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La guerra imperial y la dignidad de Cuba

Magdiel Sánchez Quiroz*.-Se cumplió un mes de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. El hecho más relevante fue el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, su esposa y diputada. El saldo exacto de las personas asesinadas en la incursión aún no ha sido esclarecido. Oscila por las 140. Estados Unidos ha ocultado cualquier información sobre sus heridos y se niega a informar si sufrió bajas. Se sigue sin saber si hubo una traición o conspiración desde el interior de Venezuela. Pero el pueblo venezolano, hegemonizado por el chavismo, se sostiene firme en el proyecto de Chávez y Maduro. 

Un hecho que resaltó desde los primeros días es que en los ataques murieron 32 cubanos que realizaban labores internacionalistas. Algunos fueron asesinados mientras dormían. Otros combatieron hasta el último segundo, defendiendo al mandatario Maduro. Homenajeados por millones de cubanos que se movilizaron en los días posteriores, su heroicidad recuerda a sus compatriotas caídos en Angola, a los que defendieron la revolución en Granada, que combatieron con el Che en Bolivia y El Congo, a los internacionalistas de la guerra de España y a quienes se sumaron a las gestas independentistas de otras naciones en la región. 

En ese contexto, destaca también la nueva orden ejecutiva lanzada contra Cuba por Donald Trump (29/01/26). Ésta pretende llevar a un colapso energético a la isla, para detonar una crisis social y empujar un cambio de régimen. En su primer mandato, Trump incrementó las hostilidades contra Cuba al poner al país en la lista de países patrocinadores del terrorismo y agudizar las medidas coercitivas en su contra. Desde entonces, los problemas estructurales ocasionados por una guerra permanente (desde 1959) y un bloqueo (desde 1962) han hecho más difícil la vida para millones de cubanos que, a pesar de ello, sostienen una revolución que ha fundido la liberación nacional y la transición socialista en un solo cauce. 

En medio de una crisis política interna, Trump aspira a que el nuevo ataque contra Cuba le devuelva la legitimidad perdida por los problemas económicos internos, los crímenes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y el escándalo de pedofilia y lenocinio en que está inmerso. 

Como parte de una ofensiva sicológica, y con la “medalla” de haber secuestrado a Maduro y Flores, insiste ad nauseam que Cuba se rendirá. La guerra contra La Habana no es sólo mediática. Es total y permanente. A pesar de la asimetría entre los países, la opción de intervención militar de Estados Unidos. ha estado cancelada desde hace décadas por la fortaleza político militar de Cuba. 

Una estrategia de guerra de todo el pueblo, una fortaleza ideológica en la que se galvaniza el socialismo y el amor por la patria, la cohesión inquebrantable de la dirección del país, así como de la disposición de la inmensa mayoría del pueblo para defender la nación ha frustrado los proyectos imperialistas a lo largo de 67 años. 

Cuba ha sido el único país del mundo que ha logrado que Estados Unidos pague una indemnización de guerra, tras la invasión de Playa Girón. En la guerra de Angola contra el régimen del apartheid, mostró una superioridad políticomilitar y moral en el asesoramiento militar, se ganó el reconocimiento en las mesas de negociación de la paz y fue un baluarte de dignidad al no pedir nada en su favor, a pesar de los enormes sacrificios de decenas de miles de cubanos. 

La ofensiva belicista es parte de la batalla de un imperio en decadencia. Con el corolario trumpista a la Doctrina Monroe (Donroe) pretende reclamar la parte del mundo que, según el diseño geopolítico de Karl Hausofer, le corresponde como hegemón imperial. El continente americano, el Caribe y Groenlandia son así el espacio vital que le permitirá sobrevivir a la emergente multipolaridad. 

Cuba es, para la doctrina Donroe, “una amenza”. Así lo dice en la orden ejecutiva del 29/01/26. Cuba es el recordatorio constante de que el imperio no es omnipotente. Es un símbolo de la dignidad y la rebeldía de toda una nación y de un proyecto alternativo, el socialismo. 

En la nueva ofensiva contra Cuba está en juego la posibilidad de soberanía para toda la región. Nadie puede ser indiferente a este conflicto. Cada país y cada persona deben posicionarse para echar abajo la orden ejecutiva del 29 de enero y las medidas coercitivas impuestas en el primer gobierno de Trump. Por su parte, desde la Estrategia de Seguridad Nacional (NSE, por sus siglas en inglés) publicada por el gobierno de Trump en diciembre de 2025, se postula como necesario para ese país “reclutar (enlist) a países para fortalecer su estabilidad y seguridad en tierra y mares” (NSE, p. 16). Los dirigentes políticos de toda la región están obligados a demostrar si están dispuestos a rebelarse y ser dignos o aceptarán ser reclutas de un imperio en decadencia. 

* Filósofo. Coordinador de las Obras Escogidas de Fernando Martínez Heredia

La Jornada de México

Lula abofetea a Globo y Moro de nuevo [+ video]

Los principales responsables de la prisión de Lula para fraudar la elección de 2018 tuvieron que conformarse, de nuevo, con el apoyo y el respeto que él conquistó en el corazón y en el alma de los brasileños. Globo y Sergio Moro, responsables del fraude electoral de 2018, siguen siendo desafiados por el ex presidente y por una infinidad de los que están agradecidos por su obra.

El coraje de Lula enloquece a sus enemigos y verdugos. El ex presidente ya podría haber sido liberado. Para ello, sólo tendría que someterse a sus enemigos. Si bajara la cabeza, sería suelto porque, preso, acentúa el clima político en el país. Pero Lula es forzado en la lucha, en la resiliencia y es básicamente imposible que se rinda. Muere luchando.

Esto se traduce en la carta que escribió a la militancia petista recientemente.

Ocho meses después de ser arrestado, el ex presidente Lula escribió una carta para ser leída a los seguidores el lunes en el Sindicato de los Metalúrgicos del ABS, donde fue arrestado. Lula reafirmó que es víctima de una condena injusta y dijo ansiar el día del reencuentro con su pueblo:

"Hoy estoy seguro de que tengo el sueño más ligero y más conciencia que los que han me condenado. No quiero favores; quiero simplemente justicia. Me gustaría no cambiaría mi dignidad para mi liberación "

Él enloquece a sus enemigos porque mantenerlo atrapado tiene un enorme costo político nacional e internacional. Prueba de ello es la reciente carta enviada a las autoridades brasileñas por el relator independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la protección de la Libertad de expresión, David Kaye.

"Expresamos nuestra preocupación sobre la decisión de prevenir la prensa de entrevistar a Lula en la cárcel", escribió el relator, en una carta fechada el 10 de octubre, en la que cita como base la decisión que involucra al diario Folha de S. Paulo. La comunicación fue dirigida a la misión de Brasil en la ONU, que tuvo como responsabilidad repasar el documento para Brasilia.

Brasil está pagando un alto precio político ante la comunidad internacional por no respetar la decisión de la ONU de exigir que Brasil permita que Lula sea candidato en la elección de este año. Si él bajara la cabeza, podría ser suelto y la vida dos golpistas sería más fácil.

En el caso de Lula no se rinde, los golpistas tienen que lidiar con la desmoralización internacional de Brasil por arrestarlo sin pruebas y con faldas justas como, en plena Globo, en horario noble, el actor Alexandre Nero elogiar al ex presidente en la cara de Faustão o como el nuevo presidente del Tribunal de Cuentas de la Unión elogiar al mismo Lula en la huida de Sergio Moro.

Vale revisar esas escenas memorables, de lavar el alma. (Traducción de Google)


Fuente original: https://blogdacidadania.com.br/2018/12/lula-esbofeteia-globo-e-moro-de-novo/

Fidel Castro estropea la euforia de los voceros de Estados Unidos

Norelys Morales Aguilera.-- El pasado 10 de marzo, la Casa Blanca descartó que fuera a producirse una reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el exmandatario cubano Fidel Castro, durante la visita del Presidente a La Habana.

En una entrevista con la agencia de noticias Reuters, el asesor adjunto de Seguridad Nacional del presidente Obama, Ben Rhodes, dijo que por el contrario, el mandatario se reuniría, como hizo, con "disidentes" cubanos después de completar eventos oficiales con el actual jefe de Estado, Raúl Castro. [1]

Gracias, Koldo, por tus Gracias a Cuba

Koldo Campos Sagaseta.-- Y sí, Fidel es una de las más luminosas referencias de la historia, de las más dignas, como es Cuba un ejemplo, un gigantesco ejemplo de un pueblo diminuto, de una isla flotando en el Caribe en las mismas narices del Imperio.

Y saberlo y decirlo es para mi, también, una manera de agradecérselo.

Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba,  de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza.

Cuba: No somos pasarela

José Alejandro Rodríguez.-- Cuba está de moda, andan pregonando por el mundo, como si este país fuera pasarela de ocasión, efímera fiebre de sábado en la noche o evanescente escenario de curiosidades al son de la compleja y dilatada normalización de las relaciones con Estados Unidos.

Después de medio siglo tirante, ahora Obama reconoció que fue infructuosa la carta de la hostilidad abierta hacia la «majadera» Cuba. Negocia mientras mantiene debajo de la manga un as de tácticas y estrategias sutiles. Pero no acaba de eliminar el bloqueo, aunque suavice ciertas clavijas, y empiecen a llegar a La Habana turistas autorizados por las 12 excepciones.

Ahora hasta The New York Times hace guiños a Cuba, con un «cheak to cheak». Y todo el mundo quiere estar en La Habana satanizada, vaya a saber por qué: artistas, hombres de negocios y gurúes de la comunicación, personajes del jet set… Cada quien vela por su trozo en el pastel que sueñan repartirse, como si los cubanos no los estuviéramos midiendo, y no precisamente para ropa.

El olor de la Bolivia de Evo y Álvaro

Hernando Calvo Ospina.-- “Si el Che nos escogió para continuar su revolución, será por algo”, me dice un boliviano repleto de orgullo, en La Paz.

Los carros son muchos, demasiados. En particular los del servicio público. No se entiende cómo no chocan con más regularidad. Los peatones debemos calcular cómo pasar de un andén al otro sin ser atropellados. Pero a nadie parece molestar. Solo a los que no somos de aquí. Alguien dijo alguna vez que era la “Shangai latinoamericana”.

Me paro a detallar. Miro y miro por varios minutos y compruebo que ya los indígenas, gran mayoría en este país, no se bajan del andén para darle el paso a un mestizo o blanco.

Recuerdo hace dos años cuando vi en el Parlamento a las indígenas con sus polleras y sombreros. A los obreros con sus humildes, aunque muy limpias, ropas. Me impactó. Es que la cultura occidental, la “civilizada”, nos enseñó y nos acostumbró a que a ese recinto solo se va en saco y corbata. Con faldas bien cortadas y tacones.