Norelys Morales Aguilera.-- El escenario diseñado por los organizadores de la OEA bajo la batuta del Departamento de Estado con los foros paralelos de la VII Cumbre de Las Américas, ha estado dirigido a forzar a la auténtica sociedad civil cubana para que acepte y comparta la llamada “sociedad civil independiente” integrada por mercenarios y hasta terroristas, que Estados Unidos ha promovido por décadas.
La delegación cubana no se prestó al plan imperial: hizo las denuncias pertinentes y no entró al salón donde hablaría Barack Obama al Foro de la Sociedad Civil, después de ser entorpecida y sometida a presiones con el indiscutible propósito de humillarles.
Sin embargo, Obama le habló a “su sociedad civil” puesto que terminada la ceremonia asistió a una mesa redonda, cerrada a la prensa, con activistas y líderes civiles de varios países, entre ellos los mercenarios cubanos Manuel Cuesta Morúa y Laritza Diversent, según la información facilitada por la Casa Blanca.