Norelys Morales Aguilera- La santísima preocupación norteamericana por el bienestar de Cuba los lleva a dar pruebas inequívocas de su afecto. En su celo por los cubanos les guardan en bancos de Estados Unidos (entiéndase confiscan) más de 200 millones de dólares pertenecientes a empresas de telecomunicaciones de la Isla.
Como los chismorreos son fatales en cualquier cultura, en el trópico no lo son menos, el gobierno norteamericano evita (entiéndase bloquea) la exportación de cables de fibra óptica por las empresas estadounidenses que los producen y amenaza a las de otros países con sanciones. Es una prueba de ternura enseñar buenos modales a los torpes isleños.
También es muy beneficiosa para Cuba la prohibición del acceso a equipos de telecomunicaciones de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense.
La administración Obama ha resguardado a los cubanos del mayor fabricante de teléfonos móviles del mundo, Nokia Oyj, quien le solicitara a la Administración Federal modificar las reglas del “embargo” económico para poder vender aparatos en la nación caribeña. También lo hicieron las dos mayores operadoras de servicios telefónicos de EEUU, AT&T y Verizon.
Pero, para atenuar quejas e incomprensiones, les han dicho que comprarán grandes cantidades de móviles y otros equipos, que enviarán a los disidentes cubanos, los cuales según ellos son la mayoría en Cuba, a través de agentes de la CIA solo para que los fiesteros isleños aprendan que el terrorismo de estado existe.
Así, Estados Unidos limita las comunicaciones directas hacia su territorio, un 70 porciento del tráfico internacional de la isla. A ningún otro nacional le ofrecerían tal protección contra los terroristas con las leyes antiterroristas.
Washington en su política de ayuda a Cuba entiende que conectarse por terceros países con los consiguientes molestias y sobre gastos es una gran ventaja para la inteligencia de los cubanos, por ello prohibe que la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, negocie con similares norteamericanas.
También los cubanitos deben probar su inventiva: las operadoras celulares del vecino del norte, no cargaran celulares (Roaming) con la empresa cubana CUBACEL.
Los santos vecinos le obsequian a Cuba la proscripción de conectarse a Internet por medio de cables de fibra óptica que pasan cerca de la isla, obligando a utilizar las conexiones basadas en los satélites (más costosas y menor ancho de banda) que como son más lentas, hacen más inteligentes a los naturales de la Isla.
Los cubanos y sus amigos solidarios son unos mal agradecidos si denuncian el bloqueo como una guerra económica.
A sus agentes en Cuba que se benefician de los servicios de enlace del mayor “contratista” de la USAID en la Isla, Development Alternatives, Inc. (DAI), la CIA quiere proveer una tecnología de comunicación de última generación que permite comunicar “globalmente”, confirmó por advertencia un portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Preguntado en conferencia de prensa acerca de la detención de un infiltrado de la DAI que se dedicaba, con visa de turista, en proveer “teléfonos celulares” a sus contactos, si esto “incluía a equipos tales como GPS y teléfonos satelitales”, Crowley declaró textualmente: “Pienso que se trata de comunicar globalmente”.
Minutos antes, el mismo portavoz decía, de manera más conforme con la retórica pre-orientada, que Estados Unidos deseaba ``proveer y ayudar a grupos a desarrollar la capacidad para interconectarse y comunicarse''
DESDE LOS HMONG HASTA LOS PASHTUS
La CIA tiene una amplia experiencia en el uso de los teléfonos satelitales en sus operaciones en el mundo entero.
Los pequeños aparatos que permiten comunicarse desde cualquier punto del planeta con los que pagan la cuenta, que sea directamente en Langley, Virginia, u otro punto de enlace, se han aparecido desde ya varios años en zonas donde la inteligencia norteamericana busca penetrar.
Reportes de prensa cuentan como los guerrilleros Hmong de la selva lao han sido provistos en tecnología satelital por la CIA tal como controvertidos grupos terroristas de Pakistán.
El primero de junio de 2002, un articulo muy bien documentado del Los Angeles Times ("Operation Enduring Payouts", por Rone Tempest and Bob Drogin) [1] describía como agentes de la CIA empezaban una negociación con el potente jefe de clan afgani Haji Mohammed Zaman poniendo en la mesa 10 000 dólares en efectivo y un teléfono satelital de marca Thuraya.
En la misma operación, los agentes entregaron a sus “contratistas” pashtus unos cuantos “paquetes de dólares y de rupias – la moneda local – “así como teléfonos satelitales”.
No es que un aparato Thuraya o Irridium sea barato: cada uno, en los mejores casos, valen sus 1 500 dólares sin hablar de los costos de conexión y el minuto de uso.
Cuando el teléfono celular normal es libremente accesible en Cuba a un costo siempre más razonable y que se puede perfectamente comunicar de esta forma con cualquier parte del mundo –¡hasta con rebajas!- la pregunta que surge es sencilla: ¿quién paga la cuenta de tales equipos, fuera de frontera?
“POR ENCIMA DE LA LEY DE ACCESO A LA INFORMACIÓN”
Interceptar comunicaciones telefónicas satelitales es una tarea casi imposible, dicen los expertos, por toda una serie de factores. ¿Que comunicaciones “humanitarias” tan secretas pretende entonces ocultar la USAID y la CIA.
Ya en el 2008, la llamada Agencia para el Desarrollo Internacional promovía el envío clandestino de material electrónico a la Isla a través de contratistas –se hablaba entonces de europeos y latinoamericanos- que realizarían el trabajo sucio que no puede legalmente desarrollar. El plan, por supuesto, favorecería los viajes de agentes de la CIA en el país para realizar "evaluaciones en el terreno".
La USAID garantizaba abiertamente a sus contratistas que sus actividades nunca sean divulgadas, “por encima de la ley FOIA de acceso a la información”.
Se subrayó entonces la necesidad de hacer llegar a Cuba, a través de aquellos intermediarios, "panfletos de propaganda, celulares y equipos de comunicación modernos".
Con un lenguaje que corresponde a un operativo de misión de espionaje, el jefe para América Latina de la agencia, el colombiano José R. Cárdenas, ex directivo de la mafiosa Fundación Nacional Cubano Americana, confesaba que "resulta difícil" introducir materiales en la Isla y por lo tanto indujo que el trabajo había que "hacerlo de forma clandestina".
Su brazo derecho, una tal Grigsby añadió al carácter altamente secreto de las tareas designadas, precisando que si existieran solicitudes de desclasificación de documentos en virtud de la Ley de Libertad de Información (conocida como FOIA), la USAID "solo emitiría "un resumen general" y "mantendría el secreto" de los detalles de los programas de cada ONG, pues se trata de "materiales secretos".
Anthony Christino III del Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio se refirió, en esta misma confesión colectiva, a la "necesidad" de enviar “computadoras y software” a Cuba, para lo cual sus servicios “facilitarían” licencias.
Clara Davis, la perla de la OFAC, propuso por su parte licencias de viajes, dejando claro que se utilizarían las licencias llamadas “humanitarias” para la infiltración de agentes con la cobertura de proyectos vinculados a la salud pública, el medio ambiente e "iniciativas específicas".
LA DAI TAMBIEN TIENE CADAVERES EN EL CLOSET
Desenmascarada por el GAO (la oficina federal de auditoria) que descubrió como sus contratos en relación con Cuba se distribuían a los amigos sin la menor licitación, la USAID ha buscado como limpiarse la imagen en la distribución de los millones del contribuyente.
Sin embargo, en el tema de la probidad, no es cierto que la firma DAI sea el mejor socio con quien exhibirse.
La DAI tuvo, a finales de 2005, que pagar 1.2 millones para resolver una grave violación de la ley sobre las facturaciones fraudulentas (False Claims Act).
Auditorias habían revelado que DAI -que ahora evoca su integridad en sus declaraciones- había sobrefacturado USAID en tres oportunidades en el marco de contratos millonarios con la agencia.
La DAI usó entonces en proyectos “humanitarios”, en particular en Bosnia-Herzegovina, su subsidiaria llamada MAS International.
A pesar de este delito flagrante, DAI conservó su relación con la USAID para seguir predicando en el mundo las virtudes del capitalismo.
… recuerdo que incluso podíamos traer habanos cubanos y un poco del excelente ron cubano, y los oficiales de aduana estadounidenses sólo te miraban con envidia. ¡Sin tocar! Pero Bush y sus amigos neandertales de Miami emplearon un mazo contra todo lo que tuviera relación con Cuba, de la forma más odiosa. Las aduanas empezaron a confiscar el codiciado ron y los habanos (siempre reían los últimos), y cuatro libras era el límite máximo legal impuesto para paquetes enviados a Cuba (no importaba que se pudiera embarcar una lavadora a Siria si se quería). Por cierto, ¡más valía que esos paquetes no tuvieran ningún tipo de semillas! O herramientas para hacer jabón. Porque todo mundo sabe que si los cubanos plantan sus propios tomates o fabrican su propio jabón, entonces… ¿entonces qué? Era un total sinsentido cocinado por personas con la razón frágil.
Entonces, ¿por qué es tan difícil volver en el tiempo, aunque sólo sea adonde ya estábamos antes? ¿Por qué Obama camina con tanto cuidado, separando únicamente los detalles más absurdos, como la prohibición contra las semillas y herramientas para fabricar jabón, pero deja intactas todas las restricciones de Bush a las libertades civiles de ciudadanos estadounidenses corrientes? Tengo algunas ideas al respecto, pero obviamente, para comenzar, hay ciertos compromisos entre el régimen de Bush y el de Obama, incluso en los absurdos. ¿Y por qué el apuro brusco de cambiar el aletargado cable de telecomunicaciones submarino entre EEUU y Cuba, después de tantos años de obligar a Cuba a comprar ancho de banda de Internet vía satélite, de forma cara e insuficiente? ¿No tendrá relación con el hecho que Venezuela y Cuba estaban a punto de huir de ese monopolio, a través del cable submarino entre Venezuela y Santiago de Cuba que finalmente estará listo el año que viene? ¿O sí? ¿Puede que los tímidos cambios en la posibilidad de viajar para un sector de la población tengan el propósito de distraer de los esfuerzos más sustantivos de extender los tentáculos de los oligopolios de telecomunicación estadounidenses? ¿O hacer una oferta que Cuba podría rechazar?
Recordemos que hace sólo dos años, Chávez llegó a la razonable conclusión de que los servicios de telecomunicación esenciales son básicos y no deberían permanecer rehenes de un mal servicio y ganancias despiadadas, por lo que nacionalizó la compañía venezolana de telecomunicaciones a un precio que incluso Verizon señaló como justo. Las telecomunicaciones tienen una historia muy susceptible en Cuba y me asombró la sensibilidad del asunto cuando estuve la última vez y observé la placa en la oficina central de telecomunicaciones en La Habana, que nacionalizó el servicio a las puertas de una revolución triunfante, pocos años después del día siguiente a que el corrupto gobierno cubano previo había otorgado a la ITT un monopolio exclusivo. La placa explica el insulto doble de otorgar este monopolio el mismo día que los cubanos que luchaban por la libertad fueron aniquilados en una masacre sangrienta, y enumera cada uno de sus nombres en un memorial permanente. Creo que es improbable que una empresa de telecomunicaciones estadounidenses sea bien recibida de nuevo, y ciertamente no bajo los términos a los que están acostumbradas.
En lo referente a la pregunta más importante, la única que en realidad importa, la del bloqueo estadounidense a Cuba, después del anuncio de Obama, permanecen pocas dudas. No hay ninguna intención de levantarlo, posiblemente por un abanico de razones que no son difíciles de adivinar, y los cambios en la política estadounidense que se anunciaron alegremente esta semana, apenas son un intento de cambiar de tema en vísperas de la Cumbre de las Américas, programada para el próximo fin de semana en Trinidad y Tobago. Comprar tiempo. La nueva acusación contra el terrorista Luis Posada Carriles, anteriormente protegido por el régimen de Bush, es más significativa en comparación, pero aún no un sustituto para un movimiento significativo contra el bloqueo. Y el bloqueo seguirá ahí, flotando en el aire de Puerto España, como un invitado persistente y no grato. Obama puede seguir ignorándolo, puede seguir intentando cambiar de tema, incluso puede tratar de calmar las críticas con sus pruebas concretas de cambio, por insustancial y cínico que sea, pero después de todo este tiempo, Cuba está menos aislada que nunca. América Latina no está de humor para aceptar que se eluda más este asunto. Un cambio en el bloqueo aún puede suceder, poco a poco en el tiempo. Pero a juzgar por la timidez del anuncio hecho esta semana por la Casa Blanca, mejor esperemos sentados.
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Ulises Juárez Polanco y revisado por Caty R.