Norelys Morales Aguilera.-- Sobre el incidente con la respuesta de Nicolás Maduro al vicepresidente uruguayo, Raúl Sendic, que no debió suceder y menos continuarse, no deseo hacer bulla, pero tampoco callar, porque los tiempos que corren no son precisamente para desconocer las realidades.
Como es deducible por el revuelo mediático, las consecuencias de las declaraciones de Sendic para la unidad necesaria en América Latina son impredecibles por actitudes que tienen varias interpretaciones. Pero, así sucedió:
El 3 de marzo, el vicepresidente de la República Oriental del Uruguay, afirmó que "no hay elementos" para "acompañar" denuncias de Maduro acerca de la injerencia de Estados Unidos, indicando además, que "hay que estar atentos" a la situación de violencia que vive Venezuela.
Maduro se refirió en los términos que debía a los dichos de Sendic:"Han hecho toda una campaña de intrigas. Pero allá un amigo en el sur, un gran amigo, que tiene un buen cargo, un importante cargo en un gobierno dijo que no le constaba la injerencia de Estados Unidos sobre Venezuela. ¡Qué vergüenza esas declaraciones! Estamos agredidos, intervenidos, amenazados y ¡todavía hay gente que dice eso en América Latina!”, señaló.
