Norelys Morales Aguilera.— El 12 de febrero en la presentación en Santa Clara del libro "Solidaridad con Cuba en Canadá", editado por Nino Pagliccia, participó Andrés Gómez, periodista cubano residente en Miami y coordinador nacional de la Brigada Antonio Maceo, quien a mi pregunta respondió que el empoderamiento es una política injerencistas porque presupone que el pueblo cubano no tiene el poder. Ese es el asunto.
Gómez lo dijo de modo sencillo: “es un cuento chino de los (norte) americanos” con el que he titulado este trabajo. Sin embargo, el cuento chino se ha convertido en una muletilla para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, y en cierto sentido, las está entorpeciendo por la pretensión de cambiar el curso de los acontecimientos en la Isla.
El 17 de diciembre de 2014 al anunciar los acuerdos para el restablecimiento de las relaciones con Cuba, el presidente norteamericano Barack Obama calificó como "históricas" las medidas anunciadas por su gobierno tendientes a "confraternizar y empoderar al pueblo cubano".
Ya en mayo de 2014 durante su participación en la 44 Conferencia de las Américas, el secretario estadounidense de Estado, John Kerry dijo que: “El objetivo del presidente Barack Obama ha sido siempre empoderar a los cubanos, para que libremente determinen su propio futuro”.
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La sociedad civil en Cuba somos tú, él, ella, aquel y yo, somos todos
Miguel Fernández Martínez.— Ahora resulta que el tema –y concepto- de sociedad civil en Cuba, se está convirtiendo en la nueva caja de Pandora que pretenden abrir los que desde Estados Unidos, se oponen furiosamente a un eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.
Después de más de 53 años de imponer un brutal bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña, Washington cambia de ropajes y pretende, como nueva estrategia, “acercarse” en gesto “amigable”, con la intención –nada sorprendente-, de “empoderar” a una supuesta sociedad civil cubana, rediseñada por ellos, y que no incluye a la mayoría de los cubanos.
Según las reglas de juego que trata de imponer el gobierno de Estados Unidos como preámbulo a una futura normalización de vínculos diplomáticos con Cuba, está el manido tema de los derechos humanos, la democratización –a imagen y semejanza de sus dictámenes- y el “empoderamiento del pueblo”, que sin mucho esfuerzo, significa para los estrategas del Norte, tomar distancia de la Revolución cubana y seguir las nuevas pautas redefinidas por los negociadores del Departamento de Estado.
Después de más de 53 años de imponer un brutal bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña, Washington cambia de ropajes y pretende, como nueva estrategia, “acercarse” en gesto “amigable”, con la intención –nada sorprendente-, de “empoderar” a una supuesta sociedad civil cubana, rediseñada por ellos, y que no incluye a la mayoría de los cubanos.
Según las reglas de juego que trata de imponer el gobierno de Estados Unidos como preámbulo a una futura normalización de vínculos diplomáticos con Cuba, está el manido tema de los derechos humanos, la democratización –a imagen y semejanza de sus dictámenes- y el “empoderamiento del pueblo”, que sin mucho esfuerzo, significa para los estrategas del Norte, tomar distancia de la Revolución cubana y seguir las nuevas pautas redefinidas por los negociadores del Departamento de Estado.
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