Cuba reiteró hoy a Estados Unidos que derogue su política de "pies secos-pies mojados" y la Ley de Ajuste cubano, en la nueva ronda de diálogo migratorio entre los dos países celebrada este jueves en La Habana y que se desarrolló en un "ambiente respetuoso", según fuentes oficiales.
El Gobierno cubano explicó en un comunicado que la reunión "analizó el estado de cumplimiento de los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países, incluyendo las medidas emprendidas por ambas partes para enfrentar la emigración ilegal y el contrabando de emigrantes".
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¿Peligran los acuerdos migratorios entre EE.UU. y Cuba?
Jesús Arboleya Cervera.- Cualquiera sea el próximo presidente de Estados Unidos, tendrá que enfrentar las presiones de grupos muy diversos que, por diferentes razones y propósitos, reclaman una reforma integral de la política migratoria del país. En este contexto, es muy posible que salga a flote el tema de la excepcionalidad de las relaciones migratorias con Cuba.
Para muchos, la política hacia Cuba constituye una escandalosa desigualdad en el tratamiento a los inmigrantes. La garantía para el ingreso legal de 20 000 personas anuales, el máximo permitido por la ley y, en la práctica, solo aplicable al caso cubano; el asilo automático a todo inmigrante indocumentado que pise el suelo de Estados Unidos y la existencia de una exclusiva “ley de ajuste” con plazo indeterminado, que asegura a los inmigrantes procedentes de Cuba la posibilidad de obtener la residencia permanente mucho antes que cualquier otro grupo, es motivo de crítica o resentimiento, tanto por los xenófobos conservadores opuestos a todo tipo de inmigración, como por los grupos defensores de los derechos humanos que reclaman un tratamiento equitativo para todos.
Si tal política ha sido sostenible a lo largo de cincuenta años fue porque encontró su racionalidad en el supuesto de que los cubanos no eran inmigrantes, sino exiliados, y porque históricamente la política migratoria hacia Cuba ha formado parte de una estrategia más abarcadora, destinada a
desestabilizar el sistema cubano, a la cual se han sumado tanto conservadores como liberales norteamericanos, presentándola públicamente como un asunto de interés nacional y un compromiso con la “democracia” en el mundo.
Para muchos, la política hacia Cuba constituye una escandalosa desigualdad en el tratamiento a los inmigrantes. La garantía para el ingreso legal de 20 000 personas anuales, el máximo permitido por la ley y, en la práctica, solo aplicable al caso cubano; el asilo automático a todo inmigrante indocumentado que pise el suelo de Estados Unidos y la existencia de una exclusiva “ley de ajuste” con plazo indeterminado, que asegura a los inmigrantes procedentes de Cuba la posibilidad de obtener la residencia permanente mucho antes que cualquier otro grupo, es motivo de crítica o resentimiento, tanto por los xenófobos conservadores opuestos a todo tipo de inmigración, como por los grupos defensores de los derechos humanos que reclaman un tratamiento equitativo para todos.
Si tal política ha sido sostenible a lo largo de cincuenta años fue porque encontró su racionalidad en el supuesto de que los cubanos no eran inmigrantes, sino exiliados, y porque históricamente la política migratoria hacia Cuba ha formado parte de una estrategia más abarcadora, destinada a
desestabilizar el sistema cubano, a la cual se han sumado tanto conservadores como liberales norteamericanos, presentándola públicamente como un asunto de interés nacional y un compromiso con la “democracia” en el mundo.
Un caso raro de devolución por EEUU a Cuba de barco robado con sus cuatro ocupantes.
Estados Unidos devolvió a Cuba una embarcación robada en la Base Náutica de Tarará y a los cuatro cubanos que iban a bordo con la intención de emigrar, informó este miércoles en Nota Oficial el gobierno cubano.Manuel Ramírez y Eduardo Puig, custodios de la marina, en el este de La Habana, hurtaron el barco "Comodoro" el 29 de julio "con el fin de abandonar ilegalmente el país hacia los Estados Unidos", según una nota del Ministerio del Interior.
A los dos hombres, que para hacerse de la embarcación "emplearon la fuerza y causaron daños a medios e instalaciones", se sumaron otros dos, identificados como Yusnaykys Hierrezuelo y Karel González, precisó el comunicado publicado en el diario Granma.
La embarcación fue interceptada por los guardacostas estadounidenses, alertados por las Tropas Guardafronteras de Cuba, "en cumplimiento de los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países", añadió.
"Las circunstancias que originaron este hecho se encuentran en proceso de investigación por las autoridades competentes".
Estados Unidos y Cuba suscribieron en 1994 acuerdos migratorios que estipulan que Washington concederá 20.000 visas anuales a cubanos y repatriará a los ilegales interceptados en el mar.
Cuba, por su parte, debe evitar las salidas ilegales por medios persuasivos y reinsertar socialmente a los repatriados.
Si Estados Unidos hubiera cumplido sus compromisos y no existiera la Ley de Ajuste Cubano, que emplea la migración con fines políticos, muchos cubanos no habrían fallecido en las aguas del Estrecho de la Florida.
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