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El caso Soto y el cincuentenario del mentidero en contra de Cuba

Hasta Obama cayó en un garlito

Hernán Uribe.-La muerte por enfermedad grave del cubano Wilfredo Soto fue aprovechada para fabricar una mentira más que dejó al desnudo la desinformación practicada por la gran prensa comercial europea, latinoamericana y estadounidense e incluso dejó mal parado al presidente Barack Obama quien se pronunció acerca de un suceso inexistente según denunció el periódico habanero “Granma”.

Quienes se han auto bautizados como “disidentes” propalaron la especie de que Soto, a quien le pusieron también aquel remoquete, había fallecido como efecto de golpes propinados por policías en circunstancias de que murió en un hospital por efecto de una pancreatitis aguda. Lo de la golpiza fue un deliberado invento, aunque ello no influyó en el matutino “El País” (Madrid) que tituló: ”Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía castrista”(8/5/11). Su gemelo de Santiago de Chile, “El Mercurio” a su vez escribió: “Oposición cubana denuncia muerte de un disidente tras golpiza de la policía” (9/5/11)

De esa manera se pretendió reeditar lo sucedido en marzo de 2010 con el suicida Orlando Zapata que fue objeto de un festival de falacias en el que también participó el presidente de Estados Unidos. Ahora, señaló “Granma”, “Con toda desvergüenza, pujaron por convertir una pancreatitis en un asesinato político.”Con seguridad la de ahora tampoco será la última inexactitud pues en los hechos la tergiversación acerca de la Revolución Cubana nació el mismo año de la victoria en 1959 y ha proseguido por medio siglo.

Colocándose en plan de vocero de los autos exiliados cubanos de Miami, Obama declaró el 24 de marzo de 2010 que pedía “la inmediata liberación e incondicional liberación de todos los presos políticos en Cuba (sic)”. Con esa postura matonesca, el presidente se marginó por completo de las advertencias que en 2009 le planteó Jonathan Farrar, entonces jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, quien le informó que “La oposición cubana no era más que un grupo desconectado de la sociedad y más preocupado de conseguir dinero que en llevar sus propuestas a sectores más amplios de la sociedad”. (del informe revelado por WikiLeaks)

Muy pronto pues, Obama se insertó en la ya tradicional y majadera palabrería de presidentes y aspirantes a esa jefatura practicada en Miami para lograr los votos de la gusanería. En marzo de 1992 se pudo leer en “The Miami Herald” un escrito firmado por George Bush (padre) quien sin el menor rubor por una evidente violación del derecho internacional afirmó:

“Nos proponemos seguir presionando a Cuba en el frente económico. Hace varios meses pusimos en práctica varias medidas para fortalecer el embargo y restringir aún más la capacidad de Castro de obtener divisas fuertes”. Luego una joyita intervencionista: “Estamos firmemente comprometidos a proporcionar noticias imparciales y objetivas (cursivas nuestras) al pueblo cubano a través de las emisiones de Radio y Televisión Martí”. Como es sabido, esas estaciones violan los convenios internacionales sobre el espacio aéreo y el uso del espacio radioeléctrico.

Derrotado por Clinton, Bush se quedó con las ganas...

En 1996, un fracasado aspirante a la Casa Blanca, el senador republicano Robert Dole dijo con desparpajo en un discurso de Miami que si lograba la presidencia “derrocaría al gobierno cubano”.Ante tal amenaza o estulticia, hubo reacción oficial al tenor de un despacho de France Presse: “Mike Curry, vocero de la Casa Blanca dijo que Dole tiene ahora que explicar cómo se propone derribar a Castro y se preguntó si pretende invadir la isla o continuar la política de Clinton”(20-5-96).

La primera o relevante mentira acerca de Cuba ocurrió a propósito del fracasado plan de invasión ocurrido en abril de 1961 y que tuvo como escenario físico a Playa Girón. Fue el debut de fantásticos inventos lanzados por las agencias internacionales de noticias, como Untes Internacional (UPI) según la cual los invasores avanzaban triunfantes ante el aplauso popular…En la realidad, los agresores casi ni pisaron tierra cubana, sus embarcaciones fueron destruidas y en menos de setenta y dos horas se rindieron más de un millar de “invasores”.

La distorsión noticiosa ha sido una constante en la prensa comercial-conservadora del orbe. En los años iniciales de los años noventa del siglo pasado esta característica se recrudeció con ocasión del derrumbe del socialismo en la ex Unión Soviética y en otras naciones europeas. Entonces, desde Londres hasta Washington se aseguraba que el capitalismo-llamado eufemísticamente democracia- regresaría con toda seguridad a Cuba. En Miami, mucha gente de origen cubano hizo el ridículo planteándose fabulosos proyectos ante un eventual regreso a la isla.

Sin embargo, a partir de 1993 los oráculos sobre el derrumbe del socialismo en Cuba, escasean o son más cautos. Después de haber engañado a lectores, radioescuchas y televidentes, algunos medios tratan de explicarse algo de la realidad cubana y al efecto adoptan el mecanismo de enviados especiales al terreno. Tal es el caso del Grupo de Diarios de América (GDA), una filial de la SIP que en conjunto envían a La Habana a Leonarda Reyes.

La versión de Reyes, titulada ¿Por qué todavía no cae Fidel?, se inserta en “El Mercurio” el 9 de octubre de 1993, y hace un amago de objetividad cuando intenta entregar versiones distintas a las habituales de la “gran prensa”, mas finalmente su dogmatismo y maniqueísmo, en el sentido de que sólo el capitalismo es “bueno” y el socialismo “malo” le impiden presentar un cuadro razonado de la situación. En 1993, la crisis de la economía cubana es seria y así lo dice Reyes, pero no menciona las causas básicas, léase, el bloqueo de Estados Unidos y el incumplimiento de convenios de países ex socialistas.

Pese a ello en su reportaje hay explícito reconocimiento de algunas realidades de la época, a saber:

- Nadie pudo probar ante la enviada especial que existiera represión en contra de opositores;

- Los líderes de movimientos opositores tienen escasa presencia. Pocos cubanos saben de la existencia de estos grupos que son mencionados en el extranjero. Ellos mismos no saben cuantos son porque aparecen o desaparecen, o son tan pequeños que no pasan de círculos familiares o de amistades. (sic)

Otra alza en el disparatero hacia Cuba emerge en 1996 con oportunidad de una seria enfermedad que afecta a Fidel Castro y de nuevo se distingue por el embuste. El 8/10/06 “El Mercurio” titula “Fidel Castro tendría un cáncer terminal” y atribuye la afirmación a “Informaciones de Inteligencia de Estados Unidos”. Para remate, un recuadro destacado: “El gobierno de Estados Unidos se ha estado preparando para la muerte de Fidel Castro por casi medio siglo desde que en 1959 se instaló en el poder.

Esta vez, prosigue, el gobierno del presidente George W. Bush ha establecido un grupo de “emergencias” (comillas original) para coordinar las políticas una vez que el octogenario líder cubano muera”.

¡Tamaña confusión entre deseos y realidades!

El mismo cotidiano insiste el 16/12/06:
Epígrafe: John Negroponte, jefe de la Inteligencia estadounidense
Título: “A Fidel sólo le quedan “meses” de vida (comillas original)
Texto: “John Negroponte afirmó al diario de Washington Post que el presidente cubano Fidel Castro está grave y cerca de morir.

Habrá percibido el lector que si algunos estaban totalmente desinformados eran justamente los sectores del espionaje norteamericano pues en 2011 nosotros y millares continuamos leyendo los excelentes escritos que casi a diario produce Fidel Castro Ruz.
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/el-caso-soto-y-el

Convertir una pancreatitis en un asesinato político: editorial del diario Granma


Editorial

Fabricar pretextos

La Revolución Cubana ha sido objeto de cientos de campañas de desinformación, generalmente orquestadas por el gobierno norteamericano, con la complicidad de aliados europeos y el concurso de las poderosas fuerzas e intereses que controlan los emporios mediáticos, pero no han podido desviar a los cubanos de sus ideales de independencia y socialismo, ni confundir a los pueblos del planeta que, pese a todo, descubren con su sabiduría e instinto dónde está la verdad. Son campañas sin límites políticos ni éticos que chocan con la fuerza moral de Cuba y solo manchan a sus autores.

La más reciente, que provino de sus "multipremiados" informantes, se desinfló en 72 horas. Los políticos mentirosos, los medios de prensa que calumniaron por interés político y los periodistas que reportaron un hecho que no existió, sin intentar una mínima confirmación, no debieran tener impunidad. Por lo menos, deberían confesar el error y pedir excusas a la familia cuyo duelo no respetaron.

Curiosamente, todos ellos callan ante el millón de muertos civiles en Iraq y Afganistán a los que definen como "daños colaterales" y ante las ejecuciones extrajudiciales con aviones no tripulados en países soberanos.

Guardan prudente silencio ante el uso de la tortura, apañan la existencia de cárceles norteamericanas secretas en Europa, impiden la investigación de los crímenes cometidos en Abu Ghraib y la Base Naval de Guantánamo, que se usurpa a Cuba, y de los vuelos secretos de la CIA con personas secuestradas en otros Estados.

Tampoco se conmueven ante la forma brutal en que los gobiernos en Europa descargan en los más pobres y en los inmigrantes las consecuencias de la crisis económica. Miran a otro lado, cuando se reprime con inusitada violencia a desempleados o estudiantes en esas sociedades opulentas.

Sin embargo, andan a la caza de pretextos para denigrar a Cuba. Y a falta de estos, los fabrican.

Con toda desvergüenza, pujaron por convertir una pancreatitis en un asesinato político; una justificada detención policial de menos de tres horas por alteración del orden, sin el menor uso de la fuerza, en una golpiza mortal; una persona con antecedentes delictivos, sancionada a dos años de privación de libertad por delito común, en un disidente político, víctima de larga condena.

El pueblo comparte la protesta de la familia cuyo dolor se ofende y la indignación de los médicos a quienes prácticamente se acusa de complicidad en un homicidio. El mundo conoce sobrados ejemplos de la vocación humanística de nuestros médicos, quienes no han escatimado energías y a riesgo de sus propias vidas han prestado y prestan sus servicios en todos los continentes.

El legislador David Rivera, célebre por corrupción electoral y por sus campañas extremistas para eliminar el derecho de los cubanos emigrados a viajar a su país, que hace solo unas semanas acusó al presidente Carter de ser "un agente cubano", afirmó bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos que el fallecido "cayó asesinado a golpes y bastonazos en el céntrico Parque Vidal de Villa Clara, el domingo pasado".

Ni siquiera se molestó en verificar que hasta los peor intencionados reconocen que estuvo en el parque, antes y después de la breve detención, el jueves 5 de mayo, y no el domingo, cuando ya estaba hospitalizado. No sorprende que mienta, pero sí que lo haga tan torpemente.

Un tal Salafranca, europarlamentario del Partido Popular, de muchos méritos anticubanos y proyanquis, quien dice que los informes sobre los vuelos secretos de la CIA no aportan datos adicionales y se tapa los ojos para abstenerse sobre cualquier condena, aseguró en el Parlamento Europeo que la persona "falleció luego de su detención y golpiza por parte de la policía cubana".

El País, de la España del Grupo Prisa y las confabulaciones del PP, publicó un despacho con el título "Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía". ABC, históricamente al servicio de las peores causas, reseñó "Muere opositor cubano tras una paliza de la policía castrista". No les interesa confirmar la veracidad de los supuestos hechos y ni siquiera se molestan en disimular el contubernio con títulos diferentes.

Insólitamente, hasta el propio Presidente Barack Obama, en Miami y ante una pregunta de la bien tendenciosa cadena Univisión, aunque dijo que faltaban por precisar detalles, se pronunció también sobre los sucesos del Parque Vidal que nunca ocurrieron.

Es curioso que Obama, siempre tan ocupado, pueda retener en su memoria el caso de una persona detenida en un parque cubano al que pudo regresar un rato después. Sin embargo, no ha dicho nada y posiblemente ni recuerde el rostro angustiado o el relato de la niña iraquí Samar Hassan, publicado en el diario The New York Times, el pasado 7 de mayo, mientras narraba la terrible experiencia del asesinato de sus padres por una patrulla norteamericana, cuando regresaban del hospital tras curar las heridas de su hermanito.

Pero, en el caso de Cuba, la peor falta no son las burdas mentiras que día a día se fabrican y reproducen. Lo que es imperdonable es que se censuren las grandes verdades y la historia de un pueblo heroico y bloqueado, que ha sido capaz de alcanzar lo que para la gran mayoría de la Humanidad es todavía un sueño.

En el pasado, se ha tratado de aislar a Cuba o de provocar desórdenes internos para provocar una intervención norteamericana. ¿Qué se pretende con estas campañas? ¿Solo denigrar o algo peor? ¿Será que a los que mueven los hilos y a sus asalariados internos les encantaría invocar la "protección de civiles" para bombardear La Habana?

Nuestro pueblo no se dejará confundir por los contrarrevolucionarios internos que buscan el pretexto mediático para promover un conflicto con Estados Unidos y sabrá responder con serenidad y firmeza ante las acciones de estos mercenarios.

Los argumentos de la Revolución Cubana no se fabrican como las mentiras de nuestros enemigos, se construyen con la dignidad y la entereza de nuestro pueblo que aprendió que la verdad es el arma más limpia de los hombres.

Cuba: vieja y nueva disidencia, ni por el ancho de un pelo los separa la mentira

Norelys Morales Aguilera.- Aún cuando dispone de recursos políticos, económicos, mediáticos y financieros la llamada disidencia cubana, carece del apoyo popular que les exigen sus pagadores. Y, no porque no lo hayan intentado.

Jonathan D. Farrar, jefe de la SINA en La Habana, en memorándum confidencial del 15 de abril de 2008 titulado “Estados Unidos y el papel de la oposición en Cuba” dirigido al Departamento de Estado, reconoció muy a su pesar seguramente, que el rol de la disidencia, es “nulo” pues “los grupos de opositores se hallan dominados por individuos con fuertes egos que no trabajan juntos”.

Obviamente esa sede diplomática busca que hagan algo, a toda costa y a todo costo. El reciente destape de varios cubanos que han puesto en evidencia a los servicios de inteligencia norteamericanos, a la Oficina de Intereses en La Habana y el mercenarismo practicado por esos grupos más mediáticos que reales, los ha tenido descolocados en los últimos meses.

Cuando los disidentes, también más mercenarios que disidentes, creyeron que podrían ofrecer a sus financistas un buen suceso, la porfiada realidad ha puesto en ridículo a los corresponsales en La Habana, diseñados para aceptar la versión de los “opositores” y desatar las campañas mediáticas en las que no reparan los medios corporativos, en un ejercicio de propaganda fascista en tiempos de la web 2.0.

Este domingo 8 de mayo la casualidad les deparó poder armar una nueva maniobra engañosa donde quedó probado que para mentir no hay “vieja disidencia” ni “nueva disidencia”, de Martha Beatriz Roque Cabello y Elizardo Sánchez a Yoani Sánchez y Guillermo Fariñas. No se separaron ni por el ancho de un pelo en el empleo de la mentira.

Martha Beatriz Roque Cabello desde La Habana anunciaba “al mundo” el supuesto asesinato de Juan Wilfredo Soto García (Wilfredo, el estudiante le decían), por dichos, y yo me dirigía al Hospital Arnaldo Milián de Santa Clara. Me entrevisté con el Dr. Rubén Aneiro Medina, enfermeras, y acompañantes de pacientes en la Sala. Informé de la causa de muerte, que confirmó la Nota del Gobierno Revolucionario, este lunes. Afirmé en por mi cuenta de Twitter que @marthabroque mentía.

También Yoani Sánchez, Guillermo Fariñas y otros a una voz mentían. No imaginé que profesionales del periodismo como algunos corresponsales en La Habana dirían casi sin excepción que una golpiza había ocasionado la muerte de Wilfredo, aceptando a la versión de los mentirosos profesionales.

Ayer lunes 9 de mayo entrevisté a varios familiares del fallecido, autoridades, médicos, enfermeras y a personas que conversaron y hasta sirvieron una merienda con alto contenido calórico a un hombre supuestamente sometido a una golpiza, que departió con parroquianos en la cafetería de los bajos del Hotel Santa Clara Libre, en dicha ciudad.

No es una hipótesis, ni ideología: los hechos prueban que no hubo golpiza y que ninguno de los que se presenta como amigo del guerrero de pacotilla intentó jamás convencerle de que atendiera sus dolencias o que al menos regulara su dieta. Hacen falta muertos útiles contra Cuba.

Repugna en este suceso el acoso al que un grupito de menos de 20 personas ha sometido a una familia, sin discriminar parentesco ni edades. Con tal de que su versión se imponga han asumido actitudes francamente fascistoides.

Guillermo Fariñas y sus compinches en Santa Clara, han sido vistos practicando el hostigamiento a la familia de Soto García, afirman que fue asesinado, sin más. Esa fue la tónica durante el sepelio, llegando incluso a presionar a los allegados para que exigieran revisar el cadáver en el ataud, los mismos que le habían vestido y revisado. Estos se negaron.

Yoani Sánchez, quien no estuvo en sepelio, pero fue amplificada por el Corresponsal de El Mundo en La Habana, entre otros, twiteó: "La situación en el cementerio de Santa Clara es muy tensa. Opositores quieren cargar el ataúd, la policía no los quiere dejar".

En el colmo de la desfachatez y burda manipulación el club contrarrevolucionario de la mentira multiplicó el mensaje de Sánchez: "JWS (Juan Wilfredo Soto) fue golpeado por varios policías con tonfas sobre su espalda. Era un hombre enfermo del corazón".

Aterra pensar que el gobierno de Estados Unidos quiera imponer a Cuba una “democracia”, diseñada por ellos con la complicidad de unos desalmados.

Advertencia: si usted disiente de los disidentes será agredido con furia en la red.

Nota Informativa del Gobierno Revolucionario cubano (+ video)


Texto íntegro

En las últimas horas, una nueva campaña difamatoria se orquesta contra la Revolución. En esta ocasión, ante la muerte del ciudadano cubano Juan Wilfredo Soto García, ocurrida el pasado 8 de mayo, por una pancreatitis aguda, en el hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara.

Elementos contrarrevolucionarios, de manera inescrupulosa, fabricaron la mentira de que este deceso fue consecuencia de una supuesta golpiza que le habían propinado agentes del orden interior, lo cual fue rápidamente amplificado por los medios de la desinformación imperial, fundamentalmente de Europa y Estados Unidos, donde –incluso- algunos voceros gubernamentales han expresado presuntas preocupaciones por el hecho.

El 6 de mayo, dicho ciudadano ingresó en el citado hospital al presentar dolor abdominal intenso, provocado por una pancreatitis aguda. Posteriormente se diagnostica, además, una descompensación de otras enfermedades de base como la miocardiopatía dilatada, una hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre), una diabetes y hepatitis crónica producto de hígado graso.

Las pruebas patológicas practicadas al occiso, arrojaron una muerte de tipo natural, estableciéndose como causa preliminar: “shock multifactorial por fallo multiorgánico, debido a una pancreatitis”. No se observaron signos de violencia internos o externos.

Al ciudadano Juan Wilfredo Soto García, de 46 años, le constan varios antecedentes delictivos, como alteración del orden, hurtos y lesiones graves, por lo que cumplió sanción de privación de libertad durante dos años.

En los últimos tiempos se vinculó a elementos contrarrevolucionarios, que lo usaron para sus actividades provocadoras. La última de ellas tuvo lugar el 5 de mayo en un parque de Santa Clara, por alteración del orden, ocasión en que fue conducido a una unidad policial y liberado tres horas después sin incidencia alguna.

Cuando se ratifica el amplio apoyo popular a los resultados del VI Congreso del PCC y el pueblo se empeña en la implementación de los Lineamientos aprobados, los enemigos externos e internos intentan desvirtuar la realidad cubana y socavar el prestigio internacional de la Revolución y su fortaleza moral.

Como expresara el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el Informe Central al VI Congreso del PCC:

“Hemos soportado pacientemente las implacables campañas de desprestigio en materia de derechos humanos, concertadas desde Estados Unidos, y varios países de la Unión Europea, que nos exigen nada menos que la rendición incondicional y el desmontaje inmediato de nuestro régimen socialista y alientan, orientan y ayudan a los mercenarios internos a desacatar la ley”.

La Revolución siempre se ha defendido con la verdad y la fuerza invencible del pueblo, que confía en la fortaleza de las ideas de justicia que la hicieron posible.

Los buitres, la noticia, las fuentes y las partes


Buitres...

“Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía“, titulaba el diario El País un despacho de su corresponsal en La Habana, mientras su asociado en Miami, El Nuevo Herald, encabezaba su sección dedicada a Cuba con un cable de AFP: “Muere disidente cubano tras golpiza policial”, y así, todos los grandes medios -uno tras otro- reprodujeron la misma historia sin contrastar con médicos ni familiares del fallecido. Iroel Sánchez

La noticia, las fuentes y las partes

Jorge Ángel Hernández.- La noticia se levanta a partir de lo que un determinado disidente afirma. No hay fotos que lo testimonien ni voces de los implicados. Carlos Serpa Maceira, periodista infiltrado en la contrarrevolución, demostró ante las cámaras lo sencillo que resulta fabricar un informe totalmente falso y lanzarlo al ruedo de la reproducción internacional de información. No es necesario comprobar las fuentes, acudir a elementos de garantía de lo dicho, más bien es recomendable evadir este paso, para evitar las dudas que esas fuentes censuran con rigor y venganza. Lo hecho viola códigos éticos y legales, pero tampoco importa, siempre que cumpla con el manual establecido: construir la realidad cubana para la opinión pública global. Esta, desde luego, debe ser caótica, demostrativa de que solo falta una chispa para la rebelión. La contigüidad de la saturación informativa del momento viene pintada para la reproducción mecánica: revueltas en el mundo árabe (magnificadas por la cobertura informativa), protestas en EEUU y Europa (domeñadas por esa misma cobertura) y el confuso panorama alrededor de la muerte (en tercera temporada) de Bin Laden.

Las agencias creadas para la subversión en Cuba redactan de inmediato, valiéndose de mensajes elaborados por quienes no han sido testigos. En el apuro, los periodistas acreditados no se toman el trabajo de confrontar las fuentes: las de la disidencia, estandarizadas en sus reiterados tópicos, les son del todo útiles. Y son preciosamente tautológicas. Las grandes agencias reproducen el fardo, escudándose en el anonimato y la propia confusión que destila de lo dicho. Convierten el rumor en noticia, tanto desde el punto de vista del suceso en sí, como desde el punto de vista de las estructuras informativas mundiales.

Un lector común puede darse cuenta de la reserva con que fue asumido en caso Soto García por la BBC, relegando al ámbito de lo dudoso lo que de algún modo se da por confirmado. Lo coloca y se cubre, o se tapa, como los apostadores. El diario El País, por su parte, cumple con su misión opositora y coloca en plana principal de su edición online las aseveraciones sucesivas y hasta localiza telefónicamente a Sanchez Santacruz para forzar a una investigación “que depure responsabilidades”. Nada informa de haber intentado contactar telefónicamente con otras fuentes oficiales, pues, a fin de cuentas, está fuera de manual concederle opinión. Llega incluso a dar por contigua la muerte de este enfermo crónico con la de Zapata, tras la huelga de hambre, obedeciendo al carácter de lo reportado por la consuetudinaria falsificadora de informes Marta Beatriz Roque. En la edición siguiente, traslada la noticia a la primera plana de América Latina. Tampoco aporta fotos probatorias, solo la del fallecido, a quien no dice haber entrevistado, médium mediante acaso.

La periodista Norelys Morales Aguilera, en su blog Islamía, ofrece el mismo domingo 8 información acerca de las enfermedades que le causarían la muerte a Soto: pancreatitis aguda, insuficiencia renal, diabetes, hipertensión y miocardiopatía dilatada. No es poco, que digamos.

Yohandry Fontana, en su blog, asegura unas horas más tarde haber consultado un familiar del fallecido y una fuente policial, ambos negando el ejercicio de violencia. La fuente de Morales Aguilera es una entrevista con el doctor Rubén Aneiro Medina, especialista de la Sala de Terapia Intermedia del Hospital Arnaldo Milián, donde Soto fue atendido. O sea, la profesional del periodismo acude, como corresponde, a una información de primera mano, especializada y con conocimiento directo del asunto.

(Fue atendido, me disocio un instante, de modo gratuito y sin tener en cuenta el costo de los medicamentos ni que el paciente carece de la necesidad de tener seguro médico u otro fetiche de la atención médica capitalista, pero eso queda en lo obvio para la construcción global de la noticia. Si, pongamos, alguien del personal asistente le hubiese pedido diez CUC por alguna medicina que estaba en falta, ¡ah, qué notición!, Fariñas, desdecuba.com (o sea, desde Miami) y demás fuentes y voceros, con la complicidad de las agencias acreditadas, la hubieran recargado de lo lindo. Y sin mencionar el bloqueo para lo más mínimo.)

Ninguna de las fuentes pergeñadas para la subversión, que de inmediatez se ufanan, aluden a los detalles de primera mano aportados por Norelys Morales Aguilera, o por Yohandry Fontana.

La mayoría de los comentaristas de El País, a pie de nota, dan por cierto el paquete. En la polarización de opiniones, los defensores de la Revolución optan por comparar los niveles de violencia en las diferentes sociedades. Es decir, se ha conseguido en alta medida el objetivo: la idea de la represión y el asesinato ha prendido en la opinión global.

Cuando las comprobaciones lleguen… a otra cosa, Mariposa, que no conviene marcar que se asumieron fuentes de nula confianza (recuérdese cómo Yoani Sánchez construyó su “golpiza”, en el más burdo teatro de pantalla de móvil y cómo Marta Beatriz fabricó un acto subversivo alrededor de la protesta de los estafados en el cine Camilo Cienfuegos, de Santa Clara). La parte subversiva concluye, desde luego, en el rumor, en la construcción espuria y direccionada de una supuesta realidad. Y el arduo trabajo de limpieza se deja a la ciudadanía, estafada por las mismas agencias a las cuales confían su derecho a informarse con objetividad, abrumada por nuevos subterfugios, para que siempre quede un rescoldo de posibilidad alrededor de la mentira lanzada.

Mensaje de Martha Beatriz Roque

Norelys Morales Aguilera.--Martha Beatriz Roque Cabello miente sobre la muerte de Wilfredo Soto García. La vieja disidente financiada por la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, la mujer del equipo de James Cason, diplomático que llegó a Cuba para romper las pocas relaciones con la Isla, es la persona que confiesa que no le importa si los norteamericanos invaden a Cuba. Ella fue una de las personas elegidas por George Bush para "el gobierno de transición" que Washington aplicaría, por las buenas o las malas. Roque Cabello que acepta el subsidio de los terroristas de Miami como Santiago Álvarez, miente. @marthabroque miente.