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Estados Unidos debería enviar al mundo vacunas, no bombas

Amy Goodman* y Denis Moynihan.─ La pandemia de COVID-19 exige una respuesta colectiva y global que pocas veces se requirió en la historia de la humanidad. Es probable que los 132 millones de casos confirmados de COVID-19 en todo el mundo y las 3 millones de muertes sean cifras subestimadas y que la cantidad real de casos y muertes sea mucho mayor. También han surgido variantes más contagiosas, lo que ha provocado un aumento alarmante de los casos. Los virus no respetan las fronteras y, en un planeta cada vez más interconectado, la necesidad de un enfoque cooperativo para enfrentar esta emergencia de salud pública es imperativa. Estados Unidos, la nación más rica del mundo, tiene la responsabilidad moral de facilitar la disponibilidad de vacunas y tratamientos contra la COVID-19 en todo el mundo. En cambio, el Gobierno de Biden eligió el camino de lo que se denomina “nacionalismo de las vacunas”, almacenando y acaparando dosis y bloqueando los intentos para suspender, aunque sea de forma temporal, los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra la COVID-19, que están en poder de compañías farmacéuticas con fines de lucro. Mientras tanto, todo sigue como de costumbre en la industria armamentista de Estados Unidos, que vende anualmente más de 160.000 millones de dólares en armas y municiones en todo el mundo.

El presidente Joe Biden prometió administrar 100 millones de vacunas en sus primeros 100 días en el cargo y logró llegar a esa cifra en casi la mitad de ese tiempo. Es probable que los requisitos de elegibilidad para recibir la vacuna para mayores de 16 años se eliminen a nivel nacional en unas semanas, y ya han comenzado los ensayos clínicos en menores, incluso en bebés de tan solo seis meses. Biden facilitó un acuerdo entre las compañías competidoras Merck y Johnson & Johnson para acelerar la producción de la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson, y la farmacéutica Pfizer acaba de anunciar el desarrollo de un tratamiento de administración oral contra la COVID-19. Sin embargo, si se permite que el virus se propague de forma desenfrenada en otras partes del mundo y mute hacia variantes más letales, nadie estará a salvo.

La vacunación en el continente europeo viene demorada. Haití aún no ha recibido ni una sola dosis de la vacuna, y decenas de otros países, como Malí, Papúa Nueva Guinea y Armenia, solo han administrado unos pocos cientos de dosis hasta la fecha. Sudáfrica, donde se detectó por primera vez una de las nuevas variantes del coronavirus, que ha demostrado ser más mortal, solo ha vacunado a alrededor del 0,5% de su población de casi 60 millones de personas. Mientras tanto, India, uno de los principales productores de vacunas del mundo, detuvo de forma abrupta las exportaciones de vacunas para enfrentar su propio aumento récord de casos de COVID-19.

Parte de la culpa de toda esta situación recae en el expresidente Donald Trump, que efectivamente saboteó la respuesta inicial del mundo ante la pandemia. En primer lugar, comenzó el proceso para retirar a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud; luego se negó a participar en el programa Covax, una iniciativa de cooperación mundial cuya finalidad es garantizar una distribución justa, rápida y equitativa de las pruebas de diagnóstico, los tratamientos y las vacunas de la COVID-19. Una vez investido en el cargo, el presidente Biden volvió a comprometerse de inmediato con la Organización Mundial de la Salud y prometió aportar cuatro mil millones de dólares para el mecanismo Covax.

Este es un buen comienzo, pero está muy lejos de ser suficiente. China y Rusia han elegido el camino de la denominada “diplomacia de las vacunas”, entregando vacunas gratuitamente o con descuento a las naciones más necesitadas. Estados Unidos está muy atrás. Por el momento, solo donó varios millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca que estaban en peligro de expirar. Un paso importante que debería tomar el Gobierno de Biden sería el de retirar las objeciones a la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas contra la COVID-19, derechos amparados por la Organización Mundial del Comercio. Esta suspensión temporal de las patentes permitiría un rápido aumento de la producción de vacunas asequibles a nivel mundial, tal como ocurrió luego del acuerdo entre las farmacéuticas Merck y Johnson & Johnson, pero a gran escala y acorde a lo que exige el grave momento actual de la pandemia. Al pedido inicial de India y Sudáfrica ante la Organización Mundial del Comercio para la exención temporal de las patentes se han sumado otros 60 países. Como la decisión en la Organización Mundial del Comercio debe tomarse de forma unánime, cualquier país, como Estados Unidos, puede impedir la aprobación de la suspensión y seguir protegiendo así los intereses de quienes especulan con la pandemia.

Si bien Estados Unidos puede estar fallando en el despliegue del llamado “poder blando” de la diplomacia de las vacunas, continúa sobresaliendo en el despliegue del “poder duro”. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, también conocido como Sipri por sus siglas en inglés, informó que las ventas mundiales de armas crecieron un 8,5% entre 2018 y 2019. En su informe, el Sipri detalla: “En 2019, las cinco principales empresas productoras de armamento tenían su sede en Estados Unidos: Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics”. Agrega el informe del Sipri: “Estas cinco empresas juntas registraron ventas de armas por 166 mil millones de dólares en un año. En total, doce empresas estadounidenses aparecen entre las 25 principales vendedoras de armamento de 2019, lo que representa el 61% de las ventas de armas combinadas de las 25 principales”. Inexplicablemente, el Pentágono anunció esta semana, justo pocos días después del Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas, que Estados Unidos continuará con la política de Trump de expandir el uso de minas terrestres en todo el mundo.

La información pública brindada por la Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa del Pentágono confirma que las ventas de armas estadounidenses continúan a buen ritmo. Por ejemplo, Brasil le acaba de comprar a la empresa Raytheon torpedos por un valor de 70 millones de dólares. Esta compra ocurre cuando Brasil enfrenta un aumento devastador de muertes por COVID-19, los hospitales del país se están quedando sin suministros básicos y quienes se encargan de las sepulturas están trabajando hasta altas horas de la noche para hacer espacio ante el creciente número de cadáveres. ¡Imaginen si esos 70 millones de dólares se usaran para luchar contra la pandemia en lugar de para luchar contra otros países!

En vez de vender armas de guerra, la prioridad número uno de Estados Unidos debería ser la salud pública mundial. Sería la forma más eficaz, por lejos, de mejorar la seguridad nacional del país.


© 2021 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

*Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Goodbye al Nobel de la Guerra [+ video]

Foto: Efe
Se va el premio Nobel de la Guerra con miles de muertos a sus espaldas y con la destrucción de países enteros, Libia, y a medias, porque le han derrotado, Siria. Se va con el discurso de la grandeza y del imperio, del "ordeno y mando" de los EEUU de América sobre el mundo, exactamente igual que los presidentes más reaccionarios que ha tenido ese imperio en decadencia.

Se va también habiendo puesto en marcha una gran campaña contra Rusia, acusándola de espionaje y de haber contribuido a que Trump gane las elecciones, frente a la que fue su rival electoral hace ocho años y ha sido su matarife oficial, Hillary Clinton. Que Obama y los EEUU acusen a Rusia de espionaje sería para desternillarse de risa, o para meterlos en un zulo, si no fuera que están armados hasta los dientes y son peligrosos y se debe buscar una forma de conducirles a una reserva moral y política de la que no puedan salir jamás, algo que sólo puede hacer la inteligencia de los pueblos y su decisión para no consentir más engaños.

Hallan bombas yanquis lanzadas durante invasión por Playa Girón

Dos bombas de fragmentación lanzadas por la aviación que apoyó la fallida invasión a Cuba por Playa Girón en 1961, fueron halladas y desactivadas por especialistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el ministerio del Interior, informó Radio Reloj.

La emisora indicó que las dos bombas de 150 libras y fabricación estadounidense fueron descubiertas de forma ocasional en un apartado punto de la Ciénaga de Zapata, en el sur de la occidental provincia de Matanzas.

Ex primer ministro holandés afirma que EE.UU. tiene 22 bombas nucleares en ese país

El ex primer ministro de Holanda, Ruud Lubbers, ha declarado que Estados Unidos tiene 22 bombas nucleares almacenadas en una base aérea situada en el territorio holandés.

La base aérea holandesa de Volkel, al sur del país, alberga 22 bombas atómicas estadounidenses, según aseguró Lubbers en un documental de National Geographic, declaraciones que han sido recogidas este lunes por el diario holandés ‘De Telegraaf’.

EE. UU. vendió en secreto 55 bombas antibúnker a Israel

La administración de Barack Obama vendió en 2009 en secreto a Israel 55 bombas de penetración profunda guiadas por láser, según una investigación publicada en los medios, según el sitio Rusia Today.

El reporte señala que estas municiones, que potencialmente podrían ser usadas en ataques contra los emplazamientos nucleares iraníes, fueron trasladadas al Estado judío en 2009.

Israel requería a Estados Unidos las bombas GBU-28, conocidas también como "rompedoras de búnker", en 2007, pero la administración de George W. Bush lo rechazó. En ese momento, el Pentágono había congelado casi todos los proyectos de defensa conjunta bajo la sospecha de que Israel estaba transfiriendo tecnología militar avanzada a China.

GBU-28 es una bomba de 5.000 libras (2268 kilos) guiada por láser, que fue diseñada especialmente para la guerra en Irak para destruir objetivos extremadamente duros, así como búnkers del mando militar iraquí y posiblemente eliminar al propio Saddam Hussein. La bomba es capaz de perforar más de 30 metros de tierra o seis metros de hormigón.

Los expertos opinan que la entrega del premio Nobel de la Paz al presidente cuya administración está librando varias guerras, es irracional.

Según el historiador William Blum, “la decisión de entregarle el premio Nobel de la Paz parecía irónica desde el principio, ya que en el momento de su entrega EE. UU. estaba librando guerras en algunos países. Pero ahora Estados Unidos está involucrado en seis conflictos bélicos: en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia y Libia. Y parece aún más irónico el hecho de que esté vendiendo bombas antibúnker a Israel. Claro que EE.UU. lleva suministrando armas a Israel desde hace décadas, no es nada nuevo. Por lo tanto, las negociaciones pacíficas no cambian en nada las circunstancias ni hacen avanzar el proceso de paz”.





Una gran canción de Obama: Matando suavemente con sus bombas.


Carlos Tena

Una de las canciones más bellas que he podido escuchar a lo largo de mi vida, por estructura, interpretación, letra y melodía (llámalo música) fue y es el tema titulado “Killing me Softly with His Song” (Suavemente, me mata con su canción).

Creo que, ya que su espléndida intérprete y creadora, Roberta Flack, afroamericana como Barak Obama, ha sido y es una persona pacifista, convendrá hoy con millones de personas, en que es sencillo imaginar a su presidente cantando todas las noches, al oído de su esposa Michelle, una versión bastante sui generis del tema referido.

La Gran Esperanza Blanca (1970) fue una hermosa y dura película de Martin Ritt, destinada a narrar la historia del gran boxeador negro Jack Jefferson, quien en los años 50 sufrió el racismo, intolerancia y persecución del régimen político USA, por el simple hecho de haberse casado con una persona de raza blanca.

Las cosas han cambiado, al parecer. Pero Barak tiene al lado a una mujer de su etnia. Y por supuesto, tampoco es ya La Gran Esperanza Negra. Todo quedo en agua de borrajas, cobardía, promesas incumplidas, sonrisas y miles de bombas para matar suavemente a millones de inocentes.

El soldado Mannig ha revelado toda la brutalidad, la miseria, las masacres, los asesinatos de civiles, y hoy lo paga en prisión, ante el escándalo de Falsimedia (con El País a la cabeza y en el culo, Reporteros sin Fronteras), que dice defender la libertad de expresión. Y Carme Chacón, tan feliz, creyendo que los mercenarios españoles están allí para ayudar al pueblo afgano. La nausea es inevitable.

Obama fue para sus seguidores: The Hope (La Esperanza) en 2008. Hoy, en 2010, ni siquiera es The Faith (Fe) o The Charity (Caridad). Más bien todo lo contrario.

Nota.- Este breve escrito y recuerdo musical, está dedicado al soldado norteamericano Bradley Manning, que filtró los documentos secretos de la criminal invasión en Afganistán (guerra es un eufemismo) de los regímenes de USA, Francia, Gran Bretaña, España, Holanda, Dinamarca, Australia, etc., cooperantes del fascismo yanqui en el genocidio de medio mundo. Y por supuesto al personal de Wikileaks, que le ha echado muchos arrestos al asunto.

Fuente: (Cortesía del autor)