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Resumen de las actividades del papa Benedicto XVI en Cuba

Después de tres días de intensa agenda en Santiago de Cuba y La Habana, el Papa Benedicto XVI regresó a Roma este 28 marzo

Estos son algunos de los momentos destacados de la estancia en ambas ciudades del Sumo Pontífice, quien realizó un viaje apostólico a la isla invitado por el Gobierno y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.


Santiago de Cuba

- Bajo el lema de "Peregrino de la Caridad", Benedicto XVI llegó el lunes 26 de marzo procedente de México a las 14:20 hora local (19:20 GMT) al aeropuerto internacional Antonio Maceo, donde fue recibido por el presidente Raúl Castro.

- En sus palabras de bienvenida, el mandatario le brindó una panorámica del escenario cubano actual y de la resistencia de la isla ante el bloqueo económico, político y mediático impuesto por la potencia más poderosa que ha conocido la Historia (Estados Unidos).

- Raúl Castro también mencionó al Papa el empeño en mantener la solidaridad internacional practicada por Cuba durante décadas, colaboración expresada en sectores como la salud y la educación.

- Por su parte, el jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano agradeció la acogida y calificó de deseada la visita.

- Benedicto XVI recordó el histórico viaje a Cuba de su predecesor Juan Pablo II, de quien dijo que "ha dejado una huella imborrable en el alma de los cubanos" y dejó como fruto "una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano".

- El visitante llamó a cambiar la dirección cultural y moral del mundo, como salida a la crisis económica existente. En ese sentido, expresó su convencimiento de que Cuba mira al mañana y se esfuerza en renovar y ensanchar sus horizontes, apoyada por "ese inmenso patrimonio de valores espirituales y morales que han ido conformando su identidad más genuina".

- Después de la ceremonia oficial de bienvenida, el Santo Padre se dirigió al Arzobispado de Santiago de Cuba en auto panorámico, trayecto de ocho kilómetros en el que estuvo acompañado por el júbilo de miles de personas.

- Al filo de las 17:00 hora local (22:00 GMT) el Papa llegó a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo para la celebración de una misa. Antes de la eucaristía, recorrió en auto panorámico -con los cristales blindados abajo- la explanada, donde aguardaban por su saludo más de 200 mil personas.

- A las 17.30 hora local (22:30 GMT) el Sumo Pontífice comenzó la misa desde un altar que reproduce una mitra papal. La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona católica de Cuba, estuvo presente en la celebración.

- Durante la eucaristía, Benedicto XVI reiteró su satisfacción por encontrarse en la isla, así como el motivo de su viaje, enmarcado en el Año Jubilar por el 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Al finalizar la misa, distinguió a la Virgen con la Rosa de Oro (relevante condecoración católica) y saludó a Raúl Castro.

- En un resumen de la primera jornada del Obispo de Roma en esta ciudad, ubicada 900 kilómetros al este de La Habana, el portavoz del Vaticano, Federico Lomabardi, aseguró a periodistas en la sala de prensa que el Papa quedó gratamente sorprendido por la acogida.

- Pasadas las 09:00 hora local (14:00 GMT) del martes 27 de marzo, Su Santidad llegó al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, donde oró acompañado de su séquito personal y obispos cubanos. Benedicto XVI dirigió un mensaje a los hombres y mujeres concentrados frente a la Basílica, a quienes dijo que la presencia de la Virgen Patrona es un regalo del cielo para los cubanos.

- Del Santuario, el Papa partió hacia el aeropuerto internacional Antonio Maceo para viajar a La Habana. El avión de Alitalia fletado para su periplo latinoamericano despegó sobre las 10:30 hora local (15:30 GMT).


La Habana

- Benedicto XVI llegó a esta capital al filo del mediodía del martes 27 de marzo procedente de Santiago de Cuba. En el aeropuerto internacional José Martí fue recibido por la primera secretaria del Partido Comunista de Cuba en La Habana, Lázara Mercedes López, el Arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y otras autoridades de la Iglesia Católica. En su viaje desde la terminal aérea hasta la Nunciatura Apostólica centenares de personas le dieron la bienvenida.

- A las 17:30 hora local (22.30 GMT) el Sumo Pontífice realizó en el Palacio de la Revolución una visita de cortesía al presidente cubano, Raúl Castro, con quien conversó alrededor de 40 minutos sobre la realidad nacional, las relaciones bilaterales entre Cuba y la Santa Sede y el papel de la Iglesia en la sociedad. Al finalizar el encuentro, Raúl Castro obsequió una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre tallada en madera, mientras que el Obispo de Roma correspondió el gesto con el facsímil de un volumen de la Geografía de Tolomeo perteneciente a la biblioteca vaticana. Posteriormente, ambos jefes de Estado saludaron desde la escalinata a los periodistas presentes.

- En horas de la noche, el Papa cenó y dialogó con los obispos cubanos en la Nunciatura Apostólica de La Habana.

- En un resumen de la segunda jornada del Santo Padre en Cuba, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, comentó a periodistas en la sala de prensa del Hotel Nacional que Benedicto XVI había valorado de positiva sus actividades y la acogida en la isla.

- Al amanecer del miércoles 28 de marzo, una procesión acompañó a la Virgen de la Caridad del Cobre desde la Catedral de La Habana hacia la Plaza de la Revolución José Martí, sede de la segunda misa al aire libre oficiada en la isla por el Papa.

- A las 08:30 hora local (13:30 GMT) arribó el presidente cubano, Raúl Castro, a la Plaza de la Revolución para la misa del Papa, quien llegó a la explanada unos minutos después en auto panorámico. El vehículo hizo un recorrido para que Su Santidad saludara a los cientos de miles de cubanos creyentes y no creyentes, así como visitantes extranjeros presentes para la celebración litúrgica, quienes retribuyeron el saludo papal con banderas, pañuelos y frases de afecto.

- Poco después de las 09:00 hora local (14:00 GMT), Benedicto XVI inició la Santa Misa desde el altar levantado para la ocasión. El Papa reconoció los pasos dados en Cuba para que la Iglesia lleve a cabo "su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe". Además, consideró que el derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana. Al concluir la ceremonia, Raúl Castro subió al altar para saludar al Obispo de Roma.

- Al comenzar la tarde, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y Benedicto XVI dialogaron con mucha cordialidad sobre el actual escenario mundial y en torno a temas de ciencia, cultura y ecología. También abordaron la liturgia de la Iglesia. El Papa mencionó su alegría por estar en Cuba y expresó gratitud por la acogida, mientras Fidel Castro se interesó por las labores propias de un Sumo Pontífice. Los detalles del encuentro fueron ofrecidos a periodistas en la sala de prensa del Hotel Nacional por el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. El vocero se refirió a otros temas de la visita, entre ellos la participación de más de medio millón de personas -según datos preliminares- en las misas públicas oficiadas en Santiago de Cuba y esta capital.

- Sobre las 16:00 hora local (21:00 GMT), Su Santidad salió de la Nunciatura Apostólica a bordo del auto panorámico hacia el aeropuerto internacional José Martí para emprender el regreso a Roma. Durante el trayecto hasta la terminal aérea, cientos de personas acudieron a despedirlo.

- Raúl Castro despidió al Papa en el aeropuerto internacional José Martí, donde la ceremonia prevista para las 16.30 hora local (21.30 GMT) se demoró por la pertinaz llovizna. En sus últimas palabras en Cuba, Benedicto XVI criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla. En alusión a esa política aplicada por Washington por más de 50 años, reprochó las "medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país", que "pesan negativamente sobre la población". Por su parte, Raúl Castro agradeció la visita y el ambiente de compresión mutua en el cual se desarrolló.

- El avión de Alitalia fletado para el periplo papal -antes estuvo en México- despegó hacia Roma a las 17:40 hora local (22:40 GMT). [Con despacho de PL]


Raúl Castro en la despedida del Papa [+ texto íntegro]

Foto tomada de la TV por Juventud Rebelde
Santidad:

Desde su arribo a tierra cubana, nuestro pueblo le acogió, y hoy le despide, con sentimientos de respeto y afecto.

Su visita ha transcurrido en un ambiente de mutua comprensión. Su encuentro con los cubanos le ha dado la oportunidad de conocernos mejor y constatar la justeza de nuestros propósitos.

Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano. Somos conscientes de que ésta no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad.

Hacer el bien común fue un principio que aprendimos del padre Félix Varela. Luego, José Martí escribió que “ser cultos es la única manera de ser libres” y nos convocó a “conquistar toda la justicia”.
Conferimos suprema importancia a la familia, favorecemos todo lo que la enaltece y privilegiamos el papel de los padres en la educación de los hijos. Cuidamos de la niñez como nuestra mayor esperanza y alentamos a la juventud, sin ningún paternalismo, a la participación libre y creadora en las realizaciones de nuestra sociedad.

Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ellos por la voluntad común de nuestra Nación.

Es este un pueblo justo que se enorgullece de las virtudes de sus cinco hijos condenados por luchar contra el flagelo del terrorismo y defender la verdad, que los acompaña en cada minuto de su inmerecido encierro y comparte los sentimientos de sus familias que sufren.

Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana.
Compartimos la certeza de que sólo la movilización de la conciencia de los pueblos, el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación permitirán al mundo hallar soluciones a los más graves problemas.

Santidad: 

Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones.

El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido.

Por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio.

Muchas gracias.

 [Versión tequigrafica del Consejo de Estado]

Palabras de despedida de Benedicto XVI al pueblo de Cuba y sus autoridades [+ texto íntegro]

Foto tomada de la TV Cubana por Juventud Rebelde
Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos,

Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte – Él vive – y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

Fuente: http://www.aciprensa.com


Dialogaron Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana [+ fotos y 2 videos]

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y el Papa Benedicto XVI dialogaron hoy en La Habana poco después de una misa oficiada por el Sumo Pontífice ante cientos de miles de personas.


De acuerdo con el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, el encuentro de unos 30 minutos, desarrollado en la Nunciatura Apostólica de La Habana, transcurrió con mucha cordialidad.


En declaraciones a periodistas en la sala de prensa habilitada en el Hotel Nacional explicó que conversaron sobre el actual escenario mundial, así como en torno a temas de ciencia, cultura y ecología.

También abordaron la liturgia de la Iglesia y sus cambios en las últimas décadas, agregó.


Según Lombardi, el Papa mencionó su alegría por estar en Cuba y expresó gratitud por la acogida, mientras Fidel Castro se interesó por las labores propias de un Sumo Pontífice

Hace 14 años, el líder cubano recibió al Papa Juan Pablo II, en lo que fue entonces la primera visita de un Santo Padre a la isla.

La víspera, Fidel Castro había adelantado la posibilidad del encuentro con Benedicto XVI, quien concluye hoy un viaje apostólico de tres días enmarcado en el Año Jubilar por el 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.


"Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto", escribió en sus más recientes reflexiones, titulada Los tiempos difíciles de la humanidad.

Un día antes, al finalizar la primera jornada de actividades del Santo Padre en Cuba, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, manifestó a periodistas la voluntad de Su Santidad de reunirse con el líder.

El jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano regresará esta tarde a Roma, luego de cumplir una intensa agenda en la isla. [PL]







Minuto a minuto la misa en la Plaza de la Revolución [+ video]


15H40 GMT - RETIRO MASIVO. Las miles de personas comienzan a retirarse de la Plaza de la Revolución, donde finalizó el último acto oficial de Benedicto XVI en Cuba.

15H39 GMT - BENEDICTO SE MARCHA DE LA PLAZA. Los miles de asistentes despiden al Papa, que se retira de la plaza.

15H36 GMT - PAPA DESCIENDE DEL ALTAR: Benedicto XVI, con su mitra y su báculo, baja del altar.

15H34 GMT - BENEDICTO ALZA SUS MANOS. El Papa sonriendo mueve sus manos en señal de despedida de los fieles.

15H32 GMT - RAÚL CASTRO SUBE AL ALTAR. El mandatario cubano, que viste guayabera, se acerca y sube al altar y estrecha las manos del Pontífice antes de retirarse.

15H31 GMT - EL PAPA DA LA ORACIÓN DE CIERRE. "Pueden ir en paz", dice a los fieles.

15H30 - PLAZA EMBLEMÁTICA. En 1998, en este mismo lugar en presencia de Fidel Castro, Juan Pablo II, el primer papa que visitó la isla, celebró una histórica misa en que pidió que "Cuba se abra al mundo para que el mundo se abra a Cuba".

15H28 GMT - SOCIEDAD RENOVADA. Benedicto XVI celebró el lunes su primera misa pública en Santiago de Cuba, 900 km al sureste de La Habana, donde instó a los católicos a construir "una sociedad más abierta y renovada".

15H25 GMT - CORO ACOMPAÑA LA COMUNIÓN. Mientras los fieles comulgan, el masivo coro de 200 personas canta himnos religiosos.

15H22 GMT - SIGUE LA COMUNIÓN. El Pontífice se sienta en su silla en el altar, cientos de fieles siguen recibiendo la comunión.

15H20 GMT - JÓVENES Y ANCIANOS COMULGAN. Una gran variedad de fieles de todas las edades reciben la comunión.

15H17 GMT - SACERDOTES DAN COMUNION A FIELES. Varios sacerdotes dan la comunión a cientos de personas en diferentes zonas de la plaza.

15H13 GMT - EL PAPA COMULGA. El Pontífice come el pan consagrado y bebe el vino. A continuación, se hace una fila de 30 fieles, previamente elegidos, para tomar la Eucaristía directamente de manos del papa. Se arrodillan ante él para hacerlo.

15H11 GMT - PADRENUESTRO EN LATÍN. El Papa reza el Padrenuestro en latín, lengua oficial del Vaticano.

15H07 GMT - LA PAZ: Los cientos de presentes se abrazan entre ellos cuando el Papa llama a darse la paz.

15H04 GMT - SON: El coro que acompaña la misa, que interpretó "Hosanna en el cielo" a ritmo de son, va repitiendo las palabras del pontífice, que pide a Dios que libre al mundo del pecado.

15H02 GMT - RITO DE LA COMUNIÓN. El Papa repite las palabras que Jesús dijo a sus apóstoles en la Última Cena.

15H00 GMT - REUNIÓN CON FIDEL: Luego del oficio religioso, el Papa debe reunirse con Fidel Castro, antes de marcharse de la isla a las 22H00 GMT.

14H56 GMT - BENDICIÓN DEL PAN Y EL VINO: El Papa prepara las ofrendas a Dios en el altar.

14H51 GMT - DE CERCA - Benedicto XVI saluda, conversa brevemente y bendice a las personas que hacen las plegarias de la misa.

14H46 GMT - CONCLUYE LA HOMILÍA: "Lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores. Amén".

14H45 GMT - PIDE MÁS ESPACIO PARA ACCIÓN PASTORAL: "Deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado".

14H44 GMT MULTITUD: Unas 500.000 personas presencian bajo el sol, muchas de ellas cubriéndose con paraguas y sombrillas, el oficio religioso, según cálculos de la AFP.

14H43 GMT - PAPA ADMITE AVANCES: "En Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión".

14H38 GMT - SIGAN A JESÚS: "Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo", dice el Papa.

14H37 GMT - BENEDICTO XVI CRITICA A ESCÉPTICOS: "El escepticismo y el relativismo produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes".

14H35 GMT - DESTACA LA VERDAD Y LA LIBERTAD: "La verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad".

14H34 GMT - SEGUNDA MISA: Esta es la segunda misa que oficia Benedicto XVI en sus 48 horas de visita a Cuba.

14H33 GMT - DICE EL PAPA: "Siento una gran alegría de encontrarme hoy entre ustedes y presidir esta Santa Misa".

14H33 GMT - COMIENZA HOMILIA PAPAL: "Bendito sea Dios que nos reúne en esta emblemática plaza", dice el Papa.

14H32 GMT - PAPA BENDICE LA BIBLIA: Luego de la lectura del Evangelio, el Papa bendice la Biblia.

14h29 GMT - PRIMERA LECTURA: La primera lectura es un fragmento de la profecía de Las 70 semanas de Daniel, concretamente aquel en el que Sidrac, Misac y Abdénago son salvados por un angel de morir quemados en el horno al que son lanzados por el rey Nabucodonosor por no querer adorar a sus dioses.

14H28 GMT - LECTURA DEL EVANGELIO DE JUAN: "La verdad os hará libres", lee un sacerdote; el papa, obispos y sacerdotes presentes, todos vestidos de morado, escuchan de pie.

14H26 GMT - TRADICIONAL DE LA CUARESMA: Benedicto XVI lleva una casulla de color morado, como manda la tradición en cuaresma y Semana Santa, y una mitra oro y blanco.

14H22 GMT - RAUL CASTRO DE GUAYABERA: El presidente cubano está presente en la misa, en primera fila, junto a otras importantes autoridades del gobierno. El sol es radiante.

14H20 GMT - BENEDICTO XVI IMPLORA A DIOS: "Ilumina el corazón de tus fieles", dice el Papa.

14H18 GMT - CUBANOS ORAN CON EL PAPA: El pontífice inicia misa en la Plaza de la Revolución de La Habana.

14H10 GMT - El Papa ya ocupa su puesto en el altar de la Plaza de la Revolución de La Habana en la que arranca una misa con la asistencia de miles de personas.



http://es.noticias.yahoo.com/en-vivo-papa-en-cuba-142058319.html


TEXTO de la Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la Plaza de la Revolución [+ video]

Foto: AFP
Queridos hermanos y hermanas:

«Bendito eres, Señor Dios…, bendito tu nombre santo y glorioso» (Dn 3,52). Este himno de bendición del libro de Daniel resuena hoy en nuestra liturgia invitándonos reiteradamente a bendecir y alabar a Dios. Somos parte de la multitud de ese coro que celebra al Señor sin cesar. Nos unimos a este concierto de acción de gracias, y ofrecemos nuestra voz alegre y confiada, que busca cimentar en el amor y la verdad el camino de la fe.

«Bendito sea Dios» que nos reúne en esta emblemática plaza, para que ahondemos más profundamente en su vida. Siento una gran alegría de encontrarme hoy entre ustedes y presidir esta Santa Misa en el corazón de este Año jubilar dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Saludo cordialmente al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, y le agradezco las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Extiendo mi saludo a los Señores Cardenales, a mis hermanos Obispos de Cuba y de otros países, que han querido participar en esta solemne celebración. Saludo también a los sacerdotes, seminaristas, religiosos y a todos los fieles aquí congregados, así como a las Autoridades que nos acompañan.

En la primera lectura proclamada, los tres jóvenes, perseguidos por el soberano babilonio, prefieren afrontar la muerte abrasados por el fuego antes que traicionar su conciencia y su fe.

Ellos encontraron la fuerza de «alabar, glorificar y bendecir a Dios» en la convicción de que el Señor del cosmos y la historia no los abandonaría a la muerte y a la nada. En efecto, Dios nunca abandona a sus hijos, nunca los olvida. Él está por encima de nosotros y es capaz de salvarnos con su poder. Al mismo tiempo, es cercano a su pueblo y, por su Hijo Jesucristo, ha deseado poner su morada entre nosotros.

«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31). En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad.

Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica.

En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad (cf. Jn 18, 38), proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos.

Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse.

Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. Son como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: «¡Crucifícalo!» (cf. Jn 19, 6). Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad.

Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.

Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad, pues en ella descubrimos los fundamentos de una ética con la que todos pueden confrontarse, y que contiene formulaciones claras y precisas sobre la vida y la muerte, los deberes y los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano.

Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, y a los ciudadanos entre sí, a los creyentes en Cristo con quienes no creen en él.

El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. El creyente está llamado a ofrecerla a sus contemporáneos, como lo hizo el Señor, incluso ante el sombrío presagio del rechazo y de la cruz. El encuentro personal con quien es la verdad en persona nos impulsa a compartir este tesoro con los demás, especialmente con el testimonio.

Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo. En él hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime. El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad (cf. Jn 8,34). Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros.

Convencido de que Cristo es la verdadera medida del hombre, y sabiendo que en él se encuentra la fuerza necesaria para afrontar toda prueba, deseo anunciarles abiertamente al Señor Jesús como Camino, Verdad y Vida. En él todos hallarán la plena libertad, la luz para entender con hondura la realidad y transformarla con el poder renovador del amor.

La Iglesia vive para hacer partícipes a los demás de lo único que ella tiene, y que no es sino Cristo, esperanza de la gloria (cf. Col 1,27). Para poder ejercer esta tarea, ha de contar con la esencial libertad religiosa, que consiste en poder proclamar y celebrar la fe también públicamente, llevando el mensaje de amor, reconciliación y paz que Jesús trajo al mundo.

Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana.

El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras.

Cuando la Iglesia pone de relieve este derecho, no está reclamando privilegio alguno. Pretende sólo ser fiel al mandato de su divino fundador, consciente de que donde Cristo se hace presente, el hombre crece en humanidad y encuentra su consistencia. Por eso, ella busca dar este testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios.

Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de la misión que su Señor le encomendó y que nunca puede descuidar.

Ejemplo preclaro de esta labor fue el insigne sacerdote Félix Varela, educador y maestro, hijo ilustre de esta ciudad de La Habana, que ha pasado a la historia de Cuba como el primero que enseñó a pensar a su pueblo.

El Padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues «no hay patria sin virtud» (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad.

Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros.

Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir las tinieblas del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores.

Amén.


 

Muy cordial y sereno encuentro de Raúl y su Santidad, califica vocero

Como muy cordial y sereno calificó Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, el encuentro entre el presidente cubano y Su Santidad Benedicto XVI.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, quien en este momento ofrece una conferencia de prensa en el Hotel Nacional de Cuba, donde se encuentran los periodistas acreditados, dijo que el clima del encuentro entre el Presidente Raúl Castro y el Papa Benedicto XVI fue “muy cordial y sereno” y se prolongó durante algo más de 40 minutos.

Añadió, que en cuanto a los contenidos, “se trataron temas relaciones con la situación del país y las esperanzas de contribuir siempre más a contribuir al clima positivo del momento en que el país está enfrentando”.

Dijo que Raúl informó sobre la situación del pueblo cubano, mientras que el Papa presentó las expectativas de la Iglesia, entre ellas propuso que el gobierno cubano valore declara festivo el día de Viernes Santo del mismo modo que declaró festivo el día de Navidad después de que lo solicitase Juan Pablo II en su visita de 1998.

Lombardi dio a conocer cuáles han sido los regalos intercambiados entre Raúl y el Papa: el Presidente le obsequió una hermosa imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, tallada en madera de Caiguarán; el Sumo Pontífice trajo a La Habana un facsímil de un volumen muy antiguo de la Biblioteca Vaticana, la traducción latina de la Geografía, de Ptolomeo.

Reflexión de Fidel: Los tiempos difíciles de la humanidad

Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II...
El mundo está cada vez más desinformado en el caos de acontecimientos que se suceden a ritmos jamás sospechados.

Los que hemos vivido un poco más de años y experimentamos cierta avidez por la información, podemos testificar el volumen de ignorancia con que nos enfrentábamos a los acontecimientos.

Mientras en el planeta un número creciente de personas carecen de vivienda, pan, agua, salud, educación y empleo, las riquezas de la Tierra se malgastan y derrochan en armas e interminables guerras fraticidas, lo cual se ha convertido -y se desarrolla cada vez más- en una creciente y abominable práctica mundial.

Nuestro glorioso y heroico pueblo, a pesar de un inhumano bloqueo que dura ya más de medio siglo, no ha plegado jamás sus banderas; ha luchado y luchará contra el siniestro imperio. Ese es nuestro pequeño mérito y nuestro modesto aporte.

En el polo opuesto de nuestro planeta, donde se ubica Seúl, capital de Corea del Sur, el presidente Barack Obama se reúne en una Cumbre de seguridad nuclear, para imponer políticas relacionadas con la disposición y uso de armas nucleares.

Se trata sin dudas de hechos insólitos.

Personalmente no me percaté de estas realidades por simple casualidad. Fueron las experiencias vividas durante más de 15 años desde el triunfo de la Revolución cubana -tras la batalla de Girón, el criminal bloqueo yanki para rendirnos por hambre, los ataques piratas, la guerra sucia y la crisis de los cohetes nucleares en octubre de 1962 que puso al mundo al borde de una siniestra hecatombe-, cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos; con independencia de sus creencias políticas y religiosas, debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos.

Así lo proclamé y así lo sostengo sin vacilación alguna. Las razones que hoy puedo esgrimir son absolutamente válidas y aún más importantes todavía, porque todos los hechos transcurridos desde hace casi 40 años lo confirman; hoy con más razón que nunca, porque marxistas y cristianos, católicos o no; musulmanes, chiítas o sunitas; libre pensadores, materialistas dialécticos y personas pensantes, nadie sería partidario de ver desaparecer prematuramente a nuestra irrepetible especie pensante, en espera de que las complejas leyes de la evolución den origen a otra que se parezca y sea capaz de pensar.

Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto.

Decidí por ello solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto.

Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de 2012

8 y 35 p.m.

Benedicto XVI recibido por el presidente Raúl Castro [+ video]

El papa Benedicto XVI fue recibido hoy en el Palacio de la Revolución de La Habana por el presidente cubano, Raúl Castro, en una audiencia oficial que sigue a la misa realizada la víspera por el pontífice en Santiago de Cuba.

De hecho, se trata del tercer contacto directo entre los dos jefes de Estado. Ayer Raúl Castro recibió a Su Santidad, a quien volvió a saludar en la noche al término de la eucaristía celebrada en Santiago de Cuba.

Tras una ceremonia de bienvenida oficial y saludo de las delegaciones, los dignatarios intercambian opiniones junto a autoridades del Estado del Vaticano y de la Isla.

Al mismo tiempo se entrevistaban el Secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, José Ramón Machado Ventura.

Luego de la reunión, Benedicto XVI tendrá un encuentro y cena con los obispos cubanos en la sede de la Nunciatura Apostólica.




En La Habana Benedicto XVI [+ video]

A las 12:02 pm, hora local (17:00 GMT), tocó la pista del Aeropuerto José Martí el avión de Alitalia que trajo a su Santidad Benedicto XVI a La Habana, procedente de Santiago Cuba.

El Cardenal Jaime Ortega y Alamino estuvo al pie de la escalerilla del avión de Alitalia que le condujo de Santiago de Cuba a la capital cubana. Un grupo de niñas y niños vestidos con trajes nacionales le dieron la bienvenida y le obsequiaron flores.

Miembros del clero cubano, como Monseñor Ramón Suárez Porcari canciller de la Arquidiócesis de San Cristobal de La Habana y Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, participaron en el recibimiento al igual que autoridades gubernamentales, entre ellas Caridad Diego, encargada de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

A las 12:16 pm, un auto de protocolo llevó a su Santidad hacia la Nunciatura Apostólica y posteriormente, a las 5:30 pm, hará una visita de cortesía al Presidente Raúl Castro en el Palacio de la Revolución. Y más tarde, a las 7.30 pm, mantendrá un encuentro y una cena con los obispos cubanos y el séquito papal en la Nunciatura de La Habana.

El miércoles, a las 09.30 horas, el Papa celebrará una misa multitudinaria en la Plaza de José Martí de La Habana.





Benedicto XVI ora en Basílica de la Virgen de la Caridad antes de partir hacia La Habana [+ video]

En el marco de su segundo día en Cuba, el Papa Benedicto XVI visita el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, a donde llegó para orar a los pies de la imagen mariana, a la que pidió bendecir a todos los cubanos.

Delante de obispos y fieles cubanos, el Papa pidió a la Virgen que enseñe a los cubanos a escuchar a su Hijo y les ayude a superar el rencor, la enemistad y ser más hermanos, así como a vivir la caridad. Luego, el Santo Padre encendió un cirio a los pies de la “Virgen Mambisa”.

Esta es la segunda actividad del Papa en Santiago de Cuba. Luego partirá a La Habana donde se reunirá en privado con el presidente Raúl Castro y los obispos cubanos.

Tras una eucaristía privada, el Sumo Pontífice subió como Peregrino de la Caridad al Santuario de la Virgen Mambisa, donde fue recibido por monseñor Dionisio García, arzobispo de esta ciudad y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y monseñor Jorge Palma, capellán del recinto.

Ante los pies de la imagen de la deidad, el Santo Padre oró acompañado por su séquito personal y todos los obispos cubanos.

Al dirigirse a los hombres y mujeres concentrados frente a la Basílica, Su Santidad dijo que la presencia de la Virgen Patrona es un regalo del cielo para los cubanos, quienes encomendados a ella construirán el futuro por caminos de renovación y esperanza, por el mayor bien para todos.

Instó Benedicto XVI a seguir trabajando por la justicia, a ser perseverantes en medio de las más duras pruebas y a impedir que alguien les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana.

Al finalizar sus palabras y recibir las muestras de admiración y respeto de los presentes, el Papa partió hacia el aeropuerto internacional Antonio Maceo para viajar hacia La Habana, donde continuará el programa de su visita hasta mañana.



Fuentes: www.aciprensa.com/Cubadebate


Homilía de S.S. Benedicto XVI en la Santa Misa [+ texto]

Queridos hermanos y hermanas:

Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje. Saludo a Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, agradeciéndole sus amables palabras de acogida en nombre de todos; saludo asimismo a los obispos cubanos y a los venidos de otros lugares, así como a los sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos presentes en esta celebración.

No puedo olvidar a los que por enfermedad, avanzada edad u otros motivos, no han podido estar aquí con nosotros. Saludo también a las autoridades que han querido gentilmente acompañarnos.

Esta santa Misa, que tengo la alegría de presidir por primera vez en mi visita pastoral a este país, se inserta en el contexto del Año Jubilar mariano, convocado para honrar y venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en el cuatrocientos aniversario del hallazgo y presencia de su venerada imagen en estas tierras benditas.

No ignoro el sacrificio y dedicación con que se ha preparado este jubileo, especialmente en lo espiritual. Me ha llenado de emoción conocer el fervor con el que María ha sido saludada e invocada por tantos cubanos, en su peregrinación por todos los rincones y lugares de la Isla.

Estos acontecimientos importantes de la Iglesia en Cuba se ven iluminados con inusitado resplandor por la fiesta que hoy celebra la Iglesia universal: la anunciación del Señor a la Virgen María. En efecto, la encarnación del Hijo de Dios es el misterio central de la fe cristiana, y en él, María ocupa un puesto de primer orden. Pero, ¿cuál es el significado de este misterio? Y, ¿cuál es la importancia que tiene para nuestra vida concreta?

Veamos ante todo qué significa la encarnación. En el evangelio de san Lucas hemos escuchado las palabras del ángel a María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios» (Lc 1,35). En María, el Hijo de Dios se hace hombre, cumpliéndose así la profecía de Isaías: «Mirad, la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"» (Is 7,14). Sí, Jesús, el Verbo hecho carne, es el Dios-con-nosotros, que ha venido a habitar entre nosotros y a compartir nuestra misma condición humana. El apóstol san Juan lo expresa de la siguiente manera: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros» (Jn 1,14).

La expresión «se hizo carne» apunta a la realidad humana más concreta y tangible. En Cristo, Dios ha venido realmente al mundo, ha entrado en nuestra historia, ha puesto su morada entre nosotros, cumpliéndose así la íntima aspiración del ser humano de que el mundo sea realmente un hogar para el hombre. En cambio, cuando Dios es arrojado fuera, el mundo se convierte en un lugar inhóspito para el hombre, frustrando al mismo tiempo la verdadera vocación de la creación de ser espacio para la alianza, para el «sí» del amor entre Dios y la humanidad que le responde. Y así hizo María como primicia de los creyentes con su «sí» al Señor sin reservas.

Por eso, al contemplar el misterio de la encarnación no podemos dejar de dirigir a ella nuestros ojos, para llenarnos de asombro, de gratitud y amor al ver cómo nuestro Dios, al entrar en el mundo, ha querido contar con el consentimiento libre de una criatura suya. Sólo cuando la Virgen respondió al ángel, «aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), a partir de ese momento el Verbo eterno del Padre comenzó su existencia humana en el tiempo. Resulta conmovedor ver cómo Dios no sólo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla. Y vemos también cómo el comienzo de la existencia terrena del Hijo de Dios está marcado por un doble «sí» a la voluntad salvífica del Padre, el de Cristo y el de María. Esta obediencia a Dios es la que abre las puertas del mundo a la verdad, a la salvación.

En efecto, Dios nos ha creado como fruto de su amor infinito, por eso vivir conforme a su voluntad es el camino para encontrar nuestra genuina identidad, la verdad de nuestro ser, mientras que apartarse de Dios nos aleja de nosotros mismos y nos precipita en el vacío. La obediencia en la fe es la verdadera libertad, la auténtica redención, que nos permite unirnos al amor de Jesús en su esfuerzo por conformarse a la voluntad del Padre. La redención es siempre este proceso de llevar la voluntad humana a la plena comunión con la voluntad divina (cf. Lectio divina con el clero de Roma, 18 febrero 2010).

Queridos hermanos, hoy alabamos a la Virgen Santísima por su fe y con santa Isabel le decimos también nosotros: «Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1,45). Como dice san Agustín, María concibió antes a Cristo por la fe en su corazón que físicamente en su vientre; María creyó y se cumplió en ella lo que creía (cf. Sermón 215, 4: PL 38,1074). Pidamos nosotros al Señor que nos aumente la fe, que la haga activa y fecunda en el amor. Pidámosle que sepamos como ella acoger en nuestro corazón la palabra de Dios y llevarla a la práctica con docilidad y constancia.

La Virgen María, por su papel insustituible en el misterio de Cristo, representa la imagen y el modelo de la Iglesia. También la Iglesia, al igual que hizo la Madre de Cristo, está llamada a acoger en sí el misterio de Dios que viene a habitar en ella. Queridos hermanos, sé con cuánto esfuerzo, audacia y abnegación trabajan cada día para que, en las circunstancias concretas de su País, y en este tiempo de la historia, la Iglesia refleje cada vez más su verdadero rostro como lugar en el que Dios se acerca y encuentra con los hombres. La Iglesia, cuerpo vivo de Cristo, tiene la misión de prolongar en la tierra la presencia salvífica de Dios, de abrir el mundo a algo más grande que sí mismo, al amor y la luz de Dios.

Vale la pena, queridos hermanos, dedicar toda la vida a Cristo, crecer cada día en su amistad y sentirse llamado a anunciar la belleza y bondad de su vida a todos los hombres, nuestros hermanos. Les aliento en su tarea de sembrar el mundo con la Palabra de Dios y de ofrecer a todos el alimento verdadero del cuerpo de Cristo. Cercana ya la Pascua, decidámonos sin miedos ni complejos a seguir a Jesús en su camino hacia la cruz. Aceptemos con paciencia y fe cualquier contrariedad o aflicción, con la convicción de que, en su resurrección, él ha derrotado el poder del mal que todo lo oscurece, y ha hecho amanecer un mundo nuevo, el mundo de Dios, de la luz, de la verdad y la alegría. El Señor no dejará de bendecir con frutos abundantes la generosidad de su entrega.

El misterio de la encarnación, en el que Dios se hace cercano a nosotros, nos muestra también la dignidad incomparable de toda vida humana. Por eso, en su proyecto de amor, desde la creación, Dios ha encomendado a la familia fundada en el matrimonio la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica. Con esta certeza, ustedes, queridos esposos, han de ser, de modo especial para sus hijos, signo real y visible del amor de Cristo por la Iglesia. Cuba tiene necesidad del testimonio de su fidelidad, de su unidad, de su capacidad de acoger la vida humana, especialmente la más indefensa y necesitada.

Queridos hermanos, ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios.


Sorprendido Papa por acogida en Santiago de Cuba dijo el portavoz Vaticano [+ video]

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró en Santiago de Cuba que el papa Benedicto XVI fue sorprendido por la alegría y el gran número de participantes en las actividades de su primer día en Cuba.

La acogida en Santiago de Cuba fue buena, insistió Lombardi durante una rueda de prensa al término de la misa del Sumo Pontífice en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo de esta urbe, a unos 900 kilómetros al este de La Habana.

Al referirse al ánimo de Su Santidad, el jefe de la Oficina de Prensa del Vaticano dijo que se encuentra bien de salud, aunque reconoció que está un poco cansado por el viaje, en alusión al trayecto de Roma hasta México y de ahí a esta urbe.

Adelantó que el Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano ofrecerá un breve discurso mañana durante su visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, a cuya imagen le entregó la Rosa de Oro, una condecoración creada por el papa León IX en 1049.

De acuerdo con Lombardi, a Benedicto XVI le queda la eucaristía de la Plaza de la Revolución de La Habana el miércoles próximo y otras palabras durante la despedida en esa misma jornada.

Igualmente destacó la presencia de cardenales de Estados Unidos, Chile, Argentina y España, además de sacerdotes y fieles de diversos países, según PL.

Lombardi, insistió en la necesidad de escuchar "completos" todos los discursos y homilías que el Pontífice va a pronunciar en Cuba.

Algunos periodistas solicitaron al Vocero de la Santa Sede comentar el discurso de bienvenida del Pontífice o la homilía pronunciada sobre la Misa.

Al respecto, el P. Lombardi explicó que "los discursos y homilías constituyen un todo, y por tanto, hay que escucharlas todas, y hay que escuchar cada una en su totalidad" para comprender el mensaje que el Papa tiene para Cuba.

Reconoció que "existen algunos discursos que son, digamos, más políticos o sociales; y otros que son más pastorales, especialmente las homilías que se pronuncian en un contexto litúrgico", pero insistió en que el mensaje que el Pontífice tiene que dirigir al pueblo de Cuba sólo puede ser comprendido "en su integridad" al finalizar la visita.

El P. Lombardi insistió que el Presidente de Venezuela Hugo Chávez no está programado para ningún encuentro con el Papa, y "puedo decir que he hablado con el Cardenal Ortega (Arzobispo de La Habana), con el Nuncio en La Habana, con el Nuncio en Venezuela, y no se sabe de ninguna carta o solicitud de parte del Presidente de esta naturaleza".

El P. Lombardi concluyó señalando que el Presidente Chávez es "libre de participar de cualquiera de los eventos del Papa" como cualquier peregrino.




Palabras de Benedicto XVI a su llegada al Aeropuerto de Santiago de Cuba [+ video]

Señor Presidente, Señores Cardenales y Hermanos en el Episcopado, Excelentísimas Autoridades, Miembros del Cuerpo Diplomático, Señores y señoras, Queridos amigos cubanos:

Le agradezco, Señor Presidente, su acogida y sus corteses palabras de bienvenida, con las que ha querido transmitir también los sentimientos de respeto de parte del gobierno y el pueblo cubano hacia el Sucesor de Pedro. Saludo a las Autoridades que nos acompañan, así como a los miembros del Cuerpo Diplomático aquí presentes. Dirijo un caluroso saludo al Señor Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, al Señor Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega y Alamino, y a los demás hermanos Obispos de Cuba, a los que manifiesto toda mi cercanía espiritual. Saludo en fin con todo el afecto de mi corazón a los fieles de la Iglesia católica en Cuba, a los queridos habitantes de esta hermosa isla y a todos los cubanos, allá donde se encuentren. Los tengo siempre muy presentes en mi corazón y en mi oración, y más aún en los días en que se acercaba el momento tan deseado de visitarles, y que gracias a la bondad divina he podido realizar.

Al hallarme entre ustedes, no puedo dejar de recordar la histórica visita a Cuba de mi Predecesor, el Beato Juan Pablo II, que ha dejado una huella imborrable en el alma de los cubanos. Para muchos, creyentes o no, su ejemplo y sus enseñanzas constituyen una guía luminosa que les orienta tanto en la vida personal como en la actuación pública al servicio del bien común de la Nación. En efecto, su paso por la isla fue como una suave brisa de aire fresco que dio nuevo vigor a la Iglesia en Cuba, despertando en muchos una renovada conciencia de la importancia de la fe, alentando a abrir los corazones a Cristo, al mismo tiempo que alumbró la esperanza e impulsó el deseo de trabajar audazmente por un futuro mejor. Uno de los frutos importantes de aquella visita fue la inauguración de una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano, con un espíritu de mayor colaboración y confianza, si bien todavía quedan muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, especialmente por cuanto se refiere a la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad.

Me complace vivamente unirme a vuestra alegría con motivo de la celebración del cuatrocientos aniversario del hallazgo de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Su entrañable figura ha estado desde el principio muy presente tanto en la vida personal de los cubanos como en los grandes acontecimientos del País, de modo muy particular durante su independencia, siendo venerada por todos como verdadera madre del pueblo cubano. La devoción a “la Virgen Mambisa” ha sostenido la fe y ha alentado la defensa y promoción de cuanto dignifica la condición humana y sus derechos fundamentales; y continúa haciéndolo aún hoy con más fuerza, dando así testimonio visible de la fecundidad de la predicación del evangelio en estas tierras, y de las profundas raíces cristianas que conforman la identidad más honda del alma cubana. Siguiendo la estela de tantos peregrinos a lo largo de estos siglos, también yo deseo ir a El Cobre a postrarme a los pies de la Madre de Dios, para agradecerle sus desvelos por todos sus hijos cubanos y pedirle su intercesión para que guíe los destinos de esta amada Nación por los caminos de la justicia, la paz, la libertad y la reconciliación.

Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados.

Muchas partes del mundo viven hoy un momento de especial dificultad económica, que no pocos concuerdan en situar en una profunda crisis de tipo espiritual y moral, que ha dejado al hombre vacío de valores y desprotegido frente a la ambición y el egoísmo de ciertos poderes que no tienen en cuenta el bien auténtico de las personas y las familias. No se puede seguir por más tiempo en la misma dirección cultural y moral que ha causado la dolorosa situación que tantos experimentan. En cambio, el progreso verdadero tiene necesidad de una ética que coloque en el centro a la persona humana y tenga en cuenta sus exigencias más auténticas, de modo especial su dimensión espiritual y religiosa. Por eso, en el corazón y el pensamiento de muchos, se abre paso cada vez más la certeza de que la regeneración de las sociedades y del mundo requiere hombres rectos, de firmes convicciones morales y altos valores de fondo que no sean manipulables por estrechos intereses, y que respondan a la naturaleza inmutable y trascendente del ser humano.

Queridos amigos, estoy convencido de que Cuba, en este momento especialmente importante de su historia, está mirando ya al mañana, y para ello se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes, a lo que cooperará ese inmenso patrimonio de valores espirituales y morales que han ido conformando su identidad más genuina, y que se encuentran esculpidos en la obra y la vida de muchos insignes padres de la patria, como el Beato José Olallo y Valdés, el Siervo de Dios Félix Varela o el prócer José Martí. La Iglesia, por su parte, ha sabido contribuir diligentemente al cultivo de esos valores mediante su generosa y abnegada misión pastoral, y renueva sus propósitos de seguir trabajando sin descanso por servir mejor a todos los cubanos.

Ruego al Señor que bendiga copiosamente a esta tierra y a sus hijos, en particular a los que se sienten desfavorecidos, a los marginados y a cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu, al mismo tiempo que, por intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, conceda a todos un futuro lleno de esperanza, solidaridad y concordia.

Muchas gracias.


Palabras de bienvenida del presidente cubano Raúl Castro al papa Benedicto XVI [+ video]

“En nombre de la Nación, le doy la más calurosa bienvenida”

Santidad:

Cuba lo recibe con afecto y respeto y se siente honrada con su presencia. Encontrará aquí a un pueblo solidario e instruido que se ha propuesto alcanzar toda la justicia y ha hecho grandes sacrificios.

De Martí aprendimos a rendir culto a la dignidad plena del hombre y heredamos la fraterna fórmula que seguimos hasta hoy: “con todos y para el bien de todos”.

Cintio Vitier, insigne intelectual y cristiano, escribió que “el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad” y que “la Nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto”.

La potencia más poderosa que ha conocido la Historia ha intentado despojarnos, infructuosamente, del derecho a la libertad, a la paz y a la justicia. Con virtud patriótica y principios éticos el pueblo cubano ha hecho tenaz resistencia, sabiendo que ejercemos también un derecho legítimo cuando seguimos nuestro propio camino, defendemos nuestra cultura y la enriquecemos con el aporte de las ideas más avanzadas.

Sin razón, a Cuba se le calumnia, pero nosotros confiamos en que la verdad, de la que jamás nos apartamos, siempre se abre paso.

Catorce años después que el Papa Juan Pablo II nos visitara, el bloqueo económico, político y mediático contra Cuba persiste e, incluso, se ha endurecido en el sector financiero. Como aparece en el memorando norteamericano del 6 de abril de 1960, desclasificado décadas después, su objetivo sigue siendo (cito) “… causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Sin embargo, la Nación ha seguido, invariablemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, conforme a las más altas aspiraciones del pueblo cubano y con la libre participación de este en las decisiones trascendentales de nuestra sociedad, incluidas las económicas y sociales que en casi todo el mundo son patrimonio de estrechas élites políticas y financieras.

Varias generaciones de compatriotas se han unido en la lucha por elevados ideales y nobles objetivos. Hemos enfrentado carencias, pero nunca faltado al deber de compartir con los que tienen menos.

Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra cooperación internacional continuará.

Santidad:

Conmemoramos el IV Centenario del hallazgo y la presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, que lleva bordado en su manto el escudo nacional.

La reciente peregrinación de la Virgen por todo el país, unió a nuestro pueblo, creyentes y no creyentes, en un acontecimiento de gran significado.

Le aguardan Santiago de Cuba, que ha sido protagonista de gloriosos episodios en la historia de luchas de los cubanos por su definitiva independencia y también el poblado del Cobre, donde la Corona española tuvo que conceder la libertad a los esclavos sublevados en las minas, ochenta años antes de la abolición de tan infame institución en nuestro país.

Nos satisfacen las estrechas relaciones entre la Santa Sede y Cuba, que se han desarrollado sin interrupción durante setenta y seis años, siempre basadas en el respeto mutuo y en la coincidencia en asuntos vitales para la Humanidad.

Nuestro gobierno y la Iglesia Católica, Apostólica y Romana en Cuba mantenemos buenas relaciones.

La Constitución cubana consagra y garantiza la plena libertad religiosa de todos los ciudadanos y, sobre esa base, el gobierno guarda buenas relaciones con todas las religiones e instituciones religiosas en nuestro país.

Santidad:

Hace casi veinte años que Fidel sorprendió a muchos al proclamar que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre” concluyó.

Hay crecientes amenazas a la paz y la existencia de enormes arsenales nucleares es otro grave peligro para el ser humano. El agua o los alimentos serán, después de los hidrocarburos, la causa de las próximas guerras de despojo. Con los recursos que se dedican a producir mortíferas armas, podría eliminarse la pobreza. El desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología no se encuentra al servicio de la solución de los grandes problemas que aquejan a los seres humanos. Frecuentemente sirven para crear reflejos condicionados o para manipular a la opinión pública. Las finanzas son un poder opresivo.

En vez de la solidaridad, se generaliza una crisis sistémica, provocada por el consumo irracional en las sociedades opulentas. Una ínfima parte de la población acumula enormes riquezas mientras crecen los pobres, los hambrientos, los enfermos sin atención y los desamparados.

En el mundo industrializado, los “indignados” no soportan más la injusticia y, especialmente entre los jóvenes, crece la desconfianza en modelos sociales e ideologías que destruyen los valores espirituales y producen exclusión y egoísmo.

Es cierto que la crisis global tiene también una dimensión moral y que prevalece la falta de conexión entre los gobiernos y los ciudadanos a los que dicen servir. La corrupción de la política y la falta de verdadera democracia son males de nuestro tiempo.

En estos y otros temas apreciamos coincidencia con sus ideas.

Frente a tantos desafíos, Nuestra América se une en su soberanía e intenta una integración más solidaria para hacer realidad el sueño bicentenario de sus Próceres.

Su Santidad podrá dirigirse a un pueblo de convicciones profundas que le escuchará atento y respetuoso.

En nombre de la Nación, le doy la más calurosa bienvenida.

Muchas gracias.




Espectacular fiesta de luces en la Catedral de La Habana [+ video]

Con motivo de la visita de Su Santidad Benedicto XVI a nuestro país, la fachada barroca de la Catedral de La Habana, sede de la Arquidiócesis habanera, se vistió de luces y colores, desde este 25 de marzo y continuará 26 y 27 de 7:00 p.m. a 12:00 a.m.

La celebración, otra muestra de júbilo por la presencia del Sumo Pontífice en Cuba, consiste en el espectáculo de luminografía Arte luz, del artista italo-francés Gaspare Di Caro.

El templo católico, ubicado en la otrora Plaza de la Ciénaga - hoy de La Catedral - quedará decorado con un espectacular diseño de luces e imágenes proyectadas sobre las paredes del edificio dibujando un ambiente único.

Este evento cuenta con el auspicio de la fundación brasil-paraguaya Parque Tecnológico de ITAIPU, La Organización de Los Estados Iberoamericanos, la Oficina del Historiador de La Ciudad, El Centro Cultural Félix Varela y La Oficina del Arzobispado de La Habana.



Cubadebate/IPS


Cuba espera al Papa Benedicto XVI

Banderas, pancartas y carteles de bienvenida forman parte del ambiente de hospitalidad que espera en Cuba al Papa Benedicto XVI, quien comienza hoy una visita apostólica a la isla.

En calles, avenidas, instalaciones públicas, templos católicos, vehículos, negocios y casas abundan las muestras de cálida acogida al "Peregrino de la caridad", lema que acompañará el segundo viaje a este país caribeño de un Sumo Pontífice, después del realizado por Juan Pablo II, en 1998.

Particular ambiente reina en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, ubicada unos 900 kilómetros al este de La Habana, y en la capital, en las cuales se concentrará el programa de la visita papal, enmarcada en el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional para los católicos.

Autoridades gubernamentales y religiosas han coincidido en augurar un recibimiento afectuoso y masivo al jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, como parte de su gira apostólica número 23, la segunda a Latinoamérica (antes estuvo en Brasil en 2007).

Cuba lo aguarda con afecto y respeto, afirmó hace unos días ante periodistas el canciller Bruno Rodríguez, mientras el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Dionisio García, manifestó confianza en una acogida "con el calor humano que caracteriza a nuestro pueblo".

Programa de la visita del papa Benedicto XVI a Cuba

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A CUBA
(26 - 28 DE MARZO DE 2012)
Santiago de Cuba, Lunes 26 de marzo de 2012.
02.00 PM Ceremonia de bienvenida en el aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago de Cuba.
05.30 PM Santa Misa en ocasión del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba.
Santiago de Cuba, Martes 27 de marzo de 2012.
09.30 AM Visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre de Santiago de Cuba.
10.30 AM Salida del aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago de Cuba hacia La Habana.
La Habana, Martes 27 de marzo de 2012.
12.00 M Llegada al aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
05.30 PM Visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República en el Palacio de la Revolución de La Habana.
07.15 PM Encuentro y cena con los obispos cubanos y el séquito papal en la Nunciatura Apostólica de La Habana.
La Habana, Miércoles 28 de marzo de 2012
09.00 AM Santa Misa en la Plaza de la Revolución de La Habana.
04.30 PM Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
05.00 PM Salida del aeropuerto internacional José Martí de La Habana.



El papa Benedicto XVI se dirigió el sábado a una multitud de niños y jóvenes que viajaron a Guanajuato [+ video]



Procesión en La Habana: turbulencia en las redacciones


Procesión en La Habana. Muchas cámaras y pocas mercenarias


Di$identes: paga por pecar o pecar por la paga

(…) El Papa, si ha de solidarizarse con alguien, la caridad lo inclinaría a hacerlo con el verdadero pueblo de Cuba, víctima de un bloqueo económico, comercial y financiero que dura 50 años y que Juan Pablo II tildó, en 1998, de éticamente inaceptable, porque incluso prohíbe la compra de medicinas que contengan una determinada cantidad de componentes norteamericanos. Hace unos días, el vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi, expresó el parecer del Vaticano al condenar nuevamente el bloqueo. Pero nadie en Cuba, podrá imponer una agenda al Papa, en viaje pastoral, invitado por la Conferencia de Obispos Católicos y el Gobierno de Cuba.

Los sedicentes disidentes han cometido, con alguna, excepción, varios errores que los invalidan ante su pueblo, si este los reconociera. Primeramente, hablar en nombre de la nación cuya historia y cuyos padeceres a causa del bloqueo, soslayan culposamente. Después, han pretendido ocupar los templos para generar conflictos entre la Iglesia y el Gobierno previamente a la llegada de Benedicto XVI. La Iglesia Católica, en su respuesta, optó por lo más justo: impedir que su actual y creciente papel de interlocutora, y protagonista en diversos momentos de la historia y la cultura cubana -no en cifras sino en hechos-, derivara hacia la intriga marginal de pretender exigir del Gobierno, entre otros puntos, lo que ya hace varios meses Iglesia y Gobierno resolvieron con la amnistía a centenar y medio de reclusos por delitos políticos. ¿La libertad de qué otros presos piden? ¿Creeremos la nunca demostrada noción mediática de que Cuba es una cárcel?

El último error es definitivo. Han olvidado que en nuestra historia el antianexionismo ha sido la estrella de nuestra bandera. No importa que Narciso López la trajera con esos fines a Cárdenas en 1850. Yara y Bayamo la limpiaron con sangre y cenizas en 1868 y 1869. El Padre Félix Varela le trazó, como uno de los precursores, el único camino: la independencia. Incluso reformistas como José Antonio Saco, si enemigo de la separación de España, fue más acérrimo al rechazar la anexión. Quizás pocos como Saco escribieron páginas tan ardientes cuanto patrióticas contra la anexión a los Estados Unidos. Y para su epitafio pidió que se grabaran estas palabras: El más antianexionista de los antianexionistas. Y José Martí sella la voluntad de la nación al escribir unos días antes de morir en combate, la parte más clara de su testamento político: todo cuanto hice fue para impedir a tiempo que los Estados Unidos cayeran sobre Cuba.

Sabido, ¿no? Pero los mal llamados disidentes lo olvidan. Ni Varela, ni Martí pidieron dinero al gobierno de los Estados Unidos para fundar la independencia de Cuba. Les sobró ética, lealtad, capacidad de representar a su pueblo porque procuraban su bien al querer el predominio de la independencia y de la justicia social, a la que, por cierto ningún de los grupos pronorteamericanos en Cuba o fuera de ella, dedica una alusión, ni siquiera una promesa republicana o demócrata.

La ética es práctica extraña entre los disidentes que Washington y sus agencias fabrican, como maniquíes de plástico. Mienten cuando afirman que una pedrada accidental sobre el cristal de una ventanilla de un automóvil diplomático, es la secuela de una batalla a tiros o difunden videos clandestinos tomados en prisiones donde es imposible, increíble, filmar... lo que no existe ni sucede. Y engañaron e instigaron a morir cuando Janisset Rivero, mano adelantada del Directorio Democrático Cubano, instó a Zapata a renunciar a los alimentos hasta fallecer por demandas baladíes como un televisor en la celda. Y mintió después cuando la adolorida madre se marchó a Miami con la promesa de que todo, todo el bienestar le sería dado porque la suerte de su hijo lo había ganado para ella. Reina Luisa ya maldice el momento de aquella decisión. Vive, más bien, muy cerca de la desesperación del que tiene poco en un país donde se necesita mucho para sobrevivir.

Y ese pecado -mentir, engañar, instigar hasta el suicidio- tal vez ni el Santo Padre pueda perdonarlo o quiera perdonarlo. Porque, según Sor Juana Inés de la Cruz, quién es más culpable: el que paga por pecar o peca por la paga. [Fragmento de artículo de Luis Sexto, Dinero maldito y palabras perversas: reflexión ante la visita papal a Cuba]