EEUU no se atreve a desclasificar documentos por implicación con acto terrorista contra Cuba.


La agresión terrorista de La Coubre: 50 años después, Washington calla.

A pesar de las repetidas denuncias de Cuba acerca de la responsabilidad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense en la explosión, el 4 de marzo de 1960, del barco francés La Coubre en el puerto de La Habana, el gobierno de Estados Unidos, cincuenta años después, sigue secuestrando los documentos de sus archivos.

El hecho ha sido confirmado el viernes último, cuando en respuesta a una solicitud de información, funcionarios de los Archivos Nacionales de Seguridad, un proyecto no gubernamental de investigación académica de la Universidad George Washington, confirmaron que no disponen de documento alguno sobre el tema procedente de los órganos norteamericanos de inteligencia.

Los únicos documentos disponibles, a los cuales se puede acceder a través del banco de datos Digital National Security Archive (DNSA) y destinados a los estudiantes y al personal de la mencionada universidad, son "dos breves referencias cronológicas" y un documento que también es una cronología "con más información" que las dos anteriores, admitieron.

No existen referencias a La Coubre en el conjunto de las colecciones no publicadas de la institución, precisaron sus conservadores.

De tal manera que se confirma cómo el país, cuyo aparato de propaganda genera constantemente ráfagas de calumnias contra Cuba, no llegó a entregar en medio siglo un solo documento, aunque fuera distorsionado, sobre una tragedia que costó la vida a cerca de un centenar de seres humanos, hace exactamente 50 años este próximo 4 de marzo.

El más grande atentado terrorista de su época, la explosión de La Coubre, ocasionó además de un centenar de muertos, más de 200 heridos y numerosos desaparecidos. El costo de los daños materiales fue luego estimado en unos 17 millones de dólares.

De los hechos que rodean esta agresión salvaje contra la Revolución, el Dr. José Luis Méndez Méndez, reconocido especialista en el tema del terrorismo contra Cuba, hizo un análisis detallado en octubre del 2002, dentro del contexto de una conferencia internacional.

Señalaba entonces, cómo era evidente que en Estados Unidos "se tiene que haber investigado de oficio" este crimen. "No es posible haber ignorado las circunstancias en que se vieron involucrados varios norteamericanos", afirmaba.

Enumeraba, entre otros muchos elementos sospechosos:

-Un solitario pasajero de ese vapor, Donald Lee Chapman, se dirigía a Nebraska, aunque desembarcaría en Miami a miles de millas de su destino, mientras que otro, Jack Lee Evans, salió precipitadamente de Cuba el 5 de marzo para declarar en Miami haber conocido a los autores del sabotaje, lo cual resultó ser una medida para obstruir las indagaciones iniciales. "¿Estaban estos estadounidenses, solamente, en el lugar y momento equivocados?", preguntaba el experto.

-Dos congresistas del estado de Nebraska intercedieron a favor de Donald Lee Chapman, enviaron documentos petitorios y exigieron al Departamento de Estado presionar a Cuba para su liberación.

- El coronel de la CIA J. C. King había tenido contactos en Miami con Rolando Masferrer Rojas, criminal de la tiranía de Fulgencio Batista, quien había dirigido en Cuba grupos paramilitares.

-Masferrer se había entrevistado en esa ciudad con el norteamericano Richard E. Brooks, quien dijo conocer acerca de la llegada de barcos a Cuba con armas y los puertos por donde desembarcarían ¿Qué relación existió entre J.C. King, Masferrer, Brooks y La Coubre?

-La estación de la CIA en La Habana tenía priorizada la obtención de información sobre la llegada de armas. No fue casual que varios estadounidenses, entre ellos Chapman, fueran detenidos cuando tomaban fotos en el lugar de la explosión el mismo día del hecho. La embajada de Estados Unidos intercedió por ellos.

Jean-Guy Allard. SEGUIR LEYENDO

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