La estrategia militar de Estados Unidos y hacer la guerra a “golpe suave”

Norelys Morales Aguilera. - Pasó casi inadvertido para los medios que en 2012 el presidente Barack Obama hizo algo que ningún predecesor había hecho: ir a la sala de prensa del Pentágono a presentar una nueva estrategia de defensa donde perfiló en unas pocas páginas cómo sería el ejército de Estados Unidos para el 2020. El título del  documento es esclarecedor: “Mantener el liderazgo de Estados Unidos: prioridades para el siglo XXI”.

Al conocerse el presupuesto militar de EE.UU. para el ejercicio fiscal de 2015, ascendente a 496 mil millones de dólares (el mayor del mundo), el gran descubrimiento mediático fue que sería recortado a niveles previos a la Segunda Guerra Mundial.

Pero, resulta llamativo que solo de soslayo los analistas mediáticos se han ocupado de lo atinente a lo estratégico o esencial. El presupuesto elevará a niveles sin precedentes los fondos para el empleo de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), en estrecha coordinación con los servicios de espionaje, en particular la CIA, que mantienen una presencia abierta o encubierta en cerca de 120 países.
Era la nueva guerra lo que ofrecía el Presidente Barack Obama, con su Poder Inteligente (Smart Power) y el Poder Blando (Soft Power) en la cual participan fundaciones, financiamientos, equipamientos, adiestramientos, mercenarios, manipulación, espionaje sofisticado; y mucha persuasión a través de los medios de comunicación, para socavar las bases de los gobiernos legítimos del mundo que no se arrodillan ante los designios del imperio, como se muestra en  la Circular de entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales norteamericanas, publicada en noviembre de 2010 bajo el título “La Guerra no Convencional”.

Obama continuó la política de George Bush, solo que a este último le faltaba el carisma y la elocuencia, así como la esperanza hoy fracasada y novedad del “ciberpresidente”; pero se puede confirmar la continuidad, muestra de lo cual es el esclarecedor documental “Etats-Unis: A la conquete de l’Est” (2005) de Manon Loizeau (video en 6 partes subtitulado en español)

El papel de grupos y organizaciones no gubernamentales como la Open Society de Georges Soros, la Freedom House y la Institución Albert Einstein de Gene Sharp fue financiado y monitoreado por los EE.UU, la CIA, la NED y la USAID. El guión ejecutado en las llamadas “Revoluciones de Colores”, fue siempre el mismo para imponer el poder transnacional encabezado por Estados Unidos.

La mencionada circular del ejército norteamericano sintetiza las experiencias militares de Estados Unidos y cita a países donde aplicó “operaciones con un mínimo de participación para presionar a un adversario”: los Estados bálticos (Estonia, Lituania y Letonia), Guatemala, Albania, Tíbet, Indonesia, Cuba, Norte de Vietnam, Afganistán o Nicaragua.

GOLPE SUAVE, UNA MANERA DE HACER LA GUERRA

Con tales pretensiones de dominio mundial, sin eludir lo económico entre otros aspectos, “el golpe suave es una de las nuevas maneras que tiene Estados Unidos de hacer la guerra”, según Michel Collon, el periodista y escritor belga que ha analizado su aplicación en Venezuela.

En estos días se ha conocido más sobre el tópico, a pesar de los intentos de ocultamiento y manipulaciones mediáticas. El llamado “golpe blando” o “golpe suave” es una estrategia de “acción no violenta” ideada por el politólogo y escritor estadounidense Gene Sharp, a finales del siglo pasado, y ampliamente utilizada en el mundo durante la última década, ha sintetizado TeleSUR.

La teoría de Sharp consiste en derrocar gobiernos a través de métodos no violentos que sustituyen las bombas y los fusiles por mentiras y boicots, como un método de utilizar el poder en un conflicto. Se dio a conocer en su libro “De la dictadura a la democracia” promovido por la Institución Albert Einstein

Por su parte, Rusia Today explicó que la estrategia se puede ejecutar en cinco pasos:

1.     La primera etapa es promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2.     La segunda etapa consiste en desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

3.     La tercera etapa se centra en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

4.     La cuarta etapa pasa por ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de "ingobernabilidad".

5.     La quinta y última etapa tiene por objeto forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Las investigaciones de Sharp y el Instituto Albert Einstein que dirige, ofrecen para aplicar la estrategia, 198 métodos de persuasión y de lucha supuestamente no violenta para “la democracia y los derechos humanos” y niegan rotundamente sus vínculos con la CIA y el gobierno de Estados Unidos; sin embargo, ha confesado en una réplica a Thierry Meyssan que “La acción no violenta es una técnica para conducir conflictos, tal como la guerra militar, el gobierno parlamentario y la guerra de guerrillas. Esta técnica usa métodos psicológicos, sociales, económicos y políticos. Ha sido utilizada para una variedad de objetivos, ‘buenos’ y ‘malos’. Ha sido utilizada tanto para cambiar gobiernos como para sostenerlos contra ciertos ataques”. 

De modo que, cuando algunas de esas formas son empleadas por movimientos como los indignados en las manifestaciones de Grecia, España o Estados Unidos acaban en protestas transitorias satanizadas por los medios al servicio del capital, lo cual demuestra que las técnicas de desestabilización de un gobierno funcionan si hay detrás todo un andamiaje bélico enmascarado como sucede con las acciones y estrategias descritas para la guerra no convencional, especialistas en la cual son las FOE de Estados Unidos con su enorme presupuesto.

A pesar de todo, no siempre el golpe suave ha logrado su propósito. Y, no lo logra cuando hay un pueblo consciente y organizado como sucede en Cuba y como se están estrellando con el de Venezuela.| Especial para Cubahora