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Denuncia: EEUU amenaza militarmente América Latina

El gobierno de Cuba denunció este 28 de agosto 2025 el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, al considerarlo una amenaza directa para la región, impulsada bajo "pretextos absurdos" y en clara violación del espíritu de paz promovido por los países latinoamericanos y caribeños.

Afirma la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores ( Minrex), difundida este jueves que el despliegue de fuerzas estadounidenses constituye «una grave amenaza y una agresiva demostración de fuerza» que atenta contra la soberanía y autodeterminación de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Asimismo, subraya que esta acción ignora el compromiso colectivo de los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) al proclamar a la región como Zona de Paz.

Afirma que la acusación de Washington de vincular al gobierno legítimo de Venezuela y a su presidente, Nicolás Maduro Moros, con redes de tráfico ilícito de drogas carece de fundamento y responde a una estrategia de desinformación.

La declaración recuerda que ni siquiera la propia Agencia para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos incluyó al gobierno venezolano en su informe anual como facilitador del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.

Asimismo, el texto señala que estas acusaciones forman parte de un patrón histórico de mentiras utilizado por Estados Unidos para justificar intervenciones militares en la región. En tal sentido, el pronunciamiento del Minrex trae a colación la invasión estadounidense a Irak en 2003, basada en la falsa afirmación de la existencia de armas de destrucción masiva.

Ese pretexto sirvió para atacar e invadir a un país soberano, provocar la muerte de cientos de miles de sus ciudadanos y el desplazamiento forzoso de una cifra similar, recuerda la Cancillería del país antillano.

La declaración destaca un dato revelador: según el Informe Global de Drogas 2025 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Estados Unidos es el mayor mercado de estupefacientes en la región y probablemente en el mundo. En este sentido, el texto subraya que dentro del propio país operan las mayores redes que estimulan el consumo, garantizan la distribución, facilitan el tráfico y lavan las enormes ganancias del narcotráfico, con impunidad relativa y sin un esfuerzo efectivo del gobierno para detenerlas.

Afirma la declaración que las cuantiosas sumas generadas en ese mercado ilegal incentivan la creación y expansión de redes criminales en América Latina y el Caribe. Además, critica la «vigorosa industria de armas» estadounidense y sus regulaciones laxas en la comercialización, que alimentan el poder letal de los grupos delictivos en la región.

Asimismo, el Ministerio cubano de Exteriores rechaza la utilización de los flujos migratorios irregulares como justificación para militarizar el mar Caribe. Al propio tiempo, cuestiona con firmeza que el despliegue de submarinos nucleares, buques de guerra y potencial bélico desproporcionado en una zona históricamente pacífica sea una respuesta adecuada o legítima para abordar el crimen organizado, el narcotráfico o la migración.

¿Quién con un mínimo de sentido común y honestidad puede creer que este despliegue militar masivo realmente busca combatir esos fenómenos?», se pregunta el documento, al calificar la operación como una muestra más de la renovada aplicación de la Doctrina Monroe, herramienta histórica del intervencionismo estadounidense en América.

Cuba reitera su compromiso con la lucha efectiva y transparente contra el tráfico de drogas, la defensa de la soberanía nacional y la promoción de la paz regional. Y, en línea con lo expresado por el presidente Miguel Díaz-Canel durante la XIII Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP el pasado 20 de agosto, llama a los países de la región a denunciar «firmemente las nuevas demostraciones de fuerza imperialista» que amenazan la estabilidad del Caribe y América Latina./Prensa Latina

Cuba’s ‘sonic attack’ on diplomats is pure science fiction: Foreign Correspondent

Reese Erlich*.─ The mainstream media stories were straight out of a science fiction movie. Somebody in Cuba was aiming a super sophisticated “sonic weapon” at US diplomats here in Havana, causing them to experience hearing loss, dizziness, nausea, severe headaches and even brain damage similar to a concussion.

From December 2016 through February 2017, according to the Trump administration, 22 American diplomats heard strange sounds in their homes and hotel rooms. They suffered a variety of debilitating symptoms.

Convertir una pancreatitis en un asesinato político: editorial del diario Granma


Editorial

Fabricar pretextos

La Revolución Cubana ha sido objeto de cientos de campañas de desinformación, generalmente orquestadas por el gobierno norteamericano, con la complicidad de aliados europeos y el concurso de las poderosas fuerzas e intereses que controlan los emporios mediáticos, pero no han podido desviar a los cubanos de sus ideales de independencia y socialismo, ni confundir a los pueblos del planeta que, pese a todo, descubren con su sabiduría e instinto dónde está la verdad. Son campañas sin límites políticos ni éticos que chocan con la fuerza moral de Cuba y solo manchan a sus autores.

La más reciente, que provino de sus "multipremiados" informantes, se desinfló en 72 horas. Los políticos mentirosos, los medios de prensa que calumniaron por interés político y los periodistas que reportaron un hecho que no existió, sin intentar una mínima confirmación, no debieran tener impunidad. Por lo menos, deberían confesar el error y pedir excusas a la familia cuyo duelo no respetaron.

Curiosamente, todos ellos callan ante el millón de muertos civiles en Iraq y Afganistán a los que definen como "daños colaterales" y ante las ejecuciones extrajudiciales con aviones no tripulados en países soberanos.

Guardan prudente silencio ante el uso de la tortura, apañan la existencia de cárceles norteamericanas secretas en Europa, impiden la investigación de los crímenes cometidos en Abu Ghraib y la Base Naval de Guantánamo, que se usurpa a Cuba, y de los vuelos secretos de la CIA con personas secuestradas en otros Estados.

Tampoco se conmueven ante la forma brutal en que los gobiernos en Europa descargan en los más pobres y en los inmigrantes las consecuencias de la crisis económica. Miran a otro lado, cuando se reprime con inusitada violencia a desempleados o estudiantes en esas sociedades opulentas.

Sin embargo, andan a la caza de pretextos para denigrar a Cuba. Y a falta de estos, los fabrican.

Con toda desvergüenza, pujaron por convertir una pancreatitis en un asesinato político; una justificada detención policial de menos de tres horas por alteración del orden, sin el menor uso de la fuerza, en una golpiza mortal; una persona con antecedentes delictivos, sancionada a dos años de privación de libertad por delito común, en un disidente político, víctima de larga condena.

El pueblo comparte la protesta de la familia cuyo dolor se ofende y la indignación de los médicos a quienes prácticamente se acusa de complicidad en un homicidio. El mundo conoce sobrados ejemplos de la vocación humanística de nuestros médicos, quienes no han escatimado energías y a riesgo de sus propias vidas han prestado y prestan sus servicios en todos los continentes.

El legislador David Rivera, célebre por corrupción electoral y por sus campañas extremistas para eliminar el derecho de los cubanos emigrados a viajar a su país, que hace solo unas semanas acusó al presidente Carter de ser "un agente cubano", afirmó bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos que el fallecido "cayó asesinado a golpes y bastonazos en el céntrico Parque Vidal de Villa Clara, el domingo pasado".

Ni siquiera se molestó en verificar que hasta los peor intencionados reconocen que estuvo en el parque, antes y después de la breve detención, el jueves 5 de mayo, y no el domingo, cuando ya estaba hospitalizado. No sorprende que mienta, pero sí que lo haga tan torpemente.

Un tal Salafranca, europarlamentario del Partido Popular, de muchos méritos anticubanos y proyanquis, quien dice que los informes sobre los vuelos secretos de la CIA no aportan datos adicionales y se tapa los ojos para abstenerse sobre cualquier condena, aseguró en el Parlamento Europeo que la persona "falleció luego de su detención y golpiza por parte de la policía cubana".

El País, de la España del Grupo Prisa y las confabulaciones del PP, publicó un despacho con el título "Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía". ABC, históricamente al servicio de las peores causas, reseñó "Muere opositor cubano tras una paliza de la policía castrista". No les interesa confirmar la veracidad de los supuestos hechos y ni siquiera se molestan en disimular el contubernio con títulos diferentes.

Insólitamente, hasta el propio Presidente Barack Obama, en Miami y ante una pregunta de la bien tendenciosa cadena Univisión, aunque dijo que faltaban por precisar detalles, se pronunció también sobre los sucesos del Parque Vidal que nunca ocurrieron.

Es curioso que Obama, siempre tan ocupado, pueda retener en su memoria el caso de una persona detenida en un parque cubano al que pudo regresar un rato después. Sin embargo, no ha dicho nada y posiblemente ni recuerde el rostro angustiado o el relato de la niña iraquí Samar Hassan, publicado en el diario The New York Times, el pasado 7 de mayo, mientras narraba la terrible experiencia del asesinato de sus padres por una patrulla norteamericana, cuando regresaban del hospital tras curar las heridas de su hermanito.

Pero, en el caso de Cuba, la peor falta no son las burdas mentiras que día a día se fabrican y reproducen. Lo que es imperdonable es que se censuren las grandes verdades y la historia de un pueblo heroico y bloqueado, que ha sido capaz de alcanzar lo que para la gran mayoría de la Humanidad es todavía un sueño.

En el pasado, se ha tratado de aislar a Cuba o de provocar desórdenes internos para provocar una intervención norteamericana. ¿Qué se pretende con estas campañas? ¿Solo denigrar o algo peor? ¿Será que a los que mueven los hilos y a sus asalariados internos les encantaría invocar la "protección de civiles" para bombardear La Habana?

Nuestro pueblo no se dejará confundir por los contrarrevolucionarios internos que buscan el pretexto mediático para promover un conflicto con Estados Unidos y sabrá responder con serenidad y firmeza ante las acciones de estos mercenarios.

Los argumentos de la Revolución Cubana no se fabrican como las mentiras de nuestros enemigos, se construyen con la dignidad y la entereza de nuestro pueblo que aprendió que la verdad es el arma más limpia de los hombres.