Mostrando las entradas con la etiqueta Andrés Oppenheimer. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Andrés Oppenheimer. Mostrar todas las entradas

Andrés Oppenheimer: El cruzado del Herald

Complicidad de Oppenheimer con
emporios mediáticos y obsesión enfermiza
conta Cuba
Jorge Elbaum*.-- Andrés Oppenheimer es uno de los voceros más importantes del neoliberalismo orientado hacia latinoamerica. Su residencia en Miami y periodismo simplificador y cómodo lo convierten en el interlocutor más valorado por los think tank conservadores de Estados Unidos dedicados a oscultar lo que consideran su “patio trasero”.

Oppenheimer sostiene dos formatos periodísticos de difusión: por un lado sus columnas gráficas difundidas por El Nuevo Herald en castellano y el Miami Herald en inglés. Por el otro su edición semanal en la CNN que incluye columnistas y reportajes. Ambos soportes son seguidos con fruición por el establishment latinoamericano trasnacionalizado que rememora los años ´90 –hegemonizados por el Consenso de Washington– como el paraíso perdido.

La nueva ofensiva de la derecha estadounidense contra los proyectos emancipatorios de América Latina tienen en Oppenheimer uno de sus soldados más conspicuos y sistemáticos. En los últimos meses los tópicos de sus análisis críticos han sido:

La oratoria eficaz de Obama no desmentirá los hechos.


Norelys Morales Aguilera.

Andrés Oppenheimer, uno de los comentaristas estrella de la Gran Prensa, bien pudiera reclamar para sí el récord del “Libro más vendido con el contenido más refutado por la historia”. Todos recordarán “La Hora Final de Castro”. Por honestidad intelectual simplemente, el autor debió escribir otro para intentar repararla. No lo hizo.

Sin embargo, se le sigue considerando un gran analista a pesar de sus fiascos. Él representa una línea de pensamiento y acción contra Cuba. Ante lo obvio y los hechos de la nueva Latinoamérica que se dispone a dialogar con Barack Obama, Oppenheimer escribió en el Nuevo Herald, con la arrogancia de quien dicta acciones para toda la región:

“Hablando de la Cumbre de las Américas, Obama debería decirles a los líderes latinoamericanos que le pedirán normalizar totalmente las relaciones con Cuba: ``Okay, estoy dispuesto a discutirlo, pero sólo si ustedes están dispuestos a cumplir con los acuerdos hemisféricos que exigen la defensa colectiva de la democracia en cualquier lugar de la región, incluyendo Cuba''.

El tema de “la democracia” en Cuba, junto con otros que conforman una matriz de opinión de los grandes medios en respuesta a políticas de Estados Unidos respecto a la Isla, tienen objetivos que en el devenir de los hechos se afianzaron y no han cambiado. Pese al fracaso de las distintas administraciones en 50 años contra la pequeña nación que no representa más que un ejemplo que les perturba o les obsesiona, y cuyas armas se han mellado, al costo del sacrificio de los cubanos.

LA DEMOCRACIA ES PARA ACABAR CON LAS CONQUISTAS REVOLUCIONARIAS

Luis René Fernández Tabío , profesor e investigador del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, citado por IPS, explicó en 2007 que desde el triunfo de la Revolución cubana el objetivo medular de la política de Estados Unidos ha sido “retrotraer la historia y hacer colapsar su gobierno, debilitar y quebrar su sistema económico y político, e instalar otro de tipo democrático representativo y de economía abierta y de mercado, donde el dinero proveniente de Estados Unidos pueda restablecer la supeditación política y económica de la isla.”

El bloqueo contra Cuba fue impuesto por el gobierno estadounidense el 3 de febrero de 1962 a través de la Proclama 3447. Así se estableció oficialmente el cierre total de todo comercio entre los Estados Unidos y Cuba, mediante una decisión presidencial, amparada en las facultades de la Ley de Asistencia Exterior de 1961 para la Casa Blanca.

De conformidad con estos preceptos el Presidente ordenó al Secretario del Tesoro promulgar todas las medidas y regulaciones que fuesen necesarias para hacer efectiva la prohibición de importaciones a territorio norteamericano de todos los productos de origen cubano y todos los importados desde o a través de Cuba.

Ante el fracaso, porque la Isla seguía ahí, en medio de la ofensiva neoliberal, en 1996 quedó promulgada la Ley conocida como Helms-Burton, la cual codificó todas las normas, regulaciones, leyes y órdenes presidenciales adoptadas desde 1962 con relación al bloqueo económico financiero y comercial impuesto a Cuba, sin importar su jerarquía normativa. La guerra económica total la siguieron llamando “embargo”.

George Bush, su administración y la mafia de Miami, retocaron todo y diseñaron el escenario en el cual nombraban hasta el interventor de la Isla, como en Irak, y los personajes que se harían cargo del terror, “tomando nota”, dijo de los seguidores del “régimen”. ¡Democracia con guerra y tortura!, como ya han probado en América Latina que saben hacer.

Cálculos conservadores revelan que el daño directo acumulado que ha provocado el cerco económico a Cuba supera los 93 mil millones de dólares, casi dos veces el Producto Interno Bruto de la Isla. Al valor actual del dólar, ese monto equivaldría a no menos de 224 mil 600 millones de dólares.

DISPOSICION AL DIALOGO DE LA HABANA

Aún así, ningún analista serio puede negar la disposición de La Habana a negociar el diferendo. El presidente Raúl Castro lo ha reiterado varias veces, pero negociaciones en igualdad de condiciones, respeto mutuo y no la voluntad de subvertir el orden constitucional de la Isla que se empeñan en ilegitimar, tanto los grandes medios norteamericanos y europeos, como los mafiosos de Miami y sus mercenarios en la Isla.

En el cambio de la era Bush a la de Obama, aún no hay signos de respeto a que la Isla puede darse su propio gobierno con el consenso de sus nacionales.

Las medidas de Obama de cara a la Cumbre de Las Américas responden a una política diseñada desde la campaña presidencial para la nueva imagen y rol que considera el poder imperial. Los cambios en viajes, remesas, etc. estaban previstos por el flamante mandatario y sus declaraciones no dejan dudas, cuando las incluyó en el plan del presupuesto. Subterfugio legal del la “gran democracia” estadounidense.

“En los próximos días, presentaré un presupuesto ante el Congreso. Con demasiada frecuencia, hemos visto estos documentos como simples números en un papel o una lista detallada de programas. Veo este documento de forma diferente. Lo veo como una visión para Estados Unidos: un plan de acción para nuestro futuro”, según recogen los documentos de la Casa Blanca.

EL BLOQUEO SIGUE

Las intenciones de cambiar en Cuba las reglas del juego hacia un capitalismo dependiente de la economía norteamericana están intactas. “Todo se hace por la libertad de Cuba.”, ha declarado el asesor presidencial de Obama para América Latina, Dan Restrepo.

En su Reflexión del 13 de abril, refiriéndose al bloqueo y al presidente de Estados Unidos en la Cumbre de Trinidad y Tobago, Fidel Castro escribió: “Ahora solo falta que Obama persuada allí a todos los presidentes latinoamericanos que el bloqueo es inofensivo.”

No podrá conseguirlo la eficaz oratoria del presidente norteamericano. Los propios documentos oficiales de su gobierno lo desmienten. La Hoja Informativa de la Casa Blanca denominada “Aumentar el contacto con el pueblo cubano” del 13 de abril expresa:

“Todos los que abrazan valores esenciales de la democracia desean profundamente una Cuba que respete los derechos humanos, políticos y económicos básicos de todos sus ciudadanos. El presidente Obama considera que estas medidas ayudarán a que esta meta se haga realidad.”

Mientras Washington piense así, seguido de sus ilustres analistas de la gran prensa, como Andrés Oppenheimer, ni eliminarán el bloqueo ni habrá respeto hacia la Isla.


Oppenheimer: el inventor de la “castrología” rentable.


Las razones del "señor" Oppenheimer.

Juan Manuel Combi

Una vez más el “señor” Andrés Oppenheimer nos sorprende con su poder de creatividad. En el diario La Nación (El Imperio) publica una nota bajo el título “Las razones detrás de la purga en Cuba”, haciendo referencia a la decisión tomada por el Estado cubano en cuanto al movimiento de cuadros y reestructuraciones en algunos organismos de su administración central. La llamada “purga” no es más que una reorganización decidida por el gobierno soberano de Cuba, aceptada por quienes fueron removidos de sus cargos. Sin embargo, el “señor” Oppenheimer pudo deducir de tal decisión política una sarta de dislates que bien podrían ser tenidos en cuenta para una sesión de terapia a la que urgentemente deberá concurrir a los efectos de no continuar agravando su estado de paranoia.

Veamos los dichos de Oppenheimer, desde MIAMI: “Los castrólogos, o sea quienes practican esa oscura ciencia que es tratar de interpretar las acciones de los hermanos Castro, están divididos respecto de la purga del gabinete que tuvo lugar en Cuba la semana pasada: algunos la consideran una señal de cambio, mientras que otros la interpretan como una señal de resistencia al cambio.”¿A quién hace referencia don Andrés con el término por él mismo acuñado? Solo él y su delirio lo saben, sólo él y su permanente fijación con la persona de Castro, que parecería aparecérsele como un fantasma que lo acosa. No olvidemos el título de uno de sus libros, “La hora final de Castro”, escrito allá por el año 1993, en el que anunciaba el final de Fidel y, obviamente, el final de la Revolución. Ni una cosa ni la otra ocurrieron: Fidel sigue vivo y la Revolución celebra sus cincuenta años de victoria.

Desde hace mucho tiempo, los periodistas del imperio, como Oppenheimer, se venían preguntando qué iba a pasar con Cuba y su Revolución sin Fidel en el Gobierno. Hoy, que encontraron la respuesta, ya no les queda otra alternativa que tratar de encontrar teorías ante cada acto que refleje la vigencia plena de la democracia cubana. Así es como don Andrés describe las teorías, o sus teorías (hay que tener presente que estamos ante un delirio paranoico, en el cual no sabemos quien es el que está hablando), sobre las ultimas medidas tendientes a la reorganización en los órganos de gobierno: “Entre las explicaciones más frecuentes de la purga, están: La teoría de la "señal de cambio": el presidente Raúl Castro consolida su poder, destituyendo a los hombres de Fidel y reemplazándolos con sus propios cuadros -casi todos militares- en los cargos más altos del gobierno, anticipándose a medidas del presidente Barack Obama para levantar algunas sanciones contra Cuba. Al nombrar a sus propios cuadros, Raúl también promueve una nueva generación de líderes que estarán mejor equipados para enfrentar las nuevas realidades políticas y económicas, según sostiene esta teoría, la más respaldada por los castrólogos.

La teoría de la "resistencia al cambio": anticipándose a las medidas de Washington para iniciar una posible negociación con Cuba, los hermanos Castro destituyeron a los miembros más jóvenes, más conocidos y más conectados internacionalmente del gabinete para enviar una señal de que no habrá ninguna grieta en el régimen. Lo que ocurrió en Cuba es una reconcentración de poder: si Estados Unidos levanta algunas de sus sanciones económicas a la isla, el régimen querrá hacerle frente a la nueva situación como un bloque monolítico, según sostiene la teoría. La teoría del "chivo expiatorio": la característica más notable del régimen de Castro, como la de cualquier dictadura, es la constante búsqueda de responsables…". Señal de cambio, resistencia al cambio, chivo expiatorio….y cuanto invento sea posible en aras de mantener un delirio de persecución propio de la paranoia de la que muchos periodistas del imperio no pueden salir. La elaboración de complejos esquemas mentales acerca de imaginarios complots es una característica propia de un paranoico. Y es notable que el complot es algo que impera en todo este discurso.

Pero a veces el delirio puede llegar muy lejos, tanto como para defender a un narcotraficante y ponerlo como bandera de las “libertades fundamentales”. Así es como Oppenheimer lo hace: “Es lo que ha ocurrido una y otra vez. Cada vez que hechos externos amenazan con presionar a Cuba para que permita libertades fundamentales, o que alguien del régimen surge como potencial líder de una transición, los Castro han reaccionado cerrando filas y retrocediendo a posturas de línea dura. A fines de la década de 1980, cuando la Unión Soviética inició el proceso de apertura de la perestroika, Fidel Castro destituyó -y luego ejecutó- al carismático Héroe de la República , general Arnaldo Ochoa, un reformista que quería cambios dentro de la revolución.”. Arnaldo Ochoa fue condenado, proceso mediante, por haber incurrido en el delito de narcotráfico, en una causa en donde la prueba fue de público conocimiento.

Sin embargo, Oppenheimer, lo describe como un “un reformista que quería cambios dentro de la revolución”; o bien estamos ante la presencia de una idea delirante, o bien el autor de tales afirmaciones cree que la comercialización de estupefacientes forma parte de las libertades fundamentales del mercado. Aunque habría que reconocer que tal disyuntiva no es excluyente, ya que ambas cosas pueden combinarse tratándose de un periodista que escribe desde Miami.

Aunque se esfuercen en elaborar razones para defenestrar a la Revolución , el cambio de funcionarios y la reorganización en la administración central del Estado cubano no es sino la prueba fehaciente de que la Revolución sigue viva, ¿o acaso la palabra revolución no significa cambio? Pero siempre habrá paranoicos que fantaseen con “la purga en Cuba”. Porque, a pesar de que se disponga de pruebas fehacientes que digan lo contrario, el paranoico siempre tendrá la razón en su mundo donde la Razón ha muerto.