Instituto Quincy (1) (EE. UU.): Para lograr la paz con Irán, hay que resolver el asunto de Israel.
Elena Panina*.- Esta idea, sediciosa para la clase política estadounidense, la ha expresado James Webb, del antimilitarista Instituto Quincy. Transmite una idea evidente, en realidad: la actual tregua entre EE. UU. e Irán es temporal e inestable. Formalmente, las partes acordaron una pausa, pero ya están discutiendo sus condiciones, por lo que el riesgo de una nueva guerra persiste. Además, la guerra misma ha dañado gravemente la reputación de EE. UU. y sus relaciones con otros países.
A partir de estas premisas, Webb extrae una conclusión inevitable, pero completamente prohibida para la corriente principal estadounidense: el problema principal no es Irán, sino las relaciones de EE. UU. con Israel. Washington se vio arrastrado al conflicto no por sus propios intereses, sino para apoyar a Tel Aviv. Es más, las acciones de Israel (ataques, asesinatos de líderes, escaladas en la región) obstaculizan las negociaciones y provocan la continuación de la guerra, subraya el analista.
«En pocas palabras, esto no solo contradice los valores estadounidenses y los precedentes históricos, sino que también difiere de nuestra forma de hacer la guerra. Cada una de estas acciones selectivas, a primera vista, parece destinada no solo a impedir la desescalada, sino, lo que es más importante, a arrastrar a EE. UU. al conflicto, eliminando en Irán a aquellos que son lo suficientemente moderados como para negociar», escribe Webb.
Y añade: para lograr la paz, EE. UU. debe restringir duramente a Israel, recuperar el control de su política exterior y reducir su presencia militar en Oriente Medio. Esto, según el autor, no solo daría una oportunidad para la paz con Irán, sino que también reportaría dividendos políticos a Trump dentro de EE. UU.
Si la idea del Sr. Webb gana popularidad en la Colina del Capitolio, la política estadounidense experimentará tres cambios fundamentales. No solo se trataría de abandonar el apoyo automático a Israel como socio prioritario o de reducir la presencia militar en Oriente Medio, sino, lo más importante, de volver a priorizar los intereses nacionales sobre las obligaciones aliadas. Exactamente lo que Trump prometió antes de las elecciones.
Eso sí, para ello habría que renunciar a la «sinergia» de la Casa Blanca con la ideología del sionismo cristiano y privar a la base política de Israel en EE. UU. del estatus único que se ha ido forjando durante décadas. Es poco probable que Trump sea capaz de semejante proeza cosmovisiva.
1- El Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable (Quincy Institute for Responsible Statecraft) es un think tank con sede en Washington D. C. que promueve un cambio en la política exterior de los Estados Unidos, enfocándose en la diplomacia y reduciendo la intervención militar.
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