Mostrando las entradas con la etiqueta 15N. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 15N. Mostrar todas las entradas

Cuba, un caso de Propaganda de precisión

Rosa Miriam Elizalde.- La provocación del 15 de noviembre en Cuba fracasó. No lo dice el periódico comunista Granma, sino los promotores y patrocinadores de la marcha que no ocurrió. Lo reafirma el súbito silencio de los legisladores que viven de la industria anticastrista en Estados Unidos, como el de la representante María Elvira Salazar que llegó a emitir desde la Florida más de 20 comunicados en un día en Twitter para impulsar la revuelta en la Isla, pero el 16 de noviembre paró en seco para evitar ser la cronista de su propio fiasco.

La publicitada provocación del 15N confirmó la hipótesis de que la conjunción de los medios y las plataformas sociales pueden crear ficciones y distorsionar la realidad. Lo que no pueden hacer es suplantarla. Mientras se intentaba enrarecer y envenenar el clima social, la isla respiraba por primera vez en dos años de la pandemia, ya tenía las tres dosis de vacunas más del 80 por ciento de la población -niños incluidos- y se abrían las fronteras, que en una nación rodeada de aguas por todas partes es la puerta principal al comercio y al reencuentro familiar.

Quien haya seguido de cerca esta operación que comenzó hace dos meses e intentó repetir los disturbios del 11 y 12 de julio en Cuba, encontrará una estructura narrativa básica, común a todos los relatos: el 15N era un “movimiento contestatario” similar a los que han emergido en América Latina y en otras partes del mundo vía Internet, con jóvenes conectados a sus móviles y desconectados del socialismo cubano que podrían hacer desaparecer el comunismo en el Caribe con un trending topic sostenido.

En realidad, se trató de la cortina de humo para una típica Operación de Información del Ejército de Estados Unidos (ahora llamadas Operaciones Militares de Apoyo de Información, MISO por sus siglas en inglés). Dirigidas a influir en audiencias extranjeras para conseguir los objetivos de política exterior de Washington, estos ejercicios suelen activar varias acciones en simultáneo que han sido ampliamente documentadas en América Latina.

Desde territorio de Estados Unidos, cuyo gobierno emitió decenas de declaraciones de apoyo al 15N en menos de dos meses, se intentó de todo para forzar la revolución 2.0 en Cuba: guerra diplomática y simbólica; ciberataques con uso de robots de ultima generación en Twitter, cibertropas y virus informáticos que secuestran datos (el ramsoware Cuba, por ejemplo); espionaje digital con el rastreo de toda la circulación aérea y naval en la isla, además de llamados continuos a la delación; propaganda e información falsa, manipulada e hiperbólica. También, convocatorias a marchas en más de 120 ciudades del mundo, flotillas navales, pago a influencers y movilización de los sistemas de operaciones en red de la derecha transnacional, declaraciones de parlamentos y parlamentarios, acoso a embajadas y asedio al Vaticano, entre otras manifestaciones de presión internacional.

Hicieron a la par un gran esfuerzo por visibilizar la etiqueta #15NCuba. El objetivo era inaugurar y darle la máxima visibilidad a un movimiento social creado en laboratorio, que quedara en el imaginario como otros referenciados por sus hashtags: #jan25 para el levantamiento en la Plaza Tahrir, de Egipto, el 25 de enero de 2011; #VemPraRua (“Ven a las calles”) en Brasil, contra Dilma Rousseff; #direngezi para las protestas de Gezi Park en Estambul, el #15M en España, #occupywallstreet, en Nueva York, y muchos más.

Al no encontrar ninguna imagen en las calles de Cuba que lo sostuviera, el “movimiento #15NCuba” se desinfló en menos de 24 horas. Sin embargo, el sistema de propaganda de precisión de los militares estadounidenses sigue afilando sus tácticas. Mientras redacto esta columna hay decenas de convocatorias en Internet para combatir el supuesto totalitarismo cubano con disfraces de corrección política o a lo bestia, llamando a la desestabilización económica y a la violencia. Ahora mismo, desde perfiles falsos en Facebook, se convoca a algo tan disparatado y peligroso como ir en caravana migratoria a la base militar que tiene Estados Unidos en Guantánamo.

Fracasó la campaña del 15N, aunque nadie tiene dudas de que apenas está comenzando una nueva forma de guerra encubierta o terrorismo 2.0 que solo puede diseñar un estado contra otro.  Estados Unidos, que no ha podido en más de 60 años con Cuba, opta por el apocalipsis digital.  Pero no será un paseo para Washington, a juzgar por cómo le fue en su primera escaramuza.

(Publicado originalmente en La Jornada, de México)

The New York Times: propaganda en modo de derrota


Norelys Morales Aguilera.─ Suelen rasgarse las vestiduras los medios en Estados Unidos, diciendo que hacen periodismo y no propaganda, sin embargo un artículo del The New York Times (NYT) confirma cómo hacer propaganda política contra Cuba. 

Esta vez la agenda Setting (qué y cuánto espacio se da en un medio) fue cantada. El titular lo enuncia: "Cuba aplasta a la disidencia y sofoca las protestas". Es todo lo que tienen que contar los mass media, los medios pagados por Estados Unidos, mal llamados independientes y el coro de las redes anticubanas. 

El NYT no se molesta en verificar otras fuentes que no sean las voces que apoyan la maniobra cuidadosamente planeada por Estados Unidos y sus servidores internacionales. La voz era para los súbditos en Cuba y la derecha anticubana concertada, no para el pueblo que defiende su Revolución.  

Para ellos solo tienen voz los "pacifistas tarifados" a quienes se les victimiza, como a santos corderos que reclaman al "régimen" el santo grial del neoliberalismo y el guion bien estudiado por la CIA de las llamadas revoluciones de colores. No hay individuos del verdadero pueblo que tengan voz, sino los "medios del régimen", que son medios públicos destinados a proclamar verdades y defender la tranquilidad frente a los intentos de caotizar la sociedad para que EE.UU. llegue a poner orden en el "estado fallido" que el mismísimo Joe Biden califica. 

La propaganda imperial que ejecuta el medio estadounidense no está autorizado a escribir sobre el abundante financiamiento del contribuyente de su país que paga generosamente la subversión en Cuba, y mucho menos la capacitación individualizada que ofrecieron a los llamados agentes de cambio en la Isla y los profusos estudios sobre las Fuerzas Armadas cubanas para corroerlas. Esos planes e injerencias no interesan, son los "anhelos de libertad" de los cubanos.  

La necesidad de mentir está en el panfleto político. Para ellos la "voz autorizada" de la mercenaria Yoani Sánchez es muy apropiada hablando de "corte de Internet" que nadie vio y el "miedo del régimen". Enuncian además, sobre cientos de personas encarceladas, refiriéndose a unas decenas quienes en julio pasado protagonizaron disturbios, incluidos lanzar piedras a un hospital infantil. No hablen de encarcelados cuando pasan por alto delitos en su propio país o cualquiera de este mundo. 

El hecho real, es que pasado el 15N los planes yanquis se fueron a bolina, y un supuesto periódico serio se aparece con un libelo que encuadra perfectamente en las matrices de opinión generadas en los laboratorios mediáticos que han trabajado insistentemente en la gran cruzada contra la Isla, porque los planificadores piensan que es la hora de derrocar el socialismo en Cuba. Han llegado al punto de creerse sus propias líneas de deseos.

Se puede colegir que la agresión no ha terminado, lo que subyace en la propaganda que verifica el periodismo hecho en EE.UU. por un notorio medio como el NYT. A ellos importa un comino las numerosas pruebas aportadas desde Cuba de que los armadores y los que esperan ser enterradores están en Estados Unidos. 

El propio 15 de noviembre, ante el fracaso anunciado en el que no creían, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, reiteró que Estados Unidos continuará "comprometido con el apoyo a quienes promuevan un cambio de régimen en Cuba".

En un comunicado emitido ese día, Sullivan criticó las medidas adoptadas por el gobierno cubano para evitar el caos y la desestabilización en la nación caribeña, que celebró este lunes el reinicio del curso escolar presencial y la apertura de sus fronteras al turismo tras 20 meses de enfrentamiento a la Covid-19, informó Prensa Latina, junto a la vacunación masiva que detuvo la pandemia.  

De acuerdo con el funcionario, pese al fracaso de la marcha opositora, Estados Unidos no vacilará en su apoyo a los cubanos en la búsqueda de "libertades fundamentales y una sociedad democrática y próspera".

Claramente, de lo anterior se olvidó el NYT y para que la frustración no sea tan despampanante, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, adelantaba la presentación próxima de nuevos elementos que confirman la campaña alentada desde Estados Unidos para la desestabilización en el país caribeño, de la cual participa el medio estadounidense, haciendo propaganda al mejor estilo de los derrotados. 

Los alaridos de los “pacíficos” promotores de la violencia

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la 

violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio.

José Martí.


Marcos Velázquez Cristo.─
Desde el sitio “oficial” del engendro subversivo Archipiélago, se están realizando incitaciones a acciones de desobediencia civil y otras de carácter provocativo. La inmensa mayoría de los que las apoyan residen fuera de Cuba. Es indignante como desprovistos de cualquier sentimiento humano tratan de manipular al pueblo cubano para que se lance a las calles. Los moderadores de esa plataforma que son sus autores deberían de abstenerse de divulgar tan irracionales mensajes.

Esas furiosas y desesperadas instigaciones demuestran lo falaz de su discurso “pacifista”; nunca quien en su pecho lleve tan noble sentimiento, realizaría tales arengas sabiendo como ellos saben que, ponen en peligro la integridad física de otras personas. Están tratando de crear un clímax de exaltación y enajenación que empuje a la gente a movilizarse en contra del gobierno. 

En el escenario de las calles no es posible prever que no ocurran manifestaciones de violencia o hechos vandálicos como ya sucedió el 11 de julio, tampoco que se produzcan enfrentamientos de consecuencias impredecibles. 

Los promotores de la marcha no desconocen nada de eso, y sin embargo con cinismo están tratando de reforzar la imagen “pacífica” de ella, dando orientaciones a sus seguidores para que sigan esa parte del guion que les han trazado. La intención oculta es preparar a la opinión pública para en caso de que acontezca cualquier suceso extraordinario, culpar al gobierno de ello. Eso se evidencia en los mensajes que han estado divulgando en los cuales afirman que, de aparecer hechos de violencia, los que los propiciarían serían agentes del gobierno infiltrados en sus filas para responsabilizarlos con los mismos. 

Lo que ocurra será de su entera responsabilidad, porque son ellos los que están tratando de crear el escenario propicio para el surgimiento de tales hechos.

También intentan con su falso discurso de “patrióticos pacifistas preocupados” por los destinos de su pueblo granjearse el apoyo de organizaciones internacionales y de la opinión pública mundial, acusando al gobierno cubano de ser una dictadura, culpándolo de la existencia de una Cuba apocalíptica que, solo existe en sus afiebrados cerebros y en los de quienes los mandan. En ese empeño le han dirigido cartas plañideras a todos los que se les ha ocurrido.   

Indigna que estén dispuestos a poner en riesgo la vida de muchos cubanos, por satisfacer mezquinas ambiciones personales y servir a intereses foráneos que nada tienen que ver con las legítimas aspiraciones de paz y prosperidad del pueblo que hipócritamente dicen defender.

Amo y vasallos están desesperados y frustrados, por eso los vemos incrementando la agresividad y número de sus acciones dirigidas a tratar de desestabilizar el país, algo en lo que han fracasado y fracasarán. 

El tiempo y la evolución de los acontecimientos están en su contra y los apremian.

El control de la pandemia, ha propiciado el reinicio de actividades en importantes sectores de la economía como el turismo, saben que, en la medida en que ella se recupere, la situación de la población comenzará a mejorar paulatinamente, sin milagros, ni saltos espectaculares, pero esa conjunción de factores favorables de desarrollo progresivo, irá disminuyendo la influencia y presencia de otros negativos que, hoy tratan oportunistamente de aprovechar para fomentar la desconfianza, el desaliento y la aversión hacia el gobierno dentro del pueblo. 

Aprecian que es su ahora o nunca. Están conscientes que, después de superada, la dura coyuntura actual, ya jamás volverán a tener un escenario tan favorable para sus infames manipulaciones de la realidad cubana, ni para sus campañas de descredito contra la Revolución, cuyo prestigio internacional saldrá fortalecido y su apoyo interno se reforzará.

Cómo va a explicar Estados Unidos que: un país pequeño sin grandes recursos naturales, donde según él existe un sistema fallido, dirigido por un gobierno que tilda de dictadura sin apoyo popular, haya podido, a pesar del cruel bloqueo que ha recrudecido sobre él, mantener la vitalidad de sus servicios de salud, prestar ayuda médica a otros países y producir 3 vacunas y 2 candidatos vacunales en medio de una terrible pandemia de fuerte impacto negativo sobre su economía, y la mundial lo que también lo afecta, sin que la combinación de todos estos factores adversos, a los que hay que sumar la feroz guerra mediática que ha desatado contra él, logre conducirlo a un clima de ingobernabilidad y de colapso que concluya con su desplome. 

Su Cuba imaginaría se derrumbará ante esta inocultable realidad y la real refulgirá con la cegadora luz de su dignidad.

De esas verdades no hablan, ni quieren oír hablar, pero no porque las ignoren, van a dejar de existir, como tampoco por mucho que lo nieguen podrán desaparecer el apoyo de la mayoría del pueblo a la Revolución, apoyo que la dota de una fuerza moral y efectiva cuya magnitud, quizás por vivir enajenados en esa Cuba irreal que mediáticamente han construido, no estén en condiciones de aquilatar, pero que si la desafían los sacará inexorablemente de sus fantasías. 

La Revolución consciente de su fuerza, no los llama a deponer su actitud beligerante por temor, sino por humanidad y sentido común.

Esperemos que entiendan eso y se dejen de blasonar de lo que carecen y desistan de imitar a los perros que, cuando están asustados ladran para intimidar a sus adversarios, y es que sus ladridos dan risa y lastima, risa por lo pretencioso de sus intenciones y lástima porque se trata de cubanos a los que el imperio ha logrado poner en contra de su propio pueblo.

Para los cubanos que queremos bien a la patria solo hay una opción, la victoria sobre los que pretenden entregarla a su peor enemigo.

La suerte está echada.



¿Ahora es el momento de actuar contra Cuba?

Norelys Morales Aguilera.─ Si alguien tiene dudas de la intensa campaña a fondo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba puede hallar la respuesta en los hechos y declaraciones de los integrantes de la mafia miamense contra los cubanos. 

El senador norteamericano Rick Scott sentenció a propósito de la aprobación de un proyecto de Ley copatrocinado por Marco Rubio:

Ahora es el momento de que Estados Unidos actúe. Como ejemplo de democracia, Estados Unidos hace todo lo que está a nuestro alcance para apoyar a los activistas por la libertad y la democracia en todo el mundo que luchan contra la opresión y la tiranía”.

De acuerdo con El Nuevo Herald el nuevo panfleto legislativo en Estados Unidos contra la Isla "busca fortalecer la capacidad del gobierno de Estados Unidos para responder a los cortes de internet y la censura por parte de los gobiernos autoritarios en todo el mundo." Sin embargo, lo han denominado "Patria y Vida" como la canción que crearon siguiendo el manual de golpe suave que es lo que pretenden realizar en la Isla para derrotar a la invicta revolución cubana. 

A propósito del plan injerencista, que se encamina a actuar, como señala Scott, Max Lesnik, cubano residente en Miami ha publicado en Facebook el siguiente post:

El gobierno de USA bajo la presidencia del Demócrata Joe Biden, siguiendo los planes trazados contra Cuba bajo la presidencia del Republicano de derecha Donald Trump, está apostando al desplome del gobierno Revolucionario cubano este 15 de noviembre próximo, como consecuencia de las manifestaciones de protestas convocadas para ese día por el dramaturgo Yunior García que cuenta con el apoyo de la extrema derecha cubana dé Miami. 

El plan tiene como base la violencia callejera incontrolable que les sirva a estos de pretexto para pedir una intervención militar de Estados Unidos bajo el manto de la OEA y de otros organismos internacionales que están bajo el control de Estados Unidos.

Se trata ni más ni menos de una  reedición del proyecto de la CIA de 1961 que terminó con el desastre de Bahía de Cochinos que llevó a la humillación al entonces Presidente Demócrata John F. Kennedy.

La diferencia está en el método y no en los objetivos, que son los mismos, el de liquidar la Revolución Cubana.

“Bahía de Cochinos” fue un plan de la CIA concebido bajo la presidencia del Republicano Eisenhower y heredado por el Demócrata Kennnedy, que afín de cuentas fue el que cargó con la mancha de la derrota humillante en las arenas de Playa Girón.

La historia ahora se repite. El Republicano Trump y sus “Halcones” de derecha fascista se les ocurre el plan que hereda el Demócrata Biden, que al igual que Kennedy, perderá la partida cuando el 15 de Noviembre el pueblo cubano derrote en las calles de la isla a la contrarrevolución  pagada y organizada por USA  y la derecha cubana de Miami.

Hay una sabia frase del refranero popular Cubano que dice: " Siempre pasa lo mismo cuando sucede igual."

La historia nos da lecciones que quienes no las siguen pierden la partida.

¿Qué número le pondrán a la nueva brigada creada por mafiosos y el gobierno USA para la derrota?

EE.UU. es el dueño del plan contra Cuba [+ videos]

El Partido Comunista de Cuba (PCC) presentó nuevas evidencias sobre los vínculos de los organizadores de una marcha anticonstitucional con terroristas y tanques pensantes que promueven la subversión política contra la isla desde Estados Unidos.

El miembro del secretariado del Comité Central del PCC y responsable de su Departamento Ideológico, Rogelio Polanco, mostró la grabación de una conversación entre Yunior García, uno de los principales artífices de la manifestación, y Ramón Saúl Sánchez, quien fuera miembro de organizaciones terroristas como Omega-7, Alpha 66, Frente Nacional de Liberación de Cuba, entre otras.

Durante el intercambio Sánchez, actual director del Movimiento Democracia, asentado en Estados Unidos, expresó su total respaldo y admiración a García.

Además, le ofreció ayuda logística y de propaganda en medios de comunicación norteños y le propuso la realización de una flotilla para apoyar la acción desestabilizadora en noviembre próximo.

Polanco recordó que Ramón Saúl Sánchez fue segundo jefe de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), la cual realizó más de 90 ataques terroristas contra instalaciones cubanas en varios países y participó en la voladura en 1976 en Barbados del avión que transportaba a deportistas de la isla.

Asimismo, el dirigente mencionó los vínculos de García y el cubano Manuel Cuesta, también promotor de la marcha, con el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), cuya sede está en Argentina.

Esta organización recibió de la estadounidense Fundación Nacional para la Democracia (NED) un financiamiento de 107 mil dólares en 2017 y 100 mil dólares en 2021 destinados al proyecto Un Enfoque Regional para Promover Valores Democráticos en Cuba, subrayó Polanco.

Agregó que García y Cuesta participaron en 2018, organizado por Cadal, en el proyecto Tiempos de Cambio y el nuevo rol de las Fuerzas Armadas en Cuba, el cual abordaba posibles escenarios y aliados a futuro.

El programa promovía los vínculos que debían buscarse entre miembros o exmiembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias dispuestos a un proceso de ruptura política en el país.

Fuentes documentales muestran que ambos cubanos continuaron su preparación en 2019 en un taller de la Universidad San Luis, España, donde recibieron lecciones de Richard Youngs, experto en protestas públicas como método de cambio político, social y económico.

El especialista pertenecía a la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, cuyo presidente en aquel momento era el actual director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Willian Burns.

En opinión de Polanco, entre los postulados de Youngs que se aplican en Cuba está la creación de nuevos tipos de campañas cívicas que fomenten el discurso de presos políticos, violencia y diálogo. 

Agregó que también se evidencia la conformación de organizaciones, la creación de condiciones para generar nuevas movilizaciones, la explicación de acciones para evadir el enfrentamiento policial y garantizar la atención internacional.

Un artículo del sitio Cuba Money Proyect muestra que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) otorgó un monto superior a los seis millones de dólares a proyectos subversivos contra Cuba.

Sobre este particular, Polanco refirió que uno de los principales beneficiarios fue el denominado Directorio Democrático Cubano (167 mil 500 dólares) que dirige con base en la Florida, Estados Unidos, Orlando Gutiérrez.

En diferentes declaraciones, este hombre abogó por una intervención militar en la isla y actualmente apoya con numerosas iniciativas la marcha ilícita en Cuba, la cual considera puede provocar un cambio de régimen en la mayor de las Antillas.

Gutiérrez y Yunior García forman parte de la Plataforma Cuba Próxima, que fomenta la restauración del capitalismo en la nación.

'No nos sorprende el apoyo a esta manifestación del núcleo mediático generador de odio, legisladores, medios de comunicación que alientan mensajes contra la Revolución, promueven asambleas de resistencia e intervenciones militares desde la Florida', puntualizó Polanco.

El dirigente partidista señaló que la Fundación Nacional Cubana Americana, también asentada en Estados Unidos, orientó desde su página de Facebook cómo acudir y participar en la marcha.

Además, la cubana Sailí González, una de las promotoras de este intento desestabilizador, reconoció recientemente el respaldo a esta acción del director de Derechos Humanos de esa organización, Omar López.

Polanco ratificó que todo esto ocurre bajo la mirada cómplice del Gobierno estadounidense y rechazó nuevamente las últimas declaraciones de un alto funcionario de Washington, quien amenazó con nuevas sanciones a la isla si no se permitía la marcha ilícita.

El Partido Comunista de Cuba reiteró la alerta sobre la guerra no convencional o guion de golpe de Estado blando que se intenta aplicar en el país caribeño siguiendo los parámetros de una supuesta lucha no violenta. 



¿Derecho, o galimatías para pasar gato por liebre?

Ernesto Estévez Rams.─ Vivimos un planeta dominado por la hegemonía del capitalismo-mundo manifestada en formas imperiales y subimperiales, en primer lugar de los EE.UU desde su emergencia luego de la Segunda Guerra Mundial. En un momento de declive de la hegemonía imperial norteamericana en el planeta, vemos la conformación cada vez más evidente de bloques regionales que de alguna manera son contraposición a ella. Esos bloques, en algunos casos, son incluso manifestación de determinadas burguesías nacionales cuyos intereses no tienen que alinearse necesariamente con el de EE.UU.

Por razones históricas y geográficas, Latinoamérica tiene una supeditación a la hegemonía norteamericana mucho más marcada y en condiciones de vasallaje mucho más manifiesto que otras regiones del mundo. Por la misma razón, en nuestra región desde hace décadas se da batalla aguda en términos contrahegemónicos. Las burguesías latinoamericanas carecen, desde hace mucho, de la capacidad y fuerza de erigirse en contraposición a los EE.UU incluso si este limita su propio desarrollo como clase: es una burguesía clientelar.

Hay intentos de determinados sectores nacionalistas de las burguesías latinoamericanas de contraponerse a la hegemonía norteamericana pero su alcance real ha estado muy limitado. Su propia hegemonía dentro de sus países es, si acaso, muy inestable, lo que ha conducido a no pocos golpes de estado y otros derrocamientos violentos mas o menos disfrazados de determinada legalidad “democrática”.

Esa realidad mundial y en particular regional, hace que nuestros ordenamientos jurídicos, incluyendo la constituciones, no son un ejercicio endógeno que se realiza al margen de ese contexto. Ahora mismo esa puja la vemos en la Union Europea donde, en estos días, se discute en términos muy concretos, sobre la relación entre las constituciones nacionales y el ordenamiento político que consagra de manera supranacional el bloque. El Tribunal Supremo polaco ha determinado que determinadas disposiciones de la UE son contrarias a la constitución de ese país.

En Europa esa puja disfraza la violencia con que se dirime detrás de una puesta en escena “democrática”. En otras regiones, no hay mucha paciencia para tales escenografías y estas son desmanteladas rápidamente para mostrar su violencia de manera manifiesta y brutal. Cuando Zelaya quiso cambiar el orden constitucional de su país, con el intento manifiesto de acotar la capacidad imperial de intervenir en él, un golpe de estado terminó aquello rápido y de manera expedita, mientras la Secretaria de Estado Hilary Clinton aplaudía sin pudor la violentación de las reglas teatrales aparentes, y el fin abrupto de la obra con esa intervención deus ex machina.

Las constituciones, como toda la jurisprudencia que emana, en un momento dado, de la organización política de una sociedad refleja correlaciones de fuerzas hacia lo interno y hacia lo externo. Pero, en ultima instancia, como lo analizara Marx, responden a las relaciones de producción subyacentes, cual es la clase en el poder y la solidez de su hegemonía frente a las otras clases.Pero, desde la emergencia imperial capitalista, de alcance global, esas relaciones de producción y esas correlaciones de clases ya no se circunscriben al país, responden de manera marcada a las relaciones de clase que se establecen a nivel supranacional. Ellas pueden reflejar, por ejemplo, la capacidad de una burguesía nacional de protegerse frente a la invasión de burguesías foráneas.Los sistemas económicos-sociales no son consecuencia de la Constitución que se dan, es al revés. Las constituciones responden a los sistemas económicos de las que emergen. Eso es argumento ya viejo y conocido, sistematizado por muchos incluyendo en un buen numero de paginas del viejo Marx.

Algunos en sus análisis constitucionales lo olvidan, o quieren que lo olvidemos. Lo nuevo, quizás hoy, es que ese carácter clasista de las leyes, es mas evidente y directo que no se limita a la nación-estado sino que va mas allá de él, por mas que las leyes mantengan su carácter nacional.

En Cuba, todas nuestras constituciones, pero en particular las que han emergido despues del triunfo de la Revolución no son solo manifestación de un determinado ordenamiento económico y político interno, sino responden a un contexto supranacional que determina en ultima instancia nuestra capacidad de ser nación, es decir de nuestra soberanía vista también como un tema de clases.Todo análisis que ignore esa realidad como hecho esencial, grita más por sus silencios que por lo que dice.

Nuestros artículos constitucionales sobre irreversibilidad del socialismo y partido único son, en primer lugar, artículos que responden a ese contexto supranacional, es decir de agresión del imperialismo global, en particular el norteamericano contra Cuba como nación-estado. Verlos desde una perspectiva endógena es pura miopía inconsciente o sesgada. En ese sentido esos artículos no son puramente “ideología”, son manifestación, en el espacio del derecho, de una voluntad de defensa del Estado como representación de la soberanía clasista que nos hemos dado frente al imperialismo norteamericano.Llama la atención como todo eso se obvia en análisis que pretenden erigir como derecho “moral” justificado por determinadas doctrinas, dictadas al margen de nuestra realidad concreta, acciones políticas en contra de esos preceptos constitucionales y que pretenden reducir el debate a una mera cuestión endógena.Toda acción política en Cuba determina su carácter, sea del tipo que sea, por el posicionamiento que asume en los hechos frente a la disyuntiva esencial de la nación cubana: su forma de existencia clasista frente al imperialismo yanqui.

Toda acción política que le sea instrumental a la agresión norteamericana es, esencialmente violenta e ilegitima, porque le es útil al ejercicio violento de ese imperialismo. Nuestra batalla dentro de Cuba es por mantener hacia lo interno una correlación de fuerzas socialista aplastante que contrarreste la inmensamente desfavorable correlación de fuerzas de la hegemonía imperialista fuera de Cuba. Nuestras leyes han de responder a esa realidad. Como dijera Fidel en clara síntesis, la Constitución cubana es hija de la Revolución y no viceversa. Y esa Revolución, amparada por nuestra historia, es nacionalista, antimperialista y socialista. Lo demás son galimatías para vendernos gato por liebre.

Tomado de Razones de Cuba