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Petrolero 'Anatoly Kolodkin' llegaría a Cuba este lunes (Confirmación)

El petrolero ruso Anatoli Kolodkin llegó a Cuba y se encuentra actualmente a la espera de ser descargado en el puerto de Matanzas, informó el Ministerio de Transporte de Rusia.

El buque transporta unas 100.000 toneladas de petróleo de ayuda humanitaria. El petrolero navega bajo bandera rusa y sin escolta militar. Fue escoltado por un buque de guerra de la Armada rusa a través del canal de la Mancha, pero tras entrar en el Atlántico el petrolero continuó su viaje por su cuenta.

Es el primer petrolero en llegar a Cuba en tres meses, después de que Estados Unidos obligara a Venezuela y México a cortar el suministro de energía a la isla. Cuba no ha recibido ningún suministro de petróleo desde el 9 de enero, lo que ha provocado una crisis energética. México realizó el último envío, pero posteriormente interrumpió el suministro debido a la presión de Washington.

Previamente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que no tiene objeción a que países, incluida Rusia, suministren petróleo a Cuba. "No nos importa dejar que alguien reciba un cargamento porque lo necesita. Tienen que sobrevivir", dijo a la prensa. "Si un país quiere enviar petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo ningún problema, sea Rusia o no", agregó. "Preferiría dejarlo entrar, ya sea de Rusia o de cualquier otro país, porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todas las demás cosas", reiteró.

Desafía bloqueo energético de EU a Cuba: petrolero 'Anatoly Kolodkin' llegaría a la isla este lunes. Por La Jornada, de acuerdo con despacho de Afp. Esperamos la confirmación desde La Habana.

La llegada de un buque petrolero ruso sancionado a Cuba está prevista para este lunes, desafiando un bloqueo de facto impuesto por Estados Unidos al suministro de combustible para la isla, según datos de transporte marítimo.

El 'Anatoly Kolodkin', que transporta 730 mil barriles de crudo, se encontraba el domingo al norte de Haití, dirigiéndose hacia el puerto de Matanzas, en el occidente de Cuba, según la firma de análisis marítimo Kpler.

Cuba perdió a su principal aliado regional y proveedor de petróleo en enero, cuando las fuerzas estadunidenses secuestraron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Posteriormente, el presidente estadunidense Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que enviara petróleo a Cuba e incluso ha sugerido la posibilidad de "tomar" la isla.

Los precios de los combustibles en la isla se han disparado, el transporte público se ha reducido drásticamente y algunas aerolíneas han suspendido sus vuelos a Cuba. El país sufrió siete apagones a nivel nacional desde principios de 2024, dos de ellos ocurridos este mismo mes.

El 'Anatoly Kolodkin', que se encuentra bajo sanciones estadounidenses, cargó petróleo en el puerto ruso de Primorsk el pasado 8 de marzo.

Fue escoltado por un buque de la Armada rusa a través del canal de la Mancha; sin embargo, las dos embarcaciones se separaron una vez que el petrolero ingresó en el océano Atlántico, según informó la Marina Real británica.

Rusia: "flagrante violación del derecho internacional" abordaje del petrolero Marinera por EE.UU.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia aseveró este jueves que el abordaje e incautación del petrolero de bandera rusa Marinera en el océano Atlántico por parte de EE.UU. constituye una grave violación del derecho internacional.

"El abordaje y la incautación efectiva de un buque pacífico por parte de militares estadounidenses en alta mar, así como la captura de la tripulación, no pueden interpretarse sino como una flagrante violación de los principios y normas fundamentales del derecho marítimo internacional y la libertad de navegación", reza el comunicado del organismo.

En este contexto, la Cancillería rusa indicó que el derecho marítimo internacional establece claramente la jurisdicción exclusiva del Estado bajo cuya bandera navega un barco en alta mar, lo que significa que otros países no pueden detener o inspeccionar un buque en aguas internacionales sin el permiso del país bajo cuya bandera navega. Las únicas excepciones son si el buque se dedica a la piratería o a la trata de esclavos, lo que "evidentemente no es aplicable al Marinera", destacó el ministerio.

"Mientras tanto, Rusia no solo no dio tal consentimiento, sino que, al contrario, expresó una protesta oficial a las autoridades estadounidenses en relación con la persecución del Marinera por parte de un barco de la Guardia Costera de EE.UU. durante varias semanas, insistiendo en el cese inmediato de la persecución y el retiro de las demandas ilegales vertidas contra el capitán del buque ruso", sostuvo.

Abordaje 

Este martes, la empresa rusa BurevestMarin denunció el intento de EE.UU. de interceptar el 'Marinera' en el Atlántico Norte, agregando que el buque no lleva carga a bordo. A pesar de los "repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con bandera rusa, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada estadounidense", denunció.

Al día siguiente, la nave fue abordada y detenida por efectivos de la Guardia Costera de Estados Unidos. El Comando Europeo de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (EUCOM) confirmó la detención del barco y acusó al buque de violar las sanciones impuestas por Washington. Por su parte, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, comentando la incautación, declaró que "el bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo".

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Washington pretende llevar a juicio a la tripulación del barco.

Reacción de Rusia

Moscú se comprometió a ocuparse de todas las cuestiones relacionadas con la protección de los ciudadanos rusos que se encuentran a bordo del buque.

El Ministerio de Transporte de Rusia reiteró que el buque obtuvo un permiso temporal para navegar bajo bandera rusa en virtud de la legislación rusa y las normas del derecho internacional. El ministerio citó las normas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, de acuerdo con la cual en aguas internacionales rige el régimen de libertad de navegación y "ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados".

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia exigió que le garantice un trato humano a la tripulación. "Teniendo en cuenta la información recibida sobre la presencia de ciudadanos rusos entre la tripulación, exigimos que la parte estadounidense les garantice un trato humano y digno, respete estrictamente sus derechos e intereses y no obstaculice su rápido regreso a su patria", declaró la Cancillería rusa. La cartera añadió que estaba siguiendo de cerca los informes sobre la situación. /RT

Condena del canciller de Cuba


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Un segundo petrolero pirateado frente a las costas de Venezuela (+ video)

E.UU. ha interceptado otro buque petrolero frente a las costas de Venezuela en medio de su amplia campaña de agresión contra la nación latinoamericana.

La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, confirmó este sábado la detención de un buque petrolero que "había atracado por última vez en Venezuela".

"En una operación realizada esta madrugada, 20 de diciembre, antes del amanecer, la Guardia Costera de los Estados Unidos, con el apoyo del Departamento de Guerra, detuvo un petrolero que había atracado por última vez en Venezuela", escribió Noem en su cuenta de X.

Según Noem, Washington seguirá "persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región". Estas afirmaciones han sido ampliamente repudiadas por Caracas que acusa a la Administración de Donald Trump de recurrir a las prácticas de "piratería".

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional informó después que la Guardia Costera, en coordinación con el Departamento de Guerra, llevó a cabo "una operación relámpago para incautar el buque cisterna Centuries, sospechoso de transportar petróleo sujeto a sanciones de Estados Unidos".

Se trata de un petrolero con bandera de Panamá. Su eslora total (LOA) es de 333,27 metros y mide 58 metros de manga, según datos de Marine Traffic.

"Piratas del Caribe"

El primer buque petrolero fue asaltado por militares estadounidenses la semana pasada. En aquel momento, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tachó la situación de "acto absolutamente criminal e ilegal" y acusó a la Casa Blanca de actuar "como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz".

Este martes, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó "el bloqueo total y completo" de entrada y salida de Venezuela de barcos petroleros sancionados. Además, anunció que el Gobierno venezolano ha sido "designado como una organización terrorista" por Washington.

Trump acusó a Caracas, sin sustentación alguna, de utilizar "el petróleo de yacimientos robados para financiarse a sí mismo y al terrorismo relacionado con las drogas, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros".

Por su parte, Maduro, reiteró que pese a la prolongada agresión estadounidense, su país derrotará "a la oligarquía y al imperialismo en cualquier circunstancia". "Venezuela tiene 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión multidimensional que va desde el terrorismo psicológico hasta la piratería de los corsarios que asaltaron el petróleo, y que tiene múltiples formas de acción. Venezuela, ¿qué ha demostrado? […] Que Venezuela es un país fuerte, que tiene un poder verdadero", aseveró.

Además, el presidente calificó de "mentira" y "fake news" el argumento de EE.UU. sobre la lucha contra el narcotráfico y aseveró que lo utiliza para justificar sus agresiones. "Eso del narcotráfico es 'fake news', mentira, pretexto. Como no pueden decir que nosotros tenemos un arma de destrucción masiva, como no pueden decir que tenemos armas químicas, cohetes nucleares, inventan un pretexto para crear otro Afganistán, para crear otra Libia", explicó.

Otros actos de agresión de Washington:

  • Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de "eliminar a los narcoterroristas" del hemisferio occidental y "proteger" a EE.UU. "de las drogas que están matando" a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones "en tierra". 
  • Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de decenas personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
  • Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado, sin presentar evidencias, al mandatario venezolano de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
  • Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un "cambio de régimen" para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. 
  • Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
  • Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como "ejecuciones sumarias" que violan el derecho internacional.RT 
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Alta mar, baja ley (+ video)

Norelys Morales Aguilera.- El secuestro —porque no puede llamarse de otra manera— de un petrolero venezolano por parte de Estados Unidos vuelve a desnudar la esencia de un orden internacional que hace tiempo dejó de sostenerse en principios y normas. Lo que presenciamos es piratería moderna, ejecutada a plena luz del día, con confesión incluida y el silencio cómplice de quienes presumen defender un “mundo basado en reglas”.

Max Blumenthal lo ha explicado con contundencia: la guerra de Trump contra Venezuela y sus maniobras para manipular procesos electorales en Honduras encajan perfectamente en la “Época de Oro” que él describe: un entramado de élites ultrarricas que utilizan a los militares como si fueran una milicia privada para extraer valor de un sistema capitalista en crisis. No hay eufemismos posibles.

A esto se suma el análisis de Glenn Diesen, quien señala que Washington roba un petrolero mientras la Unión Europea maniobra para legalizar el saqueo del fondo soberano ruso. Cuando los imperios entran en declive, las reglas desaparecen: queda solo la fuerza y el privilegio.

Tanto así que la escena roza el absurdo:

—Reportero: “¿Qué pasa con el petróleo en ese barco?”

—Trump: “Lo guardamos, supongo.”

La Convención de Montego Bay define como piratería los actos ilegales de violencia o depredación cometidos con fines privados en alta mar. Difícil no notar el espejo. Pero a la autoproclamada “comunidad internacional” parece no incomodarle la contradicción: al contrario, la normaliza.

No sorprende que voces jurídicas como la del abogado Rubén Gisbert afirmen que Estados Unidos practica abiertamente la piratería, desmontando el mito de que existe un derecho internacional universal. Greg J. Stoker va más lejos y habla de piratería y asesinato en alta mar, recordando que este acto forma parte de un intento deliberado por asfixiar económicamente a Cuba.

Y mientras tanto, Trump amenaza:

“Colombia será la siguiente que ataquemos… Petro será el siguiente.”

Todo esto mientras agentes de la DEA y la CIA son arrestados en México por vínculos con el narcotráfico. Un guion repetido: acusar a otros para justificar agresiones.

La respuesta latinoamericana ha sido clara.

El canciller cubano Bruno Rodríguez denunció “el vil acto de piratería” y la violación flagrante de la libertad de navegación. Venezuela hizo lo propio, calificándolo como “robo descarado” y acto de “piratería internacional”, recordando que el propio presidente estadounidense confesó el asalto.

No hay espacio para la ingenuidad.

Si los poderosos imponen las reglas solo cuando les convienen, no existe un orden internacional: existe un desorden estructurado para justificar su dominación.

Y cada acto como este lo demuestra con mayor crudeza.