Norelys Morales Aguilera.─ Premonitorio, como siempre, Fidel Castro alertaba el 14 noviembre de 2008: “Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. (…) Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado”. Donald Trump vendría a confirmarlo con creces.
Declarar una guerra a Cuba en tiempos de supuesta paz ha sido la tónica para la administración Trump. Todo comenzó en lo que llamó un "cambio de política", y no ha sido más que volver a los peores tiempos de la confrontación de la Guerra Fría y la persecución macartista. El ataque ha sido en todos los ámbitos concebibles para rendir al pueblo cubano por hambre y desesperación, esperando un cambio de régimen.
