Son muchos los que lucran con este boom, pero el más reciente caso es sorprendente, aunque debierna decirse alucinante lo del sujeto que ordenó lanzar dos latas de explosivo en el Cabaret Tropicana, de La Habana, sin importar cuántos inocentes habrían muerto en ese acto terrorista, frustrado por las autoridades cubanas. Su nombre es Santiago Álvarez Fernández Magriñá.
El impresentable Nuevo Herald, aliado al terrorismo de los "muchachos de la CIA" ha argumentado, como si eso fuera posible, que Santiago Álvarez aboga por la "Lucha pacífica". [1]
