Es una celebración traída a Cuba por los primeros canarios emigrados a la Isla, que además se realiza en la actualidad en casi todas las regiones de España y la mayoría de los países sudamericanos.
Está asociada en torno a una Cruz, al inicio de la primavera, con el inicio de las lluvias, la fertilidad y la esperanza como símbolo de vida.
La peculiaridad de una de las que se festeja en la provincia cubana de Villa Clara es que, acá fue africanizada por esclavos de un antiguo ingenio azucarero que existió en la zona del actual municipio de Camajuani, en la curva de Santa Fe, por la familia Fusté, descendientes legítima de aquellos traídos de África, pero también con el dueño de aquella desaparecida fábrica de azúcar, de sangre española y venezolana: Alejandro Fusté.
Alejandro Fusté vino a Cuba junto a otro hermano y su padre.
También acompañado por Salomé Hernández y el polaco Carlos Roloff, personajes ilustres en la Guerra por la Independencia de la Corona Española.
Al llegar a Cuba, los Fusté se radicaron en la Villa de San Juan de los Remedios.
Allí los tres contrajeron matrimonio, el padre con una viuda, y los hijos, con dos hijas de la viuda.
De inmediato construyeron y echaron a andar el Ingenio al que llamaron Dos Hermanos, luego Dos Hermanas, y más tarde Fusté.
Pronto la familia se dividió por sus pensamientos opuestos.
Alejandro, de ideales bolivarianos, progresistas y antiesclavistas, pasó a ser casi dueño de la inversión, y permitió cuestionadas libertades a sus esclavos.
Entre ellas, la celebración de la Fiesta de la Cruz de Mayo, con los Dioses adoptados del Santoral Católico, sus propias representaciones africanas, unidas a cruces que les fueron obsequiando agradecidos canarios asentados en el lugar.
Fusté tuvo con su esposa 11 hijos.
Uno de ellos se convirtió en combatiente del Ejército Mambi.
Su hija, en contrapartida, se casó con el Alto Oficial Español que comandaba el Puerto de San Juan de los Remedios, por donde llegaban los suministros de la Península a las Tropas coloniales.
Esa dicotomía llevo a Alejandro Fusté a irse a vivir en la Casa Hacienda del ingenio azucarero.
Allí conoció a Celestina, una criada doméstica de la dotación esclava, con la cual mantuvo relaciones amorosas y descendencia.
Celestina falleció a causa de la Viruela.
Más tarde, también Don Alejandro, quien se hizo sepultar como deseo póstumo en el cementerio de sus propios esclavos, cerca de su amada Celestina.
Tal encomienda la cumplió Salomé Hernández, el administrador del Ingenio, su hombre de total confianza, venido junto a él y Carlos Roloff desde Terra Firme, en la Guaira, territorio en el que hoy se ubica Venezuela.
Salomé también cumplió los otros deseos póstumos de Alejandro.
Fue enterrado con los pies orientados hacia Venezuela y dio la libertad a los esclavos.
Allí reunidos, los convocó a que se unieran junto a él al Ejército Libertador cubano.
Todos marcharon a la Guerra.
Salomé, es hoy uno de los casi olvidados Mayor General de aquella gesta.
Sin embargo, fue catalogado por Máximo Gómez y Carlos Manuel de Céspedes, como uno de los pilares básicos en la llamada Campaña de Las Villas, durante la guerra contra el colonialismo español.
Los ex-esclavos de Fuste, todos con ese apellido por otorgamiento, regresaban año por año a la zona del antiguo ingenio de molido, a celebrar la Fiesta de la Cruz de Mayo.
En ellas, también participó Máximo Gómez.
Esa tradición fue heredada por los cercanos descendientes de Alejandro con Celestina.
Esa tradición la mantiene viva Lily Fusté, con todos los atuendos religiosos africanos y con las Cruces Canarias, en la Curva de Santa Fe, antes de llegar al poblado de Camajuani, en la actual provincia de Villa Clara.
Por ello, la familia fue declarada por el Ministerio de Cultura Cubano como Portadora de una tradición legítima, única de su tipo en Cuba, y quizás en el Mundo.
Pero la historia guarda más secretos.
Por la parte blanca, la hija de Don Alejandro tuvo dos descendientes varones convertidos, igual que su padre, en oficiales del Ejército Español.
Tíos con sobrinos y otros, de tez negra, pero con igual apellidos, se enfrentaron en la manigua.
Al culminar la Guerra, los Fusté blancos fueron a España.
Allá continuaron la carrera militar.
Uno de ellos, Don Damaso Berenguer y Fusté, desalojo a los llamados Moros de España.
Fue titulado como Héroe de la Batalla de Anuel.
Al instaurar la Primera República Española en 1930, a pesar de haber nacido en Cuba, en San Juan de los Remedios, fue designado Presidente de ese país ibérico.
Increible...pero cierto!!!
Por tanto, tras la huella de la Fiesta de la Cruz de Mayo que hoy se celebra por los Fusté en Villa Clara, se esconde una rica historia, hoy por muchos ignorada y desconocida.
Como dijera el poeta Nicolás Guillen:
En esta tierra mulata,
De africano y español,
Vale más callarse amigos,
Y no menear la cuestión!!!
(Esta larga y cuidadosa investigación está resumida en un documental realizado años atrás por el autor)
(*) Periodista cubano.

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