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Temer ordenó sitiar a Dilma en su residencia oficial [+ video]

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, ordenó instalar un cordón militar alrededor de la zona del palacio da Alvorada, lugar de residencia de la mandataria Dilma Rousseff. Así lo comunican medios brasileños citando al vicepresidente del Senado Jorge Vianna.

El legislador aseguró que se instaló un punto de control en las inmediaciones, de manera que todos los que visiten a la presidenta suspendida deben identificarse ante una patrulla militar fuertemente armada, recoge Nossapolitica.net.

El vicepresidente del Senado afirmó que al visitar a Rousseff tuvo que esperar un largo rato antes de poder acceder a su residencia.

Confirmado: General golpista Vásquez Velásquez de Honduras fue detenido por robo de carros en 1993

El sujeto que está nombrado como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Romeo Vásquez Velásquez, defendió la actuación del Ejército hondureño de detener y expulsar del país al presidente electo, Manuel Zelaya, asegurando que "la democracia estaba en peligro". Así dijo a Reuters un vulgar jefe de banda de robo de carros, según un periódico cómplice del golpe de estado en Honduras y que hoy no recuerda.

"Lo hicimos por deber, por amor a la patria, porque la democracia estaba en peligro", declaró Romeo Vázquez. "Fuera nos miran mal, pero dentro somos los defensores de la democracia", aseguró el general, que en la mesa de su amplio despacho tiene una Biblia y 'Los Deliberantes', un libro sobre el poder de los militares en Honduras, entre decenas de papeles, informes y carpetas.




Aporrea.Jean-Guy Allard.

12 de julio 2009. - La noticia se confirma por distintas fuentes. El General Romeo Vásquez Velásquez, comandante del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas hondureñas que secuestró y expulsó del país centroamericano al Presidente constitucional José Manuel Zelaya fue arrestado y encarcelado en febrero de 1993 como cabecilla de una pandilla internacional de ladrones de carros.

El arresto de Vásquez que Zelaya destituyó de su cargo por insubordinación y que se negó a abandonar su puesto para luego encabezar la revuelta de los gorilas, fue anunciado por toda la prensa hondureña el 2 de Febrero de 1993.

Este día, el periódico El Heraldo - hoy entre los mas activos cómplices de la cúpula de empresarios, gánsteres y militares que robo el poder - publicó la noticia con el titulo:
"A prisión once miembros de Banda de los Trece".

El Heraldo prefiere no recordarse de esto.

Este día de 1993, Vásquez está arrestado como uno de los once miembros de una mafia internacional de robacarros llamada "Banda de los Trece" que se apropió ilegalmente de más de 200 carros para su venta en los países vecinos.

Explica el artículo del Heraldo que la pandilla se encontraba apadrinada por el Teniente Coronel Wilfredo Leva Cabrera "y el Mayor Romeo Vásquez Velasquez" que ban a ser encarcelados en la Penitenciaria Central.

"Once personas detenidas por su supuesta participación en el robo de unos 200 automóviles de lujo, así como 12 de los 19 carros decomisados como prueba de convicción por la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), fueron puestas ayer a la orden del Juzgado de Letras Primero de lo Criminal de Tegucigalpa", señala por su parte La Tribuna, otro periódico de la capital al precisar que "dos diputados tienen en su poder carros robados".

"Llama la atención que fue el mismo congreso que declaró su apoyo al golpe de estado, el que nombro a Roberto Micheletti como presidente, y el que además había nombrado al ladrón de carros de lujo, Romeo Vasquez Velasquez, como Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada", comenta un blog salvadoreño – El Trompudo - que denuncia el hecho con copias de artículos de prensa.
NarcoNews el sitio especializado norteamericano ya había publicado la noticia hace unos días, también con recorte de prensa.

No se sabe por que subterfugio el seguimiento del caso no aparece en los archivos. Todo parece indicar que Leva y Vásquez se beneficiaron de la presencia de amistades en el aparato judicial.

Vásquez Velásquez es un alumno hondureño más de la Escuela de las Américas, la academia militar yanqui que enseña a torturar, desaparecer, asesinar a militares del continente que Estados Unidos pretende dominar.

El ahora gorila en jefe hizo varias estancias en esta institución imperial entre 1976 y 1984, cuando se encontraba en Panamá. Ahí aprendió a insertarse en las actividades criminales que el ejército hondureño desarrollaba entonces en contra de Nicaragua y de los militantes de izquierda de su propia nación.

Durante los años 80, 184 personas fueron desaparecidas en Honduras. El Batallón 316, escuadrón de la muerte creado por asesores de Estados Undios, Argentina, Chile, Israel Taiwán, asesinaban a maestros, estudiantes, líderes sindicales, campesinos y simpatizantes de grupos progresistas.

Lo cierto es que el politiquero golpista Roberto Michiletti que ocupa hoy ilegalmente la presidencia del país centroamericano y que pertenece desde tres décadas a su Congreso, no puede ignorar las características poco gloriosas de la hoja de ruta de quién le permitió acceder a su presidencia postiza.

Vásquez, el cabecilla de pandilla internacional de robo de carros de lujo pasado a comandante de Estado Mayor, se encontró entre las "personalidades" que se reunieron en la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, unas semanas ante el golpe, para "hablar de la crisis" y que terminaron, según The New York Times, estudiando "cómo derribar al Presidente Zelaya, cómo arrestarlo y qué autoridad podría hacerlo".



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La esposa de Zelaya acusa a Romeo Vázquez.

"El general nos traicionó, nos tendió una trampa"


Hace apenas una semana, esta mujer salía en la televisión hondureña dirigiéndose al país desde su despacho de Primera Dama. Ahora, está escondida. Hace apenas una semana, Xiomara Castro pedía con voz firme a sus conciudadanos que fuesen a votar en el referéndum del domingo pasado, que apoyasen la iniciativa de su marido, el presidente Manuel Zelaya. Ahora, su voz se quiebra en llanto cuando recuerda a sus hijos y a sus nietos, también fugitivos en su propio país. Xiomara Castro de Zelaya desvela a EL PAÍS los detalles de “la trampa” que le tendió a su marido el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez.

Pregunta. ¿Cuándo se enteró de que un comando del Ejército había secuestrado a su marido?

Respuesta. Yo no estaba en casa. Me había trasladado a la provincia de donde nosotros procedemos, en el departamento de Olancho, para apoyar la consulta que se tenía que celebrar un día después. A las cinco y media de la madrugada, mi hija mayor, que vive cerca de nuestra casa, me dijo que se estaban escuchando disparos y que ella creía que eran en la casa de su papá. Yo intenté saber lo que pasaba, pero ni la seguridad de mi marido ni la muchacha que trabaja con nosotros sabía nada. Como unos 15 minutos después me llamó el edecán del presidente para decirme que los militares habían llegado, que lo habían golpeado, a él y a los miembros de su seguridad, y que se habían llevado al presidente. Usted se puede imaginar la angustia… Luego supe que mi otra hija, que sí estaba en mi casa, se encerró en su habitación al oír los disparos y se metió debajo de la cama. A la mujer que cuida a mi hija, los militares le preguntaron: “¿dónde está el resto de la gente?” La muchacha les dijo que no había nadie más. La puerta había sido abierta a tiros. Imagínese mi zozobra. Yo lo único que pensé fue salir huyendo.

P. ¿Hacia dónde se dirigió usted?

R. Supe que los militares me estaban buscando también a mí para sacarme del país. Y fue entonces cuando decidí refugiarme en las montañas. Mi madre se vino conmigo. Teníamos que estar cambiándonos a cada rato de lugar porque nos informaban de que el Ejército se iba acercando. Tenía que salir de dónde estuviera escondida a cualquier hora, a las once, a las doce de la noche…

P. ¿Por qué sigue huyendo? En principio no hay ninguna orden de búsqueda y captura contra usted…

R. Le voy a contar una cosa: yo no puedo confiarme. Si aquí se irrespetaron los derechos del presidente, entraron en su casa y lo sacaron a la fuerza… ¿Usted cree que en este país puede haber ahora mismo alguien seguro de que no le va a pasar nada?

P. Desde su escondite, ¿qué siente? Miedo, rabia…

R. Miedo. Yo tengo miedo, aunque gracias a Dios he encontrado un lugar donde me siento segura. El hecho de que no pueda ver a mis hijos ni a mis nietos me parece abominable. Mi hija mayor tiene un bebé y está embarazada de seis meses. Mi hijo mayor también tiene un niño pequeño. Mi otra hija también está escondida. Sólo puedo ver a mi hijo más pequeño, que está aquí conmigo…

P. Su marido, el sábado por la noche, se fue a dormir tranquilo pensando que el peligro de golpe había sido conjurado. Unas horas después, lo secuestraron y lo sacaron del país en pijama. ¿Quién lo traicionó?


Las semejanzas Allende y Pinochet - Zelaya y Romeo Vázquez No Son Pura Coincidencia


R. Le voy a contar una cosa y usted le va a poner fácilmente nombre a esa traición. El miércoles de la semana pasada, mi marido destituyó al general Romeo Vásquez, el jefe de las Fuerzas Armadas, por negarse a distribuir las urnas del referéndum. Tiene usted que tener en cuenta que aquí en Honduras, desde siempre, es el Ejército el encargado de hacer esta labor. Pues bien, pese a la destitución y a la crisis que se desató, el general siempre estuvo en contacto conmigo. Me llamaba y me decía que no había problema, que todo estaba bien. De hecho, el mismo sábado yo recibí una llamada de él a las dos de la tarde y me dijo: “mire, doña Xiomara, usted se ha convertido ahora en mi comandanta y quiero decirle que aquí está todo normal, usted tiene que entender que nosotros nos hemos opuesto a repartir las urnas porque es ilegal, pero que nosotros estamos firmes con el presidente. Y usted dígale por favor de nuestra parte a su marido que, una vez que pase todo esto, que venga al Estado Mayor para que podamos tomarnos un café y arreglarlo todo”. Insisto, eso fue a las dos de la tarde del sábado. Recuerdo que el general Romeo me dijo también: “La gente está controlada. Dígale a su marido que tenga la completa seguridad de que ya no hay peligro”. Imagínese: eso fue a las dos de la tarde del sábado. Y a las cinco de la mañana siguiente ya lo estaban sacando al presidente de nuestra casa. A la fuerza…

P. Entonces ¿considera Usted que fue una trampa?

R. Justo. Esa es la palabra correcta. Nosotros nos sentimos traicionados. Ningún gobierno le había dado el apoyo a las Fuerzas Armadas como mi marido lo ha hecho. Cuando nosotros ingresamos en el Gobierno había 6.000 policías. No tenían ni equipo, y el presidente los convirtió en 14.000 en apenas tres años. Y con los soldados hizo lo mismo. Se les apoyó poniéndoles un sueldo decente. Y fíjese: ellos mismos fueron los que le mordieron la mano.

P. ¿De quién obedece órdenes el general Romeo Vásquez?

R. Usted habrá visto como he visto yo al presidente de facto [Roberto Micheletti] levantándole la mano al general para que la gente lo aclamara… Han estado juntos en las concentraciones de apoyo al golpe. Pues me imagino que las órdenes vendrían de Micheletti.

P. ¿Cuándo tuvo el primer contacto con su marido después del golpe? ¿Dónde cree que van a poder encontrarse?

R. Hablé el martes pasado con él. Me dijo que ya había conseguido que unas personas, cuya identidad no puedo desvelar, me recogieran de las montañas para traerme a este lugar seguro donde ahora me encuentro. Y verlo… Dónde lo voy a ver… Yo quisiera verlo en mi casa, en mi país, con mis hijos, unidos como hemos estado siempre. Que regrese la paz, no solamente a mi casa [Xiomara Castro se echa a llorar] sino también a mi país.

P. ¿Ha llorado usted mucho estos días, señora?

R. Es que son momentos muy duros. Cuando uno recuerda… El primer día fue muy duro… Recordar a mis hijos, a mi esposo, a mis nietos… Y ver que en este momento, en este país, el poder lo están usurpando unos dictadores…. Uno siente mucha impotencia.

P. ¿Tiene usted previsto salir de Honduras?

R. No, yo no me muevo de aquí. No pienso salir.

P. ¿Por qué no quiere irse?

R. Porque nuestra vida está aquí. Mi hijos… [se vuelve a emocionar]. Nosotros no tenemos nada de qué avergonzarnos.

Fuente: Notiuno.com

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El gobierno golpista amenaza y miente


El canciller golpista de Honduras, Enrique Ortez, dijo hoy a la emisora colombiana Caracol Radio, que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, va a poder entrar en el país, pero no el presidente Manuel Zelaya depuesto por un golpe de estado.

"El señor secretario perfectamente bien puede venir a cualquier hora, pero es diferente porque la ley no le permite venir a intervenir en los asuntos soberanos de Honduras, entonces él va a pasar y el presidente Zelaya no va a pasar".

"No vamos a permitir venir a crear molotes (líos) innecesarios para que el pueblo hondureño esté tranquilo", afirmó.

Ortez, designado el domingo por Roberto Micheletti, dijo, no obstante que "la función de un secretario general no es venir a imponerle ninguna condición al gobierno de Honduras, que es un gobierno respetuoso de la Carta de la OEA, de las Naciones Unidas.

Por otra parte, aseguró que "no hay necesidad de ofensiva" diplomática para convencer de la legalidad del nuevo gobierno a la comunidad internacional.

"Somos un gobierno soberano de acuerdo con la Constitución de la República", dijo el ministro del Gobierno de Micheletti, condenado unánimemente en el exterior y sin reconocimiento por ningún país.

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