El ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, declaró a propósito de la decisión de Cuba de retirarse del programa Más Médicos, que “la decisión ha sido dolorosa, pero necesaria, en defensa de la dignidad profesional y humana de los colaboradores antillanos y de su seguridad”.
“Desde hace meses se le da seguimiento a los pronunciamientos amenazantes y provocadores
del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, los que ratificó al día siguiente de confirmarse su elección”, afirmó Portal Miranda.
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Presidente Raúl Castro defiende proyecto social cubano [+ audio]
La obra del proyecto social cubano no se someterá a paquetes de ajustes ni a terapias de choque al estilo europeo, declaró hoy aquí el presidente cubano, Raúl Castro, en la clausura de la sesión del Parlamento.
Ni la llamada dirección histórica de la Revolución, ni las nuevas generaciones permitirán que se pierda esta obra, recalcó, reseñó PL.
El Presidente hizo estas aclaraciones tras informar que el país continuará avanzando sin prisa pero sin pausa en la implementación de los acuerdos del último congreso del Partido Comunista de Cuba.
Ni la llamada dirección histórica de la Revolución, ni las nuevas generaciones permitirán que se pierda esta obra, recalcó, reseñó PL.
El Presidente hizo estas aclaraciones tras informar que el país continuará avanzando sin prisa pero sin pausa en la implementación de los acuerdos del último congreso del Partido Comunista de Cuba.
Assange: ¿Hacker o comunicador social?
Guillermo Navarro Jiménez.- En sus esfuerzos por desprestigiar la decisión del gobierno ecuatoriano de conceder asilo a Julian Assange, los medios de comunicación social privados, no tienen reparo alguno en acudir a dos de sus armas predilectas: la conformación de matrices de opinión y el uso de titulares, que les permitan avanzar en su propósito político.
La estrategia de las matrices de opinión tiene dos objetivos:
1. Instituir en el imaginario ciudadano que Julian Assange es un "hacker", esto es un delincuente informático, por lo que y en consecuencia no cabe la concesión de asilo, puesto que en el marco jurídico de las Américas, éste no se aplica en los casos de delincuentes; e,
2. Impedir se recuerde que la difusión de los cables del servicio diplomático de los Estados Unidos de América fue un hecho comunicacional, en ejercicio del derecho a la libertad de expresión.
Para el logro de esos propósitos, como es común a toda matriz de opinión, se reitera en forma constante y uniforme el calificativo de hacker y se omite toda referencia a la difusión de los cables como un ejercicio de la libertad de expresión. Actitud que nos obliga a analizar los dos objetivos en forma separada.
Assange, ¿delincuente informático?
Todo iniciado en el lenguaje informático sabe bien que el calificativo de hacker se limita hoy a aquellos que efectúan intrusiones en los sistemas informáticos de terceros, esto es sin autorización legal para ello, en el objetivo de obtener información útil para alcanzar sus objetivos ilegales. Igualmente, los comunicadores sociales están enterados que bajo esa concepción lo utilizan todos los medios de comunicación social desde hace más de 30 años. En consecuencia, cuando los medios privados del Ecuador asignan a Assange el calificativo de 'hacker' su propósito es instituir en la opinión pública, en el imaginario ciudadano que Assange es un delincuente informático, lo que presupone que Assange que robo la información de los cables del servicio exterior de los Estados Unidos de América, para luego difundirlos, como lo afirmó, por ejemplo, taxativamente y muy suelto de huesos Emilio Palacio el día de hoy, lunes 20 de agosto, en el programa de entrevistas de Radio Democracia, en el que igualmente participaron Francisco Rocha y Mauro Cerbino.
Acusación absolutamente falsa si se recuerda que fue el soldado norteamericano Bradley E. Mannig, analista de inteligencia del Ejercito de los Estados Unidos, quien filtro a Wikileaks más de 200.000 cables diplomáticos de las embajadas estadounidenses de todo el mundo, que luego fueron difundidos por Wikileaks y por varios medios de comunicación social, entre ellos el diario El Comercio de la ciudad de Quito y El Universo de la ciudad de Guayaquil. Filtración de cables a los que adicionó el soldado Manning un video del ejército de los Estados Unidos en el que se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles en Irak, entre ellos dos periodistas iraquíes de la agencia Reuters, y otros documentos clasificados acerca de las guerras de Afganistán, conocidos como los Diarios de la Guerra de Afganistán, y de Iraq[1].
Por lo antes expuesto, es irrebatible nuestra aseveración de que Julian Assange no cometió un acto intrusivo para acceder a la información, puesto que ésta le fue proporcionada por el soldado Bradley Manning, como incluso lo sostienen las autoridades militares de los Estados Unidos en la acusación formulada en contra Bradley Manning[2], sobre la base de la cual procedieron a confinarlo en varias prisiones de los Estados Unidos en condiciones infrahumanas y sin respeto al debido proceso, como ha sido denunciado[3]. Como también lo es nuestra afirmación de que los medios de comunicación social privados del Ecuador, en forma premeditada, han conformado una matriz de opinión para tratar de imponer en la opinión pública ecuatoriana la convicción de que Assange es un delincuente informático. El reiterado uso del calificativo "hacker" o del calificativo "delincuente informático" del que han abusado en los últimos días lo comprueban la información y las opiniones difundidas por el diario El Comercio, así como los titulares a los que acudieron, en sus ediciones del 18 y 19 de agosto del 2012, ejemplos de los cuales se exponen inmediatamente (...)
Leer artículo completo en ARGENPRESS.info
La estrategia de las matrices de opinión tiene dos objetivos:
1. Instituir en el imaginario ciudadano que Julian Assange es un "hacker", esto es un delincuente informático, por lo que y en consecuencia no cabe la concesión de asilo, puesto que en el marco jurídico de las Américas, éste no se aplica en los casos de delincuentes; e,
2. Impedir se recuerde que la difusión de los cables del servicio diplomático de los Estados Unidos de América fue un hecho comunicacional, en ejercicio del derecho a la libertad de expresión.
Para el logro de esos propósitos, como es común a toda matriz de opinión, se reitera en forma constante y uniforme el calificativo de hacker y se omite toda referencia a la difusión de los cables como un ejercicio de la libertad de expresión. Actitud que nos obliga a analizar los dos objetivos en forma separada.
Assange, ¿delincuente informático?
Todo iniciado en el lenguaje informático sabe bien que el calificativo de hacker se limita hoy a aquellos que efectúan intrusiones en los sistemas informáticos de terceros, esto es sin autorización legal para ello, en el objetivo de obtener información útil para alcanzar sus objetivos ilegales. Igualmente, los comunicadores sociales están enterados que bajo esa concepción lo utilizan todos los medios de comunicación social desde hace más de 30 años. En consecuencia, cuando los medios privados del Ecuador asignan a Assange el calificativo de 'hacker' su propósito es instituir en la opinión pública, en el imaginario ciudadano que Assange es un delincuente informático, lo que presupone que Assange que robo la información de los cables del servicio exterior de los Estados Unidos de América, para luego difundirlos, como lo afirmó, por ejemplo, taxativamente y muy suelto de huesos Emilio Palacio el día de hoy, lunes 20 de agosto, en el programa de entrevistas de Radio Democracia, en el que igualmente participaron Francisco Rocha y Mauro Cerbino.
Acusación absolutamente falsa si se recuerda que fue el soldado norteamericano Bradley E. Mannig, analista de inteligencia del Ejercito de los Estados Unidos, quien filtro a Wikileaks más de 200.000 cables diplomáticos de las embajadas estadounidenses de todo el mundo, que luego fueron difundidos por Wikileaks y por varios medios de comunicación social, entre ellos el diario El Comercio de la ciudad de Quito y El Universo de la ciudad de Guayaquil. Filtración de cables a los que adicionó el soldado Manning un video del ejército de los Estados Unidos en el que se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles en Irak, entre ellos dos periodistas iraquíes de la agencia Reuters, y otros documentos clasificados acerca de las guerras de Afganistán, conocidos como los Diarios de la Guerra de Afganistán, y de Iraq[1].
Por lo antes expuesto, es irrebatible nuestra aseveración de que Julian Assange no cometió un acto intrusivo para acceder a la información, puesto que ésta le fue proporcionada por el soldado Bradley Manning, como incluso lo sostienen las autoridades militares de los Estados Unidos en la acusación formulada en contra Bradley Manning[2], sobre la base de la cual procedieron a confinarlo en varias prisiones de los Estados Unidos en condiciones infrahumanas y sin respeto al debido proceso, como ha sido denunciado[3]. Como también lo es nuestra afirmación de que los medios de comunicación social privados del Ecuador, en forma premeditada, han conformado una matriz de opinión para tratar de imponer en la opinión pública ecuatoriana la convicción de que Assange es un delincuente informático. El reiterado uso del calificativo "hacker" o del calificativo "delincuente informático" del que han abusado en los últimos días lo comprueban la información y las opiniones difundidas por el diario El Comercio, así como los titulares a los que acudieron, en sus ediciones del 18 y 19 de agosto del 2012, ejemplos de los cuales se exponen inmediatamente (...)
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Cuba, plaza de paz perceptible y vívida
Norelys Morales Aguilera.- El forastero que pasó unos días en Cuba cuando abandona la Isla se lleva todas las novedades que deja el aprendizaje de una nueva realidad, como cuando se viaja a cualquier parte, pero algo más lo acompaña y con los días adquiere la conciencia de haber estado en un plaza de paz social más allá de cualquier incidente particular.
No ha visitado el paraíso terrenal, lo sabe, pero cuánto daría en su propia ciudad, sea Buenos Aires, México, Bogotá, Montevideo, Río de Janeiro o una capital europea, por estar tranquilo cuando sus hijos salgan de noche, porque cuando vayan al colegio nadie les venda drogas o que no vean la violencia enraizada en muchas sociedades.
El forastero vivió un destape de los sentidos propio del trópico, que no cabe en los encasillamientos que los medios ofrecen todos los días de dios sobre la Isla-archipiélago- utopía.
Y el cubano que viaja termina por extrañar todo, pero por encima de lo demás, ese salir a las calles sin inhibiciones, sin zonas vedadas a la luz del día, sin lugares que le digan “ahí ni la policía entra” o que los amigos no se horroricen cuando ande solo.
No fue en el lapso de unos días, ni de una campaña ni de un furor pasajero. La paz social de Cuba se labró en años de aspirar a tener una sociedad más justa, de reclamar la justicia toda en todas partes y por todos como forma también de prevención de delitos.
Un Fidel Castro visionario y tan familiar a los cubanos subió al podio del Palacio de las Convenciones el 27 de agosto de 1990 en la inauguración del VIII Congreso de las Naciones Unidas sobre prevención del delito y tratamiento al delincuente. Iba a hablar de algo que sabía muy bien, que había ayudado a formar y dejaba conceptos que con los años siguió profundizando.
DOS CASOS
Conozco a un padre de una familia disfuncional, cuyo nombre no cito por ser un encuentro personal, cuyo hijo fue ayudado en la escuela, en el Comité de Defensa de la Revolución, por las mujeres del barrio, pero delinquió. El día que en que el policía comunitario le informó que su hijo tendría que ser internado en la Escuela de Formación Integral, una “Escuela de Conducta” según dijo, literalmente, se derrumbó.
Sin embargo, algo más de un mes después el padre empezó a ver otro horizonte. Había sido un proceso de sufrimiento íntimo e inconfesable, pero los maestros del lugar, los educadores, las condiciones del centro habían cambiado su percepción. Año y medio después el chico salía para estudiar como obrero calificado. Hoy con 22 años labora en una panadería cuidando su puesto de trabajo y salario.
Otro caso conmovedor resulta el de Eduardo Sandoval García, quien cometiera un delito de robo con violencia y fue sancionado a 12 años de privación de libertad. Desde el 2008 está en libertad condicional y está a punto de expirar su sanción. Es profesor de cultura física y comunitaria, graduado desde una prisión y en libertad condicional imparte clases a varios grupos en la ciudad de Santa Clara.
Pregunto si es aceptado por sus alumnos, en su mayoría personas de la tercera edad y otros con enfermedades no transmisibles. Responde que sí, y dice creer que es lo que le devuelve el hecho de haber rectificado una conducta indeseable en un proceso largo y doloroso como pocos. Y, está de acuerdo en llamar generosidad a lo que percibe en su entorno.
Sonríe. Piensa. “Si no me hubieran tratado con humanidad, como el hombre que soy, no sé qué sería de mí. Fue la oportunidad que por el camino más difícil me puso la vida delante cuando Fidel insistió en convertir las prisiones en escuelas. No lo dejé pasar. Cometí un delito, pero no fue por falta de advertencias. No obré conforme a mi familia, pero aquí me tiene en el país y el lugar donde quiero vivir y soy aceptado por lo que soy”.
En muchas partes de la Isla usted puede hallar personas que saben que erraron, que debían a la sociedad una reparación, pasaron por el sufrimiento y una conquista interior de alto costo. Un mérito individual incalculable que se escabulle en las historias cotidianas. Pero, que tiene en derredor un tejido humano de quehaceres y fórmulas sociales.
El socialismo no termina por decreto con familias disfuncionales, divorcios, padres despreocupados, interacciones con la oreja peluda del lucro y la ostentación, la discriminación de cualquier tipo o la violencia doméstica, males todos que el vivir en sociedad tipifica, pero la sociedad cubana, esa plaza de paz perceptible y vívida, da alternativas a los humanos que son los actores del derecho.
No ha visitado el paraíso terrenal, lo sabe, pero cuánto daría en su propia ciudad, sea Buenos Aires, México, Bogotá, Montevideo, Río de Janeiro o una capital europea, por estar tranquilo cuando sus hijos salgan de noche, porque cuando vayan al colegio nadie les venda drogas o que no vean la violencia enraizada en muchas sociedades.
El forastero vivió un destape de los sentidos propio del trópico, que no cabe en los encasillamientos que los medios ofrecen todos los días de dios sobre la Isla-archipiélago- utopía.
Y el cubano que viaja termina por extrañar todo, pero por encima de lo demás, ese salir a las calles sin inhibiciones, sin zonas vedadas a la luz del día, sin lugares que le digan “ahí ni la policía entra” o que los amigos no se horroricen cuando ande solo.
No fue en el lapso de unos días, ni de una campaña ni de un furor pasajero. La paz social de Cuba se labró en años de aspirar a tener una sociedad más justa, de reclamar la justicia toda en todas partes y por todos como forma también de prevención de delitos.
Un Fidel Castro visionario y tan familiar a los cubanos subió al podio del Palacio de las Convenciones el 27 de agosto de 1990 en la inauguración del VIII Congreso de las Naciones Unidas sobre prevención del delito y tratamiento al delincuente. Iba a hablar de algo que sabía muy bien, que había ayudado a formar y dejaba conceptos que con los años siguió profundizando.
“Nuestro trabajo en la lucha contra el delito descansa en la prevención, en el conocimiento temprano de las actitudes pre delictivas, en el esfuerzo concentrado en la solución de dichas actitudes mediante la atención diferenciada de cada caso. Damos prioridad en nuestro sistema penitenciario a la rehabilitación del sancionado, posibilitando su incorporación al trabajo en las mismas condiciones salariales de cualquier otro individuo por un trabajo similar, a fin de que pueda ofrecer a su familia la atención y la ayuda necesarias, y facilitándoles posteriormente su reinserción social.”
DOS CASOS
Conozco a un padre de una familia disfuncional, cuyo nombre no cito por ser un encuentro personal, cuyo hijo fue ayudado en la escuela, en el Comité de Defensa de la Revolución, por las mujeres del barrio, pero delinquió. El día que en que el policía comunitario le informó que su hijo tendría que ser internado en la Escuela de Formación Integral, una “Escuela de Conducta” según dijo, literalmente, se derrumbó.
Sin embargo, algo más de un mes después el padre empezó a ver otro horizonte. Había sido un proceso de sufrimiento íntimo e inconfesable, pero los maestros del lugar, los educadores, las condiciones del centro habían cambiado su percepción. Año y medio después el chico salía para estudiar como obrero calificado. Hoy con 22 años labora en una panadería cuidando su puesto de trabajo y salario.
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| Sandoval García: "Aquí me tiene, donde quiero vivir y soy aceptado por lo que soy" |
Pregunto si es aceptado por sus alumnos, en su mayoría personas de la tercera edad y otros con enfermedades no transmisibles. Responde que sí, y dice creer que es lo que le devuelve el hecho de haber rectificado una conducta indeseable en un proceso largo y doloroso como pocos. Y, está de acuerdo en llamar generosidad a lo que percibe en su entorno.
Sonríe. Piensa. “Si no me hubieran tratado con humanidad, como el hombre que soy, no sé qué sería de mí. Fue la oportunidad que por el camino más difícil me puso la vida delante cuando Fidel insistió en convertir las prisiones en escuelas. No lo dejé pasar. Cometí un delito, pero no fue por falta de advertencias. No obré conforme a mi familia, pero aquí me tiene en el país y el lugar donde quiero vivir y soy aceptado por lo que soy”.
En muchas partes de la Isla usted puede hallar personas que saben que erraron, que debían a la sociedad una reparación, pasaron por el sufrimiento y una conquista interior de alto costo. Un mérito individual incalculable que se escabulle en las historias cotidianas. Pero, que tiene en derredor un tejido humano de quehaceres y fórmulas sociales.
El socialismo no termina por decreto con familias disfuncionales, divorcios, padres despreocupados, interacciones con la oreja peluda del lucro y la ostentación, la discriminación de cualquier tipo o la violencia doméstica, males todos que el vivir en sociedad tipifica, pero la sociedad cubana, esa plaza de paz perceptible y vívida, da alternativas a los humanos que son los actores del derecho.
La primera red social venezolana revoluciona internet
Plaxed, la primera red social venezolana, creada como una alternativa para que los archivos o datos personales que se encuentran en la red “no sean bloqueados, borrados o seguidos” por las leyes de Estados Unidos u otros países, se ha convertido en todo un éxito.
Esta red social que brinda garantías legales a sus usuarios, surgió hace un año y medio y se mantuvo en pruebas hasta que de un día para otro desató una verdadera revolución que recuerda con orgullo su creador, César Cotiz, un estudiante de ingeniería de sistemas.
“En breve el proyecto se convirtió en todo un éxito. Tuvimos un registro de 10 mil personas en un solo día, algo que colapsó los servidores, porque no pudimos soportar tanta cantidad de gente”, confesó Cotiz.
Sin embargo, Plaxed despertó una serie de polémicas: que si la página inicial guardaba un gran parecido con Tuenti, la primera red social española, o si este microblog era muy similar a Twitter.
El surgimiento de Plaxed fue una respuesta lógica a las necesidades de la sociedad venezolana. “Queríamos hacer una red social específicamente para Venezuela, que tenga posibilidades para móviles y escritorio y que sea completamente libre. Que cualquiera pudiera crear una red aparte, sea personal o empresarial”, argumentó su creador.
En tanto, Luigino Bracci, licenciado en computación, considera que “es necesario” que los venezolanos “se vayan adueñando de nuevas tecnologías y creando nuevas redes sociales”. En parte para “empezar a eliminar esa dependencia que tenemos de sitios web hechos en otros países, que se manejan por ley de otros países, porque en cualquier momento pueden tomar los datos que nosotros colocamos allí, y hacer con ellos lo que quieran”, agregó.
Además, los fundadores de Plaxed aseguran que sus usuarios pueden presentar una demanda contra Plaxed, si ésta hiciera algo indebido con la información que contiene, ya que al ser una empresa venezolana se rige por las leyes del país. Algo que sería imposible en el caso de otras redes extranjeras, como Facebook o Twitter.
En Venezuela, las plataformas sociales han experimentado un fugaz crecimiento durante los últimos años. Con algo más de 10 millones de internautas, este país constituye el tercer mercado más grande en Twitter y el séptimo en Facebook. De hecho, el mismo presidente Hugo Chávez, quien tiene el mayor número de seguidores por Twitter en el país, ha contribuido en gran manera a la creciente afición de la población por las redes sociales.
Actualmente, los creadores de Plaxed están tocando a las puertas de otros países del continente, con el objetivo de que algún día esta red se convierta en la más grande de América Latina o, por lo menos, que no pierda el ritmo de aumento del número de adeptos.
Fuente/RT
Esta red social que brinda garantías legales a sus usuarios, surgió hace un año y medio y se mantuvo en pruebas hasta que de un día para otro desató una verdadera revolución que recuerda con orgullo su creador, César Cotiz, un estudiante de ingeniería de sistemas.
“En breve el proyecto se convirtió en todo un éxito. Tuvimos un registro de 10 mil personas en un solo día, algo que colapsó los servidores, porque no pudimos soportar tanta cantidad de gente”, confesó Cotiz.
Sin embargo, Plaxed despertó una serie de polémicas: que si la página inicial guardaba un gran parecido con Tuenti, la primera red social española, o si este microblog era muy similar a Twitter.
El surgimiento de Plaxed fue una respuesta lógica a las necesidades de la sociedad venezolana. “Queríamos hacer una red social específicamente para Venezuela, que tenga posibilidades para móviles y escritorio y que sea completamente libre. Que cualquiera pudiera crear una red aparte, sea personal o empresarial”, argumentó su creador.
En tanto, Luigino Bracci, licenciado en computación, considera que “es necesario” que los venezolanos “se vayan adueñando de nuevas tecnologías y creando nuevas redes sociales”. En parte para “empezar a eliminar esa dependencia que tenemos de sitios web hechos en otros países, que se manejan por ley de otros países, porque en cualquier momento pueden tomar los datos que nosotros colocamos allí, y hacer con ellos lo que quieran”, agregó.
Además, los fundadores de Plaxed aseguran que sus usuarios pueden presentar una demanda contra Plaxed, si ésta hiciera algo indebido con la información que contiene, ya que al ser una empresa venezolana se rige por las leyes del país. Algo que sería imposible en el caso de otras redes extranjeras, como Facebook o Twitter.
En Venezuela, las plataformas sociales han experimentado un fugaz crecimiento durante los últimos años. Con algo más de 10 millones de internautas, este país constituye el tercer mercado más grande en Twitter y el séptimo en Facebook. De hecho, el mismo presidente Hugo Chávez, quien tiene el mayor número de seguidores por Twitter en el país, ha contribuido en gran manera a la creciente afición de la población por las redes sociales.
Actualmente, los creadores de Plaxed están tocando a las puertas de otros países del continente, con el objetivo de que algún día esta red se convierta en la más grande de América Latina o, por lo menos, que no pierda el ritmo de aumento del número de adeptos.
Fuente/RT
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