Julio A. Muriente Pérez.─ ¿Cómo explicar que se esté desatando un choque frontal entre el Presidente de Estados Unidos y el exjefe de la policía política de ese país (FBI) James Comey, consentido y hasta estimulado por una legislatura dominada por el propio partido político del Presidente, a sabiendas del impacto destructivo que ello ha de tener sobre el poco prestigio que le queda al actual gobierno estadounidense?
¿Por qué el Senado de Estados Unidos está dispuesto a promover unas vistas que a todas luces solo contribuirán a desacreditar todavía más a Donald Trump? ¿Por qué, en vez, no intentan protegerle?
