Amy Goodman, con la colaboración de Denis Moynihan. -- Mark Udall, el senador demócrata saliente por Colorado, está a punto de dejar su cargo en menos de una semana, pero podría tener aún por delante su tarea más importante como senador. Durante la semana que le queda en el cargo, todavía será miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado, dato que no es menor, dado que como miembro del comité trabajó en el épico informe de 6.700 páginas sobre el programa de detención e interrogatorios de la CIA, también conocido como “Informe sobre la tortura”, que aún permanece en secreto. La Comisión de Inteligencia ha publicado recientemente un resumen desclasificado del informe, redactado bajo estricta censura, en el que se han hecho públicos por primera vez nuevos y terribles detalles de la tortura llevada a cabo durante el gobierno de Bush y Cheney.
Udall está furioso por el programa de tortura de Estados Unidos y por la gran censura que hubo sobre el resumen ejecutivo. También está furioso por la interferencia de la CIA y la Casa Blanca en la labor de supervisión de la Comisión de Inteligencia y quiere que el informe completo esté a disposición de la población. Aunque todavía tiene calidad de secreto, Udall podría publicar el documento clasificado en su totalidad. Para poder entender cómo es útil volver a 1971 y recordar la publicación de los Papeles del Pentágono y a un senador de Alaska llamado Mike Gravel.
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Tribunal malayo halla culpable a Bush, Cheney y otros de crímenes de guerra
Un tribunal especial de Malasia halló culpables de crímenes de guerra al ex Presidente estadounidense George W. Bush, al ex Vicepresidente Dick Cheney y a otros seis miembros de su gobierno.
Un tribunal de cinco jueces recibió los testimonios de las víctimas que fueron torturadas en prisiones militares estadounidenses de todo el mundo. El tribunal dice que enviará las transcripciones de los procedimientos a la Corte Penal Internacional, según Democracy Now!
Otras fuentes señalan que el tribunal de Kuala Lumpur encontró culpables de tortura y crímenes contra la humanidad al ex presidente de Gran Bretaña Tony Blair, y también al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, entre losnimplicados en la declaración de la llamada “guerra contra el terrorismo” en países como Iraq y Afganistán.
Un tribunal de cinco jueces recibió los testimonios de las víctimas que fueron torturadas en prisiones militares estadounidenses de todo el mundo. El tribunal dice que enviará las transcripciones de los procedimientos a la Corte Penal Internacional, según Democracy Now!
Otras fuentes señalan que el tribunal de Kuala Lumpur encontró culpables de tortura y crímenes contra la humanidad al ex presidente de Gran Bretaña Tony Blair, y también al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, entre losnimplicados en la declaración de la llamada “guerra contra el terrorismo” en países como Iraq y Afganistán.
El tribunal escuchó los
testimonios de varias víctimas y testigos, entre ellos Abbas Abid,
Moazzam Begg y Jameelah Hameedi, quienes relataron horribles torturas
que presenciaron durante su encarcelación. El tribunal escuchó también
declaraciones del iraquí Ali Shalal y el ciudadano británico Rhulel
Ahmed.
Abbas Abid, por ejemplo, tenía las uñas de sus dedos extraídas
con alicates. Ali Shalal fue atacado y electrocutado con cables
eléctricos. Moazzam Begg fue confinando a aislamiento, mientras que
Jameelah fue desnudado y humillado, usado como escudo humano mientras
era trasladado por un helicóptero. A todos les quedan daños residuales
hasta hoy por esas torturas.
Faltan criminales por jugar, en Malasia o en cualquier parte, entre ellos José María Aznar, del trío de las Azores.
Cheney, Rumsfeld y el oscuro arte de la propaganda
Amy Goodman.- “Cuando se miente, se debe mentir a lo grande y ser fiel a esa mentira”, escribió Joseph Goebbels, el ministro de propaganda del Reich alemán en 1941. El ex Vicepresidente Dick Cheney parece haber tomado el famoso consejo nazi en su nuevo libro: “En mi tiempo”. Cheney continúa siendo fiel a sus convicciones en temas que van desde la invasión a Irak hasta el uso de la tortura. Durante una entrevista en el programa Dateline de NBC News, dijo en referencia a las revelaciones del libro: “Harán rodar muchas cabezas en Washington”. Las memorias de Cheney siguen a las de su colega y amigo Donald Rumsfeld. Mientras ambos promueven su propia versión de la historia, hay gente que los desafía y enfrenta.
El título del libro de Rumsfeld, “Conocido y desconocido”, proviene de una tristemente célebre respuesta que dio durante una conferencia de prensa en el Pentágono cuando era ministro de Defensa. El 12 de febrero de 2002, cuando intentaba explicar la falta de evidencias que vincularan a Irak con armas de destrucción masiva, Rumsfeld dijo: “Hay conocidos que conocemos, hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay conocidos a los que desconocemos, lo que quiere decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, aquello que no sabemos que no sabemos.”
La enigmática declaración de Rumsfeld se hizo famosa y emblemática de su desdén por los periodistas. Es considerada como un símbolo de las mentiras y manipulaciones que llevaron a Estados Unidos a la desastrosa invasión y ocupación de Irak.
Una persona que se convenció gracias a la retórica de Rumsfeld fue Jared August Hagemann.
Hagemann se enlistó en el ejército para servir a su país, para hacer frente a las amenazas que repetidamente mencionaba el Ministro de Defensa Rumsfeld. Cuando el soldado de comando del ejército de Estados Unidos recibió la citación para su más reciente despliegue (su esposa no recuerda si era el séptimo o el octavo), la presión fue demasiada. El 28 de junio de 2011, Jared Hagemann, de veinticinco años de edad, se disparó a sí mismo en la Base Conjunta Lewis-McChord, cerca de Seattle. El Pentágono indica que Hagemann murió a causa de una herida de bala “auto infligida”, pero aún así no lo llamó suicidio.
Jared había amenazado con suicidarse varias veces antes. No era el único. Según se informó, cinco soldados cometieron suicidio en Fort Lewis en julio. Se estima que más de trescientos mil soldados que volvieron de la guerra padecen trastornos de estrés post traumático o depresión.
La viuda de Hagemann, Ashley Joppa-Hagemann, se enteró de que Rumsfeld firmaría ejemplares de su libro en la base. El viernes 26 de agosto, Ashley entregó a Rumsfeld una copia del programa de los servicios fúnebres en memoria de su fallecido esposo. Ella me contó: “Le dije que quería que viera a mi esposo, y así conocería, así podría poner rostro a al menos uno de los soldados que han perdido sus vidas debido a sus mentiras en relación al 11/S.”
Le pregunté acerca de la respuesta de Rumsfeld: “Todo lo que recuerdo es a él diciendo ‘Ah sí, oí algo de eso.’ Y luego, todo lo que recuerdo es haber sido acosada por personal de seguridad, empujada hacia afuera y advertida de no regresar.” Desafortunadamente es el Sargento del Estado Mayor Hagemann el que nunca va a regresar a su esposa y a sus dos pequeños hijos.
En su entrevista para la NBC, Cheney afirmó haber desempeñado un rol en la renuncia del entonces Secretario de Estado Colin Powell. Consulté al respecto al ex jefe de despacho de Powell, el Coronel Lawrence Wilkerson, quien respondió: “Por los extractos que leí, vale decir que no he leído el libro completo, lo más penetrante que dice el vicepresidente en su libro es que tuvo algo que ver con el alejamiento de Colin Powell de su cargo en enero de 2005. Eso es un disparate total.” Más importante, sin embargo, resulta el decidido llamado de Wilkerson exhortando a que los involucrados en llevar al país a la guerra en Irak sean responsabilizados por sus actos, lo que implicaría castigo para él mismo. Un pilar central de la invasión a Irak fue el discurso de Powell del 5 de febrero de 2003 ante Naciones Unidas, en el que se expuso el caso de las armas de destrucción masiva. Wilkerson asume plena responsabilidad por la coordinación del discurso de Powell: “Desafortunadamente, y lo he reconocido muchas veces públicamente y en privado, fui la persona que preparó la presentación de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 5 de febrero de 2003. Probablemente fue el mayor error de mi vida. Lo lamento hasta el día de hoy. Lamento no haber renunciado en ese momento.”
Pregunté al Coronel Wilkerson qué piensa de grupos como el Centro por los Derechos Constitucionales y el abogado y bloguero Glenn Greenwald que han pedido el juicio penal de Cheney, Rumsfeld y otros funcionarios del gobierno de Bush. Me respondió: “Estaría dispuesto a testificar, y estaría dispuesto a enfrentar cualquier castigo que merezca.”
El Coronel Wilkerson dijo sobre el libro de Cheney: “Es un libro escrito sin miedo. Sin miedo de que un día alguien haga de Dick Cheney un ‘Pinochet’”. El Coronel Wilkerson se refiere al caso del dictador chileno Augusto Pinochet, que fue arrestado en Inglaterra y detenido durante un año antes de ser liberado. Un juez español quería que lo extraditaran para juzgarlo por crímenes contra la humanidad.
A pocos días del décimo aniversario del 11 de Septiembre y mientras aumentan las víctimas en todos los bandos, los libros de Rumsfeld y Cheney nos recuerdan una vez más cuál es la primera víctima de la guerra: la verdad.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
El título del libro de Rumsfeld, “Conocido y desconocido”, proviene de una tristemente célebre respuesta que dio durante una conferencia de prensa en el Pentágono cuando era ministro de Defensa. El 12 de febrero de 2002, cuando intentaba explicar la falta de evidencias que vincularan a Irak con armas de destrucción masiva, Rumsfeld dijo: “Hay conocidos que conocemos, hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay conocidos a los que desconocemos, lo que quiere decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, aquello que no sabemos que no sabemos.”
La enigmática declaración de Rumsfeld se hizo famosa y emblemática de su desdén por los periodistas. Es considerada como un símbolo de las mentiras y manipulaciones que llevaron a Estados Unidos a la desastrosa invasión y ocupación de Irak.
Una persona que se convenció gracias a la retórica de Rumsfeld fue Jared August Hagemann.
Hagemann se enlistó en el ejército para servir a su país, para hacer frente a las amenazas que repetidamente mencionaba el Ministro de Defensa Rumsfeld. Cuando el soldado de comando del ejército de Estados Unidos recibió la citación para su más reciente despliegue (su esposa no recuerda si era el séptimo o el octavo), la presión fue demasiada. El 28 de junio de 2011, Jared Hagemann, de veinticinco años de edad, se disparó a sí mismo en la Base Conjunta Lewis-McChord, cerca de Seattle. El Pentágono indica que Hagemann murió a causa de una herida de bala “auto infligida”, pero aún así no lo llamó suicidio.
Jared había amenazado con suicidarse varias veces antes. No era el único. Según se informó, cinco soldados cometieron suicidio en Fort Lewis en julio. Se estima que más de trescientos mil soldados que volvieron de la guerra padecen trastornos de estrés post traumático o depresión.
La viuda de Hagemann, Ashley Joppa-Hagemann, se enteró de que Rumsfeld firmaría ejemplares de su libro en la base. El viernes 26 de agosto, Ashley entregó a Rumsfeld una copia del programa de los servicios fúnebres en memoria de su fallecido esposo. Ella me contó: “Le dije que quería que viera a mi esposo, y así conocería, así podría poner rostro a al menos uno de los soldados que han perdido sus vidas debido a sus mentiras en relación al 11/S.”
Le pregunté acerca de la respuesta de Rumsfeld: “Todo lo que recuerdo es a él diciendo ‘Ah sí, oí algo de eso.’ Y luego, todo lo que recuerdo es haber sido acosada por personal de seguridad, empujada hacia afuera y advertida de no regresar.” Desafortunadamente es el Sargento del Estado Mayor Hagemann el que nunca va a regresar a su esposa y a sus dos pequeños hijos.
En su entrevista para la NBC, Cheney afirmó haber desempeñado un rol en la renuncia del entonces Secretario de Estado Colin Powell. Consulté al respecto al ex jefe de despacho de Powell, el Coronel Lawrence Wilkerson, quien respondió: “Por los extractos que leí, vale decir que no he leído el libro completo, lo más penetrante que dice el vicepresidente en su libro es que tuvo algo que ver con el alejamiento de Colin Powell de su cargo en enero de 2005. Eso es un disparate total.” Más importante, sin embargo, resulta el decidido llamado de Wilkerson exhortando a que los involucrados en llevar al país a la guerra en Irak sean responsabilizados por sus actos, lo que implicaría castigo para él mismo. Un pilar central de la invasión a Irak fue el discurso de Powell del 5 de febrero de 2003 ante Naciones Unidas, en el que se expuso el caso de las armas de destrucción masiva. Wilkerson asume plena responsabilidad por la coordinación del discurso de Powell: “Desafortunadamente, y lo he reconocido muchas veces públicamente y en privado, fui la persona que preparó la presentación de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 5 de febrero de 2003. Probablemente fue el mayor error de mi vida. Lo lamento hasta el día de hoy. Lamento no haber renunciado en ese momento.”
Pregunté al Coronel Wilkerson qué piensa de grupos como el Centro por los Derechos Constitucionales y el abogado y bloguero Glenn Greenwald que han pedido el juicio penal de Cheney, Rumsfeld y otros funcionarios del gobierno de Bush. Me respondió: “Estaría dispuesto a testificar, y estaría dispuesto a enfrentar cualquier castigo que merezca.”
El Coronel Wilkerson dijo sobre el libro de Cheney: “Es un libro escrito sin miedo. Sin miedo de que un día alguien haga de Dick Cheney un ‘Pinochet’”. El Coronel Wilkerson se refiere al caso del dictador chileno Augusto Pinochet, que fue arrestado en Inglaterra y detenido durante un año antes de ser liberado. Un juez español quería que lo extraditaran para juzgarlo por crímenes contra la humanidad.
A pocos días del décimo aniversario del 11 de Septiembre y mientras aumentan las víctimas en todos los bandos, los libros de Rumsfeld y Cheney nos recuerdan una vez más cuál es la primera víctima de la guerra: la verdad.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
La tortura sigue instalada en los Estados Unidos.
Los republicanos sostienen que los memorandos dieron a la CIA la autoridad necesaria para garantizar la seguridad de Estados Unidos durante los meses de pánico que siguieron a los ataques terroristas del 11-S.
John Yoo y Jay Bybee, los abogados del Departamento de Justicia que durante el mandato de George Bush autorizaron y justificaron el uso de la tortura, han sido exonerados por el actual equipo de Barack Obama que sólo les ha responsabilizado de tener “escaso criterio”, sin imputarles una falta profesional grave.
La decisión pone punto final a una de las investigaciones más largas sobre la “guerra contra el terror” emprendida por Bush.
Un crucial memorando de la CIA que había sido citado por el ex vicepresidente Dick Cheney y otros ex funcionarios de la administración Bush para justificar la eficacia de los simulacros de ahogamiento (torturas) contiene información evidentemente errónea que desestima sus conclusiones y recomendaciones, según investigadores del Departamento de Justicia citados por Newsweek.
Para que no haya dudas de que la tortura no está eliminada del sistema de dominación y justicia en Estados Unidos, el ex vicepresidente criticó la semana al gobierno de Barack Obama por no haber utilizado el método de tortura del submarino al interrogar al nigeriano acusado de intentar hacer explotar un avión que viajaba de Amsterdam a Detroit.
“Creo que se deberían considerar todas las posibilidades”, respondió Cheney, interrogado acerca de si torturas como el submarino, que consiste en impedir que el interrogado respire hasta que llegue al borde de la asfixia, deberían haberse aplicado durante el interrogatorio de Umar Faruk Abdumutallab.
“Obama descartó esta posibilidad”, se quejó Cheney durante una entrevista en la cadena ABC.
“Obama anunció cuando asumió el año pasado que (las autoridades) no recurrirían más a métodos que no figuraran en el manual del Ejército estadunidense, y no incluye estas técnicas. Creo que es un error”, opinó.
Cheney muestra el rostro fascista del Imperio.
El ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney cuestionó la capacidad del presidente Barack Obama para gestionar la seguridad nacional, después de que el Departamento de Justicia nombrara a un fiscal especial para investigar los abusos cometidos por la CIA durante algunos interrogatorios.
Cheney, que se ha erigido como un enérgico defensor de las políticas del Gobierno de George W. Bush desde que dejó la Casa Blanca, dijo que la información obtenida por la CIA mediante las duras técnicas de interrogatorio había salvado vidas.
"La gente implicada merece nuestra gratitud. No merecen ser objetivo de investigaciones o procesamientos políticos", declaró en un comunicado fechado el lunes.
Cheney discrepó con las decisiones del Gobierno de Obama de nombrar a un fiscal especial para investigar los casos de malos tratos a los presos por parte de la CIA y de crear un nuevo grupo que gestione los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo que dependa de la Casa Blanca.
"La decisión del presidente Obama de permitir al Departamento de Justicia investigar y posiblemente procesar a personal de la CIA, y su decisión de traspasar la autoridad para interrogar de la CIA a la Casa Blanca, sirve como un recordatorio, si se necesitaba alguno, de por qué tantos americanos tienen dudas sobre la capacidad de esta Administración de ser responsable de la seguridad de nuestra nación", declaró Cheney.
El ex vicepresidente había pedido este año a la CIA que desclasificara dos memorándum que según él demostraban la efectividad de utilizar duros métodos de interrogatorio a sospechosos de terrorismo.
La CIA rechazó en mayo esa petición, pero el lunes hizo públicos los documentos, con partes clasificadas suprimidas.
"Las actividades de la CIA a la hora de llevar a cabo las políticas de la Administración Bush fueron directamente responsables de derrotar todos los intentos de Al Qaeda de lanzar más atentados con gran cantidad de víctimas contra Estados Unidos", declaró Cheney.
Fuente: Reuters
Ver: ¡OJALÁ ME EQUIVOQUE! por Fidel Castro
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