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La extrema derecha como amenaza para la gobernanza mundial [+ podcast]


El texto en audio explora cómo el ascenso de la extrema derecha a nivel global representa una amenaza existencial no solo para las democracias nacionales, sino también para la gobernanza mundial y el sistema multilateral surgido tras 1945, centrado en la ONU. Los autores Giancarlo Summa y Monica Herz argumentan que la extrema derecha desprecia el multilateralismo y sus valores progresistas (como los derechos humanos y la igualdad), considerándolos una imposición globalista que atenta contra la soberanía y las tradiciones. Se destaca que este movimiento busca la desintegración masiva de normas y acuerdos internacionales, ejemplificado por casos como la administración Trump y Bolsonaro, y promueve un enfoque conservador y a menudo negacionista en temas cruciales como el cambio climático y la migración. El artículo también critica la cautela de la ONU, sugiriendo que debería usar su "poder blando" para contrarrestar la desinformación y apoyar a las fuerzas democráticas.

Fuente: Nueva Sociedad. www.nuso.org

https://nuso.org/articulo/315-la-extrema-derecha-como-amenaza-para-la-gobernanza-mundial/ 


Mark Twain, elecciones en Cuba y extrema derecha de Miami

Ernesto Vera Mellado.- Desde finales del siglo XIX y hasta su muerte, en 1910, el famoso escritor norteamericano Samuel Langhorne Clemens “Mark Twain” denunció la corrupción del sistema político de su país y desnudó la podredumbre la cual permitía que los asientos parlamentarios fueran comprados tal cual objetos en subasta.

El autor de Las aventuras de Tom Sawyer, de Huckleberry Finn y Un yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo, entre otros textos trascendentes, lamentó en varios escritos que la “invención curiosa e interesante” que es el ser humano, fuera tan propensa a legitimar, por la fuerza de la costumbre, los más abominables engendros políticos.

Pero es precisamente desde Estados Unidos que se ataca al sistema electoral cubano: “Las elecciones en Cuba son una farsa”, o “en Cuba no hay elecciones”, se contradicen los representantes de la extrema derecha de Miami, tan supuestamente ducha en "asuntos democráticos".

Cuando la partidocracia “hace aguas” en muchos lugares del mundo, proponen que sean los partidos -y no el pueblo- quienes postulen y elijan a los candidatos y promuevan sus “virtudes” mediante carnavalescas campañas electorales en las cuales, invariablemente, vence quien logró conseguir mayor recaudación, y no el de mayores méritos y más capacitado.

Pretenden abolir el derecho que tienen todos los ciudadanos cubanos, al arribar a la edad de 16 años, a la inscripción gratuita y automática en el registro electoral sin importar sexo, religión, raza o ideología política, así como además, la transparencia que garantiza el escrutinio abierto de los votos.

La derecha más recalcitrante de Miami tiene como voceros a políticos norteamericanos de origen cubano que desde la época de la administración republicana de Ronald Reagan, y gracias a su apoyo, ocuparon puestos -que han llegado a ser incluso relevantes- en el Congreso de Estados Unidos.

Con ese soporte se montaron en la cresta de la ola reaccionaria la cual ellos levantan y pretenden hacer romper sobre Cuba, o por lo menos, arrastrar con ella a todo lo que no esté fuertemente aferrado a sus raíces.

Cuentan que fue a Mark Twain a quien, en cierta ocasión, una bella dama se acercó para insinuarle: "un hijo nuestro sería perfecto, pues sacaría mi belleza y su talento; y el sarcástico escritor -con quien la naturaleza no fue particularmente generosa en el aspecto físico- respondió: ¿Ha pensado usted, señorita, en la posibilidad de que el vástago herede esas cualidades nuestras, pero trocadas?"

No sería difícil anticipar el aspecto que tendría el resultado del maridaje entre el poco agraciado y nada participativo sistema electoral norteamericano y las “virtudes” humanistas y el "sentido de justicia" de quienes defendieron con histérica vehemencia el secuestro en Miami del niño cubano Elián González, y reclaman para sí el protagonismo de cuanto se fragua en ese país contra Cuba.

Engendro de tal naturaleza tendría, sin lugar a dudas, aspecto tan monstruoso que haría rabiar de envidia al mismísimo Frankestein.

De espaldas a manipulaciones y campañas, y frente al pueblo, el sistema electoral cubano ajusta engranajes para realizar su décimo tercer proceso desde 1976, con la activa participación de todos sus ciudadanos en edad de elegir.

El próximo 21 de octubre, y una semana después en aquellos sitios donde fuera necesaria la segunda vuelta, se efectuarán las elecciones parciales de las cuales saldrán los representantes municipales. En fecha posterior, los cubanos elegirán a sus diputados nacionales y a los integrantes de las asambleas provinciales.

Será oportunidad también para la autodenominada disidencia interna; basta que un miembro de su comunidad los proponga, o se postulen ellos, como ya ha sucedido.

Es probable que ninguno alcance la cantidad de votos necesarios -como ya ocurrió- pero al menos comprobarán el apoyo real que tienen entre la masa de votantes de su localidad. [AIN, especial para ARGENPRESS.info]

La extrema derecha de Miami declara la guerra al Arzobispo Wenski

El reinventor del idioma español cuenta en “El otoño del patriarca” que a la muerte de la madre del caudillo este, sin milagro de por medio, ni proceso de beatificación solicitado, le exigió al Vaticano la inmediata canonización de la progenitora; que aunque entre cuarteles había vivido, para el cielo estaba. Como comprenderán, al Papa no le quedó otra que regresarle un absoluto “No hay santa que valga”. Cuenta García Márquez que el poderoso huérfano montó en tal cólera, que se viró a su secretario y le ordenó: “Emita inmediatamente una declaración de guerra contra la Santa Sede”.

Desde ayer (este martes) en la mañana, en su campamento radial, Ninoska Lucrecia Pérez Castelló, vocera ayer de Jorge Mas Canosa y vocera hoy de Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Diaz-Balart y hasta de David Rivera, ha declarado la guerra al Arzobispo de Miami Thomas Wenski, por pretender liderar una peregrinación de fieles a Cuba durante la visita que el Papa Benedicto XVI realizará entre los días 26 y 28 de marzo próximo.

Yo recordaba ayer mismo en el programa “La tarde se mueve” que estas acciones tienen una historia. Una historia donde muchas cosas cambian, menos la actitud de ciertos personajes de la derecha. En 1998 el Papa Juan Pablo II visitó Cuba y el entonces Arzobispo de Miami John Favarola pretendió llevar a la Habana un crucero con fieles católicos para corresponder como arquidiócesis la presencia del Santo Padre.

¿Qué pasó? Pues que miembros de la derecha cubanoamericana empezaron a presionar a Mons. Favarola creando un ambiente tan hostil, que este renunció a su hermoso proyecto.

Dicen por aquí en Miami que Mons. Favarola no se recuperó de esa decisión. Que ejerció su misión arzobispal tranquilo, sin penas ni glorias, y que cuando le llegó la hora de presentar el retiro se lo aceptaron. Y ya. Se comenta que el Papa Juan Pablo II se disgustó con la falta de autoridad que un desenlace como aquel evidenció, y que quizás por eso Mons. Favarola no se pudo poner nunca el Capelo cardenalicio.

¿Se repetirá la historia? ¿Renunciará el Arzobispo Wenski, el polaco, el peregrino, el atrevido corredor de Harley Davidson, a llevar adelante su proyecto? Pues igual, también quiero confesarles que por Miami se cuenta que Mons. Wenski prefiere un anillo más pesado y un báculo más grande. A buen entendedor, pocas palabras.

Mons. Wenski ya ha enfocado su presencia junto a sus fieles en Cuba de una forma irrenunciable: La Providencia lo ha querido. Pase lo que pase, después de haber puesto esos términos, de haber colocado a la Providencia por medio, el Arzobispo Wenski ya no puede dar marcha atras. Pero tampoco se trata solo de Wenski y los fieles de la arquidiócesis de Miami. Cristianos de otras Iglesias y parroquias de los EEUU viajarán a Cuba en son de concordia. Todos tienen la confianza de la Iglesia, las autoridades y el pueblo de la isla.

Ninguna alharaca de la extrema derecha podrá malograr ese encuentro.

Así que mejor que se queden porque con esta gente no hay arreglo: “Que Dios nos coja confesados… si se les ocurriera otra cosa”.

Edmundo García/CubaSí