército, teme a la conciencia. La Guerra Cognitiva contra Cuba no se explica por la geopolítica, sino por la semiótica del miedo. Cuba demuestra que es posible una sociedad donde los medios, los modos y las relaciones de producción de sentido no sean propiedad privada, donde la cultura sea bien común, donde la inteligencia colectiva venza al lucro. Esa demostración, aunque imperfecta y asediada, es insoportable para el orden burgués mundial. El capitalismo necesita que la humanidad crea que no hay alternativa. Cuba demuestra lo contrario. Por eso hay que destruirla no físicamente —sería demasiado evidente— sino simbólicamente, de manera que el mito del “fracaso socialista vetusto” se imponga como verdad psicológica. La Guerra Cognitiva es la forma contemporánea del terrorismo epistemológico.

Responder a esta guerra requiere más que comunicación, requiere una Filosofía de la Semiosis revolucionaria. Es preciso crear inteligencia de la conciencia, sistemas científicos para detectar, analizar y desmontar las operaciones cognitivas del enemigo. No se trata de propaganda, sino de epistemología militante. Cuba puede ser vanguardia también en este frente si convierte su acumulado cultural en un laboratorio mundial de comunicación emancipadora. Cada escuela, cada radio comunitaria, cada red de pensamiento puede ser un nodo en la red de la semiosis liberadora. La defensa del pensamiento es la defensa de la vida. Hay que alfabetizar cognitivamente a los pueblos, enseñar a leer los signos del enemigo, a detectar las trampas de la emocionalidad inducida, a desarmar las metáforas del poder. La semiótica de la Revolución debe volverse un método cotidiano, pensar críticamente cada imagen, cada palabra, cada gesto.

Esa Guerra Cognitiva contra Cuba es la expresión más avanzada del colonialismo simbólico, pero también el escenario donde se forja la nueva ciencia de la emancipación comunicacional. Frente a los arsenales del engaño, Cuba responde con la lucidez de su pueblo, con el poder de su cultura, con la ética de su memoria. Cuba no es sólo víctima, es maestra. Enseña que la dignidad, cuando se vuelve método de pensamiento, desarma imperios. Enseña que el signo, cuando se libera del fetiche capitalista, puede ser trinchera y horizonte. Enseña que la conciencia, cuando se organiza, es invencible. En la era de la inteligencia artificial y la manipulación masiva, la Revolución cubana sigue siendo el acontecimiento semiótico más audaz del siglo XX que aún pulsa en el XXI, una revolución del sentido, un acto de soberanía cognitiva. Defenderla es defender la posibilidad misma de pensar libremente. Porque la Guerra Cognitiva contra Cuba es, en el fondo, una guerra contra la humanidad pensante. Y resistirla —con ciencia, arte y conciencia— es la forma más alta de amor por la verdad.

Por todo eso, la operación para quebrar la fuerza simbólica de Fidel Castro combina la técnica fría del sabotaje con la arquitectura emocional de la difamación, no basta con conspirar para eliminar al líder físicamente, había que corroer su aura, transformar su presencia pública en fábula de fracaso y ridículo. Desde planes encubiertos descritos en documentos oficiales hasta campañas de radio y folletos diseñados para sembrar desconfianza, la estrategia fue siempre doble,desautorizar la palabra de Fidel y, simultáneamente, reescribir la memoria colectiva que lo legitimaba. 

Todos los expedientes desclasificados muestran que la CIA y redes asociadas ensayaron tanto la aniquilación física como la degradación simbólica —desde el asedio mediático hasta propuestas grotescas pensadas para humillar (los famosos ‘cigarros’, la manipulación de su imagen, el sabotaje de discursos)— porque sabían que la huella moral de Castro excedía cualquier blanco militar, atacarlo públicamente era atacar el epicentro narrativo de la Revolución. La violencia semiótica fue por tanto una prolongación instrumental de la agresión política. A ese repertorio se sumaron actores exógenos y locales que alimentaron una guerra total de rumores, falsas atribuciones y operaciones de prensa —desde militantes anti-castristas hasta grupos de la diáspora que trabajaron como multiplicadores—. La desinformación se alimentó de una lógica precisa, convertir la excepcionalidad ética del proyecto cubano en anécdota escandalosa; traducir la solidaridad internacional en fraude; hacer creer que el liderazgo moral de Fidel no es otra cosa que cinismo y simulacro. 

Filosóficamente, el ataque a Fidel revela la desesperación del poder hegemónico ante la posibilidad de un ethos alternativo, no se trata sólo de vencer a un hombre, sino de neutralizar una forma de hablar, de actuar y de convocar a la esperanza colectiva. Por eso la contraofensiva emancipadora debe reparar en la dimensión simbólica de la lucha,recuperar la narrativa, reinstalar la memoria crítica, desactivar la bomba semántica del descrédito y volver a convertir la palabra en praxis. Sólo así se desarma la operación que quiso convertir a Fidel en una advertencia y no en un ejemplo de insurgencia moral. “Impedir que sea Dios”.

Tal Guerra Semiótica contra el socialismo es el laboratorio donde el capitalismo fabrica su gramática del miedo. Se trata de una ofensiva total sobre el lenguaje y la imaginación, el enemigo no combate una doctrina económica, sino una forma de sensibilidad. Se manipula el signo “socialismo” hasta saturarlo de connotaciones negativas, fracaso, represión, miseria. Es una guerra donde los conceptos se sustituyen por reflejos condicionados, donde la palabra “colectivo” se asocia a pérdida de libertad y la palabra “mercado” a sinónimo de vida. El capitalismo, maestro en la fabricación de fetiches, necesita que el socialismo sea percibido como una patología de la historia, una desviación contra natura del individuo moderno. Así se implanta la semiótica del miedo al nosotros, la anestesia de clase que impide imaginar cualquier comunión solidaria que no pase por el consumo.

Pero la semiótica socialista, aunque asediada, guarda una potencia latente que el capitalismo teme, su capacidad de traducir la justicia en belleza, la cooperación en conocimiento, la equidad en horizonte simbólico. Por eso el enemigo no deja de atacar su lenguaje, infiltra sarcasmos en la educación, banaliza su historia, caricaturiza sus logros. Quiere envejecerlos a toda costa. Es un intento de vaciar de alma a la idea misma de emancipación. Sin embargo, allí donde la palabra “socialismo” logra recuperarse de la calumnia y volver a ser semilla de esperanza, se produce un milagro epistemológico, la conciencia se emancipa del fetiche, el signo vuelve a ser instrumento de verdad y la lucha de clases se convierte en lucha por la significación del mundo.

Por eso necesitamos la dialéctica de la autocrítica como antídoto científico frente a la petrificación del signo revolucionario en medio de la Guerra Simbólica. Ningún proyecto emancipador puede sostener su potencia si no revisa, con rigor y valentía, las formas en que produce y comunica sus propios significados. En un escenario donde el enemigo domina la semiosis global —las emociones, los relatos, los algoritmos—, el peligro no es sólo ser derrotado por la mentira, sino repetirla sin advertirlo. Síndrome de Estocolmo semiótico. La autocrítica es la forma más alta de inteligencia colectiva, la conciencia de que incluso las causas justas pueden enmudecer bajo los escombros de su propia retórica si no renuevan sus modos de decir y de sentir. En la guerra del sentido, el error no se paga sólo con confusión, sino con desafección. La revolución que no se analiza a sí misma, que no indaga sus fallas comunicacionales, se vuelve su propio enemigo simbólico.

Es extremadamente urgente, para todos nosotros, una redirección en la batalla semiótica para la emancipación. De la mano de Cuba. Autocriticarse no es autodestruirse, sino garantizar que la verdad de los fines no sea traicionada por los medios. Es un ejercicio de higiene semiótica, una pedagogía de la lucidez, una práctica que impide que la conciencia se fosilice en consignas vacías. En la Guerra Simbólica, donde el adversario convierte cada debilidad en espectáculo y cada contradicción en prueba de “fracaso”, la autocrítica es una forma de ofensiva, revela la madurez ética de un movimiento capaz de pensarse y corregirse sin pedir permiso al enemigo. Sólo una semiosis viva —capaz de autorregularse, de integrar el error como aprendizaje— puede mantener la iniciativa cultural. Allí donde hay autocrítica, hay revolución pensante; allí donde falta, comienza la domesticación del símbolo y el triunfo de la impostura. Y no hay tiempo que perder. 

TeleSur

¿Cómo vindicar a Cuba?

 "Una vez más deseo llamar la atención sobre el ejercicio de la comunicación política, institucional y social, por la profunda insatisfacción que nos provocan los errores y vacíos constantes cada vez que se implementan normas y se aprueban decisiones que se presentan sin la debida información complementaria o las explicaciones imprescindibles, favoreciendo distorsiones y mentiras de los medios asociados a la contrarrevolución, lo que termina por contaminar con mensajes tóxicos en redes a la opinión pública nacional, donde aparecen lógicas incomprensiones que enrarecen el ambiente alrededor de cualquier medida de importancia.

Tener la verdad de nuestro lado no basta. Como servidores públicos tenemos el deber, la responsabilidad y el compromiso con el pueblo de explicar el origen, la motivación y los objetivos de cada decisión o norma. Cuando nos enfrentamos a los vacíos y tergiversaciones detrás de cada decisión o norma, es lícito preguntar ¿qué papel cumplen los grupos de comunicación de los organismos si se limitan a ser simples tramitadores de papeles, a veces intraducibles al lenguaje común? ¿Por qué nuestros medios se conforman con reproducir la letra de la ley sin explicar sus propósitos?

Saludo a los líderes de opinión que se han convertido en tales por el acceso privilegiado a las noticias que les garantizan sus medios y son veloces y efectivos al llevarlas a las redes; pero todavía son muy pocos los que emplean sus espacios para ampliar la información, o muy poco amplificados por los propios medios. Seguimos desaprobados en esa asignatura clave para nuestra época.

En los últimos años y como parte de la feroz campaña contra la Revolución, hoy no es posible navegar por las redes sin tropezar con una avalancha de obscenidades, insultos, ofensas y mentiras, concebidas para denigrar a todo el que asuma una responsabilidad dentro de la institucionalidad, incluso a todo el que decida vivir dentro del país sin denigrarlo. Da vergüenza ver a cubanas y cubanos, nacidos, crecidos y preparados profesionalmente aquí, cómo destilan odio, rabia y desprecio contra la nación que los formó, como si se sintieran parte del “Norte revuelto y brutal que nos desprecia”.

En marzo de 1889, es decir, hace 135 años, un periódico de Filadelfia osó burlarse de los cubanos, cargándoles todo tipo de adjetivos denigrantes y catalogándolos como “deficientes en moral”.

Desde Nueva York y robando tiempo a su febril actividad política, José Martí respondió las ofensas con su insuperable Vindicación de Cuba. Nuestra Patria está necesitando en las redes sociales de hoy otra apasionada defensa del carácter, el valor y la moral de sus hijos, que limpie la costra tenaz del servil colonizado capaz de insultar a los suyos por garantizar cobija bajo el ala del águila que persigue y maltrata a sus compatriotas

 Hagamos todos diariamente, participando en las redes sociales, una Vindicación de Cuba, de la Cuba actual que resiste y crea bajo amenazas y tormentas." (Miguel Díaz-Canel Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la clausura del Cuarto Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 21 de Diciembre de 2024) 

 Vindicación de Cuba

Nueva York, 21 de marzo de 1889 Señor Director de The Evening Post

Señor: Ruego a usted que me permita referirme en sus columnas a la ofensiva crítica de los cubanos publicada en The Manufacturer de Filadelfia, y reproducida con aprobación en su número de ayer.

No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia. Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter. Hay cubanos que por móviles respetables, por una admiración ardiente al progreso y la libertad, por el presentimiento de sus propias fuerzas en mejores condiciones políticas, por el desdichado desconocimiento de la historia y tendencia de la anexión, desearían ver la Isla ligada a los Estados Unidos. Pero los que han peleado en la guerra, y han aprendido en los destierros; los que han levantado, con el trabajo de las manos y la mente, un hogar virtuoso en el corazón de un pueblo hostil; los que por su mérito reconocido como científicos y comerciantes, como empresarios e ingenieros, como maestros, abogados, artistas, periodistas, oradores y poetas, como hombres de inteligencia viva y actividad poco común, se ven honrados donde quiera que ha habido ocasión para desplegar sus cualidades, y justicia para entenderlos; los que, con sus elementos menos preparados, fundaron una ciudad de trabajadores donde los Estados Unidos no tenían antes más que unas cuantas casuchas en un islote desierto; esos, más numerosos que los otros, no desean la anexión de Cuba a los Estados Unidos. No la necesitan.

Admiran esta nación, la más grande de cuantas erigió jamás la libertad; pero desconfían de los elementos funestos que, como gusanos en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción. Han hecho de los héroes de este país sus propios héroes, y anhelan el éxito definitivo de la Unión Norte-Americana, como la gloria mayor de la humanidad; pero no pueden creer honradamente que el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza, y el júbilo prolongado de una victoria terrible, estén preparando a los Estados Unidos para ser la nación típica de la libertad, donde no ha de haber opinión basada en el apetito inmoderado de poder, ni adquisición o triunfos contrarios a la bondad y a la justicia. Amamos a la patria de Lincoln tanto como tenemos a la patria de Cutting.

No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, justo con los demás pueblos de la América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores. Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres; estamos atravesando aquel período de reposo turbulento, lleno de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada; tenemos que batallar como vencidos contra un opresor que nos priva de medios de vivir, y favorece, en la capital hermosa que visita al extranjero, en el interior del país, donde la presa se escapa de su garra, el imperio de una corrupción tal que llegue a envenenarnos en la sangre las fuerzas necesarias para conquistar la libertad. Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo.

Pero, porque nuestro gobierno haya permitido sistemáticamente después de la guerra el triunfo de los criminales, la ocupación de la ciudad por la escoria del pueblo, la ostentación de riquezas mal habidas por una miríada de empleados españoles y sus cómplices cubanos, la conversión de la capital en una casa de inmoralidad, donde el filósofo y el héroe viven sin pan junto al magnífico ladrón de la metrópoli; porque el honrado campesino, arruinado por una guerra en apariencia inútil, retorna en silencio al arado que supo a su hora cambiar por el machete; porque millares de desterrados, aprovechando una época de calma que ningún poder humano puede precipitar hasta que no se extinga por sí propia, practican, en la batalla de la vida en los pueblos libres, el arte de gobernarse a sí mismos y de edificar una nación; porque nuestros mestizos y nuestros jóvenes de ciudad son generalmente de cuerpo delicado, locuaces y corteses, ocultando bajo el guante que pule el verso, la mano que derriba al enemigo, ¿se nos ha de llamar, como The Manufacturer nos llama, un pueblo afeminado? Esos jóvenes de ciudad y mestizos de poco cuerpo supieron levantarse en un día contra un gobierno cruel, pagar su pasaje al sitio de la guerra con el producto de su reloj y de sus dijes, vivir de su trabajo mientras retenía sus buques el país de los libres en el interés de los enemigos de la libertad, obedecer como soldados, dormir en el fango, comer raíces, pelear diez años sin paga, vencer al enemigo con una rama de árbol, morir–estos hombres de diez y ocho años, estos herederos de casas poderosas, estos jovenzuelos de color de aceitunas–de una muerte de la que nadie debe hablar sino con la cabeza descubierta; murieron como esos otros hombres nuestros que saben, de un golpe de machete, echar a volar una cabeza, o de una vuelta de la mano, arrodillar a un toro.

Estos cubanos afeminados tuvieron una vez valor bastante para llevar al brazo una semana, cara a cara de un gobierno despótico, el luto de Lincoln.

Los cubanos, dice The Manufacturer, tienen "aversión a todo esfuerzo", "no se saben valer", "son perezosos. "Estos "perezosos" que "no se saben valer", llegaron aquí hace veinte años con las manos vacías, salvo pocas excepciones; lucharon contra el clima; dominaron la lengua extranjera; vivieron de su trabajo honrado, algunos en holgura, unos cuantos ricos, rara vez en la miseria; compraron o construyeron sus hogares; crearon familias y fortunas; gustaban del lujo, y trabajaban para él: no se les veía con frecuencia en las sendas oscuras de la vida: independientes, y bastándose a sí propios, no temían la competencia en aptitudes ni en actividad: miles se han vuelto a morir en su hogares: miles permanecen donde en las durezas de la vida han acabado por triunfar, sin la ayuda del idioma amigo, la comunidad religiosa ni la simpatía de raza. Un puñado de trabajadores cubanos levantó a Cayo Hueso.

Los cubanos se han señalado en Panamá por su mérito como artesanos en los oficios más nobles, como empleados, médicos y contratistas. Un cubano, Cisneros, ha contribuido poderosamente al adelanto de los ferrocarriles y la navegación de ríos de Colombia. Márquez, otro cubano, obtuvo, como muchos de sus compatriotas, el respeto del Perú como comerciante eminente. Por todas partes viven los cubanos, trabajando como campesinos, como ingenieros, como agrimensores, como artesanos, como maestros, como periodistas. En Filadelfia, The Manufacturer tiene ocasión diaria de ver a cien cubanos, algunos de ellos de historia heroica y cuerpo vigoroso, que viven de su trabajo en cómoda abundancia. En New York los cubanos son directores en bancos prominentes, comerciantes prósperos, corredores conocidos, empleados de notorios talentos, médicos con clientela del país, ingenieros de reputación universal, electricistas, periodistas, dueños de establecimientos, artesanos. El poeta del Niágara es un cubano, nuestro Heredia. Un cubano, Menocal, es jefe de los ingenieros del canal de Nicaragua.

En Filadelfia mismo, como en New York, el primer premio de las Universidades ha sido, más de una vez, de los cubanos. Y las mujeres de estos "perezosos", "que no se saben valer", de estos enemigos de "todo esfuerzo", llegaron aquí, recién venidas de una existencia suntuosa, en lo más crudo del invierno: sus maridos estaban en la guerra, arruinados, presos, muertos: la "señora" se puso a trabajar: la dueña de esclavos se convirtió en esclava; se sentó detrás de un mostrador; cantó en las iglesias; ribeteó ojales por cientos; cosió a jornal; rizó plumas de sombrerería; dio su corazón al deber; marchitó su cuerpo en el trabajo; ¡éste es el pueblo "deficiente en moral!"

Estamos "incapacitados por la naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía en un país grande y libre. " Esto no puede decirse en justicia de un pueblo que posee–junto con la energía que construyó el primer ferrocarril en los dominios españoles y estableció contra un gobierno tiránico todos los recursos de la civilización–un conocimiento realmente notable del cuerpo político, una aptitud demostrada para adaptarse a sus formas superiores, y el poder, raro en las tierras del trópico, de robustecer su pensamiento y podar su lenguaje.

La pasión por la libertad, el estudio serio de sus mejores enseñanzas; el desenvolvimiento del carácter individual en el destierro y en su propio país, las lecciones de diez años de guerra y de sus consecuencias múltiples, y el ejercicio práctico de los deberes de la ciudadanía en los pueblos libres del mundo, han contribuido, a pesar de todos los antecedentes hostiles, a desarrollar en el cubano una aptitud para el gobierno libre tan natural en él, que lo estableció, aun con exceso de prácticas, en medio de la guerra, luchó con su mayores en el afán de ver respetadas las leyes de la libertad, y arrebató el sable, sin consideración ni miedo, de las manos de todos los pretendientes militares, por gloriosas que fuesen.

Parece que hay en la mente cubana una dichosa facultad de unir el sentido a la pasión, y la moderación a la exuberancia. Desde principios del siglo se han venido consagrando nobles maestros a explicar con su palabra, y practicar en su vida, la abnegación y tolerancia inseparables de la libertad. Los que hace diez años ganaban por mérito singular los primeros puestos en las Universidades europeas, han sido saludados, al aparecer en el Parlamento español, como hombres de sobrio pensamiento y de oratoria poderosa. Los conocimientos políticos del cubano común se comparan sin desventaja con los del ciudadano común de los Estados Unidos. La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la familiaridad en práctica y teoría con las leyes y procedimientos de la libertad, habituarán al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas en que la recibirá de sus opresores. No es de esperar, para honra de la especie humana, que la nación que tuvo la libertad por cuna, y recibió durante tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.

Acaba The Manufacturer diciendo "que nuestra falta de fuerza viril y de respeto propio está demostrada por la apatía con que nos hemos sometido durante tanto tiempo a la opresión española", y "nuestras mismas tentativas de rebelión han sido tan infelizmente ineficaces, que apenas se levantan un poco de la dignidad de una farsa. "Nunca se ha desplegado ignorancia mayor de la historia y el carácter que en esta ligerísima aseveración. Es preciso recordar, para no contestarla con amargura, que más de un americano derramó su sangre a nuestro lado en una guerra que otro americano había de llamar "una farsa. " ¡Una farsa, la guerra que ha sido comparada por los observadores extranjeros a una epopeya, el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestra propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes, el vestir a nuestras mujeres con los tejidos de los árboles, el tener a raya, en diez años de esa vida, a un adversario poderoso, que perdió doscientos mil hombres a manos de un pequeño ejército de patriotas, sin más ayuda que la naturaleza! Nosotros no teníamos hessianos ni franceses, ni Lafayette o Steuben, ni rivalidades de rey que nos ayudaran: nosotros no teníamos más que un vecino que "extendió los límites de su poder y obró contra la voluntad del pueblo" para favorecer a los enemigos de aquellos que peleaban por la misma carta de libertad en que él fundó su independencia: nosotros caímos víctimas de las mismas pasiones que hubieran causado la caída de los Trece Estados, a no haberlos unido el éxito, mientras que a nosotros nos debilitó la demora, no demora causada por la cobardía, sino por nuestro horror a la sangre, que en los primeros meses de la lucha permitió al enemigo tomar ventaja irreparable, y por una confianza infantil en la ayuda cierta de los Estados Unidos; "¡No han de vernos morir por la libertad a sus propias puertas sin alzar una mano o decir una palabra para dar un nuevo pueblo libre al mundo!" Extendieron "los límites de su poder en diferencia a España. " No alzaron la mano. No dijeron la palabra.

La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres. Centenares de hombres han muerto después de la guerra en el misterio de las prisiones. Sólo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad. Y es la verdad triste que nuestros esfuerzos se habrían, en toda probabilidad, renovado con éxito, a no haber sido, en algunos de nosotros, por la esperanza poco viril de las anexionistas, de obtener la libertad sin pagarla a su precio, y por el temor justo de otros, de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The Manufacturer de Filadelfia.

Soy de usted, señor Director, servidor atento, José Martí

New York, 21 de Marzo de 1889 120 Front Street

Vindicación de Cuba: Martí y la campaña mediática estadounidense


Con Filo: De lo repulsivo a lo ridículo (+ Video)

De los trágicos sucesos del Hotel Saratoga y la burda manera en que los odiadores manipularon el dolor, de la supuesta travesía de Annie Gracés por el Río Bravo y del reciente Congreso de Estudios Latinoamericanos LASA se habló en el programa Con Filo este martes.


Campaña mediática contra Cuba tiene fundamentos en impacto de bloqueo

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció hoy la campaña mediática contra su país y aseguró que los fundamentos de esta son las carencias producidas por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a la isla.

En comparecencia en cadena nacional, el mandatario señaló que la nación es víctima de una estrategia de guerra no convencional con el objetivo de fracturar la unidad entre el pueblo, el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba.

Señaló que en las últimas semanas aumentaron los mensajes contra la Revolución en las redes sociales, para manipular los sentimientos, crear inconformidad y estimular protestas.

Díaz-Canel enfatizó en que la principal causa de los problemas existentes en la isla es la persistencia del bloqueo económico, comercial y financiero de Washington, por lo cual el discurso manejado en las plataformas de Internet contra el Gobierno está lleno de calumnias y manipulación, dijo.

El cerco norteamericano nos ha limitado para adquirir medicamentos o materias primas para la producción de estos, y de los insumos necesarios con vistas a obtener las vacunas contra la Covid-19, ilustró.

De igual forma, recordó cómo los esfuerzos mediáticos estaban dirigidos al problema eléctrico, el desabastecimiento de alimentos y medicamentos, y la existencia de tiendas con ventas en divisas, consecuencias todas del bloqueo, precisó.

El presidente alertó la necesidad de que, en esa situación, las personas eviten ser confundidas y sean capaces de visualizar aquellos aspectos por donde quieren manipular y separar al pueblo, insistió.

Al respecto, el miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) Rogelio Polanco, explicó que la guerra no convencional incluye acciones en el ámbito económico, político, mediático y sabotajes, además de la aplicación de medidas coercitivas unilaterales para provocar carencias y limitaciones.

Mencionó al estímulo de disturbios callejeros y la toma de instalaciones para provocar lo denominado como estallido social y cambio de régimen, incluidos en un manual aplicado en varios países de Medio Oriente, Europa y América Latina, refirió.

El espacio público digital replica todas estas narrativas a partir de la tergiversación, manipulación de los hechos, crear noticias falsas, para provocar la ingobernabilidad, denigrar a las autoridades, fracturar las instituciones y socavar la unidad nacional, explicó el jefe del Departamento Ideológico del PCC.

No es algo improvisado, sino muy bien pensado; sin embargo se ha demostrado que es posible derrocar estas acciones cuando hay una población organizada, movilizada y consciente de sus objetivos como nación y de su historia, remarcó.

Así lo demostró Cuba la víspera ante los intentos de desestabilización, que generaron el rechazo de amplios sectores de la ciudadanía en todo el país y estimularon acciones en defensa de la Revolución, concluyó Polanco./PL

MINREX rechaza nueva campaña mediática contra Cuba

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) rechazó hoy lo que calificó como la más reciente campaña mediática contra el país, la cual empleó como pretexto la posibilidad de retorno de una emigrada.

En conferencia de prensa la directora de Comunicación e Imagen de la Cancillería, Yaira Jiménez, explicó que la víspera cinco ciudadanos cubanos acudieron a la sede de ese organismo, donde protagonizaron un 'show' para las redes sociales y medios financiados por agencias estadounidenses, informó Prensa Latina.

El propósito aparente, dijo la funcionaria, era interesarse por la situación de Karla María Pérez, sin embargo, inmediatamente se reveló la intención de manipular el caso, aplicando lo establecido en los manuales sobre golpes blandos.

En este sentido precisó que minutos después de haber sido atendidos, transmitieron su versión de los hechos a través de internet, 'con el objetivo de alimentar una campaña que ya estaba en curso' desde mucho antes, y de la cual la propia emigrada forma parte.

Señaló que la punta de lanza de esa orquestación es la publicación digital ADN Cuba, 'que se sustenta con fondos federales del gobierno de Estados Unidos y que solo en el último trimestre del 2020 recibió 400 mil dólares' para sus actividades de subversión contra la isla.

Jiménez detalló cómo desde las 12:09 y hasta las 15:50 (hora local) de este jueves, dicho sitio generó 15 notas, con videos, animaciones y transmisiones en vivo; y también la rapidez con la que se sumaron otros operadores mediáticos y reconocidos personajes de las campañas anticubanas.

Entre ellos mencionó a Human Rights Watch; la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar; Luis Manuel Otero; la publicación Tremenda Nota; y el Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York.

Asimismo, se vincularon Alex Otaola, Eliécer Avila y Maikel Osorbo, personas conocidas por sus expresiones públicas a favor del recrudecimiento del bloqueo económico y quienes exhortan a 'la realización de actos violentos e incluso piden una invasión armada'.

Jiménez significó que el Minrex atiende y responde a diario inquietudes de la ciudadanía como parte del sistema de atención a la población, pero 'lo que pasó ayer no fue un reclamo ciudadano legítimo, sino una operación política y comunicacional que descalifica y deslegitima a sus actores', insistió.

Agregó que Karla María Pérez lleva varios años fuera del país y está directamente vinculada a los sectores más reaccionarios y provocadores de la industria anticubana de la Florida, y es un instrumento de esa política.

'Quieren reinstalarla en el país con propósitos subversivos', apuntó, y recordó que Cuba tiene leyes migratorias que rigen la acción de las autoridades en esa materia. 'Tenemos el mismo derecho que cualquier otro país a defendernos', concluyó.

Campañas de descrédito contra la cooperación médica cubana. Bolivia y escenario Covid19 [video]

La actual administración de Estados Unidos ha desplegado una campaña contra la cooperación médica internacional de Cuba. Su estrategia no solo se basa en ejercer presiones contra los estados receptores, también pone en tela de juicio la labor de los profesionales de la salud en el exterior. El objetivo del Gobiernon estadounidense es dañar la economía cubana a través de una de sus principales fuentes de ingreso.

A partir de testimonios de colaboradores y de las consideraciones del director de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Eugenio Martínez, este capítulo muestra la campaña respaldada por el actual gobierno boliviano contra la cooperación médica cubana en ese país y expone también cómo se ha reforzado la estrategia difamatoria del gobierno de Estados Unidos en medio de la emergencia sanitaria generada por la Covid19.

Desnudos frente a su maldad

Ted Cruz, Marco Rubio y Rick Scott
Norelys Morales Aguilera.- Los senadores republicanos, Rick Scott, Marco Rubio y Ted Cruz impulsan una ley en el Congreso de Estados Unidos para penalizar a los países que reciban médicos cubanos en medio de la pandemia por COVID 19.

El proyecto de ley permitiría sancionar a los países que contraten misiones médicas de Cuba, bajo el dudoso pretexto de considerarlos cómplices de trata de personas, denominándolo “Detener las Ganancias del Régimen Cubano“.

El martillo de oro de Estados Unidos

Norelys Morales Aguilera.─ "Cuando la única herramienta que tienes es un martillo, todo problema comienza a parecerse a un clavo", reza la conocida frase. O, en esencia, es el martillo de oro, la herramienta, cuyos partidarios ensalzan de manera exagerada. 

Tal es la lógica de la élite de Estados Unidos respecto a Cuba. No hallan otro modo para su apetecido "cambio de régimen" que no sea la presión asesina sobre el pueblo cubano. Eso es el bloqueo. La añeja fórmula de hacer que los cubanos se subleven contra su gobierno por hambre y desesperación.

El sinsentido común

Fernando Buen Abad Domínguez.─ Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la Historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto “consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante.

Che Guevara, la CIA… y los extraterrestres [+ video]

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.─ Mario Terán, militar boliviano que ejecutó al Che Guevara hace 50 años, hace diez fue operado gratuitamente de cataratas por un equipo de médicos cubanos, enviados en misión solidaria a Bolivia (1). Un apunte curioso, sin duda, a incluir en noticias o reportajes sobre el aniversario de la muerte del Guerrillero (2). Pero no. No lo leerán en los grandes diarios internacionales.

Un hecho con semejante carga simbólica atenta contra el objetivo informativo central de la gran prensa estos días: la desmitificación de la figura de Ernesto Guevara y su lucha por construir una sociedad solidaria. Sea describiéndolo como aventurero (3), como idealista iluso (4), como dirigente de un sistema socialista “fracasado” (5)… incluso como un despiadado asesino (6). También como un vacío icono pop (7), o mero objeto de consumo para la venta de camisetas (8): la prueba definitiva, sin duda, del supuesto “fracaso” de sus ideas.

¿Buenas o malas noticias falsas?

M.H.Lagarde.─ La llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca ha puesto de moda, como si realmente de una novedad se tratase, el término noticias falsas.

Primero, aseguran  algunos, el multimillonario llegó a la Casa Blanca gracias a los infundios publicados en redes sociales en contra de su rival demócrata, Hillary Clinton.

Tras la toma de posesión del nuevo presidente, este acusó a los medios de prensa de decir noticias falsas sobre la escasa cantidad de personas que asistió a su investidura. De hecho, durante su campaña presidencial, Trump catalogó de noticias falsas cuanta encuesta no le fue favorable.

5 clichés sobre Fidel Castro, analizados por Salim Lamrani

Numerosas personas en el mundo, empezando por millones de cubanos, rindieron tributo a la memoria de Fidel Castro. Pero el fallecimiento del revolucionario también fue la ocasión para sacar otra vez algunos clichés de propaganda anticastrista que uno pensaba que estaban sepultados con la Guerra Fría. Otra vez surgen en los medios de comunicación. Castro condenó a los cubanos a la miseria mientras tenía millones escondidos en una cuenta secreta; Castro hizo de Cuba una cárcel al aire libre; Castro era homófobo… Y, obviamente, el inevitable “Era un dictador”. Sometimos esto a uno de los mejores especialistas de Cuba, Salim Lamrani, para un cuestionario “¿verdadero o falso?”. Entrevista por Grégoire Lalieu.

¿Cómo es la opinión plural sobre Cuba que ofrece la prensa española? [+ video]

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.─ Nos aseguran que en Cuba no hay libertad de prensa (1). Allí los medios no dan espacio a opiniones diversas, nos dice, por ejemplo, la prensa española.

Ahora veamos qué espacio a las opiniones diversas ofrece esta prensa española. Repasando, por ejemplo, su cobertura sobre la muerte de Fidel Castro (2).

Tomemos como muestra el diario de mayor tirada, El País: un periódico que se presenta como “progresista” y cercano a la socialdemocracia.

En el plazo aproximado de un mes, desde el fallecimiento de Fidel Castro hasta el 1 de enero de 2017, este diario publicó la friolera de 140 materiales (3), entre artículos (4), noticias (5), crónicas (6) o fotorreportajes (7).

Elecciones en Nicaragua ¿"bajo sospecha” o "una farsa"?

Norelys Morales Aguilera.─ Miles de nicaragüenses se reunían en la noche de este domingo en la Plaza de las Victorias, de Managua, al darse los primeros números del Consejo Supremo Electoral, que el FSLN lideraba con el 71.3 por ciento, tras el escrutinio del 21 por ciento de las más de 14 mil Juntas Receptoras de Votos.

Los reunidos celebraban el triunfo popular, que ratificó al Comandante Daniel Ortega como presidente de la República y a Rosario Murillo, en la nueva fórmula presidencial como vicepresidenta. Ya en el segundo boletín se mantenían los festejos y los guarismos fueron rotundos, con el 66.3 % del escrutinio.

¿Vio a Ramos Allup con los violentos? [+ fotos y video]

El ministro venezolano de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Gustavo González, ha publicado este 21 de mayo, fotos que comprometen al presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, Henry Ramos Allup, con miembros violentos de la oposición, reseñó Prensa Latina. [1]

Junto al político de derecha Ramos Allup, aparecen Gopal Santiago Ferreira y Cristian Agustín Manrique Habanero, responsables de golpear a la oficial del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB), Dubraska Álvarez, durante la manifestación del pasado miércoles.

El marketing político de derecha en América Latina

Adrián Corbella*.-- Jaime Durán Barba, publicista y consultor político ecuatoriano, es el gurú mediático que llevó a Mauricio Macri a la presidencia argentina. Sus estrategias de campaña, potenciadas por una red mediática casi monopólica que lo impulsaba,  llevaron a un candidato sin demasiados atractivos al poder, con una serie de herramientas que no le son exclusivas, ya que marcan la lógica de la derecha latinoamericana del siglo XXI. No encontramos estas estrategias solamente en Argentina, sino también en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y otros países.

Federico Sturzenegger, economista del PRO –el partido político de Mauricio Macri- y hoy Presidente del Banco Central de la República Argentina, explicaba en inglés en una charla filtrada durante la campaña electoral 2015 que el ecuatoriano les pedía a los candidatos del PRO que no hablaran sobre nada, que no explicaran sus proyectos en un debate de campaña:

El periodismo, sustituido por el paramilitarismo informativo contra Cuba y Venezuela

La información no existe, ha sido sustituida por la propaganda. Tampoco quedan apenas periodistas, han sido depredados por los paraperiodistas.

Los paramilitares son miembros de una organización civil dotada de disciplina militar, que ataca objetivos marcados por quien les paga. Los paraperiodistas son periodistas que, también bajo disciplina militar, arrojan bombas informativas sobre objetivos definidos, igualmente, por quien les paga.

Ciertas “noticias” de impacto –o mejor dicho, consignas- creadas por estos paramilitares de la prensa, son rápidamente repetidas en cadena por otros medios, hasta crear una “corriente”, es decir, una campaña.