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Cambridge Analytica: una manipulación de la manipulación [+ video]

Norelys Morales Aguilera.─ Como una una manipulación de la manipulación, considera Rosa Miriam Elizalde, analista cubana, que es lo que sucede con el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook.

Estamos viendo un show, dijo la también doctora en ciencias de la comunicación y vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba.

Nada de lo que estamos viendo es nuevo. Se sabe de la relación estrecha de Facebook y una serie de empresas, que compran y venden datos y que, están interviniendo tanto en grandes campañas comerciales, como en campañas y procesos políticos.

Mercenarios [haciendo la guerra] en la sombra

Carlos Miguélez Monroy.- Desde que comenzó la guerra contra el terrorismo, se ha documentado la muerte de 176 contratistas privados en Afganistán. De ellos, más de cincuenta eran estadounidenses; 14 nepalíes, 13 rusos, 13 canadienses, 12 filipinos, 11 chinos, 10 británicos y 10 ucranianos. Pero otros 14 países quedan representados en esta “estadística”: Pakistán, India, Turquía, Macedonia, Bosnia, Corea del Sur, Zimbabwe, Bangladesh, Alemania, Irlanda, Japón, Myanmar, Sudáfrica y los Emiratos Árabes.

De esos contratistas, 38 se dedicaban a labores militares. La variedad de tareas a las que se dedican el resto de contratistas dificulta la distinción de quienes trabajan para las llamadas “Empresas Militares Privadas” (EMP). Esto permite incluir en una misma categoría a quienes mueren en combate y a quienes trabajan en servicios de limpieza, de cocina o de transporte. Y supone una ventaja para el país de origen al no pagar el mismo precio político por la muerte de un soldado profesional que por la de una persona que, para muchos, era un “simple mercenario” que ganaba hasta cinco veces más que soldados que arriesgan su vida por “su patria”.

Este fenómeno se extendió a Irak, el laboratorio de Rumsfeld y su equipo de neocons para poner a prueba sus teorías de contingentes militares “ligeros”, “modernos”, “adaptables” y “baratos” contra enemigos que ya no combatían con métodos convencionales. El experimento produjo la muerte indiscriminada de civiles, como en la masacre de la Plaza Nisur. Murieron 17 personas sin que fuera a juicio ninguno de los responsables, identificados por el gobierno de Estados Unidos.

Como si un país ocupado estuviera en condiciones de comprometerse en lo jurídico, el recién formado gobierno de Irak había firmado la Orden 17, que otorgaba inmunidad judicial a los trabajadores de empresas que contratara el Departamento de Estado. Tal fue el caso de la entonces llamada Blackwater, ahora Xe Services tras someterse a un lavado de imagen por sus escándalos y los de contratistas de otras empresas. En Youtube se pueden ver secuencias dignas de videojuegos que muchos padres prohíben a sus hijos por miedo a que reproduzcan esas conductas.

A diferencia de los soldados enjuiciados y encarcelados por participar en el escándalo de la cárcel de Abu Ghraib, ninguno de los contratistas privados que torturaron a esos presos ha pisado un tribunal. Informes como los de la organización Human Rights First concluyen que la experiencia militar de muchos de estos contratistas les permite someter bajo sus órdenes a soldados del ejército con menos experiencia en situaciones de amenaza.

No existe un sistema jurídico creíble al que puedan acudir los familiares de las víctimas. La justicia local encontrará obstáculos para actuar con independencia contra nacionales de un país del que ahora “depende” Irak para su “seguridad”. Sectores de la sociedad han manifestado su preocupación ante la inminente retirada militar estadounidense, que liberará efectivos para nuevos escenarios bélicos. Algunos iraquíes con suficientes medios se han planteado llevar su causa a tribunales estadounidenses, que rara vez aceptan este tipo de casos por “cuestiones de forma”. Se interpone la Orden 17 y los intereses de la política exterior de Estados Unidos, por encima muchas veces de su ordenamiento jurídico.

Scott Shane, periodista de The New York Times, afirmaba que una delegación de ochenta compañías francesas desembarcó en Trípoli una semana antes de la muerte de Gadafi. Se reunieron con miembros del Consejo Nacional de Transición, que se negó a firmar contratos hasta que se elija un gobierno.

“Con las ciudades aún plagadas de armas y jóvenes sin trabajo, Libia no ofrece nada como un entorno seguro para los negocios – de ahí las posibilidades para los proveedores de seguridad”, decía Shane.

Naciones Unidas busca acuerdos vinculantes en materia de empresas militares para los Estados, pero con pocos resultados por falta de cooperación y por falta de tutela de los Estados. Unos no ejercen su soberanía para impedir los abusos de empresas extranjeras y otros prefieren no tutelar a empresas de su país porque el gobierno se beneficia en imagen y, según ellos, en coste. Pero ya se ha denunciado el fraude al gobierno federal de Estados Unidos por miles de millones de dólares en contratos militares que benefician a los directivos de esas empresas paraestatales. [ARGENPRESS.info]

Washington gasta nueve millones más contra Cuba, con nuevos “contratistas”

8,656,177 dólares en subsidios que se embolsarán los "contratistas"
El gobierno de Barack Obama siempre tiene más dinero para intentar “comprarse” la soberanía de Cuba a pesar de la crisis económica. Esta vez son cerca de nueve millones regalados en septiembre a nueve “contratistas” en su mayoría ya firmemente establecidos en el multimillonario negocio de la “democracia” orientada y subsidiada desde Washington.

Son precisamente 8,656,177 dólares en subsidios que se embolsarñán los ganadores de esta macabra lotería con la cual Washington persigue sus objetivos de desestabilización y anexionismo mientras mantiene su bloqueo genocida.

El Cuba Money Project, sitio web del investigador norteamericano Tracey Eaton indica que ocho son organizaciones supuestamente sin fines de lucro y una empresa de ayuda remunerada al “desarrollo internacional” que se ganaron estos premios cuyo uso se quedará rodeado de un cómodo secreto.

La firma commercial Creative Associates International, experta en conseguir el dinero del contribuyente, recoge dos millones de dólares para su tarea de “contratista” de la subversión.

The International Relief and Development, The International Republican Institute (el famoso IRI) y la Pan American Development Foundation, reciben todos una misma cantidad: exctamente 693 069 dólares, para enseñar a los cubanos lo que tienen que pensar.

El IRI es financiado también por el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), el mecanismo CIA para financiar “abiertamente” a la clientela de los servicios de inteligencia. A través del IRI, el gobierno norteamericano paga cabecillas contrarrevolucionarios, entre otras cosas otorgando “premios” a las figuras de la “disidencia” que sobrecumplen sus tareas de propaganda en el exterior.

Sospechosamente, otra organización, el Instituto para el Reporte sobre la Guerra y la Paz (The Institute for War & Peace Reporting, o IWPR) un principiante en el tema Cuba, recoge medio millón de dólares.

La empresa fue anteriormente “contratista” en Afganistan, Azerbaidjan y las Filipinas. Según su sitio web, citado por Tracey Eaton, la firma se dedica entre otras cosas a orientar la “prensa local”, un propósito que señala una operación más de injerencia “noticiosa” de parte de una empresa comercial.

Freedom House, un viejo beneficiario de las bondades federales que incluso crió a Frank Calzon, se traga 422,796 billetes mientras Development Research Center (DRC) agarra otros 376,237.

Queda 213,582 para la seudo ONG aparentemente religiosa Evangelical Christian Humanitarian Outreach (ECHO) que se dedica a difamar a Cuba en temas de religión.

La atribución de estas cantidades importantes de dinero a quienes viven del cuento cubano, ocurre apenas unas semanas después que el estafador Felipe Sixto salga de la cárcel por el robo de medio millón de dólares cuando administraba los fondos así atribuidos al Center for a Free Cuba del ya mencionado agente CIA Frank Calzón.

Sixto cumplió la sentencia de 30 meses de prisión para este robo mientras a su jefe no le paso nada. El crimen ocurrió mientras se encontraba de “cajero” en la USAID, Adolfo Franco, quién entretanto se encontró otras tareas con el Partido Repúblicano.

Esa nueva distribución de millones ocurre cuando Estados Unidos atraviesa una grave crisis económica que pone a muchos de sus ciudadanos en situaciones a menudo críticas sin que puedan contar con un tan generoso apoyo. [Jean-Guy Allard – CONTRAINJERENCIA]