"Coco" Fariñas y su ceguera en Honduras

El contrarrevolucionario cubano Guillermo Fariñas visita Honduras, invitado por la Red Latinaomericana y del Caribe para la Democracia, show mediático dirigido a atacar a Cuba a otros países progresistas de la región y algunas personalidades de la izquierda revolucionaria latinoamericana.

Con su clásica pose de detractor empedernido, Fariñas declaró que “todos los gobiernos latinoamericanos que pretenden perpetuarse en el poder son un peligro para la democracia”.

Luego de venderse ante la fórum como un cuasi permanente preso político y perseguido en Cuba, donde no se permite disentir, a riesgo de ser encarcelado, cuestionó duramente la democracia cubana. “El propósito de mi visita a Honduras es decirle al mundo que la disidencia interna cubana, no violenta, forma parte activa de la Red Latinoamericana por la democracia, que es un organismo que se creó cuando los demócratas de América Latina se percataron que América Latina estaba en peligro de ser invadida por el comunismo”, explicó Fariñas, luego de dirigir sus ataques contra figuras como el fallecido Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Manuel Zelaya, Daniel Ortega y Rafael Correa.

No podía faltar, por supuesto el engañoso y perverso ataque contra el gobierno cubano, desvalorizando los logros sociales de la Revolución, tergiversando realidades y vendiendo matrices de opinión sugeridas por sus amos yanquis. Casi iracundo, criticó la pasividad de muchas naciones para no promocer con más empuje el problema de la ¨solución Cuba¨.

No pudo negar empero, que su actividad mercenaria es subvencionada por Estados Unidos y otras fuerzas de la derecha internacional. Al respecto, ocultando las fuentes secretas de la CIA y sus tapaderas como la USAID y la Ned, por citar algunos ejemplos, dijo: “No tengo ninguna duda de recibir de mis hermanos, de mis compatriotas en el exilio, cualquier tipo de financiamiento para la libertad y la democracia de Cuba”.

Lo insteresante de todo es que mostró total y deliberada ignorancia sobre las frecuentes violaciones de los derechos humanos en el país anfitrión. Para él, Honduras es una democracia que debía ser implantada en Cuba y otros países del Alba. Mintió y calló, mostrando ser un oportunista incapaz de cuestionar al golpe de estado contra Zelaya y la penosa situación social de los hondureños.

Mal sitio escogió este mercenario para hablar de derechos humanos.

¿Por qué calló sobre los 27 periodistas fueron asesinados en Honduras durante la gestión de Porfirio Lobo Sosa, además de los secuestros, atentados, persecuciones, amenazas a muerte, extorsiones, ataques a parientes, agresiones y exilio, revelados en un informe enviado al Congreso Nacional, realizado por Ramón Custodio, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh)?

¿Le importaron, acaso, que, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónomamueran 20 hondureños de forma violenta, que el índice de homicidios en el 2012 fuera de 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes y que 7.172 ersonas hayan sido asesinadas por sicarios vinculados a la oligarquía y a las bandas delictivas?

Él, quien pregona falsamente sobre supuestos abusos contra las mujeres en Cuba por parte de las autoridades, ¿se informó que 1,118 mujeres fueron asesinadas en Honduras entre 2011 y 2012?

¿Conoce ciertamente Fariñas que, según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), durante la presidencia de Porfirio Lobo, de abril de 2010 a diciembre de 2012, fueron asesinados 53 abogados, además que en el 2013 ya suman 6 nuevas muertes?

Ciertamente, Honduras es un mal sitio para mentir sobre el tema de los derechos humanos y lanzar alabanzas sobre la democracia. Solo quien no quiere ver las cosas, las ignora de esa manera.

¿Qué hubiera pasado al Coco Fariñas si hubiera montado sus preferidos shows mediáticos en Tegucigalpa, el Bajo Aguán, San Pedro Sula, Copán, Santa Bárbara o en lugar de Honduras? Seguramente sería una estadística más de la ya nombradas, pero Fariñas vive en Cuba, en la que denigra, y donde no se asesina ni tortura a los opositores.

Percy Francisco Alvarado Godoy