Con el corazón encogido pero la mano firme, el incansable calígrafo autodidacta Carlos Parra rotula cuidadosamente dedicatorias en las coronas que acompañan las urnas de los fallecidos en el desastre aéreo que el viernes pasado enlutó la provincia cubana de Holguín, que perdió 67 hijos en el siniestro.
En una pequeña habitación de la azotea de la funeraria "Los Álamos", donde los holguineros lloran a familiares y amigos fallecidos, Parra se sienta en la misma mesa de cemento donde se fabrican los adornos florales y escribe cuidadosamente la dedicatoria "Del Pueblo de Cuba" en las cintas.
