La troika de El País, El Nuevo Herald e Infobae: manipulación y otros artificios

Norelys Morales Aguilera (Cubahora.cu).- Desde Madrid, Miami, y Buenos Aires la troika de El País, El Nuevo Herald e Infobae enrumbaron el anuncio de varias agencias noticiosas sobre el inicio del proceso de reajuste laboral para actualizar la economía cubana que comenzó a aplicarse en los ministerios de la Industria Azucarera, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo.

Por la diferencia horaria así cayeron los titulares ese día: “Comienzan en Cuba los despidos masivos” (El País de España), “Inicio de despidos genera temores en Cuba” (El Nuevo Herald de Miami) y“Alarma por la ola de despidos en Cuba” (Infobae, Buenos Aires).

Al corresponsal de El País en La Habana, Mauricio Vicent, le da lo mismo que se diga “desempleo” o "reordenamiento laboral"; trabajadores "disponibles" o parados... como se le quiera llamar al proceso traumático que viene, es igual…”.

Para legitimar su informe pone como voz autorizada a un economista, que no se sabe quién es o si lo inventó, total Vicent no cumple con el Libro de Estilo de su periódico incluidas las fuentes y a ellos les hace gracia: “La reconversión es de calibre pesado, o al decir de un economista cubano, "digna de un ajuste del Fondo Monetario Internacional".


En orden temporal siguió El Nuevo Herald, que tiene siempre a mano a sus disidentes, más ahora con presagio de desempleo, no por la actualización, ellos son asalariados de otro tipo, sino porque se les acaban los presos políticos y ha trascendido lo que piensan de ellos sus mentores diplomáticos, que se estarán deshaciendo en halagos secretos.

Héctor Palacios, "economista y periodista independiente" cree que el efecto de las medidas está dividiendo aún más a la población cubana en general. Algo tiene que decir “un economista” ¿no?

La "muy bien informada" Yoani Sánchez, la misma bloguera que no sabe que Cuba fue invadida por Estados Unidos en Playa Girón hace medio siglo atrás, asegura en El Nuevo Herald que: "la sensación generalizada es temor, aprehensión y pánico".

Y , no faltan quienes como Elizardo Sánchez, El Camaján, presunto agente de la Seguridad cubana según los propios diplomáticos norteamericanos, declaren que Raúl Castro está aplicando sobre las espaldas de los sectores más humildes políticas neoliberales para subsanar "dificultades creadas por el propio gobierno'', según reseña del blog Cambios en Cuba.

Repetir el guión les parece muy bien y matizan con un miedo que nadie encontró en las imágenes de los que deciden trabajar por cuenta propia porque antes no lo hacían o se reorientan hacia ese empleo, que tiene garantías sociales, redistribuirá la riqueza mediante impuestos y, el gobierno invertirá unos 130 millones de dólares en importar el próximo año suministros para esas actividades.

El titular de Infobae es obvio. Regala una buena perla: “Incluso la izquierdista Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), activa principalmente en América Latina, atacó los despidos como "un clásico plan capitalista'' y agregó: "La verdadera defensa del socialismo pasa hoy en Cuba por impulsar la lucha de los trabajadores contra este plan y exigir el derecho de huelga''.

La estrategia consiste en asentar en la opinión pública mundial una concepción catastrófica sobre la modernización, que para variar, lo lamentable es que no sea neoliberal, porque justicia o solidaridad, si triunfan son un mal ejemplo en tiempos cambiantes a escala planetaria.

El sobredimensionamiento de la información proveniente de Cuba se mantiene en los medios corporativos, disciplinados sobre lo que tienen que atacar, en este caso todo lo que provenga de la Isla, si es para superar dificultades, mejor.

La exclusión u ocultamiento son evidentes. Baste señalar la ausencia de referencias al proceso previo a la gradual reducción de plantillas, que ha sido un intenso diálogo, cuestionamiento, búsqueda de soluciones, etc., alentados desde el propio Partido y Gobierno. El mismo presidente Raúl Castro ha llamado a no silenciar ninguna opinión.

Cuando esto sucede los estereotipos abundan. Figúrese el lector que en la “dictadura” por antonomasia en la que han convertido a Cuba si la gente no protesta es porque hay represión.

Ahí entran a jugar, otras opiniones perversas, como la de pedirle solidaridad a los gremios de otros países ante el desbarajuste con los trabajadores cubanos. Que aquellos se sientan culpables. Cualquiera reconoce la talla de la manipulación y voces no les faltan, como que viven del cuento “anticastrista” o “democrático” o “cuasi intelectual”.

Total que si El País, El Nuevo Herald o Infobae vinieran a santificar lo que hacen los cubanos, sería que el rumbo se torció de verdad. Mal que les pese, se quedan con las ganas una vez más.

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