Norelys Morales Aguilera.─ Si se leyera exactamente lo mismo que se lee ─escucha, ve o se comparte en redes sociales─, pero de otro modo [1] ¿Podrían los conglomerados mediáticos contar para sus intereses o al servicio de otros, con una opinión pública desinformada?
Si las personas se prepararan para buscar el valor de la información, realizar una lectura crítica y verificar fuentes ¿Se podría reaccionar ante la sobreabundancia informativa y el barraje de manipulación y propaganda sofisticada? o, lo que es más importante, ¿participar en la Revolución de la Comunicación?
